Sin Nombre
Capítulo Tercero : Primera Cita
Entre pensamientos
En cursiva cambio de Idioma
Las clases pasaron rápidamente, entre presentaciones de curso, temática de las distintas materias, los distintos apartados en las asignaturas…
Ya era entrada la tarde, Ukyo estaba sentada en el sofá del salón viendo la Televisión, bastante entretenida; Akane bajaba las escaleras con dirección a la cocina para picar algo. Ese día tenía mucho que hacer, instalar todo en su dormitorio, y ese todo no era poco.
- ¡Hey! – dijo Ukyo
- ¿Qué? – Akane buscaba entre los armarios - ¿Es que no tenéis galletas aquí?
- En el cuarto armario, estante segundo. ¿No estás nerviosa?
- Si… - susurró Akane entusiasmada al haber encontrando el ansiado bote de galletas. Lo agarró con ambas manos, temiendo que se le pudiese caer y lo puso sobre la encimera - ¿Nerviosa por qué? – dijo destapando el bote y llevándose una deliciosa galleta de chocolate a la boca.
- Pues por la cita…
- ¡Ay Ukyo…! yo no soy como tú ¿Por qué he de estar nerviosa? Además – le pegó otro mordisco a la galleta – No es una cita, somos nosotros 4 que vamos a ir al cine, como amigos… - Akane se acercó al sofá y se sentó al lado de su amiga, con el bote de galletas entre sus piernas.
- Si bueno… Yo espero pasármelo "bien" con Ryouga…
- No empieces…
- Akane – dijo seria tomándola de las manos y mirándola fijamente
- ¿Qué? – dijo ella sorprendida por la reacción de Ukyo. Volvió a morder la galleta.
- Esto que te voy a decir es muy serio, Akane. No debes tomártelo a broma ¿vale?
- Sí, sí claro… - tragó pesadamente
- Tienes… Tienes… - los ojos de ella se cristalizaron
Hubo unos segundos de tenso e incómodo silencio.
- Ukyo ¡¡me estás asustando!! ¡Dime que pasa! – Ukyo se levantó del sofá – Akane…. – una lágrima se deslizó por su mejilla, apretó los labios… - Tienes qué… - nuevamente apretó los labios, inspiró profundamente y rápidamente dijo - … empezar a tomar la píldora.
Akane abrió los ojos con una mezcla de sorpresa e ira...
- Por que… - estalló en risas - ¡¡Ranma te va a dar mucha cañaaa!!! Jajaja…
- ¡¡UKYO!! – su amiga corría hacia las escaleras
- No te enfades, jajaja. ¡Akane! ¡¡Si lo digo por tu bien!!
Akane dejó el bote sobre la mesita y dio un salto del sofá, saliendo detrás de su amiga - ¡¡Cuando te coja te vas a enterar PERVERTIDA!! ¿Piensas en algo más que no sea sexo?
- Mmmm…. – Ukyo se paró arriba del todo de las escaleras, con el dedo índice sobre su labio inferior – Sí, pero no creo que te guste saberlo. Pero ¡¡escucha!! Te estoy hablando en serio, plantéatelo; por que le gustas, eso está claro. Y ese chico no es de los que te usan y te tiran, Ryouga sin embargo… Sí lo es. – un ápice de tristeza se reflejó en su rostro – En fin… te quedas con el bueno… ¡¡Pero me alegro por ti!! – sonrió dulcemente a su amiga.
Akane escuchó atentamente a Ukyo y de verdad que esta vez estaba hablando en serio. No la hablaba para hacerla enfadar, si no que la estaba dando un sabio consejo Tiene razón…
- Hazme caso, yo que tu empezaba a tomarla, por si acaso. – le guiñó un ojo - ¡Más vale prevenir! ¡Ciao!
