Notas de traducción: Perdón, perdón, perdón, perdón :( literalmente OLVIDÉ que ayer fue Miércoles. Estaba con la idea de una laaaarga semana porque me voy de vacaciones, y en las notas finales sigo chillando, bye.
Disclaimer: Ancient Magus Bride / Mahoutsukai no Yome no es de mi propiedad, sino de Kore Yamazaki.
"Yuletide Kisses" tampoco me pertenece, sino a la maravillosa Dena Gray.
Yo solamente traduzco ésta bella historia para aquellos que no entienden el idioma inglés.
Resumen completo: Elías muestra a Chise la tradición de la naranja de besos, y mucho, mucho más... A/U, con algunos spoilers del manga, se desvía aproximadamente desde el capítulo 30 del manga. No apto para el trabajo (NSFW), y si tomamos ésto como referencia en al menos dos años en el futuro, Chise tendrá 17 años, casi 18. Solamente para lectores maduros, por favor. Habrá sexo con un monstruo. No leer si no es de su agrado.
Chise yacía acostada sobre la colcha arrugada, con la sangre acelerada en sus venas debido a los remanentes del deseo aumentado por Elías. Tan estoico como al mago le gustaba creer que era, como se mostraba al mundo, él era realmente un profundo apasionado. Ella se preguntaba si él sabría cómo nombrar esa sensación. ¿Se daría cuenta de qué tan excitante era tener tanto poder enfocada en ella, deseándola a ella? El aspecto más vertiginoso era que ella sabía que era causa suya y de nadie más. Elías la extrañaba cuando estaba lejos, la seguía para traerla de vuelta, él se preocupaba por ella y hacía lo que fuera para tenerla cerca.
Tanta atención, después de muchos años de ser tratada como un objeto o una maldición, era adictiva. Ella lo adoraba por eso. Haría todo en su poder para hacerlo feliz.
Mientras su cuerpo se tranquilizaba, su mente fue de vuelta ante todas las posibilidades del cuerpo de Elías. Ahora que había visto su pecho, ¡Y vaya set de músculos poderosos que tenía! Absolutamente todo en él parecía ser poderoso y estar en forma, pero ya lo había visto en sus distintas formas… ¿Cuál era la verdadera? Si ellos… Si ellos hacían el amor… ¿Qué forma tomaría? ¿Eso importaba?
Chise pensó en eso. ¿Realmente importaba? Por lo que ella había aprendido antiguamente sobre la biología le hacía pensar que quizás no, pero Elías parecía ser una mezcla de un montón de cosas. Cuando estaba mucho más molesto, parecía tomar la forma de una quimera, pero mantenía su calavera en forma de lobo. Algunos animales tenían espinas en su…
Bueno, si él las tenía, podría solo… ¿No tenerlas? Sabía que él daría lo mejor de sí para no lastimarla. Lo más que le había hecho era un moretón en su piel, y su control usualmente era extremadamente inquebrantable. Había tenido dos orgasmos esa mañana y ni siquiera había cambiado de forma, así que quizá eso no era un problema.
La parte que le causaba curiosidad de su… pene; tenía que llamarlo 'pene'. ¡Ya no era una niña! Chise suspiró y se estiró, regañándose a sí misma por ser tan tonta de tener miedo a una palabra. Ahora, la parte que le causaba curiosidad de su pene era sobre si éste sería igual en sus diferentes formas. Cuando había estado en su forma Naga y Quimera no había notado nada, así que probablemente había una diferencia ahí, pero dudaba que estuvieran juntos si no estaba en una forma parcialmente humana.
Tragó fuertemente. "¿Verdad?".
Sus ojos se dirigieron a la puerta al escuchar el sonido del agua salir de la regadera desde el pasillo. Esa era la oportunidad perfecta para saber qué era lo que tenía que esperar en realidad. ¿Podría simplemente espiar sin que él se diera cuenta?
Se sentó y miró fijamente la puerta, debatiendo entre el riesgo contra la ganancia. Dudaba que Elías se molestara con ella por ser curiosa; nunca lo había estado antes. Apretando su blusa, se levantó y se dirigió silenciosamente hacia el pasillo. Dudó mientras tomaba la perilla, pero la determinación estabilizó su mano y la tomó firmemente, girándola lentamente para mantener el pestillo lo más silencioso posible.
