No, no estaba muerto… (Afortunadamente)…tampoco estaba de parranda… (Desafortunadamente)
Después de una relativamente larga ausencia, estoy de regreso, no con el fic que todos esperaban pero fue el que salió. Ya daré más detalles en la actualización de "Ahora y para Siempre" pero para los que alcancen a leer por aquí un adelanto: La razón de mí de repentina desaparición fue un repentino accidente que me tuvo fuera de combate por más de dos semanas. Después regresé poco a poco a la normalidad pero ya nada en mi vida era normal. Todo estaba atrasado, desfasado, devaluado y otros "ados" y me he pasado las semanas siguientes tratando de alcanzar el tren.
Y bueno, mi "regreso" a sido una conmoción tal que hasta tembló en la ciudad! (y bastante fuerte por cierto), pero afortunadamente todo bien.
Así que, a todos los que leen y me dejan sus comentarios en este fic muchísimas gracias. A todos los que esperan (im)pacientemente por las actualizaciones de los demás fic, muchas gracias por el interés, por sus mensajes (sobra decir que estoy atrasado en responder)…pronto su paciencia rendirá fruto.
Este será el último capítulo tranquilo de esta historia, así que espero que todos lo disfruten!
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ADVERTENCIA: Este fic es Signum-Fate y está clasificado M por contenidos fuertes y/o violentos así como encuentros íntimos de carácter sexual entre mujeres, u otros contenidos de índole sexual. Si esta clase de contenido no es de su agrado, le ofende de alguna manera o si las escenas violentas o de índole sexual le perturban de cualquier forma, O si no tienes la edad para leer historias clasificadas M…Por favor, no leas esta historia.
DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. La idea original pertenece Aleksei Volken. Todas las situaciones y personajes presentados en esta historia son ficticios, cualquier parecido con situaciones o personajes reales, históricos o presentes, no es en absoluto intencional.
El soundtrack de hoy es "Almost Blue" por Chet Baker. Más que envidiable y conforme lean verán por qué. Enjoy.
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El Demonio de Ojos Azules by Aleksei Volken
CAPITULO 4. Azul Profundo.
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Amor.
Al igual que la elección, el amor es otra ilusión que no existe más. Si es que alguna vez existió.
En este mundo moderno todo se hace por un precio. Incluso el amor. Siempre se ha hecho por un precio. Todos tenemos un precio…y siempre llega alguien que lo paga. Yo aprendí esto muy pronto.
Mi madre tenía un precio.
Y muchos lo pagaban todas las noches. Todos los días.
Si, mi madre era lo que se denomina elegantemente como una "prostituta." En un mundo donde los humanos pueden tener cualquier cosa que deseen con solo poder pagarlo; alguien como mi madre, que nunca tuvo muchas oportunidades de pagar nada, tampoco tenía muchas alternativas. Y tampoco tuvo un precio tan alto.
No era una de esas "carnes" elegantes y con clase que uno puede llevar y lucir casi como un accesorio, un traje o un auto. No. Mi madre trabajaba para otra clase de "clientes."
Clientes que estaban apenas un poco mejor que ella porque no tenían que trabajar en lo que ella trabajaba y podían pagarla.
En mis primeros recuerdos están la sucesión de clientes que desfilaban por el cuartucho donde vivíamos, en el mismo muladar del que nunca había salido y del que todos pronosticaban que nunca saldría.
Algunos la trataba bien. Algunos no la trataban; lo cual mientras más lo pienso ahora después de tantos años era quizá lo mejor. Directo a los negocios, limpio y sin compasión pero sin burla…creo que quizá por eso podía soportarlo, aún sin saber mucho. Y estaban, los que la trataban muy mal.
Y quién peor la trataba era el chulo que la regenteaba; el tipejo que le quitaba casi todo su dinero y la mantenía enganchada con las drogas que les daba a todas las mujeres que él supuestamente "protegía" o administraba. Todas en situaciones tan insalvables y ahora lo sé, insostenibles como mi madre.
Mi vida transcurría en una sucesión interminable de días idénticos donde lo único diferente, a veces, eran los clientes de mi madre. Y la certeza de que yo tendría una opción diferente. De que al final, podría elegir.
Hasta que un día, todo cambió abruptamente.
Tenía nueve años y regresaba de una de las vueltas que mi madre me hacía dar cuando recibía a algún cliente "difícil",… y entonces lo vi golpeándola salvajemente…como nunca antes.
Casi moría la tarde, la temporada de calor estaba en su máximo y en el muladar donde vivíamos, sin arboles y rodeados de basura y polvo, las únicas sombras venían de los montones apilados y el calor era asfixiante. El día había sido un infierno y la noche que le seguía de cerca, sería igual.
Masashi. Ese era su nombre. Era un tipo alto y robusto, de ascendencia asiática. Japonesa, según se jactaba. Bajo los rayos ya muy oblicuos de un sol implacable, mi madre yacía en el suelo polvoso como un bulto ensangrentado y encogido mientras él la pateaba en el vientre aún más implacablemente. Debía llevar un buen rato haciéndolo porque estaba chorreando en sudor pero aun así, tomaba impulso con renovados bríos para una nueva patada…, una y otra, y otra vez.
Algo me pasó ese día, en ese momento. Algo cambió definitivamente. Algo que no debería pasar en una niña de nueve años.
No sé como suprimí el impulso inicial de correr hacia ellos; hacia mi madre, hacia el hombre. Pero no corrí. Ahora, ya ni siquiera sé si sentí realmente el impulso de correr.
Sé que me escurrí entre la basura y los desechos sin perderlo de vista, hasta donde había dejado su cazadora tirada en el piso para poder darle la paliza a mi madre. Masashi se jactaba de ser un gran señor del bajo mundo cuando solo regenteaba a las peores putas en un hoyo maloliente que nadie quería. Pero ese era su imperio. Y su cazadora de cuero… y sus pistolas… eran su posesiones más preciadas. El símbolo de su estatus. Especialmente sus ridículas pistolas de cargas convencionales, viejas y pasadas de moda. Ningún delincuente que se preciara, ahora lo sé, usaría pistolas como esas. Pero él ni siquiera llegaba a eso. Era un maldito bastardo que vivía de las mujeres miserables que explotaba. Como mi madre. Sus ridículas aspiraciones hacían juego con sus ridículas pistolas.
