*Se asoma temerosa* Hooolaaaa! sí ya sé, linchenme por no actualizar desde hace semanas, el motivo es sencillo: estoy por terminar la Uni y tengo un montón de cosas por entregar D: sin embargo me di tiempo para subir el cap. 4... Disculpen que esta vez no haya respondido sus comentarios.

Gracias de nuevo a todos y todas los(a)s que están leyendo este fic, y/o han dejado sus reviews.

Nota importante: En algunas partes contiene lenguaje fuerte.


… … * … …

Capítulo IV

"Descontrol"

Era sábado por la tarde, un día que pintaba para ser normal, no haría nada, sólo esperar a que viniera la persona que Ichigo le había dicho y a Matsumoto, quien por lo regular solía acompañarla gran parte del sábado entre pláticas y películas.

El timbre de la puerta principal de su hizo escuchar y al instante la morena se fue directo a abrir, topándose con un sujeto alto y robusto que seriamente la miró.

—Usted debe ser Kuchiki Rukia— Dijo con tono duro el hombre, sin dejar de mirarla.

—Ssssí— Atinó a decir con algo de nerviosismo, dudando si debía seguir hablando con ese sujeto o cerrarle la puerta en la cara porque no le daba mucha confianza.

De oírla la respuesta esperada, el fornido hombre sustrajo de un maletín un gran sobre amarillento que al instante le entregó a Rukia.

—El Señor Kurosaki le envía esto. También me pidió que recogiera las cosas que le prestó— Anunció sin mostrar una sonrisa siquiera.

Rukia recordó a que se refería, así que con ese gran y pesado sobre cargando fue a dejarlo en la primera mesita para después ir hasta donde su habitación.

Regresó cargando el hermoso vestido, limpio y perfectamente acomodado en un gancho, además de los zapatos que yacían guardados en la fina caja de terciopelo. Tal y como se le entregaron, así fue como los entregó al robusto hombre.

—Muchas gracias Señorita, con permiso—

Esas fueron las últimas palabras del sujeto para después marcharse.

Rukia suspiró aliviada después de cerrar la puerta, tremenda incomodidad había sentido con ese hombre en su puerta pero después vio el lado amable de lo sucedido. Observó el gran sobre que había recibido y sonrió al asumir que se trataba inequívocamente de 69,000 yenes en efectivo.

Abrió el dichoso sobre y en efecto, ahí estaba todo el dinero prometido. Sacó todo los fajos de billetes y los acomodó con singular alegría en la mesita de enfrente. Aunque lo que llamó su atención fue una nota, al parecer escrita con puño y letra del mismo Kurosaki.

[69,000 yenes en efectivo. Los 40,000 restantes se te pagaran una vez haya finalizado exitosamente el asunto que tenemos. Kurosaki Ichigo]

Eso decía la dichosa nota, a lo cual la morena no le tomó mucha importancia para meter la hojita de nuevo en el sobre y dedicarse mejor a admirar el dinero que se había ganado.

Lo primero que haría sería pagar los meses atrasados de renta que le debía a la portera así como el restante de sus deudas con los servicios normales como el agua, luz y teléfono. Lo demás lo administraría muy bien y lo ahorraría.


Mientras tanto Kurosaki había llegado al Centro de Alto Rendimiento donde sus compañeros de equipo realizaban el último entrenamiento previo al partido de esa noche. Aunque esa noche no tendría acción en el campo, y raras veces la tenía, añadiendo que tenía 3 partidos de suspensión; solo estaba ahí porque tenía que estarlo, sólo debía hacerse presente para dar una especie de apoyo moral.

Vio a sus compañeros dar dos vueltas a la pista, después romper filas para ir a ducharse y prepararse para el partido sin embargo no esperó que ellos al verle se le acercaran a felicitarlo. Lo saludaron expresándole también los 'felicidades', los 'en hora buena', los 'hasta que por fin te decidiste' entre otras frases similares y una que otra palmadita en la espalda pero Ichigo no sabía el motivo, lo cual realmente le daba curiosidad y extrañeza, si no fue hasta que Ikkaku se apareció con gesto hosco a reprocharle su gran 'metida de pata'.

