Hola a todos! Si se que ha sido una larga ausencia pero que puedo decir, no he podido actualizar tan pronto como yo quisiera. En fin hoy los dejo con el cuarto capitulo de esta historia que en lo personal me ha fascinado, y es que con este anime hay material para crear cualquier tipo de historia. Bueno espero y me den su opinión al final en un review ¡de verdad son importantes para mi!.

Saint Seiya ni sus personajes me pertenecen, todo corresponde a su respectivo autor, solo la trama de esta historia es mía sin fines de lucro.

Aclaraciones:

-Diálogos-

Pensamientos y recuerdos

(Interrupciones mías)

Cambio de escena

PD. De antemano una disculpa por cualquier falta de ortografía que se me halla escapado ¡sigo trabajando en eso!


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Saint Seiya: Saga de Cygnus

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Cap 4: Destino sellado por la fatalidad

Una joven diosa comienza a despertarse con un gran dolor en su corazón; siente su propia sangre agolparse en sus sienes… su cuerpo se encuentra entumido, con mucho frío una gran pesadez la invade y una punzada de dolor taladra su pecho con violencia. Quiere moverse, mas algo sujeto a sus muñecas se lo impide, abre sus ojos y nota que se encuentra de pie encadenada a dos enormes muros que se encuentran a sus lados. Todo esta sumergido en penumbra, distingue que se encuentra en una especie de templo en ruinas, no se parece a ninguno que haya visto jamás en su existencia. "¿Qué sucede?" se pregunta. Intenta liberarse, elevar su cosmo de diosa… pero no puede; algo se lo impide. Una energía maligna que la rodea de forma sigilosa tal cual bruma absorbe lentamente su vida. Grita pidiendo ayuda… más su voz es ahogada en la inmensidad del lugar.

Segundos transcurren con deliberada lentitud, de pronto el silencio es roto por un sonido… una melodía interpretada por un piano, la escucha muy lejana, muy queda, algo dentro de su ser percibe que la ha escuchado antes… le duele recordar… la escucha, la siente vibrar dentro de su mente ¿Dónde la ha escuchado? No lo sabe… poco a poco esa melodía se pierde entre la penumbra tal cual y como había venido dejándola de nuevo abrumada en la inmensidad del silencio. Solo escucha el latir de su propio corazón. siente una opresión dentro de su pecho, en su corazón, sabe que algo esta sucediendo, algo maligno esta destruyendo lo que ama… grita de nuevo, intenta llamar a sus caballeros, pero nadie responde… se encuentra en completa soledad, como jamás se había sentido en su vida…totalmente sola.

-Seiya…- murmura dejando caer lágrimas amargas desde lo más profundo de su alma.

-No llores mas princesa… gastara tu energía más rápido-

La voz retumba en todo el lugar, Saori alza la mirada mas no ve a nadie.

-¿Quién eres? ¿Qué le has hecho a mis caballeros?-

Nadie responde, la bruma que la rodea se mueve provocándole un escalofrío por toda su espalda. Siente como absorbe su propia energía, se alimenta de su cosmo lentamente, disfrutando su agonía .Ella comienza a respirar con dificultad.

-No seáis impaciente princesa mía… muy pronto todo cambiara…-

-¿a… a que te refieres?- Pregunta con gran dificultad

-Tu mundo… la humanidad… será destruida bajo mi inmenso poder. Renaceré de entre la oscuridad para tomar venganza. Todo ser viviente morirá bajo tu mirada, sabiéndote culpable… todo lo que amas perecerá bajo tus propios ojos-

-¡Nunca! ¡Mis caballeros y yo jamás lo permitiremos!- grita intentando elevar su cosmo, mas la niebla absorbe prontamente la energía, dejándola mas agotada, de nuevo escucha esa risa gutural que le hiela el alma

-Tus caballeros… jóvenes valientes, pero no lo suficientemente fuertes, ellos perecieron ante mi poder como simples humanos-

Atena no cree lo que escucha, la sombra frente a ella la envuelve por completo. Cierra los ojos, cuando escucha un quejido, los abre y lo que ve la deja impactada.

Ya no se encuentra en el templo aunque si encadenada, frente a ella se extiende un valle completamente destruido, es de noche, el cielo nublado con algunos tintes rojizos y un inmenso frio. Atena siente las lagrimas desbordase al ver a su caballero mas fiel agonizando en el suelo, cubierto de sangre con su armadura completamente destruida

-¡Seiya!-

-Sa…Saori…-Murmura antes de exhalar su ultimo suspiro

-¡NO!-

Por detrás del joven pegaso se encuentran tres más, tres jóvenes que conoce perfectamente, tirados en el suelo heridos, con sus armaduras destruidas y sus ojos fijos en la nada, sus cosmos extintos y lagrimas que aun brillaban en sus mejillas.

