Hola sempais :D vaya que me ausente mucho tiempo de este fic, y eso paso cuando me di cuenta de que no tenía mucho sentido eso de que estando ciego, Sasori fuese un as en la pintura -_-u, pero despues descubrí otra cosa: Nada de lo que digo o hago tiene sentido ¬¬u Y aquello es posible gracias a la magia de los fics =P

Así que por fin me anime a continuar la historia. Espero que la disfruten ^^

Mary is a good girl sempais, hum :D (uf, hace mucho tiempo que no lo decía n.n)


CAPÍTULO 3

-Vaya, ni tú tendrías un argumento contra eso- se burló Itachi mientras miraba a Deidara con el ceño fruncido, y luego a Sasori que sonreía triunfante -¿Verdad?-

-Pues…- comenzó Deidara, pero tuvo que cerrar la boca porque al final, no se le había venido de nada a la mente sobre qué replicar.

-No insultes su arte- dijo Pein dándole un golpe suave a Sasori en el hombro –La verdad es que Deidara es todo un artista a los ojos de los maestros-

-Ajá- dijo Sasori torciendo el gesto –Pero de todos modos, esa forma de pensar es un poco extraña y muy, muy ridícula- se encogió de hombros.

-Mira- dijo Deidara ofendido –El retrograda aquí eres tú, hum-

Sasori frunció el ceño –No me digas así- replicó –Yo puedo apreciar muy bien cualquier tipo de arte que…-

-¿Y cómo?- pregunto Deidara interrumpiéndole bruscamente. Todos se le quedaron mirando.

-Eh… ¿sempai?- dijo Tobi intentando calmar al rubio, sabiendo que clase de palabras quería cruzar por su boca.

-¿Eh? ¡Tú estás ciego!- terminó de decir el rubio cruzándose de brazos.

Nuevamente el silencio marco el ambiente, lo volvió pesado, incómodo. Y para Sasori, bastante irritante y doloroso. Se puso de pie, mirando hacia donde creía haber escuchado la voz de Deidara, pidiendo interiormente a gritos que no le fuera a estar gritando a Pein, o Itachi, o Tobi, o Po. Pero no, no se había equivocado, estaba mirando a Deidara. Los presentes lo miraron entre estupefactos y confundidos.

-¡Que esté ciego no significa que no pueda…!- comenzó a gritar, pero…

Lo que había dicho Deidara era cierto. No podía ver ni apreciar las obras de arte. No podía ver ni siquiera que tan bueno o malo era pintando, en lo que a él concernía Pein era tan malo dibujando que por muy poco que él fuera mejor ya lo halagaba.

Sasori cerró la boca. Se sentía herido. Demasiado cabe decir.

-Yo…- dijo de nuevo, sentía de repente como la respiración se le cortaba y algo parecía haberse atorado en la garganta; la estúpida sensación de querer llorar ya comenzaba a agobiarlo.

Deidara dejo de cruzar los brazos y se dio cuenta de que lo que había dicho había sonado terriblemente grosero, y sin embargo no podía dejar de repetirse que Sasori no podía hablar así de él si no lo conocía. Itachi estaba repartiendo miradas por todos los presentes con las cejas arqueadas, esperando por alguien que se atreviera a decir algo. Pein fruncía el ceño y miraba a Deidara como si en cualquier momento le fuera a golpear. Tobi miraba el suelo y de vez en cuando a Sasori y Deidara.

-Puedo… apreciar el…- volvió a decir Sasori pero para entonces la voz ya se le quebraba. Frunció más el ceño y se dio media vuelta. Habría querido salir con un paso digno y altivo, pero no podía, así que comenzó a tantear las cosas y a ubicar la puerta de entrada.

Ya había dado unos pasos cuando Po se paró y salió corriendo tras él.

-¡Po, espera!- grito Tobi mientras se le resbalaba el collar de Po de entre sus dedos.

Entonces el perro corrió entre las piernas de Sasori, que por más que quiso mantener el equilibrio o asirse a algo para evitar la caída, no pudo evitarlo. Cayó de bruces contra el suelo.

-¡Sasori!- grito Pein mientras se paraba y corriendo se acercaba a él, le puso una mano en el hombro y Sasori se movió bruscamente para quitarla de encima. Pein le lanzó una horrible mirada a Deidara que fingió no haberse percatado de ella. Sasori se puso de pie y se sacudió las ropas con gesto molesto y procurando con todas sus fuerzas no llorar.

