DISCLAIMER: Créditos de los personajes pertenecen a Misuki e Igarashi, autoras de Candy Candy. La historia a continuación es de mi autoría, sin fines lucrativos y solo para entretenimiento.

DEDICATORIA: Esta lectura va dedicada a Anthony Brower en celebración de su cumpleaños.


"Suntory Blue Rose Aplausse"

POV Anthony

Exhausto, no era precisamente la palabra cuando en realidad me encontraba corriendo con todas mis fuerzas como si de ello dependiera mi vida.

¿Ansioso?... Tal vez.

¿Impaciente?... Sí.

¿Nervioso? ... Totalmente.

Porque...

Si estuvieras en mi lugar...

¿Cómo reaccionarías si estuvieses a punto de reencontrarte con tu madre a quien creíste muerta por muchos años?

Y ¿porqué la prisa te preguntarás?

Bueno... Después de haber ingresado al salón donde debía reunirme con los socios, apenas he podido concentrarme después de aquel encuentro.

EL teléfono ha sonado y he contestado al instante no sabiendo que aquella no noticia no me gustaría en absoluto.

Cedric ha llamado diciendo:

-"La Sra. Brower está empacando algunas pertenencias y a punto de abordar su avión privado"

Aquello ha resonado en mi cerebro como un corto circuito y me he levantado automáticamente sin importarme que los socios e invitados me hayan mirado sorprendidos.

"¡Se irá! ¡Mi madre se irá y no la veré nuevamente!"

He movido mi cabeza sin poder aceptar el hecho de que por muy enfadado que estoy con ella, no me puedo permitir perderla otra vez.

"¡No ahora que acabo de encontrarla!"

No he esperado a Cedric diciéndome que venía a recogerme, ni menos he hecho caso a mi vicepresidente que me ha gritado que esa reunión era muy importante y que no puedo irme así por así. A pesar que he visto a la persona que debía confrontar, he decidido que lo dejaré para otra oportunidad ya que esto es mucho más importante para mi.

A la salida del restaurante, he prestado uno de los autos, y para mi mala suerte mientras manejaba a velocidad, creo que he quemado el motor y por lo tanto se me ha averiado a unas cuadras del lugar donde se encuentra ella.

Y ahora...

Estoy con un cúmulo de emociones internas, corriendo la distancia presto y con las piernas que me tiemblan, porque el bendito ascensor del edificio ha estado ocupado y no puedo perder ni un segundo.

Mi corazón palpita más y más a medida que subo muy a prisa las escaleras con la esperanza de que no sea demasiado tarde y pueda llegar a ella.

Siempre he practicado ejercicios, sin embargo a estas alturas en el piso 23 me siento fuera de forma.

¡Cielos! Solo diez pisos más y llegaré a la meta. Solo un poco más y si es posible me arrodillaré ante mi madre y le pediré perdón, le suplicaré que desista en partir.

Así que por Kami...

Sigo subiendo los pisos y los voy contando mentalmente conforme disminuyo la distancia.

9...8... 7... ¡ganbaro Anthony, tú puedes!...6...5...4...3... ¡Dos más!... 1 y...

He frenado de golpe... Tengo miedo. Siento que se me salen los pulmones.

Necesito calmarme un segundo, así que limpiando mi frente con la manga de mi camisa, tomo una bocanada de aire y me dispongo a tocar la puerta donde vive mi madre pero...

Pero antes que yo tocase el timbre , ella está frente a mi, como si me hubiera estado esperando, con los ojos húmedos y mirándome de la única manera que recuerdo.

Mi corazón de piedra se resquebraja poco a poco. Estoy sin aliento, no puedo más y voy a sus brazos.

-¡Madre!-sollozo como un niño desconsolado- ¡Perdóname! ¡Perdóname!

Ella sin más me cobija bajo su abrigo mientras siento como su amor derrite toda la frialdad de mi pecho que había crecido en todos éstos años.

Ninguno tiene palabras en ese momento. No las necesitamos. Así que rendidos dejamos fluir lo que no podemos expresar a través de las lágrimas.

Exhausto caigo de rodillas, aliviado de que aun tengo chance de poder ver ese verde mirar, esas esmeraldas preciosas que muchas veces confundo con otras de antaño en sueños.