-¡Shun! ¡Shiryu! ¡Ikki!-

La bruma vuelve a adquirir forma junto a los caballeros caídos, se inclina y Saori se percata que esta sobre el caballero del cisne, quien se encuentra en la misma situación que los demás; la sombra extiende lo que parece ser su mano penetrando en el pecho del joven ruso quien se estremece con su ultimo aliento de vida

-¡Hyoga!- exclama angustiada con lágrimas en sus ojos

La niebla no se detiene y extrae de su pecho una pequeñísima luz blanca, se levanta y ante la mirada atónita de Saori la aplasta en sus manos absorbiéndola por completo.

-¡BASTA!-

-No puedes hacer nada princesa… tu destino y de todo lo que amas ha sido sellado… por la fatalidad-

-Hyoga- Murmura por última vez antes de sentir su propia vida extinguirse en manos de ese ser maligno…

-Hyoga…-

-¿Princesa?-

Saori despertó abruptamente en su cama para encontrarse con la mirada preocupada del patriarca, se llevó una mano a su corazón intentando normalizar su respiración… un sueño, solo eso había sido, el mismo que la había atenazado desde la noche en que Hyoga había partido a Siberia.

-¿Esta bien princesa Atena?-

Saori miro de nuevo al patriarca y tranquilizando un poco su corazón asintió levemente

-Lamento preocuparte Shion, solo ha sido un mal sueño-

El patriarca miraba con inquisición a la joven diosa, no había que ser un erudito para saber lo que le ocurría, sin embargo ya había pasado de ser una simple preocupación a ser algo mas. Athena temía por algo… algo que estaba a punto de suceder.

-Princesa, si me permite la indiscreción, sospecho que siente que algo malo esta sucediendo, y por lo visto esta relacionado con los caballeros ausentes-

Athena miro sorprendida a Shion para después bajar la cabeza, sabia que tenia razón y era hora de dejar de postergarlo, sentía en su alma que algo malo estaba a punto de suceder, pero lo extraño en todo esto era que temía sobre todo por el joven caballero de Cygnus, sus constantes sueños con la misma tragedia y de cuando eran solo unos niños le decían que algo malo iba a suceder… por lo que tomo una decisión. Se levanto de su lecho y se dirigió a la salida de su habitación, el patriarca la miraba sin comprender.

-Sígueme Shion-

El patriarca obedeció y ambos caminaron por los extensos pasillos del templo mayor, bajaron interminables escaleras en estrechos pasadizos que estaban sumidos en penumbra, salvo por algunas antorchas encendidas. A Shion le tomo un momento comprender hacia donde se dirigían, mas no pronuncio palabra.

El resto del trayecto por el oscuro camino fue en completo silencio, hasta que llegaron a una puerta que tenia unos grabados que Shion conocía muy bien, eran las ochentaiocho constelaciones que conformaban la orden de Atena, Shion se sintió que viajaba en el tiempo al ver esos grabados, hacia muchísimo tiempo que no los veía. La joven diosa sin dudar abrió la puerta entrando a una especie de cámara muy antigua y encendió las antorchas circundantes.

El patriarca simplemente se quedo sin habla, habían pasado muchísimos años desde la ultima vez que estuvo ahí y de hecho la única, esa cámara era de cuatro paredes y el techo sumamente desgastadas por el paso impasible del tiempo, pero en todas ellas había grabados, sin embargo esta vez no se trataba de constelaciones, sino de los mismos caballeros sosteniendo duras batallas con diversos adversarios. Esas paredes sin duda estaban repletas de historias y en el techo era lo mismo, salvo que no eran los caballearos, sino los mismos dioses quienes luchaban en una guerra interminable por distintos ideales. Shion se percato también de que en las paredes estaban empotrados varios estantes de madera que contenían innumerables rollos muy antiguos.

-Los registros de las historias y mitos de los caballeros- dijo asombrado

Athena quien hasta ese momento se había mantenido en silencio camino hacia uno de los estantes sacando uno de los rolos mas grandes extendiéndolo en lo que parecía ser una mesa.

-así es Shion, se que ya estuviste aquí una vez, por lo tanto sabes lo que contienen cada uno de estos rollos, historias de guerras, batallas y momentos decisivos en esta orden, y por supuesto la historia individual de cada uno de los caballeros que han portado alguna armadura-

-¿Por qué estamos aquí?- pregunto observando el lugar, para después fijar su mirada en la diosa quien estaba abstraída mirando las escrituras del rollo

-Antes me preguntaste que era lo que sucedía… y tienes razón al cuestionar sobre la ausencia de Hyoga e Ikki- Suspiro un poco antes de continuar –Shion ¿recuerdas el motivo por el cual Hyoga fue enviado originalmente a Siberia días atrás?-

-Claro… por la energía que cayo en algún punto que por un momento pareció ser maligna-