-Ehm…- dijo Itachi un poco aturdido –Yo… los acompaño a la puerta- se paró y les abrió la puerta –Lo siento mucho Pein…- susurro y Pein bufó algo por lo bajo.

Po comenzó a ladrar.

-¡No quiero a ese perro! ¿Me oíste?- grito Sasori dirigiéndose a Pein y saliendo por la puerta. Itachi se mordió el labio. Pein le dedico una mirada a Itachi.

-Lo siento- dijo mientras salía por la puerta. Itachi tardó todavía unos segundos en cerrar la puerta, pero se quedo ahí, parado una vez que lo hizo. Po ladraba y rascaba la puerta, como si lo estuvieran secuestrando, parecía asustado, y lanzaba y lanzaba chillidos.

A Deidara ya se le estaba pasando el coraje, ahora respiraba con naturalidad, y sin embargo, ahora se sentía terriblemente mal. Estaba avergonzado de haber hablado como hablo hace unos momentos. Itachi se giro a verlo, y no pudo hacer más que sentirse todavía más estúpido, y al mismo tiempo, a la defensiva y ofendido.

-No puedo creer que hayas hecho eso, Deidara- le dijo Itachi con el ceño fruncido. Deidara respingo la nariz -¡De verdad! No puedo creer que hayas sido tan… tan… Tan Hidan-

Deidara se sorprendió por la especie de comparación y se giro a ver a Itachi, se puso de pie.

-¿Quieres decir que yo tengo la culpa, hum?- pregunto -¡Debes estar bromeando! El sujeto me ofendió, solo quería defenderme-

-No tenías porque sacar a colación ese tema, ¡Has dejado a Sasori como si le hubieras clavado un puñal!- le recriminó Itachi gritando, Deidara se sentía todavía más enojado.

-¡Pues no es mi culpa que se haya portado así conmigo, hum!-

-¡Por supuesto que no, pero debió caberte en la cabeza que eso era muy grosero!-

Po seguía ladrando y dando vueltas. Tobi miraba con la cabeza gacha a Itachi y Deidara, como si se tratara de una familia disfuncional que discutía por las enseñanzas de un hijo regañado.

-¡No me importa, el imbécil ese no puede llegar y hablarme como a sus calzones, hum!-

-¡Lo hiciste llorar!-

-No estaba llorando, hum-

-Pues estaba a punto de- dijo Itachi

-No me importa entonces, hum-

-Se ve-

-Yo no…-

-¡BASTA DEIDARA SEMPAI!- grito Tobi y los dos giraron a verlo, incluso Po dejo de dar vueltas de un lado a otro y lo miro con atención -¡Estuvo muy mal lo que Sasori san te hizo, pero lo que tú hiciste no fue mejor!-

Deidara no se lo creía. Había sido castigado por su mamá, se había dejado en ridículo, había vomitado, habían insultado su arte, lo habían comparado con el malhablado de Hidan por defenderse, y ahora, Tobi, que nunca le reprochaba nada, le había gritado.

Relajó los músculos, no había pretendido…

Nada le estaba saliendo de acuerdo al plan estás semanas, desde que Hidan lo había dejado todo le salía mal, se sentía mal, y terminaba empeorando cualquier cosa que ya estuviera hecha una "caca" literalmente.

Y sin embargo ahora sentía en la boca del estomago un dolor punzante.

Ahora, a sus problemas les podía sumar sentirse culpable por haber hecho sentir mal a alguien más. Incluso si se lo había merecido.

Itachi se le quedo mirando y Tobi también. De pronto la puerta del departamento se abrió, Po ladró.

-¡QUÉ DEMONIOS!- grito Sasuke recién entrando y señalando al perro, con los ojos en blanco, miró a los tres presentes.

-Hola Sasuke- dijo Itachi sonriendo nerviosamente.

-¡ITACHIIIII!- grito Sasuke

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Nada más entraron a la casa Sasori subió a su cuarto. A Pein, que no se le ocurría nada para que Sasori no pudiera hacer eso, le dejo marchar. Preocupado de que se fuera a resbalar en las escaleras agradeció que ya más o menos se supiera ubicar en la casa porque no se cayó. Sasori entró a su habitación y cerró la puerta con un fuerte golpe.

