Capitulo 4
La Fiesta

¡Ah, por fin! –Gritó el canadiense, dejándose caer sobre su cama, el juego había acabado hace media hora y tenía otra media hora para alistarse e ir a la fiesta en casa de Jericho. Claro que, 5 minutos de retraso nunca mataron a nadie.

Felicidades jugador estrella. –Dijo María, del otro lado de la ventana, el canadiense giró su rostro, aun sin levantarse de la cama y le sonrío.

Gracias, me duelen músculos que no sabía que tenía. –Dijo Blaze, tratando de pararse de la cama, pero sin éxito, María rió y le sonrió. –Mañana me va a doler.

¿Solo mañana? –Preguntó divertida la pelirroja, el ojiazul se levantó finalmente y buscó algo de ropa en su armario. -¿Vas a salir?

Si, un amigo dará una fiesta por lo del partido. –Blaze se giró un poco y miró al suelo unos segundos, antes de decidirse. -¿Quieres venir?

Bueno… -La muchacha lo pensó unos segundos y después contestó sonriendo: -Claro, por qué no.
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Media hora después, Blaze y María llegaron a casa de Jericho. La fiesta estaba a reventar, cientos de personas bailaban y bebían y el sonido de la musica era ensordecedor. Ambos entraron a la casa, y después de un momento de buscar, el ojiazul avistó a Jeff, Evan y Lita.

¡Hey, chicos! –Gritó Blaze. Ellos se giraron y vieron como el par se acercaba. -¿Dónde están Edge y Mickie?

Edge regresó a Canadá por el fin de semana, regresará el martes. –Explicó Lita.

Y Mickie Mouse trata de evitar a Jericho. –Explicó Jeff esta vez, después, todos miraron a María. Blaze se percató y los presentó.

Chicos, ella es María Kanellis, mi vecina; María, ellos son Jeff, Evan y Lita. –Todos se saludaron y se sentaron en una mesa.
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Mientras, en otro lugar de la casa, Mickie vagaba por los pasillos tratando de pasar desapercibida entre la multitud. Eventualmente llego a pasar frente a una puerta entreabierta, y escuchó una melodía salir de ahí.

Ella conocía esa canción, y en contra de su mejor juicio, abrió la puerta lentamente y entró.

Esa canción la escribiste para mí. –Susurró Mickie, sorprendiendo al joven que tocaba el bajo. – Hola Chris.

Hola Mickie. –Jericho la miró de arriba hacia abajo y después sonrió. –Ha sido mucho tiempo.

3 años, para ser exactos. –Dijo la joven James, Chris bajo la mirada pero inmediatamente ganó compostura.

¿Qué se te ofrece?- Preguntó el rubio, tratando de acabar con ese momento tan incomodo, ella miró al suelo y después a su bajo.

¿Tocarás es… -Comenzó ella pero él interrumpió.

¿Qué se te ofrece?- Volvió a preguntar Chris, sin dejar que ella evadiera la pregunta.

Quería saludarte. –Dijo Mickie, casi en un susurro. –Quería saber que había sido de ti.

Pues, gracias por preocuparte pero estoy bien. –Respondió Jericho, antes de un momento de silencio. –Ahora, por favor márchate, necesito practicar. –Dicho esto, él se giró y le dio la espalda.

Chris… -Comenzó ella, pero una vez mas el rubio la interrumpió.

Por favor, vete… antes de que haga algo que ambos lamentaremos. –Dijo Chris, aun sin mirarle a los ojos. Sin embargo, ella no hizo caso y se acercó a él.

Necesito saber algo. –Dijo Mickie, pero Jericho seguía sin mirarla. –Lo siento.

Chris abrió los ojos de par en par; ¿acaso ella realmente se había disculpado? Jericho se giró lentamente y la miró a los ojos: estaba al borde del llanto.