El vapor rodeo su cara. A Elías debía gustarle una ducha más caliente de lo que le gustaba a ella. Se deslizo desde la puerta y la cerró tan silenciosamente como la había abierto. Hasta ahora, todo bien; no parecía que Elías se hubiese dado cuenta. Podía ver sus cuernos por encima de la pantalla decorativa y su larga sombra a través del vidrio coloreado. El corazón de Chise se aceleró a medida que veía su forma. Amplios hombros, una espalda fuertemente musculosa, cadera estrecha, y parecía que tenía una generosa curva en el trasero. Todo lo que había sentido a través de sus ropas era exactamente lo que había esperado, e incluso un poco más.
Antes de que se diera cuenta, se había deslizado más cerca para tratar de tener una mejor vista, pero Elías había cerrado la regadera, por lo que se mantuvo quieta, temiendo haber sido descubierta. Técnicamente estaba invadiendo su privacidad. El agua salpicó y Chise escuchó un gemido muy satisfecho mientras, aparentemente, Elías se sentaba en la gran tina con forma de garras. Chise sonrío. ¿Elías habría elegido la tina? ¿Veía la ironía de él dándose un baño en una tina que tenía forma de garras? (1).
Con los pies descalzos, caminó silenciosamente sobre el suelo de baldosas, a lo largo de la pared tras el mago, y trato de mirar por encima de su hombro hacia el agua.
.o.
El oído de Elías estaba adaptado al mínimo cambio, y había escuchado el pestillo de la puerta abrirse. Pauso su ducha, escuchando intensamente con sus latidos acelerados. Suaves pasos cruzaron el suelo del baño y supo que tenía que ser Chise. Solamente una pantalla los separaba, y ella nunca lo había visto completamente desnudo. ¿Debería estar preocupado? ¿Debería esconderse? ¿Regañarla? ¿O no? Él era como la mayoría de los vecinos y no le prestaba nada de atención a su propia desnudez, excepto que debía ser cubierta de acuerdo a los estándares de la sociedad moderna. Si Chise lo iba a aceptar, ¿No debería solamente ser… Él mismo?
Con ese pensamiento en mente, continuó lavando su refinada forma, cuidando de permanecer un poco más de tiempo ante la regadera de lo que normalmente haría. La tina estaba casi llena cuando él había cerrado la regadera y sintió una temperatura escaldante maravillosa. Se sentó en la cálida agua y dejo ir un gemido de apreciación, asentando sus brazos y cuello contra el borde de la tina.
La habitación estaba lo suficientemente caliente para aumentar y llevar esencias, y la más intrigante esencia le hizo saber que Chise estaba tras él. Rosas… De todos los humanos que había seguido alrededor del mundo en las luces y sombras, ninguno había olido tan distractoramente intoxicante. Trato de recordar si es que ella había olido así antes, pero debió haber descartado las esencias como algo circunstancial. Honestamente, no podía recordar haber estado cerca de ella en una situación excitante en donde ella no estuviese rodeada de algún tipo de vegetación que pudiese ocultar su esencia, o cerca de algún vecino que siempre oliera a cosas verdes y frescas, de cualquier forma.
La ropa de Chise se movió a algún lugar tras su cabeza y escucho el suave deslizamiento de piel con piel, mientras sus piernas o manos se frotaban entre sí, y su quijada se abrió ligeramente con una sonrisa. Curiosa como un pajarillo (2), su Chise.
– Elskan, ¿Por qué no te acercas y ves lo que viniste a ver? –
Su ligero jadeo fue entrañable, y levantó una mano cerca de su cuerno para invitarla. Su pequeña mano fue tomada pronto en la suya, y la jalo adelante, lo suficiente como para que la delicada mano descansara en su pecho. Elías la soltó y Chise deslizó su mano a lo largo de su piel, de arriba a abajo, apoyando su cuerpo en la tina, con sus senos sirviéndole de almohada a su cabeza. Un bajo, apreciativo gemido se escapó mientras dejaba caer su cabeza contra la de ella.