—Habías dicho que odiabas los niños y mírate nada más… ahora estás en espera de uno… bonita manera de joderte la vida— Comentó el calvo con tono molesto a Kurosaki, quien le miró con ceja en alto, sin entender de que jodidos le estaba hablando.

— ¿De qué demonios hablas? – Se le ocurrió preguntar.

Madarame sonrió irónico, sin poder creer el descaro con el cual Ichigo le cuestionaba sobre algo que él debía saber mejor que nadie.

— Todo mundo lo sabe… deja de fingir… de todas formas 'felicidades' — Fue la seca respuesta del calvo para después dar media vuelta e ir rumbo al interior del recinto deportivo.

Kurosaki se quedó pensativo, analizando la reciente conversación con Madarame y fue poco después que se dio cuenta de las cosas.

—Mierda—

Fue lo único que salió de sus labios al caer en cuenta de que todas esas felicitaciones y el reproche del calvo se debía a una sola cosa: la puta noticia del embarazo de Rukia y suyo…

Se quiso morir en ese momento y el primer movimiento que hizo fue llamar a Asano, su representante.


Rukia yacía en casa comiendo cuando de repente tocaron a su puerta de manera insistente, se extrañó de eso y ese estado se incrementó cuando escuchó los gritos de Rangiku que clamaban su nombre.

Los pensamientos le hicieron creer que algo malo le pasaba así que por instinto fue directo a abrirle, la de curvas prominentes entró agitada, con revista en mano y fue a dar al sofá.

— ¿Qué te pasa? — Preguntó la morena preocupada al ver a su joven amiga en esas condiciones.

—Tienes… tienes que ver esto… en serio— Dijo Rangiku mientras trataba de recuperar el aliento. Extendiéndole la dichosa revista que cargaba consigo.

Kuchiki curiosa tomó la revista y miró la portada… en ese momento el mundo se le acabó… y ahí estaban varias imágenes suyas junto con Kurosaki, todas tomadas en la fiesta de ayer, un artículo relativo a eso y lo que era peor ¡Estaba un escandaloso titular que hacía referencia a un embarazo!

Se quedó boquiabierta, no sabía qué decir ni que carajos hacer…

—Sé muy bien que eso es mentira pero…— Profirió Matsumoto, conocía bien a su amiga y estaba segura de que todo lo que esa revista decía eran mentiras.

— ¡No, no, no! ¡¿Pero cómo? Se supone que era secreto y…! — Rukia parecía no escucharla, estaba más enfocada en su propia histeria, buscando respuestas a sus incógnitas.

— ¡¿Entonces es cierto? Pero cuando… cómo… en donde! — Abrió sus ojos como platos de tan solo oírla insinuar que había tenido al que ver con Kurosaki.

— ¡No, no… eso no… Ahh te explicaré después! — Rukia no quería tener malentendidos con ella, pero en esos momentos estaban en estado de alerta y lo primero era contactar a los demás involucrados, ya después le explicaría a Rangiku.


—No sé qué fue lo que pasó, en serio…— Se excusaba Keigo, y es que no encontraba respuesta a lo publicado por esa revista de chismes, no entendía cómo fue posible que esa información haya llegado ahí.

Ichigo se llevó la mano al rostro mientras con la otra sostenía el celular, ese asunto se estaba saliendo de las manos.

—Por cierto, Rukia llamó… y está igual o peor que tú— Le informó Asano de la llamada de la morena, quien ya se había puesto en contacto para que le explicaran que había sucedido.

—Diablos… no me quiero ni imaginar— Estaba molesto y harto, ahora con esa 'noticia' toda la atención estaba centrada en su persona y no estaba acostumbrado a eso, es más, ni le gustaba.

—Lo mejor será que te pongas en contacto con ella… y si vienes para acá, cuidado, hay una parvada de periodistas esperando a fuera del edificio de tu departamento—Le aconsejó e informó Asano, retirando un poco las persianas para ver a todo el gentío de periodistas haciendo bulla en la planta baja.

