Al fin! Aqui esta la cuarta parte, me tarde en escribirla, estupida tarea jajaja

en fin, espero que les guste, si esta muy fail, me avisan jaja y soy yo o como voy avanzando en capitulos

estos se vuelven mas largos? jajaja no importa

Advertencia: Uso de nombre humano y de pais!

Tambien, Hetalia y sus personajes son de Hidekaz Himaruya!... excepto este oc... jajaja

:-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-:

¡Hola Mundo! ¡México Aquí!

Parte 4. ¡Contrólate Corazón!... Ó la visita a Xochimilco.

Al fin era domingo, el día favorito de Luna, porque lo tenía solo para ella. Era el día en el que podía ir y hacer lo que quisiera.

Ese día se levanto muy temprano, se preparo, junto su comida y tomo dinero y cuando apenas salía el sol, ella ya estaba montada en su caballo saliendo del castillo.

Hoy tenía planeado ir a Xochimilco, tenía muchas ganas de comprar flores para su cuarto, le traían tranquilidad con su aroma y colores. A este paso llegaría justo a tiempo.

El camino era largo, se hacen unas 2 o 3 horas para llegar, pero a ella no le importaba, desde el primer momento en que conoció un caballo hasta ahora, ella adoraba montar, le gustaba la sensación del viento en su rostro y cabello, le daba una sensación de verdadera libertad, algo que anhelaba más que otra cosa. Pero esta vez era diferente, si le agradaba el paseo que estaba dando, pero desde que había salido del castillo se sintió rara, como si alguien la siguiera, "es mi imaginación" se repitió todo el camino.

Ya estando a pocos kilómetros de llegar, la sensación de que la estaban siguiendo se intensifico. No era su imaginación, alguien estaba siguiéndola, estaba segura y mas cuando hace 3 kilómetros había escuchado una risa extraña. Decidió parar un poco, para darle la oportunidad a su perseguidor de alcanzarla, eso quería ella, fuera quien fuera, ella daría batalla hasta el final, lo juraba por la sangre azteca que corría en sus venas.

De pronto, se escucharon ruidos entre los arbustos, la joven se puso en posición defensiva, esperaba el momento de le pelea, cuando de pronto de entre los arbustos salió de un brinco un ser terrible: Francia

- Luna mon amour – se lanzo para abrazar a la mexicana

México realmente no estaba preparada para ver al francés, ella esperaba a algún asesino psicópata o animal salvaje, podía con eso, pero con Francia, era un caso totalmente diferente. Lo único que pudo hacer fue gritar, cerrar los ojos y lanzar un puñetazo al aire, el cual no fue tan al aire, porque dio directo en el rostro de Francia cuando este estaba a punto de abrazarla. El francés se desplomo en el suelo.

- ¡¿Qué rayos haces? ¡¿Qué me quieres matar de un susto o qué?

- bonjour mon amour – dijo apenas conciente Francia

- Francia ¿me seguiste desde el castillo? ¿Qué rayos quieres? – le pregunto la mexicana ahora mas calmada

- es fácil – se levanto como si nada – visto que has tenido tus momentos con Arthur y con Alfred, yo no me quería quedar atrás. Yo también quiero tener mi momento especial contigo – tomo las manos de la mexicana entre las suyas

- esto no me puede pasar a mí – murmuro la joven, soltó un suspiro y se puso a pensar: no tenia tiempo para regresarlo al castillo, además de que ya estaba tan cerca; tampoco podía mandarlo solo de vuelta, lo mas seguro es que se perdería y su jefe la regañaría por eso, así que no le quedaba de otra.

- esta bien… - dijo algo fastidiada – me puedes acompañar, tampoco puedo dejarte o mandarte de vuelta, me traería problemas

- ¡Mon amour sabia que aceptarías mi compañía! – dijo mientras la abrazaba de la cintura y la atraía hacia su cuerpo

- ¡espérate tantito! – Se separo la chica – te lo advierto, si empiezas con tus… cosas… francesas, te voy a disparar

- no seas tan cruel conmigo – dijo dramáticamente el francés mientras se llevaba las manos al corazón – yo solo quiero demostrar lo mucho que te amo

- no me vengas con tus tonterías, de una vez te aviso, si empiezas de empalagoso, te disparo; si intentas abrazarme o besarme, te disparo; y si intentas tomar mis regiones vitales, por supuesto que te voy a disparar hasta que el país entero se quede sin municiones, así que me puedes acompañar pero conserva tu distancia – dijo la mexicana para después montar su caballo –ahora córrele porque si no vamos a llegar tarde – y diciendo esto, retomo su camino.