Perdóname por no haberte creído cuando dijiste que me querías. –Continuó ella, reteniendo las lágrimas, el rubio solo pudo quedarse ahí, pasmado. –Después de conocerte tanto tiempo… debí haber sabido que nunca harías algo para lastimarme.

Mickie… -Susurró Chris, realmente no sabía que mas decir, las imágenes de la última vez que la vio llorar regresaron a su mente. -¿Qué quieres que diga?

Que me perdonas… -Susurró ella, el rubio se acercó a ella y la abrazó, ella le respondió como si su vida se le fuera en ello, temiendo que él se fuera si lo soltaba.

No te disculpes… te amo demasiado para eso. –Le susurró Chris al oído. Mickie se estremeció al escuchar esas palabras, se separó un poco de él y lo miró a los ojos, tratando de descifrar si lo que acababa de escuchar era cierto.

Y entonces pasó, ninguno de los dos supo quien atacó primero, lo único que sabían era que ninguno intento detenerlo. Sus labios se encontraron por primera vez en un largo tiempo, y en un beso, ambos se dijeron miles de cosas. Sin embargo, uno nunca puede ser feliz a expensas de otro… no sin consecuencias.

No puedo. –Dijo Chris, separándose de ella y sujetándola de los hombros, Mickie lo miró confundida y él continuó. –No puedo hacerle esto a Ashley… no puedo hacerla pasar por lo mismo que te hice pasar a ti.

Mickie sintió un intenso dolor en el pecho, como si alguien hubiese desgarrado su corazón con un cuchillo, pero al mismo tiempo se sentía feliz, orgullosa.

De acuerdo. –Dijo ella, llorando, pero con una sonrisa en el rostro. Ambos se separaron y se miraron a los ojos. Después de unos minutos, Mickie salió de la habitación y volvió a la fiesta, dejando a un pensativo Chris con un amargo sabor de boca.
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Mientras tanto, en la fiesta, Jeff y Evan estaban sentados, bebiendo y viendo como María y Blaze bailaban la- según Jeff- "sotoponceava" canción esa noche.

Y dime, ¿Qué se siente ser el nuevo héroe de la escuela? –Preguntó Jeff, Evan se sonrojo un poco y hundió su mirada en su vaso.

Para mañana todos lo habrán olvidado. –Le respondió Bourne.

Si, el exceso de alcohol y la resaca también ayudarán. –Comentó Hardy, antes de que él y Evan largaran a reír.

Eres bueno en esto, ¿lo sabias? –Dijo la pelirroja, Blaze rió un poco, en toda la noche no había separado sus ojos de sus pies pero bueno, no la había pisado.

Eres una terrible mentirosa. –Contestó el canadiense, causando una pequeña carcajada en su acompañante.

Y dime, ¿planeas quedarte en el equipo? –Preguntó ella, Blaze hizo una mueca de disgusto y luego sonrió.

El Football… no es lo mío, prefiero mil veces que me impacten contra una lona a que me embistan, dar tres vueltas en el aire y caer en el suelo. –Explicó Blaze, arrancándole otra pequeña risa a la muchacha. -… Me alegra que vinieras.

Me alegra que me hayas invitado. –Contestó ella. Como si Dios quisiera hacer una maldita buena acción en el momento justo, la música se tornó un poco más lenta, y las parejas alrededor se mecían suavemente.

María recostó su cabeza en el pecho del canadiense, y de pronto él perdió la necesidad de mirar sus pies, solo necesitaba escuchar su respiración combinada con la de ella, sentir el latir de su corazón provocando que su cuerpo tiemble; en ese momento todo parecía perfecto…
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Una chica se abría paso entre una multitud, cientos de personas que no conocía se habían reunido en casa de su novio, para celebrar su cumpleaños. Ella había buscado en todos los cuartos, le había preguntado a todo el mundo pero nadie sabía de él.