Después de eso, Kurosaki colgó, se puso a meditar un poco la situación que de por sí estaba algo descontrolada. Resolvió en hablar primero con Rukia sobre el asunto y después ocuparse de lo demás.


Su teléfono celular sonó y al instante contestó con una queja pues sabía que quien le llamaba era el pelinaranja.

— ¿Qué ha pasado? — Rukia se abalanzó a preguntar, buscando explicaciones a lo acontecido.

—Hola Rukia como estás, sí gracias por saludar y preguntar que yo también estoy bien—Dijo Ichigo con tono irónico, haciéndole ver que antes de ponerse roñosa mínimo le saludara cortésmente.

—Ichigo… esto es algo serio— Sí, aceptaba que había sido muy grosera al no saludarle pero el actual asunto requería de atención.

—Ya lo sé… en fin… Ha pasado que alguien, que no sé quién es, infiltró la 'noticia' sobre 'eso— Ni siquiera quería mencionar las palabras, era demasiado agobiante y solo le dijo lo que sabía — ¿Todo bien contigo? — acotó

Suspiró resignada y después contestó.

—Estoy… molesta… sorprendida… y la portera quiere echarme— Dijo la verdad tal cual, lo cual generó una duda en Ichigo.

— ¿Echarte, pero porqué? –

—Hace unos minutos ha venido hasta mi puerta a exigirme que me haga cargo de mis problemas con la prensa, al principio no entendí a que se refería pero después me dijo que me asomara por la ventana y... hay reporteros esperando afuera del edificio, eso le molesta a la portera y a los vecinos… dijo que si esto seguía tendría que echarme porque no estaba en condiciones de soportar esa clase de cosas— Explicó ella, aún sin saber qué hacer, no esperó que las cosas se fuesen a poner tan delicadas.

Kurosaki lo pensó, era evidente que la situación se había salido de las manos pero no por un descuido o porque quisiera que así fuera más bien por accidente, alguien que debió haberse enterado y se le hizo fácil divulgarlo. Aunque si lo analizaba más a fondo, la realidad era que la culpa provenía de Asano y por no poner un alto, le estaba causando más problemas a la morena, pero ahora el punto ya no era ese, si no en buscar la forma de cómo resolverlo, debía ayudarla de alguna forma y resolvió en lo siguiente.

— ¿Hay una salida trasera de emergencia en el edifico?—

—Sí— Dijo quedo pero sin comprender la razón de ese cuestionamiento.

—Empaca lo que consideres necesario, iré por ti y te vas a vivir conmigo—Determinó, aunque no era algo que le causara satisfacción pero debía ayudarla y si la traía consigo estaría segura de todo acoso de la prensa.

— ¡Espera, no! ¡Eso solo va a empeorar las cosas!— Se alteró, vaya que le había impactado su determinación pero no podía hacerlo, el vivir bajo el mismo techo incrementaría el acoso de los periodistas, alimentarían más esa mentira y además, al parecer le causaría problemas al futbolista con la 'dichosa' Karolina.

—Todo va a estar bien, anda, empaca que paso por ti en media hora…— No quiso ponerse a discutir sobre la situación y más valiera que aceptara su ayuda.

— ¿Y los periodistas, que hago con ellos, que tal si se dan cuenta que estamos escapando por la puerta trasera? — Rukia no estaba muy segura aún, pero si bien otro problema era la prensa que estaba vuelta loca afuera del edificio. Era un obstáculos para su escape triunfal.

—Dile a la portera que llame a la policía, que están haciendo escándalo en la vía pública y demás… los obligaran a irse y si se niegan se los llevan a la Delegación—Era sencillo resolver eso, ya había hecho lo mismo en una ocasión y le funcionó bien, así le dejaron ir y de molestar también.

—Está bien— Atinó a responder, no le quedaba más que seguir sus instrucciones.

—Nos vemos en media hora, hasta luego— Y colgó, primero habría de disculparse y pedir permiso para salir, prometiendo que llegaría a tiempo para el partido.

