Disclaimer (1): Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen. Su creador es Masashi Kishimoto.

Disclaimer (2): Ni Vampire Knight ni sus personajes me pertenecen. Su creadora es Matsuri Hino.

Advertencias: OoC leve. Gore. Violencia. Lenguaje Fuerte. OC. Spoiler.

Crossover: Naruto x Vampire Knight.

Pareja: (Principales) Zero Kiryû x Sakura Haruno. Kaname Kuran x Yûki Kuran. Akatsuki Kain x Ruka Souen. (Secundarias) All Vampire Knight x Sakura Haruno. Zero Kiryû x Sayori Wakaba. Aido Hanabusa x Sayori Wakaba.

Lilith: He aquí el nuevo capítulo, lamento mucho la demora. Joder, definitivamente no estoy en mis días buenos. Por una parte, en el manga de Hino todos quieren sacrificarse por el bienestar de la jodida de Yûki y por el manga de Kishimoto, además de que mataron a Neji (¡Mierda! ¿¡Kishimoto, por queeeeeeeeeeé TT^TT!?), hay una escena naruhina (no me gusta nada esa pareja ¬¬) que logró que casi reventara mi laptop y mandará al carajo a ambos mangas y mangakas. Pero bien, aunque estoy encabronada hasta morir y quiero matar a quien sea, yo seguiré escribiendo mi fic. Digo, es mi consuelo y el de muchas de ustedes (supongo) que quedan decepcionadas con el manga como yo (aunque no sé si les caiga mal Hinata O_o). Como sea, ésta es la continuación, la iba a subir en año nuevo, pero no quería poner todo mi mal humor en este capítulo, así que mejor me calme y pues aquí lo tienen.

Disfruten el capítulo.


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Noche Tres

El Concilio de los Vampiros

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No debemos derramar lágrimas, pues es la derrota del cuerpo ante el corazón. Y eso no sería más que una prueba de que no podemos manejar nuestros propios sentimientos.

Rukia Kuchiki

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La impresión que daba la hermosa fachada del Consejo de los Vampiros sobrecogió a Sakura con aprehensión, se abrazó un poco a sí misma para evitar que la sensación de escalofrío que recorría su espalda se incrementara. A su lado, Zero se mantenía impoluto con su mirada pérdida en algún lugar de su mente, aun así su elegante figura parecía mantenerse alerta; sus instintos de cazador estaban a prueba ahora más que nunca. Él y Sakura se encontraban en el nido de esas asquerosas sanguijuelas, se debía ir con cuidado y vigilar que todo saliera bien, es decir, sin que ningún vampiro lograra morder el cuello blanquecino de Sakura.

Takuma se acercó a las enormes rejas negras, levantó su mano izquierda y la colocó en una de las delgadas columnas de metal. En cuanto entró en contacto la piel de su mano con el frío metal de éste salieron finas hebras del mismo metal negro que envolvieron la superficie de su mano, lentamente se incrustaron en su piel logrando que unas gotitas de sangre salieran y salpicaran el metal. Un chirrido horrible se escuchó cuando, tras haber analizado la sangre de Takuma, las puertas se abrieron y los cuatro se adentraron a un sendero rodeado por árboles cuyo follaje era de tonalidades verdes y oscuras, inclinándose a un azul oscuro.

Sakura caminaba lentamente, con andares algo inseguros, a su derecha se encontraba Shiki mientras que a su izquierda estaba Takuma, explicándole la historia del lugar. Zero permanecía detrás de ella, sin mostrar ninguna emoción, pero por dentro su instinto de cazador estaba en estado de alerta permanente.

Sentía la presencia de cada bebedor de sangre en ese lugar, de cada noble vampiro así como también la presencia de dos sangrepura. Una de esas dos le era molestamente familiar, la otra la desconocía, sin embargo, se sentía poderosa y antigua. El sendero se extendía treinta metros más, pero ya se podía divisar el edificio principal del Concilio (1).

—Será una simple audiencia. Nada de lo que tengas que preocuparte. —dijo Takuma, sonriendo a Sakura con amabilidad.

La chica asintió, aunque sabía que era mentira, y que sólo había dicho eso para calmarla. Sin embargo, no tenía por qué rechazar la cortesía de Ichijou al tratar de tranquilizarla.

Al momento de llegar a la entrada del edificio, Sakura pudo observar la estructura de tendencia gótica y ligeramente barroca del Concilio de los Vampiros. La piedra era negra y lucía desgastada, pero eso no le quitaba la imponencia que tenía el lugar; gárgolas de color negro con garras afiladas y hocicos mostrando los colmillos custodiaban la puerta de madera de sauce. El aire se sentía frío, y Sakura presintió que algo malo sucedería, empero, no retrocedería.

Takuma tocó tres veces la puerta, al momento de abrirse un hombre de apariencia elegante apareció, su aspecto duro y su cara condescendiente le indicaron a Sakura que era una especie de sirviente. Les permitió el paso inclinándose respetuosamente ante Takuma y Senri; el sirviente miró con aberración a Zero, pero el cazador hizo caso omiso de eso. Cuando Sakura entró, el subordinado comenzó a olfatear el aire con frenesí manteniendo su porte, los ojos viejos se clavaron en la figura de la chica.

Fue entonces cuando Zero vertió por completo su atención en ese sirviente, su mirada amatista brilló con advertencia. El sirviente pareció captar la intención asesina en los ojos del cazador porque volvió a bajar la mirada y se retiró.

Caminaron por un corto pasillo para llegar al patio central del concilio, conforme se acercaban varios vampiros habían sido atraídos por el olor de Sakura.

Los vampiros olfateaban el aire con insistencia, luego cuando daban con el objeto buscado sus ojos se quedaban fijos en Sakura, que comenzaba a pensar que haber ido ahí había sido una mala idea, pero no se acobardaría. Recordó que Cross le había proporcionado un arma y ella era una kunoichi completamente calificada, en dado caso de que la situación se saliera de control, podía encargarse de controlarlo.

Llegaron al patio principal, y entonces Sakura si se sintió completamente rodeada. La apariencia externa del Concilio no permitía saber el número de pisos que poseía, pero en el patio exterior si daba esa noción. Eran cinco pisos en total, cada uno tenía camino hacia el patio central. Para subir a cada piso había una enorme escalera en forma de caracol rectangular cubierta de alfombra de terciopelo rojo; columnas de alabastro cinceladas a mano sostenían cada piso y vampiros de todas las edades miraba a Sakura recargados en los barandales de piedra de cada piso.

Cientos de ojos color rojo miraban a la chica, ella no hizo amago de moverse, no debía de hacer un movimiento apresurado. Criaturas hermosas y, al parecer, sedientas, vestían ropas de etiqueta como si estuvieran preparándose para un baile; las mujeres eran preciosas, tuvo que admitirlo, ataviadas en vestidos que incrementaban su belleza innatural, y los hombres, verdaderas estatuas vivientes que habrían sido cinceladas por Miguel Ángel.

«Sasuke se sentiría cómodo con ellos, ninguna mujer lo acosaría porque hay muchos hombres guapos aquí», pensó con ironía, aunque no creía que su amigo estuviera feliz realmente. No, por lo menos, cuando esas personas hermosas te quieren morder el cuello.

Tenía que calmarse, aunque la idea de que fuera el aperitivo favorito de cientos de chupasangres no le entusiasmaba en lo más mínimo.

A su lado, Zero se mantenía concentrado. Él no necesitaba prepararse con anticipación, a cualquier señal de peligro, tomaría de un veloz movimiento a Bloody Rose, mataría al vampiro que se atreviera a mostrar sus colmillos y sacaría de ahí a Sakura (pero antes de eso, haría una gran masacre de esas sabandijas sanguinolentas).

Takuma parecía no estar consciente de las miradas rojizas de sus compañeros de especie, pero la verdad era que él también sentía esa necesidad de dejarse llevar por su lado vampírico y beber la dulce sangre de esa chica. Senri padecía lo mismo, pero se concentraba en morder el pocky en su boca, en lugar de pensar en morder el cuello de Sakura.

—La sala donde se llevará a cabo la junta está por aquí. —indicó Takuma alejándolos del patio central para adentrarse a uno de los pasillos que se encontraba a su izquierda.

Al no sentir sobre su persona toda esa cantidad de ojos rojos y hambriento, Sakura respiró tranquila. Realmente había creído por un instante que los vampiros saltarían sobre ella.

—Disculpe, Ichijou-san —dijo Sakura cuando llevaban un rato caminando en el pasillo. Takuma le prestó atención— no quiero sonar impertinente, pero realmente quisiera saber el verdadero motivo por el cual se me trajo hasta aquí.

Sakura no quería cuestionar nada aún, pero la curiosidad y su papel como ninja espía en algunas misiones, le impedía quedarse sin saber que tanto se trataría en esa junta. Takuma abrió momentáneamente los ojos, no había esperado que la chica fuera a preguntarle algo, pensaba que la había calmado con sus palabras, pero Sakura parecía más escéptica.

—No me crea ingenua, por favor. Soy un shinobi. —dijo Sakura sonriendo ante la cara de desconcierto de Takuma—. No se preocupe, aunque me lo diga, eso no cambiará nada lo que pasara una vez que entre a ese cuarto.

Y Takuma tuvo que concederle la razón, así no tuvo otra opción más que decirle la verdad, pero antes vio de reojo a Zero, quien parecía abstraído en su mundo. Takuma sabía que a pesar de eso, estaba atento a la conversación.

Takuma suspiró antes de hablar.

—En la junta no sólo hablarán sobre tu estadía en la Academia Cross, también analizarán tu sangre. No es común es nuestro mundo que una persona normal tenga una sangre que pueda ser capaz de descontrolar de esa manera a los nivel E, tampoco que atraiga tanto a los vampiros de la nobleza, o incluso a los sangrepura.

—Según me informó una cazadora compañera de clases, los sangrepura tienen un tipo de sangre que es atractivo para ustedes los vampiros. —dijo Sakura—. ¿Cómo puede ser que mi sangre sea tan parecida a la de ellos, si soy una humana?

—Eso es lo que tratarán de averiguar. Sakura-san, tal vez esto que te diga no sirva de mucho, ya que he de suponer que has pasado por cosas peores, pero debes mantenerte alerta todo el tiempo que estés ahí. —la voz de Ichijou tomó un tono seco, casi triste—. No siento orgullo por la cosas que suele hacer el Concilio para tratar de conseguir respuestas, probablemente traten de obtener una muestra de tu sangre por métodos pocos ortodoxos y…

La mano de Sakura sobre su hombro lo sacó de su diálogo, Takuma se encontró con esos ojos verde tan arrebatadoramente brillantes.

—Ya le dije que no se preocupe, Ichijou-san, yo estaré bien. —pronunció Sakura con una gran sonrisa que logró alterar el ritmo cardíaco de Takuma—. Tal vez me vean como una humana frágil y débil, pero le aseguró que no tengo ninguna de esas dos características.

Takuma había conocido antes mujeres con carácter fuerte (Ruka era un ejemplo perfecto de ello), pero no como Sakura. Palabras firmes que no fueron gritadas sino dichas con tanta convicción y certeza, de que en verdad no sucedería nada malo, que conmovieron al vampiro de rubios cabellos.

La mano de Takuma se levantó por simple inercia hasta la mejilla derecha de Sakura justo en el inicio de sus cabellos rosas, donde acarició la sedosa textura con delicadeza. Las mejillas pálidas de Sakura obtuvieron un tinte rosado, viendo directamente a los ojos verde parecidos a los suyos. No entendía por qué, pero en ese momento Takuma le estaba mirando con un sentimiento indescifrable, pero profundo. La mano que la tocaba bajó hasta la altura de su cuello, donde no permaneció ni dos segundos antes de que Zero la quitara con un movimiento.

