Los Señores de los Dragones

Capitulo Tres – Sowarocs

Harry sintió como la oscuridad lo engullía. No sentía nada, ni dolor, ni alegría, nada. De repente sintió un tirón en su ombligo, como si estuviese usando un traslador, y sus alrededores empezaron a iluminarse, convirtiéndose lentamente en un blanco cegador. Sus ojos tardaron unos minutos en acostumbrarse a la luz, pero cuando lo hicieron comenzó a mirar a su alrededor. Parecía que estaba en una nube. Si esto era el cielo, estaba bastante contento de estar allí.

De repente oyó un aleteo detrás y se giró rápidamente para mirar que lo estaba haciendo ese sonido. Su mandíbula casi llego al suelo, bueno lo habría hecho de haber habido uno.

Un dragón estaba volando hacia él, un Sowaroc para ser precisos. Pero era plateado en lugar de sus colores normales. La bestia aterrizó cerca de Harry y lo miraba fijamente, haciéndolo sentir realmente incomodo.

"Eso fue estúpido" Comentó el dragón, mirando severamente al adolescente.

Harry solo abrió la boca, demasiado sorprendido incluso para registrar lo que le acababan de decir.

"Esa fue probablemente una de las cosas más estúpidas que alguien ha hecho jamás!"continuó el dragón. Estaba claramente enfadado.

Harry volvió en sí. Estaba en el Cielo y no estaba allí para que le gritaran. Ya había tenido suficiente de eso en los Cuarteles.

"Qué?" Replicó con sequedad.

"En que estabas pensando? Cortarte las venas! Qué querías matarte?!"

Harry levanto su ceja izquierda. ¿Estaba bromeando o solo siendo estúpido?

"Esa era la idea" Respondió bruscamente, claramente enfadado con el dragón.

"Ya lo sé!"

"Entonces, Por qué preguntas?"

"Para llegar a una respuesta!"

" Y esta respuesta es…?"

"Vaya! Tenemos curiosidad?"

"No, solo me pregunto porque estoy siendo molestado por un dragón con problemas para controlar su ira, cuando se supone que debo estar muerto y descansando en paz para siempre…"

"Por qué siempre me tocan los difíciles?" suspiró la gran bestia poniendo los ojos en blanco de una forma muy humana.

Harry permaneció en silencio. El dragón le estaba poniendo de los nervios de punta.

El Sowaroc soltó un suspiro, esta vez exasperado.

"Bueno, vamos a dejar claras unas cuantas cosas: primero, no estas muerto…"

"QUE?!"

"Me gustaría que no me interrumpieras… Como iba diciendo no estas muerto y…"

"Perdona, debo haber entendido mal. Creí haber oído que dijiste 'no estás muerto'…."

"No. Estás. Muerto." Repitió el dragón con dificultad

Hubo un silencio, entonces…

"(censurado)"

"Esa boca…"

"Cállate! Acabas de decir que, en resumen, tengo que volver al Infierno y quieres que este contento y feliz? Estas loco?! No sabes como es mi vida allí!"

"Sé exactamente como es! No soy tu guardián porque sí!"

"De verdad? Y como puedes?… Qué tú eres mi que?"

"Ay, creo que tienes unos pocos problemas de oído… Soy tu guardián"

Harry se quedo mirando al Sowaroc. Después de unos minutos, pareció salir de su estado de shock.

"Esta bien, Dónde esta la cámara?"

El dragón le dirigió una mirada confundida.

"La que?"

"La cámara, ya sabes, esa cosa que los muggles usan para grabar…"

"Sé lo que es una cámara!"

"Seguro que sabes muchas cosas" Replicó Harry, pero se callo al ver la expresión de la cara del Sowaroc

"De vuelta a nuestro tema, soy tu guardián y…"

"Em…siento interrumpirte otra vez, pero creo que hay un pequeño error aquí. Tu no puedes ser mi guardián"

"Y por que no?"

"Bueno, no puedo tener un guardián. Para tener uno, necesitas alcanzar el plano espiritual y encontrar uno; y yo soy incapaz de alcanzarlo así que no puedo tener guardián."

"Que hubieras sido capaz de alcanzar el plano hubiera sido bastante sorprendente, viendo lo que esos llamados maestros te enseñaron" Bufó el dragón

"Puedes explicarte?" Preguntó Harry, arqueando una ceja.

"Bien, tú eres un humano."

"Brillante deducción, Sherlock!"

"¡No uses ese tono conmigo!" soltó de forma brusca el dragón "De todas formas, como iba diciendo, como eres un humano, no puedes usar el mismo método que los elfos para alcanzar el plano. Es técnicamente imposible! Las mentes de Elfos y Humanos no son iguales!

"Genial. Y?"

"Eres realmente denso, sabías? Significa que, con el entrenamiento adecuado, puedes desarrollar tus propias cualidades."