Rukia por su parte se detuvo a ver a la ventana, notando a un gran grupo de periodistas filmando, platicando y esperando que saliera. Rangiku quien aún seguía en su casa se dirigió a ella para cuestionarla.

— ¿Y bien, ahora que harás? —

—Ve con la portera y dile que llame a la policía… mientras iré a empacar— Resolvió, después de todo esa era la mejor opción que tenía.

La de curvas prominentes la miró sorprendida, sin entender la razón por la cual le pedía que hiciera eso y además la idea que la morena tenía de 'empacar'.

— ¿Pero porqué llamar a la policía… vas a pedir que vengan a rescatarte? — Se lo tomó de burla, solo a ella podría ocurrírsele algo así.

—No, la policía se encargara de la prensa que está causando alboroto en la vía pública… Y empaco porque me voy a vivir con Kurosaki— Así, decidida y secamente se lo hizo saber, lo cual causó aún mayor impresión en su Rangiku.

—Sí que te has vuelto loca… pero bueno… confiaré en ti— Fueron las últimas palabras de la rubia para después acatar la orden de pedirle a la portera que llamara a la policía con el motivo expuesto por la morena.

Rukia al instante se fue a su habitación, buscó un par de valijas y como Dios le dio a entender metió en ropa, zapatos, artículos de limpieza personal, sus discos de música entre otros artículos que consideraba necesarios y a los cuales estaba apegada.

Cuando Matsumoto regresó de hacer el dichoso recadito a la portera, encontró a su amiga terminando de empacar, se acercó a ella y la cuestionó.

— ¿Y qué será de los muebles y las demás cosas que dejarás? —

—Sólo es temporal… mientras las cosas se calman, no quiero incomodar a la portera ni a los vecinos con esto, pero trataré de venir para ver que todo siga aquí— Le explicó su reciente plan, si se iba así no causaría problemas a nadie más y ya después una vez que todo estuviese resuelto volvería a su vida normal.

—Te ayudaré, trataré de venir de vez en cuando para cerciorarme de que nadie te haya robado— Rangiku se sumó a la idea, le ayudaría en eso y lo que necesitara.

—Gracias—

Pasaron unos 10 minutos más y seguido recibió un mensaje de texto, se trataba de Kurosaki, quien al parecer ya le esperaba en la puerta trasera; así al instante le pidió ayuda a Matsumoto para que le ayudara con una valija. La rubia se adelantó, mientras la morena buscó a su Gato 'Chappy' lo metió en casita, salió, cerró la puerta con llave, se fue a cargar su valija y la caja donde el gato. A duras penas podía, con trabajos bajaba las escaleras y si no fuera porque Ichigo apareció para ayudarla se demoraba más.

—Tardas demasiado— Le echó en cara al verla, con cara de fastidio.

—No tardaría tanto si al menos vinieras a ayudarme— También se quejó, él tenía que tomar en cuenta que tampoco podía cargas con muchas cosas a la vez.

Ichigo bufó, para después ayudarla agarrando la valija.

— ¿Qué demonios cargas aquí? ¿Piedras? — Fue su comentario al sentir el peso de la maleta en su brazo, esas mujeres siempre cargaban cosas de más.

—Cállate y camina— No iba a pelear con él así que le instó a seguir caminando. Ella cargó la caja donde su gato y ambos siguieron su camino.

En su trayecto se encontraban a los vecinos que ocupaban los demás departamentos, algunos los miraban extrañados y uno que otro reconocía al futbolista así que rezaba internamente para que nadie dijese nada porque si no lo mataba.

Al llegar a la puerta trasera ya esperaba un automóvil negro, Rangiku vigilaba que nadie les viera, con la puerta de la cajuela abierta y de solo ver que llegaban, se hizo a un lado para que el naranjito metiera la maleta.

En esos instantes escucharon las sirenas de la policía que al parecer ya estaban frente al edificio dispuestos a poner orden entre los bulliciosos periodistas.

