Sobre la cornisa
—¡Angie, allí! —Señaló uno de los aviones más cercanos— ¡Lánzame a ese! ¡Es el avión más grande, ahí debe estar su jefe!
Aún volando a toda velocidad, Mercy reforzó el agarre en su cintura, vacilante.
—¿Estás segura?
—¡Solo hazlo! ¡Tú encárgate de los heridos!
Titubeó antes de asentir —Ten cuidado, Lena.
Ascendió un poco más, aproximándose todo lo que podía hacia esa aeronave, y la arrojó hacia esta. Tracer inmediatamente activó su acelerador cronal y aceleró el tiempo. Con el filoso viento en contra, se enganchó del avión; tenía una insignia desconocida.
Angela quedó paralizada en el lugar, observándola con preocupación. Lena la espió de reojo.
—¡Ve, Mercy!
La nombrada frunció el ceño y se obligó a dar media vuelta —¡No mueras! —exclamó, para acto seguido salir despedida con una increíble velocidad hacia los habitantes heridos que yacían en el suelo.
Tracer le sonrió y se aferró del borde de la aeronave.
Trataré.
Giró el rostro con lentitud, gracias a la gravedad que no estaba jugando a su favor, y posó la visión a una de las bombas que estaba a punto de ser liberada sobre la ciudad.
—¡No lo permitiré!
Saltó y cayó sobre esta. Tuvo que agarrarse con fuerza para evitar caer; la velocidad a la que volaban le impedía moverse con libertad. Divisó como pudo la gran ciudad de King's Row desde lo alto. El solo imaginársela desapareciendo generó que apretara las mandíbulas, furiosa.
—S-Se están pasando, ¡ahora verán!
Los soldados dentro del avión notaron su presencia y no tardaron en soltar la bomba. Sus pupilas se agrandaron con terror al sentir como empezaba a caer en picada junto a esta. Clavó las uñas en el artefacto en un intento de no salir despedida, mientras trataba de formular un plan que no fuese suicida. Pero no había caso; nada se le ocurría más que una peligrosa alternativa.
—N-No tengo otra opción, deberé usar toda la energía del acelerador...
Tomó aire, se aferró con más fuerza de la bomba y activó el acelerador. Con un esfuerzo casi sobrehumano, que terminó por dislocar sus brazos, logró elevarla y la direccionó hacia la aeronave. Dibujó una agotada pero confiada sonrisa, con el sudor recorriendo su frente.
—No es mi estilo hacer explotar a las personas, pero esta será una excepción.
Los soldados dentro de la nave se asomaron por la ventana al percibir como ésta temblaba. Abrieron los ojos de par; la bomba se acercaba hacia ellos.
—¡¿Qué demonios?! —exclamó uno.
Lena amplió la sonrisa cuando los visualizó tan aterrorizados. Sin embargo, la sensación de victoria duró poco. Un sonido desconectándose lentamente fue el culpable. Pasó la atención a su pecho; su acelerador cronal se había pagado por completo.
¡Mierda! ¡Ahora de verdad no podré escapar de la explosión!
Con el tiempo corriendo, saltó hacia atrás en un intento de huida mientras detallaba como la bomba se sumía en aquella nave.
Un estruendo comenzó a escucharse, acrecentando sus temores.
Oh... Bueno, supongo que así es como debe morir una heroína.
Sonrió de soslayo y con cierta tristeza.
Emily..., lo siento, no podré llegar a casa hoy.
La estrepitosa explosión provocada por esa maligna arma la alcanzó. Su cuerpo, ahora notablemente herido, giró en el aire y comenzó a caer en picada. Trató de abrir los ojos en el trayecto, pero solo se encontró con el filoso viento cortando cada parte de su piel. Se cubrió la frente con el brazo, entrecerrando un párpado.
Me hubiese gustado... verla una vez más.
Resignada, cerró ambos con lentitud y se dejó llevar por la succión.
Widowmaker...
Antes de siquiera poder tocar el suelo, sintió una firme mano atajando su cintura y ascendiéndola de nuevo.
¿Huh?