Takuma le dio una mirada condescendiente a Zero que éste no dudo en responder; entendía hasta cierto punto que el cazador fuera protector con Sakura debido al lugar que ocupó cuando sucedió lo de Sara Shirabuki.

En ese momento, hace cincuenta años, Takuma había capturado a Zero para que la rubia sangrepura escapara. No es que Kiryû le guardara rencor por eso, pero no podía confiar en él. Bien, si las cosas hubieran sido al revés, Takuma tampoco confiaría en Zero (2).

Sakura miraba a los dos sin comprender muy bien porque se quedaban viendo tan concentradamente, pero sabiendo que no era un buen momento para preguntarlo, decidió que era mejor callar.

Emprendieron de nuevo la marcha, y tras unos minutos llegaron a su destino. La puerta marrón de madera vieja le daba una sensación de escalofrío a Sakura, pero se sobrepuso rápido. No podía mostrar que se encontraba un tanto nerviosa.

—Adentro se encuentran Kaname, un sangrepura más, y todo el gabinete del Concilio que son siete vampiros de la nobleza. —informó Ichijou. Abrió la puerta, ella y Zero dieron unos cuantos pasos.

—¿Ustedes no vendrán con nosotros? —preguntó Sakura, al ver que los dos vampiros nobles no se movían.

—Ah, es cierto. —dijo Takuma, soltando una risita repentina—. Se me fue decirles algo. Sólo Haruno-san puede pasar, lamentablemente, Kiryû-san tendrá que quedarse aquí hasta que la junta termine.

Zero frunció el ceño.

—¿De verdad los perros del Concilio creen que voy a dejar entrar a Haruno sola? —espetó—. Se me ordenó vigilarla en todo instante, me importa una mierda que ahora estemos aquí. Yo recibí órdenes de la Asociación.

—No saques conclusiones apresuradas, Kiryû-san. —dijo Takuma, con voz seca—. Kaname es consciente de lo que se te ordenó, así que preparó esta habitación especial que tiene un cuarto continuo oculto donde tú estarás vigilando a Haruno-san. Si me sigues ahora, podré mostrarte donde es antes de que se den cuenta los ancianos del Concilio sobre eso.

Zero no asintió, sólo siguió al rubio cuando éste se dirigió a un lado de la puerta marrón, recargó una mano en uno de los ladrillos y lo empujó. Inmediatamente un compartimiento secreto se abrió ante los dos.

Antes de entrar, Takuma le sonrió deseándole suerte a Sakura. Zero no dijo nada, pero ella no lo tomó a mal. Por último, Senri sólo le dio el pocky que le restaba.

—No temas por lo que pueda pasar. Te di tantos Pockys que ahora hueles a galletas con chocolate. —dijo. Sakura tuvo que reír la ocurrencia.

—Gracias, Senri. —profirió como agradecimiento, esbozando una enorme sonrisa que logró que algo dentro del corazón de Shiki temblara.

El pelirrojo se retiró siguiendo el camino que Zero y Takuma dejando sola a Sakura. Ella respiró profundo, pasó por la puerta que anteriormente el rubio le había abierto y vio que frente de sí estaba un corto pasillo que daba a la cámara principal. Sakura recorrió con pasos largos el pequeño pasillo, llegando a un cuarto con piso de madera pulida y paredes de cuatro metros color rojo.

Miró hacia arriba, y descubrió que como techo estaba una cúpula de cristal, y en el exterior de dicha cúpula, estaban sentados en cómodos sillones tres hombres y cuatro mujeres de edad avanzada, pero a pesar de eso, mantenían cierto toque de belleza.

En dos asientos particularmente altos, Kaname Kuran y una mujer de cabellos blancos y ojos color rosa se sentaban como los señores de todo el lugar.

Sakura ya conocía la impactante figura de Kaname, su perfecto porte y su voz profunda y serena, pero la otra mujer era desconocida. Así que supo que esa hermosa chica era la sangrepura que Takuma había mencionado.

Al llegar al centro de la cúpula, las miradas de los presentes se situaron en Sakura, aun así, ninguno hizo amago de moverse siquiera, aunque sus narices se movían con algo de frenesí.

—Bienvenida, Sakura. —dijo Kaname—. Antes de empezar, los miembros del Consejo y la invitada deben presentarse adecuadamente. Yo soy Kaname Kuran, Rey y Presidente del Concilio de los vampiros.

Sakura no evitó que su boca se abriera imperceptiblemente al oír los títulos que ostentaba el castaño; ella había creído que Kaname era más bien algo así como Kakashi, alguien de alto rango, pero no demasiado como el Hokage o un Señor Feudal (3).

Kaname guardó silencio, y le cedió la palabra a la sangrepura a su lado.

—Mi nombre es Hanabi Hiou, fui invitada en calidad de testigo para la celebración de esta asamblea que busca entender mejor la inaudita presencia de la mujer llamada Sakura Haruno. —empezó Hanabi, puesto que después de Kaname, ella ostentaba el rango más alto—. Mi papel a desempeñar aquí es dar confiabilidad de lo que se descubra después de interrogar a la susodicha. Así como también balancear el juicio que se haga para que ninguna de las dos partes se vea perjudicada (4).

Sakura notó el majestuoso tono de voz de Hiou, tan hermoso y sublime. Una voz que pertenecía a una persona que se sabía dueña de casi todo, y que lo sabía muy bien.

Luego, uno a uno, los siete vampiros se fueron presentando (5).

—Yo soy Victoria Aido, perteneciente al Clan Aido, comparto lazos sanguíneos con la Familia Ougi —dijo una rubia de ojos verdes aceituna, cabello corto y piel ligeramente tostado. Al escuchar su apellido a Sakura se le vino a la cabeza Hanabusa.

«Tal vez son parientes», pensó.

—Mi nombre es Kazuo Kain. Perteneciente al Clan Kain, comparto lazos sanguíneos con la Familia Ougi—dijo un hombre con cabellos ligeramente anaranjados y ojos de una rara combinación de rojo y cobre, barba recortada y expresión solemne.

Sakura asintió. Reconoció el apellido de Luke, y el parecido de ambos era impresionante. Se preguntó si todos los vampiros ahí presentes eran parientes de los estudiantes de la Clase Nocturna que ella conocía.

—Soy Tracey Touya, representante del Clan Touya. Comparto lazos sanguíneos con las Familias Hanadagi y Shirabuki. —dijo una mujer de rubios cabellos semejantes al color de la paja, ojos azul brillante y con una cara demasiado joven para la edad que tenía que aparentar. Tracey le sonrió dulcemente a Sakura, ella le devolvió la sonrisa.

—Yo soy Laura Souen, perteneciente al Clan Souen. Los lazos de sangre son con las Familias Hiou, Hanadagi y Shirabuki. —se presentó una despampanante morena, de ojos color ámbar y cabellos negros largos. Ella mantenía un gesto en el rostro de completo desentendimiento, como si no le importara estar ahí.

—Pertenezco al Clan Shirayuki, mi nombre es Seiren, comparto lazos de sangre con las Familias Hanadagi, Ougi y Hiou. —informó una mujer, cuyo color de cabello era lila combinado con plateado y ojos de un tono similar a los de Zero, sólo que más oscuros. Ella era la más joven de los presentes, y miraba a Sakura sin mostrar ninguna expresión en su rostro.

—Representando al Clan Shirahoshi, y compartiendo lazos sanguíneos con las Familias Hanadagi, Ougi, Shirabuki y Hiou. Yo soy Luze. —dijo un vampiro que aparentaba cincuenta años; cabello negro azulado y ojos grises.

El último representante, era el más anciano de todos. Su cabello blanco era largo y se balanceaba en una coleta de lado, sus ojos eran verdes y su piel, aunque arrugada, se veía saludable. Tenía en el rostro una expresión severa, y el ceño lo mantuvo siempre fruncido.

—Yo soy Barrabas Black, representante del Clan Black, comparto lazos sólo con la Familia Shirabuki. —pronunció con voz rasposa, pero no por eso menos ceremonial (6).

Sakura sintió un ligero escalofrío recorrer su espina dorsal cuando los ojos verdes del viejo vampiro se clavaron en su persona con un perverso interés, pero ella le hizo frente con una mirada llena de indiferencia.

—Ya que todos nos hemos presentado debidamente, continuaremos con una serie de preguntas libres que cada uno de los miembros del Consejo podrá hacer. —decía Kaname—. Sakura, tendrás que responder a cada una de ellas.

—Si se me permite objetar algo antes de empezar, —interrumpió Sakura— no podré contestar a plenitud algunas de las preguntas que se me hagan.

Los ancianos del Consejo se mostraron renuentes y quisieron quejarse, pero la mano de Kaname los silenció a todos.

—De acuerdo al informe de la Asociación de Cazadores, declaraste ser un shinobi.

—Eso es verdad. —espetó Sakura—. Mi deber como shinobi de la Aldea Oculta de la Hoja es guardar los secretos del origen de mi aldea y de todo lo referente a ésta.

—Querida, pienso que no eres tan tonta como para creer que no te haremos preguntas al respecto de tu origen. —comentó Victoria Aido, con una sonrisa socarrona en los labios—. La finalidad de esta junta, al fin y al cabo, es la de conocer eso precisamente.

—En el mundo shinobi, puedes dar información esencial sin revelar datos importantes. —replicó Sakura, sin bajar la mirada—. Ahora, Aido-san, tiene algún otro comentario que hacer acerca de lo que puedo decir o no.

Victoria frunció el ceño, molesta con la actitud altanera de la chica. A su lado, Kazuo río bajito, divertido al parecer por la contestación de Sakura.

—Siendo ésa la situación, creo que deberíamos empezar. —cortó Laura Souen, se notaba realmente que no quería estar ahí—. Debido a lo limitado de las preguntas, lo mejor que podemos hacer es hacer las preguntas de manera normal y cuando sea una que no puedas contestar podrás decir: No puedo decirlo. Claro, si es que Kaname-sama lo permite.

Todos los presentes voltearon a ver al sangrepura, que asintió levemente.

—Bien, comenzaré yo. —habló de nuevo Souen, irguiéndose en su asiento y mirando con sus ojos ámbar a Sakura—. ¿Cómo fue que llegaste aquí? El reporte de los cazadores dice que no sabes bien lo que ocurrió, pero tendrías la amabilidad de relatárnoslo tu misma.

Sakura contestó exactamente lo que le había dicho a Yagari, Cross y Zero, manteniendo siempre la mirada en alto, sin trabarse ninguna vez. Se sentía como si estuviera en un juicio shinobi y estuviera declarando los hechos, por lo que pudo manejar mejor sus nervios.

—Ya veo, una luz te transportó aquí y luego te atacaron esos nivel E. —Laura se delineó el labio inferior—. Rápidamente captaron el olor de tu sangre, como si fueras una lámpara en un cuarto oscuro. Ellos debieron ser atraídos por tu luz.

La mirada de Souen se tornó ligeramente carmesí, pero supo aparentarlo y sus ojos volvieron a la normalidad.

—Siguiente pregunta. —tomó la palabra Luze Shirahoshi, sonriéndole cálidamente para tranquilizarla, aunque realmente no lo creyó necesario. Esa chica estaba demostrando firmeza a pesar de estar frente a dos sangrepuras y al Consejo de Ancianos, ninguna persona desearía estar en su lugar—. La técnica con la que curaste las heridas de esos diez cazadores, es impresionante… ¿podrías explicarnos en qué consiste exactamente?

Sakura meditó un poco esta pregunta. Bueno, realmente no revelaba nada importante con decir qué era el ninjutsu-médico.

—Se le llama ninjutsu médico, una técnica empleada por los ninjas especializadas en el campo de la medicina, consiste en la aplicación de chakra como medio para curar las heridas o lesiones que entren en contacto con él. —Sakura levantó su mano izquierda haciendo que brotara el chakra de color verde, dando una pequeña demostración.