Ichigo se apresuró, cerró la cajuela, abrió las puertas, Rukia se adentró al automóvil siendo seguida por Rangiku, Ichigo fue el último en entrar. Después arrancó el motor y sin más qué hacer, emprendieron marcha a un destino fijo.


En el trayecto todo era silencio, tensión y era evidente la preocupación. Rangiku muy callada se encontraba en el asiento trasero, Ichigo manejaba tranquilo y Rukia que estaba en el asiento del copiloto no dejaba de mirar el exterior, como si estuviese ensimismada en sus pensamientos.

Y ese ambiente fue abruptamente cortado por el 'miau' del gatito de Rukia, el cual estaba dentro de la caja que la morena traía en las faldas. La moren hizo un gesto amable pero Ichigo azorado y hasta asqueado miró por segundos la caja esa que ella traía.

— ¿Qué diablos traes ahí? — Le cuestionó mirando por momentos al frente y luego hacia la caja, con el ceño fruncido.

—A mi gato Chappy—Respondió con un dejo de candidez — ¿Algún problema con eso? – Le retó con ceja en alto.

—Odio los gatos—

—Ya te acostumbrarás—

—En ningún momento te permití que el gato fuese a vivir en MI departamento— Ahora le echó en cara eso, había accedido a que ella viviera con él más no el gato.

—Tendrás que dejarlo porque si no yo misma iré a la prensa y diré la verdad— Lo amenazó, después de todo él tenía mucho más que perder que su persona.

'Maldita' dijo por debajo para después bufar molesto, no estaba en condiciones de sacar a relucir la verdad en esos momentos, le arruinaría la carrera.

Rukia interpretó su silencio como una aceptación y sonrió triunfante. De ahí hasta llegar al edificio donde el pelinaranja vive se mantuvieron en silencio, sin decirse nada.

Pero el alboroto se hizo presente cuando llegaron, notaron como estaban abarrotados una gran cantidad de reporteros afueras del inmueble, seguridad luchaba porque nada se saliera de control. Afortunadamente traía los vidrios polarizados, se detuvieron en la entrada del estacionamiento y se les echaron encima, aún sin saber si era Kurosaki o no quien se encontraba dentro.

—Saldré para distraerlos… y nos dejen pasar— Dijo Matsumoto dispuesta a ayudar, a fin que se le daba bien hacer escándalo y drama.

Tanto la pelinegra como el futbolista confiaron en ella.

Abrió la puerta cercana y salió triunfante del automóvil, al instante todo se dispusieron a querer entrevistarla, tomarle fotos y demás; aunque cuando lo notaron no tenían ni la más jodida idea de quién era ella.

— ¡Esto es ridículo, quiero entrar a mi departamento y todos ustedes lo están impidiendo, si no se largan llamo a la policía! — Exclamó a todo pulmón, fingiendo vivir ahí y estar indignada con lo sucedido.

No tuvo que decir más, una vez terminó de quejarse y quienes obstruían el paso despejaron en área para así darle la oportunidad. Rangiku contenta volvió a meterse al automóvil y sin decir más, el pelinaranja se adentró a la seguridad del estacionamiento.

—Lo has hecho excelente— Eligió Rukia a su amiga, vaya que había servido de mucho.

Acto seguido se encargaron de bajar las dichosas maletas, subieron por la escalera que les llevaría al vestíbulo y después tomaron el elevador, el cual los llevó hasta el décimo piso. Recorrieron el largo y elegante pasillo hasta la que se detuvieron en la puerta número 1015.

—Ya llegamos…— Fueron las palabras previas del futbolista.

Abrió la puerta y al instante se adentraron, pero el sitio no estaba deshabitado, ya en el interior se encontraban Asano y Mizuiro, el representante y asistente respectivamente.

— ¡Mierda Ichigo, llevamos horas esperándote! — Se le aventó a hacerle drama al pelinaranja, quien fastidiado le miraba.

—Estaba ocupado— Fue su respuesta, sin dar más detalles.