Entreabrió los ojos con dificultad, y trató de elevar su ensangrentado semblante. Como si fuese en cámara lenta, observó a una azulada doncella balanceándose de una delicada manera. Su también, azulado cabello, se movía al compás del viento, brindándole una imagen celestial.
Pestañeó, sorprendida.
—¿W-Widowmaker?
La nombrada no contestó, solo atinó a comenzar a esquivar en el aire los disparos de unos soldados que caían directo hacia ellas de un avión cercano.
—¿P-Por qué?
—Cállate, fille idiote.
Con ella en brazos, se dio la vuelta y soltó el gancho. Mientras caían al precipicio, atajó con su mano libre el rifle a sus espaldas y sin siquiera pestañear, empezó a disparar una bala a la vez. Estas se sumían de una majestuosa manera en las cabezas de aquellos hombres que las perseguían. Tracer la miró, asombrada.
Increíble...
Intentó sonreír, pero esa sola acción generó que su cabeza decayera, adolorida. La sangre recorriendo su frente le cegó un ojo; estaba en las últimas. No obstante, a pesar de estar a punto de desmayarse, necesitaba saciar una duda con urgencia.
—¿P-Por qué? —repitió entrecortadamente.
Escuchó bufar a su salvadora. Widow lanzó el gancho, regresándoles el equilibrio.
—Estabas en mi camino. Estorbabas.
Tracer delineó una agotada pero picarona sonrisa debido a sus palabras.
—No te creo.
—No estás en posición de replicarme, ma petite —dijo, bajando la mirada para observarla—. Aún estamos en el aire y podría soltarte en cualquier momento. Te recomiendo que guardes silence.
—S-Sabes que no es mi fuerte quedarme callada, luv. Además, si quisieras soltarme ya lo hubieras hecho.
—Ja... —Sonrió tenuemente y lanzó el gancho de nuevo—. No voy a discutirte eso.
Lena la admiró, confundida —¿D-De qué lado estás? —La voz la estaba abandonando— ¿Son e-esas naves de Talon?
—Non.
—¿Entonces?
—¿Acaso no has hecho tu tarea, chérie? —Arqueó una sugerente ceja—. Nosotros no somos los únicos terroristas que existen.
Tracer emitió una frágil risita, mientras sus ojos comenzaban a cerrarse. Apenas podía mantener los párpados en su lugar.
—L-Lo siento, no pude. Mi mente estuvo muy ocupada con otra cosa. —musitó, para luego toser con rudeza, provocando que su sangre se escapara. Widowmaker la observó de reojo con una seria expresión.
Estiró el brazo otra vez y lanzó el gancho, ascendiéndolas todavía más. En medio del vuelo divisó un edificio algo inclinado; la alta terraza que poseía llamó su atención. Se dirigió hacia este y poco tardó en rozar con los pies las paredes. Comenzó a correr sobre el cual araña y trepó hasta aterrizar en la terraza.
La heroína quedó sostenida entre sus brazos. Y con una delicadeza que terminó por descolocarla, Widowmaker la recostó sobre el suelo. Tracer se llevó la mano a sus destruidas costillas, apretando con fuerza los dientes. Su nublosa vista logró enfocar el neutro rostro de adversaria. Debido al dolor no pudo modular palabra alguna, así que como pudo solo le sonrió.
Extrañamente esa sonrisa fue correspondida, lo cual le sorprendió. Pestañeó y de pronto captó como una pálida mano se acercaba hacia su rostro. Widow acarició su mejilla con el pulgar; Lena la observó con una perdida mirada.
—Y dime, chérie, ¿en qué estuvo ocupada tu mente?
Desvió sus castaños ojos; decirlo no era una opción. Un tenue sonrojo amenazaba con cubrir a sus pecosos cachetes a pesar de tal peligrosa situación, gracias a la respuesta que se asomó en su mente.
—¿Quizás en mi? —agregó con una burlona e incitante tonada.
Lena sonrió de lado y haciendo un importante esfuerzo, entreabrió los labios para contestar.
—N-No te creas tanto, luv.
—¿Creerme? Pero que cruel eres... —Aproximó su perfecto semblante y rozó su nariz con la suya—. Tú me has hecho pensar de esta manera, petite. Es tu culpa. Todo... es tu culpa. —susurró, buscando con la mirada sus rosados labios. El estómago de Tracer se revolvió, nervioso.
