No soy dueña de InuYasha ni de Shugo Chara, ni de ninguno de sus personajes todos los derechos van a sus respectivos autores.
Capítulo 4: Fin de semana
Después de mi primera semana en Seiyo por fin podía relajarme un poco en casa, lo que generalmente era estar tirada en mi cama sin hacer nada, por lo menos antes de que empezaran mis lecciones de música, ya que los fines de semana practicaba tocando la guitarra, el piano y el violín.
Las lecciones de guitarra y piano ocurrían en casa, los profesores venían a darme las clases, primero era guitarra, desde las ocho de la mañana hasta las diez, luego tenía un descanso y empezaba con el piano desde las doce hasta las dos de la tarde, luego a las cuatro me dirigía al estudio de mi profesora de violín, que era la única que no venía a casa.
Mi profesora de violín se llamaba Kaede, era una mujer mayor, ya con canas en el cabello, pero muy amable y agradable, pero debido a cuestiones de salud no podía moverse de un lugar a otro, por lo que solo daba clases en su estudio de música, el cual quedaba convenientemente cerca a su casa.
Ella fue conocida en su juventud por ser una de las mejores violinistas e incluso ahora seguía siendo respetado su nombre entre los violinistas de todo el mundo, no hace falta decir que era una profesora muy exigente conmigo.
El camino hacia su estudio, en limusina, porque no existía en el mundo otro medio de transporte, era de unos treinta minutos, después del trayecto llegábamos a un edificio de cristal , muy elegante debo decir, en el cual se encontraba el estudio.
Aunque no todo el edificio era el estudio de Kaede-sensei, el primer piso era usado por un elenco de danza, el segundo para clases de teatro, el tercero como estudio fotográfico, en el cuarto el estudio de la señora Kaede, el quinto era, si mi memoria no me fallaba un estudio de grabación de música y así sucesivamente cada piso del edificio era ocupado por diferentes personas, pero como cada piso era inmensamente grande todos tenían espacio para hacer lo que necesitaban y estaba la ventaja de que todas la habitaciones eran insonorizadas, de modo que en una habitación podía haber música a todo volumen y en la otra podías estudiar en silencio, era una muy buena organización, en la que ningún piso interfería con el otro.
"Kagome querida, que gusto me da verte, ya te extrañaba por aquí."
Jaken y yo entramos al estudio de mi profesora, la cual nos saludo con su característica sonrisa amable.
"Vendré a recogerla dentro de dos horas Kagome-sama, disfrute su lección."
"Claro, gracias Jaken."
El siervo leal de Sesshomaru-onii-sama a veces podía ser molesto, pero llevaba años como asistente de onii-sama, niñera mía, organizador de tareas en la mansión y todo lo que pudieras imaginar, como tal dentro de la familia Taisho él contaba con un gran aprecio, yo incluida por supuesto, por lo que nos asegurábamos de que tenga la apropiada recompensa a sus esfuerzos, no debía ser fácil soportarme todo el tiempo y a la vez ayudar a onii-sama, el kappa merecía respeto y quien no se lo diera se enfrentaría con el jefe de corporaciones Taisho y su futura heredera.
"Empecemos con una pieza fácil, ¿que te apetece tocar hoy querida?"
Lo pensé por un momento y me di cuenta de que quería tocar.
"Quiero empezar con el lago de los cisnes, ¿le parece bien sensei?"
"¡Magnífico!" Kaede-sensei sonrió "Empecemos enseguida, enseguida querida."
Utau Hoshina trabajaba para Pascua, las circunstancias que la guiaron a hacerlo quizás no eran las mejores, pero la situación no cambiaría por ello, en este mismo momento ella se encontraba en el estudio de grabación de Pascua, grabando su primer álbum, el edificio en si no era de Pascua, pero las instalaciones eran de lo mejor.
"Utau una vez más, luego de que termines la canción podrás ir a descansar."
Suspiré una vez más y me acerqué al micrófono.
Open your shiny eyes in the silent night
Fushigi na yoru maiorita
Ashioto tatezu shinobiyoru
Nayamashi ge na kuro neko no poozu
Llevábamos ya bastante tiempo en el estudio, estaba cansada y quería ir a casa.