Saori miro al patriarca

-Shion, esa energía que sentí pudo no haber sido nada, pero más que todo temí que fuera parte de una profecía… una que encierra al caballero de Cygnus-

-…-

-Como recordaras las historias en torno a su constelación son muy difusas e igual de ambiguo es su origen, no se sabe exactamente de donde surgió ni cual fue la razón, solo se tiene registro del primer caballero del cisne de hace tres generaciones…-

-entiendo, Cygnus siempre ha sido un misterio con respecto a eso, la leyenda mas antigua que se conoce es donde Zeus toma la forma de un cisne… ¿pero que tiene que ver con lo que sucedió en Siberia?-

Athena desenrolló un poco más el papiro

-Como te dije su origen es muy ambiguo, sin embargo hay un factor determinante en todas las historias que se ha repetido constantemente, la constelación siempre ha tenido un destino sellado por la fatalidad…-

-¿a que se refiere princesa?-

Athena miro fijamente las orbes del patriarca con un sentimiento que no pudo identificar.

-A la historia que no se ha contado sobre Cygnus-

…...

Mientras tanto dentro de una cabaña en algún punto de Siberia…

La nieve caía sin cesar en aquel inmenso lugar helado, copos y mas copos se deslizaban con lentitud hacia el suelo formando un espeso manto blanco que cubría por completo la llanura de ese lugar, todo estaba en completo silencio, salvo por una discusión airada que se estaba llevando a cabo dentro de una pequeña cabaña, dos jóvenes se miraban con preocupación y sobre todo con confusión. Irina en ese momento dormía recostada en un sillón debido a sus múltiples heridas que sin embargo y para la opinión del ruso sanaban de forma acelerada; ellos aun estaban sorprendidos por las últimas palabras de ella, y según Ikki era un indicativo de que debían marcharse de ahí lo antes posible.

-¡Debemos regresar al santuario Hyoga!-

-No lo se…-

El caballero del cisne se mostraba pensativo, aun meditaba las palabras de la joven "el… vendrá por ti"… ¿Quién?, y lo mas importante ¿Por qué?

-Algo malo sucederá si nos quedamos mucho tiempo aquí… es estúpido correr ese riesgo-

-Lo se, pero aun así no sabemos si es verdad… o "quien" supuestamente vendrá-

-¿y quieres quedarte a averiguarlo?-

Hyoga lo miró decidido

-Prefiero quedarme y enfrentar lo que sea, antes de llevar un peligro innecesario al Santuario y a Saori-

EL fénix lo miró ofendido

-¿y crees que "algo" pueda derrotar a cinco caballeros de bronce "legendarios", trece caballeros de oro y un patriarca… ah y además de no se cuantas amazonas y caballeros de plata?-

-entre más lejos este el peligro de Saori mejor-

-… eres un demente, pato-

-es la única forma de averiguar que fue lo que sintió Atena en este lugar, puede que sea él, y si es así averiguare que es lo que tiene que ver conmigo…-

Ikki lo miro medio incrédulo, medio enfurecido, también quería quedarse a averiguar que era lo que ocurría en ese lugar, mas su instinto le gritaba que el hacer eso era prácticamente un suicidio, tenia un muy mal presentimiento con respecto a todo aquello y a la chica que ahora cuidaban, mas el cisne estaba decidido a no marcharse de ahí y eso complicaba aun mas las cosas.

-Me voy a arrepentir de esto… me quedare contigo-

El ruso lo miro sorprendido, de hecho últimamente el fénix lo había sorprendido quizá demasiado

-No tienes por que Ikki, de hecho lo mejor seria que regresaras al Santuario y les explicaras a los demás lo sucedido-

-¿y que te pase algo en mi ausencia? Shun me dejaría de hablar y posiblemente Shiryu y Seiya me asesinarían, además no pienso dejarte toda la gloria de una batalla, me quedo y punto-

Hyoga sintió como su ira crecía, mas sabia que intentar hacer cambiar de opinión al fénix equivalía a convertir toda Siberia en un paraíso tropical, suspiro derrotado

-Bien, entonces empieza a ser de utilidad y vigílala en lo que yo investigo afuera-

El fénix no alcanzo a protestar cuando Hyoga salió dejándolos solos, era de día y aunque la nieve no cesaba de caer el cisne sabia perfectamente como ubicarse. Sin embargo prontamente noto que el viento comenzaba a soplar más fuerte lo que indicaba la proximidad de una tormenta. Caminó por mucho tiempo en busca del motivo que los había traído ahí, con su armadura puesta y a pesar de las inclemencias del clima atravesó la inmensa llanura helada aun sin saber exactamente que era lo que tenia que encontrar… en su mente resonaban las palabras de Saori… "por unos instantes sentí una energía muy poderosa que al parecer es maligna… fue un tiempo muy corto, pero aun así logre ubicarla, necesito que vayas e investigues exactamente que fue lo que sucedió" ¿Algún enemigo?, ¿tendría que ver con la chica que ahora cuidaban?... aun sumido en sus reflexiones se percato que había llegado al lugar que buscaba, el mismo que le había indicado Saori.