Ukyo se encerró en su cuarto, dejando a Akane algo aturdida. Se quedó durante unos segundos allí. Después continuó subiendo las escaleras hasta su cuarto, pero al llegar arriba escuchó al pasar por el lado de la habitación de su amiga, algunos sollozos… Ukyo está llorando…
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- Esto marcha… - susurró Ryouga delante de la pantalla del PC, mientras tecleaba ansiosamente.
Ranma estaba sentado sobre la cama, con la vista perdida en el blanco techo. Para él resultaba más interesante el techo de la habitación de Ryouga que las paredes, ya que estaban empapeladas de fotografías de cuadros de arte abstracto.
Ranma había identificado, en anteriores ocasiones, obras de Kandisnsky y Miró, entre otros. No sabía como a Ryouga podían gustarle esas 'obras', si podía llamarlas así. A veces no conseguía entender la mente humana. Sobre todo, ciertas 'mentes'.
- De momento – dijo.
- Le gustas – tomó un trago de su Coca-Cola en lata.
Ranma desvió la mirada hacia la papelera que había a un lado de la gran mesa, viendo que estaba a rebosar de idénticas latas. Hizo un ligero movimiento negativo con la cabeza.
- Eres adicto a esa cosa.
La única reacción del chico de ojos marrones, fue levantar los hombros, demostrando así total indiferencia al comentario.
Como era costumbre, el silencio reinó entre ellos y en la habitación. Solo era interrumpido por el continuo sonido del impaciente tecleo de Ryouga y el casi insonoro sonido del ventilador de la fuente de alimentación.
- Lo encontré… - susurró.
Ranma observo a su compañero durante un par de segundos para, inmediatamente, desviar la mirada al monitor, provocándole la visión, una pequeña sonrisa. La impresora comenzó con su trabajo.
Ryouga giró su silla, quedando ahora mirando hacia Ranma y dando la espalda al monitor.
- ¿Algo más? – dijo
- No, sólo eso por ahora.
Una vez acabada la impresión Ryouga tomó las hojas, ofreciéndoselas a su compañero. Éste las cogió y comenzó a leer:
Historial Académico; Kuonji, Ukyo
Pasó unas cuantas hojas, localizando la de más interés y prioridad para él.
Historial Médico; Kuonji, Ukyo
- Gracias – se levantó de la cama, continuando leyendo en dirección a su dormitorio.
- Ranma…
- ¿Si?
- La cita. A las ocho.
- Lo se. Eres tu el que pierde la noción del tiempo.
- Hago mi trabajo…
- Ya…
Siguió leyendo, mientras salía del cuarto, cerrando la puerta tras de sí y dejando a un sonriente Ryouga en el interior.
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Akane esperaba en el recibidor a que Ukyo terminara de arreglarse. Yuka y Sayuri estaban viendo la televisión, ambas llevaban unas grandes camisetas que les cubría hasta los muslos y tenían sobre la mesa un montón de revistas, comida y una gran tarrina de helado.
- Un minuto Akane ¡Ya bajo! – gritó Ukyo desde arriba
- ¡¡Date prisa! – respondió a su amiga – Aunque a mi me da más o menos igual… - susurró
- ¡Aaaahh! – se oyó desde arriba, las tres chicas se miraron - ¡¡¡Mierda, mierda, mierdaa!!!
- Ah, tranquila, se ha pasado con algún potingue para el pelo – dijo Sayuri – Será mejor que te vayas adelantando…
- ¿Cómo me voy a ir sin ella?
- ¡Akane! ¡Ve con ellos y diles que esperen un poco por favor! – gritó Ukyo desde arriba
- Genial… - susurró desganada – Hasta luego chicas… - se despidió mientras salía por la puerta
- ¡¡Que te diviertas! – dijeron al unísono
Akane estaba ligeramente molesta. Ahora tenía que presentarse ante ellos y decirles que su amiga del alma se había echado más potingue en el pelo de lo normal y que tardaría en ir. Y lo peor es que ella no les conocía a penas, eso era lo más frustrante.
