Autor: El Chalchiuitl.
Géneros: Genderbender, A/U, Humor, Romance.
Aclaraciones: Es un genderbender, los personajes pertenecen a Kishimoto.
Los que esta en "cursivas y comillas", son recuerdos.
Capitulo 4.
Hinata ataca.
Esa noche mientras Sasuko yacía recostaba sobre su cama y los ligeros ronquidos de Naruko atormentándola, se dio cuenta que no podía dormir. Las imágenes del día anterior hacían un paréntesis completo en aquel beso que ella le había dado a Hinata Hyuga, al chico que no tenía nada salvable de la palabra varonil. El problema era en realidad ¿El porqué del beso? Nada. Ella en realidad sintio ganas de besar al chico de bonita sonrisa. Una sonrisa torcida se instaló en su rostro, para luego tomar una almohada y apretarla sobre su cara, como queriendo evitar que aquellos pensamientos salieron de su cabeza.
Y para rematar aquel teatro del día anterior. Itachi había salido a su encuentro ¡Maldito aquel caballeroso hermano que tenía!
"–Hermana ¿Qué están haciendo?
La voz plana y ronca de Itachi, taladro ligeramente su cabeza y la hizo dudar de lo que estaba pasando.
–Hmp. Nada –aclaro, y era cierto, allí no ocurría nada.
– ¿Hyuga? –nuevamente Itachi había hablado, y esta vez la pregunta salió a la cabeza del heredero Hyuga.
– ¡¿Si?! –claramente el joven era un manojo de nervios.
– ¿Se conocen? –
Sasuko se había preguntado aquello al descuido para luego observar a Itachi quien tenía una sonrisa de pena hacia ella, ¡Los ojos! Por supuesto que Itachi no conocía a Hinata, pero no saber quieres eran los Hyugas, los malditos Hyugas solo por sus ojos era un descaro.
–Sasuko, quizás madre quiera conocer a tu amigo ¿No crees?
–No, no quiere.
–Es una lástima. –Itachi negó decepcionado y sonrió –Naruko-chan está esperándote en tu cuarto, ¿Segura que no quieres invitarlo?
–Muy segura, maldición, Itachi –la joven empezaba a sacarse de quicio. Abrió los ojos molesta – ¡¿Por qué dejas entrar a Naruko a mi cuarto, siempre husmea en mis cosas?!
–Acaso ¿Está mal? –el joven se cruzó de brazos –A menos que ocultes algo…
Y lazo una nada sugestiva mirada a Hinata, quien solo trago saliva con fuerza y observo el suelo.
– ¡Oí, Sasuko idiota!
Hinata entro en pánico, era Naruko, si ella lo miraba allí… el lunes en la escuela sería una completa bomba.
–S –s – ¡Sasuko-san! –Hinata hizo una reverencia, haciendo casi que su cabeza chocara contra el suelo –Debo irme. Buenas noches, Sasuko –san, Uchiha-san.
Y Hinata correteo por la calle, Sasuko lo observo hasta que dejo de escuchar el zapateo apresurado del chico. Itachi silbo suavemente.
–Así que ese es tu tipo, hermana.
–Cierra el pico, Itachi.
– ¿Qué paso? –Naruko se sintio más confundida que nunca."
– ¿Sasuko, estas despierta? –la mencionada abrió los ojos un poco más quitándose la almohada del rostro.
–Hmp.
Realmente no quería hablar, sentía una masa de preguntas sobre ella misma, sobre Hinata, sobre que Hinata le gustaba. Le gustaba pero le daba algo, algo que ella misma no sabía nombrar. El amor o ese teatrillo de los sentimientos no la harían sucumbir.
– ¿Sasuko, estas saliendo con Hinata?
– ¿Qué? –guardo una pausa y cerró los ojos. –No, no seas imbécil.
–Estúpida. –Naruko entrecerró los ojos y observo el techo.
Sasuko estaba ocultando algo, ella podía ser estúpida –o eso creían los demás- pero ella misma conocía a Sasuko, eran amigas por algo, quitando los insultos y morisquetas, ellas dos eran amigas.
