Sólo pondré las cosas un poco claras ;)
1. Los ataques, armaduras, y elementos de la historia son basadas en la serie de Saint Seiya, la cual le pertenecen a Masami Kurumada y está publicada sin fines de lucro. Sólo los uso para mi diversión y tarde ocio.
2. Advertencia de Gore, alias muchas tripas volando o sangre excesiva.
3. ¡Espero que disfruten el fic!
—Vaya, vaya —Ántare se dio la vuelta—¡Mira a quién tenemos aquí! Nada más y nada menos que a Shaila de Scorpius
—¿Shaila?
Cap IV: Sorpresas y el Inicio
Ántare arqueó una ceja ante el nombramiento— Pff... ese nombre era el de mi tutora (originalmente llamada Selene) la cual murió hace seis años atrás. Mi nombre es Ántare, la nueva Caballero de Scorpio —dijo sin ningún temor o duda, sino con decisión.
—Ántares... la estrella más letal de la Scarlet Needle —el aludido dio una sonrisa malévola— Me pregunto por cuanto tiempo me divertiré contigo.
La nombrada dio un leve gruñido— Lo haría si tuviera tiempo, pero no peleo con delicaduchos. A esos me los como de desayuno y de cena en el mismo día —con cada palabra que salía de sus carnosos labios rojos, encolerizaban al Espectro y daba prueba de ello— Ahora largo. No quiero pelear con pendejos que ni siquiera saben diferenciar a una vieja de 230 años disfrazada con piel de juventud de un adulta de veinte.
—¡Maldita perra! ¡Ya verás con quién te estás metiendo! —su capa salió volando por la gran cantidad de energía que mostraba. Su largo cabello y ojos de color azul eran como los del cielo— Soy Grimmjow de Harpía, espero que no lo vuelvas a escuchar por segunda vez.
La joven se puso en guardia con su uña alargada, rodeada de un aura tan rojo como la misma sangre. Ya con su arma fuera, se fue corriendo hacia el espectro de la harpía.
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"Kimiko" la voz del anciano de Rozan hizo que la aludida abriera los ojos desmesuradamente y detuviera sus pasos rumbo a los chicos.
—¿R-Roshi Yamamoto? —definitivamente era él. El maestro de los maestros, el Caballero más viejo, después del Sumo Sacerdote y la Matriarca, de los Guerreros Zodiacales, Yamamoto de Libra— Roshi, la guerra--
"Lo sé, el pilar que condenó a los soldados oscuros, o sea los Espectros, ha sido quitado. Recuerda que la antigua Athena puso ese sellado por tres siglos y ese tiempo ha llegado", dijo el anciano parándose de las rocas aun con sus ojos cerrados, para poder mantener y mejorar la telepatía. "Por eso te llamo, Kimiko de Piscis. Necesito que tú y Raikuden de Sagitario despierte la alma guerrera de los Caballeros Divinos."
—Lo haré, Roshi. Cuenta con eso —la comunicación se cortó porque ambos abrieron los ojos, indicando que la charla había llegado a su fin y que debían dar el paso a la acción— Pegasus, Draco, Andromeda, Cygnus, Phoenix y Grus. Los seis caballeros divinos y los defensores que pelean junto con Athena, tanto en las antiguas guerras como en una tan seria como ésta. Pero para eso necesito al Caballero de Sagitario. Sin nuestra energía combinada, no podremos llegar ni liberar a uno de ellos.
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Gotas de sangre caían en el suelo con mucha frecuencia tras el golpe que el Espectro de Harpía le había propinado en la boca del estómago. Sentía que iba a desmayarse, ya veía todo el negro y sus sentidos le estaban fallando por completo. A pesar de sólo ser ataque físico, el muy maldito era muy bueno, más rápido e incluso daba con mucho más fuerza que el Caballero de Tauro. Y no es que era pésima con los Espectros de bajo nivel como él, es que el ataque de cuerpo a cuerpo nunca ha sido lo suyo, lo de ella era el ataque de larga distancia, y con eso lo demostró al fajarse a golpes con la Caballero de Piscis.
—Pensé que era un débil como lo pintabas —Grimmjow comentó con sorna— ¿O será qué el titulito de Caballero del Zodiaco se te ha subido por la cabeza? ¿O tal vez por las estupideces que hacen todos los Caballeros de Scorpio? ¡Ah, verdad! Shaila era más calculadora que eso y al menos no apestaba en el combate físico —cada palabra hacía que la ira de la muchacha creciera con cada minuto que pasara.
—¡Cállate! ¡Por ningún motivo permitiré que deshonres el nombre de las Caballeros de Scorpio! —gritó con un tono que nadie pensó que obtendría y se levantó después de decirle eso— Prometo que yo, Kaia que te mataré en honor de mis maestras!