Elías podía acostumbrarse a esto. Había algo muy satisfactorio en recostarse en una tina caliente con Chise sosteniendo su cabeza. La barbilla de Chise descansaba en su cabeza, en una forma reversa a su abrazo usual, y todo estaba bien en el mundo.
Elías respiro lentamente, meditando para disfrutar el momento. Después de unos momentos de silencio, las manos de Chise se cerraron en los musculosos pectorales, y después se abrieron para tentar suavemente los pezones de Elías. Él inhalo bruscamente y sintió una benéfica respuesta en su sexo tan pronto sus orificios nasales se llenaron con la esencia de Chise. Ciertamente ella ya había visto esa parte de él, por lo que sus exploraciones parecían pedir su permiso. Su pene se encendió, lleno de vida, lo que era un sentimiento interesante en la arremolinada agua. Los dedos de Chise trazaron círculos en su pecho, tentando con sus uñas y Elías contemplo arrastrarla a la tina con él.
Interesado en el ardiente pensamiento en su mente y la idea de bañarse en su esencia mientras sus fluidos se mezclaban con el agua de la tina, hicieron de su respiración en un jadeo errático. Su mano izquierda tomó la de ella y la jalo gentilmente a su lado. Ella lo miró confundida, su mirada cambiando entre su cara y su cuerpo, de arriba abajo con una distracción elogiada.
– Chise – dijo, llamando su atención. – Desvístete y métete conmigo –
La cara de la chica brilló ante un sonrojo intenso, pero no dudo en obedecerlo. La ropa cayó al suelo con un suave sonido, y en unos cuantos segundos Chise tenía sus manos en el borde de la bañera. Sus pequeños senos se balancearon hacia adelante con tentación, y Elías se sentó un poco más erguido para así alcanzarla y levantarla y meterla con él. Las olas de agua resultantes se derramaron por encima de la bañera hasta el suelo, pero a Elías no podía importarle menos; Chise estaba con él. La mantuvo levantada hasta que sus pequeños pies se asentaron a ambos lados de su cadera, y la dejó de pie frente a él. Qué vista, era ella, de pie y desnuda a la luz de la mañana. Las manos de Elías se acomodaron en los tobillos de Chise y se deslizaron de arriba a abajo sobre las curvas de sus suaves piernas en apreciación. El cuerpo de Chise era una pequeña maravilla – completamente suave, lleno de suaves curvas. Dejando que sus manos y ojos rondaran por donde él quisiera, descubrió unos cuantos nuevos lugares que parecían excitarla. Sabía que sus senos eran erógenos, pero sus caderas… La parte baja de su estómago… La parte trasera de sus muslos…
Mientras sus manos la recorrían, sus ojos se obsesionaron con el punto entre sus piernas. El vello púbico era del color de una flama y se reunían en gruesos rizos, brillando con la luz matutina que venía de la ventana junto a ellos. Elías sabía que su esencia era más fuerte ahí, y donde partían las piernas de Chise, pudo ver un rizo goteando la dulce miel rosácea. Sus manos subieron y sobraron sus muslos, sus pulgares moviéndose en círculos y presionando más y más arriba con cada movimiento.
La respiración de Chise era errática y sus manos se agitaban como pajarillos asustados, las cuales finalmente descansaron rodeando su propia cintura. Elías movió sus manos más cerca para tocar el portal de su fragancia y levanto su mirada a la de ella antes de dejar que su pulgar fluyera a través del singular rizo. La cara de Chise se transformó de anticipación a necesidad y él se aferró a sus muslos fuertemente, enterrando sus uñas en la suave carne antes de aflojar su agarre y deslizar gentilmente su pulgar en la humedad de ella. Los ojos de Chise se ensancharon y su respiración se estremecía en su pecho.
Mirar su cuerpo sonrojarse y abrirse para él mientras su pulgar se hundía en su imposible calor era asombroso. Llevó el resto de su mano entre sus piernas y uso el dedo largo para explorar más allá. El absoluto y fascinante calor que envolvía su dedo era como una droga y se dio cuenta de cómo sus sentidos aumentaban y se enfocaban. Usualmente mantenía al menos un poco de atención a lo que pasaba alrededor de él, pero con Chise de pie frente a él, sumisa a sus exploraciones, mantenía su completa y plena atención. Quería saber cómo se veía la cara de Chise cuando ella acabara. ¿Se relajaría? ¿Se sofocaría? ¿Mantendría sus perfectos ojos de verde primavera en él?
