Aqui la conti!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Disfruten!!

Por cierto, les quería aclarar algo de lo que me di cuenta después jeje: el auto en el que anda Gaara es el de los padres que están de viaje y él mientras tanto lo usa.


Capítulo 3: Perdón.

Bebimos jugo y comimos un poco más de las cosas que había traído Gaara. La tarde estaba soleada por lo que decidimos darnos un chapuzón en el Río. Habían algunas rocas en el agua formando algunas lagunitas pequeñas y poco profunas en alguna que otra parte de la orilla, mientras el agua corría entre las rocas. Otras partes del río sí eran profundas pero yo era buena nadadora y no temía cruzar el río de lado a lado.

Nos metimos en ropa interior pues yo no había llevado traje de baño ya que no sabía las intenciones de Gaara para ese día. Nadamos y jugamos en el agua; bromeamos mucho y nos reímos.

Ya se veía el atardecer a través de los árboles dando un espectáculo muy lindo a la vista, y fuimos a las rocas para acomodarnos y poder observarlo mejor. Yo me senté en una roca que bordeaba una lagunita mientras Gaara entró en la misma, y se colocó entre mis piernas dándome la espalda. Contemplábamos el atardecer a la vez que él acariciaba mis pantorrillas y yo masajeaba sus hombros.

El sol se ocultó y un firmamento de estrellas se visualizó. Nosotros seguíamos con nuestras caricias, apenas nos podíamos ver pues la luna recién había comenzado a asomarse por el horizonte. Gaara volteó a verme sin detener sus caricias; se acercó a mí rostro y me besó lentamente. Yo pasé mis brazos por su cuello y me apegué más a él mientras el estrechaba sus brazos alrededor de mi cintura.

Los besos aumentaron de intensidad mientras el me levantaba de la roca y me metía en la lagunita con él. Nuestros cuerpos hacían fricción, las caricias eran cada vez más atrevidas hasta que ambos quedamos completamente desnudos y excitados de nuevo. Él me levantó y yo enredé mis piernas en su cintura haciéndome sentir su erección la cual había quedado atrapada entre nuestros cuerpos. Yo puse mis brazos alrededor de su cuello y él me llevó y colocó contra una roca mientras el besaba implacablemente mi cuello. Yo me apretaba más contra él, quería sentirlo dentro mío calmando mi excitación y llenándome de placer.

Se separó de mi cuello y me alzó un poco para poder penetrarme. La sensación fue increíble. El contraste del agua fría en la piel comparada con su ardiente pene al entrar en mí casi me hace venir en ese momento. Él comenzó a moverse a la vez que apretaba mi culo con sus manos y empujaba mi cuerpo con el suyo contra la roca. Mis pechos subían y bajaban con su movimiento provocando un roce delicioso. Nos besábamos entrecortadamente mientras suspirábamos y gemíamos.

Ese escenario sexual que estábamos viviendo era tan erótico y romántico a la vez. Hacía tanto tiempo que no hacía una cosa como la de esta tarde: una escapada excitante de fin de semana con un chico guapo. La última vez que había hecho algo así fue en el primer año de novios que estuve con Sasuke, fuimos a otro arroyo cercano a la ciudad el cual tiene un pequeño bosque lindando la rivera del mismo. Tuvimos sexo un par de veces bajo un árbol en esa tarde que compartimos en ese lugar y debo admitir que fue espontáneo y excitante en el momento; o al menos eso pensaba antes, pues luego de pasar esta tarde con Gaara puedo afirmar que tenía un concepto bastante pequeño de lo que significaban esas palabras.

Gaara aceleró sus embestidas y llegamos al clímax juntos jadeando. Me dolía un poco la espalda por la fricción contra la roca, e hice una mueca. Gaara se dio cuenta de eso y sonrió. Se acercó a mi oído y me dijo:

- Te lo compensaré – El sólo sentir su aliento rozando mi lóbulo sumado a esas sensuales palabras pronunciadas por su varonil voz hizo que se me erizara la piel, y mi interior vibró de expectativa.

Él salió de mi interior y me ayudó a bajar. Nos sumergimos un poco en esa lagunita que fue testigo junto con la luna de nuestro encuentro y al mirarnos sonreímos. Cabe destacar que no pudimos encontrar nuestra ropa interior por lo que nos vestimos sin ella. Y aunque yo tenía otra muda en la mochila, no quería ponermela sin antes haber tomado una ducha. Yo tenía un poco de vergüenza pues nunca había andado de esta manera y me sentía un tanto desnuda.

Fuimos al auto y emprendimos el viaje de regreso. Cuando vi que Gaara no se dirigía hacia mi casa lo miré.

- A dónde vamos? – pregunté.

Me miró y sonrió: - A mi casa.