Merecía, por tanto, morir con ellas.
Algún sonido debió alertarlo al último momento, porque casi interrumpió la última patada que le propinaba a mi madre para mirarme. Ya no tenía más tiempo. Sostuve la pistola con ambas manos, apunté lo mejor que pude a su pecho y disparé.
Él supo que había sido yo. Antes de que la fuerza del retroceso de esa vieja y pesada arma me hiciera levantar los brazos y el disparo resultante le volara la mitad de la cara y del cerebro, él me miró directo a los ojos y su mirada pasó de la sorpresa a la furia y sin darse cuenta, al vacío de la muerte.
Su cuerpo se convulsionó por varios segundos hasta quedar inerte al lado de mi madre.
Lo siguiente que recuerdo con claridad es tener a mi madre en brazos. O lo que quedaba de ella.
El sonido del disparo había alertado a los hombres de Masashi y desde donde estaba, podía escuchar como corrían hasta donde estábamos. Yo sabía que mi madre estaba muerta. Creo que lo supe desde el primer momento que la vi. Sabía que no podía hacer nada por ella. Que nunca pude hacer nada por ella. Pero no podía dejarla; no podía moverme. Una parte de mi ser me decía que me levantara y corriera lo más rápido que pudiera, lo mas lejos que pudiera. Pero la otra, simplemente no podía moverse. No quería moverse.
Los hombres de Masashi llegaron y no podían dar crédito a sus ojos.
Yo estaba segura que pronto, mi conflicto interior sería irrelevante… Porque estaría muerta igual que mi madre.
Pero no fue así.
Aunque no fue mi decisión.
Los hombres de Masashi no llegaron solos. Masashi, al igual que todos nosotros, también era una puta; también tenía un precio, también se vendía por dinero… y también tenía un chulo.
El jefe de Masashi apareció en escena y casi como si preguntara la hora del día, les preguntó a los enfurecidos hombres de Masashi que había pasado.
Fue hasta entonces que me enteré que la furia del chulo había sido provocada por la noticia de mi madre respecto a que estaba embarazada…otra vez.
Entonces, él jefe de Masashi se enteró de que yo era la hija del despojo humano que yacía a sus pies.
Y que todo indicaba que yo, había matado a Masashi.
Los hombres de Masashi querían molerme a palos. Pero tampoco fue su decisión; el jefe no lo permitió.
El jefe era un hombre alto, no…muy alto…moreno pero con el cabello tan rubio que era prácticamente blanco, de rostro duro y anguloso, muy fuerte y robusto. Y desde donde yo estaba, en el polvo mirándolos a todos como un animal acorralado, se veía imponente, todopoderoso e indestructible
"Tiene potencial," fue lo único que dijo.
Después supe que era ruso, parco con las palabras y muy directo...entre otras cosas.
Treinta años después de eso, estoy viva y dirijo mi propio imperio. Ninguna de las dos cosas ha sido mi decisión, pero al menos puedo decir que mi imperio, no se parece en nada al maloliente imperio del chulo de mi madre.
Y aunque también tengo un precio, pocos, muy pocos pueden pagarlo. De hecho, solo una persona puede hacerlo.
El jefe…El jefe lleva muchos años, muerto.
Eso tampoco fue decisión suya. O mía… para lo que me correspondió de su caída. Fue simplemente otra decisión que alguien más tomó por nosotros.
Pero tuvo razón en algo.
Yo tenía potencial.
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Tierra, Año 2161 D.C. del Antiguo Calendario Gregoriano - Año 99 del Calendario Solar Perpetuo, Ciudad de Nueva Esparta, Capital Principal de las Américas (Antigua Ciudad de Washington D.C.)
Bahía principal de Nueva Esparta.
-¿Entonces…ustedes ya se conocían?- preguntó abruptamente Arisa Bannings, heredera y co-anfitriona de la fiesta, un poco molesta por ser ignorada tan flagrantemente en su propia fiesta. La rubia miraba alternativamente a Fate y Signum con descaro.
Fate se ruborizó un poco y se volvió para responder a su amiga.
-La…señorita….Wolkenritter y yo nos conocimos… ayer,- dijo lo más naturalmente que pudo.
Afortunadamente para ella, Hayate parecía muy satisfecha de haber logrado su cometido y acudió en su ayuda con una amplia sonrisa.
-Tal vez BLUE pueda hacer algunos negocios interesantes con la señorita Harlaown…,- explicó Hayate acercándose a Arisa para tomarla del brazo, -…Si ciertas personas pueden ponerse de acuerdo en algunos aspecto básicos….Me muero de sed,- dijo la joven mirando a su alrededor ostentosamente, -¿Me acompañas para encontrar algo de tomar?-
Y con eso, Hayate ya estaba llevándose con mucha delicadeza a Arisa lejos de la conversación. Y de Signum y Fate.
Desde que Signum había aparecido sobre la cubierta del yate, Arf se había alejado a una distancia prudente para observarla mientras daba pequeños sorbos a su bebida y pretendía mirar hacia la bahía; así que con la graciosa escapada de Hayate, Fate y Signum estaban en esos momentos y por primera vez, a solas.
Todo lo "a solas" que se puede estar en un lujoso yate donde se celebra una famosa fiesta de la alta sociedad nova-espartana. Muchos, hombres y mujeres, las miraban con una mezcla de interés, curiosidad, envidia…hasta lujuria, pero nadie se atrevía todavía, a acercarse.
Tras esos segundos de silencio, Fate sintió como si algo le oprimiera la garganta y la boca repentinamente seca. Había preparado decenas de diálogos; múltiples escenarios habían cruzado por su mente sobre como encarar ese rencuentro pero en esos momentos, su mente estaba en blanco.
Y Signum no le estaba ayudando.
La magnate solo la miraba. No parecía sentirse tensa, ni incómoda. Simplemente se mantenía en silencio. Esperando. Como el depredador que sabe que su presa no tiene ningún lugar a donde ir.
-Su salida ayer no fue de lo más amable,- dijo Fate con un ligero dejo de desafió en su voz y de inmediato deseó patearse por su estupidez. En todas las opciones que había pensado, esa frase no estaba incluida. Era demasiado personal. Demasiado sentida.
Signum solo arqueó ligeramente una ceja y muy lentamente, se aproximó un paso más hacia Fate.
