(¿Donde estoy?)

Despierta en una habitación,no sabe

donde está,ni su nombre. Un ancia-

no nota su presencia,y le sonríe.

—¿Quién eres?¿dónde estoy?—pre-

gunta con nervios la chica.

El anciano le regala una sonrisa.

—Soy el maestro Fu—dice el hombre.

Ahí da un click en la mente de la mu-

chacha.

—!Tuve un sueño horrible maestro!,

alguien…un hombre,me dijo que es-

estaba muerta,¡y que nadie encuen-

tra mi cuerpo!;no sabes el miedo

que sentí. —afirmó hablando muy

rápido. Supo que algo estaba mal

cuando el hombre mayor borró su

sonrisa. Reemplazandoló con una

mueca clara de tristeza.

—Eso sí paso,Ladybug. Lo lamento.

Admitió el hombre con pesadez en

su voz. —Tú lo lograste,venciste a

Hawt Moth…—la chica sonrió emo-

cionada. —pero,perdiste tu vida.

En ese momento a la chica le entra-

raron enormes ganas de llorar,hasta

quedarse sin lágrimas. Pero no lo

hizo,nada cayó de sus ojos. Y el

sentimiento nunca llegó.

—No lo entiendo¿porqué no puedo

ir,al cielo,¿acaso cometí algún error

imperdonable?—

—Tu cuerpo desapareció ese día,

tengo sospechas de que fué incine-

rado en el incendio. Estás aquí,por-

que los miraculous de la creación

desaparecieron también. Y no pue-

do sentir su energía. No había

oído un caso similar—aclaró nervio-

so. Frotaba sus manos con ansie-

dad.

—Tikki—murmuró,ante la realización

de que su amiga estaba perdida.

La voy a encontrar,afirmó ella.

—Maestro,puede explicarme¿cómo

es que terminé en un incendio?,no

puedo tan siquiera recordar que hi-

ce ese día,no puedo recordar casi

nada.

—Es algo normal,Marinette. Acabas

de venir de la muerte,y aún estás

muerta.

—¿Cómo se supone que la encontra-

ré,si nisiquiera sé nada?,sabes,tengo

la sensación de que lo que menos

tengo es tiempo—dedujo ella.

—Tienes razón en eso,tienes poco

tiempo,cuanto más tiempo pases

aquí,más oscura estará tu alma.

Sería bueno que pudieras lograrlo

ya en una semana—dijo él,para la

consternación de la joven.

«¿Qué?»¡cómo se supone que logra-

ría aquello!

—Lo entiendo—contestó ella.

Adrien.

Quiero tanto ver sus ojos,quisiera

tanto tener un futuro con ella…

Resulta indescriptible esta sensa-

ción en mi pecho,es como si hubie-

ran arrancado un pedazo de mi co-

razón. Me duele tanto saber,que ella

nunca pudo saberlo. Nunca se ente-

ró que llegué a amarla. Y tardé en

darme cuenta,que sus ojos estaban

clavados en Adrien Agreste.

A pesar de haber amado a Ladybug,

Marinette me conquistó con el

tiempo,con sus lindos gestos,y su

balbuceo. Siendo,simplemente ella.

Amando,y dando amor.

Pero ella murió,murió creyendo que

nunca la amo,murió creyendo que

él estaba enamorado de Kagami.

Nunca supo que Adrien amaba a

Ladybug,quien también era ella.

Nunca pudo saber quién se encon-

traba detrás de la mascara de gato.

Era tan injusto. Marinette quizás nunca tuvo la oportunidad de poder conocer su identidad,pero lo cono-

ció más que ninguna otra persona.

Era su otra mitad,después de todo.

Podían charlar,reír,y ser ellos mis-

mos.

—Dios,por favor,siempre eh sido

bueno,quisiera verla de nuevo,qui-

siera estar con ella para siempre—

lloriqueó él.

En el fondo de su corazón,anhelaba

que lo escuchara,pero uno debe

cuidar lo que desea en voz alta.