Quedé estupefacta. No me salían las palabras, me sonrojé y tragué saliva antes de preguntar. – Por qué? … pensé que … - pero me cortó.

- Mis hermanos se fueron hoy en la mañana pues Lee tenía una competencia en Osaka y Kankuro fue a acompañarlo, así que tendremos la casa para nosotros - me miró – Te dije que te iba a recompensar y yo cumplo mi palabra. Supongo que luego de una tarde un poco agitada – me sonrojé más si es que acaso podía hacerlo y el amplió su sonrisa – podemos tomarnos la noche para relajarnos.

Seguimos en silencio el camino restante hasta su casa. Ésta era grande, de 2 pisos. Sus padres habían querido que cada uno de sus hijos tuviera su propio cuarto para que pudiera expresar su personalidad y tuvieran cierta independencia, por lo que las habitaciones de los hermanos quedaban en la segunda planta. Del lado de afuera de las mismas había una terraza y una escalera al piso (esto conectaba con el patio), por la cual se podía ingresar sin tener que cruzar por el resto de la casa. También había un baño grande por planta con jacuzzi incluído favoreciendo la privacidad entre padres e hijos. De esta forma se evitaban encuentros incómodos entre los padres de los chicos y alguna "noviecita" que sus hijos osaran llevar para "divertirse".

Entramos por la puerta principal y me mostró la casa; fuimos a la cocina donde dejamos los restos de la comida que Gaara había llevado a nuestro "pic-nic" y subimos a su cuarto a dejar mi mochila.

- Te parece si cenamos algo y luego nos damos una ducha? – propuso.

Yo asentí un poco nerviosa pues estábamos solos en su casa y aún seguía sin ropa interior; se veía que ese detalle a Gaara no le incomodaba para nada. No es que eso me preocupara demasiado tampoco estando con Gaara pues lo que más quería estando en su presencia era estar desnuda sobre él, o bajo él; eso no importaba. Me sorprendía de lo pervertida que podía llegar a ser mi mente cuando encontraba su detonante; y Gaara era el mío. Con sus ojos verdes aguamarina que me atrapaban con sólo una mirada; su suave pelo color fuego por el cual me encantaba pasar mis dedos; ese cuerpo tonificado y atlético, perfecto para un hombre saludable de su edad; sus caricias que me encendían de mil maneras; sus labios, sus besos, su sexo que me hacía sentir de mil formas el placer; mis fantasías con ese hombre eran desorbitadas.

Bajamos a la cocina y entre los dos preparamos unos omelettes rellenos. No nos habíamos dado cuenta del hambre que teníamos hasta que el delicioso aroma se hizo notar y nuestros estómagos gruñeron. Picoteamos parte de algunos de los ingredientes mientras cocinábamos y nos reímos de alguna que otra anécdota de nuestra vida. Cenamos y eran cerca de las 11:30 pm cuando terminamos de lavar y acomodar todo lo utilizado en la cocina. Luego de eso subimos a su cuarto a buscar las cosas para ducharnos. Me tendió una toalla y fuimos al baño de la planta alta. Cuando entré en él pude apreciarlo mejor y ver con detalle lo grande y espacioso que era. El jacuzzi estaba ubicado en una esquina separado de la ducha. Había un gran espejo en la pared contraria a la misma que ocupaba casi toda la pared. El resto era normal como cualquier otro baño.

Miré el jacuzzi y vi que estaba preparado para su uso con agua caliente en su punto y esencias aromáticas de flores, y creo almendras, si mi olfato no me fallaba; esos aromas llenaban ese cuarto. Observé a Gaara y el se acercó a mí acarició mi mejilla. Con su otra mano acarició suavemente mi cuello mientras desanudaba mi blusa para sacármela por completo, liberando mis pechos. A continuación, tomó mi cara con ambas manos y besó mi frente primero; luego mis sienes, mis cejas, mis ojos, mi nariz, mis mejillas; hasta llegar a mis labios los cuales saboreó lenta y dulcemente.

Se separó de mí para observarme.

-Las veces que te recordé en éstos años sólo pensabas en como estarías y si me habrías perdonado.

Yo fruncí el ceño sin entender. – A qué te refieres? – pregunté – qué tendría que perdonarte?

- Pues … sé que yo te gustaba en el colegio y aunque nos besamos un par de veces, creo que no me porté bien contigo en ese entonces. Luego vino lo de Ino … - se interrumpió como pensando algo más, pero volvió a retomar el hilo de la conversación, o al menos de su monólogo pues yo seguía sin decir nada – Siempre fuiste tan buena persona Sakura, y yo nunca pude olvidarme de lo dulce e inocente que eras.

