Capitulo 4 Ardiendo en llamas
Norte observo el globo terráqueo con recelo, con una rapidez aterradora una luz naranja lo cubría escondiendo con su fulgor el brillo de las luces que representaban a los niños. Era como si aquel resplandor se las fuera tragando; la engullía, las absorbía para hacerlas parte de sí misma.
—¿Qué o quién es esa cosa? —exclamo asombrado por la voracidad con la que avanzaba.
Con rapidez alargo la mano hasta el botón de alarma ansioso por saber la opinión de sus colegas. Antes de que su mano rozara siquiera con la yema de sus dedos el objeto este exploto. Norte dio un paso atrás. ¿Qué estaba sucediendo?
[…]
Sadman dejaba correr sus dulces y silenciosas arenas doradas arrullando a los niños para que tuvieran felices sueños; y de paso ayudaba a Jack en su búsqueda, no hacía daño mirando si alguno de los angelitos había visto a Jamie aunque solo fuera por casualidad.
De lo que había logrado averiguar sabía que asistió a la escuela con regularidad y se despidió de sus amigos a eso de las cuatro de la tarde, de ahí en adelante nadie lo había vuelto a ver. A Meme le parecía en extremo extraño que en una ciudad tan concurrida hubiera desaparecido sin dejar rastro.
El arenero dio un suspiro triste y continuo con su trabajo. El también apreciaba al jovencito, en especial porque entre sus sueños más recurrentes estaban ellos. Jamie los recordaba con cariño, dejándole siempre un lugar especial a Jack Frost. El albino a últimas fechas figuraba con mayor insistencia y de manera un tanto diferente a como en un principio.
Los primeros sueños de Jamie eran inocentes, blancos. Rememoraban la sonrisa de Jack y su fría mano sosteniendo la del castaño, recreaba ilusiones en donde jugaban eternamente en un jardín de invierno perpetuo. Pero Jamie ya casi era un adolecente y sus sentimientos de admiración mutaban igual que sus deseos.
Intento advertirle a Jack. Los sueños de su luz especial empezaban a tener un tinte rosa, el color de un cariño que sobrepasaba la amistad, que aunque aun castos, dejaban ver su deseo. Jamie ya no deseaba un día de juego, ahora se imaginaba paseando por ese mismo parque tomado de la mano del guardián y abrazándose de él con cualquier pretexto, claro que el castaño sabía perfectamente como sentía esa muestra de cariño pues Jamie ya había abrazado a Jack y este le había devuelto el gesto. Quizá ese fue el principio que aquel sentimiento.
Meme nunca lo despertó ni cambio nada, simplemente se limito a temer por la conclusión de ese amor. Si estuviera en sus manos iría con Jack para alentarlo a hablar con Jamie y buscar la verdadera felicidad. Porque no era tonto y sabia de sobra, quizá hasta mejor que el albino, que Jack correspondía esos sentimientos. Pero…
Jack era un guardián, un ser inmortal y Jamie un simple humano, su cuerpo se desarrollaría y envejecería, seria cruel para ambos probar la gloria por un instante y vivir un infierno por la eternidad. No, ellos no merecían eso.
Dio un suspiro triste, terminando esa ciudad podría descansar un par de horas. Se sentía agotado de tanto pensar.
Una corriente de calor le golpeo desde atrás tirándolo de su nube, el polvo dorado salió desperdigado en todas direcciones sin que él pudiera evitarlo, lo habían tomado desprevenido.
Con un poco de esfuerzo logro recrear la nube para volver a levarse, ¿Qué lo había golpeado?
Con forme se fue elevando Meme sentía el calor sofocándolo. Lo ahogaba con cada una de las hondas que pasan cual pulsaciones sobre su cabeza, como si el cielo fuera un gran charco de agua y la energía naranja dibujara hondas por la caída de una piedra sobre la superficie. La diferencia era que esas hondas no aminoraban, por el contrario, parecían tomar más fuerza desprendiendo cada vez más ardor.