Ella se sienta junto a mi, sin importar su lujoso vestido, ni los tacones que porta. Así que permitiéndome ser vulnerable , reposo mi cabeza en su hombro y siento por primera vez en muchos años, paz.

- Siento irrumpir de esta manera en tu vida hijo.-comienza ella a decir.

-Madre, no...- le respondo sin querer recordar aquellas palabras crueles dichas horas atrás.

-Es necesario que hable hijo.- me dice ella. Mientras la palabra "hijo", retumba en mi mente calentando mi corazón. ¡Se siente tan bien!- Nuestras vidas estuvieron en peligro todo el tiempo que vivimos en Escocia, como lo habrás notado. Sin embargo nunca estuviste solo cariño. Tuve que colocarte bajo la vigilancia de mi hermano Albert mientras la mafia escocesa deseaba asesinarte. Y mientras averiguábamos quien podría estar detrás de todo ese complot, pasaron los años, y ya casi no había esperanza de mantenerte con vida. Fue por ello, que entre tu tío y yo nos pusimos de acuerdo y trazamos un plan, uno que significaría el sacrificio más inmenso que he hecho en la vida. - susurró con una mirada triste.- Debía fingir mi muerte.-soltó con suavidad haciendo una pausa para mirar como aquellas palabras hacían efecto en mí. Yo por supuesto no me lo esperaba, y supuse que habría más por saber. Hice una venia y entonces ella continuó.- Todos debían pensar que Pauna Andrew estaba fuera del mapa y ya no podría estorbar en sus planes, y además hacerles creer que habían ganado. Incluyéndote.

-¿Porqué no me dijiste nada?- refuté aun sabiendo la respuesta.

-Eras un niño hijo. No podía colocar semejante responsabilidad bajo tus hombros.- respondió acariciando mis cabellos.- No obstante, al notar que aun con mi desaparición no te dejarían en paz. Dispusimos que Cedric fuese tu sombra luego de aquella vez que quisieron matarte en la cacería del zorro.-musitó apenada.

- Aun recuerdo muy bien la persecución a caballo que tuve aquella vez, madre.- murmuré trayendo a mis memorias aquellos recuerdos nada gratos.- Fue Cedric quien me advirtió sobre la emboscada y el plan de contingencia en ese entonces.

-Si.- dijo suspirando ella.- Estuve con el corazón en la mano ese día. Sin embargo, no podía hacer nada desde Kyoto. Tuve que confiar ciegamente en tu tío y en Cedric, a la vez que yo cumplía mi rol aquí y abría camino para tu llegada.

-¿Que tu hiciste qué?- pregunté sorprendido.

-Fui yo la que siempre te estuvo ayudando en las sombras Anthony.- confesó con una sonrisa.- Fueron mis acciones las que compraste cuando llegaste a invertir en Suntory. Sin embargo el mérito es todo tuyo al levantar semejante emporio transnacional. Debo reconocer que al principio tuve mucho miedo de que descubriesen tu identidad, así que debo felicitarte por haber manejado la situación impecablemente.

- Gracias, pero a todo esto madre.- dije medio pensativo.- ¿Dónde está tío Albert?

- Él ha estado ocupado manejando los asuntos de los Ardley, además de descubrir que han sido los Jacobitas quienes han estado detrás no solo de ti o yo, sino también de él.

-¿En serio?.- respondí bastante sorprendido. Aquello no me lo esperaba.

-Por supuesto.- afirmó pensativa.- Hace unos años la mafia escocesa estuvo involucrada en un atentado. Mientras tu tío se hallaba en viaje de tren por Italia. Uno de ellos colocó una bomba en su vagón con el fin de matarlo. Si no hubiese sido porque la mofeta de tu tío saltó del vagón y Albert fue tras ella, probablemente él ya no estaría en el mundo de los vivos.

-¡Oh!- Sí había oído de aquella noticia recordé vagamente, pero jamás pensé que la vida de mi tío hubiese peligrado de esa manera.

- Estuve preocupada varios meses por no tener comunicación alguna con él, pero gracias al cielo, una enfermera que él conoció en Londres, lo reconoció y pudo ayudarlo en su recuperación.

-Entiendo.- respondí automáticamente.- Yo también tenía mi propio plan madre.- Confesé un poco confundido.- Sin embargo creo que había perdido el rumbo. Siempre pensé que la tía abuela estaba implicada bajo las órdenes del tío abuelo.- espeté desilusionado.- Estaba equivocado.

