Hola! Al fiiin! Lo siento muchísimo por tardarme unos cuantos días en subir este capitulo, en relación a los demás. La verdad lo acabo de hacer y debería estar estudiando jajaja. Mi tardanza fue por motivos de la U. He tenido mucho que estudiar...y sigo en las mismas.

Lo siento ! :(

Pero me obligué a hacer un tiempo para subirles este capitulo y de verdad espero que les guste :) Además, estoy muerta de sueño también! jejeje.

No les quito mas tiempo y aquí les dejo el 4to capitulo! Disfrútenlo.


Podía olerla. Si, se encontraba cerca. Claro...si fuese un humano aun estaría muy lejos, pero él era un poderoso youkai, así que el trayecto no le tomaría mucho.

No tenía tiempo para pensar en lo que haría, solo reaccionaría. Lo más importante era quitar de las sucias manos de ese tal Ryuji a Rin, a como diera lugar. No sería muy difícil, eran unos simples humanos.

Sus instintos estaban apoderándose de él. ¿Qué haría cuando tuviera finalmente a Rin a salvo? Después de todo, el la quería como su mujer...y si continuaba así...mejor ni pensarlo.

Eso era lo que más le preocupaba.

De pronto se fijó en que no llevaba a Jaken con él. En cuanto supo que se habían llevado a Rin, todo lo demás se le olvidó y tomó un segundo plano. Cuando todo estuviera bien, volvería por el... pero quizás fue para mejor que Jaken se hubiera quedado lejos. Rió para sí mismo ante la idea.

Cruzó los bosques rápidamente, siguiendo el rastro que había dejado la caravana. El olor de Rin había dejado de alejarse, por lo que dedujo que se habían detenido a descansar. ¿Cuánto habían recorrido durante esas horas? ¿50-60 kilómetros? Y a él sólo le bastaba unos minutos..aunque se le hacían eternos.

Redujo la velocidad cuando detectó que estaba a unos cuantos metros y se escondió para observar el sitio. Sintió miedo, intentó imaginar lo que diría Rin cuando lo viese; lo más probable era que le reprochara el haberla dejado sola. Pero ¿Por qué lo hacía? ¿Qué motivos tendría él para esconderse de esa forma? "Estúpido, sal y ve por ella"

Era el miedo...miedo de lo que haría la mujer al verlo...y miedo de cómo la encontraría. No quería que Rin se sintiera traicionada por él. Pero ¿acaso no era eso lo que había hecho? Era culpa suya que la chica estuviese sufriendo todo esto. Él y sus malditos sentimientos que lo confundieron durante tanto tiempo. Se maldijo al pensar que sólo al saber que otro quería tenerla logró reaccionar...cuando debería haberlo hecho antes, mucho antes...cuando sintió que su cariño por Rin ya no era el mismo, cuando dejó de verla como a su simple protegida.

Tarde, todo muy tarde y ahora estaba expuesto a las consecuencias, a que Rin lo odiara.

Notó que un grupo de hombres estaban descansando, acomodando a los caballos. No vio a Rin con ellos por lo que se guió por el olor de la mujer y logró divisarla.

Alejada de los demás hombres y con un tipo junto a ella. Tenía que ser el tal Ryuji, no había duda. Era un tipo vestido diferente a los demás y con una sonrisa maliciosa en sus labios mientras miraba a Rin, la cual se encontraba desmayada.

Sesshomaru lo odió como nunca había odiado antes a alguien... "Maldito".

Sus ojos se enrojecieron de la rabia y sus colmillos afloraron. Ese tipo no tenía ningún derecho sobre Rin, y pagaría con su propia sangre el haber osado raptarla.

Sus garras crecieron, listo para atacar...aprovecharía que Rin estaba desmayada para que no viera la sangrienta escena, no quería que la mujer fuera testigo de lo que pasaría. Desde que ella era pequeña, Sesshomaru la protegió de ver las matanzas. Siempre le pedía esperar alejada del sitio o que fuera para otro lugar...y este caso no sería la excepción.

Tomó vuelo para atacar...pero, la muchacha despertó. Se detuvo bruscamente.

-Ya despertaste, Rin-

La mujer habría los ojos un poco atolondrada, notando que ya no seguía sobre el caballo. ¿Cuánto se habría alejado del poblado? Le dolió la vista al abrir los ojos, por lo cual tuvo que pestañar un buen rato para acostumbrarse nuevamente a la luz del Sol.

Miró al hombre que la acompañaba. Ryuji... ¿Cómo había podido raptarla de semejante forma? Nunca, ni en sus peores pesadillas imaginó que él sería capaz de semejante cosa.

"Ojos vemos, corazones no sabemos".

-Suéltame.- Se sorprendió al notar que ya no estaba amordazada y podría hablar nuevamente, movió sus labios al notar un cierto dolor por la presión que habían ejercido las telas durante tanto rato.