Asano no se había dado cuenta de que veía con compañía, si no fue hasta que Rukia saludó a los presentes.

— ¡Oh Rukia-chan, aquí estás… es bueno verte y… tú…— El castaño saludó amable a la morena para después fijar su vista en la otra persona, pero la voz se le fue, y ahí estaba frente a él lo que consideraba la más hermosa criatura, esa mujer rubia de ojos claros y labios deliciosos, y sintió morirse cuando vio su voluptuoso cuerpo.

— ¡Bienvenida sea usted a la residencia de Kurosaki, permítame darle un abrazo de bienvenida! – Asano emocionado abrió sus brazos, yendo con dirección a Rangiku pero ella al notar las intensiones del sujeto le hizo creer que le daría el abrazo para después desencantarlo dándole un fuerte golpe en el rostro.

— ¡Oops lo siento, no me fije! — Fingió lamentarlo, para después pasar por encima de él.

Ichigo dejó las maletas de la morena a un costado de la entrada, mientras Rukia dejaba en el suelo la caja donde su gato Chappy y abría la portezuela para dejarlo salir. El minino salió curioso y después comenzó a andar por la casa, el futbolista miraba con cierta repulsión el animal, y estaba por comenzar a quejarse cuando Rukia le mandó callar.

—Ni te atrevas a decir algo… ya sabes lo que soy capaz de hacer—

El muchacho se tragó sus palabras y fue directo a sentarse al sofá.

— ¡Ichigo! ¡No han dejado de llamar al teléfono fijo, todo mundo quiere entrevistas! — Gimoteó Keigo, esperando alguna respuesta afirmativa.

—Desconéctalo. No tengo intensión de dar ninguna—

— ¡¿Y entonces que vamos a hacer? —

—Dímelo tú, fue tu idea decirle a Moratti todo eso ¿no? — Y prefirió que él lo resolviera, después todo la 'grandiosa' idea había sido suya.

—Sí pero yo no pensé que se fuese a divulgar algo que solo nosotros sabíamos— Se excusó al instante.

—O más bien que creíamos que sólo nosotros sabíamos…— Corrigió Mizuiro, puesto que nadie pensaba que algo así fuese a pasar y por fortuna o desgracia, pasó.

— Bien, entonces… sigamos con el plan original… sólo que tenemos que ser más detallados ¿me entienden? — Propuso Asano al instante.

Todos los presentes miraron al castaño sin entender, no sabían a qué se refería.

—Rukia…— Dijo quedó el castaño, serio, mirándola detenidamente — ¡Usarás una barriga de embarazada! — Dictaminó señalándola con el dedo inquisidor.

Todos se quedaron estupefactos, la más sorprendida era la morena, quien no cabía en su asombro.

— ¡Ahhh no, no, no! ¡NO! — Se negó al segundo. No necesitaba pensarlo. No se iba a prestar a eso, eso le causaría mucho más problemas de los que ya tenía gracias a la estúpida idea de Keigo.

— ¡¿Entonces como pretendes fingir que lo estás? — Se quejó, si ella no cooperaba como pensaba que las cosas funcionarían.

— ¡Dije que fingiría estarlo pero solo de palabra! — Ratificó lo acordado, había quedado en eso y así sería.

—Tendremos que postergar esta conversación. Ichigo tiene un partido dentro de 2 horas— Mizuiro que sólo se había mantenido al margen finalmente habló dando el recado y con ello la culminación de la plática.

— ¡¿Partido? ¡¿Cuál partido? ¡Pero si está suspendido! — Asano se dispuso a gritonear.

—Juegue o no tiene que estar presente en el partido— Le dejó claro Mizuiro.

—Bien, bien como sea… lo hablaremos después— Al final eso determinó el castaño.

Los primeros en irse fueron Asano, Mizuiro y el mismo Ichigo, ya que al trabajar para él tenían que acompañarle. Rangiku se quedó junto con la morena, iba a ayudarla a desempacar pero la ojiazul-violáceo recordó que ese no era su hogar y tendría que esperar hasta que Ichigo volviera, al menos para saber si tenía un lugar libre donde poner sus cosas.

