4.- EL AÑO DE GINNY
-Fui a Hogwarts el 1 de septiembre, y la primera sorpresa que me llevé es que Severus Snape era el nuevo director, así que Neville, Luna y yo nos sentamos en el mismo compartimiento, planeando la mejor manera de hacerle frente a lo que nos deparaba con los mortífagos en el colegio, lo primero que debíamos hacer era reunir al ED y si era necesario reclutar a más brujas y magos.
Harry la miraba admirado, su pelirroja, la mujer que tanto amaba estaba allí dispuesta a luchar por un mundo mejor, un mundo sin Voldemort, en el que posiblemente pudieran estar juntos. El esperaba que estuvieran juntos, no soportaría ver a Ginny con otro hombre.
-Cuando llegamos al colegio, fue bastante incomodo tener que ver a Snape en el comedor sentado en la silla que fue del director Dumbledore, y más para nosotros del ED que sabíamos perfectamente que él fue el que lanzó el maléfico asesino. En su discurso de "bienvenida" nos dio a entender que las cosas no serían como Dumbledore nos tenía acostumbrados. Exactamente estas fueron sus palabras:
"Bienvenidos a este nuevo año en Hogwarts, quiero que sepan que las cosas han cambiado. No voy a permitir que otro arrogante como Potter venga a querer hacerse el héroe en este colegio, desde hoy los profesores Alecto Carrow enseñara Estudios Muggles y su hermano Amycus asumirá el cargo de Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Pero más que eso ellos estarán encargados de la disciplina de este colegio, tienen plena libertad para castigarlos de la manera que ellos consideren necesaria."
-Wow! Ginny eres igual a Hermione, ¿Cómo es que puedes recordar palabras textuales?- preguntó Ron
-Porque presto atención, Ron- dijeron al unísono las aludidas
-Al día siguiente –continuó Ginny- Neville, Luna y yo andábamos por los pasillos buscando a los compañeros del ED y solo le preguntábamos si aún conservaban el galeón falso que hechizo Hermione, lo necesitábamos para comunicarnos y planear una estrategia, para hacerle frente a lo que estábamos viviendo. Se habían apoderado del colegio, a tal forma que los profesores, no podían ni mencionar nada con respecto a la situación, era peor que estar con Dolores Umbrige.
-Nada puede ser pero que eso Ginny- bufó Harry
Ginny puso los ojos en blanco y siguió con su relato –Si, es peor, créeme. No podíamos nombrarlos a ninguno de los tres porque nos interrogaban, para sacarnos su posible paradero, por supuesto Ron estaba en casa, "enfermo de Spattergroit". Pero querían saber de Hermione, estaban buscando a todos los hijos de muggles y por supuesto al indeseable N° 1, es decir, tu Harry. En un intento casi suicida nos metimos en la oficina del director para robar la espada de Gryffindor, sabíamos que Dumbledore te la había dejado en herencia y creíamos que podíamos robarla, aun no sabíamos cómo hacértela llegar, después nos preocuparíamos por eso.
-Nosotros escuchamos a Dean, Ted, Griphook y otros duendes decir que Snape los había descubierto y se llevó la espada para Gringotts, por supuesto era una falsa. Además de que los castigaron por eso, ¿Qué les hizo? –Pregunto Harry, temeroso de revivir los pensamientos en cuanto a la relación que tuvo la pelirroja con Dean Thomas
-¿Se encontraron con Dean? – preguntó Ginny y a Harry le dio un vuelco el corazón –Bueno nos llevaron al Bosque Prohibido, como siempre Neville y Luna iban conmigo, por supuesto Hagrid nunca nos dejó solos y la misión fue darle de comer a los Thestrals, cosa que fue sumamente difícil para mí porque no los veía, después fuimos a la cabaña y tomamos té. Hagrid estaba sumamente preocupado por ustedes, no entendía como mucho de nosotros lo que estaban haciendo.
-Ellos llegaron al bosque donde se celebró el Mundial de Quidditch, gracias a nuestras protecciones no pudieron vernos, pero nosotros si podíamos oír todo lo que decían –respondió Hermione- y sobre el castigo no fue tan desagradable después de todo.
-No, para nada, ese día la pasamos genial- reconoció la pelirroja- logramos reunir al Ejercito de Dumbledore y Snape volvió a instaurar el decreto de Umbrige, que prohibía la reunión con más de tres estudiantes. Así que lo hacíamos igual que con la rebelión anti Umbrige. Comenzamos a reunirnos en la Sala de los Menesteres, planeábamos como fastidiar a los Carrow, también la utilizábamos para dormir. Los castigos eran lanzarle la maldición cruciatus a quien irrespetara las absurdas reglas que habían implementado, claro que nosotros no lo hacíamos, liberábamos a cuantos podíamos y por supuesto éramos castigados cuando nos descubrían.
-Me retracto de lo que dije, si fue mucho peor que el mandato de Umbrige- se disculpó Harry.
-En navidad secuestraron a Luna, se la llevaron del tren cuando íbamos a casa por las vacaciones. Fue realmente desagradable, me sentí tan inútil por no poder evitar que se la llevaran, todo porque su padre publicaba la verdad de lo que pasaba, además de pedir a sus lectores que te ayudaran en todo lo que pudieran. En las vacaciones de Pascua mi madre estaba tan histérica porque el reloj mágico nos tenía a todos en peligro de muerte, que no me dejó volver, supongo que ella ya tenía bastante angustia con que Ron estuviera fuera, como para que también se preocupara por mí, así que no replique.
Todos estaban realmente admirados por la valentía que mostraba Ginny, pero el más impresionado, sin duda era Ron, su hermanita ya había dejado de ser una niña, con tan solo dieciséis años era toda una mujer, una guerrera que podía plantarle cara a los mortífagos y era tan sensible como para entender a su madre, quizá ella también vivía esa angustia por él y por Harry, no podía engañarse, esos dos se amaban y en el fondo él se alegraba por eso. No había mejor compañera para su mejor amigo que su hermanita y viceversa. Ginny continúo con su historia.
-Solo me preocupaban tres cosas: ustedes, Luna y Neville. Aunque gracias al galeón falso me pude enterar que este último, seguía con las reuniones, pero igual me preocupaba lo que pudiera pasarle. Me entere que intentaron secuestrar a su abuela y que esta pudo más que los mortífagos. Nunca me despegaba de ese galeón por si había noticias de ustedes. Las cosas aquí en La Madriguera tampoco fueron fáciles Runcorn, me comentó a papá que lo estaban vigilando, cosa que él ya se imaginaba, pero lo sintió como una amenaza.
-De hecho –la interrumpió Harry- fui yo quien le dijo eso. Eso fue cierto vi su expediente cuando entre al despacho de Umbrige, no quería que sonará como una amenaza pero tampoco podía ponerlo en peligro diciéndole que era yo.
-Te entiendo Harry, aunque él se imaginó que habían sido alguno de ustedes que se lo había dicho, todo el mundo en el Ministerio mencionaba su allanamiento. Pero de todos modos mi papá ya estaba casi tan histérico como mi madre.
Ambos se miraron y sabían que se debían mucho, habían pasado un año separados ya habían contado mucho pero aún faltaba lo más importante. Faltaba que se unieran para así comenzar a escribir su nueva historia, una historia donde solo cabía la felicidad y en la cual ellos dos debían ser protagonistas.
