Capitulo 3.
Sé que me condujo por unos pasillos durante un rato, pero yo no tenía ni idea de donde estábamos…Hacia unas horas había estado de compras, me había ido al salón de belleza y había discutido con mis amigas, fui a Arkham a entrevistar a este hombre y ahora estoy aquí, en su guarida, y ni siquiera soy su rehén.
-Entonces, te llamas Victoria, ¿no?-
-Así es- Le dije
-Y…te pusieron así por tu madre, ¿No?-
-Nunca conocí a mi madre- Respondí.
-¿Sabes cómo obtuve estas cicatrices?- Pregunto el- Pues, fue justo después de que mi padre asesinara a mi madre, ¿Tu padre asesino a tu madre?-
-No conocí a mi padre- Explique- Soy huérfana-
-Vaya, niñita con suerte-
-Crecí con mi abuelo-
-Tu abuelo materno, que te crio como princesa, y quien culpaba a tu padre de la muerte de su hija…- Recito él, mientras me llevaba de un brazo.
-A veces…- Coincidí- ¿Son ideas mías, o no hay nadie más aquí?-
-Claro que hay- Dijo él- ¿Dónde crees que viven los prófugos de Arkham? Aquí-
-¿Qué les prometiste para que te ayudaran?- Pregunte yo, inquieta.
El soltó otra risotada.
-Soy convincente, bonita-
-¿A dónde me llevas?- Le pregunte.
-Pues...- Se acerco a mi odio y me murmuro- Si te lo digo, no es sorpresa-
-No me gustan las sorpresas- Le dije
-Pero vaya que niñita mas amargada...- Comento el- Debes aprender a sonreír un poco mas- Dijo él, con ese tono macabro, puso sus manos en mis mejillas y empujo estas un poco hacia atrás, formando una sonrisa forzada en mi rostro, el tacto de él en mi piel no era tan malo como llegue a creer que sería, no me estremecí ni siquiera por la cercanía de su cara desfigurada con la mía.
Para cuando dejo de presionar mis mejillas, y retiro sus manos, yo sonreía de verdad, lo cual era muy extraño en mi situación.
-Mucho mejor- Dijo él, con su macabra mirada, hizo una mueca de dolor, pero pareció divertirle, lo que me demostró, que era un poco sádico.
-Tu brazo…- Le recordé.
-Lo que no te mata…- Comenzó a decir el, pero yo le interrumpí.
-¿Te hace más fuerte?-
Chasqueo la lengua y negó con la cabeza…
-Te hace más extraño-
-Sí, pero eso si te puede matar- Le dije, un poco preocupada.
No me respondió, siguió metido en sus pensamientos, iba murmurando algo que no comprendí, sin embargo, continuamos por los pasillos de algo que parecía una mazmorra, eso era, era una guarida subterránea.
-Bienvenida a mi humilde hogar- Dijo él, finalmente. Cuando cruzamos el umbral de una horrible morada. Parecía una sala de estar, pero estaba en decadencia, tenía un aspecto horrible, solo estábamos nosotros 2.
-¿Dónde estamos exactamente?-Pregunte.
-A las afueras de Ciudad Gótica, te sorprendería saber lo mucho que esto se parece a mi hogar de la niñez- Dijo él, divertido- Vamos- Me indico, para llevarme atreves de un pasillo estrecho, se detuvo frente a una habitación y me dejo ahí dentro.
Cuando la puerta se cerro, quede en total oscuridad. Me asuste. Cuando me fui acostumbrando a la oscuridad, pude vislumbrar una cama de guerra, una silla una mesa y además, había una puerta había un baño.
-Genial- Exclame.