Ambas se dispusieron a explorar el departamento, era grande a diferencia del suyo, todos sus muebles y la decoración era elegante y vanguardista; tenía la más alta tecnología en equipo de audio y video. Era notorio que ese hombre ganaba mucho dinero.

—Parece que Chappy se ha acoplado muy bien a su nuevo hogar— Comentó Matsumoto al ver al felino echado en el sofá, descansando y ronroneando.

—Es un maravilloso lugar…— Tuvo que aceptar la morena una vez viendo el sitio.

—Sí, y ¿sabías que puede ser tuyo? — La rubia insinuó algo que Rukia no entendió en su momento.

— ¿Mío? ¿De qué hablas? —

—Vamos Rukia… Si te casarás con Kurosaki este sitio pasaría a ser tu hogar— Le hizo saber lo que podía conseguir si llegase a tener algo con el futbolista.

—No… creo él tiene una novia… jamás podría quitárselo— De eso estaba segura, no era de esas mujeres que andan por ahí buscando a quién le quitan el novio. Se le hacía de muy poca clase.

—Bueno y si no tuviera una ¿intentarías conseguir algo con él? — Rangiku le cuestionó llena de curiosidad, con un tono coqueto.

—Eh…eh…— Rukia no sabía que decir, la pregunta le ponía muy nerviosa —No pienso responder a eso— Acotó, librándose de dar una respuesta.


El partido había estado interesante, aunque no había jugado realmente estaba contento por el rumbo que tomaba el equipo. Ésta vez les había tocado jugar de locales y obviamente la afición pesó; el marcador final se quedó en un 3-2 a favor del Gamba Osaka. Una victoria que no le sabía muy bien porque la verdad quería jugar aunque sea un partido. Todavía tendría que esperar.

Después del juego se despidió de sus compañeros, al querer salir del estadio le resultó complicado, los reporteros querían entrevistarlo respecto a la noticia de su 'futura paternidad' y su 'nueva relación con una desconocida'. Era molesto que quisieran preguntarle de todo menos de lo que realmente importaba.

Una vez que logró salir, condujo hasta el edificio donde vivía, afortunadamente ya no había nadie de la prensa merodeando así que entró al área de estacionamiento sin dificultad. Y como siempre, pasó por el lobby, tomó el elevador hasta el piso 10 y llegó hasta la puerta 1015.

Con tranquilidad entró y cerró la puerta, pero un delicioso olor lo condujo hasta la cocina, donde sorprendió a la morena sirviendo la cena.

—Has llegado a tiempo— Dijo alegre mientras terminaba de servir uno de los platos.

— ¿Y esto? — Inquirió, quería saber el motivo que la llevó a cocinar.

—Es… lo que ves… la cena. Digo si voy a estar viviendo aquí por lo menos debó hacer algo y la cena en parte de ello— Le explicó y es que a Rukia le entraba un remordimiento enorme, sentía que debía cooperar en algo.

El futbolista se quedó pensativo, ese amable gesto de la cena le había sorprendido, para bien claro está, y es que Karolina, su actual novia, cuando todavía vivían juntos nunca le había cocinado o algo por el estilo, ella sólo se preocupaba por verse bonita, por no estropear sus uñas y esas cosas tan banales.

—Anda, siéntate—

La voz de Rukia le sacó de sus pensamiento y sin decir nada fue a sentarse, justo frente a ella, y sin más comenzaron a degustar del platillo y la bebida. Mientras comía el pescado desmenuzado, la miraba por segundos y después volvía a lo suyo; ella era una mujer diferente en muchos aspectos a las que conocía.

No hablaron nada, sólo al final cuando se sirvió el postre. Rukia tenía una gran duda que recorría su mente desde ayer y estaba decidida a que él se lo resolviera.

— ¿Puedo preguntarte algo? — Quiso saber si podía, en primer instancia.

—Dime— Aceptó al instante, sin saber que sería aquello que ella deseaba saber.