El francés no le quedo de otra más que aceptar las "condiciones", subió a su caballo y la empezó a seguir antes de perderla de vista, lo cual era un tanto difícil porque la mujer iba demasiado rápido ¿Cuál era su prisa? El lugar no se iría, además era domingo, se supone que ese día era de calma.

Pronto, los dos se encontraban en el centro del pueblo.

- ¿Aquí es? – pregunto el francés que al fin había logrado estar a la par que ella

- Si aquí es, Xochimilco – respondió la mexicana con una gran sonrisa

- … ¿qué cosa? – el francés pregunto, aun no estaba acostumbrado a algunas palabras extrañas que se usaban en el país

- Xochimilco, ahora apúrate que llegaremos tarde a misa – bajo de su caballo y procedió a atarlo

- ¿misa? – estaba perdido ¿ella quería ir a misa?

- si, ¿Qué tu no vas a misa? Si no mal recuerdo, Antonio me dijo que eras católico ¿qué en tu país no se va a misa los domingos?

En efecto, Francis era católico y si iba a misa los domingos pero en su país, casi nunca lo hacía cuando se encontraba en otro, ya fuera porque no compartían su religión o porque no se llevaba lo suficientemente bien como para ir acompañado de otro a la iglesia, con los únicos que llegaba a ir a la iglesia era con España o con los hermanos Italia.

- am… si, soy católico, solo que no estoy acostumbrado a ir a la iglesia cuando estoy en otro país – respondió después de una pausa para pensar

- ¿Por qué no? – dijo la chica mientras buscaba algo en su bolsa

- bueno, porque am… - pensó su respuesta - no siempre es cómodo ir con otros, a veces no comparten mi fe o no les tengo la suficiente confianza – trato de explicarse

- sigo sin entenderte, yo pienso que mientras tengas fe, no importa el suelo que estés pisando o las personas de tu alrededor, tu puedes seguir creyendo y mostrando tu cariño y respeto a dios – dijo tranquilamente la mexicana, mientras se acomodaba un rebozo en la cabeza para entrar a la misa – ahora corre, porque si no llegaremos tarde – diciendo eso, empezó a caminar directo a la iglesia.

Francis aun estaba procesando lo que acababa de decir Luna, no pensaba que fuera tan devota a la religión, nunca había conocido esa parte de ella, aunque no debía sorprenderle, Antonio también era muy creyente y este la había educado, así que era de esperarse. Ya cuando regresó a la tierra, bajo de su caballo, lo ato y procedió a darle alcance a la joven que otra vez lo había dejado atrás.

Llegaron y entraron por el portón principal, el cual daba directo al jardín quedando la iglesia justo enfrente. Era muy sencilla, pintada totalmente de blanco, digna iglesia de pueblo, pero aun así era hermosa y mas porque la fachada estaba decorada con un enorme arco de flores. Francis estaba fascinado con el trabajo que habían hecho y se quedo parado ahí admirándolo, hasta que Luna lo trajo de vuelta a la tierra apurándolo para entrar.

Francis no esperaba ver lo que vio adentro, el esperaba algo mas sobrio, después de todo solo era un pequeño pueblo. El interior de la iglesia estaba precioso, el altar principal era dorado, un trabajo exquisito de madera y hoja de oro. Todos los frescos y las esculturas estaban muy bien trabajados. Pero lo que mas le gusto, fue la cantidad de flores y el aroma de estas que cubrían en su totalidad la iglesia.

El lugar estaba repleto de gente, al parecer todo el pueblo estaba reunido ahí. Ellos se fueron hasta una de las esquinas traseras, a Luna no le gustaba llamar para nada la atención, pero al estar acompañada por un europeo de cabello dorado, pues no pudo evitar ser presa de la vista curiosa de todos los que estaban ahí. Francis estaba extasiado con toda esa atención.

Unos minutos más tarde la música de un viejo órgano dio aviso de que la misa estaba empezando. Todo el mundo guardo silencio y el padre empezó a hablar. Francis estaba poniendo atención en la misa como todos los que estaban ahí, hasta que su vista se desvió un poco hacia uno de sus lados. Sus ojos ahora miraban a Luna.