Elías se dio cuenta de que ella ya se veía así ahora y decidió impulsar sus reacciones. Su aprendizaje había sido abstracto anteriormente, pero ahora…
Manteniendo su mano derecha entre sus piernas, la estabilizó con la izquierda y levantó su vista para darle un beso en los labios. Chise le sonrió y abrió la boca ligeramente, sacando su lengua tentativamente para permitirle que tocara la punta de la lengua de Elías. Él se sorprendió, cerrando su hocico para mirarla con interés y calmando sus ocupados dedos. Su lengua, de alguna manera, se sentía más íntima que su dedo en ese momento. Quería hacerlo de nuevo, así que volvió a abrir su hocico lentamente para así acercar su lengua a la boca de Chise. Ella lo lamió de nuevo, después enredó su lengua con la de él. Un relámpago arqueó su columna y sintió un cambio en su conciencia que usualmente anunciaba un cambio en su forma, pero no pudo encontrar una forma de que eso le importara. Su lengua se hundió en la boca de Chise y ella dio un quejido sordo en sorpresa, dándole acceso rápidamente, ante su deleite.
La pequeña boca de Chise sabía a almendras y miel, y sus pequeños dientes eran suaves y finos. Elías sintió los bordes de su boca con la punta de su lengua, y la urgencia de probarla sin devorarla era confusa pero agradable.
Elías quería sentir las diferentes texturas de la piel de Chise con su lengua, así que empezó a retirarla del interior de su boca, usando la punta para sentir la delicadeza dentro de sus labios. Ella se alejó riendo, levantando una mano para frotar sus labios.
– ¿Qué pasa? –
– Me hiciste cosquillas –
Elías estaba preocupado por haber interrumpido el momento o haberla lastimado de alguna forma, pero su sonrisa era entrañable.
– ¿El interior de tu boca te hace cosquillas? – Preguntó, confundido por tal cosa. Ella asintió.
– Los labios son muy sensibles –
Elías pensó en ello. El hueso de su cara no era muy sensible. Sentía la temperatura y la presión, como cuando Chise lo besaba, pero apenas lo sentía. Labios… Bueno, solo tenía labios en su forma humana. Cambiando rápidamente en su sombra, convirtió su cuerpo en dicha forma, y tuvo que ajustarse en la bañera para volver a tener aquella excelente vista de su cuerpo. Cuando la miró de vuelta, Chise parecía sorprendida, pero intrigada.
Él inclino su cabeza ante la duda.
– Ya sé que no te gusto de ésta forma. Pero, ¿Me dejarías besarte así, solo una vez? Quiero sentir lo que tú sientes –
Las manos de Chise alcanzaron su cara y la sostuvieron, ella se veía preocupada. Elías sintió sus cejas se fruncían en la expresión humana de preocupación. Después de que Chise buscó sus ojos por un momento, habló.
– Elías… No es que no me gustes de ésta forma. Eres muy guapo, ¿sabes? –
– ¿Entonces por qué…? – ¿Por qué decía que se veía falso? ¿Por qué protesto ante su oferta la noche anterior?