Frente a el vio el comienzo de un sendero en la entrada a un bosque, el único que había visto en todo ese paraje congelado y que bastantes años atrás les había dicho su maestro a Isaak y a el que tenían estrictamente prohibido entrar ahí… ¿Por qué? Nunca les dio razón alguna, solo les prohibió siquiera que se acercaran. Era el mismo que había dicho Saori. Miró los enormes arboles con sus ramas retorcidas que le daban cierto aspecto macabro, notó también que el viento soplaba con mas fuerza así que totalmente decidido se adentró en el, preparado para lo que fuera que encontrara.

Sorpresivamente al entrar la temperatura descendió aún mas drásticamente, lo que era bastante extraño, pues debido a la ausencia del viento debería ser lo contrario, Hyoga continuo caminando en aquel sendero observando cada detalle a su alrededor… solo troncos y ramas, las mas elevadas agitándose por la proximidad de la tormenta mientras un estremecimiento recorría todo su ser. su mente por un momento voló a aquellos años cuando Isaak y el intentando probar quien era el mas valiente se acercaban a las proximidades de ese bosque; jamás habían entrado pero al acercarse cada vez mas sentían algo extraño, como si el ambiente se cargara de pesadez y una extraña melancolía.

Hyoga salió de sus reflexiones al darse cuenta de algo… se detuvo y cerrando su ojo se concentró un momento en su lugar… sin embargo no había nada, ningún tipo de sonido, ni siquiera el viento. A manera de prueba dio otro paso aplastando las hojas secas, y nada. Ningún ruido. Abrió la boca con intención de hablar y tampoco, ningún sonido salió de ella. Su cuerpo se tenso al sentir el peligro más cerca de el y en estado de alerta continuo caminando en ese bosque silencioso pensando por un momento en la chica que dejo al cuidado de Ikki… y entonces la vio. Al fondo en la densa oscuridad distinguió un pequeña pero intensa luz azulada que al parecer se encontraba en el suelo, Hyoga se sorprendió al verla y con paso vacilante se acerco hacia ella… noto que conforme se acercaba la luz se hacia cada vez mas intensa, como si ella misma pudiera sentir su presencia. Al llegar a ella se dio cuenta de que no era más que un especie de medallón de plata, con símbolos muy extraños grabados en el, pero que por alguna extraña razón le pareció que no era la primera vez que los veía. En el centro de ese medallón se encontraba una estrella de cinco picos, un pentagrama con un ojo dibujado en el centro, en las cinco esquinas figuraban cinco espadas, una de ellas, la del pico que daba hacia arriba daba la intención de estar rota. Hyoga con extrema curiosidad se inclino para tomar el medallón brillante en sus manos.

Sin embargo justo cuando toco el medallón, éste destello una luz muy intensa, tanto que lo cegó por unos momentos…. Hyoga tiro el medallón al sentir un dolor punzante en su cabeza, un chirrido ensordecedor que penetro hasta lo mas profundo de su alma… retrocedió un paso tomando su cabeza entre sus manos y miro un momento la luz que comenzó a aumentar de tamaño… no podía concentrarse en elevar su cosmo, puesto que el dolor era cada vez mas fuerte, mas insoportable, el sonido aumentaba mas y mas mientras el intentaba por todos los medios prepararse para atacar… en medio del dolor alcanzo a distinguir que esa luz azulada, esa que provocaba el sonido tan estridente y su dolor tomaba la forma… de la silueta de un hombre…

…...

Santuario de Atena, Templo de Acuario al atardecer

Dentro del templo de Acuario reinaba una completa tranquilidad, el frio reinante en ese lugar contrastaba bastante con el clima cálido de las demás casas del santuario, sin embargo este era apenas el adecuado para su ocupante y guardián: el caballero de los hielos. Casi no pasaban caballeros por ahí y quien se llegaba a quedar no soportaba mucho por el mismo clima; salvo por el caballero de escorpio que ya estaba bastante habituado a sufrir uno que otro resfriado, los demás por cortesía claro que pasaban tiempo con Camus pero en cualquier otro lugar. Para muchos el templo de Acuario representaba un enigma por la cantidad de cosas que guardaba su ocupante, sobre todo un numero considerable de libros que según el pertenecieron al antecesor santo dorado de Acuario; sin embargo Camus estaba orgulloso de sus pertenencias y esperaba entregárselas a alguien algún día, ese alguien por quien estaba preocupado en ese mismo momento, sentado en la cabecera del comedor meditaba sobre todo lo ocurrido recientemente. El apacible silencio fue roto de pronto por el sonido de una cuchara de plata que sonaba sin cesar al topar en una copa de vidrio con agua casi hasta el borde, el eco del sonido agudo resonaba como una gotera en un apartamento vacio, una y otra vez en un ritmo regular que hubiera enloquecido a cualquiera a excepción de quien lo provocaba, incluyendo tal vez a su joven acompañante.

