hola hola jeje por lo que veo esta historia tiene atrapadas a muuchas jejeje espero sigan asi jeje

Recuerden de que nada me pertenece. La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer

Capitulo 4

Ella respondió entornando los ojos y arqueando una ceja.

—Si eso es un chiste de polis, me temo que tendrá que explicármelo.

A Emmett le irritó haber hecho aquel comentario. Era una falta de profesionalidad. Cauteloso, alzó lentamente una mano y apartó el cañón de la pistola hacia la izquierda.

—¿Le importa? —dijo, y, luego, rápidamente, antes de que ella pudiera oponerse, se lo quitó limpiamente de la mano y le sacó el cargador. No era momento de preguntar si tenía licencia para llevar armas, de modo que se limitó a devolverle la pistola vacía y se guardó el cargador en el bolsillo.

—Conviene sujetar el arma con las dos manos —dijo despreocupadamente, y con tal aplomo que Rosalie sospechó que se estaba burlando de ella—.Y, si quiere conservarla, procure no perderla de vista.

—Muchas gracias por la lección de defensa personal —irritada, abrió su bolso y metió dentro la pistola—. Pero aún no ha contestado a mi pregunta, teniente. ¿Qué está haciendo en mi casa?

—Ha sufrido usted un percance, señorita Fontaine.

—¿Un percance? ¿Más jerga de policías? —Ella dejó escapar un soplido—. ¿Ha entrado alguien en mi casa? —Preguntó, y por primera vez desvió la atención del hombre y miró más allá de él, hacia el interior del vestíbulo—. ¿Me han robado? —añadió, y entonces vio una silla volcada y algunas piezas de porcelana rotas bajo el arco del cuarto de estar. Maldiciendo, hizo amago de apartar a Emmett, pero él la agarró del brazo y la detuvo.

—Señorita Hale...

—Quíteme las manos de encima —replicó ásperamente, interrumpiéndolo—. Ésta es mi casa.

Él siguió sujetándola con firmeza.

—Me doy cuenta de ello. ¿Cuándo fue exactamente la última vez que estuvo usted aquí?

—Haré una jodida declaración en cuanto compruebe qué falta —logró dar otros dos pasos y comprobó por el estado en que estaba el cuarto de estar que no había sido un robo limpio y meticuloso—. Vaya, menuda chapuza han hecho, ¿eh? A mi servicio de limpieza no va a hacerle ninguna gracia —bajó la mirada hacia el lugar donde los dedos de Emmett seguían ciñendo su brazo—. ¿Está usted probando mis bíceps, teniente? A mí me gusta pensar que son firmes.

—Su musculatura está bien —por lo que dejaban entrever sus ligeros pantalones de color marfil, estaba mejor que bien—. Quisiera que contestara usted a unas preguntas, señorita Hale. ¿Cuándo estuvo en casa por última vez?

—¿Aquí? —ella suspiró y encogió un hombro elegante. Su mente revoloteaba alrededor de los tediosos pormenores que rodeaban un robo. Llamar a su agente de seguros, rellenar una solicitud, hacer declaraciones—. El miércoles por la tarde. He estado fuera de la ciudad unos días —le preocupaba más de lo que se atrevía a admitir que su casa hubiera sido saqueada en su ausencia. Sus cosas en manos de extraños. Pero le lanzó a Emmett una mirada sonriente por debajo de las pestañas—. ¿No va tomar notas?

—Lo estoy haciendo, en realidad. Brevemente. ¿Quién quedó en la casa durante su ausencia?

—Nadie. No me gusta tener gente en casa cuando estoy fuera. Ahora, si me disculpa... —se desasió de un tirón, lanzó el vestíbulo y pasó bajo el arco—. Cielo santo —sintió rabia primero, una rabia intensa y fulminante. Deseó darle una patada a algo, aunque estuviera ya roto y arruinado—. ¿Tenían que romper lo que no se llevaron? —masculló. Alzó la mirada, vio la barandilla rota y lanzó otra maldición—. ¿Y qué demonios hicieron ahí arriba? ¿De qué sirve el sistema de alarma si cualquiera puede...? —de pronto se detuvo en seco y su voz se apagó al ver la silueta dibujada sobre el suelo de nogal. Mientras la miraba, incapaz de apartar los ojos de ella, la sangre abandono su rostro, dejándolo dolorosamente frío y rígido.

Apoyando una mano sobre el respaldo del sofá manchado, para mantener el equilibrio, siguió mirando la silueta, los relucientes fragmentos de cristal de lo que había sido su mesa de café, y la sangre que se había secado formando un oscuro charco.

— ¿Por qué no vamos al comedor? —dijo él suavemente.

Ella echó los hombros hacia atrás de un tirón, a pesar de que él no la había tocado. La boca de su estómago se había helado, y los destellos de calor que atravesaban su cuerpo no conseguían derretirla.

— ¿A quién han matado? —preguntó—. ¿Quién ha muerto?

—Hasta hace cinco minutos, se suponía que a usted.

Ella cerró los ojos, vagamente consciente de que los márgenes de su visión empezaban a emborronarse.

—Discúlpeme —dijo con claridad, y cruzó la habitación con las piernas entumecidas. Recogió una botella de brandy que yacía de lado en el suelo y abrió atropelladamente una vitrina en busca de un vaso. Y se sirvió copiosamente.

Tomó el primer trago como si fuera una medicina. Emmett lo notó en el modo en que lo tragaba y se estremecía repetidamente, con fuerza. La bebida no devolvió el color a su cara, pero Emmett supuso que al menos puso en marcha de nuevo su cuerpo.

—Señorita Hale, creo que sería mejor que habláramos en otra habitación.

—Estoy bien —pero su voz era áspera. Bebió de nuevo antes de volverse hacia él—. ¿Por qué creían que era yo?