En el cuarto, Sasori maldecía y se frotaba con fuerza los ojos (hasta hacer que le doliesen) como si con ello lograría ver. Pero no lo hacía, y eso solo le molestaba más y más. Gritó con todas sus fuerzas y se abalanzó a tirar los lienzos que colgaban en la pared. Los que estaban enmarcados y tenían una protección de vidrio se hicieron añicos y uno que otro logró cortarle las manos; eso solo lo hizo gritar con más fuerza.

Pein, convencido de la mala idea que había sido dejarlo solo, subió las escaleras con rapidez y trato de abrir la puerta de la habitación de su primo. Adentro todavía se escuchaba como las cosas se rompían.

-¡Sasori!- grito al tratar de abrir la puerta y encontrarse con que tenía seguro -¡SASORI! Por favor cálmate, ábreme, hazlo ahora- le gritaba pegando la boca a la puerta y solo obteniendo como respuesta, cuanta palabra obscena se le cruzaba por la mente a Sasori.

Pasaron unos minutos, mientras Pein esperaba impaciente. Dentro, el tumulto de groserías y maldiciones de Sasori se quedo en silencio. Tampoco escuchaba más el romper de las cosas. Suspiro un poco aliviado.

-¿Sasori?- preguntó a través de la puerta. No recibió contestación -¡Sasori!-

-¡Cállate de una puñetera vez!- le grito Sasori en el fondo, Pein suspiro con alivio, no es que le gustara como le había contestado, pero… bueno, le había contestado.

-Déjame pasar- le solicito con voz paciente

-¡No quiero! Déjame solo-

-Sasori- le dijo Pein.

Hubo un momento de silencio. Entonces Pein escuchó el lento caminar de Sasori acercarse, fue consciente del sonido de vidrios haciéndose añicos. Cuando Sasori le quito el seguro (porque no abrió la puerta), espero a escucharle alejarse, para no ir a golpearle la cabeza con la puerta. La abrió lentamente, preparándose para hallar el desastre.

Pein observó aturdido como Sasori había pisoteado los cuadros de sus paisajes, había hecho añicos el vidrio que protegía a otros, la cama des tendida, donde se hallaba él sentado con manchas rojas cubriéndole las palmas de las manos.

-¡Cielos!- grito Pein mientras corría hasta donde Sasori y le tomaba las manos entre las suyas con cuidado, Sasori hizo una mueca de dolor –Espera aquí, ya vengo-

Pein salió corriendo al baño del final del pasillo, donde en el espejo tenían el botiquín. Sacó unas vendas, y un ungüento, antes de salir corriendo al cuarto de Sasori, se lavó las manos. Ya iba de salida, cuando se le ocurrió que Sasori podría tener vidrios incrustados en las manos, así que cogió las pinzas de depilar que usaba su madre para las cejas, y ahora corrió al cuarto.

Vio a Sasori con la cabeza gacha, dejando escapar algunos sollozos. Nunca lo había visto tan abatido.

Se le acercó lentamente y se hincó frente a él, comenzando a desenvolver las vendas, sin apartar la vista del rostro abatido de su primo. Sasori tenía la "mirada" perdida justo a la par de la suya. Se mordió el labio inferior.

-Sasori… lo que dijo Deidara- empezó a decir –No es… cierto-

Sasori rió de manera tajante, sin ganas, y amargamente -¿Qué no es cierto? ¡Cielos! Debes ser un idiota para no darte cuenta- le reclamo mientras dejaba que Pein le sacara los vidrios con las pinzas de depilar (ya desinfectadas, claro)

-Bueno… me refería a que- comenzó a decir Pein, sin embargo recibió un molesto gruñido de Sasori, e inmediatamente después de sacar un pedazo de vidrio, recibió otro pero de dolor –Tú te buscaste que te hablara así. Y… de todos modos, creo que tú puedes apreciar el ar…-

-Sí claro. Como puedo verlo, y en los museos me dejan tocar las esculturas- dijo Sasori torciendo los ojos, aguardando pacientemente el nuevo jalón en sus manos y agrego sarcásticamente –Soy un gran artista. Joder, ni siquiera sé lo que dibujo-