Los ojos de los presentes se abrieron imperceptiblemente, pero los de Luze parecían excitados, como si lo que estuviera viendo fuese muy divertido.

—Ciertamente es muy interesante esa habilidad tuya. Dices que todos los ninjas médicos pueden hacerlo… —pareció regocijarse al pensar en la increíble cualidad que poseían los shinobi. Sus ojos grises brillaron de pura emoción mirando a Sakura con expectación— exijo una demostración. Si Kaname-sama lo permite.

Kaname meditó medio segundo antes de asentir. Luze pareció alegrarse aún más por el permiso concedido.

—Que pase la muchacha. —ordenó.

De la pared se abrió una compuerta secreta, de donde salieron dos enfermeras empujando una camilla donde una muchacha de doce años gemía de dolor por las múltiples heridas por todo el cuerpo, sus cabellos castaños parecían arrancados de su cabeza donde su podía apreciar también varias laceraciones. Una de sus piernas estaba completamente destrozada, se veían el hueso y los músculos destrozados, sólo quedaban diminutos indicios de que antes había sido un pequeño pie.

Sakura la miró asombrada.

—Esta pequeña fue atacada ayer por un nivel E fuera de control. —informó Luze.

La kunoichi de Konoha supo de inmediato que lo que decían era verdad, considerando la cara de continua agonía que presentaba así como signos de insomnio… ¡La habían dejado sufrir hasta que llegara el momento de la junta! Sakura no tuvo que preguntarse para qué motivo, la mirada curiosa de Luze era una respuesta más que suficiente. Se sintió molesta por esa actitud tan deliberada hacia el dolor humano y apretó los puños.

—Bueno, es momento de que nos des más que una pequeña demostración de tu ninjutsu médico, bella Sakura. —pronunció Luze, con ansiedad.


En la sala oculta, Zero miraba con furia contenida la cruel imagen de la niña herida y como Sakura trataba de no explotar apretando los puños. Sabía que algo como esto sucedería, tratándose de los viejos del Concilio no dejarían la vieja costumbre de ver a los humanos como seres inferiores.

Vio como Sakura se acercaba a su paciente, con la mirada recorría el cuerpo de la niña y tocaba algunas áreas para verificar que no hubiera huesos rotos. Al lado de Kiryû, Takuma estaba absorto observando los movimientos de Sakura, tan precisos como quien está acostumbrado a hacerlo de diario, pero claro, como ninja médico seguramente ella habría atendido a muchos pacientes anteriormente. Senri miraba todo recargado en una de las paredes.

Aunque los vampiros del Concilio eran mucho más jóvenes que a los que Kaname había asesinado hace muchos años, excepto por Barrabas, seguían con las viejas costumbres. Luze, en especial, tenía una curiosidad que rebasaba a la de Hanabusa, pero también poseía cierto placer sádico y usaba métodos crueles para saciar su curiosidad.

Kaname podía ser el Rey de los vampiros, controlar todo su reino y ser sumamente poderoso, pero no podía suprimir los instintos oscuros de sus subordinados; ni siquiera él era capaz de suprimir los suyos.

A pesar del salvajismo de Luze, Kaname prefería sacrificar a una niña humana, que no haber permitido eso y que Shirahoshi hubiese tomado otras medidas para saciar su curiosidad. Luze le temía a Kaname, y mucho, pero era astuto y podía hacer una masacre sin que se sospechara de él.

Senri y Takuma estaban conscientes de eso, por más que se hiciera limpieza en ese lugar siempre quedarían residuos, diminutas manchas que se expandirían retomando el control. Y sabían que Kaname no podía deshacerse de ellos, pues él mismo era una vorágine mancha que cubría todo a su alrededor.

Kaname no podía eliminar del Concilio lo que no podía eliminar de sí mismo.

Su lado oscuro.


Sakura terminó de verificar por completo el estado de la niña, sonrió levemente, algunas sólo eran heridas superficiales, excepto la de la pierna y una grave cortada en la cabeza. Miró de reojo al estrado, notando la mirada expectante de Luze así como la de los presentes, sintió rabia y ganas de golpearlos a todos, pero se abstuvo; eso no era el momento adecuado, no por lo menos cuando una vida dependía de su concentración.

Decidió que la herida de la cabeza podría esperar, sólo la corteza había sido cortada y no había indicios de un trauma severo o hemorragia, así que se concentró en la pierna. Tomó el cabello restante de la cabeza de la niña utilizando un bisturí que había pedido a las dos enfermeras. Era poco, pero serviría; como la pierna estaba casi destrozaba para reconstruirla necesitaría el cabello y mucho chakra. No quería mostrar ninguna técnica aparte de la simple curación con chakra, pero el paciente requería mucho más, así no tuvo otra opción más que usar la técnica de regeneración por cabello que había aprendido de Tsunade y Shizune (7).

Invocó su bolsa de herramientas médicas, haciendo que las enfermeras exclamaran sorprendidas cuando de una nubecita de humo había aparecido de repente el equipo médico de Sakura (8). Extrajo un pincel y comenzó a dibujar varios signos en forma de círculo alrededor de la pierna lacerada y cuando terminó colocó el cabello tejido en una trenza sobre la herida, hizo varios sellos antes de concentrar el chakra. De pronto, los símbolos comenzaron a brillar de tonalidad verde mientras el cabello se movía y comenzaba a adherirse a la piel destrozada de la pierna.

Los ojos de Luze brillaron complacidos cuando la carne de la pierna comenzaba a curarse. Barrabas veía todo con ojos centelleantes de avaricia mientras tanto sonreía planeando algo. Kazuo y Seiren permanecían serenos sin demostrar su estupefacción. Laura, Victoria y Tracey no creían lo que veían.

Hanabi se mantenía sin ninguna expresión. La humana era interesante, no lo negaría, pero a ella no le interesaba, miró de reojo a Kaname cuyos ojos centelleaban un brillo peligroso, manipulador. Hiou tenía la experiencia suficiente para saber que eso no auguraba nada bueno, por lo menos no para Sakura.

Haruno se concentraba en cerrar la herida, era consciente de que necesitaría de todo su chakra, pero no podía fallar. Esa pequeña no merecía sufrir por la maldita curiosidad de ese infeliz de Luze; la herida cerraba rápidamente, pero aún faltaba mucho. Llamó a una de las enfermeras y pidió que buscara en su bolso una cajita que contenía píldoras de soldado hechas por ella, sentía que sus fuerzas flaqueaban y tendría que comer varias píldoras. Pidió que le dieran una en la boca, la masticó de prisa y la tragó, la concentración de chakra aumentó.

Arriba la voz de Luze le animaba, pero Sakura sólo sentía aberración por eso. No se debería de disfrutar a expensas del dolor ajeno, ella era una ninja médico no una atracción para los desgraciados vampiros curiosos.

El rostro de la pequeña mostraba alivio cuando la herida comenzó a suturar y se conectó de nuevo con el resto del cuerpo, las pequeñas cortadas alrededor comenzaron a sanar también. Poco a poco abrió los ojos, primero vio el techo de cristal y luego a la kunoichi de ojos verdes y cabello rosa que lucía concentrada.

—¿Q-Qué… p-pasó…? —titubeó. Sakura la miró, sonrió para calmarla.

—Todo estará bien, tranquila. Estás a salvo. —dijo, con voz completamente reconfortante—. Ahora, vuelve a dormir. Pronto terminaré y podrás salir a jugar de nuevo.

La niña sintió comodidad por la voz dulce de Sakura, asintió y cerró los parpados para quedarse dormida nuevamente. Retomando su labor, Sakura supo que no faltaría mucho para terminar, como había usado su chakra lo más concentrado posible había curado casi todo en poco tiempo, pero conocía las consecuencias de eso, sólo esperaba que la junta no se prolongara más. Pidió otra píldora.

Las enfermeras la veían con admiración y temor, esa chica demostraba más poder que cualquier humana que conocían. Además, su exquisito olor, la sangre corriendo por sus venas las clamaba a gritos, se contenían como podían.

Tras media hora de incansable tratamiento, la pierna completamente restaurada de la niña dio paso a la ovación de todo el Consejo de vampiros. Terminando la operación, Sakura sólo se encargó de la lesión en la cabeza y algunos arañazos más, dejando que las dos enfermeras se llevaran a la paciente. Se sentía agotada, pero había salvado a la niña, así que sonrió complacida.

En la sala oculta, Zero se sentía aliviado, pero aun así no bajaría la guardia, no sabía que más pruebas los vampiros decidieran hacer pasar a Sakura. Notó el cansancio tras la sonrisa de ella, y predijo que la finalidad de haberla obligado a realizar una cirugía era agotarla, para que su fuerza menguara. Zero se arrepintió de haber hecho hincapié en la fuerza sobrehumana de Sakura en el informe que la Asociación entregó al Concilio, si Kaname no lo hubiera sabido entonces tampoco el Consejo, de ese modo, no buscarían que Sakura perdiera sus fuerzas.

«Seguramente lo hacen para obtener su sangre», pensó de inmediato Zero, aunque no se necesitaba mucho trabajo de su mente para llegar a esa conclusión.

En el estrado, los Ancianos se preparaban para seguir la ronda de preguntas. Luze Shirahoshi había quedado satisfecho con la forzada demostración, veía con ojos fascinados a Sakura y ella sólo desviaba la mirada en cuanto sus pupilas se encontraban. Pidiendo su turno, Kazuo Kain levantó la mano.

—Fue impresionante la forma en la que sanaste la pierna de esa niña. —apremió, pero su voz sonaba sin sentimiento alguno. Sakura supo que ese hombre se estaba tomando en serio su aparentemente sorpresivo poder—. Mi pregunta no se relaciona mucho con eso, va más al tema del atractivo de tu sangre, incluso en este momento, a pesar de que estás en un cuarto sellado, el olor es fuerte, como si estuvieras herida.

—¿Hay alguna pregunta en su argumento? —inquirió Sakura.

—Aún no, pero la habrá, cuando tengamos una muestra de tu sangre. —interrumpió Barrabas.

Sakura comprendió todo en ese momento.

—¿Una muestra de mi sangre? —Sakura levantó una ceja—. Si es para su análisis, con gusto la daré. Como ninja médico sé que cantidad se necesita para cubrir un examen completo con intentos de prueba.

—Ésa no es una decisión que te concierne a ti, Sakura. —interrumpió Barrabas, con tono apacible—. Hemos tomado la decisión sobre que cantidad se requiere para obtener los resultados deseados. Kaname-sama lo aprobó.

Sakura frunció las cejas ¿Qué no le concernía, acaso no era su sangre de la que hablaban? ¿Kaname lo había aprobado? Ellos no tenían el poder para decidir sobre ella, ni de sus acciones, así como tampoco pedirle una muestra de sangre que no consentiría.

—Sakura. —llamó Kaname. Ella respingó—. No temas, no te obligaremos a nada, pero debes entender que no es común que la sangre de un humano alteré tanto el estado de un vampiro.

—Por eso les dije que les daré una prueba de mi sangre, una medida exacta. —replicó ella—. Despreocúpense, no alteraré la muestra. De hecho…

Sacó una jeringa de su bolso y de un rápido movimiento se la encajó en el brazo izquierdo, la sangre brotó llenando el recipiente.

Los ojos de todos los Ancianos brillaron en carmesí ante el potente aroma, sus colmillos se alargaron y sintieron una mezcla de anhelo y miedo. Lo primero por ser una sangre tan adictiva, lo segundo porque se trataba de algo completamente anormal. Una humana con tanta influencia en los vampiros no podía ser común. Hanabi Hiou también tenía las pupilas en rojo.

«Qué delicioso aroma, no culpo a los demás por perder el control», a su lado, Kaname mantenía una leve sonrisa, también él era afectado por la sangre de Haruno, y Hanabi pensó que esa chiquilla podría hacerse dueña del mundo si se lo proponía. Con algo tan poderoso como el líquido rojizo que corría por sus venas, y de desearlo, haría sucumbir a la Sociedad de vampiros, y así a su vez, arrastrar a la raza humana.