-¡Con un demonio Camus ya basta! ¡Vas a hacer que me vuelva loco con ese sonidito infernal!-

El sonido cesó de repente para después comenzar con un ritmo más lento. Milo gruño para sus adentros, curiosamente el también había permanecido en silencio todo ese rato debido a su "solidaridad" con su mejor amigo, los últimos días lo había notado bastante preocupado y por supuesto que sabia la razón, así que como buen amigo que era decidió hacerle compañía al señor de los hielos para apaciguar un poco su alma… aunque pensándolo bien, en esos momentos al seguir escuchando ese "sonidito" de la cuchara chocar con la copa de agua se estaba planteando muy seriamente el porque se había hecho tan amigo de Camus, cualquier otro día lo hubiera encontrado leyendo uno de sus tantos libros, pero no, tenia que encontrar distracción en esa condenada copa… un suspiro surgió desde sus adentros provocando que el galo lo mirara aun sin cesar de mover la cuchara. Milo recordó en ese instante que Camus solo hacia eso en casos realmente extremos, desde que eran solo unos niños el galo cuando estaba muy preocupado o que necesitara urgentemente una distracción usaba una copa de vidrio casi llena con agua y una cuchara de plata escuchando el sonido y observando las ondas de la superficie formase para desaparecer instantes después como si fuera la mas apasionante de las películas, ¿Por qué?, nunca le había preguntado, solo lo tomo como una manía de su amigo; una manía que lo estaba a punto de volver loco.

El sonido aumento un poco mas de velocidad y de intensidad, mientras que a Milo le daba un tic en el ojo, apretó un poco mas sus puños en la silla sin dejar de mirar al caballero de Acuario, este solo miraba su copa, ambos sumidos en el sonar del cristal, una… y otra… y otra… y otra vez…

-¡SUFICIENTE!... ¡ya e soportado bastante de ese infernal sonido!- Exclamo el guardián de la octava casa poniéndose de pie

Camus con su expresión imperturbable dejo la cuchara a un lado de la copa para después mirar a su compañero de armas.

-Nadie te tiene aquí soportando este "suplicio" Milo-

-¡Por supuesto que nadie condenado iceberg! Me quede contigo por hacerte compañía-

Camus no contesto, solo extendió su mano hacia el instrumento y Milo casi al borde de la histeria lo apuntó con su uña escarlata.

-no te atrevas-

En ese momento Camus esbozo una media sonrisa

-Quien diría que una indefensa cuchara fuera el arma perfecta contra ti Escorpio-

-Cállate- dijo dejándose caer en la silla –Quisiera saber por que eso te absorbe tanto-

Camus alzo una de sus cejas

-¿De verdad quieres saberlo?- el guardián de la octava casa asintió –solo para saber cuanto tiempo eres capaz de soportarlo, es un ejercicio de paciencia Milo-

El escorpión sintió arder su rostro en furia

-¿crees que puedo ser tu conejillo de Indias? ¿Eh?- Camus solo esbozo su sonrisa, Milo se sintió enfurecer más -¡Por Athena Camus! Es solo una cuchara, no un medio maquiavélico con el cual medir la locura de tus amigos, ¡apuesto a que pretendes volverme loco!-

-esa es la idea-

-Humpf… ya veo, quieres volverme tan demente como Saga ¿verdad? ¡Pues no te va a funcionar! ¡Yo soy mas cuerdo que ese bipolar!-

-¿A quien llamas bipolar, bicho?-

Milo al escuchar esa voz a sus espaldas se quedo de piedra mientras que Camus lo veía con su sonrisa altanera, el guardián de la octava casa se dio vuelta muy lentamente para toparse con el mayor de los gemelos quien lo veía con recelo alzando una ceja y cruzado de brazos, Milo esbozo una amplia sonrisa a la vez que se sonrojaba

-A ti no Saga, le decía a Camus "bipolar" por que todos lo conocen como el ser mas serio del mundo, cuando también puede ser tan "irritable" como no puedas imaginar- Camus borró su sonrisa al instante mientras que el escorpión le sonreía retándolo, Saga por su parte miro a ambos confundido y negó con la cabeza pues sabia de antemano que intentar comprender a esos dos era una misión imposible.