La rubia tragó saliva y se resistió a retroceder.
-Creo que dejé mi punto asentado,- dijo Signum simplemente. Su rostro era serio, relajado pero serio; el azul en sus ojos era profundo e insondable para Fate que se sentía atrapada en esa mirada. Pese a la seriedad de su semblante, Fate casi podía jurar que adivinaba una sonrisa bailando tras bambalinas en esa expresión tan difícil de leer.
Fate notó lo tensa que estaba e inspirando profundamente, trató de relajarse. Dejó que una leve sonrisa se dibujara en sus labios antes de decir, -Parece que simplemente no podemos empezar con el pie adecuado, ¿no es así?-
La mirada penetrante de Signum nunca se apartó de la de Fate.
-¿Qué es lo que pretende iniciar…Señorita Harlaown?- preguntó Signum casi en un ronco susurro al cabo de unos segundos.
La rubia sintió que la pregunta tenía muchas más implicaciones de las que parecía a simple vista y trato de no pensar en ellas.
Realmente, ¿que era lo que pretendía persiguiendo de esa forma a una mujer que todos le habían dicho que era posiblemente, el mayor peligro al que jamás se hubiera enfrentado?
Fate no lo sabía.
Pero no iba a dejar que eso la detuviera.
-Una relación de negocios, espero, productiva para ambas partes,- respondió Fate con decisión tratando de mantener su mejor tono de negocios.
-¿Ha tenido problemas con su biodispositvo de seguridad de mi competencia?- preguntó Signum con idéntico tono y agregó con ligera burla, -Desde que llegué no me ha perdido de vista pero su efectividad puede ser solo aparente.-
Fate trató de no morder el anzuelo de la pulla de Signum. No iba a dejar que la hiciera enfadar tan fácilmente, así que decidió tomar el toro por los cuernos.
-Arf es muy eficiente. Pero mis razones para contar con sus servicios son más personales que de negocios,- dijo Fate.
Signum, sin decir una palabra o pronunciar la pregunta, solo arqueó una ceja en un gesto que Fate estaba comenzado a encontrar molesto. Pero a la vez, muy atractivo. Ignorando su molestia, respondió.
-Mi madre y la presidenta de Massive BioD son muy buenas amigas,- explicó Fate con calma y trató de no pensar en la insinuación de Lindy respecto a que ella y Precia habían sido MAS que buenas amigas y continuó, -Precia Testarossa insistió en que tuviera a Arf para mi seguridad personal. Esa decisión, no tiene nada que ver con los negocios.-
Fate se refirió a su madre con el tono más indiferente que pudo imprimir a su voz. Como si su relación con ella fuera lejana y distante. Lo cual, no estaba del todo lejano a la realidad.
Ante la mención de la madre biológica de Fate, el rostro de Signum se volvió de piedra, sus ojos palidecieron peligrosamente y todo rastro de amabilidad desapareció. Incluso desvió el rostro hacía un lado rompiendo el contacto visual con Fate por primera vez.
El gesto no pasó desapercibido para Fate y rápidamente se apresuró a cambiar de tema. Según parecía, la animadversión entre su madre y la presidenta de BLUE era mucho más marcada en la segunda… algo sobre lo que ni su madre, ni Lindy, le habían advertido, si es que lo sabían. Y una parte de su mente empezó a preguntarse por qué.
-Pero no es acerca de mis elecciones personales de lo que quisiera hablar con usted…sino de negocios…Signum,- Fate sintió que un escalofrío recorría su espalda al decir en voz alta el nombre de la mujer frente a ella.
Escuchar su nombre por primera vez en la voz de Fate hizo que Signum volviera a mirarla pero la reserva seguía ahí, helando y endureciendo sus ojos. Escuchar el nombre que más odiaba sobre la faz del planeta, estuvo a punto de hacerle perder el control pero logró dominarse. No podía preocuparse por Precia Testarossa en esos momentos. Esa mujer tendría toda su dedicación y atención…a su debido tiempo.
Ese era el tiempo de arreglar otros asuntos.
"¿Por qué me habla tan abiertamente de su vida privada?" pensó Signum mientras su mente corría a toda velocidad tratando de dilucidar que trampa representaba Fate para ella.
Pese a la atracción que sentía por ella, pese a lo que Hayate decía respecto a la conveniencia de sus posibles negocios con Venturis, que Fate hubiera aparecido de la forma que lo había hecho era por demás sospechoso. Alguien podía estar detrás de ella. ¿Quién o Qué? Era la pregunta que más le interesaba responder a Signum. Más incluso, de momento, que el porqué.
Decidió remover un poco las aguas para ver que pasaba.
-Su madre debe ser una mujer muy influyente para tener de amiga a Precia Testarossa,- dijo con cierta malicia y toda la intención de ver que decía Fate al respecto.
Fate sonrió. Ya había decidido como desactivaría esa parte problemática de su vida respecto a la misión que tenía que cumplir con Signum: Con la verdad.
Simplemente, no toda la verdad.
-Mi madre es Almirante de la Armada, ella y la señora Testarossa son amigas desde hace muchos años. Demasiados, me parece a veces,- explicó y su sonrisa se ensanchó al pensar en las dos mujeres y cómo interactuaban entre ellas.
Fate, desde luego, omitió decir que Lindy era solo su madre adoptiva y "la señora Testarossa" era en realidad su madre biológica. Pero lo que si había dicho era la verdad, comprobable por diversas fuentes. Y también los sentimientos que le inspiraba pensar en ellas.
Signum asintió sin que su rostro dejara entrever que se había sorprendido. El reporte de su hacker estrella, Ishikawa decía justo eso. Toda la familia de Fate Harlaown estaba relacionada con la Armada. Ella misma había trabajado para las fuerzas navales. Signum esperaba todo, cualquier intrincada mentira menos la verdad tan directa, abierta y transparente.
-¿Y hacer un acercamiento de negocios con BLUE no le causará problemas personales?- preguntó nuevamente Signum esta vez repentinamente seria. Su tono, a diferencia de la pregunta anterior, era cien por ciento negocios.
Fate se tornó seria también. Por primera vez estaba realmente hablando con Signum y no quería perder la oportunidad que se abría frente a ella.
