Este es mi segundo fic. El primero lo basé más en el manga de Sailor Moon que en la serie, pero este será una mezcla de ambos, en el que los protagonistas son Darien, Serena, Sammy, Luna y Haruka.
Debo admitir que los personajes no me pertenecen, son de Naoko Takeuchi
La mañana del jueves inundaba la habitación con una cálida luz. En la cama, dos amantes dormían abrazados y cubiertos por una sábana. Desde la graduación el viernes anterior, Darien pasaba las noches (en las que o estaba de guardia) con su novia en el apartamento que finalmente, terminó obsequiándole su amiga como regalo de bodas.
Una abochornada gata negra entró por la ventana y saltó sobre el pecho desnudo del profundo pelinegro.
- Oye Darien! Despierta! - le decía un poco fuerte.
- Luna qué quieres ya? - Luna siempre encontraba la forma de importunarlos. Serena le había pedido que les diera privacidad pero ella parecía no querer ceder.
- Ikuko viene para acá... Y si no quieres que llegue y los encuentre así, será mejor que te levantes y disimulen...
- Está bien... Puedes salir? - le dijo sonrojado. No permitiría que la gata lo viera desnudo.
Sin decir nada, la gata salió dándole espacio al joven para buscar su ropa.
- Princesa... - se acercó al rostro de su novia - despierta Serena...
- Darien... Deja dormir... - aún estaba adormilada.
- Serena, tu madre viene para acá... Ella no sabe que yo me quedo... Levántate... - no tuvo que decir más. Su novia, sin mayor pudor se levantó y corrió al baño para ducharse.
- Oye! Yo me pensaba bañar primero! - le decía divertido mientras recogía la ropa que quedó en el suelo la noche anterior y tendía la cama.
- Te gané Cariño... - dijo la rubia cuando salió del baño cinco minutos después,vestida con otro de los conjuntos que Haruka le había escogido.
Un jean oscuro bastante ajustado, que resaltaba sus caderas y largas piernas. Una blusa blanca holgada que caía por sus hombros dejando la impresión de que caería en poco tiempo y que solo era sostenida por los bien formados pechos. Unos zapatos negros de bailarina y sus tradicionales coletas.
- Definitivamente... - Darien se acercó a ella y la estrechó en sus brazos - me gustas más sin uniforme... - y antes de que su novia pudiera decir algo, la besó apasionadamente y desapareció tras la puerta del baño.
- Eres un tonto! - le gritó desde afuera.
La rubia salió del cuarto, fue a la sala y encontró a Luna acostada en el sofá.
- Serena, tienes un mensaje de Haruka... - la gata últimamente estaba de mal humor.
- Gracias Luna... - caminó a la contestadora y puso play al mensaje.
- "Cabeza de bombón... Tienes algo que explicarme, saca a Chiba de tu casa esta noche que iré a quedarme y te ayudaré a prepararte para la boda mañana... Y prepara pastel de chocolate!" - fin del mensaje.
- Haruka parece una niña cuando se junta contigo Serena... - a Luna le agradaba mucho esa nueva amistad de las dos rubias. Una buscaba no sentirse tan sola por la ausencia de su mejor amiga. La otra encontraba una persona sincera para abrirle su corazón y de la que recibía grandes consejos para mejorar su vida.
- No la molestes Luna!.
- Qué sucede princesa? - Darien apareció en la sala vestido de manera informal.
- Nada amor... Qué quieres para desayunar? - empezaba a encaminarse a la cocina.
- no cocines hoy princesa... - buscó las llaves del auto en su bolsillo - voy al Crown y traigo algo de comer... Así doy tiempo a que llegue tu madre.
- Está bien... - abrazó a su novio - puedes traerme una malteada de chocolate?
- Claro... - le dio un beso fugaz - nos vemos en un rato... - vio a Luna en el sofá y salió sin decir más.
-No lo entiendo Serena - la gata hizo girar a la rubia que terminaba de cerrar la puerta.
- Qué no entiendes? - se sentó a su lado después de prender el equipo de sonido.
- Darien parece tener tres personalidades distintas - miró a su ama que no entendía así que prosiguió - cuando habla de ti a alguno de nosotros, es sumamente protector. Cuando están a solas es un hombre tierno... Pero cuando hay alguien más cerca, se vuelve completamente seco.
- yo tampoco lo entiendo... Además sé que se avergüenza de mi.., o porqué me escondía de sus compañeros de universidad y del hospital...
- No se si se avergüence Serena... Pero tendrá que reaccionar algún día... - la gata fue interrumpida por Ikuko que entraba cargada de bolsas a la casa.
- Hola hija... Hola Luna - la mujer estaba muy alegre con la boda de su hija al día siguiente - ya desayunaron?