Las arenas que hasta ese momento formaban caminos hacia los sueños infantiles se retrajeron al mismo tiempo que un concierto de gemidos algunos tristes, otros molestos, comenzaban a escucharse de las casas.
Antes de que Sadman hiciera siquiera un intento por volver a dormir a los niños una bola de fuego pasó vertiginosamente sobre él dejando detrás de sí una estela de fuego candente y un silencio total.
—¿?
No, hubo respuesta para su duda, tres segundos después de la afonía miles de llantos irritados por no poder dormir se elevaron como himno macabro.
[…]
Hada miro por la ventana de su castillo completamente desconcertada, sus hadas se reusaban a salir. Con paciencia se acerco a ellas para preguntar el motivo. No hubo ni bien abierto los labios cuando toda la edificación comenzó a temblar. El aire se calentó tan rápido que apenas tuvo tiempo de sentir el cambio de temperatura antes de ver la tremenda esfera llameante que al parecer colisionaría con el castillo.
Hada se encogió buscando protegerse sabiendo de ante mano que no lograría nada pero fue solo un acto reflejo. Una distorsión en el cielo llamo su atención, de la que salió veloz el trineo rojo. Norte lanzo una de sus esferas, la puerta se abrió tragándose la esfera de fuego.
—¿A dónde la enviaste? —Exclamo Hada aliviada de no haber terminado como pollo rostizado.
—Al polo sur. Pero eso, sea lo que sea no tardara en volver, debemos reunirnos con los demás y pensar como enfrentaremos a esa cosa.
—¿Y Jack?
—No sé en donde está. Pero él no nos abandonara—. Declaro completamente seguro.
[…]
Jack Frost dio un enorme salto, levanto el cayado y dejo salir un ataque frontal contra la descomunal esfera. El estallido que provoco la confrontación directa entre los elementos cimbro el cielo. Lo que debieron ser copos término como una ligera y tibia llovizna.
—¿Quién eres? —Cuestiono Jack. Sus ojos azules desprendían furia porque fuere quien fuere estaba relacionado con la desaparición de Jamie. Se lo dijo el hombre en la luna y por eso no lo perdería de vista hasta conseguir algunas respuestas.
Lo había estado siguiendo y a un palmo de darle alcance cerca del castillo de Hada Norte había tenido a bien entrometerse, lo bueno fue que logro colarse en la distorsión de la bola de cristal. Ahora bien, el campo de batalla le daba ventaja o al menos lo considero por escasos segundos antes de darse cuenta que el polo sur terminaría derritiéndose antes de poder siquiera enfriar un grado a la bola llameante.
Las llamas anaranjadas tintinearon tornándose doradas, luego más claras hasta terminar por ser azules. Si antes desprendía calor ahora Jack juraría era peor que el calentamiento global.
—Apártate—
Jack no supo si realmente había escuchado la voz o solo fue un producto de su imaginación. Meneo la cabeza y decidió preguntar.
—Estoy buscando a un joven. Su nombre es Jamie y…
—Apártate—
Se repitió la frase con mayor claridad y sin la menor intención a contestar las preguntas del albino.
—Me temo que eso no será posible a menos que contestes mis preguntas. ¿En dónde está Jamie?
La esfera destello con mayor potencia haciendo retroceder a Jack. ¿Cómo podía generar tal cantidad de poder? ¿Cuál sería su centro?
La esfera se elevo reduciendo su tamaño pero no su temperatura buscando pasar al guardián. Jack leyó sus intenciones y se dispuso a cortarle el paso. Hielo y fuego danzaban en una lucha sin precedentes dejando detrás miles de destellos dorados.
—¿Quién eres? —Pregunto Jack exhausto, llevan solo media hora en ese juego y sin embargo el calor que despedía lo agotaba.