-Independientemente de mi relación "personal," como usted la llama, con Massive BioD, yo he solicitado formalmente una propuesta técnica y económica a la empresa de la señora Testarossa, no a ella en el plano personal. Yo tomó muy en serio mi trabajo señorita Wolkenritter, y para hacerlo he evaluado cientos de modelos de biodispositivos de combate, no solo los que produce su empresa o Massive BioD.-
Signum arqueó la ceja nuevamente. Esa información le había llegado esa misma tarde como una actualización a la información inicial que Ishikawa les había dado por la mañana. Signum les había ordenado a Carim y a Hayate que durante los próximos días y hasta nuevo aviso, tuvieran un monitoreo cerrado y riguroso sobre Fate Harlaown.
De acuerdo al reporte, Venturis había evaluado varias empresas. Massive había sido de las ultimas en responder. Según Ishikawa, el reporte que Fate Harlaown había presentado al comité de evaluación en Venturis, indicaba que todavía estaban en proceso de negociación con BLUE por lo que solicitaba más tiempo para la decisión final.
Nuevamente, Fate le decía la verdad sin ambages.
"¿Por qué?" se preguntó internamente Signum por enésima ocasión. Harlaown hubiera podido descalificarlos. Signum hubiera estado feliz de que así lo hubiera hecho y no tener que verla mas.
Pero la mujer seguía insistiendo.
Antes de seguir con el tema de negocios, Signum decidió hacer un movimiento divergente para explorar otros aspectos del terreno.
Mirando fijamente a Fate preguntó con voz ronca y suave, -¿Signum o señorita Wolkenritter? Preferiría que escogiera alguno…señorita Harlaown.-
Fate sintió que se ruborizaba violentamente y el hecho de saber que su rubor no pasaría desapercibido para Signum, no hizo sino incrementarlo.
Signum tomó nota de la turbación de la rubia. Al igual que le había pasado el día anterior en su oficina, al igual que le había pasado desde el primer momento que se encontraron esa noche. Algo le pasaba a Harlaown con ella. Apretó los puños ante el pensamiento ya que "algo" definitivamente le pasaba a ella con Fate Harlaown. La atracción era mutua, lo reconocieran o no.
Una atracción que hacía tantos años que Signum no sentía, que no sabía ni siquiera que hacer con ella.
"¿Por qué?... ¿Porque se siente atraída por mi?... ¿O es algo diferente a la atracción?...Me ha dicho la verdad en dos ocasiones, y su sinceridad ha sido tan clara como su turbación pero, ¿habría tenido alguna reacción diferente si me hubiera mentido? Yo habría sabido que era mentira…pero habría visto su comportamiento al mentir…Ahora…solo puedo asumir que lo que veo es la verdad."
Y su conclusión era que tanto las respuestas, como la atracción, eran verdaderas.
Todas las alarmas posibles sonaban en su cabeza pero Signum tenía que saber porque. ¿Por qué Fate estaba tan interesada en BLUE? Y más importante, ¿Por qué estaba interesada en ella?
-Si ya tiene una propuesta de Massive BioD, ¿Por qué seguir insistiendo con BLUE?-
Fate, quien ya estaba nuevamente bajo control tras el sorpresivo comentario de Signum, sabía que la mujer la estaba probando y que tenía que ser convincente. Expulsó un suspiro fastidiado que con la tensión que sentía, era casi tan verdadero como todo lo que ya le había dicho a Signum.
-¿No le parece que esto se asemeja a un interrogatorio?,- preguntó Fate con mirada desafiante otra vez, -¿Así trata a todos sus clientes potenciales o solo a mí por alguna razón?-
Uno de los meseros que, con silenciosa diligencia atendían a los asistentes a la fiesta, se acercó con copas de champagne. Signum tomó una con estudiada calma y observó a Fate. La rubia miró la bandeja con reserva. Había llegado muy temprano y esperando la llegada de Signum, se había tomado ya tres copas. Pero Signum la observaba y al parecer, esperaba; así que alargando la mano tomó una de las elegantes copas.
-Concedo que tiene razón,- dijo Signum sorpresivamente pero no se disculpó. Tampoco había intentado disculparse por haber sido tan grosera con ella durante su visita a BLUE el día anterior.
Fate se dio cuenta de que la conversación que tenían parecía transcurrir en varios planos; el plano de lo que decían literalmente y el plano de todo lo que callaban. El plano de las palabras…y el de las miradas. El de la mente…y el del cuerpo.
En un arranque, levantó su copa y ofreció, -¿Podemos hacer un brindis por la paz y tratar de hablar de negocios calmadamente?-
Signum tuvo un flashazo del brindis de la noche anterior y lo que esas hermosas mujeres que había comprado le habían hecho después de ese brindis; no pudo evitar pensar como sería Fate en la intimidad y casi estrujó la copa en su mano.
Fate apreció una ligera turbación en Signum pero antes que pudiera interpretarla, la mujer se recobró.
-Yo no le he declarado la guerra, señorita Harlaown,- dijo Signum mirando a Fate tan intensamente que ésta sintió como si los ojos azules la penetraran profundamente de una forma para la que no tenía defensa.
-¿Que…le parece…si lo dejamos en Fate…y Signum?- aventuró Fate con cautela y con el corazón latiendo desbocado.
Signum se acercó a Fate y levantó su copa hasta la altura de la de ella pero no la tocó. Fate estaba segura que los latidos de su corazón podían escucharse sin problemas un metro alrededor de ella.
Con sus zapatillas de tacón alto, Fate era tan alta como Signum quién esa noche no estaba usando tacones altos; sus ojos estaban a la misma altura y con el vestido escotado que llevaba, Signum no podía escuchar el corazón de Fate pero podía ver claramente una vena latiendo en su cuello salvajemente y una oleada de deseo la atravesó.
Fate rozó tímidamente su copa con la de Signum.
Casi parecía como si todo hubiera dejado de existir alrededor de ellas, el tiempo se hubiera congelado y solo existieran sus miradas.
El yate de los Bannings era enorme, lujoso y bien iluminado. La cubierta estaba perfectamente armada con la madera más fina que se podía conseguir y los invitados eran lo más selecto de los negocios y la política, con algunos agregados humanos hermosos o artísticos para engalanar; y algunos bios de protección o de placer, igualmente hermosos y caros.