- No mamá - la rubia se levantó para ayudarla - y donde está Sammy que no te está ayudando?... No está de vacaciones?...
- Tu hermano viene más tarde - caminaba a la cocina - está terminando de empacar tus cosas con Hotaru... en la tarde las traerán.
- y qué es todo esto - preguntaba viendo lo que su mamá descargaba.
- las que tu tienes, son un regalo de bodas de mi parte - sonrió a su hija - y esto, es el desayuno y el almuerzo de hoy - tomó alegremente a su hija del brazo y la sacó con todo y bolsas de la cocina para volver a la sala. Estaba muy emocionada - Abrelo, ábrelo!
La rubia empezó a sacar un juego completo de pijamas algo "diferentes" a las que solía usar. Luna reía al lado de Ikuko al ver la cara de sorpresa de Serena.
- Quieres explicarme qué es esto mamá? - la rubia sostenía una pijama bastante corta, de satín negro y con encaje en el profundo escote que se dibujaba después de los tirantes delgados.
- No pensarás dormir con Darien usando tus pijamas de conejos Serena - Ikuko estaba bastante divertida - además tus hermano me dijo que no habías cambiado tu guardarropa de dormir y por eso decidí comprarte algunas pijamas nuevas.
- MAMA! - la rubia se sonrojó y guardó las sexis pijamas en la bolsa de nuevo.
- no te avergüences Serena... A partir de mañana serás una mujer casada... - la peliazul retomó la seriedad - debes pensar siempre en agradar a Darien...
-Ya mamá... No más - el sonido del timbre la salvó. Dejó las bolsas en el piso y corrió a abrir la puerta.
- Hola princesa - Darien entraba cargado de bolsas con cosas para desayunar - Hola mamá...
- Hola hijo... - Ikuko se levantó y lo abrazó. Esas manifestaciones de cariño eran hereditarias - qué traes ahí? - hizo señas a su hija para guardar las pijamas mientras llevaba a su yerno a la cocina.
Cuando Serena regresó, su mamá y su novio ya habían servido la mesa y compartieron jutos el desayuno, el resto de la mañana y el almuerzo, al que se unieron Hotaru, Haruka y Sammy quienes llevaban el resto de pertenencias de Serena al apartamento.
- Hija... Yo debo irme... Sammy me acompañas? - Ikuko se levantaba del sofá.
- Vamos mamá... Pero debemos llevar a Hotaru a casa primero - Sammy también se puso de pie con su novia.
- Gracias Sammy, Setsuna la espera - Haruka se levantó para despedir a su hija, su "yerno" (confiaba que solo fuera un enamoramiento de quinceañeros) y a mamá Ikuko - yo me quedaré para ayudar a Serena mañana.
- Entonces mañana nos vemos... - se despidió la mujer saliendo con los dos jóvenes.
- Chiba... - Haruka llamó al pelinegro con algo de molestia.
- Qué quieres Tenou? - Darien estaba recogiendo las tazas del té que habían en la sala.
- Deberías irte... No puedes ver a la novia antes de la boda - le quitó las tazas, las puso en la mesa y empujó a un sorprendido pelinegro hasta la puerta.
- Ya... Ya me voy... princesa! - pedía ayuda a su novia que reía desde la sala.
- Vete Darien... Mañana me tendrás para siempre a tu lado - le sonrió y el pelinegro se resignó - te amo cariño!.
- Está bien... Hasta mañana chicas - y salió algo molesto del lugar.
Sin hablar mucho, las dos rubias dejaron la casa reluciente y, cerca de las seis de la tarde, se sentaron en la cama doble de Serena para hablar en compañía de Luna.
- Porqué rechazaste el regalo que te iba a dar? - preguntó Haruka seria - explícame porqué no te interesó recibir el crucero para su luna de miel.
La rubia no aguantó más. Estaba destrozada por dentro por muchas cosas, y su confidente no la visitaba hace dos semanas.
Haruka la dejó llorar sobando sus cabellos mientras Serena acurrucaba su cabeza en las piernas de ella. Cuando por fin se calmó la sentó y mirándola a los ojos esperó las respuestas que quería.
- Mi Haru... - aún sollozaba - no habrá luna de miel... Darien sale el lunes para los Estados Unidos...
- Perdón! - se estaba molestando - Chiba no había prometido...
- No lo juzgues... Yo lo obligué...
- ahora si no entiendo - se acomodó para escuchar a su amiga.
- Ni yo - Luna también se acomodó.
- Darien ganó una beca y una plaza en Harvard - comenzó a explicar - no la iba a aceptar pero yo le dije que no me casaba si no lo hacía... - sus dos acompañantes no se atrevieron a hablar. Veían el dolor que tenía Serena - ...pero no quiero que se vaya... No quiero que me deje sola... - rompió en llanto de nuevo.