-Como sea, Camus lamento entrar así a tu templo, solo he pasado a avisarles que Atena nos espera para una reunión-

-eso no tiene nada de inusual, todas las noches nos espera para cenar- acoto Milo

-así es, pero la reunión de hoy tiene además de eso otros propósitos; estoy casi seguro que tratara sobre el tema de la misión de los caballeros ausentes-

-Hyoga e Ikki- murmuro Camus poniéndose de pie -¿ha sucedido algo?-

Saga negó

-Nada que yo sepa, pero según Shion la reunión es muy importante-

-Entonces vamos- dijo el galo, Milo lo miro por un instante con clara burla en sus orbes azules

-Oye Camus, no esperaras llevar "tu arma secreta" ¿verdad?-

Lo que siguió nadie se lo esperó, Camus con un movimiento casi invisible y con extrema rapidez tomo la cuchara y la arrojo directo al rostro del escorpión dando justo en el blanco haciendo que este cayera en el suelo inconsciente. Saga lo miro atónito mientras que el galo se colocaba su casco dirigiéndose a la salida, se detuvo en la puerta para mirar al griego.

-¿Qué es lo que has hecho Camus?-

-Comprobar una teoría…- respondió tan serio como siempre -¿Vienes?-

-Eh, si seguro- El griego después de mirar al inconsciente escorpión se apresuró a alcanzar al francés mientras se repetía dentro de su cabeza que lo mejor seria no volver a preguntar del tema.

Ambos caballeros dorados llegaron puntuales al templo mayor donde ya se encontraban la mayoría de los caballeros de bronce y oro, apenas habían iniciado con la cena, Camus de inmediato noto que Atena aun no llegaba y Shion se mantenía con expresión bastante seria, a su lado los demás caballeros conversaban alegremente de sus actividades del día, ambos se acercaron y tomaron asiento en sus respectivos lugares.

-… y después al escuchar la sirena de la policía echamos a correr junto con todos los demás- relataba una alegre Seiya, Aioros a su lado escupió casi toda su bebida

-Seiya no puedes mezclarte entre los civiles y hacer ese tipo de fechorías-

-Pero sino fue una fechoría- se defendió el japonés mientras que los demás reían

-es igual, solo no lo hagas-

En ese momento y para sorpresa de todos llegó un Milo bastante enfurruñado y con un moretón muy marcado justo en la mitad de la frente, Aioria de inmediato se levanto y se acercó al guardián se la octava casa levantando los mechones que cubrían su rostro para ver mejor el marcado moretón.

-¿Milo? ¿Pero que te ha…?-

-Cállate…. Si en verdad aprecias tu vida no preguntes-

-Que genio-

El escorpión sin decir nada tomo asiento a la vez que le lanzaba a Camus una mirada envenenada, este solo se limito a sonreírle como siempre lo hacia. La cena transcurrió con inusual tranquilidad, salvo por la ausencia de Atena y el mutismo de Shion quien no probo bocado alguno. Despues de haber escuchado la historia por referencia de Saori acordaron que lo mejor seria informar a los demás de lo que estaba sucediendo y quizás enviar a algunos dorados en su búsqueda. Tal vez exageraba pero en una situación como esa y ante semejante peligro lo mejor era tomar la precauciones necesarias, o quizá…

-Shion ¿te encuentras bien?-

El patriarca salió de su ensimismamiento para toparse con al mirada de su mejor amigo Dokho de Libra quien le había puesto una mano en el hombro y lo miraba preocupado, Shion desvió la mirada de nuevo.

-Gracias por preocuparte Dokho… y si yo me encuentro bien-

-¿Entonces por que la seriedad? No has regañado a Seiya ni una sola vez en lo que va del día, ¿sucede algo?-

El antiguo guardián de Aries meditó un poco su respuesta

-Tal parece ser que si, Atena ya lo había sospechado pero esta mañana lo ha confirmado, es por eso el motivo de la reunión de esta noche-

-¿De que se trata? ¿Acaso es una nueva guerra?-

-No lo se Dokho, pero ella vendrá a explicarles todo-

El guardián de libra se quedo en silencio meditando las palabras de su amigo y miro al resto de sus compañeros charlar animadamente, dorados y de bronce: Aioria, Shura, Seiya y Ángelo haciendo competencias de quien come mas; Shaka, Aldebarán y Aioros conversando alegremente con Shiryu, Afrodita mostrándole una de sus rosas favoritas a Shun y Mu; Milo… ¿amenazando? Con una cuchara a Camus mientras que Kanon y Saga reían en una relación familiar que no se había visto nunca en ninguna generación de caballeros… ¿acaso esa paz tan ansiada por todos se vería interrumpida?, ¿Por quien?... Y lo más importante… ¿Con que motivo?

...