En ese exclusivo escenario, una banda comenzó a tocar el ritmo suave, metálico y cadencioso del jazz de principios del siglo veintiuno pero Fate y Signum no se enteraron, hasta que el joven alto y rubio le preguntara a Fate por tercera vez, si le haría el honor de bailar con él.
Tras parpadear unos instantes, Fate se dio cuenta que el joven vestía el uniforme de gala de la Armada y que se le hacía vagamente familiar; seguramente la conocía de sus días en la Marina, por Lindy o Chrono pero como quiera que fuera, llegaba en el momento menos oportuno.
-No.-
Tanto Fate como el joven rubio voltearon casi con idéntica sorpresa para ver a Signum quién había denegado antes de Fate pudiera decir nada.
-¿Por qué?- balbuceó el joven desconcertado. Probablemente conocía a Fate, pero al parecer no sabía, o no se había percatado de quién era la persona que la acompañaba.
Signum ni siquiera lo miro cuando tomó la copa de Fate y le entrego ambas al joven, quién las tomó como hipnotizado; tras tomar a Fate del brazo, se dirigió hacia donde algunas parejas ya se movían lenta y cadenciosamente al ritmo de la música.
Fate pensó que debía resistirse, protestar, pero antes de que pudiera hacerlo sus manos estaban en los hombros de Signum y esta, la sostenía ligeramente por la cintura. Sus cuerpos no se tocaban pero Fate sentía como si una corriente eléctrica corriera entre ellas.
-Parece que esta es la única forma en la que podremos seguir hablando…sin que nos interrumpan,- dijo Signum.
Por unos momentos, Fate no supo que decir. Signum la sostenía de una forma respetuosa y ella era una mujer adulta que no podía reaccionar como una adolescente impresionable. Ella era una adulta, una profesional…y tenía una misión.
Pero en esos instantes, sentía que se derretía y temblaba al mismo tiempo.
Sus miradas se engarzaron y un ramalazo de deseo se extendió por el cuerpo de Fate.
Ligeramente turbada, Fate se obligó a poner más distancia entre ellas, preocupada por la reacción de su cuerpo ante su cercanía.
-Todavía no he respondido tu pregunta,- dijo Fate mirando al piso todavía en brazos de Signum. Su cuerpo se movía con la cadencia de la música y del cuerpo de la otra sin proponérselo.
Signum suprimió el deseo de decirle que no tenía que responderle en esos momentos.
Ya que si, Fate Harlaown tenía que responder. Y ella tenía que ir más y más profundo para saber qué o quién estaba realmente detrás de esa mujer pese a la atracción que sintiese por ella.
Fate levantó nuevamente el rostro para mirarla. –La verdad es que BLUE esta especializado en biodispositivos de combate…como ninguna otra empresa en el ramo.-
Signum sintió una ligera opresión en el pecho ante las palabras de Fate.
- No me interesa solo comprar una unidad genérica barata,- prosiguió la rubia usando la conversación para no pensar en lo cerca que estaban sus cuerpos, -Y no necesito solo comprar...-
Fate inspiró. Ese era el movimiento decisivo de su estrategia y jamás pensó que haría la negociación en brazos de la presidenta de BLUE de esa forma.
-Necesito un contrato de mantenimiento multianual. Necesito atención en sitio con tiempos de respuesta, soporte y garantías... Y los necesito en un servicio de atención de alto nivel veinticuatro/siete…-
El entrenado cerebro de Signum registró la información pese a la turbación de otras partes de su cuerpo.
-Brigadas de Respuesta Inmediata…Limpiadores,- dijo Signum mirando a Fate fijamente.
Y de pronto, dejó de moverse al ritmo de la música.
Las dos se quedaron de pie, mirándose.
Tras la hecatombe de la "Guerra del Armagedón," la restructuración del mundo y el nacimiento del País continente, Américas Unidas; una sola capital no era suficiente para "administrar" ese vasto territorio. Nueva Esparta, la antigua ciudad de Washington D.C., había sido y sería siempre la primera capital de las Américas y regía sobre todo el territorio del hemisferio norte. Pero no era suficiente para un continente tan diverso y extenso como ese. Se necesitaba una posición de poder más allá, en el lejano hemisferio sur. Un icono que les diera a todos la ilusión de libertad pero que al final, también les recordara quién tenía realmente el poder.
Así nació Venturis; Segunda Capital de las Américas, y que otrora hubiera sido la ciudad ideal, Brasilia.
Nadie objetó mucho. Hacía mucho tiempo que las fronteras y nacionalismos habían dejado de tener el sentido que tuvieron alguna vez. Lo único que les importaba a las personas era sobrevivir y que alguien les pudiera garantizar al menos eso.
Venturis regía, bajo los lineamientos de Nueva Esparta, sobre todo el territorio del hemisferio sur.
Y como en todos lados, tenían sus problemas. El principal era la vastedad y diversidad del territorio…y de personas. No tan grandes cantidades como en el pasado, pero si importantes cantidades de personas se aglomeraban con mayor o menor miseria en las que fueran las principales ciudades de Latino América. Ellos eran los "registrados." Los que se habían sometido al régimen y "existían" como personas porque "existían" como un registro en una base de datos. La base de datos determinaba cuando nacían y cuando morían para el país.
Pero también estaban los montaraces, los que nunca habían aceptado ser registrados pese a que no le debían lealtad a ningún país. Ellos para fines prácticos, no existían…pero si causaban muchos problemas. Y por tanto podían ser "limpiados."
Por tanto, debían ser limpiados.
Signum supo al instante que Venturis quería los bios de combate para integrar las brigadas de limpieza y deshacerse de "plagas" de montaraces no–registrados.
El pseudo-nombre legal de tales equipos era Brigadas de Respuesta Inmediata; también eran usados en el hemisferio norte pero con mucha menor extensión. En Asia y África su uso era intensivo.
Signum lo sabía a la perfección. Ella había provisto un gran porcentaje de esas unidades. Aunque las ventas de biodispositivos habían sido perfectamente legales…para BLUE… muchas habían requerido servicios "especiales" de Signum que bordeaban la ilegalidad. Y en muchos otros casos, sus servicios habían sido completamente ilegales.
Los bios de combate por si solos no resolvían el problema.
Se necesitaban además armas...Tecnología…Transporte…Dinero…Información…y muchas veces…secretos.