- Cabeza de bombón - Haruka la abrazó - yo te voy a acompañar... Pero hay algo más... Verdad? - en ese tiempo había aprendido a leer las expresiones de su princesa.
- Mi papá no ha aparecido Haru... Mañana me caso y no me va a entregar en el altar... - eso la tenía bastante conmovida... Y...
- y que más? - la presionó para que terminara de desahogarse.
- y siento que Darien se Vergüenza de mi... Solos es uno... - miró a Luna recordando lo que había hablado con ella - ... Y en público es otro... Sé que me ama... - siguió antes de que Haruka la interrumpiera - pero no le gusta ni demostrarlo ni que se lo demuestre... - Serena rompía en llanto de nuevo ante la mirada compasiva de sus dos amigas.
Ni Haruka ni Luna dijeron algo más esa noche. Ambas dejaron a Serena llorar sus penas. Pero confiaban en que su gran amiga, la que se sacrificaba por todos, la que prefería la felicidad del mundo entero a la de ella, su princesa, pudiera alcanzar la felicidad que deseaba.
Mientras tanto, en el apartamento de Darien, el pelinegro, acostado en su cama, miraba la foto de su novia que tenía entre sus manos.
- Serena... - hablaba en voz alta a la fotografía - prometí no dejarte sola y me haz obligado a hacerlo... No se si pueda estar lejos de ti por dos años... Te amo mi princesa... Mañana por fin serás mi esposa... - y hablando así quedó dormido con el marco abrazado a su pecho.
Eran las ocho de la mañana cuando Haruka y Luna ya estaban revoloteando por la casa. La rubia ya había hecho una pequeña maleta con pertenencias de Serena para llevarla al hotel donde sería la boda y la recepción.
Habían preparado ya el desayuno y organizaban el vestido, los accesorios y las cosas necesarias para dejar a Serena como toda una princesa. La boda sería a las seis de la tarde, para que sucediera durante el atardecer y para que terminara acompañada por la luna llena que cubriría el cielo esa noche.
La puerta del apartamento de Serena se abrió dejando entrar a Sammy que cargaba dos maletas y a Ikuko que llegaba con una expresión extraña. Su rostro reflejaba alegría e ilusión, pero sus ojos demostraban un inmenso dolor.
- Señora Tsukino, ya desayunaron? - Haruka muy formal corrió a atenderlos.
- Gracias Haruka, no hemos comido aún. Queríamos compartir hoy con Serna... - pensó un poco - no se ha levantado aún? - terminó mirando al pasillo.
- No señora, si quiere puede ir a la habitación - la rubia advirtió el estado de ánimo de Ikuko.
- Gracias - y sin más caminó por el pasillo dejando a Sammy con su "suegra".
- Qué le pasa a mamá Ikuko Sammy? - preguntó mientras el rubio descargaba las maletas.
- Papá lleva tres días desaparecido... Está yendo al periódico pero no habla con nadie y no ha ido a dormir a la casa - el joven estaba realmente preocupado - mi madre no ha parado de llorar.
- Ya son dos - le dijo sin expresión alguna en su rostro Luna - Serena lloró toda la noche... No solo por Kenji, pero está algo sensible...
- Bueno... Pero tenemos que hacer de este día uno único - Haruka se levantó - Sammy, ayúdame a poner la mesa.
Mientras en el apartamento de Serena se preparaban para desayunar, en el templo Hikawa, empezaban a llegar los chicos, cargados de bolsas y maletas.
- Rei! - Mina, acompañada por Yaten gritaba desde la entrada - despierta!
- Ya Mina... Aún es temprano - la pelinegra salió aún en pijama.
- Lita ya viene para acá y trae panecillos... - dijo un avergonzado Seya.
- Pero tenemos tiempo... - intentó conciliar Rei.
- Tiempo? Tenemos que ir a supervisar que todo salga perfecto y a ayudar a Lita con los arreglos florales - seguía Mina hablando muy entusiasta.
Al mismo tiempo, Andrew intentaba tumbar la puerta de Darien que no le abría.
- Darien por favor! Abre ya!
El pelinegro apareció adormilado frente a él.
- Aún dormías? - el rubio iba entrando al apartamento como si de su casa se tratase - es tu boda y tu sigues acostado a esta hora? - soltó las bolsas de los trajes de ambos sobre el mueble y alzó otra más pequeña que tenía en la mano - y traje algo de comer.
- Gracias Andrew... Pero...
- pero nada Darien... Vamos a comer, a prepararnos y...
- Andrew... Estás más nervioso que yo... Verdad?... - dijo divertido.