Tsuki akari o se ni ukabu shiruetto
'Kocchi e oide' to hohoende temaneki
Pero seguí cantando, siempre cantando.
Había pasado dos horas desde el inicio de la lección, el tiempo pasó muy rápido, como siempre lo hacía porque disfrutaba de las lecciones de Kaede-sensei.
"¡Muy bien, querida, muy bien!, estoy orgullosa de ti."
Me incline ante mi maestra y le agradecí sus halagos.
"Ahora antes de que te vayas quiero oír la pieza en la que estabas trabajando."
"¡Hai Kaede-sensei!"
Tomé mi violín y empecé a tocar, las notas fluían en el aire, interrumpiendo el silencio y aun así acoplándose con el ambiente, como si estas hubieran sido siempre parte de el.
Kaede-sensei impulsaba la creatividad de sus alumnos y como tal nos mandaba de tarea componer nuestras propias melodías, el trabajo de mi última semana era lo que estaba tocando para ella, era una melodía lenta y algo melancólica, pues la compuse cuando estaba en medio del proceso de cambio de escuela, se llamaba 'Futari no Kimochi' y esperaba con todo mi corazón que a Kaede-sensei le agradara.
Me perdí en la melodía, cerré los ojos, respiré profundamente, solo había una cosa conmigo en la habitación, mi violín, el instrumento capaz de recrear tan hermosas notas, todo lo demás no importaba y por un momento, desapareció el mundo entero, junto con el desaparecieron todas mis preocupaciones y malestares y lo único que quedaba era paz y tranquilidad, una paz capaz de calmar toda la angustia de mi pecho, una paz que causaba alegría, pero no una alegría llena de euforia, sino una alegría serena, que simplemente te hacía sonreír, como tal yo misma no pude evitar mi sonrisa.
La melodía iba terminando, el silencio regresaba y cuando la última nota desapareció, abrí mi ojos.
Kaede-sensei aplaudió emocionada, la sonrisa no se iba de mi rostro, hasta que mi estado de trance se rompió debido a una voz desconocida para mí.
"Fue hermoso."
Volteé hacia donde provenía la voz, en la puerta estaban dos mujeres, una adolescente muy bonita, rubia de ojos lavanda, la otra era una adulta, vestida en traje formal, de ojos grises y cabello marrón.
"Muchas gracias" dije, mientras me inclinaba como saludo "Perdonen si las incomodamos al olvidar cerrar la puerta."
La mujer adulta habló "No se preocupen, estamos impresionadas por tus habilidades para tocar el violín pequeña amiguita."
La chica rubia se acercó a mi y se presentó.
"Soy Utau Hoshina, mucho gusto, estuve usando el estudio del quinto piso."
"Kagome Taisho, igualmente, encantada de conocerlas."
Luego de la interrupción conversamos un rato, Kaede-sensei y yo nos enteramos de que Utau estaba grabando su primer sencillo y la señora, Yukari Sanjo, era su mánager, Yukari-san me dio su tarjeta para que nos contactemos si me interesaba tocar en su vídeo promocional, por otro lado yo intercambie direcciones de correo con Utau, conversamos muy poco pero ella me agradó al instante, por lo que quedamos en mantener contacto, le deseé buena suerte con su sencillo y para cuando Jaken vino a recogerme ya eran las siete, por lo que me despedí rápidamente de Kaede-sensei, Yukari-san y Utau.
"Señorita Kagome, ¿qué desea de cenar?" me preguntó Jaken, después de llegar a la mansión.
"Un vaso de leche y cereal" respondí, pues no me encontraba hambrienta.
"Pero señorita, debe alimentarse mejor."
Jaken me reprendió, preocupado por mi salud.
"No tengo mucha hambre Jaken, es solo por hoy."
Después de decir eso subí a mi habitación, había sido un día divertido, además había hecho una nueva amiga, aunque era algo mayor que yo, Jaken tardó en traer mi cena cinco minutos, luego de comer me dormí rápidamente.
"Ne Kagome-chan, ¿cuál es tu deseo?"
Todo estaba oscuro, muy oscuro y dentro de esa oscuridad escuché una voz, una voz calmante y tranquilizadora, que evitó que me intimidara la oscuridad.