Yo realmente no sabía que decir. Sí recordaba aquellos tiempos pero nunca consideré que las cosas hubieran quedado mal entre nosotros, ni que él sintiera culpa por algo que a mi entender sólo había sido una tontería de adolescentes. Descubrir eso me hizo preguntar qué había detrás de todo esto que estábamos haciendo?, era acaso alguna especie de compensación por los años de no vernos?, realmente no lo sabía y tampoco quería seguir ese rumbo que parecían haber adquirido mis pensamientos. Y él siguió hablando.

- Eres tan linda y apetecible, que ahora que te he probado … - calló, no dijo nada más; sólo levantó su mirada que hasta el momento había estado fija en mis labios y la fijó en mis ojos. Se inclinó y me besó de nuevo. Yo le correspondí, enlazando mis brazos en su cuello y juntando nuestros cuerpos. Nuestras lenguas jugaban la una con la otra mientras nos apretábamos más el uno contra el otro, como queriendo jamás separarnos.

Nos despegamos por falta de aire y el aprovechó para sacarse la ropa así como yo hice lo mismo con mi pollera. Nos besamos de nuevo y fuimos a pasos torpes hacia el jacuzzi sin dejar de besarnos y acariciarnos. Nos metimos y sentimos que el agua estaba deliciosa. Fui recostándolo sobre un lado del jacuzzi de modo que pudiera sentarme sobre él. Dejé de besarlo para observarlo mejor. Comencé masajeando suavemente su cuero cabelludo para luego ir descendiendo lentamente hacia su cuello y hombros, siguiendo con mis masajes haciendo un poco de presión aquí y allá, tratando de relajarlo y estimularlo. Acaricié sus pectorales y delineé sus abdominales mientras mis manos terminaron perdiéndose bajo el agua y llegaban a su pene. Lo envolví con mi mano y comencé una lenta caricia, apretando, soltando, delineando con mis dedos el contorno y friccionando su miembro y sus testículos. Gaara cerró sus ojos y echó la cabeza hacia atrás disfrutando de mi toque a la vez que él me acariciaba mis piernas bajo el agua.

Acerqué mi boca a su oído y lo soplé; notando como su piel se erizó en el acto haciéndome sonreír. Lamí el lóbulo de su oreja mordiéndola un poco, mientras reunía todo el valor que tenía para decirle en un suave, lento y sensual ronco murmullo: - Tú siempre me gustaste. – Bajé a su cuello delineándolo de besos húmedos y dándole algún provocador y ocasional mordisco; siempre manteniendo mis caricias en su zona íntima. Seguí con mis besos por su clavícula y hombros, y fui más al sur, hacia sus duros pectorales donde enrollé mi lengua alrededor de sus tetillas, las cuales se pusieron más duras en el acto. Él sólo soltaba suspiros y respiraba fuertemente. Mordisqueé sus tetillas deleitándome con un gemido ronco que salió de su garganta.

Yo estaba muy excitada por la posición en la que nos encontrábamos y por la imagen que ese imponente y sensual hombre me estaba dando. "Oh Kami, saber que está así por mí me deja sin aliento" pensaba yo. Sentí que él ya estaba próximo al orgasmo cuando sentí que detuvo mis caricias y enmarcó mi cara con sus manos para besarme bruscamente mientras yo enredaba nuevamente mis brazos en su cuello. Me soltó para agarrarme del trasero y levantarme un poco para así poder arremeter en mí con su erección. Gemimos al instante. Comencé a moverme rápidamente para darnos a los 2 el tan ansiado alivio que nuestros cuerpos reclamaban. Mis pechos frotaban su torso desnudo mientras yo enredaba mis manos en su cabello. Él capturó uno de mis senos con su boca y lo succionó fuertemente mientras yo tenía mi orgasmo y gemía fuertemente se nombre. Eso hizo que él arremetiera más duro en mí cuando bajé por última vez sobre su pene, sintiendo los espasmos del clímax que hicieron desencadenar su propio orgasmo; en el cual él enterró su cara entre mis pechos para ahogar el sonoro gemido que salió de su boca en ese momento.

Nos quedamos un momento así mientras nuestro pulso se regulaba. Salí de encima de él y me coloqué entre sus piernas dándole la espalda mientras Gaara ponía a funcionar el hidromasaje del jacuzzi, y me abrazaba. Eché mi cabeza hacia atrás recargándola en su hombre a la vez que él colocaba su mejilla contra la mía.

- Bueno … supongo que puedo decir que estás perdonado. – rompí yo el silencio.

- Pensé que habías dicho que no había nada que perdonar – añadió observando lo cómoda que yo me encontraba recostada en él con los ojos cerrados. Yo sonreí y lo miré.

- Cierto … lo dije …pero si las disculpas siempre van a ser de este modo espero que cometas algún que otro error de vez en cuando – agregué. Ambos reímos.


Espero les haya gustado

Sale un RR??

Besosss

Juli