- no todos los días se casa tu mejor amigo... Y no todos los días eres el responsable porque este llegue a tiempo a su boda... - finalmente le sacó la lengua con un gesto infantil.
El tiempo pasaba, en cada lugar, un grupo de personas se vestían y preparaban. Estaban ya a una hora de la ceremonia y Serena ya peinada y maquillada por su madre, se preparaba para ponerse su vestido, en compañía de Setsuna, Haruka, Hotaru, Ikuko y Sammy.
Darien y los chicos ya estaban en el hotel ultimando detalles. El pelinegro empezaba a sentir nervios y miraba la entrada con la esperanza de que su suegro entrara y le diera el último toque a ese día.
En el apartamento, todos esperaban a que Haruka saliera de la habitación con Serena. Ikuko le había recogido solo parte de su cabello con una trenzas cruzadas en un estilo medieval. La otra parte de su cabello caía en grandes ondas completando un peinado de princesa que hacía juego perfecto con el vestido blanco pálido que eligieron Setsuna, Ikuko y Serena.
- Se llegó el momento mi Haru - le dijo mirando el enorme vestido sobre la cama - y él no apareció.
- no vas a llorar más que dañas el maquillaje - le advirtió su amiga que ya había tenido que retocarla dos veces.
La rubia se quitó la bata dejando ver el conjunto de lencería que su hermano había aprobado muerto de la vergüenza. Alzó las manos y dejó que Haruka deslizara sobre su cuerpo el hermoso vestido.
Tenía un corte de princesa. Corsé superior con unos tirantes que caían sobre sus hombros, decorados con adornos en forma de pequeñas rosas blancas. En la cintura, Haruka había puesto su broche de transformación sobre otra rosa de adorno más grande y puesta en un costado. La falda caía amplia en tres capas. La última se abría en V desde el broche hasta el suelo, siendo adornada en los dos bordes con más rosas. La tela era lisa, pero tenía gravadas pequeñas estrellas que daban la impresión de que tuviera brillo propio. El velo iba de acuerdo al diseño del vestido. Con estrellas grabadas muy sutilmente y pequeñas rosas en los bordes.
- Cabeza de bombón... - Haruka asombrada por la imagen tan perfecta de su amiga - estás lista...
Serena se miró a espejo sonriendo ante la imagen de la hermosa princesa que se reflejaba.
- Princesa... - Setsuna tocaba la puerta de la habitación - puedo pasar?
- Pasa Set... - respondió Serena con alegría fingida.
- Se ve realmente hermosa - Setsuna entraba con una caja grande de terciopelo en las manos - traigo sus accesorios...
Abrió la caja sorprendiendo a sus acompañantes. Las "joyas de la corona" estaban ahí. La corona de la Neo Reina Serenity y un juego de pequeños aretes de diamante en forma de media luna.
- Setsuna... Pero... - Serena se había quedado sin habla.
- Son lo que cree princesa... Le pertenecen desde que una su vida a la del príncipe Endimion. Mi labor era cuidarlas y entregarlas en el momento indicado.
- Gracias - no pudo decir nada más porque, entre sus dos acompañantes pusieron los accesorias para completar la imagen.
- Estás lista Sere? - su hermano y su mamá se detuvieron asombrados en la puerta de la habitación - ... Estas... Hermosa... - Sammy estaba realmente conmovido.
- Bueno... Vamos saliendo, solo Sammy y Serena se van en la limosina, yo me voy con el resto - Dijo Haruka empujando a Serena hacia el pasillo y siendo seguidas por los demás.
Una vez en la sala, y mientras Hotaru le entregaba el ramo de rosas rojas a Serena, el timbre del apartamento sonó.
- quien podrá ser?... - Sammy caminó a la puerta y quedó mudo cuando la abrió.
- Donde está? - preguntó una voz entrando a la casa y dejando a las cinco mujeres sin habla.
Serena dejaba escapar un par de lágrimas y todos la miraban a ella. Estaba completamente inmóvil y en silencio reinaba en el lugar, hasta que el intruso volvió a hablar.
- Pueden irse?... Yo entregaré a mi hija y me voy con ella en la limosina - Kenji hablaba intentando contener las lágrimas.
Todos miraban a Serena, esperando su respuesta, pero fue Ikuko la que, con una hermosa sonrisa, empujó a todos fuera.
- Nos vemos en el hotel - dijo la madre de Serena - gracias Kenji - sonrió finalmente a su esposo y cerró la puerta tras ella.
Dentro, Kenji miraba maravillado a su hija. Ella solo sollozaba.
- Per...perdona...me... - Kenji finalmente rompió en llanto - perdóname hija - se lanzó a su hija y la abrazó fuertemente.
