Capítulo Cuatro
When I look into your eyes
I can see a love restrained
But darlin' when I hold you
Don't you know I feel the same?
Draco vivía en Burton Street, a pocas cuadras de la Estación King's Cross, y sabía que conducir desde Regent's Park hasta Highbury le demandaba unos veinte minutos porque no había un camino directo a Ronald's Road, calle en la cual se encontraba su café favorito, 'Le Peche Mignon'.
Pero con tan solo pensar en los riquísimos dulces franceses que aguardaban por él a veinte minutos de distancia, salió de su departamento un poco pasadas las nueve de la mañana, acompañado por un cuaderno y una lapicera (escribir con una pluma de verdad solía acaparar demasiado la atención de los Muggles).
Se subió a su auto y tomó Hastings Street, para pronto empezar a maldecir a un viejo inútil que no sabía aparcar. Cuando por fin pudo llegar a Mabledon, el trayecto se volvió más sencillo. Cruzó Euston Road, pensando en que debía escribir algo sobre autos, viajes… ¿Cómo se llamaba esa película que había visto, sobre un escritor que no salía de su auto?
Conduciendo por Pentonville Road, intentó recordar el nombre de la película, pues le podría servir de inspiración. Era 'Particles' de algo, pero no recordaba de qué.
Dos avenidas más y por fin llegó al número seis de Ronald's Road. Aparcó su auto y cuando entró al café, recordó el título: 'Particles of Truth'. Anotó en su cuaderno que debía verla de nuevo al regresar a su departamento.
Se sentó en una mesa con vista al exterior, ordenó un té y éclairs, y comenzó a pensar cómo formular el sexto capítulo de 'Sin Título – Volumen III'.
Estaba describiendo lo que pensaba Ewan sobre la 'Scherzo Tarantella', cuyas notas había escrito con sangre en la pared el asesino, cuando una taza de café muy caliente cayó arriba de su hombro izquierdo, salpicando sus notas y su lapicera.
—Lo siento —dijo una voz y Draco la reconoció de inmediato.
Una vez que se limpió un poco la camisa y dejó de maldecir mentalmente, alzó el rostro y realizó una mueca de disgusto al ver a Potter.
—Torpe como de costumbre…
Potter se cruzó de brazos.
—No soy torpe. Que yo recuerde, tú eres el torpe que nunca puede atrapar la Snitch. Además, me disculpé, no lo hice a propósito.
—Claro. Seguramente lo hiciste para arruinar mi libro porque no soportas que sea famoso.
Potter puso los ojos en blanco.
—Eres tan egocéntrico. No me importa que seas famoso. Tú no me importas—. Y tras decir eso, se enderezó, y en voz alta y clara, dijo—: ¿Saben quién está en este café? Es el famoso Sin Nombre, que me acaba de decir que está dispuesto a firmar autógrafos.
Como era de esperarse, la gente comenzó a levantarse de sus mesas y de manera sorprendentemente ordenada, a acercarse a él.
—Mi hija, Julie, lo adora, señor Sin Nombre. ¿Podría firmar esta servilleta para ella?
Draco sonrió cordialmente y al ver que Potter se escabullía entre la gente, con una sonrisa en su estúpido rostro, dijo que lo sentía mucho, pero debía retirarse.
—¡Ven aquí! —ordenó, una vez fuera del café, agradeciendo internamente estar en Inglaterra y no en América. Allí, los fans lo habrían devorado vivo. Era bueno que en los cafés, por lo general, sólo hubiese gente grande, en vez de adolescentes obsesivas.
—No me digas qué hacer, Malfoy.
Estaban en el medio de la vereda, llamando la atención de los transeúntes, de la misma manera que solían hacerlo en los pasillos de Hogwarts.
—Intenté ser bueno contigo —se sinceró Potter—, pero no hay caso. Eres un imbécil.
—¿Bueno? Querrás decir 'falso'… Enviándome un regalito, como si estuvieses en mi Flist.
Potter entornó los ojos, confundido—. ¿Qué?
—Una lista en la cual no estás. No somos amigos, Potter. Y es más, no quiero que lo seamos. Sí podemos hablar si quieres, pero no te ofendas cuando no te obsequie un lindo cuadernito con leoncitos para tu cumpleaños.
Era increíble que Potter lo pudiese enfurecer tanto. En realidad, no había hecho nada mal y, secretamente, a Draco le había gustado el cuaderno. Lo que no le gustaba era… Bueno, no sabía qué era, pero había algo que no le gustaba.