Sakura sabía que eso haría que los del Consejo tuvieran esa reacción que tan bien conocía, pero no podía evitarlo, no daría más sangre de la necesaria además de que probablemente usarían un método poco ortodoxo para someterla. Así que se decidió por lo más simple, estaba acostumbrada a las inyecciones y una aguja clavada tan fuerte ni la sentía. Aunque hubo algo que se le olvidó a Sakura, y eso fue que, si bien los del Consejo y los sangrepura se controlaban, las enfermeras vampiro no.

Quitó la aguja de su piel cuando se llenó y la dejó en el suelo, pero sus sentidos le alertaron que debía moverse, y rápido.

Saltó hacia la derecha haciendo un mortal para esquivar las garras de las dos enfermeras, cuyos atractivos rostros se deformaban en expresiones aterradoras y la sed que sentían se mostraba en sus afilados colmillos. Se lanzaron en dúo contra Sakura, quien las esquivaba grácilmente usando el poco chakra que le quedaba.

Kaname se levantó de su asiento imponiendo su fuerte presencia ante las dos enfermeras, pero ellas lo ignoraron. Frunció levemente el ceño, y su mente brillante dio una respuesta al comportamiento de esas dos.

«Son como los animales. Por mucho que se le adiestre a un animal, éste siempre responderá a sus instintos y se dejará dominar por ellos. La sangre de Sakura nos llama, y cuando nos dejamos ir y respondemos al llamado, no hay nada que nos desconcentré de nuestro objetivo. Nos vuelve primitivos, salvajes. No temen a la fuerza de un sangrepura porque no entienden que deben temer, sólo quieren tomar aquello que les llama»

Kuran sonrió satisfecho. Si esa sangre permitía que sus instintos lo dominasen, Kaname se dejaría llevar de momento, pero no perdería los estribos como esas dos de allá bajo. No, él quería beber la sangre de Sakura por un simple capricho de su lado oscuro, pero iría con cuidado. Después de todo, un juego no es divertido sin un poco de misterio.

Sakura esquivó de nuevo las garras de las dos vampiresas, pero se sentía agotada y no quería usar lo último de chakra que le quedaba; si con una jeringa había ocasionado esto, no quería pensar que sucedería si se agotaba su chakra.

Su fuerza no sólo se centraba en el uso de chakra, el entrenamiento shinobi exigía una excelente condición física, así que podría usarla. Tomó el mango del hacha, y arremetió contra las dos. No las mataría, pese a todo, no era culpa de ellas descontrolarse de esa forma, sólo buscaría noquearlas, que no era fácil porque eran increíblemente buenas en combate. El hacha de Sakura se esgrimía con fuerza golpeándolas con el centro, sin usar el filo, pero ellas no retrocedían, sino que incrementaba su furia y arremetían con más fuerza.

Los vampiros en el estrado veían la pelea, parecían no querer intervenir, viendo los movimientos diestros de Sakura mientras se defendía. Esa chica no solamente curaba, sabía pelear muy bien.

Sakura comprendió que además de su sangre, querían evaluar su potencial; por eso, aunque se viera cruel, estaba sola. Pensó que quizá Kaname le ayudaría, pero luego supo que no sería así, como líder que era Kaname debía mantener la compostura y probablemente las pruebas que le hicieron no eran ni la mitad de peligrosas que las que harían los demás, así que debía agradecerle después (9).

Como perdió por un momento la concentración, Sakura recibió el golpe de una de las garras en su estómago, resistió el impacto como pudo y golpeó con el hacha a la enfermera que salió volando unos cinco metros. Por suerte, la herida sólo fue superficial y no había salido sangre.

El grito de la otra enfermera le indicó a Sakura que ésta la atacaría por la espalda, no podía esquivarlo sin usar chakra. Así que, valiéndose de sus últimas reservas, las usó para saltar hacia atrás sorteando las garras.

Cayó de pie sin problemas, pero se había quedado sin chakra.

El dolor desgarrador y repentino que sintió en su espalda y en su abdomen no le sorprendió en absoluto, su vista se tornaba borrosa mientras se desplomaba en el suelo.

No fue consciente de nada, ni de la vampira desbocada que la atacaba así como tampoco de la majestuosa figura de Zero Kiryû interponiéndose al ataque, de la Bloody Rose disparando y las cenizas que quedaron.

Sólo sentía el dolor y los recuerdos se arremolinaban en su mente mientras el mundo se teñía de sangre.


Cuando Sakura sacó una muestra de su sangre, Zero supo que sus pupilas habían cambiado a rojo, igual que las de Takuma y Senri. Incluso escuchó susurrar al pelirrojo algo parecido a «Ichijou-san tenía razón. Dan ganas de destrozarle el cuello».

Zero había esperado que algún vampiro del Consejo se saliera de control, pero para su jodida mala suerte, eso no había sucedido. Pensó que todo había acabado por el momento, pero la entrada de las dos enfermeras completamente transformadas fue lo que necesitó para saber que tenía que intervenir. Así que salió de la sala oculta ignorando la advertencia de Takuma, él tenía por orden proteger a Sakura, además si se le presentaban una oportunidad para matar vampiros, la aprovecharía.

Sabía que las pruebas que le pusieron a Sakura habían sido, para lo que era normal en el Concilio de los vampiros, fáciles. Crueles, pero sencillas de superar. Sólo buscaban valorar el potencial de Sakura, no sacarle la verdad con métodos inhumanos.

Entró a la habitación, los Ancianos se sorprendieron de verlo ahí. Conocían que el cazador asignado a vigilar a Haruno era el único sobreviviente del Clan Kiryû, pero creyeron que éste no había acompañado a la chica. Que sólo Takuma Ichijou la había escoltado al Concilio. Miraron a su líder con recelo, al parecer Kaname seguía un paso adelante de sus propios intereses. Seiren era la única que sabía de antemano los planes de su señor, Kaname nunca permitiría hacer todo lo que quisiesen los del Consejo.

No prestaron más atención a Kuran cuando escucharon el disparo de la Bloody Rose, la hermosa enfermera se había convertido en cenizas.

—¡Pero cómo te atreves! —rugió Victoria Aido mirando con desprecio al cazador, alzándose en su lugar—. Ésta es una junta privada, no tienes derecho de interrumpirla, cazador. ¡Exijo que te largues!

Zero no la escuchó, se dirigió dónde estaba Sakura, el aroma de su sangre por alguna extraña razón impregnaba sus ropas. Se arrodilló para ver su estado, y vio que en el uniforme negro una mancha húmeda, la tocó y sus ojos se abrieron sorprendidos cuando vio sus dedos manchados de sangre. Sakura estaba sangrando en el estómago, pero Zero no sabía el por qué. Las vampiras no lograron herirla, así que no encontraba explicación a eso.

—¿¡Qué acaso no escuchas!? Eres un simple cazador, no eres nada. —Zero siguió ignorándola—. ¡Escúchame, maldito impuro! Sal de aquí ahora mismo, te atreviste a manchar este recinto con tu indeseable presencia.

Zero se quitó la chaqueta negra y cubrió con él lo más que pudo el cuerpo de Sakura, la tomó en sus brazos y miró al estrado. Sus profundos ojos, ahora pintados de rojo, se cruzaron con lo de Victoria por un segundo dejándola en silencio. Ella se sentó de nuevo, temblando ligeramente.

—Haruno necesita un médico. —dijo Zero de forma simple, dirigiéndose sólo a Kuran.

—Lo sé. —respondió Kaname, y de un instante a otro estaba junto a Zero—. Sígueme.

Sin voltear siquiera, Kuran dio por finalizada la junta dejando a muchos de los miembros de su Consejo descontentos. Barrabas sólo miraba como el cazador se llevaba a la muchacha de cabellos rosas, mientras que Tracey sentía pena por la chica y Luze se preguntaba cuándo podría volver a jugar con Sakura.


Al llegar con el médico del Concilio de vampiros, Zero estaba recargado al lado de la puerta con la Bloody Rose desenfundada.

Había sido un problema llegar ahí, incluso Kuran tuvo que castigar a sus subordinados por mostrarse salvajes, pero con la ayuda de Takuma y Senri habían podido llevar a Sakura a los laboratorios (los vampiros no necesitaban enfermería), levantaron una barrera para evitar que el olor descontrolara aún más a los vampiros y dejaron al médico curar las heridas de Sakura.

Aunque el médico era vampiro, no parecía interesado en morder a Sakura. Tenía un bigote poblado y le había embarrado esencia pura de eucalipto para evitar que el olor a sangre lo dislocara. Recibió con una sonrisa amable a Zero y pidió que pusieran a la chica en una camilla, les pidió salir.

Así que ahora, Zero esperaba que saliera el médico vampiro con los resultados. A su lado izquierdo, estaban Takuma y Senri, bajo órdenes de Kaname de vigilar a Sakura y avisarle si ocurría algo mientras él imponía orden de nuevo en el Concilio.

Y de ese modo, tres caballeros vampiros esperaban el despertar de Sakura.

—Creo que no fueron suficientes Pockys. —decía Senri, mirando a la nada, calculando cuantas cajas tendría que comprar para que el olor de Sakura fuera remplazado por el de los dulces. Takuma río bajito, a Shiki a veces se le ocurrían unas cosas raras, pero sus ocurrencias te provocaban risa. Un buen distractor para lo tenso de la situación.

—Pues para la próxima vez debes prepararte con más anticipación, Shiki. —dijo Takuma.

—No creo que deba preocuparme por eso entonces, la próxima vez quizá sea dentro de bastante tiempo. —dijo Shiki, a sabiendas de que probablemente la Asociación de Cazadores no permitiría que ningún vampiro se acercara de nuevo a Sakura durante un lapso de tiempo largo—. Pero eso me permitirá prepararme bien.

—Parece que estás muy interesado en ella, Shiki. —dijo Takuma, aunque no sonaba molesto—. Eso es raro en ti.

Senri permaneció un momento en silencio, meditando. Luego observó de reojo a Zero, que se mantenía al pendiente de todo aunque no lo aparentara.

—Me gusta. —dijo al fin, sorprendiendo por completo al rubio—. Es una chica interesante.

Zero se le había quedado viendo fijamente a Shiki al oír sus palabras, algo rugió dentro de su pecho, pero mandó a callarlo.

—¿Te refieres a que te parece una persona agradable o a que te sientes atraído a ella? —quiso saber Takuma, sintiendo la misma opresión en el pecho. Algo le molestaba.

—No lo sé. —admitió Senri—. Puede que sólo me sienta así debido a que me confunde el olor de su sangre. No estoy seguro de lo que me gusta de Sakura, sólo sé que me gusta y eso es todo.

Takuma miró en silencio a Shiki. Lo conocía muy bien como para saber que si se encontraba confundido de esa manera era porque, de algún modo, Sakura había penetrado en la coraza de autoprotección que tenía Shiki cuando conocía a alguien nuevo.

Shiki no era una persona que se interesara en los demás, de hecho, Ichijou sólo sabía de una chica de la que Senri estuvo enamorado por dos décadas, y esa chica fue su compañera de la Academia, Rima Touya. Sin embargo, Rima se había casado hace veinte años con otro vampiro de la nobleza, y ahora tenía dos hijos. Eso había sido un golpe duro para Senri, pero lo superó como pudo (10).

Y ahora parecía que comenzaba a interesarse por Sakura. A pesar de que eso le molestaba a Takuma (su lado oscuro no le permitía compartir ni siquiera lo que aún no le pertenecía), se sintió feliz por Senri. Puso una mano sobre el hombro del pelirrojo y le sonrió con fraternidad.