En algún punto de Siberia al anochecer…

Dentro de la cabaña Ikki no cesaba de maldecir una y otra vez; estaba bastante ansioso por la partida del rubio, quería ir tras el pero estando la chica ahí era imposible. Sentía en su ser que algo acontecía afuera y que el chico rubio lo necesitaba… aun enfurruñado se aparto de la ventana percatándose que la chica dormía envuelta en la manta que Hyoga le había dado, el fénix aprovechó ese instante para mirarla con detenimiento, la mujer aun con su expresión intranquila y las heridas visibles en su piel poseía una belleza sublime, sus facciones daban la impresión de ser muy frágil y tierna, al igual que un aire de misterio la rodeaba… no sabia por que, pero le daba la sensación de que no era la primera vez que veía a su compañero de armas, mas Hyoga jamás la había mencionado.

Tampoco era de esperarse que lo supiera, Hyoga jamás contaba detalles sobre su vida personal; un ejemplo muy claro fue que no se habían enterado de Isaak hasta a guerra en el santuario marino o quizás tampoco de Eri de no haber sido por que ellos mismos la vieron. El chico ruso siempre guardaba celosamente sus sentimientos e incluso se mostraba reacio a abrirse con alguien más. Como olvidar aquella ocasión en que Seiya y los demás lo alentaron para que saliera con alguna chica en Japón, la indignación y negación en su rostro fue tan rotunda que nadie volvió a hablarle sobre el tema. Definitivamente el corazón del cisne era un enigma que quizá ni el mismo comprendería.

-¿Dónde…?-

La frágil voz alerto al fénix quien se percato que la chica se estaba incorporando, al parecer en mucho mejor estado y se acerco a ella mirándola con desconfianza, la chica miraba a todos lados al parecer con la ansiedad creciendo en su interior buscando a algo… o a alguien.

-¿Dónde…?- repitió con voz angustiada

-Buscas a Hyoga… salió y no volverá en un buen rato-

Irina fijo sus orbes color lila en el joven guerrero que por un momento se estremeció de pies a cabeza.

-¿A dónde?-

-No lo se-

La chica se puso en pie bastante agitada, sus manos comenzaron a temblar, se acerco a Ikki mirándolo con clara angustia.

-No… no debiste dejarlo ir… ¡no debió irse!-

-Dime que es lo que sabes... ¿Qué es lo que hay afuera?-

Ella guardo silencio, el fénix sintió su ira recorrer su venas y la sujeto por los hombros

-¡Responde!- grito mientras afuera el viento golpeaba la cabaña con fiereza

Irina cerró sus ojos mientras que Ikki la sentía temblar de pies a cabeza

-El… esta ahí… viene por el… -

-¿Quién?-

-el… ellos… quieren… regresar por lo que es suyo…-

Ikki estaba a punto de gritarle de nuevo cuando sintió algo que le heló la sangre, un estallido de cosmos, dos energías distintas de las cuales una conocía perfectamente, Irina se quedo de piedra fijando sus pupilas en la nada

-Ya es tarde-

EL fénix al escuchar esas palabras no lo pensó mas, y colocándose su armadura salió de la cabaña dejando a la mujer sola en busca de su compañero que sin duda estaría en peligro, Irina solo siguió su figura con la mirada hasta perderse entre la inmensidad de la nieve

-Hyoga- murmuro para si antes de adentrarse también en busca del caballero del cisne

…..

Templo de Atena al anochecer…

-Gran patriarca ¿ha sucedido algo? ¿Por que nos hemos reunido?-

Seiya miraba al patriarca y a la joven diosa con inquietud al igual que los demás caballeros presentes, ya dando por terminada la cena Saori había aparecido ante ellos con una expresión que ninguno pudo identificar exactamente. Camus comenzaba a sentirse inquieto, pues un extraño presentimiento lo invadió, sentía que su alumno corría peligro en aquel lugar, ya había pasado demasiado tiempo como para no obtener noticias de ellos; y por su puesto que estaba ansioso por otro motivo: deseaba con toda su alma poder ver a su joven alumno, hablar con él, arreglar las cosas entre ellos y que por fin en mucho tiempo poder abrazarlo sin que existieran el remordimiento ni la culpa por hechos pasados. Atena permanecía sentada con su báculo en la mano mirando hacia la nada, abstraída en sus pensamientos, quizá aun buscando algún indicio, Shion suspiro antes de comenzar.

-Los he llamado para contarles los verdaderos motivos de la misión que están llevando a cabo dos de sus compañeros en el norte de Siberia-

Todos aguardaron con expresión ávida su explicación

-Antes de que se les notificara a ustedes caballeros de bronce sobre nuestro regreso a la vida nuestra diosa Atena… percibió una energía en algún punto del norte de Siberia, una energía… maligna-

-¿Maligna?- Pregunto el gemelo mayor -¿algún dios?-

Algunos murmuraron entre si bastante preocupados, Shion negó

-No lo sabemos con exactitud, el desplante de energía duro muy poco tiempo, pero lo suficiente como para poder identificar el lugar exacto-

-entonces Hyoga e Ikki fueron enviados a investigar el hecho- aventuro Dokho

-Así es, sin embargo no hemos obtenido noticias de ellos y Atena ha… confirmado en cierta manera que se trata de algo más que una simple energía…-