Y además de ese algo misterioso, tampoco le gustaba que Potter pudiese descifrarlo con tanta facilidad. Jamás habían sido amigos y con unas breves conversaciones semanales, Potter había llegado a la conclusión de que estaba solo y que, en el fondo, le molestaba.
Maldito Potter.
¿Quién le había dado permiso para entrometerse en su subconsciente?
—Mira… Está bien, fui innecesariamente sarcástico y tú, más susceptible que una quinceañera con acné. Hagamos las paces —. Continuar con el numerito 'Somos Inmaduros Y No Nos Importa' no los iba a llevar a ningún lado y por eso, luego agregó—: ¿Por qué no vienes a mi departamento? Tengo la nueva película de 'El Señor de los Anillos'.
El moreno dudó con la mirada, pero luego musitó un 'bueno'.
Se subieron al auto de Draco y regresaron a su departamento.
Una vez en la sala de estar, Draco preguntó—: ¿qué hacías ahí?
—¿Ahí, dónde?
—En 'Le Peche Mignon'. No sabía que te iba lo francés.
—Quizás me va más de lo que cualquiera pensaría.
Draco frunció el ceño ante ese comentario, pero no replicó nada.
Miraron la película en completo silencio y cuando Draco no soportó más la ausencia de conversación, decidió que haría algo al respecto. Potter no era muy conversador y sólo hablaba mucho cuando algo lo exaltaba. Draco sonrió.
—Entonces, Potter, ¿eres gay o no? —preguntó en el momento exacto en que Sam abrazaba a su amado Sr. Frodo.
Potter se atragantó con la cerveza que estaba bebiendo y tras toser un poco, se puso muy, muy colorado.
A Draco realmente no le importaba que Potter fuese gay, pero sí le gustaba molestarlo. Además, en caso de que lo fuese, no habría verdaderos problemas, porque él también lo era… O había sido. Ya ni podía recordar la última vez que había estado con alguien en el sentido íntimo de la palabra.
¿Leer fics lemon contaba como sexo?
—Ern, no —fue la evidentemente falsa respuesta del otro muchacho.
—¿Y la valentía Gryffindor, dónde está? Vamos, vamos, Potter. No engañas a nadie —le regañó Draco, sentándose más cómodo en el sillón—. Siempre supe que eras gay.
Potter hizo un intento patético por levantar una sola ceja.
—¿Cho Chang? Le faltaba un poco de barba y era todo un macho. Ni hablar de tu amigo… Y después hablan de Sam y Frodo. Y seamos honestos, Potter, ¿Ginny Weasley? ¿En qué estabas pensando? ¿Acaso te rechazó algún otro Weasley y buscaste un ejemplar parecido?
—No me gusta esta conversación. Sigamos mirando la película.
—A mí, en cambio, me interesa mucho esta conversación. ¿Cómo llegaremos a llevarnos bien si ni siquiera conozco tus preferencias?
—No es una preferencia.
Entonces, Draco sonrió, triunfante. Esa era la típica respuesta de un individuo gay que no quería serlo.
—Ajá. ¿Y qué harás al respecto? ¿Casarte con alguna Tonks? Suele ser la solución para el 'problema'.
La expresión de Potter le indicó a Draco que desconocía por completo la verdadera sexualidad de su admirado Remus Lupin.
Tras el shock inicial, Potter admitió que lo tendría que haber sospechado ("Hablaba mucho sobre Sirius y le pedía a Tonks que luciera como él…")
—¿Y tú cómo te enteraste?
—¿Acaso no se supone que tenemos un radar para esas cosas?
Así fue cómo se rompió el hielo. A partir de ese momento, en el que supo que Draco también era gay, Potter comenzó a comportarse de manera más relajada, ya que ahora sabía que Draco no iba a utilizar su sexualidad como un arma para torturarlo durante el resto de la eternidad.
—No me molesta ser… ya sabes, gay, pero no quiero que la gente lo sepa. Rita Skeeter me enloquecería si se enterara.
Draco asintió, comprendiendo a la perfección:
—No diré nada.
—Gracias. Lo que pasa es que si la gente llega a enterarse, jamás me dejará en paz y tengo la esperanza de que todos terminen olvidándose de mí.
—Claro, y eso no pasará si sale a la luz que te gusta chupar-
—¡Malfoy!