-¿Y? Ya te dije que de verdad eres bueno-

-¿Tú?-

-Sí- contesto Pein mirándolo ofendido –Y mis padres-

-Bueno, ustedes tienen que decirlo- suspiro Sasori –Mira Pein. La verdad es que… es que… no sé porque dibujo, no tiene caso-

-¡Claro que sí! Eres bueno, ni en una vida me permitiría dejarte renunciar a ello-

-Bueno, si soy tan bueno. ¿Qué es lo que dibujo, eh?-

Pein se miro las manos, cubiertas de sangre. Permaneció en silencio, algo que desespero a Sasori, al mismo tiempo que lo lleno de dolor.

-¿Entonces?- pregunto Sasori, dando por terminada la conversación.

-Mi favorito es el que hiciste hace unos seis meses- dijo de pronto, y Sasori frunció el ceño –El del mar. Siempre he querido visitarlo, y que envidia que tú lo hayas hecho- suspiro mientras le comenzaba a vendar la mano derecha –Tiene un cielo oscuro, muy oscuro… unas manchas azul metálico que parecen nubes, y una luna por el centro, bajo ella está el mar, extendiéndose con tonalidades azules, y casi verdes. La arena… sería blanca, pero la has puesto de gris y un poco de café… un tanto de beige. Hay una palmera en la esquina que ondea con el viento invisible-

Sasori parpadeo. Pein debía estar jugando. Debía estar mintiéndole, aquel dibujo…bueno, la imagen que se había formado de uno de sus recuerdos de hace tanto tiempo… habían ido a festejar el cumpleaños de su madre, en ese entonces solo tendría ocho años, o quizá iba para los nueve.

Sin embargo, una noche, envuelto en plena oscuridad, se animó a dibujar y la cosa que había saltado a su mente había sido la brillante luz de luna cayéndole a los tres mientras el viento jugaba con sus cabellos.

¿Sería a caso que de verdad dibujaba así? ¿O Pein se había basado en lo mal hecho para poder describirlo?

Bueno, entonces ¿por qué querría llevarlo al carnaval de arte? ¿Para que todos se burlaran? ¿Qué le habría hecho entonces para merecer eso? Se atrevió a sonreír.

-Ni siquiera puedo ver lo que hago- susurro y Pein le miro, terminado de poner la venda y ajustándola con un brochecito.

-Es una lástima, porque eres muy bueno- le dijo Pein sonriendo y poniéndose de pie, para sentarse a un lado y desordenar los cabellos de su primo, y luego pasar el brazo por su hombro –Oye-

-¿Mmm?- dijo Sasori

-¿Te gustarían unas galletas de chocolate para ce…?- en ese momento, el timbre de la casa sonó repetidas veces, interrumpiendo a Pein.

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Deidara no supo decirle que no a Itachi cuando le vio reñir con un Sasuke cabreado hasta sacar humo por las orejas, y parecer que en cualquier momento podría destruir su cerebro al ver al perro. Así que ahora, debía de llegar a la casa de Kiba y devolverle a Po, puesto que no se quedaría en la casa de los Uchiha (muy a pesar del llanto que corrió por las mejillas de Tobi en un berrinche) y Deidara no creía que luego del "accidente" en su casa, su madre le fuera a dejar tener al perro.

Así que ahí iba, caminando entre las calles, con el perro agarrado de una correa intentando clavar en el piso los talones para que Po no lo arrastrara (quien sabe que buscaba el muy idiota) y se jalaba hasta que Deidara era al que paseaban. Intentaba como podía leer la dirección de Kiba en el papel que le había dado Itachi antes de salir de la casa.

Se paró en una esquina y jaló a Po para que se quedara a su lado, sin embargo el perro seguía olisqueando sin importar qué.

-Lo que a mí me parece es que Kiba no hallaba como deshacerse de ti, hum- dijo mirando al perro con los ojos entrecerrados, como si resolviera un problema de magnitudes ridículamente difíciles –Y por eso te dio a Itachi-

Po no le hizo el menor caso. Deidara dirigió su vista al papel con la dirección. Se la había repetido mil veces y había preguntado una y otra vez y ni pista de la maldita casa. Maldijo por lo bajo. Él sí conocía a Kiba, y a veces quedaban para jugar futbol con el resto de la clase de quinto y cuarto, pero jamás se había preguntado donde vivían… y ahora lo lamentaba.