-¿Qué cosa?- preguntaron varios, la diosa dejando de lado su báculo se puso de pie

-Algo que había temido desde hace mucho tiempo, pero que también negaba que fuera a suceder… me refiero a que esta energía esta relacionada directamente con uno de los más grandes misterios de esta orden: el origen del caballero de Cygnus-

Mientras hablaba ella caminó y tomó entre sus manos uno de los pequeños jarrones que adornaban la habitación, el jarrón de cristal portaba algunas rosas blancas, mismas que Afrodita le había regalado pues sabia que ese color era la debilidad de la diosa, con una de sus manos acaricio uno de los pétalos aun abstraída en sus pensamientos, aun buscando…

Los demás caballeros se miraron entre si bastante confundidos, algunos murmurando entre si

-¿Cómo que el origen del caballero de Cygnus?- pregunto el guardián de la octava casa, Shion también se puso de pie

-Se supone que el origen de todas las armaduras es de una constelación… así lo es la de Cygnus ¿no?- Aioria continuo –además los caballeros que la portan… bueno no se habla mucho de su propio origen pero así ha sido siempre-

-Cada uno de nosotros tenemos un origen significativo, no es coincidencia que tu portes la armadura de Leo, Aioria, así como tampoco lo es el que yo vista a Virgo-

Shion asintió ante las palabras del hindú, luego se dirigió a los demás

-El origen del caballero de Cygnus siempre ha sido muy ambiguo, existen varias leyendas que de seguro ya conocen… pero existe una historia en particular que no se ha contado jamás y la que creemos es la verdadera-

-¿Historia sobre el origen de Cygnus?- Interrumpió Shun –pero… ¿Qué no todos surgieron al mismo tiempo? ¿Con la misma legión?-

-No, curiosamente así debió de haber sido, las ochentaiocho armaduras debieron surgir al mismo tiempo pero no fue así, Cygnus fue creada mucho tiempo después, de hecho el primer caballero que fue capaz de portar la armadura del cisne del que se tiene registro surgió hace apenas tres generaciones-

-eso no tiene sentido- negó Saga -¿Por qué hasta entonces?-

-No se sabe, al menos no exactamente la razón de que ocurrió así… sin embargo todos los caballeros de esa constelación y que han portado esa armadura han tenido un punto en común, uno fundamental por el cual creemos saber su verdadero origen- entorno sus ojos antes de continuar -… un destino sellado por la fatalidad-

Saori se estremeció completamente al escuchar esas palabras, los demás al estar abstraídos no vieron el jarrón deslizarse de sus manos. Solo el sonido de mil cristales fragmentarse en el suelo. Todos alertados la miraron y un mutismo los invadió al ver la expresión de la diosa.

Atena permanecía con una mano extendida como queriendo tomar algo invisible, sus ojos desmesuradamente abiertos ligeramente acuosos mostraban entre angustia y asombro, estaba completamente pálida y sus manos temblaban ligeramente, también vieron el jarrón completamente deshecho, así como las rosas blancas regadas y algunos pétalos arrancados. Seiya siendo el primero en reaccionar corrió hacia ella y la tomó de los hombros.

-¡Saori!-

-¡Princesa!- exclamaron varios mas, Camus por su parte miraba las rosas blancas y los cristales… sintió su corazón oprimirse ante lo evidente… no podía ser… no el… a su alrededor los caballeros como un remolino se acercaron a la diosa entre preocupados y sorprendidos

-¡Saori responde!- repitió el pegaso sacudiéndola brevemente

-Atena ¿Qué sucede?-

-¡Saori! ¿Qué fue lo que sentiste?-

La diosa salió de su trance al ver a todos sus caballeros junto a ella con gran preocupación y sintió las lagrimas desbordarse por las comisuras de sus ojos… miro únicamente a Seiya diciendo las palabras que tanto temían, sobre todo el mismo caballero de Acuario…

-Ikki y Hyoga… han sido… atacados-

Un silencio cargado de tensión los invadió a todos, Camus apretó su pecho con su mano al sentir que le faltaba el aire mientras que los demás sentían como si un balde de agua helada les cayera encima, la diosa extendió su mano mientras un copo de nieve se posaba en ella.

-Sus cosmos… han desaparecido-


¿y bien? Si ya se, quizás quedo mas confuso de lo que en realidad quería aclarar, pero prometo que en los siguientes dos o tres capítulos se revelaran varios misterios, sobre todo el verdadero origen del caballero del cisne, así que no dejen de leer!

Cualquier comentario, duda o critica constructiva ya saben ¡review!, de verdad prefiero mil veces ver una critica constructiva que un numero que diga cuantas veces ha sido leída mi historia, en fin espero sus comentarios.

Hasta la próxima!

:)