Por más que intento concentrarse de nuevo en las palabras del padre, no pudo hacerlo, estaba demasiado concentrado viendo a la joven. Se veía realmente hermosa, no tenia absolutamente nada diferente, pero aun así, la energía que radiaba, la tranquilidad, la paz, toda esa fe, hacían que se viera como un ángel. En cuanto Luna se percato que tenía la mirada del francés encima, le dio un pequeño codazo diciéndole que prestara atención al padre. Francis no le quedo de otra más que volver sus ojos otra vez hacia enfrente, lo cual no duro mucho al empezar un canto, en el cual, casi todos eran participes, pero de entre todas esas voces, una llamo su atención.

¿Qué es lo que estaba escuchando? ¿Acaso era una alucinación? ¿Acaso un ángel se encontraba en el mismo recinto que todos ellos? No, no era eso, esa voz venia de su lado, esa voz la conocía muy bien. Poco a poco su mirada se desvió de nuevo a Luna. Esa hermosa voz pertenecía a Luna. La vio fijamente, vio como se movían sus labios y como de ellos se emitía esa voz que podía ser bien confundida con la de un ángel. De pronto, todas las voces se fueron atenuando, dejando solo la de Luna, todos empezaron a desaparecer, dejándolos solo a ellos dos. No podía dejar de verla, simplemente no podía. Sintió como su corazón empezó a acelerarse y como un pequeño rubor se formaba en sus mejillas.

¿Qué? Un momento, esto no le podía pasar a el, el era el conquistador, nunca el conquistado ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué de pronto no podía controlarse? ¿Por qué de pronto se sentía tan nervioso hacia una persona? Eso solo lo había sentido una vez en su vida y ya había sido hace muchos siglos atrás ¿acaso se estaba repitiendo lo que paso con Juana? Siempre le había gustado México, siempre la había deseado, pero era mas como un capricho… pero ahora, en estos mismos instantes, todo se había transformado de pronto, el ver ese lado de México, al ver a la verdadera México, todo lo que sentía por ella se había transformado. Seria que ese nuevo sentimiento era… ¿amor?

El solo pensar en esa posibilidad hizo que el rostro del francés se tornara completamente rojo, lo cual noto al instante y ante el pánico de ser descubierto, solo volteo su rostro a otra parte, no podía permitir que México lo viera así. Esto no le podía estar pasando, nunca en su vida se había sonrojado ni sentido vergüenza, tampoco se le había aumentado tanto el pulso, por mas que trato de respirar profundamente, su corazón no podía calmarse, lo cual frustro mas al francés.

- Francia ¿estas bien? – la dulce voz ceso su canto

- ¿eh? Jaja por supuesto que estoy bien ¿Por qué no debería estarlo? ¡Estoy de maravilla! Jajajaja –empezó a reírse nervioso ¡¿Por qué estaba tan nervioso?

La risa nerviosa de Francia se empezó a escuchar dentro de todo el recinto, provocando que la gente volteara a verlo con un gesto de desaprobación, México se moría de la pena, tanto que lo tomo del brazo y lo saco de la iglesia.

- ¿Qué pasa contigo? – lo soltó enojada

- am… nada lo siento, yo-

- no importa, ya había terminado la misa de todas formas

¿Ya había terminado? ¿Pues cuanto tiempo había estado en ese trance?

- Francia ¿seguro que estas bien? –se acerco la mexicana y puso la palma de la mano en la frente francesa – estas muy caliente, creo que tienes fiebre

Este acto solo intensifico el ritmo cardiaco y el sonrojo del francés, ya no podía soportarlo. En ese momento, con una de sus manos tomo la muñeca de la chica, con la otra atrajo el cuerpo de la joven al suyo, tenía que besarla, no podía soportarlo más. Pero antes de que pudiera juntar sus labios con los de la muchacha, Luna le dio un rodillazo justo en la entrepierna de Francia, lo tomo del brazo y lo lanzo al suelo.

- ¡lo sabia! ¡no se puede confiar en ti! – estaba furiosa la mujer – si te me vuelves a acercar te juro que te disparo – y con esto se dio la media vuelta y se fue o por lo menos eso fue lo único que alcanzo a ver el francés antes de que su vista se nublara y perdiera la conciencia, el golpe había sido muy duro.