"Maravilloso" Replico con sarcasmo Harry "Y como se supone que voy a aprenderlo?"

"Bueno, estaba planeando aparecerme ante ti, pero como trataste de matarte, mis planes han cambiado un poco. Fue una cosa bastante estúpida la que hiciste. Completamente inútil e inapropiada."

"Yo la encontré bastante apropiada. Gracias"

"Bien, no tenemos mucho tiempo antes de que te despiertes, así que voy a enseñarte como alcanzar el plano, de esta forma seré capaz de hablar contigo."

"Algo que no sé si debería hacerme feliz" Murmuró Harry

"De esta manera, seré capaz de ayudarte con tu entrenamiento" Continuó el dragón, aparentemente sin haber oído el comentario de Harry.

Con la palabra "entrenamiento" las orejas de Harry se abrieron.

"Entrenamiento?"

"No, mantenimiento" replico el Sowaroc "Por supuesto entrenamiento!"

"Pero no creo que sea la mejor persona para ser entrenada…"

"Tonterías. Ahora escucha con atención. Para alcanzar el plano necesitas…"

El dragón comenzó a explicarle con todos los detalles el método para alcanzar el plano.

Explicó a Harry que los elfos tenían un lazo realmente fuerte con la naturaleza. De esta manera, ellos podían unirse con ella, usar sus poderes y a través de ella, después de relajarse y calmar sus mentes, acceder al plano. Entonces tenían que romper sus nieblas, estabilizar el plano. Solo encontrarían su guardián una vez esto estuviera hecho.

Como Harry era humano, dijo, no tenia estos lazos, así que en vez de intentar absorber el poder de la naturaleza al que no podía acceder al menos de momento, tenia que bucear en las profundidades de su mente, enfocar dentro de el en su poder interior, localizar su origen y utilizarlo para llegar al plano. Una vez allí tenía que concordar su mente con el plano. En pocas palabras, tenia que aclarar su mente no calmarla lo que era bastante diferente.

Empezó a hacer esto, bajo la mirada cuidadosa del dragón. Para hacerle practicar, el Sowaroc lo llevo a otro plano y le hizo volver al plano espiritual. Después de unos pocos intentos fallidos, entendió como se hacía y podía hacerlo fácilmente.

De repente, todo tembló.

"Parece que finalmente te estas despertando"

"Pero no quiero!"

"Lo siento, pero no es algo que podamos controlar"

"Pero…"

"No hay peros. De todas formas te espero a las 4 de la mañana en punto. Estate fuera de aquí

"A LAS CUATRO DE LA MAÑANA! Estás loco!"

"Estoy perfectamente cuerdo gracias. Pero no podemos tenerte desentrenado. Debes tener control sobre tus habilidades"

"Sí. Lo que sea…"

El plano empezó a emborronarse ante los ojos de Harry.

"Recuerda, mañana a las 4 de la mañana!" Grito el dragón.

"Ey! No me has dicho tu nombre!"

"Arxener" Gritó el guardián antes de desaparecer.

Harry abrió lentamente los ojos quejándose. La luz lo estaba cegando. Cerró los ojos protegiéndolos de la luz. Olía a sal, pero también a mar. Podía oír el rumor del mar contra la colina. El dragón tenía razón, estaba vivo. Suspirando, abrió los ojos otra vez y después de que se acostumbraran a sus alrededores, intentó deducir dónde estaba.

En una cueva. Estos fueron sus primeros pensamientos. Estaba en una cueva, probablemente en la colina. Había una larga apertura a través de la cual entraba la luz.

"Estas despierto, joven" Dijo alguien detrás de el. La voz era profunda pero al mismo tiempo suave.

Se giró en redondo y se encontró cara a cara con un Sowaroc! Pero esta vez era uno real y uno muy impresionante. Su cabeza casi tocaba el techo, lo que significaba que tenía casi ocho metros de alto; sus escamas doradas casi vibraban con poder. Sus hojas plateadas y sus garras de diamante brillaban con la luz. Esta criatura quitaba la respiración, la encarnación de la belleza y perfección, pero también mortal.

"Por qué estoy vivo?" Pregunto Harry de repente. No le importaba si estaba siendo maleducado con el dragón, quería saber por que estaba de vuelta.

"Te curé cuando te encontré anoche. Pero debo decir que pensé que ibas a morir. Habías perdido mucha sangre…"

Harry suspiró. "Por qué no podías simplemente dejarme morir?"

