Robin Hood sabía que Regina tenía muchas cualidades que quizá él desconocía; pero que ella se autodenominara 'inmadura', era algo frente a lo que no podía evitar reír…
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-¡Acuérdate de que hoy Roland saldrá más tarde!- Le gritó desde su pieza.
-¿Por qué sale más tarde? – Le oyó preguntar desde el pasillo
Regina se negó a gritar su respuesta, dejó la ropa que estaba doblando sobre la cama y salió del cuarto para hablarle:
-Porque hoy los niños se van a quedar a adornar la sala- él le miró sin entender-… y tú te ofreciste a llevarle a él y a Frank por helado después del colegio…
-Ah, sí, sí…- Dijo no muy convencido - ¿De verdad yo dije eso? – Pasó su mano por su pelo.
- ¿No puedes llevarlos? - Regina posó sus manos en su cintura
-Esteeee… Podría, pero David se ha ofrecido a acompañarme a ver lo del traje- Regina seguía con los brazos en jarra – a menos que quieras que me case con jeans y campera.
Resopló por lo bajo y luego sonrió. Le apuntó con un dedo y se acercó a él amenazadoramente:
-Te…Lo… Prohíbo- En cada palabra tocó el pecho del hombre.
Él posó su mano sobre la mano acusadora y le besó fugazmente.
-Por lo mismo sé que tú le irás a buscar hoy…
Robin volvió a retomar su camino por el pasillo y bajó las escaleras para salir rumbo al jardín. Regina no volvió al cuarto sino que, luego de pensarlo algunos segundos, se dirigió a la cocina para tomar el teléfono.
Luego de un par de tonos alguien contestó al otro lado de la línea.
-¿Aló?
-No podré ir hoy.
Una pausa, la otra persona parecía estar procesando la información.
-Regina… ¡No puedes arrepentirte!
-No lo he hecho, de verdad no puedo ir hoy.
-Tampoco ayer, ni antes de ayer, ni la semana pasada…
-Ahora es distinto
-¿Por qué?
-Porque esta vez de verdad no puedo
-¿Y las veces anteriores?
-No quise- Silencio- Escucha, Tink, las otras veces te dije que no porque no estaba segura; pero ahora sí... Es solo que Robin ha tenido que salir y debo ir a buscar a Roland, ¿Podemos dejarlo para mañana?
-Solo si mañana no sales con otra excusa
-¡No es una excusa!
Tinkerbell tenía motivos para desconfiar de Regina, pero creía que ya le había dado suficientes razones para que creyera en ella, aunque solo fuese un poco.
-Vale, está bien, nos vemos mañana ¿Sí?
-Gracias.
Colgó el teléfono.
Se sentía ridícula; los nervios, las dudas, la desconfianza ¿Dónde estaba la Reina Malvada?
Habían decidido tomarse los preparativos del matrimonio con calma, de hecho decidieron guardarse la noticia el mayor tiempo posible; pero con Roland y Henry aquello no fue más que una semana. Sin embargo, se suponía que todo lo demás estaban logrando llevarlo a su ritmo. Habían conversado no hacer algo pomposo sino más bien íntimo. El problema es que algo íntimo en un pueblo pequeño es equivalente al pueblo entero, todos comentaban que esta sería la ceremonia del año, todos estaban expectantes sobre el enlace Locksley-Mills y, sin quererlo, Regina comenzó a motivarse con el ambiente.
Tinkerbell, claro está, mucho tenía que ver en esto. La pareja había accedido a que ella organizara la ceremonia, aunque con directa supervisión de los involucrados, a fin de cuentas era su matrimonio. Tenía imaginación a raudales para esto, si en Storybrook hubiesen más matrimonios al año, es posible que hasta hubiese encontrado su vocación. El problema es que la mayoría de las ideas a Regina le parecían muy cursis o infantiles, a fin de cuentas ellos ya eran personas grandes, vivían juntos hace un año, estaban criando dos hijos… Ellos ya no estaban para esas cosas. O al menos ese fue el pensamiento que mantuvo las primeras semanas de preparativos, porque luego visitó el lugar pensado para la fiesta; sencillo, en los lindes del bosque, rústico pero elegante… Y la sonrisa aprobatoria de Robin le contagió. Luego de eso, se encontraba eligiendo colores para los manteles, seleccionando arreglos florales, pensando en el diseño de las invitaciones…
Negó con la cabeza. Tomó su cartera y se dirigió a su auto, pasaría por la oficina antes de ir por Roland, necesitaba distraerse ¿Cómo es que todo esto le ponía tan nerviosa?
Cuando en la tarde se encontró con Robin en la casa, dudó en preguntarle sobre el traje, temía las preguntas que él pudiese hacer. Se alegró de que por propia iniciativa le contase.
-Así que ha quedado todo listo y debo pasar por… ¿Regina?
La mujer parpadeó rápidamente como saliendo de un letargo
-Te estoy escuchando- Respondió rápidamente.
-Lo sé, pero no me estás colocando atención- Le sonrió comprensivamente- ¿Qué sucede?
-N-nada- Demasiado rápido, eso confirmaba que algo le sucedía.
-¿Y cómo puedo ayudar a solucionar ese nada?- Preguntó acercándose a ella en el sofá.
-¿Te parece bien lo que estamos haciendo con la boda?