Entonces se dirigió a la última habitación que quedaba sin revisar en toda la casa (y valla que era grande), abrió la puerta y lo vio. Pudo sentir como se le iba el aliento y su corazón se rompía al ver aquella escena. Al percatarse de la presencia de la chica, la pareja se separó bruscamente.

¡Mickie! – Gritó el chico, mirando a la recién llegada y a la chica con la que acababa de compartir una intima caricia, un caricia que usualmente le era reservada a su novia.

¡Te odio Christopher Irvine, ojala te mueras! – Y dicho eso, la joven salió corriendo, llorando y tratando de olvidar todo aquello que había vivido junto a Chris Irvine…
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Mickie acababa de llegar a casa, no había nadie, sus padres habían ido a visitar a una tía y su hermano había regresado a la universidad. Así que subió a su habitación, se arrojó a la cama y se dispuso a pensar, recreando todo lo que había pasado en los últimos dos días.

Ella había enterrado el tema de Chris hacía mucho tiempo y no tenía idea de que él se siguiera viendo con Jeff y Evan, y de pronto en dos días de haber recordado al chico se había vuelto a enamorar de él.

"Tal parece que me gusta sufrir" –Pensó ella, mirando al techo de su habitación.
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Mickie se preparaba para lo que, según ella, sería la noche más horrenda de toda su vida. Ahora estaba arreglando su cabello frente al espejo de su tocador, y entonces escuchó que alguien llamaba a la puerta.

Pasa. –Dijo ella.

Hola. –Se escucho decir a la voz de un hombre.

¿Qué sucede? Creí que nos veríamos en casa del cretino. –Dijo ella sin apartar su mirada del espejo.

Tengo que hablar contigo. –Dijo él, de manera seria. Mickie se giró y lo miró a los ojos: eran muy pocas veces en las que había hablado con él seriamente y era preocupante verlo asi.

Te escucho. –Dijo ella antes de sentarse en su cama.

Debes hablar con Chris. –Dijo el muchacho sin rodeos, ella cruzó los brazos y desvió la mirada. –Nunca le diste una oportunidad para explicarte lo que paso.

No necesito explicación, yo estuve ahí, lo vi con mis propios ojos. – Entonces su tono de voz se apago. –Pude ver como el y Stephanie McMahon se devoraban el uno al otro.

-El joven se mantuvo en silencio un momento, después se sentó junto a ella y sin mirarla le preguntó: -¿Tú lo amabas?

Ella se paralizó al escuchar esto; a decir verdad nunca lo había pensado, en verdad quería a Chris, en su tiempo, pero nunca se preguntó si lo amaba, tal vez era solo atracción o tal vez era algo mas.

No lo se… -Susurró ella, pero el se giró y volvió a preguntar.

¿Lo amabas sí o no? –Preguntó esta vez de mala gana, ella se giró bruscamente y lo miró a los ojos.

si. –Dijo ella, dejando ese suspiro en el viento.

Entonces creo que se lo debías. –Dijo él antes de marcharse.
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¿Qué haces ahí arriba? –Preguntó Matt a su hermano menor, sacándolo de sus pensamientos. Jeff se había subido al techo de su casa (en realidad no era difícil, la ventana de su habitación estaba adherida al techo) a pensar en todo lo que había pasado el ultimo par de días.

Trato de pensar. –Respondió vagamente el menor de los Hardy. Matt también salió por la ventana y se sentó junto a él.

¿Todo bien? –Preguntó Matt, preocupado por la actitud de su hermano. Jeff solo se mantuvo en silencio. – La cena esta lista.

No tengo hambre. –Respondió Jeff, aun en esa extraña actitud. A Matt no le quedó otro remedio que dejarlo ser y pensar por si solo.

La mirada de Jeff seguía clavada en la casa frente a la suya, donde vivía su amiga de la infancia y objeto de bromas, Mickie James.