—Pues puedes ir a visitarla a la Academia Cross, aun con lo de hoy, no creo que Cross mantenga encerrada a Sakura. —volteó a ver a Zero—. Después de todo, ella también puede decidir si quiere recibirte o no.

Los ojos de los vampiros, esmeraldas y amatistas, se encontraron, y desde ese momento, Zero supo que Takuma Ichijou se convertiría en un blanco para la Rosa Sangrienta. Si es que el rubio intentaba acercarse más de lo debido a Sakura, él lo convertiría en polvo.

El sonido de la puerta abriéndose fue la indicación de que Sakura había despertado. El médico vampiro salió con una sonrisa en el rostro indicando que podrían pasar a verla, pero eso lo dijo sólo para Zero. A Senri y Takuma les recordó que tenían que informárselo a Kaname. Muy a su pesar, asintieron, dejando solo al cazador.

Zero entró en el laboratorio y no tardó en encontrar la figura de Sakura. Estaba sentada en la camilla mientras se abotonaba la blusa manchada de sangre (no había podido conseguir una limpia), iba en el primer botón porque lo que Zero pudo ver las vendas que cubrían su estómago y pecho. Ella no se dio cuenta de la presencia del cazador, ni de su mirada recorriéndola.

—¿Qué es lo que te sucedió ahí dentro, Haruno? —dijo después de un rato, haciendo que Sakura respingara y se cubriera con los brazos los vendajes.

—K-Kiryû-san, no sentí tu presencia. —sonrió débilmente. Zero se acercó a sólo unos pasos de ella.

—Responde. —demandó fijando sus profundos ojos lilas a los verdes de Sakura, que se encogió un poco.

—Nada. —Zero levantó una ceja—. Sólo es que estaba agotada por haber usado mi chakra para reconstruir la pierna de la niña, así que no pude esquivar bien a esas dos. Son heridas de batalla, sólo eso.

—Mientes. —replicó Zero.

Sakura lo miró furiosa.

—Es la verdad. —refutó.

—Esas heridas no te las hicieron ellas, lo sé porque vi la pelea. Vi como esquivabas bien sus ataques, como usabas el hacha que te dio Cross para alejarlas. —la voz de Zero tomaba cada vez más un tono de reproche. Sakura se encogía más a cada palabra—. No me mientas, Haruno.

—¡No te estoy mintiendo! —gritó ella.

Zero frunció completo las cejas, tomó a la chica por los hombros y ella soltó una exclamación de dolor que lo desconcertó. ¿Por qué se quejaría una chica que rompe bloques de cemento con los puños de que le tomara simplemente por los hombros? Lucía acongojada, como si le costara mucho trabajo aguantar el dolor, como si algo la desgarrara por dentro.

Ante esto, Zero comprendió al instante que las heridas en el cuerpo de Sakura eran antiguas, no recientes. Agarró los extremos de la blusa, la jaló y ésta se deslizó por los hombros de la chica. Sakura intentó subirla de nuevo, llamándolo pervertido y enrojeciendo, tratando de aparentar furia, pero sus ojos verdes mostraban miedo.

Zero no se lo permitió, y cuando logró su cometido, miró con atención los vendajes y como una enorme cicatriz sobresalía de ellos.

Comenzaba casi a la mitad de los pecho y descendía hasta llegar a rozar el ombligo. Zero recordó que también la espalda de Sakura olía a sangre, así que rodeó la camilla para posicionarse detrás de la chica. Si antes le había parecido una cicatriz fea ahora no encontraba palabras para describir la apariencia de la enorme marca que empezaba desde los hombros hasta la espalda baja de la chica.

La gran cicatriz tenía forma de una estrella deforme, lucía como si hubiese sido hecha por un metal al rojo vivo sobre la tierna carne de la espalda. Zero acercó sus dedos para tocar la superficie, pero los retiró cuando ella se sobrecogió.

—¿Quién te hizo esto? —quiso saber, movido por un sentimiento extraño, preguntándose cómo es que una chica tan fuerte como Sakura había terminado con una cicatriz tan terrible como ésa.

Ella no respondió, bajó la mirada hasta ocultar sus ojos. Se abrazó a sí misma, su cuerpo temblaba. Zero estaba estupefacto por la imagen tan débil que transmitía Sakura, se veía tan vulnerable y eso le molestaba, ésa no era aquella kunoichi que había conocido. ¿A dónde se había ido Sakura Haruno?

—Nadie. —contestó en un murmullo. Levantó la cabeza para mirar a Zero, sus orbes retenían las lágrimas, pero su expresión retomaba la estabilidad que la caracterizaba—. Yo tuve la culpa de estas cicatrices.

—No digas estupideces. —replicó él. Ella le miró inquisitiva—. Sé poco sobre shinobis, pero estoy consciente de que las heridas de batalla son algo a lo que uno se habitúa cuando se cumple con la misión. Los cazadores son similares en ese aspecto. Las cicatrices que quedan son imposibles de evitar.

Miró de nuevo las cicatrices de Sakura. Por un momento creyó percibir de la cicatriz en la espalda una sensación de peligro.

—Pero las tuyas son demasiado grandes, aun cuando hayas tenido misiones difíciles tu habilidad para esquivar y tus técnicas de curación te ayudarían a salir algo ilesa. Además, son graves, sin importar cuanto tiempo pasó desde que te las hicieron, no lucen como si hubiesen sanado en algo. —Zero era un genio nato, sus deducciones podían llegar a compararse con las de Shikamaru y eso aterró a Sakura porque podía ponerla en evidencia—. Eso quiere decir que no son tan recientes, o lo más probable es que quien te las haya hecho sea alguien realmente fuerte.

Sakura tenía los ojos como platos, escuchaba cada una de las conjeturas de Zero. Temiendo lo peor, Sakura le susurró que parará, que no dijera más.

—Por favor, detente…

Sin embargo, Zero ignoró su suplica.

—La herida del frente es pequeña, pero profunda, parece que fue hecha por una espada, pero el corte fue muy limpio. Era un experto con la espada y por lo visto su arma poseía una hoja extremadamente filosa. —el temblor en cuerpo de Sakura se incrementó—. La de la espalda, por el contrario parece la marca de una quemadura grave, lo raro es que está bien definida y eso sólo me dice que quien te la hizo usaba una sustancia parecida al fuego, aunque creo que lo que te quemó no fue algo así, sino algo mucho más caliente y…

La mano derecha de Sakura cubrió la boca de Zero y su izquierda aferraba sus dedos a la camisa azul del chico mientras escondía su rostro. Zero la miró imperturbable, conocía las consecuencias de haber dicho todo lo que creía con respecto a las heridas de Sakura, pero si ella quería conocer más sobre él también tenía que ser a la inversa. Retiró la mano de Sakura de su boca.

—¿Quién te lo hizo? —preguntó de nuevo, con tono monocorde.

Pasaron diez minutos en completo silencio en el que sólo las respiraciones de ambos podían oírse. La mano de Sakura seguía aferrándose a Zero, apretando en un puño hasta que sus nudillos se marcaron.

El tiempo pareció detenerse para Sakura cuando sintió sus labios moverse por inercia.

—Naruto y Sasuke (11).

Zero miró a la chica desconcertado, pensó por un momento que había escuchado mal, pero no era así. Sakura había pronunciado los nombres de sus amigos, de las personas que eran importantes para ella; Kiryû recordó la sonrisa de Sakura al hablar de esos dos, de hecho, cada vez que los mencionaba ella sonreía recordando sus aventuras.

Sus ojos verdes resplandecían de puro cariño, era claro que ella los amaba.

Y si ella los amaba, no entendía por qué horribles cicatrices como ésas marcaban su cuerpo. A menos que ellos no sintieran lo mismo. Pero eso era imposible, no puedes hablar de una persona del modo en el que hablaba Sakura sobre esos dos si ésta no te quisiera o sintiera algo por ti.

—Ellos son los que mencionaste antes, Uzumaki Naruto y Uchiha Sasuke. —pronunció—. Fueron ellos lo que te hicieron esto.

—¡No fue su culpa! —irrumpió Sakura alterada, apretando la tela de la camisa de Zero.

Zero se quedó con la boca ligeramente abierta, en lo poco que llevaban de conocerse no había visto a la chica alterarse de ese modo. Observó los ojos jade, las pupilas tan contraídas y el sentimiento completamente angustiante que reflejaban eran algo que la chica probablemente había ocultado todo ese tiempo.

Sakura se dio cuenta de cómo reaccionó, bajó de nuevo la cabeza, avergonzada y sintiendo como su corazón sufría de nuevo.

—No fue su culpa. —repitió, pero ahora su tono fue más controlado, pero seguía persistiendo esa nota temblorosa—. Ellos no vieron que yo corría para detenerlos, y yo no me di cuenta de que aunque les gritara tan fuerte, no me escucharían. Ellos sólo querían…

El olor a agua salada tomó a Zero por sorpresa, notó como Sakura temblaba e hipaba, tal vez intentando retener el llanto, pero eso sería inútil. Las emociones que había vivido durante el día fueron demasiadas, además que el chico descubriera sus cicatrices habían abierto la herida emocional en Sakura, causando una ruptura entre sus control sobre sus reacciones.

Zero no quería preguntarle más, no porque no le interesara, pero tenía la certeza de que Sakura terminaría por contarle algunos detalles sobre lo que pasó para descargar algo del peso que traía encima.

Sakura sollozó un poco más antes de hablar. Creía que no debía de estar hablando de algo tan personal y doloroso, pero necesitaba liberarse de ese peso; después de ese accidente (porque para Sakura lo fue) rehusó con una sonrisa la ayuda psicológica que le habían brindado, después de todo fue un suceso completamente traumático, pero ella había jurado que estaba bien.

«—Naruto y Sasuke están bien. Por eso, no deben preocuparse por mí, si ellos están bien, yo también lo estoy. había asegurado con una tímida sonrisa a Ino y a Shizune, quienes la miraban con incredulidad mientras Sakura cubría los enormes vendajes y les restaba importancia»

Y así continúo hasta los veinte, con una fingida sonrisa que mostraba cada vez que Naruto veía la herida en su espalda o cada vez que Sasuke se quedaba viendo el lugar donde él había incrustado su espada. Sakura les decía que estaba bien, que el dolor no era mucho, que sólo era cuestión de tiempo para que las heridas sanaran. Aunque eso no era verdad, y como médico ninja, Sakura lo sabía.

La herida hecha por el chakra de Kurama (12) no se desvanecería ni porque usara los miles de tratamientos que conocía, y la de Sasuke era, por obvias razones, una herida mortal. De hecho, muchos se preguntaron cómo es que Sakura había sobrevivido a semejantes ataques, los rumores aseguraban que ni Madara Uchiha hubiera salido tan bien como la pelirosa, aunque sabemos que los rumores tienden a ser exagerados.

—Hace cuatro años, cuando yo tenía dieciséis, hubo una guerra. No me explayaré en detalles, sólo te podré decir que el enemigo en común era tan fuerte que se necesitó que todas las naciones del mundo se unieran para acabarlo. —la voz de Sakura sonaba apagada—. Miles murieron, desconocidos y conocidos por igual, para traer paz al mundo shinobi. Al finalizar la batalla, ganamos. —soltó un bufido, burlándose de sus propias palabras—. Pero aún faltaba una pelea, pero ésta no nos correspondía a nosotros.

»—Te hable de Naruto y Sasuke… pues bien, su amistad es un tanto extraña, son amigos pero al mismo tiempo rivales. Siempre compiten por ser el mejor, por ser más fuerte que el contrario… —guardó un minuto de silencio— no perderé el tiempo en decirte toda la historia pues es muy, muy larga. Sólo te diré que esa última pelea fue entre ellos dos. Al principio pensé que sería una pelea normal, pero me di cuenta de que ninguno de los dos era eso, normal. Fue una batalla increíble, se habían vuelto extremadamente fuertes. La batalla duró mucho, para ser una donde dos shinobis de un nivel tan alto peleaban. Y entonces, llegó el momento que tanto temía, el instante en el que noté como ellos se preparaban para el ataque final, la técnica que pondría fin a sus vidas.