Todos los componentes que integraban la gran máquina de la guerra a cualquier escala.
Internamente, Signum se sintió un poco decepcionada.
"¿Así que esa es la razón?... ¿Crees saber cual es mi…giro de negocios, y por eso te has acercado a BLUE?" preguntó Signum a Fate en el silencio de su mente, solo mirándola.
Fate notó el dejo de tristeza en la mirada de Signum.
-Brigadas, sí…- aclaró Fate acercándose a Signum casi sin darse cuenta. De alguna manera, esa tristeza en su mirada le hizo sentir que la perdía…que Signum se alejaba de ella. -Pero no para lo que estás pensando.-
-¿Ahora ya sabes lo que pienso, Harlaown?- Pese a llamarla por su apellido y no por su nombre como habían acordado, Signum la tuteo por primera vez y Fate se sorprendió por lo natural que sonaba.
Fate miró a su alrededor. La fiesta seguía. Nadie más las había molestado mientras hablaban pero había que considerar que estaban en la pista de baile…sin bailar. Repentinamente, Fate fue consiente de que muchas personas las miraban. Arf ya ni siquiera pretendía mirar hacía el mar o tomar una copa. Y tampoco estaba tan lejos como al principio sino que estaba casi al borde de la pista de baile con la vista clavada en ellas.
Hasta ese momento, Fate se percató de lo cerca que estaban la una de la otra; que las manos de Signum la sostenían un poco mas debajo de su cintura, casi en sus caderas; y que sus propias manos se aferraban a los hombros de Signum para evitar que se alejara. Se ruborizó por enésima vez. Su conversación seguramente no les parecía a quienes las miraban, como una charla de negocios.
-Creo que estamos…profundizando…esta conversación más de lo que deberíamos en este lugar,- dijo Fate volviendo a mirar a Signum. –La verdad, es que me interesa mucho hacer negocios con BLUE. Y creo que deberíamos hablar sobre los detalles en privado.-
Signum no podía estar más de acuerdo. Pero primero quería estar segura de una cosa.
-¿Cuál es la verdadera razón por la que te interesa BLUE?- preguntó directa al punto, con ojos implacables.
Fate se sintió capturada por los ojos de Signum mas efectivamente que si la tocara y titubeó.
-Creo que eso lo deberíamos hablar en privado…-
-No,- la cortó Signum y sus ojos palidecieron como si una superficie se congelara repentinamente, -Ahora. O no tendremos otra conversación.-
Fate sabía que ese era el momento. Sería ahí o nunca. Y fallaría en su misión.
Y no volvería a ver a Signum.
Ya no sabía cual de las dos razones le afectaba más.
-Se…dicen muchas cosas de ti,- empezó Fate tratando de calmarse, -Este será un negocio de riesgo, que requiere de…la capacidad… para tomar decisiones riesgosas…Tengo entendido que BLUE… tiene una división… especial… para el tipo de ramificaciones riesgosas que implica esta operación.-
"¡Que considerada!" pensó Signum entrecerrando los ojos. "Llamar 'División Especial' a los negocios ilícitos."
Sin embargo, nuevamente Fate parecía estarle hablando con la verdad.
No había sido diferente con las otras negociaciones similares que había hecho con otros gobiernos. Esa era una de las razones por las que no hacía esos negocios con el gobierno de las Américas. Por eso siempre mantenía a BLUE al margen.
-¿Tu sabes realmente en lo que te estas metiendo?- preguntó Signum amenazante, acercándose aun más a Fate, mirándola con ese azul frío, implacable y profundo.
Los senos de ambas estaban a un escaso milímetro de tocarse.
Signum tenía toda su atención en Fate pero sus instintos estaban demasiado bien entrenados y por el rabillo del ojo, notó como la Bio de Fate, Arf, se ponía casi en posición de ataque.
Para su sorpresa, Fate le dijo nuevamente la verdad.
-No…- dijo la rubia en voz tan baja que solo Signum, con lo cerca que estaba, podía escucharla, -Pero no pienso dejar que eso me detenga.-
Signum no dijo nada por varios segundos y solo la miró. Los ojos carmesí de Fate brillaban con determinación. Sus labios estaban tan cerca que con tan solo inclinarse un poco, Signum podría reclamarlos como suyos.
-Vámonos de aquí,- dijo Signum abruptamente y tomó a Fate de la mano para casi arrastrarla por la cubierta.
Apenas habían dado dos pasos cuando Arf ya les bloqueaba el paso.
-Fate…-
Signum se detuvo con el ceño profundamente fruncido pero antes de que pudiera hacer o decir algo, Fate se dirigió a su bio de seguridad.
-No, Arf…- advirtió Fate y sin soltar la mano de Signum, se acercó más a ella para apoyar su otra mano sobre su brazo en un gesto a la vez íntimo y protector, -Voy a salir un rato…con Signum... No te preocupes por mí…yo llegaré a casa después.-
-¡Fate!...- casi gritó Arf, -Pero, ¿A dónde vas? ¿Y así, sin seguridad?-
-Me voy, Arf,- insistió Fate inquisitivamente a Arf para que se hiciera a un lado.
-¿Todo bien?- preguntó la voz de Arisa a quien Hayate había mantenido bastante ocupada pero que no había perdido de vista a Fate y se acercó tan pronto notó la pequeña conmoción. Hayate la seguía de cerca.
-Por supuesto,- respondió Fate mirando a su amiga con una sonrisa, sin soltar el brazo de Signum, -Arf exagera, ya le he dicho que no se preocupe. Nada va a pasarme porque no esté a mi lado un rato.-
-¿Te vas ya entonces?- volvió a preguntar Arisa pero ahora con sorpresa mirando a Fate colgada del brazo de Signum.
Fate comprendió entonces lo que su amiga estaba pensando y se sonrojó, lo que la hizo parecer todavía más culpable.
-Si…er…Signum y yo…tenemos que discutir algunos asuntos con cierta premura,- explicó.
Arisa la miró como si tuviera fiebre. Su amiga no solía discutir asuntos de negocios así. –Fate…son las dos de la mañana…-
La aludida se sorprendió al escuchar la hora. No había notado cuanto tiempo había pasado solo por estar con Signum.