—La víctima estaba en su casa, vestida con una bata. Coincidía con su descripción, más o menos. Su cara estaba... dañada por la caída. Era aproximadamente de su altura y, de su peso, de su misma edad, y tenía el mismo color de pelo.

Su mismo color de pelo, pensó Rosalie sintiendo una oleada de alivio que la hizo tambalearse. Entonces, no eran ni Bella ni Alice

—No he tenido ningún invitado en mi ausencia —respiró hondo, sabiendo que la calma estaba ahí; sólo necesitaba alcanzarla—. No tengo ni idea de quién era la mujer que ha muerto, a menos que fuera una ladrona. ¿Cómo...? —Rosalie alzó la mirada de nuevo hacia la barandilla rota—. Supongo que la empujaron.

—Eso está aún por determinar.

—Estoy segura de que así será. No puedo ayudarlo respecto a quién era esa mujer, teniente. Dado que no tengo una hermana gemela, sólo puedo... —se interrumpió, y palideció de nuevo. Su mano libre se crispó y se apretó contra su estómago—. Oh, no. Oh, Dios...

Él no vaciló.

— ¿Quién era?

—Yo... Podría ser... Había estado aquí otras veces cuando yo estaba de viaje. Por eso ya no dejaba una llave fuera. Pero puede que hiciera una copia. No le habría importado lo más mínimo —apartando su mirada de la silueta, atravesó de nuevo aquel desorden y se sentó en el brazo del sofá—. Una prima —bebió otro sorbo de brandy, dejando que su calor se difundiera por su cuerpo—. Irina Bennington... No, creo que recuperó el apellido Hale hace unos meses, después de su divorcio. No estoy segura —se pasó una mano por el pelo—. No me interesaba lo bastante como para averiguar esa clase de detalles.

—¿Se parece a usted?

Ella le ofreció una débil y triste sonrisa.

—Irina está empeñada en parecerse a mí. Yo pasé de considerarlo levemente halagador a considerarlo levemente irritante. En los últimos años, me parecía patético. Supongo que hay un leve parecido. Aunque ella se encargó de aumentarlo. Se dejó crecer el pelo, se lo tiñó de mi color. Había ciertas diferencias de complexión, pero ella... también se aumentó eso. Compra en las mismas tiendas que yo, va a los mismos salones de belleza. Elige los mismos hombres. Crecimos juntas, más o menos. Ella siempre tuvo la sensación de que yo había salido mejor parada a todos los niveles —miró hacia atrás, hacia abajo, y sintió una oleada de pena y lástima—.Y, al parecer, esta vez ha sido así.

—Si alguien no la conociera a usted bien, ¿podría haberla confundido con ella?

—Mirando de pasada, sí, supongo. Quizás algún conocido casual. Nadie que... —se interrumpió de nuevo y se puso en pie—. ¿Cree que alguien la mató creyendo que era yo? ¿Que me confundieron con ella, como hizo usted? Eso es absurdo. Fue un allanamiento, un robo. Un terrible accidente.

—Es posible —al final, Emmett había sacado su libreta para anotar el nombre de la prima de Rosalie. Alzó la mirada y se encontró con sus ojos—. Pero es más probable que alguien entrara aquí, la confundiera con usted y supusiera que tenía la tercera Estrella —era buena, pensó. Sus ojos apenas brillaron antes de que mintiera.

—No sé de qué me está hablando.

—Sí, claro que lo sabe. Y, si no ha estado en casa desde el miércoles, todavía la tendrá —miró el bolso que ella continuaba sujetando.

—No suelo llevar estrellas en el bolso —le lanzó una sonrisa de márgenes temblorosos—. Pero suena encantador, casi poético. Ahora, estoy muy cansada...

—Señorita Hale —su voz sonó crispada y fría—, esa mujer es el sexto cuerpo con el que me encuentro hoy cuya pista conduce a esos tres diamantes azules.

Ella alzó una mano y lo agarró del brazo.

—¿Y Bella y Alice?

—Sus amigas están bien —sintió que su mano se aflojaba—. Ha sido un fin de semana lleno de acontecimientos, todo lo cual podría haberse evitado si sus amigas se hubieran puesto en contacto con la policía y hubieran cooperado con nosotros. Y es cooperación lo que espero obtener de usted, de un modo u otro.

Ella echó el pelo hacia atrás.

— ¿Dónde están? ¿Qué ha hecho, encerrarlas? Mi abogado las sacará y le hará la vida imposible en menos de lo que tarda usted en recitar los derechos a un detenido —se acercó al teléfono, pero vio que no estaba sobre la mesa de estilo reina Ana.

—No, no las hemos encerrado —lo sorprendió lo pronto que se había puesto en marcha—. Supongo que a estas horas están preparando su funeral.

— ¿Preparando mi...? —Sus bellísimos ojos se abrieron de par en par, angustiados—. Oh, Dios mío, ¿les ha dicho que estaba muerta? ¿Creen que estoy muerta? ¿Dónde están? ¿Dónde está el teléfono? Tengo que llamarlas —se agachó y empezó a rebuscar entre los fragmentos, empujando a Emmett cuando éste la agarró del brazo otra vez.

—No están en casa.

—Ha dicho que no las habían encerrado.

—Y así es —se daba cuenta de que no obtendría nada de ella hasta que se hubiera quedado satisfecha—. La llevaré con ellas. Luego aclararemos esto, señorita Hale. Se lo prometo.


Ayyy ke rikoo por fin el reencuentro con la muchachas jeje! ke kreen usted ke haran Alice y Bella cuando miren a Rose viva? jejej kieren saber ke pasara ?

espero sus reviews y prometo actualizarles jejee

byeee