»—Yo tenía miedo, mucho, de que ambos terminaran lastimados o peor, pero no podía moverme de donde estaba. No podía hacer nada, como siempre pasaba, me quedaba al margen de la situación… y cuando vi que los dos estaban por matarse, supe que debía hacer algo o los perdería. No podía evitar que pelearan entre sí debido a su rivalidad, pero sí podía detenerlos, supe que existía una forma en la que podía ayudarlos. —su voz comenzaba a quebrarse, mientras sus manos apretaban con más fuerza la ropa de Zero—. Siempre fui una inútil, nunca pude comprender ni tantito el dolor de Naruto o Sasuke, así que, cuando sus dos técnicas estaban por impactar contra el otro, junte todo el chakra que me quedaba en ese momento y corrí…

»—Corrí lo más rápido que podía, escuché los gritos de las personas que estaban al lado mío, advirtiéndome, pero los ignoré. Las personas que más amaba estaban a punto de asesinarse frente a mí, mi seguridad me pareció menos importante. Corrí, hasta que pude alcanzar el momento exacto en que estaban por impactar sus ataques.

Los ojos amatistas de Zero se abrieron por completo al comprender en su totalidad la horrible escena que se formaba en su mente. No conocía personalmente a los amigos de Sakura, pero confiaba lo suficiente en las palabras de la chica que aseguraban la enorme fuerza de estos; ella misma podía partir piedra dura con sólo sus puños, además el tamaño y la gravedad de sus cicatrices dejaban en claro evidencia del increíble poder que poseían esos dos.

Zero había visto innumerables encuentros entre vampiros y cazadores, y siendo sincero, él había sido el causante principal de grandes masacres de nivel E, incluso en algunas era especialmente cruel y no disparaba directo a los corazones de los vampiros sino que lo hacía en los brazos y las piernas para prolongar el dolor. Pero no lograba dar con una imagen que abarcara por completo la complejidad lo que le dijo la chica.

—Te atravesaste entre esos dos. —dijo Zero, confirmándolo.

—Es lo único que podía hacer. No tenía suficiente chakra en ese momento para poder detenerlos con mi fuerza, pero incluso si lo hubiera tenido, no serviría de nada. —levantó el rostro, mostrando las lágrimas que caían de su rostro, paseando por sus mejillas y cayendo al suelo—. Todo lo que pude hacer es estorbar, no importa cuánto me esforzará, cuán duro entrenará, ellos… Nunca pude hacer nada bueno por ellos.

Zero frunció el ceño mientras permanecía en silencio, observando como los jade de Sakura quedaban opacados por las lágrimas, preguntándose si tener esas enormes heridas estigmatizando a su cuerpo no sería un sacrificio suficiente por esos dos.

—Ya es suficiente, Haruno, debes descansar. —pronunció Zero, pero Sakura no lo escuchó.

—Soy patética. Hice lo que pude para salvarlos, pero lo único que logré es ver cada día en los ojos de Naruto y Sasuke, arrepentimiento y dolor. ¡No detuve su sufrimiento! Sólo cree una excusa para que padecieran más… —Sakura soltó a Zero y se abrazó a sí misma—. ¡Los hice sufrir más! Soy una persona horrible…

—Haruno. —interrumpió Zero, poniendo una mano sobre su hombro, pero el tacto de su fuerte mano no azuzó a la pelirosa.

—Y ellos en lugar de reclamarme por hacer algo tan estúpido, me pidieron perdón. No tenían por qué pedirlo, fui yo la que se atravesó entre la espada de Sasuke y el inmenso chakra del Kyûbi usado por Naruto. —su voz cada vez sonaba más histérica. Zero volvió a llamarla, pero ella nuevamente lo ignoró—. Estúpida, realmente lo fui. Temí por sus vidas, y sólo conseguí que los dos me mirasen con lástima. ¡Fui una estúpida! ¡Debí morir! ¡Debieron haber dejado que me desangrara para que ellos ya no sufrieran más!

—¡Cierra la boca, Haruno! —gritó Zero, apretando con fuerza los hombros de la chica y sacudiéndola violentamente. Nunca se había permitido actuar así con una mujer, pero la ocasión lo ameritaba, además de que fue la única forma en la que Sakura por fin se calló y lo miraba con los ojos como platos mientras lágrimas seguían cayendo de ellos.

Zero estaba agitado, el olor de la sangre de Sakura había inundado sus pulmones y descubrir el terrible secreto de sus cicatrices lo habían dejado dislocado. Sin estar consciente de eso, sus ojos cambiaron a color rojo y sus colmillos se alargaron, dándole una apariencia más salvaje. Tener a la chica al alcance de sus manos no ayudaba a su autocontrol, pero debía conservar la calma.

—¿Realmente piensas eso? ¿Crees que si hubieras muerto todo sería mejor para ellos? —la voz de Zero sonaba lúgubre, incluso parecía irritada como su hiciera un esfuerzo sobrehumano para hablar.

Sakura tembló, los ojos rojizos de Zero le estudiaban fijamente, como si buscaran encontrar una respuesta por sí mismos sólo mirándola.

—Pensé que eras una mujer inteligente, pero veo que a veces eres muy idiota. —dijo Kiryû—. No conozco a ese par, pero si son tus amigos, lo más probable es que ellos no te vean con lástima; si realmente son sujetos fuertes y saben que tú también lo eres, no podrían siquiera sentir lástima por ti.

—P-Pero… —quiso decir Sakura, pero Zero la interrumpió.

—Si piensas que vivir ha sido un peso para ellos, es un peso mucho mayor que te veías a ti misma como ellos no te ven.

—¿A qué te refieres? —preguntó, un poco más calmada.

—Eres fuerte, Haruno, si hay algo peor que una persona arrogante y que presume demasiado sus habilidades, es una persona que no cree en sí misma. Si en verdad fueras débil, entonces dime por qué fuiste capaz de interceptar el ataque de esos dos, más aun, explícame cómo pudiste escapar de una muerte segura. Sobrevivir no es cuestión de suerte, ni tampoco una coincidencia; si realmente deseabas morir, lo habrías hecho al instante. —pronunció Zero, igual de analítico que cuando había mirado sus cicatrices, pero con un tono de voz más suave—. Al ver que esos dos querían matarse, ¿no fuiste tú acaso la única que reaccionó y pudo moverse?

Sakura abría sus parpados completamente, estaba estupefacta. El temblor de su cuerpo cesó de repente y dejó de abrazarse a sí misma. Su mente trabajaba con las palabras de Zero, analizándolas y encontrando sentido en ellas. Pero seguía en ella ese sentimiento pesimista que persistía en hacerla sentir menos, como cuando lloraba cuando los niños se burlaban de su frente.

—Eso no quita el hecho de que les recuerde que ellos me hirieron. —musitó apenas con un hilo de voz—. Naruto me había prometido protegerme con su vida si era necesario y Sasuke, aunque en ese instante no pudo reconocerlo, también sintió odio hacia sí mismo.

—Cierto, pero eso no significa que les haga revivir la escena una y otra vez que están frente a ti, si ellos lo hicieran no buscarían cruzarse contigo ni por equivocación. —espetó Zero.

—Entonces, dime por qué demonios siempre me ven como si me fuera a romper en cualquier momento. Dijiste que ellos sabían que yo era fuerte, si eso fuera cierto, no me verían como-…

—Ellos no te ven con lástima. —replicó una voz desde la puerta.

Ambos chicos se sobresaltaron por la repentina intromisión de Senri Shiki, que en ese momento cerraba la puerta y se acercaba a la camilla donde estaba Sakura. Ella no se dio cuenta de que sus vendajes estaban expuestos, sólo hasta que Senri se quitó el abrigo color azul oscuro para ponérselo a la chica en los hombros, ésta asintió agradeciéndole.

Zero lo miró condescendiente, había estado tan concentrado hablando con Sakura que no notó la presencia de Shiki detrás de la puerta. Probablemente, el noble había escuchado toda la conversación. Senri ignoró la mirada de Zero, tenía sus ojos azul pálido fijos en la chica.

—Si lo hicieran —dijo, mientras señalaba con su dedo índice el corazón de la chica— no podrías soportar de verdad estar junto a ellos. Es algo que no me gusta decir, pero conozco muy bien las miradas llenas de lástima. Son innecesarias y las aborrezco. Ellos no te miran así, Sakura, lo hacen con determinación.

—¿Determinación? —inquirió ella.

—Te hirieron en una batalla, y se sintieron mal por haberlo hecho, pero también supieron que realmente no eran tan fuertes como creían. —la voz imperturbable de Senri actuó como tranquilizante total para Sakura—. Si fueran fuertes, se habrían detenido a tiempo. Si lo fueran realmente, ellos habrían diferenciado tu cuerpo en el medio, pero no lo hicieron y les hiciste ver que eran débiles. Por eso, Sakura, las heridas que tu llevas les recuerdan su debilidad, cómo no pudieron evitarte hacer daño en su afán de superarse entre sí y debido a eso, ellos juntaron la determinación necesaria para seguir delante de otra forma.

Sakura guardó silencio, las palabras de Senri sólo lograban que sus mejillas ardieran. Apretó más el abrigo con sus pequeñas manos.

—"Me volveré más fuerte, para proteger a quienes me importan, para evitar hacerles daño, para evitar… —limpió los rastros de las lágrimas de Sakura— que vuelvan a llorar".

—Naruto y Sasuke… ellos… —farfullaba, sin poder creerlo.

—Haruno, ellos no dudan de tu fuerza, así que por qué carajos te empeñas en cuestionar su determinación. —bufó Zero, exasperado y cruzándose de brazos. Sus ojos volvían a tener su coloración normal—. Son importantes para ti, ¿o me equivoco?

Un minuto de silencio, eso fue el ínfimo lapso de tiempo que a Sakura le tomó recuperarse por completo. Limpió su cara con su mano, mientras volvía a levantar el rostro para mostrar una tenue sonrisa, pero sincera.

—Sí, Naruto y Sasuke son las personas más importantes para mí. —dijo, con tono ligero y lleno de cariño. Su sonrisa se expandió por acto de magia, por el sentimiento completamente cálido que había inundado su ser al recordar lo que sentía por el rubio y el pelinegro, que sin proponérselo había alcanzado un esplendor que los tomó con la guardia baja.

Zero y Senri la habían visto sonreír en anteriores ocasiones, el primero más veces por obvias razones, pero verla ahora, los había dejado literalmente sin palabras. Sabían que ella no les estaba sonriendo a ellos precisamente, sino a Naruto y a Sasuke. Y en la mente de ambos hombres resonó una pequeña, pero increíblemente importante pregunta.

«¿Sonreirías del mismo modo en que lo haces pensando en ellos, al pensar en mí?»

El sonido de unos toques en la puerta sobresaltó a los tres. La puerta se abrió para mostrar a Takuma Ichijou sonriendo amablemente, notando enseguida que había interrumpido un momento bastante íntimo. Pero se sobrepuso rápido, se acercó donde Sakura y fue cuando ella vio el paquete que tenía en la mano derecha.

—Es para ti, Haruno-san. —informó entregándole el paquete—. Como tu uniforme quedo manchado de sangre, Kaname me pidió que buscara algo de ropa. Espero que te quede.

—Gracias. —dijo ella.

—De nada. —miró de reojo a Zero, que permanecía en silencio esperando que le informara de la situación actual. Takuma sonrió internamente, Zero nunca pediría información directamente a uno de su especie. Se dirigió a él—. Los vampiros que se encuentran en el edificio aún no se calman por completo, pero Kaname ha ordenado terminantemente que no se acerquen a Sakura a menos que deseen dejar de existir. Antes de contarte todo, debemos permitir que Haruno-san se cambie las ropas, ella debe escucharlo también.