— ¿Quién es Karolina? — Soltó de golpe, llena de curiosidad.

Kurosaki comenzó a toser, se le había quedado medio atorado un trozo de gelatina más que nada por la impresión.

— ¿Y a qué viene eso? — No era un respuesta pero le causaba mucha pero mucha curiosidad el origen de esa pregunta.

—Bueno es que ayer escuché a dos mujeres platicar y dijeron algo de Karolina y tú— Le explicó sencillo.

—Ella es mi novia— Respondió serio, sin poner dudas.

—Karolina…— Bisbiseó, ese nombre no era oriundo de ahí — ¿no es una mujer japonesa verdad? — concluyó.

—Es Ucraniana pero habla bien el japonés, le enseñé. Es modelo—

— Ahh ya… y… ¿Dónde está? —

—Está en Italia, Alemania, Francia, no sé en cuál de los tres, en un casting de esas cosas de moda— Ni sabía y ni quería saber, realmente no se interesaban mucho por lo que hacía el otro.

— Y ¿Qué pasará con esto? Digo, si se llega a enterar de lo que dicen las revistas sobre tú y yo… ¿no tendrás problemas con ella? — Ese era el gran temor de Rukia, causarle problemas en su relación con esa mujer ucraniana.

No lo había pensando, se le había olvidado. Tanto tiempo estar separado de Karolina le había hecho olvidar que tenía una relación con ella y ahora sí toda esa información llegaba a sus manos u oídos las cosas se iban a poner peores.

—Los tendré pero cuando se lo explique espero lo entienda. De todas formas ella no volverá a Japón hasta agosto— No podía decir más, solamente esperaba eso. Si le llamaba pidiendo una explicación se la daría y ojalá que no se pusiera histérica.

Después de la cena y de haberse lavado los trastos todo parecía indicar que era la hora de ir a dormir, ya que vio a Ichigo partir hacia su habitación sin embargo aún quería consultarle algo.

— Bien y… ¿Dónde voy a dormir? — Le preguntó con candidez.

Ichigo alzó la ceja, para después soltarle la respuesta sin más.

—En el sofá—

— ¡¿Qué? ¡¿En el sofá? — Rukia gritó, incrédula para después echar un vistazo de repulsión al sillón que sería su cama.

Ese gesto no le gustó al futbolista, le sonaba a reclamo, ella se quejaba después de haberla recibido en su hogar, en su lugar estaría agradecido.

—Sí, ahí— Determinó serio —Voy a bañarme, ve a mi habitación, toma un par de sábanas y te vas al sofá—

Y sin mediar más palabras con ella se fue directo a encerrarse al baño. La morena evidentemente molesta esperaba más hospitalidad, no le quedó de otra que ir su habitación por las dichosas sábanas.

Al entrar ahí estaban un par apiladas en la cama, la morena las cargó pero antes de irse echó un vistazo, cuando llegó ese mismo día no se atrevió a entrar a su cuarto ya que no lo consideraba adecuado pero ahora que estaba ahí, no parecía la gran cosa, sólo estaba la cama, un librero, el closet y un tocador… aunque fue precisamente una foto de ahí lo que le llamó la atención.

Se acercó sigilosa hasta poder ver claramente, y en esa foto enmarcada yacía Ichigo y una mujer rubia de ojos azules, supuso que esa debía ser la tal Karolina y vaya que es bonita. Sonrió un poco y después partió de regreso a la sala, dispuesta a dormir.

15 minutos después de haber entrado a bañarse, salió limpio y reluciente, sin embargo antes de ir a su habitación escuchó el sonido de la televisión prendida, así que fue a pasar a la sala, le daba curiosidad saber qué programa de televisión estaba viendo la morena en esos momentos. Pero al asomarse la encontró recostada en el sofá, cubierta con las sábanas y profundamente dormida; sonrió un poco al verla de esa manera para después ir a apagar la televisión, antes de irse acarició su oscura cabellera y ella se removió entre sueños.

… … * … …


Espero actualizar pronto :)

Gracias de antemano por leer y comentar.

Nos vemos!