Quiero explicar que lamentablemente full metal alchemist no me pertenece y no lo he creado yo. También quiero explicar que en mi historia Riza Hawkeye no es la nieta de Grumman debido a que quería darle más dramatismo a la historia y hacerla mucho más interesante al verla como un amor "imposible". Me encantaría saber vuestra opinión dejándola en los comentarios o en las rewies, por favor me alegraría un MONTÓN ver vuestras opiniones constructivas y tened en cuenta que es mi primer fanfic así que pido un poco de piedad conmigo.

Ah, casi se me olvida, pido perdón por los horrores ortográficos que he tenido, que tengo y que tendré en este fanfic.

10:00 Oficina de secretaría del Führer

- Oficina de secretaría del Führer

- Eh, Riza… - para mi sorpresa a quien escuchaba hablar desde la otra línea del teléfono era Rebecca.

- Esta línea no es para llamadas personales.- le dije seriamente, siempre me llama por esta línea.

- ¡Espera! Tengo que decirte algo importante…

- ¿El qué?

- ¿Qué tal si salimos esta noche juntas, tú, yo, unas copas y algún hombre?

- No, gracias.

- Vamos Riza, sigo sin tener un novio, hasta he pensado seriamente en la propuesta que me dijiste sobre tener a Black Hayate como el hombre de mi vida.- Ya está, son suficientes tonterías por hoy y colgué el teléfono.

11:00 Despacho del Führer, comando Central

Entré a tu despacho, fue extraño, nunca me solicitas después de una cita con el señor Grumman, terminas tan enfadado por no haberle ganado al ajedrez que no quieres hablar con nadie. Más extraño fue todo cuando me percaté de que tu ceño fruncido estaba suavizado por una mirada triste y desolada, como si te hubieran arrancado algo e intentaras hacerte el fuerte, normalmente lo consigues pero hoy no podías disimularlo y eso me produjo miedo. Tímidamente entro con una carpeta aferrada con las manos enfrente de mi pecho, realmente algo no iba bien.

- Señor, me ha llamado ¿ocurre algo?- no pude aguantar más, necesitaba saber qué es lo que había pasado en ese despacho.

- Verás, la he llamado porque me temo que hay algo que siento que debo contarle, algo que me cuesta decir…

- Dígamelo de una vez, Señor.

- Nunca cambiarás, teniente Hawkeye.- a ambos nos gusta decir las cosas directas.

- El hecho de que sea el nuevo führer es simplemente porque hice un trato con el Sr. Grumman, a cambio de tener el cargo yo debería casarme.

- ¿Casarse?- esas palabras me destrozaron por dentro de tal manera que casi no se me cae la carpeta, que sostuve sin saber cómo, pues mis brazos estaban temblando.

- Sí, deberé encontrar una mujer apropiada para mí… a pesar de que no la ame.- Cuando el Sr. Mustang dijo estas últimas palabras, levantó la cabeza hasta encontrar sus ojos oscuros con los ojos vidriosos en mi cara inexpresiva.

Él lo había vuelto a hacer, había vuelto hacer un idiota porque me había causado dolor otra maldita vez. Pero no me iba a permitir derrumbarme delante de un hombre al que le di todo y no me dio nada. Aunque en el fondo de mi recóndito y escondido corazón construido a través de muchos muros, sabía que a él también le dolía mucho decir en alto algo que no debería decir en condiciones normales un führer a su subordinado sin embargo nuestra relación no era la normal entre un superior y un subordinado. Por eso te aseguraste de mírame para que yo supiera que nunca la amarías pero eso no me aliviaba el dolor que sentía por dentro, sentía fuego, ira, desolación y tristeza y probablemente muchos más sentimientos a los cuales no sabía ponerles un nombre, ¿Cómo es que tú solo me puedes causar tantos sentimientos que no sabía que podía sentir?

- Entonces, debo desearle suerte para encontrar a su futura esposa, seguro que será toda una afortunada por tenerle.- dije con una sonrisa que ambos supimos que era forzada y fingida.

Él pensaría que no solté ninguna lágrima por orgullo pero no solté ni una lágrima porque sería mucho más duro.

- Gracias, Teniente.

Lo único que pude hacer fue marcharme de ese maldito despacho y respirar hondo porque aunque ya estaba hundida, todavía no había terminado el día. Necesito olvidarme de todo por una vez, hoy voy a beber sin tener sed, por una vez seré yo la que beba para olvidar.

12:00 Oficina de secretaría del Führer

- Vaya pensaba que esta línea era solo para llamadas profesionales.

- Rebecca, creo que me he replanteado eso que dijiste de esta noche.

- ¡Qué bien! vamos a salir y a conocer algunos chicos.

- No, yo me refería a lo de las copas pero creo que será mejor si no salimos, no estoy de humor para salir.

- ¿ehm?, está bien, traeré a un amiguito pequeño y francés que seguro que nos hace buena compañía.

- Bien, nos vemos en mi casa a las 10:00 esta noche, adiós… y gracias, Becky.

- Vale, nos veremos esta noche y tranquila Riza, para eso estamos las amigas