Permanecieron abrazados en silencio por varios minutos hasta que, después de que Serena sobara con cariño la espalda de su padre, este volvió a hablar.
- Me vas a dar el honor de entregarte en el altar? - le preguntaba mientras soltaba el abrazo y miraba el rostro sonriente de su hija - estás hermosa mi bebé.
- Gracias papá... Gracias por estar acá - una vez más lo abrazó, besó su mejilla y sonrió nuevamente - nos vamos?
El hotel estaba a una media hora del apartamento de Serena. Al lugar de la recepción, faltando media hora para dar inicio, entraron Sammy e Ikuko de la mano, seguidos por las otras tres Sailor, sorprendiendo a todos los presentes.
- Sammy no iba a entregar a Serena? - preguntó Mina un poco alto.
- Hem... - el rubio se estaba avergonzando - me quitaron ese privilegio - sonrió a todos confundiéndolos.
- Kenji si vino - dijo en un susurro Darien mientras sonreía como un tonto bajo la mirada atónita de su amigo.
- oye... Y a ti qué te pasa? - Andrew pasaba su mano por el frente de Darien para traerlo a la tierra de nuevo.
- Ah?... Nada Drew... Nada... - terminó sonriendo y esperando la media hora faltante.
Los recién llegados no dijeron nada ni dieron explicaciones y, junto a los demás invitados, esperaron el momento preciso.
Un hermoso vals comenzó a sonar en el citio abierto adaptado para la ceremonia. Darien y Andrew, parados en el altar cubierto de rosas rojas, miraron hacia la puerta de la edificación por la que saldría Serena. Los demás invitados giraron expectantes.
Las puertas se abrieron y todos se asombraron ante el brillo natural que despedía la hermosa rubia que caminaba tomando el brazo de su padre. Los que no sabían el porqué Sammy no estaba con Serena, se sorprendieron al verla caminando con Kenji.
Darien no estaba sorprendido por eso, después de todo, tenía fe en que el señor Tsukino pondría el detalle final faltante para ese día. Lo que lo tenía sorprendido y sin aliento, era la belleza de su novia. Por fin entendió la insistencia de Setsuna para conseguir un traje extremadamente tradicional. Tenía que estar a la par de esa princesa que caminaba sonriente hacia él.
Cuando se detuvieron frente a él, Andrew y Haruka (los dos padrinos), Kenji puso las manos de su hija sobre las de Darien.
- Gracias por venir Kenji - la sinceridad en las palabras de Darien era evidente.
- No podía perderme el gran momento de mi hija... - sonrió a Serena que contenía más lágrimas - cuídala bien Darien... Es mi tesoro más grande...
- No tiene que decirlo... Ella - miró a la rubia emocionada - es el tesoro más grande de todos nosotros.
Algo sucedió en la mente de Serena que nadie se percató. Bueno, solo Haruka que la había aprendido a conocer.
- "Cómo es posible que no sea capaz de admitir que valgo algo para él?... Tiene que involucrara a todos en esa respuesta?... Es tan difícil aceptar que me ama o es que aún se avergüenza de mi?... - la mente de la rubia trabajaba a mil por segundo ignorando las palabras que cruzaban su padre y Darien- ... Debería continuar con esto?... "
- Princesa... - Darien la sacó de sus pensamientos - estás hermosa - le dijo mientras caminaba con ella hasta el ministro que los esperaba.
- Gracias - respondió automáticamente - "El me ama... Solo no sabe cómo demostrarlo..." - intentaba convencerse de ese pensamiento a medida que la ceremonia avanzaba.
Darien la miraba con adoración. Así no tuviera las agallas para demostrarle el público su amor, sus ojos no podían mentir, y mucho menos sus cuerpos, que parecían moverse de forma sincronizada, de la misma forma que sucedió en la graduación de los chicos.
- Los declaro Marido y Mujer... Puede besar a la novia - dijo el ministro trayendo a la rubia a la tierra de nuevo.
Darien y Serena se miraron a los ojos. El amor era evidente en el otro y las duda de Serena desaparecieron. Sellaron su unión con un beso tierno y lleno de sentimiento. Un beso que selló la unión de dos reinos que esperaron milenios por unirse. Un beso que les hizo olvidar por un momento de todo y todos...
El aplauso de los invitados los sacó del beso. Sonrieron a todos los presentes e iniciaron su camino hacia el patio en el que estaba instalada la recepción al aire libre y que solo era iluminado por velas y la luz de la luna.
Habían sofás y mesas blancas dispuestos por una zona llena de ramos de rosas rojas y pétalos rojos por el suelo. Grandes torres con velas blancas encendidas y tres zonas especiales dispuestas: comida, bar y baile.