"¿Mi deseo?"
Me puse a pensar en algo que deseara, pero nada venía a mi mente.
"Sí, Kagome-chan... ¿quién quieres ser?, ¿qué quieres hacer?"
¿Qué quiero? Nunca pensé demasiado acerca de que es lo que realmente quiero.
Tenía una casa enorme, no me faltaba comida, tenía a un genial onii-sama que me quería mucho y a Jaken que siempre me cuidaba, si quería pasear podía hacerlo, si quería viajar solo tenía que pedirlo, todo lo que pudiera querer estaba al alcance de mi mano.
Aunque la rutina me aburría un poco, de todas formas no podía quejarme, porque las actividades que hacía las elegía yo misma, además estaba empezando a disfrutar de ir a Seiyo desde que descubrí el club de arreglos florales, por lo que la situación estaba mejorando.
Sin embargo algo no cambiaba, algo nunca cambiaba.
No importaba a que lugar fuera, siempre el apellido Taisho atraía a personas codiciosas, era por eso que en Seiyo era Kagome Higurashi y no Kagome Taisho, usaba el apellido de mi madre, pero la costumbre a desconfiar de las personas estaba arraigada en mí, que congeniara con otros era muy difícil, porque no podía confiar en ellos.
Si hice amistad con Sango fue después de una pelea, estaba algo estresada por todos los cambios y exploté en su fiesta de cumpleaños, pero fue bueno que por fin pudiera decir lo que pensaba, lo mismo pasó con Utau, como estaba de buen humor después de la clase de violín terminé hablando con ella alegremente, compartimos opiniones sobre la música y ella dijo que le gustó mucho el sonido de mi violín, no mentí cuando dije que estaba agradecida, ni puse una sonrisa falsa e mi rostro al decir que música me gustaba, no estaba fingiendo.
Entonces me dí cuenta, que por un momento, dejé caer mi máscara.
Había empezado a abrirme gracias a Sango-chan, luego empecé a disfrutar de la compañía de Tsukasa-san, después encontré a Kaname-sensei y mis compañeros del club, que compartían mi gusto por la flores, y más recientemente sonreí con Utau-san, estaba a empezando a hablar más con los demás y la soledad se hacía más y más ligera conforme pasaba el tiempo.
Logré hablar con las personas y no solo aburrirme de lo que decían sino también escuchar lo que decían con atención.
Por fin entendí lo que deseo.
"Quiero...quiero...ser..."
¿Un sueño?
Me desperté temprano a la mañana siguiente, era domingo, aunque todavía tenía mis clases de música, debía terminar la tarea del colegio, me estiré sin levantarme de la cama por un rato, acostumbrándome a la luz del sol que entraba por mi ventana, cuando finalmente decidí levantarme, quité la sábana que me cubría y ahogué una exclamación de sorpresa.
¿Qué hace esto aquí? ¿Es una broma del personal?
En mi cama se encontraba un huevo amarillo, pero no era cualquier huevo amarillo, era un huevo con un hermoso diseño, el color empezaba siendo intenso, pero conforme bajabas la vista la intensidad disminuía, dándole un bonito efecto de degradado, en el centro se encontraban líneas de partitura, en donde estaban flotando notas musicales, abajo de las notas una rosa roja se podía ver en donde el amarillo era menos intenso, estaba echada en diagonal, como cuando tiraban rosas al escenario de un teatro.
Aún sin poder creer lo que veía toqué el huevo.
Es cálido.
Decidí preguntarle a Jaken sobre eso, pero primero necesitaba bajar a desayunar, dejé el huevo cubierto en sabanas y bajé al comedor.
"Buenos días señorita Kagome."
"Buenos días Jaken, ¿entro alguien a mi habitación luego de que te fuiste ayer en la noche?" le pregunté, sin querer mencionar al huevo.
"No señorita, nadie ingresó a su habitación" respondió.
"¿Y hoy en la mañana antes de que yo despertara?"
"Tampoco señorita, nadie tiene permitido entrar sin su autorización, ¿sucede algo?¿se perdió algo en su habitación?"
"No, no te preocupes Jaken, no perdí nada."
Es más como que encontré algo que no debería estar ahí.