Aún así, con paso decidido brincó los escalones de su casa y se dirigió a la de enfrente, con la vista gacha. Cruzó la calle y al levantar la vista solo se encontró…
- Hola… Llegas un poco tarde…
- Hola Ranma. – estaba apoyado sobre el coche - Lo siento, ha sido Ukyo. Ha tenido un pequeño problema y se retrasará ¿Y Ryouga?
- Digamos que también ha tenido un pequeño problema… Ahora baja, estaba terminando de hacer unas cosas.
- Ah… - se cruzó de brazos.
- Bueno… ¿Tu que prefieres: ir primero a cenar o al cine? – dijo sonriente
- Mmmm… en realidad…me da igual. Aunque imagino que Ukyo… - observó fijamente sus ojos - …preferirá ir primero a cenar… - Dios… esos ojos… yo conozco esos ojos…Pero… ¿De qué?
- Vosotras elegís…
Se escuchó un portazo.
- Ya estoy – salía Ryouga de la casa, colocándose la camisa - Buah, que rollo tío, me ha llamado mi madre y se ha liado a contarme no se qué de… - Ryouga levantó la vista – Anda, si ya llegó una ¡Hola! – dijo levantando la mano.
- Hola Ryouga… - Saludó Akane sonriente
- ¿Dónde esta Ukyo? – preguntó apoyándose sobre el coche al lado de Ranma
- Ahora viene…
- Un pequeño problema – siguió Ranma – Como esos que tienes tú… - le miró acusadoramente - en los momentos que no debes…
- ¡Calma! Todo arreglado...
- Vaya dos… - intervino Akane
- La culpa es de él, que es muy exigente… - acusó Ryouga
- ¿Yo? Será posible, eres tú el que siempre anda medio perdido y sin saber en que día vive…
- ¿Cómo? Ranma, no seas mentiroso, sabes que eso no es cierto
- Claro, por supuesto… - dijo irónico – Espera a conocerle un poco, verás quién tiene razón – le dijo a Akane con una cansada sonrisa
- Di que no, es él quién siempre anda perdido… Yo solo pierdo la noción del tiempo en un momento concreto…
- ¿Sólo en uno? Más quisieras… - masculló Ranma
- Parecéis un matrimonio – dijo Akane entre risas y muchísimo más relajada.
- ¿QUÉ? – dijeron los dos al unísono. Ambos se miraron y después enfocaron sus frías miradas en direcciones opuestas - ¡JAMÁS!
Akane rió.
- No digas eso ni en broma, Akane – dijo Ryouga – A mi me gustan demasiado las mujeres como para fijarme en un hombre y menos en este… ¿Verdad cariñito? – dijo acariciando la cabeza de Ranma.
Éste le dio un manotazo en el brazo.
- Pues quién lo diría… Y aunque te interesasen y a mi me interesaran nunca me fijaría en ti.
- ¿Por qué?
- Eres muy escandaloso…
- ¿Yo? – preguntó sorprendido
- Entonces son tal para cual… - dijo Akane con una media sonrisa
- ¿Quiénes? – preguntaron los dos
- Ryouga y Ukyo, ella también es bastante escandalosa…
- ¿Lo ves? Te lo dije Ranma.
- ¿Me dijiste qué?
- Que Ukyo era la chica perfecta para mí
- No lo recuerdo…
- Tú solo recuerdas lo que quieres.
- No, solo lo que me interesa ¿Verdad Akane? – dijo observándola fijamente.
Akane sonrió tímidamente, afirmando con la cabeza.
- ¡Ya estoy aquí! – dijo Ukyo con la respiración agitada – Lamento el retraso, pero he tenido un pequeño incidente… ¿Dónde vamos? – preguntó alegre
- Hola… - dijeron Ranma y Ryouga
- ¡Vaya! ¡Hola! ¿No he saludado?
- No Ukyo, no lo has hecho – dijo Akane abrazando el brazo izquierdo de Ukyo – Tu prefieres ir a cenar primero ¿no?