Po se jaló con más fuerza, y Deidara casi se cae por la fuerza del perro, lo miro enojado.

-¡Quédate quieto! Estoy tratando de localizar donde demonios está tu casa, hum- susurro poniendo su mirada en la hoja. Más antes de poder leerla, Po comenzó a ladrar y a dar vueltas en círculos, y entonces salió disparado por la calle. Deidara, que no se esperaba ni mucho menos eso, soltó el papel para coger con las dos manos al perro -¡NO!- grito antes de caer al suelo y ser arrastrado por la acera-¡QUIETO, HUUUM!-

Y Po salió corriendo con Deidara arrastrando en el piso, mientras la gente le miraba y en vez de ayudarle como todo buen ciudadano, se reía de él.

Po corrió y corrió, hasta que Deidara lo soltó y salió disparado (ya con más ligereza sobre el cuerpo) por las calles. Deidara, escandalizado de que el perro se fuera a matar, corrió detrás de él, gritando su nombre y tropezando y empujando a cuanta persona se le cruzara en el camino.

En algún momento incluso lo iban a atropellar por cruzarse un alto como el perro que le llevaba varias calles de distancia.

-Joder- dijo entre la suspiros cansados –Ese enano pelirrojo hizo muy bien en no quererlo, hum-

El perro, dándose cuenta de que Deidara le seguía (y pareciendo que iba a desmayarse en cualquier momento), comenzó a ir más lento y le ladraba, como si le incitara a seguirlo, cosa que no le quedo más remedio al rubio.

-Más te vale que te quedes quieto ya, hum- dijo jadeando y parando de vez en cuando a recuperar el aliento y mirándolo amenazadoramente cuando el perro volvía a correr unos metros más al ver que ya lo estaba alcanzando –Me gustaría hacerte arte, hum- susurro para sí mismo.

Luego de diez minutos Deidara alcanzó a Po en la puerta de una casa estúpidamente grande, que le dejo sorprendido.

-¿Debo pensar que está es la casa de Kiba, hum?- pregunto sorprendido mirando de hito en hito la casa –Parece más algo donde viviría ese Neji-

Po estaba sentado en el tapete bermellón que citaba esa estúpida frase de "Bienvenidos" y movía la cola de un lado a otro, resoplando también por haber corrido tanto.

-¿Aquí vives?- le pregunto al perro, si esperaba que le dijese algo se sorprendió, porque el perro ladro una vez. Deidara suspiro y se acercó a la puerta –Una vez para sí, y dos veces para no, hum- toco el timbre repetidas veces, mientras Po se paraba, daba una vuelta impaciente y se sentaba, ahora muy serio y muy "obediente". Deidara le recrimino con la mirada –Eres un idiota-

Pasaron unos segundos y entonces la puerta se abrió. Pero no era ni mucho menos Kiba quien la abría. Po ladró mientras Deidara arqueaba las cejas y se encontraba con los castaños ojos de Pein.

-Eh… - dijo Deidara. Po ladró una vez y empezó a mover la cola, Pein miro al rubio y luego al perro, nuevamente a Deidara, frunció el ceño –Yo… creí que…-

-¿Qué?- pregunto Pein de manera déspota.

-Bueno… el perro corrió para acá, creí que… aquí vivía Kiba, hum- susurro Deidara

-Pues aquí no vive- respondió Pein dispuesto a cerrar la puerta, pero Po corrió dentro de la casa -¡QUÉ! ¡Oye, afuera!- grito Pein siguiendo al perro con la mirada mientras Po corría por el pasillo y se iba a la cocina, daba unas vueltas y caminaba hacia la sala, Deidara se aguanto una carcajada porque Pein lo miro con coraje –Saca a tú perro de aquí-

-No es mi perro, hum- dijo él mientras fruncía el ceño

-No me importa ¡sácalo!-

Deidara se pasó a la casa y se acercó a Po, que daba vueltas alrededor de una mesa para seis personas. El lugar se le antojaba bastante ordenado, demasiado perfecto. Po dio vueltas por el sillón con Deidara corriendo para atraparle, mientras Pein lo miraba con los brazos cruzados.

