Capítulo 4
Cosas de bebés
(Resumen)
Dig invita a Oliver y Barry a visitar a la pequeña Sara…
—¿Estás seguro de que quieres hacer esto? —preguntó Oliver, apoyando el peso de su cuerpo en el extremo del carrito de compras mientras Barry se inclinaba en el mostrador refrigerado que exhibía una deliciosa selección de tartas.
—Claro —respondió el forense, observando un pastel decorado con kiwi y durazno—, de lo contrario, no hubiera aceptado.
Oliver puso los ojos en blanco. Había pasado tiempo desde la última vez que había visto a la pequeña Sara, pero en realidad no le emocionaba demasiado la idea de ir a cenar a casa de Diggle, con Lyla y Barry.
Porque sería algo vergonzoso. Como aquellas reuniones de amigos que organizaban sus padres en los viejos tiempos, mostrando álbumes de fotos, bebiendo café y contando anécdotas. Dios, no. Además, su relación con Barry aún estaba demasiado fresca para situaciones como esa…
Barry colocó la tarta de kiwi y durazno en el carrito y agregó una más grande, de fresa.
—Tal vez deberíamos comprar un regalo para la bebé.
Oliver sonrió.
—Si lo que su padre me ha contado es verdad, necesitaríamos obsequiarle un tanque de guerra para agradarle.
Barry rió, le besó la mejilla y siguió con sus compras.
—Oliver, ¿por qué me convenciste de hacer esto? —preguntó Barry, poniendo a Sara en brazos de su madre después de que la bebé lo vomitara por segunda vez.
—¿Yo te convencí? —Preguntó Oliver entre risas, tomando una caja de pañuelos de papel que le entregó Diggle para ayudar a Barry a limpiarse la camisa.
Barry frunció el ceño.
—Primero, un rayo, luego, vómito de bebé.
Diggle se unió a la carcajada de Oliver.