–Sasuko –Naruko lo pensó muy bien, sonrió y junto sus manos por sobre las mantas –Hinata es un chico apuesto.
Sasuko, frunció su boca y giro sobre la cama dándole la espalda a Naruko, que estaba acostada en una cama plegable a lado de la de ella. Supo en ese instante lo que estaba pensando Naruko y le molesto.
–No lo sé.
– ¡Oh, buenas noches Sa-su-ko-chan! –musito Naruko para luego volver a dormir.
El lunes por la mañana, Hinata se sintio aliviado. Tenía la excusa perfecta para no estar por los pasillos de la escuela y no ver a Sasuko, por alguna razón la idea de verla luego del beso, le causaba temor. Y aquel temor era tan extraño a su persona, que se encontró a si mismo queriendo alejar el hecho de que era un chico. Quería besarla, no que ella lo besara, él quería besar a Sasuko Uchiha.
Lo mejor era escaparse al club de deportes.
Hinata no era exactamente deportivo. Era más, el rehuía al estilo de lucha obligatorio en su familia, el cual había aprendido, pero no usaba mucho que digamos, pero si había algo que le gustaba.
Tiro con arco.
Y no se consideraba experto, pero era lo que mejor hacia… después de cocinar. Suspiro aliviado al ver a las chicas que entraba al salón de entrenamiento, se sentía un tanto extraño. Pasaba las tardes de los lunes, miércoles y viernes rodeado de chicas quizás era que por eso era tan calmado. Negó, el solo era un miedoso.
–Hinata-san –una joven se acercó hacia él. – ¿Vamos a presentarnos para el festival de deportes?
–S-si –el joven asintió sonriendo un tanto cohibido –El maestro Guy, dijo que debíamos presentarnos t-todos.
– ¡Es genial! –Hinata sonrió, al escuchar al coro de chicas emocionadas.
Sonrió enternecido al verlas, las chicas eran así, frágiles y adorables.
Frágiles, frágiles… frunció el ceño al darse cuenta que Sasuko entraba en esa frase, no por ser frágil en realidad, sino porque Sasuko Uchiha lucia frágil, sin serlo para nada. Si Sasuko pudiese definirse con una palabra ¿Cuál usaría? Sasuko era… extraña. Sasuko no era como las chicas del equipo de tiro, ellas mostraban sus emociones con facilidad, sonreían, chillaban, se ponían nerviosas, eran atrevidas.
¿Cómo se miraría Sasuko siendo atrevida?
Un sonrojo se propago por todo su rostro, tapo su boca con su puño y miro el techo con la mirada entrecerrada, acaso él había imaginado a Sasuko de esa manera ¡Pues vaya! Su estómago se había revuelto y se sintio tremendamente culpable, porque no dejaba de pensar en eso.
– ¡Oh, Hinata-san esta sonrojado! –Hinata parpadeo repetidas veces al escuchar a las chicas y el negó nervioso.
Las chicas le sonrieron e iniciaron con su entrenamiento y él lo hizo también.
Ese miércoles, el día que la escuela era un completo apogeo por el festival de deportes. Hinata había terminado de colocar su pechera. En unas horas se presentarían, pero usar el uniforme de tiro le daba como excusa no participar en los demás deportes obligatorios, realmente no quería entorpecer a ninguno de sus compañeros. Había estado observando en una esquina apartada al equipo de soccer, ¡Como les envidiaba! Esos chicos eran de esos varoniles y geniales. Un ataque de nervios le había dado cuando observo a Sasuko entrar al campo de futbol para observar el partido, su corazón había dado un brinco en su pecho y poco se dio cuenta que él había escapado del lugar como un patético criminal.
Si patético.
Continuo amarrando los guantes del uniforme de tiro, si se apresuraba posiblemente llegaría para ver el final del equipo de béisbol, al finalizar seria el turno del equipo de tiro al blanco y luego empezarían los equipos femeninos. Sabía de antemano que los chicos estaban listos para apoyar a la atlética y perfecta: Sasuko Uchiha.