-Rápido- apresuro Pein.

-Sería más fácil si me ayudarás, hum- le dijo mientras daba otras dos vueltas por el sillón. Entonces tropezó con el tapete verde de florecillas amarillas de mal gusto y escucho el mismo golpe sordo -Auch- dijo mientras se sobaba el mentón.

Po ladró y salió corriendo hacia Pein, que estuvo dispuesto a coger al perro, pero Po hizo un movimiento ágil y se le escapo de las manos.

-Maldita sea- dijo Pein mientras Po subía las escaleras hacia los cuartos.

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Sasori solo fruncía el ceño cada vez que escuchaba los ladridos provenientes del piso de abajo. De pronto, los ladridos se escucharon cada vez más cerca. Y de un momento a otro, sintió unas patas caerle en el pecho con fuerza, cayó de espaldas con algo pesado, que distinguió como el perro.

El pánico se apodero de él, quería echarse a correr, pero el peso del perro era demasiado para lograrlo. Un grito subió por su garganta, y fue amortiguado cuando sintió un lengüetazo en toda la cara, lengüetazo seguido de otro y de otro.

-¡Sasori!- escucho a Pein gritar. Para entonces se sentía bastante más tranquilo, y aún con el perro encima de su torso comenzó a lanzar risas nerviosas. El perro se veía bastante feliz, Deidara llegó justo después de Pein y miro a Sasori con cierto recelo.

Po estaba encima de él y le lengüeteaba la cara con frenesí. Pein se acerco al perro dispuesto a cogerlo del collar y bajarlo, pero Deidara le sostuvo el brazo, Pein le dirigió una mirada furibunda.

-Le está saludando, hum- le dijo con un hilo de voz –Está bien-

-¡Oh! Vamos, jejeje- reía Sasori y Pein giro a verlo -¿Qué…?- pregunto entre risas –Pein-

-Es Po- dijo Pein metiendo las manos en sus bolsillos y mirando a Sasori, como esperando que el perro lo atacara

-¿De verdad?- preguntó Sasori sonriendo –Vaya- Po seguía encima de él –Es muy pesado, yo creía que era más liviano-

Deidara dejó de ver a Sasori para observar la habitación. Era un absoluto desastre, de esos que parecen hechos adrede. Volvió la vista a Sasori y se dio cuenta de que sus manos estaban vendadas y que éstas tenían manchas rojas. Se mordió el labio. Trato de no sentirse todavía más culpable. Ahora se fijo en las pinturas que habían regadas por el cuarto. Y se sorprendió al ver lo que vio.

Realmente Sasori era un artista.

Tenía pinturas de paisajes más que nada, algunas flores, algunas montañas, algunas casas, algunos rostros. No pudo hacer más que abrir la boca con escepticismo. Los colores, lo realista de cada una. Ahora por fin se abría una brecha en su cerebro y asimilaba las palabras de Sasori al decir que el arte debía ser inmortal. Ahora se le ocurrió pensar que había cosas que sí podían, que sí debían ser inmortales.

-Vaya- susurro, esperando no ser escuchado mientras giraba a todos lados sus celestes ojos, buscando alguna imperfección en las pinturas, pero no encontraba ninguna. Pein giro a verlo y Sasori dejó de reír, Po seguía encima de él.

-¿Quién está contigo?- pregunto Sasori empujando a perro y soltando un gemido de dolor, Deidara se puso rojo.

-He sido yo- dijo Pein disimulando. Sasori se estaba sentando en la cama, Po se sentó en ella y recostó su cabeza en las piernas de él, Sasori sonrió y acaricio al perro.

-No ha sonado como tú- dijo Sasori. Pein miro a Deidara, y él tragó saliva ruidosamente.

-Soy Deidara, hum- dijo con la voz ronca. La sonrisa de Sasori se borró y puso una mueca desagradable, como si le hubieran propinado un golpe en alguna parte y con fuerza suficiente para hacerlo vomitar.

-¿Qué haces aquí?- pregunto Sasori -¿Por qué le has dejado entrar?-

-El perro se metió. Le dije que lo sacara- contesto Pein. Sasori puso una cara de impaciencia e irritación, Deidara se pasó la lengua por los labios resecos.