Algo en sus dorados y fríos ojos estaba cambiando. La curiosidad por saber qué le ocurría la superaba más que el propio dolor que sentía.
—Tal vez tengas razón... Supongo que he llevado mi curiosidad por ti m-más allá de los limit... ¡Agh! —Se dio media vuelta de golpe, apretándose con firmeza la herida en su costado. Un punzante cristal estaba incrustado en su piel.
Widowmaker, sin expresión alguna, detalló su espalda totalmente desangrada y luego derivó la visión al filoso objeto impregnado en ella. Sin siquiera pedir su permiso, sujetó su cintura, la volteó un poco y atajó aquel objeto. Lena se paralizó al adivinar sus intenciones.
—¡N-No! ¡Espera!
Su némesis comenzó a dibujar una confiada mueca —Tranquila chérie, lo haré lo más doloroso posible.
—¿Q-Qué dijist...? ¡AGH!
Le quitó con una impresionante rapidez el cristal, dejándola temblorosa en el lugar debido al padecimiento. Sonrió con un grado de maldad al notarla tan vulnerable.
—No seas llorona, te he visto en peores estados.
—Ja... S-Sí, lo he estado..., g-gracias a ti.
—Oh, no me halagues así petite... Podría sonrojarme. —bromeó, revoleando hacia atrás el cristal. Llevó la mano hacia su propio rostro y examinó con hambruna aquella ajena sangre en su piel. Ignorando por completo a la paralizada heroína, empezó a lamer su palma, deleitándose con su sangre, sin quitar la mirada de sus intimidados ojos.
Tracer tragó saliva con rudeza por tal indecorosa acción. No solo su exterior se encontraba descontrolado por el daño recibido, ahora también su interior. Estaba en demasía confundida.
¿Por qué? ¿Por qué aquella mujer la había salvado? ¿Qué quería de ella? Fuera por lo que fuera, no era correcto permanecer un segundo más a su lado. Si continuaba así... la tentación se apropiaría de ella.
Se mordió el labio, impotente —D-Déjame aquí. Después de todo, esos terroristas q-quieren eliminarnos, al igual que ustedes. —La observó de reojo, jadeante, y con la sangre resbalándose por su frente—. Aprovecha la situación y mátame de una buena vez.
Widowmaker alzó ambas cejas, curiosa por su inesperada petición, y se inclinó hacia ella.
—¿Tanto te duele para que desees la muerte?
—No es eso... Solo...
—Así no eres tú, chérie.
—¡Y así no eres tú tampoco! —Se exasperó, sentándose de golpe. Su cuerpo sintió tan forzado movimiento. Se retorció de dolor, apretando los párpados con ímpetu y cayó de espaldas otra vez contra el suelo. Agitada, tomó una bocanada de aire en un intento de calmar el padecimiento que la recorría, pero no había caso.
Estaba a punto de desmayarse.
El silencio las adornó unos eternos segundos. Widowmaker no perdía de vista el charco de sangre debajo de su cuerpo, que iba acrecentándose. Regresó la visión a ella, inexpresiva, y finalmente habló.
—Creo que has malinterpretado las cosas, ma petite. ¿Por qué crees que te he salvado?
Tracer no contestó, porque apenas podía hablar, y además no sabía la razón. Solo excusas baratas aparecían en su debilitada mente, que a todo esto, estaba a punto de apagarse.
Ya... no tiene sentido averiguarlo.
Pensó, entrecerrando los ojos. Ya no tenía fuerza para luchar contra el inminente desmayo o posible muerte que se avecinaba. Los cerró por completo, resignada. No obstante, un frío tacto sobre su espalda provocó que los abriese lentamente. Sus pupilas se ampliaron al encontrarse recostada sobre el regazo de su enemiga. Ascendió los ojos con cierto sigilo y se topó con una indescifrable sonrisa.
Lena entreabrió los labios varias veces para hablar, pero solo su aliento emanó. Algo en su gesto la congeló.