No estaba celoso. Solo pensaba en como seria pasearse por cientos de ojos dedicándole una mirada de odio e ira reprimida, luego del impactante rumor de haber golpeado a la Uchiha.
Afortunadamente ya nadie mencionaba nada sobre el incidente del ataque que él le había dado a Sasuko, una mueca de amargura se dibujó en su rostro al recordar la bochornosa situación ¿Qué habría pensado la joven sobre eso? ¿Habría tenido ella algo con Kirin-san?
¡No podía cuestionarse nada de eso!
Está bien, eso ya se estaba saliendo de control. Como los del equipo de judo que muchas veces lo veían pasar y le hacían una que otra señal sobre querer aporrearlo por el mal rato que le había hecho pasar a Sasuko, y los de equipo de futbol había lanzado una que otra vez el balón hacia su cabeza, en un claro aviso de venganza.
–Hinata… ¡Hinata!
Aquel grito que conocía muy bien lo despego de la tierra, quizás si el mundo fuese una caricatura noventera él se hubiese pegado al techo con garra y saña por aquel susto. Pero no satisfecho con aquel susto, otro susto lo dejo separado del mundo y de todo lo demás.
– ¡N-N-N-N-N-Naruko-chan! –claro que estaba sorprendido, tanto así que retrocedió chocando con los lockers. Su cabeza había hecho un sonido raro y nada que decir del aullido que salió aplastado de su garganta.
Y como era de esperarse la rubia de ojos azules estallo en carcajadas casi retorciéndose en el suelo cual gusano en llamas.
– ¡No era para tanto Hinata! –la chica le palmeo la espalda, aun riendo. –Pensé que estarías con los demás chicos, llevo un rato buscándote.
–N-no soy muy bueno t-trabajando en equipo, Naruko-chan. –aclaro aun sobando su nuca.
Nunca le había molestado hablar con esa chica. Naruko era el prototipo de chica perfecta –para él. –risueña, adorable y con un extraño olor a ramen nada desagradable, para su pesar. Y como no iba a serle agradable, como Inosa ya había mencionado alguna vez –o como le pasaba recordando día y noche, el rechazo sin cuidado de la chica le había dado. –Naruko le había gustado por un largo tiempo. Se le había confesado una tarde luego de las clases, había reunido el valor de una semana, le iba a obsequiar un cupón de ramen y claro, confesaría sus sentimientos.
"–Hinata… tú no eres exactamente lo que me gusta de un chico… eres lo contario ¡Pero seamos amigos, buenos amigos!"
De cierto modo recordar aquello le dejaba un duro sabor de boca, pero nunca con Naruko. Pero había algo que no entendía. Exactamente porque Naruko lo estaba buscando.
– ¡Oh, conozco alguien que dice eso mismo!
Naruko había sonreído dulcemente mostrando la hilera de blancos dientes adornando su boca. Hinata trato de pensar de quien hablaba, pero el dolor en su cabeza era más apabullante.
–Naruko-chan… Debo ir a reunirme con el equipo de arco, si me disculpa.
En realidad no quería sonar mal educado, pero tampoco quería que las chicas del equipo le recriminaran que era un impuntual y sabría dios que otras cosas más.
– ¿Hinata, te gusta Sasuko?
–E-eh… ¡¿Eh?! –el sonrojo que se instaló en su cara era similar al de una manzana.
Naruko lo observaba con una mirada curiosa, pero al ver que no había respuesta esta solo alzo los hombros despreocupadamente, giro sobre sus talones dándole la espalda al chico que aún no salía de la sorpresa de aquella pregunta.
–Hinata, realmente eres todo lo contrario a los chicos de verdad.
¡Ugh! Justo en el orgullo pensó Hinata, un momento, ¿Orgullo? Acaso el tenia aquello, frunció el entrecejo y se dio cuenta que sí, el tenia orgullo… negó rápidamente, no sabía que estaba pasando.