– Eres muy perfecto así. Sé que no eres tú –
– Te juro que soy el mismo. Solamente tengo una forma distinta, mi mente sigue siendo la misma –
– Lo sé, ya lo sé Elías. Pero eres más… Tú… De la otra forma – Sus rodillas se doblaron y se inclinó más cerca. – No tengo problemas con besarte, te veas como te veas –
Los ojos de ambos se encontraron, mientras la mente de Elías divagaba en tan profunda declaración; se inclinó más cerca de ella, alcanzando sus labios en un beso ligero. Sintió el cálido aliento de Chise contra su mejilla y sus labios se estremecieron ante la minúscula sensación. Si ese pequeño toque le había dado tanto, ¿Cómo se sentiría hacer más? Las manos de Elías copiaron el movimiento de las de Chise y sostuvieron su cara, tirando de ella con una presión aterciopelada en sus labios. Ella movió su boca contra la de él y ambos labios se movieron hasta que encajaron juntos. Elías no estaba muy seguro de qué hacer; sabía que sus lenguas se verían envueltas, como antes, ¿Pero había algún tipo de etiqueta a seguir? Ellos nunca habían realmente…
Chise tomó el control y lamió los labios de Elías con la punta de su lengua. Elías se sintió transportado con la nerviosa respuesta en todo su cuerpo por una cosa tan pequeña. Su piel se había sonrojado, su corazón latía fuertemente, y su pene… Bueno, nunca había querido tocarlo tanto durante todo ese tiempo, en su muy larga vida. Su boca se abrió en búsqueda de aire y su elskan tomó ventaja de ello, hundiendo la lengua en su boca y copiando la búsqueda que había hecho Elías anteriormente en la suya. Cuando ella alcanzó la parte en donde su lengua recorrió a lo largo de los labios satinados, Elías estaba sobrepasado con la sensación. Sus manos rodearon los oblicuos de Chise, jalándola hacia abajo para ponerla al ras de su piel.
Afortunadamente, el cuerpo de Chise se sentía muy similar al de Elías, en comparación a su otra forma. Estaba preocupado de que ella se sintiera diferente, pero dicho pensamiento dejó su mente mientras Chise gruñía, rodeando con sus brazos alrededor de su cuello y haciendo el beso más profundo. Las manos de Elías se deslizaron desde la espalda de la chica hasta su trasero y estaba fascinado con las diferentes sensaciones de esas manos contra su piel. Chise paso de sentirse como la más fina de las sedas a algo un poco diferente, como el satín; algo que aún parecía seda, pero con una resistencia un poco más ligera. Las rodillas se Chise se tensaron en la bañera cerca de su cadera, manteniendo la parte más íntima de él lejos de su cuerpo, pero a él no le importó. Sus dedos envolvieron el pliegue en la base de sus nalgas y masajearon los músculos de ida y vuelta, empujando y jalando su sexo y llenando el agua con su intoxicante esencia.
Elías aún quería estar cubierto en el olor de Chise, pero estaba vacilando entre eso y su primer beso.
Bueno.
Había una forma en que podía tener ambos, ¿Cierto? Tomo ventaja de los suaves labios de su forma humana y trazó un camino de besos iniciando en su mejilla, pasando por su mandíbula, empujándola más y más arriba hasta que pasó por encima de sus senos. Estaba maravillado con la sensibilidad de la piel en su cara, y disfruto el confort de presionarla contra el pecho de Chise. Ella estaba de pie nuevamente, y Elías recordó las acciones anteriores, cuando ella lamió su pezón. ¿Se sentiría igual de bien para ella como antes?
Abrir su boca contra la suave almohada que era su seno, fue otra revelación. Había algo en la presión de sus sensibles labios contra el flexible seno que era… Confortante… Deseoso… Se encontró a sí mismo enganchándose en un trozo de piel, jalando la delicada piel en su boca y succionando. Las manos de Chise se anidaron en el pelo de Elías, alentándolo para que continuara. Él volvió a repetir el mismo movimiento en el pezón de Chise y la diferencia en la succión fue intensa. Ella gimió en aquel cuarto forrado de baldosas y los sensibles oídos de Elías captaron aquel bello sonido.
Sin embargo, su lengua recordó su misión, y continuó su camino bajando por su cuerpo, pausando para arremolinarla en su ombligo, el cual lo tentaba a morder la pequeña curva en su estómago justo abajo. Elías nunca habría pensado que los dientes y labios eran una gran parte en la interacción sexual, pero parecía que el instinto mamífero salía de él, después de todo. Esto le dio más confianza. Sus necesidades se sentían peligrosas… Animales… No quería herirla, pero hasta ahora los pellizcos y raspones de dientes fueron bienvenidos.
Se acercó al suave trozo de piel cubierto de pelo color flama en su pubis y dio un profundo respiro. Él la miró para solicitar su permiso, pero los ojos de Chise estaban cerrados.