Ryuji rió estrepitosamente.

-¿De verdad crees que te soltaré, cuando logré sacarte de ese inmundo sitio? Rin, Rin...que graciosa eres.-

La muchacha lo miró con odio. Ahora, no podría hacer nada...estaba completamente indefensa y ni siquiera sabía dónde se encontraba. Por culpa de ese terrateniente su sueño de volver al lado de su señor se había derrumbado... y una lagrima escapó por sus mejillas.

- No llores, tonta. El lugar al que te llevo es mil, no, un millón de veces mejor que tu antiguo hogar.-

Rin miró a su costado. Lo repudiaba completamente.

Otra lágrima cayó, sin que Rin pudiera detenerla. Sólo pensaba en Sesshomaru ¿Dónde estaría en esos momentos? De seguro, lejos..sin siquiera imaginar lo que le estaba sucediendo.

- Acostúmbrate a la idea de verme a la cara. Tú serás mi mujer.-

- Ni lo sueñes...- Le contestó, aún viendo al costado.

- Eso está por verse.-

- No pienses que me convertiré en tu mujer, Ryuji. - Ahora sí lo miró desafiante.- Si me obligas, me encargaré que cada uno de tus días sea un infierno, aunque con eso me lleve la vida entera. Cada oportunidad que tenga, intentaré escapar, aunque me signifique la muerte. Y cada vez que pueda, Ryuji, te prometo que intentaré quitarte del camino.-

Ryuji la observó, levantando una ceja y atento.

-Ya veo... así que ese es el problema.-

Rin no entendía de qué estaba hablando, pero no quiso darle el gusto de preguntarle. Ryuji esperó que ella dijera algo, pero en vista que no lo hizo, continuó.

- También me dijeron que un youkai te frecuentaba...por lo visto, estas enamorada de él. ¿No es así, querida? Por eso estas tan reacia a mí-

Sorpresa, era lo único que pudo sentir. Así que este tipo también sabía lo de Sesshomaru...quizás algún viajero lo vio en la aldea en una de sus visitas pero...¿Tanto se notaba que estaba enamorado de él?

- Te quedaste muda ¿Eh? Así que tengo razón...-

- Eso no te incumbe.-

- Puede ser...pero mira.- Ryuji se arrodilló y bajó la mirada hasta quedar frente a Rin.- Ese demonio sólo jugaba contigo. ¿Qué creías? ¿Que vendría por ti? JÁ! Ya tienes 20 años Rin, de seguro ese youkai se anda revolcando con otras...¿Qué puede tener de especial una simple humana como tú para él? Te hice un favor tonta, no hubieras conseguido nada mejor que yo, metete eso en la cabeza. Acostúmbrate a ser una buena esposa y olvídate de ese perro. ¿Oíste?- El tono del terrateniente fue autoritario, y hablaba en serio, poniendo énfasis en las últimas palabras...como dándole una orden a Rin.

La muchacha evitó su mirada nuevamente y no le contestó. ¿Era todo eso cierto? ¿Sesshomaru estaría sólo jugando con ella? ¿La había dejado en el pueblo para...para estar con algunas youkai? No, eso era mentira ¡MENTIRA! No podría ser cierto...aunque en su corazón se sembró la duda, duda que la lastimaba profundamente.

- Mírame, mujer.- Le exigió Ryuji, poniéndose de pie. Pero Rin no obedeció.

- Mírame, te estoy dando una orden.- Volvió a insistir.

- Jamás te obedeceré, Ryuji.-

- Entonces ¡Lo harás a la fuerza!- ¡ZAZ! Golpeó a Rin en la mejilla, dándole vuelta el rostro, dejando una marca roja en el lugar del golpe.

Rin ni siquiera alcanzó a reaccionar cuando una ráfaga pasó sobre ella y un instante después Ryuji desaparecía.

¿Que había sido eso? Miró a los alrededores pero no pudo ver nada distinto. Los hombres, que estaban a unos 20 metros de distancia no se habían percatado de nada, y en los árboles colindantes todo parecía normal. Siguió observando y volteando el cuerpo, todo cuanto su amarre la permitía. Si tan solo no estuviera atada tendría la oportunidad de escapar del lugar en esos instantes.

Escuchó un suave quejido, que al parecer, sólo ella logró percibir. ¿Y eso?

Todo esto era raro...muy extraño.

Sesshomaru había estado escuchando atento la conversación. La curiosidad pudo más, quería escuchar lo que Rin tenía que decir. Además, deseaba escuchar su voz...

Parece que fue para mejor quedarse quieto un momento, porque cuando escuchó a Ryuji hablar de él, el corazón le dio un tirón al notar que Rin se había quedado muda ¿Acaso ella sentía lo mismo por él? "Y tú, como un completo tarado, esquivándola. Imbécil."