—Sólo bromeaba —sonrió Draco.
Y continuó bromeando durante el resto de la mañana, ya que ahora Potter estaba más conversador. Era evidente que se había quitado un peso de encima.
Hablaron entretenidamente sobre la película, hasta que llegó la hora de almorzar y ordenaron una pizza. Potter se sorprendió cuando Draco le confesó que jamás cocinaba… Salvo que utilizar el microondas contara como cocinar.
Comieron la pizza, con un poco de Firewhisky (porque Draco se había quedado sin Cerveza de Manteca y ninguno de los dos tenía ganas de ir a comprar más), y miraron un capítulo de 'Buffy, la Caza Vampiros', comentando un supuesto parecido entre Spike y Draco ("Claro que no. Yo soy un rubio natural").
—¿Sabes qué, Potter? —inquirió Draco, casi dos horas más tarde, con un hablar claramente influenciado por la bebida alcohólica que, como por encantamiento, parecía no acabarse.
—¿Qué?
—En realidad nunca te odié. La verdad es que me molestó que no quisieras ser mi amigo —le confesó, señalando al techo con un dedo—. El techo está muy alto. Y aunque no lo creas, sí quería ser tu amigo… Potter, ¿por qué el techo está tan alto?
La abrupta declaración tomó por sorpresa a Potter, quien evidentemente no supo qué decir durante varios segundos (o quizás no puedo coordinar sus pensamientos con sus cuerdas vocales). Cuando por fin se sintió capaz de hablar, observó a Draco con una mirada curiosa y dijo—: Bueno, insultando a Ron no ibas a ganarte mi confianza. Y no sé, capaz no es tan alto y nosotros nos estamos achicando.
Draco le echó un último vistazo al techo, para luego encogerse de hombros y musitar—: Pero es mi naturaleza, Potter, no puedo luchar contra mis deseos más innatos.
—¿Insultar a Ron es tu deseo más innato? Qué deseo tan idiota… —Potter puso los ojos en blanco, pues ya se estaba acostumbrando a los parloteos sin sentido de Draco. O tal vez estaba tan borracho que no se enteraba de nada.
—Perdí toda una mañana de escritura por tu culpa. Lo pagarás muy caro —advirtió Draco, mientras intentaba utilizar su varita para limpiar la mesa y lo único que lograba era romper algunos platos—. Vete así puedo seguir escribiendo. Y ni se te ocurra volver a arrojarme café encima-
Potter se puso de pie de manera tosca y comenzó a caminar hacia la puerta. Momentos antes de retirarse, volvió a escuchar la voz de Draco:
—Te enviaré el importe total de mi pobre indefensa ropa que estropeaste.
El moreno se retiró con una mueca en la cara y Draco pensó que tal vez, sólo tal vez, la idea de ser amigo de Potter no era tan mala.
Pero su reflexión se interrumpió rápidamente porque Potter estaba golpeando la puerta. El idiota había olvidado su varita, la chaqueta y cómo Aparecerse.
—Inútil —gruñó Draco, enfadado —. Bueno, no sé… Toma un taxi.
—No quiero tomar un taxi —se quejó Potter, arrojándose en el sillón donde había estado sentado—. Creo que dormiré un rato.
Draco se rascó un poco la cabeza, volvió a mirar el techo, y luego hizo una mueca—. Duerme en la calle.
—No quiero.
Lo único que le faltaba. Potter era un borracho sumamente caprichoso. Y él no tenía paciencia para lidiar con los caprichos de ningún borracho… Sin embargo, tampoco tenía ganas de pelear… Además, de cierta forma, era gracioso que Potter nunca le hiciera caso, así que hizo lo único que podía hacer: reírse.
Potter lo observó, un poco divertido y después cerró los ojos, pidiendo un poco de silencio porque quería dormir.
Y a Draco eso también le pareció muy gracioso. Se rió a carcajadas durante un rato, hasta que olvidó por qué reía… Y nada era más gracioso que eso.
Reír le hacía doler las costillas, por lo cual decidió tranquilizarse y auto-jurarse que no volvería a beber alcohol (al menos, no en presencia de Potter).
Con caminar errático, llegó a su escritorio y se arrojó en el puff. Quiso levantarse para buscar algún papel, pero no tuvo suficiente voluntad para moverse. Y así, se quedó dormido.
Gracias a todos por leer :)
- Inefable