Después del primer baile de los esposos, en el que ellos fueron los únicos que no se dieron cuenta de la luz que despedían ellos dos, Kenji sacó a bailar a su hija, dejando libre a Darien, quien llamó a la ocho guardianas de Serena para hablar con ellas en privado.
- Chicas... - comenzó seriamente mientras veía a su esposa bailando con su suegro - ... Debo pedirles un favor...
- Qué pasa Darien? - Rei había notado la repentina seriedad del moreno.
- Cuiden mucho a Serena... No la dejen sola...
- Qué... Cómo? - Mina, al igual que muchas no entendía.
- El lunes parto para los Estados Unidos - las chicas lo iban a interrumpir pero él siguió - Serena me obligó a aceptar una beca y una plaza en el hospital de Harvard y no quiero dejarla sola... Serán dos años... - la canción estaba terminando así que volvió su rostro a una sonrisa y caminó hacia la pista para bailar con su esposa.
- Es enserio que se va? - Amy los veía bailar con algo de preocupación.
- Si - Haruka las sorprendió - Serena no quería pero lo obligó o no se casaba... - las chicas miraban a la feliz pareja bailando - yo me quedaré con ella en el apartamento después de que él se vaya... Pero disimulen... - Les llamó la atención - Ella no nos quiere preocupar...
La noche era perfecta. Los nuevos esposos se olvidaron por completo de la separación que sufrirían. Los invitados se maravillaron con la imagen que tenían los dos recién casados cuando estaban juntos, y hasta Darien se permitió besarla un par de veces sin revisar primero quién los veía.
La fiesta llegaba a su fin cuando Serena y Darien recibieron el regalo que Haruka les había preparado.
- Cabeza de bombón, Chiba... Ya que no aceptaron la luna de miel, espero que disfruten este fin de semana en la suite matrimonial de este hotel. Todo está pago y pueden disfrutarlo desde ya... Nosotros - señaló a Andrew - hemos puesto allí sus cosas y alguno regalos - guiñó el ojo a su amiga.
Así, y tras una corte de aplausos, los novios entraron al hotel, subieron en el ascensor hasta el piso 15 y cuando se abrieron las puertas, Darien tomó a Serena en brazos y caminó hasta la habitación que les habían preparado.
Sin dejarla en el suelo, pasó la tarjeta para abrir la puerta y entró con ella.
- Darien ya puedes bajarme - la rubia sonreía a su esposo mirando maravillada la habitación.
Velas aromáticas iluminaban el lugar. Un tapete de pétalos de rosas rojas daba la impresión de que caminaran sobre nubes carmesí. La cama matrimonial, vestida con sábanas blancas, tenía un velo transparente que colgaba de los cuatro pilares que se elevaban en las esquinas. Y finalmente, sobre la cama una botella de Champagne y dos copas les daban la bienvenida.
- Debo agradecerle a Haruka y a Andrew - Darien ponía a Serena sobre el suelo - Esto esta hermoso.
- Si!... - con una actitud un poco infantil, Serena llegó saltando, con dificultad, al centro de la habitación y empezó a dar vueltas.
- Princesa... - suspiró mientras veía, con una enorme sonrisa, a su esposa gozar de su sueño hecho realidad. - Ven acá preciosa - se acercó a ella y la atrajo hacia él deteniendo las vueltas.
- Gracias Darien! - ella lo miraba a los ojos - por fin soy la señora Chiba...
Sin decir más, Darien acercó sus labios, sellándolos con un tierno beso que fue subiendo de intensidad con los minutos.
Serena empezaba a sacar el saco, la corbata y el chaleco de su esposo. Todo quedaba sobre el suelo. Este estaba aún un poco encartado con el vestido de novia.
- Te ayudo cariño? - la rubia se soltó de él y dio la vuelta para que Darien desatara el corsé y pudiera quitar el aparatoso traje.
Algo nervioso empezó a quitar las cintas que se amarraban en la espalda de Serena, hasta dejar a la vista el segundo corsé que hacía parte de la lencería de la rubia. Respiró profundo y dejó caer la enorme prenda al suelo, viendo cómo el sexy conjunto que tenía Serena debajo, resaltaba su cintura y sus caderas. Las medias blancas hasta sus muslos, atadas a los ligueros lo volvían loco.
Serena, sensualmente caminó a la cama, tomó la botella, las dos copas y se sentó cruzando sus piernas.
- quieres abrirla? - extendió la botella en el aire y Darien caminó hacia ella para recibirla.
- Eso es legal usarlo? - de forma coqueta, Darien le señalaba la sexy lencería que tenía la rubia mientras destapaba la botella.
- Es bonito... No crees? - se puso de pie y dio una vuelta sobre si misma haciendo estragos en la entrepierna de Darien.