Esperó un poco mas...quizás lograría oír de la misma boca de Rin las palabras que confirmaran sus sospechas. Porque también estaba la opción, de que ella se hubiera quedado callada por resentimiento hacia él...por no estar ahí cuando más lo necesitaba. Por dolor al recordarlo.

Pronto se arrepintió de esperar. Vio claramente cómo Ryuji golpeaba a Rin y su instinto de matanza afloró sin marcha atrás. Ese humano no viviría un segundo más. Ningún ser que se atreviera a ponerle una mano encima a Rin viviría en paz en este mundo, tarde o temprano Sesshomaru lo aniquilaría.

¡Nadie tocaba a SU Rin!

Se abalanzó sobre su presa, sin darle siquiera un segundo para reaccionar. Lo hizo a tal velocidad que al parecer Rin tampoco lo había visto.

Llevo a Ryuji a un sitio alejado. No quería que la muchacha viese cómo lo mataba. No deseaba que lo viese en ese estado, con sus instintos de asesino a flor de piel.

De un fuerte golpe dejó a Ryuji en el suelo, de espalda. Vio unos ojos asustados, implorando auxilio.

- Tu...tu eres...- Tartamudeó el hombre, completamente asustado en el suelo, mientras Sesshomaru colocaba un pie en su garganta.

- Yo soy Sesshomaru, humano. El único que tiene derecho sobre Rin. Y tú, eres hombre muerto.-

Con un rápido movimiento, sacó su espada y ante la mirada aterrorizada del joven, la blandió en el aire. Con un preciso corte, abrió la garganta del tipo, haciendo que se desangrara.

Un último quejido salió del herido, y luego dejó de existir.

Sesshomaru esperó unos segundos antes de volver con Rin. ¿Cuál sería la mejor opción ahora? Podría matar a todos esos hombres pero eso significaría más sangre, y posiblemente tendría que hacerlo frente a Rin, ya que eran muchos. No sería fácil asesinarlos uno por uno lejos de ella.

Prefirió alejar a la mujer del lugar. Esos tipos tenían suerte...podrían alargar su vida un poco más.

Sin previo aviso, Rin sintió que la tomaban por la espalda y la alejaban del lugar a una velocidad tremenda. No podía decir si estaba alejándose aun más de su pueblo o si estaba deshaciendo el camino. Estaba completamente desorientada y ahora, un tanto mareada.

Pero...

¿ Eran eso garras?

Y esas manos...

Esas mangas...

Ese cabello que alcanzaba a ver ondeando...de color plateado.

Sólo podía ser...

Estaba soñando, de seguro su mente le estaba jugando una mala pasada. Muy mala pasada. Era imposible y así se convenció. No se haría ilusiones hasta asegurarse de estar despierta. De seguro se había desmayado con el golpe que le dio Ryuji.

Segundos después sintió que se detenía y la depositaban suavemente en un prado. Los nudos que la ataban se aflojaron y al fin recuperó la libertad. Esa sensación era completamente real. No se trataba de un sueño. Hasta el dolor que quedó en el lugar donde habían estado las amarras se sentía real.

-¿Estás bien? - Escucho esa voz a su espalda. Era cierto, era él. ¡Tenía que ser él! No podía estar equivocada.

Rápidamente se dio vuelva y vio a Sesshomaru parado frente a ella. Sus ojos tenían un leve tono rojizo...pero aún así mantenía el mismo semblante de siempre. El mismo semblante con el que tanto había soñado. El mismo semblante que amaba.

- Señor...Sesshomaru.- Sin pedir permiso ni esperar aceptación, Rin lo abrazó por el torso fuertemente. Lloraba de alegría...y no pretendía separarse de él en un buen rato.

No esperaba ningún gesto de reciprocidad, ya no era natural en él. Pero para su alegría y sorpresa, sintió que unos fuertes brazos la rodeaban y la alzaban del suelo, acercando aún más el abrazo. ¿Y esto?

- Rin, perdóname.- Fueron las palabras que escuchó salir de la boca de su señor. Palabras que hicieron que sus lagrimas desbordaran con aún más fuerza.

¿Personar? Ella no tenía nada que perdonar...Sólo le bastaba con estar así, abrazada al ser que era dueño de su corazón. ¿Que importaba lo que había sucedido, si esto era lo que había causado?


Estoy pensando seriamente en lo que escribiré para el siguiente capitulo.

Una de las opciones significaría cambiar de calificación al fic jajaja pero no lo sé... Esta historia ha ido tomando su propio curso, mis manos escriben por sí solas jajaja La idea principal ha ido teniendo varias modificaciones a lo largo de los capítulos y ahora va en esto jeje. ¡Quien lo iba a imaginar!

Así que espero sus reviews :) Todo depende, depende!

Saludos! Y gracias por leer :)