Zero asintió. Miró de reojo a Sakura, se dio la vuelta para marcharse a la salida. Takuma y Senri lo siguieron, dejando por un momento sola a la pelirosa.

Ella abrió el paquete de inmediato, encontrando un extravagante vestido color azul, lleno de encajes y demasiado hermoso. Creyó por un momento que Takuma le estaba jugando una broma, pero recordó que las mujeres vampiro que vio en el patio principal del Concilio vestían atuendos similares al que tenía ella en las manos. No le gustaban demasiado los vestidos, de hecho, en el guardarropa de su habitación en Konoha sólo tenía dos y no podían siquiera compararse con esa bella creación.

Suspiró resignada, eso era mejor que seguir vestida con el uniforme cubierto de sangre y atraer más la atención. Se quitó la blusa y la falda, revisó que en los vendajes no estuviera ningún rastro rojo; estaba agotada, pero el médico que la atendió le llenó de medicamentos para reunir energía por lo que su chakra mantenía cerrada las cicatrices. Siendo así, sonrió reconfortada y se dispuso a vestirse con el pavoroso vestido azul (13).

Colocó su ropa en una bolsa que encontró por ahí y volvió a convocar su estuche de herramientas médicas. Era mejor que lo guardará ahí y gastara un poco de chakra al invocarlo de nuevo, a pasear con él entre los brazos al salir. Revisó todo a su alrededor para verificar que no quedara rastro alguno de sangre, pero el médico que la había atendido ya se había asegurado de esto. Sakura se dijo que si volvía a encontrarlo le agradecería.

Salió para encontrarse con sus escoltas. Zero no pronunció nada por verla con ese atuendo, pero no fue el caso de Takuma que le comentó sobre lo bien que se le veía y le pedía una pequeña disculpa porque no pudo encontrar algo más adecuada para su edad. Ella negó, reiterándole su agradecimiento. Se dirigió a Senri para regresarle el abrigo que le había prestado, pero él sólo se encogió de hombros restándole importancia para luego decirle que se lo regalaba. Sakura quiso negarse, pero el pelirrojo repentinamente le puso un pocky en la boca.

—Es una compensación por haber deseado beber de tu sangre. —contestó inmutable.

Sakura tuvo que admitir que la forma de ser de Shiki lograba olvidar el horrible hecho de que su sangre había causado estragos en el control de los bebedores de sangre.

Takuma les informó que la limosina les esperaba afuera junto a Kaname.

—Es por precaución. Quiere asegurarse de que nadie se atreva a atacarte de nuevo. —le susurró Ichijou a Sakura. Ella asintió.

Caminaron de nuevo el camino que habían recorrido cuando llegaron, pero ahora no le parecía tétrico a la chica pesa a que las miradas rojizas de los vampiros la acompañaban con cada paso que daba. Zero permanecía a su lado derecho, mientras que Senri a su izquierdo siendo flanqueado por Takuma.

Ahora que por fin se iba de ese lugar, Sakura estaba más tranquila. Tenía una vaga idea de que volvería, pero eso sería en mucho tiempo, así que no se preocuparía por el momento.

Cerca de la salida, para su consternación, estaban esperándolas tres de los Ancianos principales. Kazuo, Laura y Tracey. Sakura pensó que eso no auguraba nada bueno.

—No tienes por qué temer, Sakura Haruno. —habló Kazuo, con voz imperturbable—. No vinimos con intenciones ocultas. Kaname-sama nos ordenó mantenernos alejados de ti, pero mis compañeras presentes y yo creemos que debemos disculparnos por no haber intervenido. Por mucho que nuestra curiosidad quisiera ser saciada, estuvo mal ponerla en peligro.

Se acercó a la chica, y se inclinó levemente, seguido de las dos mujeres.

—El instinto de un vampiro es beber sangre. —replicó Sakura de repente—. Eso acabo de entenderlo por completo hoy.

Dio unos pasos para adelantarse frente a Kazuo, éste levantó la mirada sin entender las acciones de la chica.

—No tiene que disculparse, Kain-san. —sonrió—. Ni tampoco ustedes, Touya-san, Souen-san.

Las mujeres quedaron ligeramente sorprendidas por la increíble memoria de la chica. Ya había demostrado algunas de sus extraordinarias habilidades, pero veían ahora que poseía también una gran inteligencia.

—No puedo evitar que mi sangre les atraiga tanto, así como tampoco ustedes pueden perder un poco el control cada vez que la huelen. De modo que no podemos culparnos por lo que sucede en circunstancias que no somos capaces de manipular. —estiró la mano, desconcertando a los vampiros frente a ella —. Tal vez fue el comienzo equivocado, pero podemos iniciar otra vez. Claro que sin tanta tensión, no es bueno para la salud.

La pequeña broma terminó por convencer a los presentes que esa chica estaba o bien muy loca o era muy amable. Para el caso no importaba demasiado.

Kazuo Kain estrechó su mano, igual que Touya y Laura. La mujeres se despidieron de inmediato, no sin antes decirle a la chica lo bien que se veía en ese vestido y que definitivamente harían lo posible por ayudarla si necesitaba algo. Sakura les agradeció.

El representante del Clan Kain se acercó a Zero, éste no mostró nada por la presencia del vampiro.

—Cuídala. —pidió con cordialidad, con voz baja para que Takuma y Senri no le escucharan. Zero le miró inquisitivo, no necesitaba decirle que lo hiciera, su misión era protegerla. Kazuo pareció leer la mente de Zero porque de inmediato agregó—. Chicas como ella, hay pocas y lo sabes. Su amabilidad es sincera y no falsa como muchas han sido en tu pasado.

Zero gruñó ligeramente, apretando el ceño, sin comprender cómo es que ese vampiro delante de él sabía tanto.

—Kiryû-san, no pretendo presumir de conocerlo demasiado, porque ese no es el caso. —se apresuró a explicar—. Pero tras haber vivido tanto tiempo, aprendí a leer un poco del pasado de la gente con ver sus ojos, y los de usted, joven caballero, muestran mucho sufrimiento debido a una gran pérdida.

—Si me ha leído por mis ojos, entiende que ese tema no debe ser tratado en mi presencia. —musitó, con voz fría—. Al fin y al cabo, fueron ustedes vampiros los que me la arrebataron (14).

Kazuo sintió que por algo Kuran había considerado a este cazador como su rival. ¡Qué increíble y aterrador poder ocultaban esos ojos! Sintió miedo, como si estuviera frente a un sangrepura y supo que no se alejaba mucho de la realidad, pese a que Zero era un vampiro nivel B. Sonrió como pudo, palmeó el hombro del chico y se alejó despidiéndose de todos.

Retomaron su camino hacia el portón, donde la limosina los esperaba y junto a ésta, erguido con elegancia, se encontraba Kaname Kuran con la vista fija en Sakura.

—Lamento lo sucedido, Sakura. —pronunció una vez llegaron a su lado. Ella le restó importancia, alegando que había estado en peores situaciones que ésa y que no tenía que comportarse así con ella.

—Sé que las pruebas que se me impusieron no eran ni la mitad de peligrosas de lo que usualmente deben ser. —comentó. Dejando a Kaname con un buen sabor de boca, esa chica era muy suspicaz—. De hecho, yo debería disculparme. Por sacar esa muestra de sangre, esas dos chicas perdieron el control… lamento haber sido la causa de sus muertes.

Kaname nunca había oído algo igual. Esa chica se disculpaba por algo de lo cual carecía de culpa; las muertes de esas dos no le pesaban a Kaname para nada, pero a Sakura sí le afectaba, quizá debido a su puesto como médico ninja, las vidas de sus pacientes dependían de ella. Aun así, Kuran se sintió extraño por esa muestra de dolencia, esos ojos verdes mostraban que su dueña en verdad se sentía mal por las dos enfermeras.

El castaño puso una de sus manos sobre la cabeza de Sakura, acarició ligeramente los suaves cabellos rosas.

—Todo está bien, Sakura, no tienes que sentirte culpable por ellas. —dijo con voz conciliadora, bajo la atenta mirada de Zero.

Sakura respiró para calmarse, reponiendo su ánimo.

—¿Cuál fue la decisión del Consejo? —preguntó.

—Aún no llegamos a un veredicto final, la muestra de sangre que nos brindaste apenas está siendo analizada y algunos miembros se mostraban reticentes a dejarte ir de nuevo a la Academia Cross. —contestó Kaname.

Sakura se estremeció ligeramente recordando a Luze y a Barrabas, ambos le provocaban una sensación de escalofrío horrible. No quería cruzárselos de nuevo.

—Se tomó la decisión que permanecerías en la Academia Cross hasta que se hiciera un estudio exhaustivo de tu sangre. Cuando el estudio finalice, el Consejo se reunirá otra vez para dar un veredicto más sincero. —informó Kuran—. Seguirás bajo la supervisión de Kiryû-kun.

—¿Qué pasara con los vampiros que están en desacuerdo? —inquirió Zero, eso realmente le importaba. Cuando aún era guardián en la Academia, tuvo varios altercados con familias de la Nobleza debido a que lo habían acusado falsamente del asesinato de Shizuka Hiou, así que tenía una idea de que los vampiros en desacuerdo no tardarían en plantar presencia en la Academia.

—De momento, sólo son tres. Ordené que no hicieran nada que rompiera el tratado, pero pedí que los mantuvieran vigilados por si hacen algún movimiento premeditado. —contestó mirándolo a los ojos.

Zero sólo asintió, medio conforme con la respuesta.

—Eso es lo que puedo decirles ahora, lo demás se lo informaré personalmente a Yagari-san. —fue cuando el grupo notó el segundo carro detrás de la limosina. Era un clásico negro muy elegante, digno de transportar a alguien con el nivel aristocrático de Kaname.

—Nos vemos, Sakura. —se despidió con una ligera sonrisa.

Ella le hizo una pequeña reverencia, y sonrió de igual manera.

Kuran subió al coche que lo esperaba y partió directo a la Asociación de Cazadores. Luego fue el turno de ellos de subir a la elegante limosina.

El cielo se pintaba de tonos oscuros, la noche había caído ya.

El trayecto a la Academia fue llevadero, pese a que Takuma trataba de no poner su mirada demasiado en Sakura porque cuando lo hacía, Zero lo fulminaba con sus amatistas. Senri miraba ciertamente entretenido ese juego de miradas entre esos dos, mientras devoraba los deliciosos palitos de galleta con chocolate. Tan concentrados estaban que no se dieron cuenta de que Sakura se había quedado dormida, cuando el chofer hizo dar vuelta al coche en una esquina, la cabeza de Sakura cayó en el hombro izquierdo de Zero, que respingo tantito.

Los tres hombres se quedaron mirando el rostro apacible de Sakura al dormir, al parecer había sucumbido al cansancio tras el remolino de emociones intensas que había vivido ese día. La chica apretaba el saco de Senri con fuerza, a pesar de estar en verano, se sentía algo de frío; de pronto entre sueños musitó los nombres de sus amigos.

Zero se movió de tal forma que Sakura estuviera más cómoda, ella susurró algunas cosas más, pero no se despertó. Al albino casi se le escapa una sonrisa, pero se contuvo a tiempo, no debía hacer esos gestos frente a los dos vampiros.

El viaje transcurrió tranquilo, más rápido de lo que se esperaba el coche se detuvo en la entrada a la Academia Cross, cerca del portón negro se encontraba Kaito Takamiya con los brazos cruzados y esperando que los pasajeros salieran.

Dentro del auto, Zero tomó entre sus brazos a Sakura dispuesto a no despertarla, ella realmente estaba agotada. El rubio les abrió la puerta, no había necesidad de que los nobles salieran, pese a lo mucho que les gustaría quedarse. Saliendo del auto, Zero no se molestó al encontrarse con Kaito y su sonrisa burlona tampoco correspondió a las palabras de despedida de Takuma.