-pooff- voló el corcho y Serena extendió las copas.
- Quieres matarme Serena? - se acercaba a ella hasta pegar sus cuerpos y sirvió las dos copas. Descargó la botella en el suelo y juntó las copas - por nuestro futuro juntos.
- Por nuestro amor - la rubia sonrió y se tomó el contenido de la copa de un solo trago, haciendo reír a su amado.
- Oye... Eso es alcohol.. - recordando la poca tolerancia de la rubia al licor.
Sin responderle, Serena dejó su copa en el suelo, se sacó los tacones y se abrazó a Darien para amarrar sus brazos en el cuello de él. El pelinegro vació su copa, la dejó caer al suelo y abrazó a su rubia para sellar sus labios de nuevo.
Serena se encargó de deshacerse de la camisa blanca de Darien. Él sacó sus zapatos y medias, y la cargó para depositarla en la cama. Se permitió un par de minutos para admirar la belleza incomparable de Serena. Desató los ligueros y deslizó las medias por sus pies para sacarlas por completo, se deshizo de su pantalón también y se ubicó encima de su esposa para besarla con gran pasión.
Serena rozaba con sus manos la espalda de Darien y este llenaba de besos su cuello y escote. La sentó con suavidad y quitó el corsé dejando libres los pechos de la rubia. Ella terminó por desnudarlo y él deslizó finalmente sus bragas para dejarla sin prenda alguna.
Con suma delicadeza, volvió a acostarla, pero esta vez sería diferente. No volvió a sus labios. Llevó sus besos directo al cuello de Serena y comenzó a dejar un camino que iniciaba en el cuello y terminaba en el abdomen de Serena, haciéndole escapar pequeños gemidos de sus labios que hacían sonreír complacido a Darien.
Él, sin pedir permiso, siguió bajando hasta encontrar el centro del placer de su esposa. Depositó un casto beso en el lugar y sintió como se estremeció ella con ese contacto. Alzó su mirada para encontrarse con los ojos celestes de su esposa y volvió para acariciar con su lengua el punto más sensible de Serena.
- Dar... Darien... - gemía ella sintiendo una serie de sensaciones nuevas en su cuerpo.
Darien, satisfecho con el placer que estaba brindándole a su amada, decidió intensificarla, atendió con su mano la zona húmeda de Serena, y mientras su lengua seguía con el trabajo que había comenzado. Introdujo un dedo dentro de ella y aceleró sus caricias para llevarla a su primer clímax de la noche.
- Darien! - gritó finalmente dejándose llevar por el placer.
Darien volvió a su lado y esperó unos minutos para que Serena regulara su respiración. Pero para su sorpresa, ella se lanzó sobre él, besó sus labios con desesperación y comenzó a bajar con sus besos por el torso desnudo del pelinegro que suspiraba ante las caricias de su esposa.
Ella siguió descendiendo hasta que, cerca de la potente erección de Darien, él se estremeció.
- Princesa... No vas... A... - cegado por la pasión, no podía creer lo que su amada rubia estaba a punto de hacer.
La rubia sonrió y terminó su camino dando lamidas sueltas al miembro de Darien, para terminar por introducírselo a la boca dejando al pelinegro con sus manos fuertemente apretadas a la sábana y preso de un incontrolable placer.
Cuando sentía que estaba a punto de llegar a su cima, tomó a Serena y la puso a horcajadas sobre él, penetrándola de una sola estocada y produciendo en los dos un fuerte gemido.
- Definitivamente, me vas a matar preciosa... - y siendo presa de la pasión, se adueñó e sus labios, de su cuerpo y la amó como nunca.
Y así pasaron el fin de semana, entregándose el uno al otro en ese cuarto de hotel, sabiendo que el lunes tendrían que separarse por dos años.
La mañana del primer día de la semana los encontró desnudos en la habitación del apartamento de Serena. Habían decidido vivir allí después de la boda, aunque en teoría viviría solo Serena.
Darien no había dormido en la noche. La ansiedad del viaje y el pensar que debía dejar a su Serena sola, no le habían permitido descansar. El vuelo estaba programado para medio día. Debía estar en el aeropuerto a las diez de la mañana. No eran las ocho aún, así que sin poder dormir más, se levantó con cuidado y se metió a bañar.
A las nueve de la mañana, ya los dos estaban listos para salir. Las maletas de Darien estaban en la puerta y Serena intentaba sonreír mientras tomaba a Luna para acompañar a su esposo al aeropuerto.
Así partieron los tres. Estacionaron el auto rojo y entraron al lugar. Darien, en completo silencio, miraba cómo Serena escondía las pocas lágrimas que lograban escapar de sus ojos.