-Si…y en Venturis ya son las seis, así que no tenemos tiempo que perder, Arisa…- dijo Fate todavía con el rostro colorado, -Así que si nos disculpan…-
Tras esa accidentada despedida de Fate, Signum solo inclinó la cabeza hacía su anfitriona y afianzando la mano de Fate en su brazo, se encaminó a la salida.
Arf no tuvo más remedio que verlas salir trabada de coraje y frustración. Fate tenía un dispositivo de rastreo por lo que siempre sabría donde estaba, pero aun así, no le hacía feliz perderla de vista. De inmediato, sacó un intercomunicador miniatura para enviar un mensaje a Lindy. Precia le había dado instrucciones muy precisas sobre lo que tenía que hacer en los más diversos escenarios…pero ese que tenía enfrente nunca lo habían considerado.
Arisa todavía miraba a su amiga alejándose, boquiabierta. Fate nunca se iba con nadie de "esa" forma.
-Vaya…eso si que fue rápido,- dijo casi sin pensar hasta que la risa cantarina de Hayate junto a ella la trajo de vuelta a la cubierta.
-¿Algo más de tomar?- preguntó Hayate antes de arrastrar nuevamente a Arisa a la fiesta.
-X-
Conforme se alejaban del enorme yate y se internaban en la oscuridad, también se alejaban el ruido y el sonido de la música. Muy pronto, solo se escuchaba el sonido de los pasos de ambas sobre el muelle privado de los Bannings hacia el espacioso estacionamiento.
Fate estuvo de pronto, muy consiente de la cercanía de sus cuerpos, de sus manos apretando el brazo de Signum sobre la tela del traje y de que finalmente, estaban realmente… a solas.
-¿A dónde vamos?- preguntó de pronto pero sin detener el paso y con voz suave.
Cuando Signum le había preguntado si sabía en lo que se estaba metiendo y sus miradas se habían engarzado, Fate se había sentido atrapada en una vorágine. Había respondido desde el fondo de su corazón sin pensar. Y cuando Signum le había pedido que se fueran, Fate realmente quería irse con ella. Pero ahora que su mente volvía a funcionar, se daba cuenta que no tenía la menor idea de adonde quería llevarla Signum. O para que.
Tácitamente, había aceptado ir a cualquier lugar que Signum quisiera llevarla y aunque le había dicho a Arf que no debía preocuparse, lo que estaba haciendo era extremadamente peligroso. Lo sabía.
Pero no podía detenerse.
-Tu Bio de seguridad se aseguró que todos notaran que salías conmigo,- dijo Signum sin responder la pregunta de Fate, -Y aunque no saben a donde vamos, creo que todos se imaginan a qué vamos.-
Fate se detuvo y hasta entonces soltó la mano de Signum y se alejó para mirarla.
-Tu fuiste quien dijo que nos fuéramos de ahí,- dijo Fate con cierta molestia.
-Y tu no preguntaste a donde,- completó Signum con irritante seguridad y una sonrisa bailando en sus labios, -¿No te importa que los demás piensen que vas a pasar el resto de la noche conmigo?-
Fate se quedó sin habla. Ya ni siquiera le importó ruborizarse hasta la coronilla una vez más.
-Tu…yo…no…-
-Si, tú y yo,- dijo Signum, -Yo te pregunte si sabías en lo que te estabas metiendo y respondiste que no, pero que eso no te detendría.-
Fate siguió sin decir nada. Signum notaba el efecto que causaba en ella y la estaba provocando. No solo eso, estaba tratando de llegar hasta el fondo de ella.
Ahí de pie en medio de la oscuridad, las estrellas que no se apreciaban en la cubierta del barco por las luces, brillaban salvajemente frías y lejanas. Muchas quizá ya ni siquiera existían pero su luz estaba ahí siendo vista a la distancia como testimonio de que habían existido.
En ese momento, en esa misma oscuridad viendo y sintiendo a la mujer a su lado, Fate supo que ese ya no era solo un "caso" de trabajo.
La Armada le había pedido que investigara a Signum Wolkenritter, una mujer que hasta hacía unos días le parecía tan distante y lejana como esas estrellas y que encontrara pruebas de actividades ilegales contra BLUE y contra Signum misma. Debía encontrar pruebas y argumentos que probaran lo que nunca había podido ser probado. Fate debía conseguir esa estrella y bajarla desde las alturas donde se encontraba. Ella había aceptado la tarea y había ideado el plan que más garantías ofrecía para el acercamiento y para conseguir lo que necesitaba.
¿Qué mejor que una carnada viva para cazar a un depredador? El caso de Venturis, como el de muchas otras ciudades de ese mundo moderno y violento, era real; su necesidad, era real; el proyecto, era real. Todos sabían de las relaciones entre el tráfico de armas y los operativos de bios de combate. Había fabricantes muy específicos de armas y bios. Varios además de BLUE, que involucraban no solo bios sino una gran diversidad de armamento, equipo, y un larguísimo etcétera. Todos ellos muy renombrados y respetados. Todos muy legales. Todos muy corporativos. Sin embargo, dealers, distribuidores que pudieran hacer llegar los productos necesarios, a los lugares necesarios, por los medios que fueran necesarios, había muy pocos.
El elegante mundo corporativo se revolcaba vulgarmente con el bajo mundo con frecuencia pero había una reina que había fusionado los dos mundos con maestría excepcional. Signum Wolkenritter.
Fate había previsto todos los ángulos de ese caso y había decidido que usar la condición de Venturis era la mejor opción. Incluso le habían ayudado desde la Armada a hacer todos los arreglos necesarios.
La trampa estaba lista.
Pero no había previsto que iba a sentirse de la forma en que se sentía.
No había previsto que iba a desear fervientemente conocer "realmente" a la mujer que tendría que cazar. O ayudar a cazar.
-Es verdad, yo dije eso,- dijo al final, -Y es la verdad. No sé realmente en que me estoy metiendo contigo.-
-¿Y aun así has venido… conmigo?-
-Si,- dijo Fate con decisión. Y no le estaba respondiendo solo a Signum sino a una silenciosa pregunta de su interior. –Y no me importa lo que los demás piensen…pero no pienso irme a la cama contigo para hacer negocios con BLUE.-
Fate deseó con todas sus fuerzas que eso, también fuera verdad.