-¿Qué quieres decir? – Robin arqueó una ceja.
Regina bajó la vista y tomó la mano del hombre. Luego, en silencio, se levantó a acariciarle la cabeza a Roland, que estaba sentado en la alfombra jugando con un videojuego. El niño comprendió con rapidez- ya lo esperaba- era hora de irse a la cama. El arquero hizo un ademán de levantarse; pero se arrepintió al instante, Regina hablaría cuando ella quisiera hacerlo, así que espero unos momentos antes de dirigirse a la pieza de su hijo para darle las buenas noches.
Ya en la cama, Robin quiso distraer la situación y preguntó por la salida con Roland y su amigo. Sin embargo, la respuesta fue algo que no vio venir:
-¿No crees que quizá deberíamos casarnos en un lugar donde solo estemos los dos?
-¿Y el juez?
-Y el juez.
-¿Y Roland? ¿Y Henry? ¿Y John? ¿Y Tink? ¿Y…?
Regina levantó la mano y junto los labios. Robin calló y le miró esperando su reacción.
-Ya entendí- Sentenció ella.
-¿A qué viene esto?- Le preguntó algo irritado por la situación.
-No lo sé, Robin, yo solo…
-Estás nerviosa
-Ajá- Asintió bajando la vista.
Él relajó su expresión y movió su brazo para indicarle que se recostara sobre su pecho. Acarició el hombro descubierto de la mujer y ella se relajó al sentir la respiración de él bajo su cuerpo.
-¿Sabes? –Comenzó- no deberías dejar que la presión de la gente te coloque nerviosa. Es decir, estar nerviosa es bueno, significa que te importa… que quieres que salga bien… pero eso no debería afectarte de esta manera- hizo una pausa para enfatizar su punto final- deberías estar feliz.
-Lo estoy- señaló levantando la vista hacia él- es solo que…- Resopló y luego continuó de manera atropellada- Tink me preguntó por el vestido y yo no había pensado demasiado en ello, entonces ella dijo que yo debía usar algo hermoso como el de una revista que me mostró, y de verdad es un vestido hermoso, pero yo no sé si debo usar algo así, ahora ella quiere que le acompañe a probármelo porque dice que entonces me convenceré, no creo que sea el caso, aunque ya me he compromet…
-Regina, espera…
Ella se mordió el labio y le miró con pesar
-¿No me has entendido?- Preguntó inocentemente
-Creo sí, pero no acabo de ver el problema.
-Soy inmadura- soltó de pronto
-¿Qué?- Le miró divertido
-O me estoy comportando de manera inmadura, es lo mismo.
Robin Hood sabía que Regina tenía muchas cualidades que quizá él desconocía; pero que ella se autodenominara 'inmadura', era algo frente a lo que no podía evitar reír…
Ella le golpeó suavemente el pecho, reprochándole.
-¿Todo esto es a causa de un vestido?
-No es solo el vestido… Estoy organizando una boda de princesas. No sabía que una parte de mí lo quería, pero quiero un vestido, quiero invitados, quiero flores, quiero una gran fiesta…
-¿Y qué hay de malo en ello? ¡Yo quiero que todo el mundo esté presente!- Le acomodó un mechón detrás de la oreja y dejó su mano en la mejilla de la mujer.
-Yo ya me casé una vez…
-También yo…
-Entonces creo que no sería correcto hacer algo tan vistoso
-Regina- se rió ligeramente- creo que precisamente por eso debemos hacer algo vistoso. La gente suele hablar del Amor Verdadero, del único amor verdadero
-Charming- apuntó ella y ambos rieron
-Por ejemplo. Pero… La verdad es que me he dado cuenta que no todos tenemos esa oportunidad y, aun así, aquí estamos. Creo, fervientemente, que nada merece mayor celebración que la segunda oportunidad.
-Eso no parece lógico
-Puede que sí, puede que no, pero no puedes negar que es más heroico atreverse a amar luego de haber sufrido.
Un punto, un muy buen punto. Regina cruzó su brazo por sobre el estómago de él y le abrazó en silencio. Se quedaron así un momento, ahora la mano del arquero se recreaba sobre la cintura de ella.
-Entonces… ¿Qué me dices?- aventuró él.
-Creo que mañana iré a ver ese vestido- Regina sintió la vibración de la suave risa de Robin.
-¿Sabes?- dijo él- si esta es tu manera de ser inmadura, la apruebo.
Ambos rieron. Cómplices.
Al día siguiente, mientras Regina se miraba en el espejo de la tienda, no podía dejar de sonreír. Por el reflejo podía ver a Tink haciéndole señas de aprobación, definitivamente ese debía ser el vestido.
Recordó la conversación con Robin, quizá él tenía razón: Ellos merecían una celebración. Su amor merecía una celebración.
Acarició la suave tela del vestido.
Qué importaba el resto, su cuento de hadas merecía un final feliz. Y ella, sencillamente, quería volver a ser una reina.
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¡Hola!
Muchas gracias por sus comentarios, en especial a aquellos invitados a los que no puedo contestarles de manera directa: ¡Muchas gracias!
Les invito a seguir dejando palabras (hoy, "inmadura"), es momento de poner a prueba mi imaginación.
Próxima palabra: Inesperado (siempre y cuando no dejen alguna que me haga replantearme el orden de los capítulos)
Nos leemos :)