- ¿Yo? Me da igual… Y ¡oye! – dijo soltándose – Mi cita no eres tu… En todo caso él – dijo señalando a Ryouga.
- Vale, entonces vamos primero a cenar – dijo Ranma apartándose del coche – y luego al cine… - mientras lo bordeaba.
- Genial – dijo Ryouga – me muero de hambre, venga Ukyo, Vamos – dijo prestándole su brazo de forma teatral.
- ¡Claro! – ella salió tras él.
- Pe...pero… - Akane estaba confundida
- Akane tu vienes conmigo – dijo señalando al Porsche – nos reunimos allí con ellos.
Akane no había reparado en el coche, por el contrario había centrado toda su atención en los dos chicos. Especialmente en uno.
- ¡Wow! – dijo al verlo - ¡Que pasada!
Ranma sonrió satisfecho.
- ¿Te gusta? – preguntó pareciendo sorprendido al comentario de ella
- ¡Me encanta! Yo quería uno de estos, pero mi padre no quiso soltar más dinero del que me dio para comprarme el BMW. En realidad no me importa mucho, me da igual el coche, no soy materialista pero… ¡¡JODER!! Este coche es genial… Es 'EL COCHE'.
- Uhm… te dejaré llevarlo…
- ¿En serio? – dijo observándole fijamente, con gesto sorprendido
- Sí… algún día de estos – le sacó la lengua – Siempre y cuando prometas no romperlo… - abrió la puerta y se metió dentro.
- ¡Oye! – Abrió la puerta - ¿Qué insinúas? – dijo asomándose al interior
- Nada… Nada… de verdad…
Akane le miró aturdida. Pero inmediatamente se sentó e hizo la pregunta que le recorría todo el cuerpo, naciente desde las mismas entrañas…
- ¿A cuánto puede ponerse? – preguntó formándosele una media sonrisa
- Uhm… ¿Quieres que… - arrancó - … lo averigüemos?
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Mientras tanto, en otra parte de Japón.
- Señor – dijo el guarda – adelante…
- Gracias – un hombre alto, de corto cabello azabache, vistiendo un traje negro y una gabardina del mismo color; entró en la habitación. Iluminada escasamente. Una gran y larga mesa, rodeada de cómodos sillones de cuero negro, se encontraba en medio de la habitación, además de ser la única decoración de la sala.
El hombre se aproximo hasta la mesa, viendo al final de ella presidiéndola, a su socio, con las manos cruzadas apoyadas sobre el suave tablero.
- Puntual como siempre mi querido amigo – dijo. Era un hombre más mayor que él, con el pelo largo, liso y negro. Su rostro reflejaba seriedad y frialdad.
- Por supuesto, siempre lo soy.
- Lo se, lo se… Pero Siéntate – concedió asiento con la mano – y hablemos de nuestros negocios.
- ¿Cómo está la mercancía?
- Perfectamente, no te preocupes por ella.
- Me dijeron que estaba retenida. Exijo saber el motivo.
- No te preocupes, sabes que a veces sucede, pero ya está en camino. Estará aquí en breve.
- ¡Joder! ¡Al menos tardará un mes… - dijo el hombre de la gabardina en tono cansado…
- Sabes perfectamente que nunca, jamás – pronunció agresivo - he perdido un encargo. Así… - el hombre se levantó, su mirada era amenazante - … que deja de desconfiar de mí.
- Lo se, tranquilo… - dijo en tono aparentemente calmado - no desconfío de ti. Por algo eres quién eres ¿cierto?
- Eso dicen – dijo casi burlesco y más relajado - ¿Una copa?
- No, he de marcharme. Tengo trabajo.
- Bien, entonces ya te avisaré. Dos de mis hombres te acompañarán hasta reunirte con los tuyos.
- Gracias – el hombre de gabardina se levantó - Nos vemos amigo… - salió de la habitación.