"Un gran destino te aguarda"

"Probablemente como el peor estudiante visto en los Cuarteles. O el primero en ser expulsado, algo que estoy seguro todo el mundo disfrutaría"

"Deja de ahogarte en la autocompasión. Explota tus habilidades, entrénalas, trabaja duro…" Corto el dragón

"Eres el segundo que me lo dice eso, pero Cómo voy a hacerlo? Todo el mundo preferiría comer lombrices que ayudarme con mi entrenamiento"

"Tienes cerebro, úsalo. Además no estarás solo"

"Ah, sí el espíritu guardián tarado. Me había olvidado de el. Cómo me entrenara un espíritu?"

"Ya lo veras, pequeño."

"Pero…"

"Puedes hacerlo. Lo sé"

"Eres bastante optimista! No soy lo suficientemente fuerte! Esto!" Le enseño su muñeca donde se veía una delgada línea roja "Debería probar tu error!"

Ten más confianza, joven

"No es tan fácil! Estoy solo…" dijo Harry en voz baja.

"No estás solo. Hay gente mirándote, solo necesitas aprender a verlos"

"No lo conseguiré"

El Sowaroc lo miró con atención.

"Dame tu mano"

Harry obedeció.

El dragón bajo la cabeza al nivel de su mano. El muchacho podía sentir su respiración. Al contrario de lo que había creído no olía a azufre o fuego. No podía nombrarlo pero era calmante y relajante. Su mano brillo y cuando la luz desapareció, vio un collar en ella. Le dirigió una buena mirada; era un colgante rectangular con algo grabado en él: un dragón volando en toda su majestuosidad. Miro al dragón, respirando profundamente.

"No puedo aceptarlo, es- es demasiado"

Los ojos del dragón se encontraron con los suyos. Los colores del arco iris hipnotizaron a Harry.

"Tómalo. Esta hecho de una de mis escamas. De esta manera nunca estarás realmente solo."

Casi sin atreverse, Harry se lo puso. Cayó en su pecho y mientras lo escondía bajo su camisa Harry pudo sentir una sensación cálida a través al tocarlo. Miró a la poderosa bestia con lágrimas en los ojos.

"Gracias, no sabes lo que significa para mí…"

Harry estaba tan emocionado que se perdió el pequeño brillo que rodeo al colgante por unos pocos segundos; pero el Sowaroc no. Le dirigió al chico delante de él una aguda mirada.

"Debes irte, joven"

Harry salió de la cueva. A su derecha vio unas escaleras que se dirigían a lo alto del monte. Antes de salir de la cueva se paró y se dio la vuelta.

"Espera. Cuál es tu nombre?"

"Lo sabrás cuando nos encontremos otra vez, joven. Ahora, ve, antes de que tu ausencia sea notada por tus profesores" De alguna forma pareció escupir la palabra.

"No les digas nada. Solo empeoraría las cosas." Rogó Harry, sintiendo que el dragón podría informar de lo que había hecho a alguien, quizás Demenor. El elfo había olvidado todo sobre él, probando su interés en el chico. Harry no quería que alguien se lo recordara.

El dragón le miro durante un largo rato antes de asentir a regañadientes.

"De acuerdo, pequeño. Ahora vete"

"Adiós y gracias…" Susurró Harry antes de irse.

Una vez que estaba solo, el dragón murmuro:

"Volveremos a vernos, joven Harry Potter"

Harry corrió hasta los Cuarteles, esperando contra todo pronóstico que nadie se hubiera dado cuenta que no había estado en su dormitorio durante toda la noche.

No tuvo esa suerte. Mientras corría por un pasillo, se chocó con alguien.

"Ey! Mira por donde vas…Tú!" Grito la persona que había estado apunto de tirar.

Para su suerte, era Effilin.

"Que estas haciendo aquí! Corriendo por los pasillos! Yo te enseñaré!" Gritó.

Harry ni se molesto en escucharle. Sabía que la mejor manera de lidiar con el maestro de lucha era permanecer en silencio y esperar a que terminara su charla.

"…Y si tienes tanta energía que puedes correr tan temprano por la mañana, entonces vas a tener que limpiar entera la clase de lucha hoy. La quiero perfecta. Y no me importa que sea el día de Navidad!" Chilló.

Para entonces una cantidad de jinetes y unos pocos estudiantes se habían reunido alrededor de ellos. Todos sonreían con sorna a Harry, aparentemente felices de verlo en problemas.

Harry asintió descuidadamente y se marcho.

"Ey! No he terminado! Humano!" Chilló un rojo Effilin.

Pero Harry no se dio cuenta. Demasiados pensamientos estaban girando en su cabeza y ya lidiaría con las consecuencias después. En unos pocos minutos estaba en su dormitorio. Nadie estaba allí. Todos estaban en la sala común, disfrutando de la mañana de Navidad.

Harry agarró fuertemente su collar y por primera vez en meses sonrió de verdad.

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Mientras tanto el pánico se estaba extendiendo en el mundo mágico.

La desaparición de Harry no se había notado hasta mediados de Agosto cuando los Weasley, preocupados por la falta de respuesta de Harry, habían ido a la casa de sus parientes.