Signum la miro unos momentos y después rio suavemente. Era un sonido tan extraño que Fate se sintió al principio desconcertada. La mirada de Signum se había suavizado de una manera que nunca había visto en las distintas imágenes que había estudiado de ella; su risa era un poco ronca y gutural como si fuera un sonido que pocas veces tuviera oportunidad de expresarse pero, extrañamente, feliz.
De pronto la tensión que había estado flotando entre ellas se relajó.
-Eso es…muy lamentable, Harlaown- dijo Signum todavía sonriendo mientras recorría a Fate con la mirada de esa forma que hacía estremecer a la rubia.
Tras unos segundos, echaron a andar nuevamente en silencio.
-¿A dónde vamos entonces?- preguntó nuevamente Fate en tono ligero. De pronto, incomprensiblemente, se sintió segura como nunca se había sentido en su vida.
Signum lo consideró. Cualquiera de las casas que usaba como fachada en la ciudad serviría para esa reunión y su propósito de indagar mas sobre esa mujer; una incluso quedaba cerca de donde estaban. O alguno de los lujosos restaurantes donde había tenido otras reuniones de negocios "colaterales" antes, un par de ellos eran suyos. Ahí además, tendría el plus de que estarían vigilados y protegidos. Ella nunca llevaba esos negocios a las oficinas corporativas de BLUE y aunque Fate fuera una representante "oficial" de la segunda capital de las Américas, habría un dejo de ilegalidad en lo que iba a proponerle.
O eso era lo que sospechaba.
Con todo, Signum casi se sorprendió a si misma cuando pronuncio las palabras.
-Iremos a BLUE.-
Fate trató de disimular su sorpresa. Ella se imaginó que Signum trataría de llevarla a un territorio neutral, a un lugar que no la comprometiera, pero quería llevarla a su principal centro de negocios.
-¿A esta hora?- preguntó rápidamente para disimular un poco la sorpresa.
-Yo puedo entrar a la hora que sea,- dijo Signum con esa sonrisa de autosuficiencia que a Fate le encantaba y repelía al mismo tiempo.
Fate trataba de encontrar algo ingenioso que decir cuando el mismo hombre alto y moreno que había conocido el día anterior se acercó a ellas. Mirando más allá de él, Fate pudo ver un elegante automóvil negro esperando y listo para partir.
-Vamos a BLUE, Zafira,- dijo Signum y tomó a Fate del brazo para guiarla al auto pero la rubia no siguió avanzando.
-Gracias,- dijo Fate, -pero prefiero ir en mi auto. Así puedo moverme cuando terminemos nuestra conversación.
-Zafira y yo podemos traerte de vuelta para recogerlo,- comentó Signum sin soltar el brazo de Fate, mirándola fijamente. Su mirada ya no se veía tan autosuficiente como antes.
Pero Fate no cedió.
Necesitaba tiempo. Y espacio. Tiempo para calmarse y pensar. Y espacio para recuperarse de la abrumadora cercanía de Signum. Manejar la ayudaría a despejarse y a enfocarse nuevamente mucho más que sentarse lado a lado en la penumbra de un lujoso vehículo junto a Signum Wolkenritter.
Además, Fate estaba segura de que el vehículo de Signum tendría varias capas de blindaje y seguramente bloquearía su dispositivo de rastreo. Si Arf perdía su señal, Fate estaba segura que removería cielo, mar y tierra para encontrarla…y eso le causaría muchísimas más complicaciones que no necesitaba.
-De verdad, prefiero ir en mi vehículo,- insistió. -Pueden adelantarse, yo puedo seguirlos. Además, yo sé perfectamente donde esta BLUE. Fui ayer, ¿recuerdas?.-
Como Signum no respondiera y solo la mirara con el ceño, ahora, abiertamente fruncido; Fate agregó con una sonrisa, -No voy a escapar a ningún lado. Ya lo dije ¿no? No voy a detenerme.-
Signum se relajó. -¿Dónde esta tu auto?- preguntó.
Después de que Fate señalara su modesto pero elegante sedan rojo, a lo que no pudo resistirse fue a que Signum la acompañara hasta donde estaba aparcada tras indicarle a Zafira que la esperara en el auto. Los dos vehículos no estaban en realidad a una gran distancia.
Fate observó a Signum escanear su auto con su dispositivo móvil para obtener el número de identificación. Así como las personas estaban perfectamente identificadas con un código único, los autos también lo estaban. Uno podía escanear cualquier automóvil y obtener sus datos. Pero no así con las personas. Solamente la policía y las fuerzas armadas podían escanear personas. Aunque los Bios eran dispositivos orgánicos, a los que muchos querían incluso reconocerles derechos como a los humanos, ellos si podían ser escaneados igual que un auto. Tal y como el equipo de Signum lo había hecho con Arf en las oficinas de BLUE.
Tras el registro, se aproximó nuevamente a Fate.
-Síguenos de cerca,- le indicó Signum, todavía relajada pero seria. -Enviaré la información de tu automóvil a mi oficina de Seguridad para que te dejen ingresar por la misma puerta que lo haré yo.-
Fate se alegró. Al parecer entrar con la presidenta de la empresa tenía sus ventajas. Al menos no tendría que pasar por todas las molestias del día anterior.
-Muy bien,- respondió Fate y todavía sonriendo a Signum, desactivó desde donde estaba parada la seguridad de su vehículo con su dispositivo móvil.
Menos de un segundo después Fate se sintió salvajemente empujada y abrasada por la fuerza de un volcán.
-X-
Desde la cubierta del yate de los Bannings, todos los invitados a la fiesta sintieron primero una vibración para después escuchar una explosión estruendosa y ver una densa columna de humo elevarse en el cielo nocturno.
Diversas alarmas y medios de advertencia se activaron para acrecentar el desconcierto y el caos.
-¡Una explosión!... -
-¡Oh, por todos los dioses! ¡Algo explotó ahí! ¡Ahí!...-
-¡¿Qué pasa? ¿Un atentado?...-
Aunque el yate no se había visto afectado, todos contribuían al caos general con un poco de histeria generalizada.
Cuando Arisa trató de buscar a Arf para preguntarle que estaba pasando, hacía un buen rato que Arf había saltado corriendo a la oscuridad en busca de Fate.
-X-
Gracias por sus comentarios y reviews.
Si, la pieza que bailan o tratan de bailar Signum y Fate, es el soundtrack de hoy.
Nos vemos pronto.