Unos minutos después Francia recobro la conciencia y tras un poco de esfuerzo logro ponerse de pie, había olvidado no subestimar a esa chica, a pesar de su apariencia podía llegar a ser muy fuerte. Se llevo la mano a su cabeza recorriendo su cabello. Lo había arruinado todo gracias a su falta de control, ahora tenia que buscar a México y tratar de disculparse con ella, si esta no le disparaba primero en cuanto lo viera.

¿Dónde buscaría? No tenia ni idea por donde empezar, este lugar era nuevo para el, estaba en un predicamento, cuando de pronto una niña se acerco.

- disculpe señor, pero su novia se fue a esa dirección – señalo hacia una de las calles – lo mas seguro es que este en el mercado

- ¿mi novia? – Como deseaba que eso fuera cierto - ¿Qué te hace pensar que es mi novia?

- porque todas las novias golpean a sus novios cuando las hacen enojar – sonrió la niña como si fuera lo mas lógico del mundo

- merci – dijo con una gran sonrisa y fue directo a la dirección que le indico la niña

En poco tiempo se encontraba afuera de una gran mercado repleto de gente. Se encogió de hombros, no le quedaba de otra más que buscarla. Se adentro dentro del mercado, esquivando a toda la gente para buscarla, pero no tuvo mucho éxito. De alguna forma, termino en la parte donde vendían flores. Decidió tomar un respiro, necesitaba recobrar algo de energía para seguir sorteando a la gente en la búsqueda de la joven. Empezó a darse una vuelta entre los puestos de flores, había una gran variedad de colores y aromas a su alrededor, lo estaba disfrutando mucho.

Se detuvo en seco, enfrente de el se encontraba una visión hermosa. Era Luna, se encontraba en uno de los puestos de flores. Estaba viendo las flores con una hermosa sonrisa pintada en el rostro, con mucho cuidado, tomo una de las flores y la acerco a su rostro para poder oler su aroma mientras cerraba los ojos. Francia no podía evitar ver con ternura esa escena. Se acerco con mucho cuidado, tratando de evitar que la mexicana lo viera acercarse a ella y que esta le empezara a disparar (porque bien sabia que cuando juraba algo, lo cumplía al pie de la letra)

Se acerco al grado tal que estaba tan solo a 3 metros de la muchacha. Ella estaba viendo las flores, con una de sus manos las tomaba una en una, mientras que con la otra sujetaba el ramo que iba formándose. Realmente tenia que saber sobre florería, porque se tomaba su tiempo para escoger, aunque cambio de parecer cuando vio algunas de las flores que llevaba y como las acomodaba.

- ¿Necesitas ayuda con tu ramo? – dijo el francés suavemente, no quería asustarla

- No gracias, yo puedo sola – contesto aun molesta la chica mientras seguía batallando con las flores

- No sabia que te gustaran tanto las flores – se acerco curioso para ver la selección de la muchacha – aunque, no se porque llevas flores tan tristes

- ¿eh? ¿Flores tristes? – volteo a verlo con la confusión muy marcada en el rostro

- si, mira, por ejemplo, las gentianas o las malvas

- ¿Qué cosa? – estaba aun mas confundida la mexicana

- ¿eh? – el francés no creía lo que escuchaba, pero aun así quería verificarlo – dime ¿sabes los nombres de las flores que llevas?

Ante la pregunta la mexicana cerro los ojos y con una gran sonrisa dijo – No, no se

Los ojos de Francis se abrieron de asombro ¿Cómo era posible? Esto no podía permitirlo, no podía permitir que la mujer de sus sueños no conociera algo tan importante como el nombre y el significado de las flores

- mira – tomo una flor azul del ramo – esta se llama gentiana, es una flor muy bonita por su color, pero simbolizan dolor y deseos de huir por ello

- oh – la mexicana empezó a tener curiosidad ante el tema

- esta otra – tomo otra flor, esta vez con tintes rosas y morados – se llama malva, simboliza una pena del corazón

- no sabia que tuvieran un significado tan triste – miro el ramo que tenia en brazos