Sonriendo con desgana, Takuma ordenó al chofer poner en marcha el auto de nuevo con dirección hacía la Mansión de Shiki. En cuanto el auto desapareció de su campo visual, Kaito extendió los brazos hacia Zero.

—¿Qué esperas? Dame a Sakura, ¿o acaso pensabas que te quería abrazar a ti? —preguntó serio, pero se notaba el tono sarcástico de su voz. Zero elevó sutilmente una ceja, no comprendía por qué tenía que dejarle a la chica.

—Puedo hacerme cargo de ella, no pesa. —refutó, pero Kaito negó con la cabeza.

—No me refiero a eso. —señaló los ojos de Zero—. Tus pupilas están rojas.

Zero se sorprendió de esto. No sentía sed de momento, y se encontraba bastante tranquilo. Kaito aprovechó la oportunidad y le quitó a la joven de los brazos.

—Me ordenaron que te esperará por si te salías de control. No es que tengan algo contra ti, pero teníamos la certeza de que harían algo para tener una muestra de su sangre. —explicó Kaito—. Cuando llegó aquí, a Sakura la atacaron tan sólo captando su olor, era muy posible que la atacaran cuando iba al Concilio aunque esa opción fuera bastante improbable debido a Kuran.

Zero bufó.

—Lo que quieres decir es que esperaban que perdiera el control. —dijo sin tapujos. Por mucho que Cross y Yagari confiaran en él, no podían evitar pensar que Zero era un vampiro, uno muy poderoso en el que convergían la sangre de cazador y la pura sangre de los vampiros de más alto nivel.

—Exactamente. —espetó Kaito—. Ahora bien, vayamos a dejar a la bella durmiente a su cama, aún te queda hacer el resto de la guardia. Te acompañaré todo lo que resta de la noche.

—Me siento halagado. —dijo Zero, irónico.

—Sabes que vivo para complacerte, Zero-chan. —replicó Takamiya, con el mismo tono.

Caminaron por el sendero bardeado de árboles hacía el edificio donde los jóvenes dormían. En una parte del camino, Zero miró de reojo a su derecha, pero no detuvo su andar. Kaito no se dio cuenta de eso. Cuando los dos cazadores entraron al edificio, una sombra salió de entre el lateral que Zero había mirado.

Seth Shirabuki sonreía enigmáticamente mientras con una mano delineaba su labio. Había estado al pendiente de cada movimiento de Sakura, desde que había salido al Concilio de Vampiros hasta su regreso, todo gracias a los sirvientes personales que poseía.

—Y aquí comienza el juego. —susurró con diversión, como un niño pequeño ante un nuevo juguete.

Se desvaneció en miles de arañas, pensando que pronto todo se pondría muy, muy interesante.


Lilith: ¡Listo! Muy malo, lo sé, pero bueno, debía subirlo porque ya me había tardado mucho. Espero que les haya gustado.

(1): No tengo idea de cómo sea realmente el Concilio, pero bueno, nada que mi imaginación no logré crear xD.

(2): Si siguen sólo lo que pasó en el arco del anime, no entenderán quien diablos es Sara Shirabuki y lo que ha pasado desde entonces.

(3): Yo creo que ser Rey de tu especie es igual a ser Hokage de tu aldea o un señor Feudal. Cuando escribí esto, no sé porque, pero me imaginé a Kaname en el mundo ninja como gobernante de un país.

(4): Hanabi Hiou, nació de mi desconformidad por la muerte de Shizuka y porque me encanta Hanabi Hyûga, la hermana menor de Hinata. Me he leído unos fics donde ella es protagonista, y realmente me gusta :). Puedo decirles de adelanto que esta sangrepura está enamorada de uno de nuestros cazadores (entiéndase, Kaito, Zero, Cross o Yagari), así que, adivinen de quién está enamorada.

(5): Me pase con las presentaciones de los nobles, pero me gusta como quedaron. Pienso que cuando se es de la Nobleza, y más de una como la de los vampiros, saber qué relaciones sanguíneas tienes con los Clanes Sangre Pura es muy importante. Creo que me leí en un blog que las familias nobles habían nacido cuando sangrepuras tenían hijos con humanos o vampiros convertidos, así que supongo que hubo clanes sangre pura que aún están relacionados con la nobleza.

(6): Por el momento, no hablaré mucho de estos personajes porque no tengo idea de si tendrán peso o no en la trama. Excepto, tal vez, por Seiren, Barrabas y Luze y probablemente Kazuo Kain.

(7): Por si no lo recuerdan, es la técnica que utilizaron para curar a Neji… aunque sabemos que sirvió de una mierda salvar a un personaje tan genial porque al final lo mataron… *se ve a la autora yéndose al rincón a llorar como emo*.

(8): A Sakura los cazadores pudieron confiscarle sus armas, pero bueno, ella puede hacer invocaciones y miles de cosas con sólo su chakra. Así que, no está del todo indefensa, claro, mientras no sellen su chakra.

(9): Kaname es el Rey de los vampiros, pero si él no puede dejar de ser un cabrón manipulador (aunque eso no me disguste nada) es obvio que los demás no dejarán atrás sus instintos oscuros. Por otra parte, como líder sabe utilizar métodos un poco drásticos para obtener lo que quiere, así que de verás Sakura si debía darle las gracias.

(10): Rima no me cae mal, pero no me gusta nada el Shiki/Rima (lean Escarlata y se darán cuenta de que me disgusta tanto esta pareja que preferí poner a Shiki con un OC). Rima si va aparecer, pero será esporádico.

(11): ¡Listo, ya salió la verdad! Como sabrán, aún no pelean estos dos, pero creo que si lo hicieran, Sakura haría algo para evitar que se mataran. Si se preguntan cuáles son los ataques que resistió el cuerpo de Sakura, fueron la espada kusanagi de Sasuke mientras usaba el Chidori y una especie de Rasengan con el chakra del Kyûbi de parte de Naruto.

(12): Kurama es el verdadero nombrel del Kyûby. Así que, a llamarlo de este modo de ahora en adelante.

(13): No son heridas normales, por lo que Sakura constantemente las cura y las mantiene cerradas con chakra. Si ya no puede usar chakra, sus heridas se abren.

(14): No es Yûki, es alguien más, pero no es la chica comadreja. A ésa le tengo tanto coraje que no la mato por lo mientras en este fic porque está embarazada. Adivinen de quién se trata y les puedo asegurar que las incluiré en uno de mis capítulos.

Ahora a contestar los review:

Akari Hiroyuki: Lamento tanto en tardar en actualizar, pero es que ahora tengo el compromiso con la universidad y no me puedo dar el lujo de robar unas horas de mi tiempo para acabar los capítulos, y eso por eso que los hago largos, para que valgan la pena.

Hinatafan: Me alegro que te haya gustado, espero tu review.

3HaH3: Gracias por tus halagos, conseguiste sonrojarme de verás *se sonroja de nuevo*. Kaname es mega sexy y Zero mucho más xD. No, Sakura no es vampiresa, aunque eso se sabrá más adelante. Gracias por comentar.

Sakurita-Uchiha: Ya tengo anotado tu voto, pero tuve que ponerlo con Ino porque no se puede votar por dos personajes al mismo tiempo. Seh, Senri es re lindo, me gusta mucho ese personaje. Saludos.

Brendiita: La muerte de Yûki es algo que todas esperan xD. Yo odio con todo mi ser el Zeki (no tanto el yume, porque pienso que Kaname merece que la puta de su hermana corresponda a todos los sacrificios que ha hecho por ella). Por eso el zerosaku es una de mis parejas crossover favorita :).

Andii450: ¡Feliz cumpleaños! (Muy atrasado, lo siento :P), pero bueno, espero que te guste el capítulo. Saludos a tu hermana.

Saakuraa: Siendo así recibiré tu elogio con alegría *se sonroja* de verás que ustedes mis lectoras (y lectores si hay xD) me dicen cosas bien bonitas. Yûki morirá porque Hino me está rogando que la mate con las burradas que hace en el manga n.ñ*, pero sí se pondrá celosa viendo a Zero y a Sakura, de eso puedes estar segura. Saludos desde Chilangolandía x.

Albii-chan: Mis personajes favoritos masculinos son Zero, Kaname, Senri e Ichiru, no me gusta el zeki y siento algo de aprecio por el yume, pero sólo porque Kaname merece quedarse con la chica (aunque la chica en cuestión me caiga mal). Listo, parece ser que Ino ganará porque tiene mucho votos para ella. Por último, no entendí bien a tu pregunta; Sakura no pertenece al mundo de Vampire Knight. Saludos.

Byasaku1245: He leído tu fic, faltan arreglar algunos detallitos, además de mejorar un poco la trama, pero por lo visto vas bien. Gracias por tus halagos. Saludos.

Sakura Kiryuu: Gracias por comentar, realmente me esfuerzo por escribir algo que sea decente y de buena calidad para mis lectores (aunque en mis principios no fue así). Nos leemos, espero que este capítulo te guste.

Dulce-chan: Mi idea de juntarlos era porque me gusta mucho las parejas crack, además de que la sección de fanfics de esta pareja es escasa, por no decir que la mayoría viene en inglés. Así que me animé a hacer el mío. Saludos.

Laura: Con respecto a tu pregunta: sí, Sakura es virgen, además cómo viene de un shonen pues si la verás medio ida por las atenciones de nuestros sexys vampiros y cazadores. Y con lo que me comentas de Rosa del desierto, ess fic fue como mi comienzo y realmente sólo escribía puras tonterías que no tenían emoción alguna para mí; pero eso cambió cuando la Nación del Fuego atacó… ¡Ja, ja, ja! Es broma, quiero decir que eso cambió al leer un fic Yaoi Kaname/Zero y supe que deseaba transmitir mis sentimientos por medio de mis fics, así que me esforcé por pulir mi estilo. Y ahora este fic y uno llamado Escarlata son el resultado de eso.

Guest: ¡No te vuelvas loca!... No, mejor sí xD. Aquí está el capítulo, tranquila, lamento haber tardado tanto.

Darkzuryan: Lamento la demora, aquí está la continuación. Mis personajes favoritos también son Zero y Sakura, y tenía que ponerlos juntos. Odio a Yûki, me cae mal su imprudencia y sus palabras vacías que se confunden con amabilidad y que a sus fans les parece adorable (Si eso es adorable, entonces Fliqpy es un santo). Saludos.

Jennifer: Pues ya no te haré esperar más, he aquí la continuación :).

Bloddy cherry: Pues bashing, lo que se dice bashing no lo haré. No porque sea mojigata, sino porque mi forma de llevar la trama no es así. Busco que cada personaje embone, pero no te confundas, si haré algo cruel con Yûki (el bashing puede ser escrito de forma elegante y con coherencia) y a Sasuke, me desagrada un poco, pero no le tengo odio. Aunque puedo hacerle una escena fea pa' ponerle sabor xD.

Sosue16: Yes, Zero and others protect you from anything. Although personally I think that she does not need it (say, break the floor with his fists), but there is no problem for them to do. I hope your review, and excuse my bad English.

Addicted-trancer: Eres la única que adivinó el secreto de Sakura. Sí, sus cicatrices son muy feas, pero era necesario que la tuviera. Sasuke… aparecerá más adelante, aunque no tal vez como lo esperas. Saludos.

Underword: Te recomiendo que leas el manga de Vampire Knight porque si no lo haces se te van a ir algunos detalles. De verás siento mucho tardarme tanto en actualizar, pero no dispongo de mucho tiempo :(, de igual forma, haré lo posible por escribir lo más rápido que pueda.

Bueno, eso es todo.

Sinceramente, Lilith Abel Lacie Kiryû Potter Uzumaki Kurosaki D. Ciffer (Seh, éste es mi seudónimo completo :P)