- Nos vemos… - susurró desde dentro
Sí… nos vemos…'amigo'… – pensaba el hombre de gabardina; dos fornidos guardaespaldas le escoltaban por los largos y calidos pasillos de la mansión, contrastando con la frialdad de la habitación donde minutos antes había estado, hasta el recibidor.
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Habían ido a cenar antes de ir a ver la película que tanto ansiaba Ukyo, por supuesto tenía motivos de 'gran peso' para querer verla, un guapísimo, a su juicio, protagonista. Akane estaba de acuerdo en eso de que el protagonista era guapo, pero no eran argumentos suficientes para entrar a verla. Ella siempre decía que eso de un protagonista guapo era mal augurio en la mayoría de ocasiones. Finalmente la convencieron para verla, y ahí si que había un argumento de 'gran peso' – Venga Akane, entremos al menos con ellos aunque en mitad de la película nos vayamos – le dijo Ranma en la entrada – Solamente esperemos a que empiecen a darse el lote y luego si quieres te llevo a casa.
Así que ahora estaban ellos dos saliendo del cine (en mitad de una malísima película, en su creencia) y sus dos mejores amigos dentro, dándose el uno al otro unas cuantas carantoñas.
- Menudo rollo… - suspiró Akane
- Tienes razón… Pero al menos esos dos se están liando.
- Sí, bueno… - Akane paró frente a Ranma - ¿Qué hacemos? – dijo sonriente
- Mmm… - el chico observó un punto a lo lejos – Podríamos dar una vuelta por el parque. – Reposó su mirada en los ojos almendrados de ella - Haremos tiempo, al menos hasta que 'termine la película'.
Akane sonrió.
- O si lo prefieres te llevo a casa… - agregó.
Acababa de conocerle, pero algo había en él que la hacia confiar. En cualquier otro caso, jamás hubiese salido con ellos dos y Ukyo a ninguna parte, y menos haber ido a cenar y estar ahora en las puertas de un Cine, (casi de madrugada) con ese chico (ó con cualquier otro). Y por supuesto, jamás aceptaría ir a dar una vuelta por un parque o que la llevase a casa en coche.
Era innato en ella, desconfiar de la gente y muchísimo más de los hombres. La mayoría de los chicos con los que salió eran todos unos pervertidos, que solo estaban con ella por que querían sexo. Ninguno de ellos lo consiguió. No, por que ella no es como Ukyo. Que por otro lado jamás juzgó a su amiga, era su vida y su cuerpo y ella podía acostarse con quién quisiese; lo respetaba pero no lo compartía.
Pero ese atractivo chico tenía algo que le decía que podía confiar en él.
- Sí… Me apetece andar un poco… - susurró tierna. Incluso ella se sorprendió de su noto.
Así, ambos salieron al parque.
Un grandísimo parque, cubierto de verde y frondoso césped, con caminos entre él hechos por piedra de pizarra, iluminados por una cálida e íntima luz de farolas blancas, y árboles de gran envergadura que aún resultaban más grandiosos y majestuosos en comparación con algunos más jóvenes, cercanos a los caminos.
La noche era tranquila, cálida y reconfortante. Aunque algo estaba incomodándola; el silencio entre la jóven pareja.
- Akane… - interrumpió el chico - ¿Tienes hermanas?
Ella observó a su acompañante por un momento. Él tenía la vista clavada en los adoquines mientras seguía con el mismo ritmo caminante.
- No… - susurró – No tengo ni hermanos ni hermanas… ¿Y tú?
- Tampoco… - silencio de nuevo – Así... que niña consentida… - dijo divertido
- ¡¡Oye!! – paró frente a él, obligándole a levantar la vista y clavar sus lagunas azules, ahora violetas en la clara penumbra, sobre sus ojos café. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Akane. Esa mirada había sido muy penetrante… - Te recuerdo que no soy yo la que tiene ese Porsche… - dijo apuntando con su dedo al pecho de él.