Él considero que era una aceptación tácita para cualquier cosa que quisiera hacer, y se deslizó un par de centímetros dentro de la bañera. Un momento de anticipación suspiró entre ellos, y uso una mano para retirar los rizos que protegían el dulce tesoro. Era… Muy rosado. Tan rosado como su boca y casi tan húmedo, si no es que más. La lengua de Elías salió de su boca, con la cara fuertemente presionada contra sus muslos. Chise se movió ligeramente y la boca de Elías se encontró con su sexo antes de que se diera cuenta.
Su nariz estaba enterrada en su vello, su labio superior se presionaba contra el clítoris, y su lengua… Oh, su lengua estaba encontrándose con el exquisito néctar dulce.
Era una ambrosía rosácea y los ojos de Chise rodaron mientras sus párpados estaban cerrados. Elías buscó entre los labios vaginales por la fuente y no fue decepcionado. Las manos de Chise se aferraron al borde de la bañera cerca de la cabeza de Elías. Escuchó vagamente la respiración agitada de ella mientras él besaba los labios inferiores, bañando su cara en los jugos de la chica. La fuente de la manifestación física de sus deseos por él, estaba inflamado como una fruta madura. Elías introdujo su lengua en aquel pequeño agujero y los gemidos de Chise lo volvieron loco. La mano que tenía libre se acercó a ayudar, y entre usar su lengua y su pulgar, pudo sentir el pequeño trozo de piel estrecho que era su virginidad.
Chise, siendo una Sleigh Beggy (3), era muy llamativa para los usuarios de magia, y su virginidad era casi tan llamativa por sí misma. Tanta magia se hacía aún más poderosa para el que tomara la sangre de la virgen, y la magia de ella se volvería más fuerte cuando se convirtiera en una mujer iniciada en el sexo. Él sabía de esas cosas, las había leído muchas veces, pero nunca pensó que tendría la oportunidad de presenciar tal regalo… Aun así, ahí estaba.
La lengua de Elías se deslizó hasta el clítoris, y experimentando, succionó ahí. La resultante exclamación de Chise y la rebosante miel de su cuerpo cambió algo dentro de él, de nuevo, y no estaba seguro de poder mantenerse…
Las manos de Chise se aferraron al cabello de Elías, presionando su cara fuertemente, más adentro. El simple acto lo volvió loco de deseo, tanto que perdió el control de su forma humana. Chise termino con las manos envueltas en sus cuernos y su nariz huesuda presionada en su clítoris. A él no le importó la sorpresa y tomó la ventaja de su lengua más larga, abriendo largamente su mandíbula, enterrando sus colmillos contra la suave piel, hurgando ansiosamente dentro de su cuerpo. La estrechez lo hizo retorcerse en el húmedo músculo dentro de ella, empujándose dentro de su cuerpo tanto como pudo alcanzar.
Ella gritó, se curvó ligeramente lejos de él, y Elías volvió en sí.
No… No, no, no. La había lastimado. Elías se alejó de ella, alejándola de su hocico, el cual aún tenía el sabor de su sangre virginal. ¿Qué había hecho? Todo el interés de seguir adelante se marchitó mientras su entera atención se enfocó en lo que podía hacer para aliviar su dolor. ¿La había cortado? ¿La había torcido? No estaba seguro.
Pronto, Elías la había acurrucado contra él en la fría agua, mientras la veía con preocupación. Vio una pequeña cantidad de sangre escurriéndose fuera de su cuerpo. Él no sabía que hacer…
– ¿Chise? ¿Te hice daño? –
Elías sabía que era mucho, esperaba demasiado de él como para ser capaz de manejar algo como mantener relaciones sexuales con ella. ¿Por qué había ido tan lejos? Claramente, era un idiota…
– Elías, para –
– ¿Qué? –
– Deja de tratar de entender lo que hiciste mal –
– Chise… Te hice daño –
– No… No realmente –
– Estás sangrando –
– Y sabes por qué estoy sangrando, ¿Cierto? – Elías agitó su cabeza con preocupación.
– No creí que fuera tan sencillo, pero rompiste mi himen. Sangra cuando eso pasa –
– Sentías dolor – Acusó.