- Darien... - por fin la rubia había roto el silencio - quieres cuidar a Luna mientras voy al baño?
- Claro princesa - tomó a la gata y la puso sobre sus piernas, mientras veía a la rubia marchar de la sala de espera hasta el baño - Luna... En verdad estará bien?
- No lo se Darien... - la gata hablaba bajo para no asustar a los demás pasajeros que esperaban - pero no la dejaré sola... Además Haruka prometió quedarse con ella en el apartamento... Creo que Hotaru se quedará con Setsuna...
- Eso me tranquiliza un poco... Pero aún así sigo pensando que no debería irme... - Darien secaba disimuladamente una lágrima que se le escapó - llamaré a Haruka para que recoja mi auto... - iba a sacar el celular pero Luna se lo impidió - qué? Que pasa?
- Serena no te lo dijo? - más sorpresas de su princesa? - Haruka le enseñó a conducir y hace unos meses tiene la licencia... Lo hace bien, pero algo rápido para mi gusto - seguía hablando la gata mientras veía a su ama regresar - además, hoy querrá estar sola...
- Está bien - volvió su celular al bolsillo y esperó a que Serena se sentara a su lado de nuevo para abrazarla por los hombros y recostarla en su pecho.
No saben cuanto tiempo pasó. Permanecieron abrazados en silencio hasta que el alto parlante anunció el vuelo de Darien.
- Pasajeros con destino Cambridge, Estados Unidos, favor abordar por la puerta siete, repito, pasajeros con destino Cambridge, Estados Unidos, favor Abordar por la puerta siete.
- Ese es mi vuelo princesa - Darien movió un poco a Serena para que se levantara - ya tengo que irme...
- eh... Si... - Serena se levantó con una sonrisa forzada, puso a Luna en sus hombros y tendió su mano para que Darien se levantara.
Caminaron de la mano hasta la dichosa puerta que los separaría y allí abrazados, empezó la dura despedida.
- Ten las llaves del auto princesa - las sacó de su bolsillo y se las entregó - confío en que no lo destroces - sonrió con dificultad.
- Haruka es buena maestra Darien - puso los ojos en blanco divertida - apuesto a que conduzco mejor que tu... - se empinó para darle un beso en los labios.
- Serena... - la miró a los ojos - aún puedo...
- No Darien... Te vas, y en dos años nos veremos de nuevo - sonreía pero por su rostro rodaban un par de lágrimas - te voy a extrañar mucho... - y se lanzó a los brazos que la recibieron gustosos apretándola contra el fornido torso.
- Y yo a ti preciosa... Te llamaré siempre que pueda... - levantó el rostro de Serena para mirarla a los ojos - prométeme que estarás bien...
- Sí cariño - aún no deshacía su sonrisa pero cada vez las lágrimas le quebraban más la voz - te amo...
- Última llamada para los pasajeros con destino Cambridge, Estados Unidos... Favor abordar por la puerta siete.
- Te amo princesa - tomó su rostro con las dos manos y le dio un apasionado beso - cuídate mucho...
- Tú también amor... - un beso más, y lo vio alejarse tras la puerta de abordaje.
Mientras Darien abordaba, Serena caminaba hacia uno de los enormes ventanales para verlo partir por los aires.
- Crees que hice bien? - Serena le preguntaba a Luna mientras veía el avión elevarse.
- Solo tu sabes eso Serena.
Suspiró, limpió nuevamente sus lágrimas y dio la vuelta para dirigirse al estacionamiento.
- Puedes conducir así? - la gata veía como las lágrimas no se detenían por el rostro de Serena.
- Si... Igual, el apartamento está cerca y solo quiero ir a dormir... - se montó al auto, puso a Luna en el asiento del pasajero, su cartera en el suelo y lo puso en marcha.
Llegaron al apartamento, Serena se preparó un té de hiervas y se acostó a llorar en el sofá hasta quedar dormida. Luna permaneció a su lado todo el día y toda la noche, sin decir nada.
Eran ya las cinco de la mañana cuando el celular de Serena empezó a sonar y la hizo caer del sofá por el susto que se llevó.
- Hola... - dijo adormilada sin ver el identificador siquiera.
- Princesa, estabas dormida? - la voz de Darien la despertó inmediatamente.
- No te preocupes cariño... - Bostezó - cómo te fue?
- Acabo de bajar del avión, voy a la universidad a presentarme y a organizar lo de mi estadía... Te estaré llamando para decirte mi dirección y mi nuevo celular...
- Te amo Darien...
- y yo a ti princesa... Sigue durmiendo y más tarde te llamo... - colgó.
- Darien... - la rubia caminó a su habitación y volvió a quedarse dormida esperando que el tiempo pasara rápido.