-Creí que Po se estaba dirigiendo a su casa, hum- se excuso el rubio –Pero se vino directo aquí-

Sasori sonrió de un lado y acaricio a Po –Vaya- dijo con un hilo de voz –Es un perro bastante… extrovertido-

-Sí- susurro Deidara. No podía dejar de pensar que Sasori era algo que debía guardarse en una pintura, justo en ese momento. Apartó la mirada, rojo.

-Bueno, ahora- dijo Pein con una voz malhumorada –Deberían irse-

Deidara lo giró a ver con sorpresa, Po se paró y chilló un poco. Sasori lanzó una melodiosa carcajada, y tanto Pein como Deidara lo miraron.

-Debería irse él- dijo Sasori, ahora serio y haciendo un gesto hacia la puerta, refiriéndose a Deidara –Que Po se quede aquí-

-¿No que no querías al perro?- pregunto Pein arqueando una ceja, Sasori se encogió de hombros.

-Bueno, estaba enojado- dijo con un ademán de indiferencia –Y me lo has traído a mí, además, creo que quiere quedarse conmigo- le acaricio la oreja al perro que empezó a mover la pata trasera graciosamente.

Pein sonrió levemente, y luego, borro esa sonrisa para mirar a Deidara.

-Ya oíste. Avísale a Kiba y a Itachi que nos quedamos con el perro. Y ahora, vete- Pein le indico la puerta de la habitación, y al ver que Deidara se quedaba mirando atontado a Sasori, le hizo dar media vuelta.

-¡Eh! ¡No, espera!- grito el rubio mientras forcejeaba.

-Nada de espera- le dijo Pein –Te vas de la casa-

-¡Por favor! Yo… yo… ¡quiero disculparme, hum!- se revolvió entre los brazos de Pein y lo eludió para ir otra vez al cuarto de Sasori. Se acercó a él con pasos lentos.

Sasori frunció el ceño, como si tratara de adivinar si se trataba de Pein, pero por la cara de desagrado que puso después, Deidara supo que sabía que era él.

En realidad, jamás se había disculpado con CASI nadie. En especial cuando sabía que tenía razón. Y vaya que esta vez pensaba que tenía razón de sobra para haberle dicho aquello e incluso podría arrepentirse de no decir nada más. Pero ahora… ahora que había visto lo que Sasori podía hacer…

Pein los vio desde la puerta del cuarto. Deidara inhalo profundamente.

-Oye…- dijo con un hilo de voz, Sasori parecía ignorarlo con eso de que su mirada se perdía mucho más allá y aún tenía el ceño fruncido –Lamento mucho lo que te dije hace rato, hum-

Sasori permaneció callado.

Deidara (aunque ofendido) decidió proseguir –Mira… la verdad es que es así como reacciono con las personas que me insultan, pero soy capaz de darme cuenta de que cometí un error, y no debí haber dicho eso porque fue terriblemente grosero, hum-

Sasori suavizo la expresión, ahora parecía triste.

-Pero tienes razón- dijo con un tono amargo en la voz –Yo no puedo apreciar el arte-

Deidara sonrió, como si se le hubiera ocurrido una tremenda idea.

-¡Claro que sí!- dijo y Sasori arqueo las cejas –¡Yo te ayudo!- hizo una pausa –Sí tú quieres, claro, hum-

-¿Y cómo harías eso?- pregunto Sasori con recelo.

-Bueno… ehm…- no sabía cómo –No lo sé-

Creía que Sasori le mandaría callar y le diría groserías. Pensó en ese comercial de las galletas de "Emperador" y que Sasori llamaría a sus "guardias" (en este caso Pein, a menos que tuviera un ejército de verdad que apareciera de la nada) para que lo sacaran. Pero lo que sucedió fue otra cosa completamente distinta: Lo escucho reír.

En ese momento a Deidara se le paró el corazón, y la respiración. Abrió los ojos con sorpresa y arqueo las cejas. Pensó que la risa de Sasori era tan suave y melodiosa que la escucharía día y noche sin cansarse. Como si fuera una droga, ahora era una droga que quería (y llegaría a necesitar) tener todo el tiempo. Y solo para él.

Se sonrojó terriblemente, creía que desde la raíz del cabello hasta el cuello, sino es que más.

-Tú no piensas antes de hablar, ¿verdad?- le pregunto Sasori sin dejar de sonreír.