- podemos arreglarlo – dijo con una sonrisa el francés – mira, puedes cambiarlas por… mm… esta – tomo una flor – esta se llama jacinto, es igual de color azul, pero simboliza amor y un corazón alegre y también podemos cambiar la malva por… esta – tomó otra flor – margarita, es una flor muy linda y hay de muchos tonos, significan amor y confianza, pero la morada tiene un significado especial

- ¿Qué significa? – pregunto viendo directamente a los ojos del francés esperando la respuesta, como si fuera una niña pequeña a punto de descubrir algo

- Eres la que mas he amado – dijo el francés con el tono mas suave que pudo, sin dejar de ver los ojos de la mexicana y mostrando su mejor sonrisa

La mexicana no pudo evitar sonrojarse un poco. Este acto solo hizo que el francés sonriera aun mas, había logrado lo que quería, poco a poco se fue acercando y cuando estaba a punto de tomarla en sus brazos y besarla, la chica lo golpeo en el brazo tan fuerte que lo tiro al suelo.

- jajaja no digas esas tonterías – reía nerviosa la joven, por lo general ignoraba cualquier comentario de ese tipo, pero cuando veía que era muy enserio el asunto, la pena la invadía de pronto – jajajaja eres un tonto, no lo vuelvas a decir – decía mientras se balanceaba de lado a lado con ambas manos cubriendo su rostro

Talvez no fue como Francis lo había planeaba, pero por lo menos ya no estaba enojada con el.

- bueno, será mejor que nos vayamos tonto – dijo mientras le daba el ramo para que lo llevara

- esta bien – tomo en ramo y fue siguiendo a la joven

- un momento – se paro en seco – aun me falta algo – en ese instante la joven salio corriendo en dirección contraria – tu adelántate yo te alcanzo mas tarde – y diciendo eso desapareció entre la gente

A Francis no le quedo de otra más que hacer lo que le dijo, seria tonto buscarla, solo acabaría perdido. Así regreso a donde estaban los caballos, monto el suyo y espero a que volviera. Ya cuando se estaba empezando a desesperar, apareció a lo lejos la chica con un ramo de flores blancas, pero no iba hacia los caballos, iba camino a la iglesia. Francis se sintió curioso y decidió alcanzarla.

Se quedo en la puerta, viendo lo que hacía la chica. No pudo evitar sonreír al ver a la joven que depositaba las flores blancas enfrente a un altar dedicado a la virgen.

Luna se quedo ahí unos instantes y se giro para salir. Francis salió corriendo, no quería que lo viera, podría mal interpretarlo y aunque estuvieran en una iglesia, le empezaría a disparar. Un minuto más tarde salio México.

- no espíes es de mal gusto – dijo la joven, el esfuerzo de Francia no había funcionado

- no pensé que fueras tan creyente – trato de cambiar el tema para evitar un regaño (o posible disparo)

- le debo mucho a mi morenita, ella siempre me cuida – dijo sonriendo – ahora vamonos de aquí – se dirigió a su caballo, lo desato, monto y empezó a irse

Francis se quedo ahí viéndola, su corazón nunca ceso de palpitar a toda su capacidad

- ¿Qué te vas a quedar ahí como estatua o qué? – freno la mexicana

- ¿eh? No, ya voy – dijo el francés el cual se apresuro pues la mexicana una vez mas lo estaba dejando atrás.

Por más que acelero su caballo no podía alcanzarla, parecía como si lo hiciera a propósito.

Unas horas mas tarde, Luna había regresado al castillo

- a buena hora llegas – se encontró a Díaz en la entrada - ¿Dónde estuviste todo el día?

- nada, solo fui a dar un paseo con Francia

- ¿y donde esta?

- viene justo detrás de mi, no ha de tardar

Pocos minutos después llego otro caballo, solo que sin su jinete.

- México… - dijo Díaz con una voz dura

Esto era malo, cuando le decía por su nombre de país, significaba que estaba enojado y cuando estaba enojado a la pobre de Luna le iba muy mal, realmente muy mal.

Mientras tanto, Francis se encontraba en medio de la nada sin su caballo, por ver como montaba la joven su caballo y como su cabello volaba libre por la acción del viento, no se dio cuenta que estaba a punto de chocar con una rama. Cuando recobro la conciencia se dio cuenta que ya no estaba Luna cerca, ni su caballo cerca y que había caído en medio de la nada.

Si, era oficial, su corazón lo había traicionado, ahora era propiedad de esa mujer.