—No lo sé. —Contesto la esfera temblando, la voz en un principio taciturna y gruesa iba perdiendo rudeza. —No lo sé. Cuando desperté él me dijo…
Y no termino de hablar, un frio manto oscuro se extendió sobre ellos. Jack apretó el cayado en sus manos y sus facciones se endurecieron ante el inoportuno visitante. La esfera por su parte se encogió aun mas hasta dejar ver la silueta de un individuo en el centro.
Las sombras se contrajeron para revelar la forma de a quien, contradictoriamente a sus sentimientos, mas quería ver.
La esfera salió disparada como si hullera de de la oscuridad y Jack esta vez la dejo pasar porque el Coco tenía muchas cosas que explicar y si para sacarle el paradero de Jamie recurría golpes pues bien venido sea el método, ya después se arreglaría con el tipo de las llamas si tenía algo que ver con el secuestro de Jamie.
—Hola Jack. Es un placer verte. —Saludo socarrón Pitch siguiendo con la mirada la estela de fuego que se alejaba a toda prisa, Pitch torció la boca imperceptiblemente, tendría que posponer un rato su método de atrapar a ese pirómano escurridizo.
—Por esta vez, el sentimiento es muto. —Contesto el albino. —Después de todo tengo un par de preguntas para ti. —Contesto empleando el mismo tono burlón acentuándolo con su mirada.
—¡Oh! Y ¿cuáles podrían ser? —Ínsito el pelinegro, sus ojos destellaban tonos dorados que lo hacían ver aun mas diabólico.
—¿Donde está Jamie? —Pregunto a bocajarro. No perdería tiempo jugando con ese sujeto.
—¡Oh! El joven Bennett. —Exclamo como si se tratara de una conversación agradable. —Recuerdo que lo encontré hace unos días recorriendo el parque, estaba muy triste; sus miedos y dolor me llevaron hasta él. Mi intención era consolarlo. Pobre muchacho. —Dijo e hiso una pausa para asegurarse de tener la atención del guardián, una vez que comprobó que Jack lo miraba fijamente continuo. —Tenía roto el corazón.
Jack jadeo sin saber porque esa declaración lo hería. ¿Sería que Jamie se había enamorado de alguien? ¿Quién sería tan especial para haber capturado su corazón? Jamie estaba creciendo y sus sueños, esperanzas y anhelos ya no lo incluían a él, lo había dejado atrás igual que a su infancia.
—Debiste de haberlo visto, en ese momento se notaba tan frágil, tan dulce, tan inocente… —Enumero con teatralidad.
—¿Que fue lo que le hiciste? —Gruño asustado, enojado y desesperado a partes iguales.
—¿Yo? Nada. Solo consolé al joven Bennett. —Sus manos blancas y huesudas se colocaron a lo que sería la altura del castaño y sus dedos dibujaron su figura. —Su piel es tan tersa como un durazno y cálida como los primeros rayos de la mañana. Sus ojos del color de otoño brillan cual estrellas y sus labios tienen el color y el sabor de las cerezas…
—Eres un… ¿Qué fue lo que le hiciste? —Vocifero iracundo.
—Nada que no deseara. —Rio solaz, mientras su boca se abría para dejar salir su lengua para relamer sus labios. —Es un muchacho delicioso en varios sentidos.
—¿En dónde está? ¡Dime! ¿En dónde está Jamie? —Grito ya fuera de sí. Su cayado se elevo dejando salir un ataque feroz que Pitch apenas logro esquivar.
—¿Porque lo preguntas si lo tenias delante de ti? —Se carcajeo Pitch y Jack se quedo frio del horror. No podía ser cierto.
Continuará…
Con todo y fiebre, nada me impedirá actualizar este fic, ahora que creo merezco reconocimiento, estuve frente a las puertas de la muerte y en lo único que podía pensar era: ¡Dios! Jack jamás tendrá su lemon con Jamie.
Jajajajajjaja
Ya es un trauma.
Atte: Su amigo Ciel Phantomhive, quien en este momento agradece ser inmortal o ya estaría muerto.