-Ehm…- dijo Deidara, haciendo un esfuerzo inhumano por recuperar la cordura –No…-

Sasori rió más y Deidara olvido que se encontraba haciendo el ridículo (nuevamente) frente a ese pelirrojo.

-¿Eso significa que me perdonas, hum?- preguntó.

Sasori arrugo un poco la frente, y poco a poco su sonrisa se fue borrando. Pein estaba atento a cualquier indicio de que Sasori fuera a molestarse.

-Ven- dijo Sasori, Deidara se quedo pasmado un momento antes de acercarse –Siéntate a mi lado- Deidara lo obedeció, se sentó a un lado y lo miro, con el corazón desbocándose en su garganta y golpeando fuertemente su pecho. Entonces, Sasori levantó las manos y tanteando se acerco al rostro de Deidara.

El rubio no supo hacer otra cosa que ponerse rojo mientras Sasori pasaba sus manos en sus mejillas, le acomodaba el largo mechón de cabello que le cubría el ojo y continúo explorando a Deidara. Pein bajó la mirada, como si estuviera viendo algún tipo de intimidad entre su primo y un "desconocido".

-Tienes el cabello largo- susurro Sasori -¿De qué color es?-

-Soy rubio, hum- contesto Deidara automáticamente, Sasori sonrió mientras le pasaba la mano por la nariz.

-Supongo que eres de piel blanca-

-Casi blanca- Deidara cerró los ojos al ver que las manos de Sasori estaban peligrosamente cerca de sus ojos, sin embargo, no quería apartarse de aquellas manos.

-Hum…Tienes una nariz fina- dijo mientras pasaba con cuidado las manos de la nariz a los ojos cerrados del rubio –Y unos ojos largos, seguramente también grandes. ¿Son verdes?-

-Azules-

-¿Cómo el cielo o el mar?-

-Eh… supongo que como el cielo, hum-

Sasori pasó las manos en los labios de Deidara, haciendo que él abriera los ojos y se sonrojara más –Tienes unos labios carnosos, je. Apuesto a que tienes una linda sonrisa-

Entonces él aparto las manos y las dejo sobre sus piernas.

-Pareces ser un chico… eh… al que las chicas suelen seguir- le dijo

-Sí, hum-

-Que poca modestia tienes- se burló Sasori.

Hubo unos momentos de silencio. Pein regreso la mirada a ellos y suspiro.

-Oye, no es que no te quiera aquí- interrumpió Pein –Pero tengo que llevar a Sasori al médico-

Deidara se fijó en las manos de Sasori mientras él se encogía de hombros.

-Ah… seguro- le dijo a Pein, se volteó a Sasori -¿Amigos?-

-¿Vas en la escuela de Pein?- pregunto Sasori a Deidara, pasando por alto la otra pregunta y acariciando a Po con cuidado.

-Ajá- dijo Deidara con la voz un poco ronca, y sintiéndose un tanto ofendido.

-Entonces supongo que te ve… entonces te encuentro mañana- dijo Sasori. Deidara se sintió mal porque Sasori no pudiera decir que lo vería, así que asintió, luego se sintió estúpido por millonésima vez.

-Por supuesto, hum- dijo Deidara mientras se ponía de pie –Entonces te…- para no hacerle sentir más mal corrigió la frase –Te encuentro mañana, hum. Hasta luego Pein, nos vemos Po-

-Te acompaño a la puerta- dijo Pein mientras Po ladraba despidiéndose.

-Nos vemos- susurro Sasori aún sentado en su cama.

No podía dejar de pensar que si pudiera ver… Y si pudiera volver a ver… sería solo para ver el rostro de Deidara, pues se le figuraba que era…

-Hermoso- susurro mientras Po se echaba en sus piernas y de abajo escuchaba la puerta cerrarse.

TO BE CONTINUED


Jajaja :D me alegra por fin continuarlo y espero q a ustedes les haya gustado ^^ Ahora tratare de actualizarlo, no quiero dejarlo sin final hum.

Cuando Mary empieza un proyecto debe terminarlo, xq Mary is a good girl, sempais hum D: Pero claro... eso solo se puede si su proyecto recibe reviews u.u Así que los espero.

Matta ne~ sempais :D