–Naruko-chan –Hinata había dado unos pasos hacia ella. –No creo que este bien que pregunte eso.
Naruko abrió los ojos, sonrió y luego se carcajeo. Aquellos dos eran tan parecidos y tan distintos a la vez.
–Sí, sí, si… Que malos son. –anuncio ella para luego correr, dejando a Hinata con un extraño sentimientos en él.
Sasuko había permanecido de brazos cruzados esperando a Naruko, quien al parecer había sido tan estúpida para perderse en el baño ¿Qué tan idiota podía ser? Negó, realmente no quería hacerse esa pregunta, así que solo ignoro eso y decido que lo mejor era irse a ver al siguiente equipo que se presentaría en el festival.
La chica abrió los ojos ligeramente, Hinata caminaba cabizbajo y con una mirada confusa. Ella lo observo y se burló mentalmente, luego del beso nunca había hablado con el otro, él no lo hizo porque estaba falto de valor y ella, ella no quería y ya. En realidad si quería, pero nunca lo diría en voz alta, por supuesto. El chico se había detenido a un paso para estar frente a ella.
Se observaron por un rato. Hinata fue el primero en desviar la mirada a la pared, se había sonrojado irremediablemente, por Sasuko.
"–Hinata, realmente eres todo lo contario a los chicos de verdad."
Aquella frase le taladro directo en algún punto del cerebro, observo a Sasuko y luego sus guantes.
–Sasuko-san… -la había llamado con un hilillo de voz, que el mismo se preguntó si su voz había salido de sus cuerdas vocales.
– ¿Qué?
–Y-yo… qui-quisiera –no iba nada bien ¡Nada bien! Quería decirle algo, quería pedirle algo, pero la lengua había decidido ponerse como una masa son forma y con voluntad propia.
Sasuko para ser sincera no tenía mucha paciencia, que Hinata le estuviera hablando le iba y le venía, además ni siquiera le había sonreído… una mueca de asco se hizo presente, ella estaba actuando como una idiota.
–Decidiste ser estúpido y viniste a probármelo. –La chica sonrió con sorna –Tranquilo, sé que eres un bobalicón.
Nuevamente, la amargada Sasuko se hacía presente, Hinata alejo esos pensamientos apretó sus puños con fuerza, alzo la mirada y observo a Sasuko. ¡Mierda, mierda, mierda! Quería darle un beso allí mismo, quería eso, quería un beso… enrojeció pero no por eso perdió la fuerza de lo que quería pedir.
–Sasuko-san –se acercó más hacia ella y colocando las manos en los hombros de la chica, lo pidió –o grito, más o menos – ¡Vaya a verme en la presentación de tiro!
La chica pestañeo repetidas veces, y nada la dejo más descolocada que luego de que el chico le anunciara aquello, se hubiese inclinado en donde el supuso estaba su oreja y depositara un beso, un besito chiquito y ruidoso. Ella enrojeció ligeramente, pero nada de aquello había terminado aún… el chico le había susurrado algo en su oído. Ella se separó de golpe y lo observo avergonzada mientras fruncía la frente y los labios. Tapo su oreja y casi sintió que lo golpearía cuando, ese chico, ese maldito Hyuga le sonrió y se despidió caminando a paso tranquilo.
–Jodido Hyuga –murmuro ella, con su mano aun en su oreja y por alguna razón con el corazón enloqueciendo en su pecho.
Sasuko se preguntó en ese momento.
¿Enserio Hinata le había dicho "eso" en su oreja"?
N/A: Con mucho dolor, porque en cinco semanas acaba Naruto, simplemente estoy demasiado triste.
Gracias, por los comentarios, sobre todo por decirme que los personajes estan bien apegados a su personalidad, es mágico que me digan eso *w*
Gracias a todos, a los comentarios, a los favoritos, a los alertas y a los autores favoritos 3 me siento animada a ser escribiendo, muchas muchas gracias... infinitas.
Escuchando a Capital Cities - Kangaroo Court, mientras publico.