Terminé el desayuno para continuar con mi día, más lecciones de guitarra, piano y violín me aguardaban el día de hoy, además de las tareas y el misterio del huevo en mi cama, pero ya tendría tiempo para investigar eso.
Era un día hermoso, soleado, sin rastro alguno de una nube en el cielo, perfecto para pasear y hacer toda clase de actividades al aire libre, en este hermoso día, un chico se encontraba se encontraba perdido, estaba solo caminando por el parque, con un celular en la mano, en la pantalla de celular se mostraba un mapa del área en donde él se encontraba.
"Residencia Taisho, residencia Taisho ¿porqué es tan difícil encontrar la residencia Taisho?" suspiró.
El chico en cuestión era Miroku Takeda, de diez años de edad, con el cabello negro y ojos grises con toques de azul, heredero de la compañía Takeda, conocida por su gran cadena de hoteles, su familia tenía relaciones favorables con los Taisho, por lo que Miroku y Kagome solían jugar juntos cada vez que se encontraban en las fiestas, aunque algunas veces Kagome terminaba golpeándolo por tratar de levantar su falda.
"No me queda otra opción, tendré que llamar a Hachi."
Hachi era un sirviente de la familia Takeda, tal como Kagome tenía a Jaken para ayudarla, Miroku contaba con Hachi, pero generalmente este terminaba perdiendo de vista al joven heredero, porque Miroku siempre se las ingeniaba para escapar.
"Hachi, habla Miroku, me perdí en camino a la casa de Kagome, si...si, ya lo sé, me encuentro en un parque así que ven por mí y ayúdame a encontrar su casa...no le digas nada a papá, bien...te espero."
"Espérame que ya voy a verte, mi querida Kagome-chan."
"¡Señorita Kagome! ¡señorita Kagome!, Sesshomaru-sama llamó para decir que se quedará por tres días más en Milán, porque tiene que conversar algunos detalles con los socios de allá."
"Entiendo Jaken, pero no te alteres, onii-sama no tendrá problema alguno, después de todo onii-sama es onii-sama."
Y era verdad, nadie se atrevía meterse con el nombre Taisho, por lo que onii-sama podía hacer lo que quisiera siendo la cabeza de la empresa.
"No es eso lo que me preocupa señorita, es que el joven Miroku viene a casa para vivir con nosotros."
"Sí, claro, Miroku viene de visita para... ... ... ¡¿VIVIR CON NOSOTROS?!"
Miroku Takeda, lo más parecido a un amigo que he tenido desde que tengo memoria, muy buen chico, si no fuera porque no puede quedarse quieto ni un solo momento, el hecho de que viniera a vivir con nosotros me tenía desconcertada.
¿Por qué? ¿Por qué viene Miroku?
Tenía que esconder todos los mangas de mi cuarto, quizás quemarlos, ya compraría otros, Miroku no podía ver nada que se pareciera remotamente a una chica linda, no incluyéndome por supuesto, porque yo ya estaba acostumbrada a lidiar con él, pero no quería soportarlo molestando a las empleadas y dándole a Jaken más problemas de los que ya tiene.
Subí a mi habitación para deshacerme de todo lo rosa en ella, es más, pintaría todo de color negro, las paredes y los muebles, las cortinas y las sabanas, todo sería negro y gris, de modo que Miroku no se atreviera a entrar.
Pero al quitar las sabanas de mi cama vi el huevo y recordé mi problema anterior.
¿Qué hago con esto? ¿Para empezar que hace aquí? No sé que hacer, me gustaría pedirle ayuda a Jaken, pero no quiero que onii-sama piense que estoy loca o se decepcione de mí.
Mientras yo divagaba alrededor de mil pensamientos por minuto el huevo se movió, sabía que se había movido, estaba segura de que no lo imaginé, en ese momento el timbre sonó y no tuve otra opción más que dejar de pensar en el huevo misterioso para centrarme en el problema actual, Miroku.
"Buenos días joven Miroku, es un honor tener su visita."
¡Ya llegó! ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Lo saludo? ¿Finjo que duermo? ¿Me desmayo?
Mi cabeza estaba hecha un caos, pero Kagome Taisho no podía permitirse tal muestra de debilidad, por lo que baje al primer piso con toda la dignidad que pude reunir.