Jeff Hardy. –Susurró el joven. – Jeff "grandísimo idiota" Hardy.
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Blaze y María caminaban por las deshabitadas calles de Everbleu, tratando de hacerse camino hacia sus casas, pero claro, era bastante difícil cuando uno de los dos difícilmente se mantenía de pie.

¿Por qué simplemente no me dejaste ahí? –Preguntó el canadiense, riendo sin quererlo. Ella iba sujetándolo, y el apenas podía dar dos pasos sin tropezar.

Si tu madre cree que te mataron yo sería la primera sospechosa. –Respondió ella, causándole una risa al "casi" sobrio ojiazul.

La verdad, Kanellis, no tengo idea de que haría yo sin ti. –Le susurró el canadiense al oído, causándole un escalofrío.

De seguro estarías aún en la fiesta esperando a que la muerte llegara por ti. –Dijo María, tratando de obviar su pequeño temblor.
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La fiesta había terminado, ya todos se habían marchado y ahora solo quedaba Chris, sentado en el sofá de su sala, mirando al techo y tratando de descifrar lo que recién había pasado, y al parecer todo llegaba al mismo punto:

"Besé a Mickie James" –Pensaba Chris, era lo único coherente en su cabeza en este momento. – "Besé a mi ex-novia Mickie James" – Bien, eso ya era algo mas completo, ahora solo faltaba un pequeño, insignificante pero muy importante detalle: - "Besé a mi ex-novia Mickie James, cuando estoy saliendo con Ashley Massaro".

¡Bingo, tenemos un ganador! Y tu premio es: ¡Otra pregunta! ¿Qué demonios vas a hacer? Chris se mantuvo varias horas tratando de asimilar todo lo que había ocurrido, y el sueño comenzaba a envolverlo.
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Le dije a mi fadre gue la iave debajo del berro de cedamica eda una dea asombosa. –Masculló Blaze, una vez que él y María estaban en su habitación.

Shh. Tienes suerte de que no nos escucharan. –Susurró ella, recostándolo en su cama, la combinación de sueño y ebriedad habían hecho de Charles Blaze poco mas que un idiota.

Da suerde do tiede dada gue ver, lo gue si tiede gue ver es el hesho de gue tengo una suped intedigente y edmosa vecida. –Susurró el canadiense, quedándose dormido. María sonrió, salió por la ventana, y le dio una última mirada a Blaze antes de entrar a su propia habitación.
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Jeff sintió su celular vibrar en su bolsillo, lo miró y después contestó.

Hola. –Susurró, el sueño le estaba ganando.

Puedo verte desde aquí, ¿sabes? –Se escuchó la voz de Mickie del otro lado de la línea, Jeff aun seguía en el techo y ella se asomaba por la ventana de su habitación.

Desearía decir lo mismo, apenas puedo mantener los ojos abiertos. –Dijo Jeff, riendo un poco.

Oye… -Comenzó ella, y después de unos segundos iba a continuar pero: - Yo quería…

No debes agradecerlo, tú habrías hecho lo mismo por mí. –Interrumpió el menor de los Hardy, podría haber jurado que escuchó sollozar a Mickie, pero igual tenía sueño, tal vez lo había imaginado. - ¿Qué fue lo que paso?

Me siento incomoda hablándolo por teléfono. –Dijo ella, y después de unos segundos continuó. -¿Podrías venir aquí?

Jeff sonrío débilmente, entró por la ventana y emprendió rumbo a la casa que se encontraba cruzando la calle…

N/A: Gracias a los que me dejaron reviews en el capitulo anterior y en todos los demas. Kairi Minamoto, te prometo que pronto saldra Randy Orton y tendra algo así como un protagonico; Red Machine, lamento que la aparición de Matt haya sido tan corta, te prometo que voy a arreglar eso; Igniz Solae me alegra mucho que te haya gustado tanto el fic como para tomarte el tiempo y hacer un review, tal vez esto no era lo que tenías en mente pero trate de hacer relucir los pensamientos de los protagonistas. ¡Hasta el proximo capitulo!