- Bueno… - dijo sarcástico - ¿y también envidiosa? – le guiñó un ojo.
Akane se limitó a no responder y continuar andando.
Una pregunta, una de varias acerca de él, rondaba en su cabeza.
- Oye… ¿Cómo es eso de que viviste en Rusia?
- ¡AH! – exclamó casi con sorpresa – A mi padre le gustaba ese país, así que pensó que podíamos ir de vacaciones… - clavó su vista en ella – vacaciones que se alargaron dos años… -
Akane percibió el 'le gustaba' y decidió camuflar un poco su pregunta curiosa.
- ¿Le gustaba? ¿Ahora ya no le gusta? – quería vislumbrar en la cara de Ranma algún ápice de posible engaño.
- Murió – dijo tan frío que ni siquiera pareció humano – En Rusia.
Ahora se arrepintió de hacerle esa pregunta…
- Lo siento… - susurró avergonzada.
- No te preocupes – recuperó su humano tono de voz – Está superado – la ofreció una sincera sonrisa.
- ¿Sabes? Mi padre casi nunca ha estado conmigo – Ranma prestó especial interés en el relato que comenzaba – es un hombre de negocios y siempre anda ocupado… Nunca ha tenido tiempo para mí. Hablamos algunas veces por teléfono, me envía regalos, regalos y más regalos. Siempre ando rodeada de gente extraña. Bueno, la mayoría… Ya sabes… – Ranma asintió con la cabeza, sin quitarla la vista de encima – Gente que limpia, que cocina, que atiende llamadas, que se encarga de que todo esté perfecto… - Akane suspiró y elevó su mirada al oscuro cielo - y mi madre…mi madre… mi madre murió, cuando yo era muy pequeña… La hecho mucho de menos… - su voz se quebraba a medida que terminaba la oración y los recuerdos agolpaban su mente. Sus ojos comenzaron a vidriarse. Y para intentar ocultar lo evidente, se giró dándole la espalda.
- Ey… - Ranma apoyó su mano sobre el hombro de Akane, haciéndola voltear, quedando frente a él, con la cabeza gacha y sin atreverse a mirarle - … tranquila… - susurró a la vez que la acercaba para abrazarla tiernamente.
Ella no opuso resistencia, ¿Para qué hacerlo? Ya le había contado, sin saber por qué, algo muy doloroso e importante para ella. Y ahora estaba llorando delante suya, y al contrario que otros chicos a los que había tardado mucho más tiempo en hablarles de su madre, él la estaba abrazando sin ningún interés de trasfondo; un abrazo tranquilizador.
Pasaron unos minutos así, abrazados y en silencio. Akane suavemente comenzó a separarse.
- ¿Estás mejor? – susurró él.
- Sí… - la yema de sus dedos rozó sus párpados, en un intento disimulado de despejar sus ojos – Lo siento…
- No digas eso… - dijo con una sonrisa – Vamos dentro…a ver si ya han salido
- Vale…
Esperaron durante unos minutos en la puerta del cine. La gente comenzó a salir. Ryouga y Ukyo venían agarrados de la cintura y con sonrisa y miradas cómplices. Cuando llegaron al lado de sus amigos...
- ¡Hey! ¿Por qué os habéis ido? – preguntó inocente la chica
- Celos… - Respondió Ranma
- ¿¡Qué!?
- Olvídalo.
- Bueno ¿Y si nos vamos a alguna discoteca? – dijo Ukyo
- Sí… ¡Buena Idea! Vámonos por ahí… - intervino Ryouga
- Mañana hay clase – dijo Ranma
- ¿Y qué? No dormimos en toda la noche y ya está ¿Qué te parece Akane? – dijo entusiasmada la chica de largo cabello castaño.
- No, no… Yo estoy muy cansada te recuerdo que he llegado hoy y he estado colocando todo, bastante es que he salido esta noche un rato.