"Ohayou Takeda-san, es un placer tener su visita en nuestro humilde hogar" sonreí forzadamente.
"Ne Kagome-chan ¿por qué eres tan mala? ¿Qué acaso no somos amigos?" Miroku dijo con una voz fingida de dolor.
"No he olvidado lo que pasó la última vez que te traté como un amigo Miroku, espero nunca ver de nuevo una repetición" suspiré.
"Kaaagome-chaaaaan, no sea tan rencorosa, olvida el pasado, sabes que no fue mi intención" trató de convencerme.
"¡Claro que no puedo olvidar como nos hiciste quedar en ridículo!" grité.
El mes pasado, antes de mi cambio de escuela, hubo una fiesta a la que asistieron las familias Takeda y Taisho, como tal Miroku y yo estuvimos presentes, nos escapamos de los adultos para jugar un rato, cuando a Miroku se le ocurrió que sería divertido jugarle una broma a una de las hermanas Sakasagami, Yura Sakasagami, hija del dueño de una empresa de autos, con una rata de juguete infiltrada y un poco de ponche el caos se desató, Miroku colocó la desdichada rata de juguete cerca de Yura, que derramó ponche en su vestido a causa del susto, mientras gritaba hasta dejar sordos a todos los invitados, consecuentemente su herma menor, sentada su derecha, chocó contra otro de los invitados, que se agarró de la cortina más cercana, que se derrumbó por el peso, la cuál cayó encima del anfitrión, que tenía el micrófono en la mano, el cual hizo un ruido horrible que nos dejó más sordos que el grito de Yura, y así las cadenas de eventos continuaron hasta que el salón de la recepción terminó luciendo como un campo de batalla.
Al final, nadie se dio cuenta de como sucedió, excepto nuestra familias, por supuesto, cuando onii-sama revisó la cinta de seguridad aparecieron los culpables, véase Miroku y... Miroku, a mi me castigaron por no detener a Miroku, aunque no fue un castigo muy grave, fue el simple hecho de que onii-sama me castigara lo que me hizo sentir vergüenza, a Miroku lo encerraron en casa por tres meses, o eso dijeron que harían, por lo que faltaban aún dos meses de su arresto domiciliario, por lo que no entendía que hacía aquí.
"Tranquila, tranquila, Kagome, he venido en son de paz."
Dejé de lado mi actitud amable y molesta volteé el rostro "¿Qué haces aquí Miroku?"
"Bueno, estuve muy triste durante mi encierro, así que luego de llorar tantas lágrimas que podían formar un río, mi madre se apiadó de mí y me mandó a vivir con los Taisho, por cierto, mañana me estoy transfiriendo a Seiyo."
Miroku dijo todo con una sonrisa en su rostro, con una tonta y fastidiosa sonrisa en su rostro.
¡Oh, Kami-sama! ten compasión de mí y ayúdame a superar esta horrible prueba que has puesto frente a mí.
Y este es el final del capítulo, en el próximo por fin conoceremos al chara de Kagome, después de cuatro capítulos va a aparecer el shugo chara de nuestra querida protagonista, debo decir que no pensaba agregar a Miroku en el capítulo, pero apareció repentinamente, con esto ya son Sesshomaru, Jaken, Kaede, Sango, Kikyo, Hachi y Miroku, los personajes de InuYasha que intervienen ¿Qué otro les gustaría ver? pueden dejar sugerencias en los comentarios, también, por si alguien no lo ha notado, no le tengo mucho aprecio al personaje de Amu, por lo que no voy a darle mucha importancia, pero trato de controlarme y no tirarla al piso(aunque me gustaría), como tal, si alguien se pregunta ¿por qué Kagome solo tiene un chara?, siendo el personaje principal es lógico que tenga al menos dos, pero la historia progresará de a poco y les aseguro que este no será su único chara, no puede perder ante Amu, para terminar(porque esta nota se hizo muy larga, como siempre) he hecho una encuesta en mi perfil sobre que crossover prefieren que actualice primero, para darle prioridad a los que reciban más votos, hay diez opciones y pueden votar cinco de ellas, espero que se pasen por mi perfil para que me den su opinión.
Akari Kinomoto
01/02/16