- Hay muchas cosas que debes saber. Afortunadamente esta vez tenemos mucho tiempo para ponernos al día hijo.- sonrió mi madre con ternura.- No pienso desaparecer de tu vida nuevamente. Tendrás que aguantar a la llorona de tu madre muchos años más.

- No me importaría que sea para siempre madre.- contesté siguiéndole el juego, aunque el fondo el sentimiento era sincero.- También deseo contarte largo y tendido sobre mi estadía y lo que he pasado en todos estos años.

- Encantada hijo mío.- respondió emocionada.- Lo que me recuerda...- comenzó a preguntar con el ceño fruncido y pensativa.

-¿Sí?- contesté extrañado de semejante cambio de actitud.

- ¿Va en serio tu compromiso con la señorita Hana?- exigió con una ceja enarcada.

"¡Que linda que se veía!"

-Oh, eso.- dije un poco incómodo.

-Sí, eso- puntualizó ella.

-¿En verdad deseas saberlo madre?

-¡Por supuesto!

-Ya veo.- respondí, viendo que no tenía escapatoria.

-Y.- presionó nuevamente.- ¿Qué tienes que decirme?

-Aghhh.- dije medio molesto medio divertido.- Si para tener que librarme de este interrogatorio debo contestar, pues aquí va. .. ¡NO! ... La srta. Hana y mi persona no estamos comprometidos.-espeté mirándola exasperado.-¿Satisfecha?

- Absolutamente- opinó ella aliviada.- ¿Y sabes por qué?-preguntó traviesamente.

- Tengo una vaga idea de que me vas a sorprender.- respondí preocupado.

-Quiero presentarte una chica. - contestó tapándome la boca con su mano, al ver que yo iba a protestar.- ¡No! antes que te niegues, debo decir en su defensa que ella es muy importante para mi.

- Importante para ti ¿eh?- dije sabiéndome derrotado.

-Lo es- afirmó ella.- La conocerás hoy en el baile de Máscaras que se llevará acabo en celebración de la rosa azul que has patentado y de tu cumpleaños.

-Madre- pedí suavemente.- No pretenderás que salga con alguien que no conozco.- dije esperanzado que ella no se ofreciera de cupido.- Además no llevaré una cita, madre. Tú serás mi invitada de honor, como debe ser.

-¡Vaya! ¡Vaya!.- Rió ella .- Me halagas hijo mío, sin embargo ese truco no funcionará en esta oportunidad. Iré al baile contigo, pero allá la conocerás. Haz como si fuera mi ultima voluntad. ¿Sí?

-¡Madre!- dije alarmado.- ¡No juegues con palabras como esas!

-Tienes razón.-me dijo avergonzada.- Soy una insensible. Lo siento.

- No, mamá .- dije conmovido por su rostro triste.- No hay problema. Si.. es tu deseo la conoceré allí.

-¿Lo harás?

-Sí.- respondí no muy convencido.- Sólo dime su nombre, para ir preparado.

- Ah, por supuesto- contestó muy contenta y con los ojos brillantes, sin imaginar la sorpresa que vendría a continuación.- Su nombre es Dulce White y tendrás el primer baile de apertura con ella.

FIN


a.n. Gracias a cada una por pasar a leer un momento. Sé que os dejo con una espina de curiosidad con esta historia, pero realmente mi cometido era que Anthony y su madre tuvieran un final alternativo al del anime/manga que tanto nos hizo sufrir. Por lo que los vacíos de ésta historia os lo dejo a su imaginación.

Nunca había escrito sobre otro Andrew que no sea mi amor Albert, sin embargo poco a poco he ido comprendiendo, internalizando y amando a cada personaje por su peculiaridad e individualidad.

Esto de escribir es algo que he venido descubriendo con el tiempo , así que espero perdonen mis errores y horrores ortográficos que se me hayan pasado al editar. Debo confesar que resulta relajante y de ensueño estar entre letras además de estar leyendo su opiniones. Gracias por tenerme paciencia con mis otras historias y por dejar un review en cada episodio, lo que hace que los atesore con mucho cariño.

Saludos a: Skarllet Northman, Guest, Blackcat2010, Josie, Lala-Oro, Kellyelin.

Arigato Gozaimasu


Un abrazo en la distancia a cada.

Espero leerlas pronto.
Lizvet