—Mucho mejor, me gusta más cuando las chicas se ponen como fieras en el combate —comentó al ver como el aura roja que adornaba su uña salió de la misma, formando quince puntos luminosos de color carmesí— ¡Pero qué!
SCARLET NEEDLE!
Las quinces estrellas mortales de su constelación guardián se clavaron en los puntos débiles, pasando y rompiendo su armadura, del cuerpo de Grimmjow. Éste se golpeó contra una pared por el impacto, esas estrellas que antes le habían sido pegadas en el pasado por su contrincante, Shaila, ahora la clavaban con más intensidad y eran el triple de dolorosas al sentir el dichoso efecto secundario de sus venenosas estrellas rojas.
—A pesar de ser un golpe fatal, es uno muy misericordioso. Y bien, mi querido Grimmjow de Harpía, ¿prefieres la muerte o la sumisión? —preguntó mientras le apuntaba con la aguja en pleno rostro.
—Heh... recuerda, mi querida idiota que YO SOY UN ESPECTRO. La muerte es como un juego de niños, comparado a como la ven.
—Y yo te debería recordar que el dolor no incluye en la muerte. Así que--
De pronto, una voz gritó en la mente de Ántare que hizo que la joven se agachara en el suelo y agarrara su cabeza como si su vida dependiera de ello. Eran como los gritos de una ave de rapiña, pero que extrañamente paralizaba su cuerpo y le hacía sentir un dolor peor que las agujas escarlatas.
—Te doy el crédito, Ántare de Scorpio, cualquier pendejo moriría ante el canto de mis ondas sonoras. Lástima que me tengo que ir, lindura. ¡Hasta la próxima! ¡Y espero que aprendas mi nombre! GRIMMJOW DE HARPÍA. La próxima vez que lo oigas, será tu final.
—¡Maldita sea! —gritó a los cuatro vientos al ver como su contrincante se fue en una cortina de humo— ¡Diablos!
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—Sagitario... Donde te has metido —dijo una voz demasiado extraña, pero grave como el de un hombre adulto. De momento, una mujer de cabellos rojos se le mete en el camino del señor— ¿Kimiko?
La aludida miró al instante a la persona que la llamó por su nombre— ¿B-Byakuya?
—Hmp, en serio eres tú, una despistada de primera y que lamentablemente es mi compañera de armas.
—¿Acuario, Piscis? —preguntó una voz a lo lejos, la cual se les hacía familiar, muy, pero muy familiar.
—¡Tú! —la persona que ambos señalaban era nada más y nada menos que...
—¡Juushiro de Capricornio! —gritó Raikuden a lo lejos mientras corría con Itachi, Chihiro, Sakura y Naruto juntos— ¡No qué estabas enfermo en la tierra santa!
—Bueno —rió con nerviosismo— Ya estoy en condiciones suficientes como para ejercer mis funciones como Caballero de Capricornio, ¿no es genial?
—Me alegro por ti, hombre —dijo Raikuden con sinceridad, si no fuera por él, él no sería un Caballero en el primer lugar— Eso quiere decir que me podré ir a ligar como de costumbre mientras te encargo a ti y al sumo sacerdote a Athena.
—¡¿Athena?! —Ántare, que acabó de llegar, no cabía en su asombro al oír las palabras del Caballero de Sagitario. Ya eso era simplemente inesperado e incoherente— Con que es ella, ¿eh? —dijo con un poco de desconfianza.
—Sí, Ántare, soy yo —dijo Sakura, sabiendo claramente que ella desconfiaba de su divinidad— Con sólo decir tu nombre es prueba suficiente de que soy Athena Partenos, mi Caballero de Scorpio.
—Lo que falta es algo más... —dijo Piscis mientras sobaba su mentón con sus finos dedos.
—¿Algo más? —se preguntaron entre todos, excepto ella, al notar su semblante serio.
—Sí, esperen un momento —los demás no dijeron más porque la joven desapareció por arte de magia.
—Vaya, nunca la he visto usar sus rosas para teleportarse —dijo Raikuden mientras miraba hacia arriba y ponía sus manos para cubrir sus ojos del sol y ver todo sin problemas— Debe ser para cubrir más terreno para poder buscar a Toshiro y a Momo —dijo para luego quitar sus manos y mirar todos nuevamente.
—¿Y qué tiene que ver esos dos? —preguntaron Byakuya y Naruto al unísono.
—Porque Toshiro es el Caballero de Cisne y Momo la de Andrómeda —explicó Sakura sin quitar su vista en la de Naruto— Así como tú eres el de Pegaso.
—¡¿Qué?! —eso era increíble, ninguno de ellos (excepto Raikuden y Juushiro) se esperaba esa noticia.
