Hi!
Me he tardado un poquito en actualizar, pero a partir de ahora, estaré más pendiente de este fic, espero actualizar tan pronto me sea posible, ya tengo el número exacto de capítulos que tendrá, así que es cuestión de realizarlo...
Cap IV. Encuentro
Habían pasado algunos días en la aldea, Inuyasha decidio que era momento de partir y por supuesto que Kagome intentó convencer a Ling de que regresara a casa, a lo cual esta se negó rotundamente, pidió a su prima acompañarlos en su búsqueda, aunque la azabache no estaba convencida de llevarla, por los peligros que esto representaba para ella como humana, la insistencia de Inuyasha en marcharse cuanto antes, no le dejo otra opción que permitir a Ling, acompañarlos.
Como su señor le había pedido, Jaken anunció la partida del grupo de Inuyasha a Sesshomaru, quien inmediatamente emprendió un nuevo viaje, justo en la misma dirección que el Hanyou y su grupo habían tomado. El Youkai parecía extraño estos últimos días, desde que su sirviente informó de la presencia de aquella humana, algo en él, había cambiado, sin embargo, para Jaken esto no era nada del otro mundo, así que solo se limitó a seguir a su amo, en compañía de Ah Uh.
En unos cuantos días, pasaron por dos aldeas, les tomaría medio día de camino llegar a la próxima y por mala suerte, Miroku no había podido conseguir hospedaje, por lo que tuvieron que acampar al aire libre, Ling se ofreció a buscar algo de comer por los alrededores, así que Kagome le pidió a Kohaku que la acompañara, solo por precaución.
— No te preocupes, Kagome, regresaremos muy pronto — afirmo la joven.
— Si, por favor Kohaku, tengan mucho cuidado — Pidió la azabache.
— Mucho... cuidado — repitió Sango.
— ¡Si! —
Ambos jóvenes se dirigieron a las entrañas del bosque, en busca de algunos frutos, después de todo Kagome traía algo de comida instantánea en su mochila, pero con el apetito de Inuyasha, necesitarían algo más para que todos comieran adecuadamente.
— Yo buscaré por un lado y tú por otro, Kohaku, así terminaremos cuanto antes — sugirió la pelinegra.
— Pero, Kagome y mi hermana dijeron que... —
— No te preocupes, yo sé cuidarme, además así volveremos antes — dijo, dedicándole una sonrisa al pequeño, quien inmediatamente recordó a la pequeña Rin.
— Esta... bien —
Pronto la muchacha, encontró algunas vallas y un manzano, así que busco la forma de trepar para conseguir algunas manzanas, sin embargo, las cosas no resultaron tan fáciles como esperaba y no pudo alcanzar ni siquiera una sola fruta. De pronto una luz fugaz se presentó ante ella, cegándola momentáneamente, a los pocos segundos; Abrió los ojos, encontrándose con un montón de manzanas frente a sus pies, además una mano que le extendía uno de los frutos, frente a su rostro.
La joven se sorprendió al ver a aquella figura delante de ella, era un hombre impresionante y por su apariencia denotaba no ser humano o al menos, no tan humano como ella, era la primera vez que lo veía, pero a pesar de su aspecto, no tuvo miedo, por el contrario, algo en él, le resultaba extremadamente familiar.
Sesshomaru seguía extendiéndole la manzana, esperando a que la tomara, lo cual la joven hizo, con un poco de nerviosismo y torpeza, el Lord, se limitó a observarla, ya estando a tan corta distancia de ella, pudo ver el parecido con Rin, del cual tanto le hablo Jaken y por un momento, aspiro hondamente su aroma, era cierto, no solo en apariencia; esa chica tenía el mismo aroma que Rin.
— ¿Cuál es tu nombre? — pregunto el hombre, en tono seco.
— Me llamo... L...Ling — respondió algo temerosa. — ¿Usted... quien es? —
El Youkai le contesto con una mirada penetrante, sin pronunciar palabra alguna, sus orbes ambarinos la observaron de tal manera, que Ling sintió que esa mirada, buscaba indagar en su alma, lo cual la puso aun más nerviosa, pero en ningún momento le causo temor.
— ¿Quién es usted? — insistió en preguntar.
— ¿No me recuerdas? —
La pelinegra no entendía la pregunta de aquel hombre, ¿recordarlo?, imposible ya que era la primera vez en toda su vida que veía a ese ser, aunque era cierto que en su interior algo le gritaba que en alguna ocasión, ya se había topado con él, pero no podía recordar cuando fue.
— ¡Señorita Ling! — el llamado de Kohaku, la saco de sus pensamientos, y antes de que pudiera notarlo, Sesshomaru ya se había marchado de aquel lugar, dejando a la joven, con una gran incógnita en su cabeza.
Y listo, aquí esta el encuentro de Sesshomaru y Ling, ¿ella lo recordara?, ¿se volverán a ver?, todo esto y más en el próximo capítulo de esta pequeña historia, hasta la próxima.
Ya ne
Nao