– Por un momento. Desearía que no te hubieses detenido, siento una gran presión… – sus dedos recorrieron su cuerpo, sobre su estómago, y descansaron entre sus muslos – Aquí –
Elías observaba con fascinación mientras las piernas de Chise se separaban y sus dedos comenzaban a moverse donde previamente había estado la lengua de él. Ella se recostó contra el costado de la bañera, con sus nalgas frotándose contra el despertar del interés de Elías. Asombrado por el hecho de tener a Chise masturbándose en su regazo, permaneció sentado y observó. Cualquier cosa que hubiese hecho en su vida para merecer a esa bella criatura ahí, con él, en ese momento, estaba agradecido por ello. La otra mano de Chise acarició su seno, y Elías observó para aprender. Cada círculo, cada pellizco, cada gemido, él lo absorbió, aprendiendo lo mejor que pudo.
Cuando el orgasmo llegó, fluyó de su cuerpo en suaves olas, sus bajos gemidos con su nombre en ellos, cantando dulce música para él. La curiosidad de Elías había sido saciada mientras ella sostenía su mirada cuando se inclinó, sus labios se abrieron mientras jadeaba con prisa. Para cuando había calmado los espasmos en su cuerpo, Elías la había rodeado con sus brazos y la había acercado a él.
Su sueño se había cumplido. Se había bañado en ella.
Con un suspiro contenido, Elías se levantó, levantó la tapa del desagüe con el dedo, y salió del agua hacía la alfombra trenzada que estaba cerca. Chise se acurrucó contra él, y Elías se sintió… Poderoso.
Hmmm… Movió su lengua en su hocico.
Murmurando las palabras para el hechizo para secarse, notó algo distinto inmediatamente. También lo hizo Chise.
– Uff, está caliente – Se retorció un poco y Elías la dejo en el suelo, cuidando de no dejarla resbalar en el suelo húmedo.
El hechizo no los había secado gentilmente como normalmente haría. Los había secado tan rápido que había aumentado la temperatura de la habitación por varios grados. Hmmm. Tenía que experimentar hasta donde iba eso, pero por ahora, debían vestirse para ir a desayunar.
Mientras Elías se vestía con sus ropas diarias, Chise volvió a ponerse su pijama y, con una sonrisa de despedida, volvió furtivamente al pasillo.
Elías no estaba seguro de porqué ella estaba huyendo. Silky sabía todo lo que pasaba en esa casa.
Se miró en el espejo para enderezar su corbata bolera, y se dio cuenta de algo.
– Uh. Los huesos pueden sonrojarse –
Notas originales de traducción: Jejejejejejeje. Si hubiesen visto mi cara la primera vez que leí esto. No quieren pensar en cómo fue con los siguientes dos. Nada más de acordarme, uyuyuuuuy (1313).
.-.-.-.
Notas de traducción del día: Perdóooooon :( De verdad se me olvidó que era Miércoles, estaba con la idea de que hoy era Miércoles. El horror. Como dije antes, a partir del viernes me voy de vacaciones, tuve muchas peleas con clientes ayer, así que mi cerebrito no da más. De echo, tengo un dolor de cabeza ahora -.- Pero después de esto podré tener más tiempo para actualizar. Capaz hasta les doy la sorpresa y actualizo antes.
-o-o-o-o
¡Vamos disminuyendo las referencias! ¡Yay!
Referencias:
(1) - Siento que esto no está quedando del todo claro. Estamos explicando las patitas de la tina de baño.
(2) - La historia original dice "magpie", que significa "urraca". No me suena a una palabra bonita; de hecho, recuerdo que las mujeres más grandes lo usaban de insulto xD
(3) - Ya sé que el término correcto sería "Slay Vega", pero es que me imagino a un personaje de Street Fighter con eso.
-.-.-
Qué pena, ¡No quiero que termine ésta bella historia! Pero la vida es así. Prepárense para los últimos capítulos, van a estar increíblemente cargados. Les doy un "avance": El siguiente capítulo será provocativo, mientras que el último es el clímax… Literalmente.
Por si acaso, y les vuelvo a decir, voy a traducir otra historia bellísima. Apenas termine ésta traducción, comenzaré con la siguiente. Espero obtener el permiso para una más, porque I'm on fire, babies. Ya le agarré gustito a esto de traducir, jajaja.
Ya, mucho desvarío. Bye.