- ¿Qué dices tú Ranma? – preguntó Ryouga
- Paso. Estoy cansado y además, mañana tengo que entrenar, por si no lo recuerdas tu ibas a venir conmigo…
- Y allí estaré tranquilo…
- ¿Entrenamiento de qué? – preguntó Akane
- Kempo
- ¡Anda! Akane ¿eso no es lo que tu practicas? – dijo Ukyo
- ¿Practicas Kempo? – preguntó de manera 'sorpresiva' el chico de ojos azules
- Si… bueno… no me gusta ir pregonándolo por ahí…
- ¿Por qué no vienes mañana conmigo?
- ¿Y-y-y-YO?
- ¡Claro! así yo podré salir toda la noche con Ukyo ¡Buena Idea!
- Pe-pe-pero..
- Sí, vente mañana. Me viene bien cambiar de compañero. Estoy harto de Ryouga
- Te quejarás…
- Pues claro que me quejo… Es lo que precisamente estoy haciendo…
- Bueno, Bueno… Entonces ¡arreglado! ¡Vámonos Ryouga! Hasta luego chicos
- ¡Adiós! – dijo Ranma. Akane seguía en las nubes – Hey… si no quieres venir no tienes por qué.
- No, no es eso… Es solo que no suelo encontrar a mucha gente que practique Kempo…y bueno… hace un momento me he sentido algo…ignorada.
Ranma echó a reír.
- ¿Qué tiene tanta gracia? – preguntó ella ligeramente molesta.
- En que tienes razón, te hemos ignorado…pero solo un poco ¿eh?
- Ya… - Akane comenzó a andar.
- ¿Te llevo a casa? – dijo tras de ella.
- Sí gracias…
- Entonces ¿qué me dices? ¿Te vienes mañana conmigo?
Akane se giró quedando frente a él.
- Si me dejas conducir tu coche… - dijo divertida
- Mmm… te dejaré conducir mi coche mañana, después del entrenamiento.
- No se si fiarme… Déjame conducirlo ahora, y mañana voy contigo – Akane sonrió
- Nah… seguro que te dejo conducir y mañana te olvidas de que existo…
- No podría olvidarme de alguien con un 911.
- Ahh… así ¿Qué solo me quieres por el coche? Pensé que te interesaba más que un Porsche.
- Puede ser… - dijo sensual
- ¿Puede?
- Averígualo…
- Interesante... Pero la oferta no me convence ¿qué gano yo?
- Una compañera de entrenamiento mañana.
- ¿Sólo por un día? – dijo entre-cerrando los ojos.
- Dos días – dijo remolona.
- No, Una semana.
- No te pases – dijo empujándole sobre el pecho con la mano.
- Pues te quedas sin conducir el Porsche… - dijo victorioso y siguiendo andando.
- Vale.
Ranma se giró.
- ¿Vale?
- Mañana voy contigo y luego me dejas conducirlo. Y me tienes como compañera una semana. Pero promételo.
Ranma inmediatamente levantó la mano derecha – Prometido.
Akane pasó por su lado.
- Entonces… ¿Sería tan amable de llevarme a casa? – dijo teatralmente
- Encantado – susurró.
Aquí va el Tercero, que vale casi por dos... ¡La VIRGEN que largo!
¿Qué os ha parecido esa cita tan "especial"? Porque no me negareis que no ha sido especial...
¿Quienes son esos dos tipos extraños que han aparecido en la historia? Pues pronto aparecerán otra vez... no os los perdáis de vista
Cualquier respuesta, sugerencia, conclusión, crítica, o teteras de agua hirviendo evamgpterra.es
¡Muchos besos a todos!
Dedicado especialmente a mi ¡Familia del Foro!
Y a ti por estar leyendo esto, además de darte las GRACIAS por hacerlo :)
Todos los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Hago esto sin finalidad de Lucro por lo que no incumplo ninguna Ley.
AnDrAiA