Los Dursley, bastante felices de que se hubiese ido, no intentaron saber donde se había marchado o quien se lo había llevado. Solo se dieron cuenta de que se habían librado de él, algo de lo que estaban contentos. Preocupación era una de las últimas cosas en sus mentes. Solo Petunia estaba un poco enfadada por su desaparición, ya que se había ido sin terminar su trabajo, dejando las brochas en el suelo y goteando pintura en la hierba.

Cuando los Weasley llegaron, esta vez en coche, los Dursley entraron en pánico…

Ron llamó al timbre, bastante preocupado. Harry no había contestado a sus cartas durante semanas.

La puerta se abrió lentamente, revelando una sonriente Petunia. Su sonrisa desapareció tan pronto como vio quien estaba delante de su puerta, remplazada por una expresión de puro pánico.

Antes de que pudiera cerrar la puerta, Ron la bloqueó.

"Sentimos haber venido así Señora Dursley" Dijo Hermione que estaba junto a el. "Pero necesitamos hablar con Harry"

"¿Quién?" Tartamudeó Petunia.

"Harry Potter"

"No hay nadie con ese nombre viviendo aquí. Ahora váyanse antes de que llame a la policía"

"No juegue con nosotros" dijo el señor Weasley aproximándose a su hijo y a su amiga. "Conoce a Harry. Ahora déjenos entrar y lo llevaremos con nosotros"

Petunia estaba a punto de contestar, cuando la voz de Vernon se oyó detrás de ella.

"¿Quién es Petunia?" preguntó

"Gente. Están aquí por Él" dijo temblorosa

Vernon inmediatamente se unió a su esposa. Miró al señor Weasley con desdén.

"El chico ya no vive aquí" Sonrió

El señor Weasley, Ron y Hermione empalidecieron.

"Qué quiere decir?" Preguntó rápidamente el adulto.

"Desapareció hace semanas. Puf! Ido! Fue un gran alivio" Contesto el hombre.

Eso no era lo que Hermione y sus acompañantes esperaban.

Sus caras estaban ahora mortalmente pálidas.

"¿Desapareció?" Preguntó Ron

"¿Eres estúpido? ¡El chico se marchó! ¡No se como o donde o con quien, pero se ha ido! ¡Ahora márchense de mi casa!" Vociferó.

Con esto cerró la puerta. Hermione, Ron y el Sr. Weasley estaban pálidos, pánico claro en sus rostros.

"Debemos ir a Hogwarts" Dijo finalmente el señor Weasley

Los dos jóvenes estaban demasiado sorprendidos para hablar, asintieron y se marcharon.

Una vez Dumbledore supo lo que había pasado, fueron necesarios pocos días antes de que el mundo mágico lo supiera. La noticia estaba en los periódicos, titulares como "¡El niño que vivió desaparecido!" o "¡Potter secuestrado!" podían verse. Surgieron las hipótesis más locas. Se realizó una búsqueda a escala mundial, pero no se encontraron pistas. Siguió el pánico.

La gente empezó creer en el regreso del Señor Oscuro. Fudge intentaba encubrirlo diciendo que Potter debía tener esto planeado, que Ya Saben Quien no estaba de vuelta. Pero solo unos pocos le creyeron. La mayoría siguió a Dumbledore.

Unas pocas semanas después, mientras los estudiantes abordaban el Expreso de Hogwarts, todos deseaban ver a Harry, esperando contra todo pronóstico que apareciera. Pero nunca sucedió. Durante el trayecto Hermione tuvo que contener a Ron para que no golpeara a Malfoy, cuando el joven rubio fue a su compartimiento haciendo desagradables comentarios sobre la desaparición de Harry.

Fue con depresión que Hermione y los otros entraron al Gran Comedor. Todos los Gryffindor estaban tristes, silenciosos, perdidos, incluso los gemelos. La selección tuvo lugar en una atmósfera pesada ya que todas las casas, excepto las de los Slytherins, estaban preocupadas por su compañero.

Al final, Dumbledore se levantó, comenzando su discurso.

"……Y debo pedir que todos tengan en mente el nombre de un compañero estudiante ausente hoy. Esperemos que este bien"

Y todo el mundo casi pudo oír "Y que no este en las garras de Voldemort"

Este no fue un buen comienzo de año para los estudiantes de Hogwarts, bueno para la mayoría de ellos.

Bueno… Estoy revisando los capítulos ya traducidos, cambiando un poco la gramática y los signos de puntación y agregando los acentos a los tiempo pasados, porque ninguno de los verbos lo tiene… se que me debo estar comiendo algunos y dejándolo pasar, pero revisar algo que ya está escrito en mi idioma es más difícil que traducir, porque tengo que leer cada oración dos veces.