—Chérie... —Sujetó su rostro con sus heladas manos y lo llevó hasta su pecho. Tracer pestañeó sobre aquella desnuda piel, que se asomaba por ese revelador traje—. Nadie puede matarte más que yo.
—¿Q-Qué?
—Tú eres... mía. —Reforzó el agarre, hundiéndola más en su pecho—. Solo mía.
—W-Widowma...
—Eres mi presa. —Le sonrió desde lo alto y acarició su cabello por detrás, enredándose en sus mechones—. Ma précieuse et belle proie...
Lena se sonrojó. Los latidos en su pecho aumentaron gracias a sus palabras que de puro milagro entendió, pero no fueron los únicos. Juró percibir otros que la acompañaban. Curiosa, colocó la oreja sobre su pálida piel y entonces allí los sintió; unos emocionados pero controlados latidos, regalándole una triste canción.
No estaba en absoluto preparada para soportar tal... extraña confesión. Porque eso es lo que era, una peligrosa confesión. Tenía que cambiar de tema con urgencia.
Todavía sobre su pecho, se animó a sujetar su cintura. Widow bajó la mirada y la observó, ensimismada.
—Entonces, ¿por qué los atacaste? ¿Solo porque tú puedes matarme? —preguntó con cierta tristeza. El solo pensar que su único interés era matarla...
Widow ascendió la vista, mientras rodeaba con los brazos la parte baja de su cintura, y detalló los aviones que aún seguían volando en el rojizo cielo. El cuerpo de la más pequeña no hacía más que entumecerse por su inesperado tacto.
—Por eso, y porque también han atacado a nuestra organización. Era mi deber.
La heroína se desprendió con lentitud y contempló como la visión de aquella preciosa mujer volvía lentamente a ella. Ésta última le sonrió con cierta picardía.
—Parece que estaremos trabajando juntas esta vez.
Lena sonrió de soslayo. Esa sola acción generó que la sangre escapase de su comisura.
—N-No creas que estoy feliz por eso.
—Ja... Idiote. —Sujetó su mentón y lo elevó hacia ella—. Sí que te estás desangrando, chérie. Deberías dejar de hablar, al menos por una vez en tu vida. —murmuró, limpiando su comisura con el pulgar.
Tracer la miró, hipnotizada por su acto y en especial por esos extraños ojos dorados que con el paso de los minutos se mostraban más profundos. Cada vez estaba más confundida, y su némesis no ayudaba a esclarecer sus dudas. No obstante, mucho no podía centrarse en qué le sucedía a esa preciosa mujer; la vida se le estaba escapando.
Largando un pesado suspiro, se permitió descansar la frente otra vez en ese pálido pecho. De alguna extraña forma la tranquilizaba. Widowmaker la contempló, entrecerrando los párpados. Incapaz de evitarlo, desplazó las manos por su pequeña espalda y la acurrucó más en su cuerpo. La fuerte necesidad que tenía por estar cerca de su ser era incomprensible para su calculadora mente.
—¿Dónde está esa rubia que estaba contigo? —susurró contra su oído.
—¿C-Cómo sabes que Mercy estaba conmigo? —respondió en un débil murmullo.
—Dime dónde está. —Elevó la voz, provocando que se achicara en el lugar.
Negó con la cabeza sobre su piel —No lo sé, le dije que fuera a ayudar a las personas heridas.
Widowmaker desvió la mirada con cierta impaciencia —Tú siempre poniendo a los demás antes que a ti... Eso es algo que no puedo entender.
Lena soltó un entrecortada risita —¿P-Pero qué dices? ¿Acaso no estás haciendo lo mismo?
—Quoi?
—Estás protegiéndome. No importa la razón..., lo estás haciendo.
Widow abrió los ojos de golpe, impresionada por tal verdad, pero poco tardó en recuperar la compostura. No podía demostrarle que tenía razón, bastante estaba perdiendo la cordura.
Frunció los dedos contra su corto cabello y tironeó de el hacia abajo, generando que su pecoso rostro ascendiera. Quedó a una corta distancia de el, observándola con profundidad. Tracer siguió los continuos movimientos de sus pupilas, con el pecho oprimido. Era como si aquellos ojos quisieran liberar una verdad que su perfecta boca no podía.
Ya no sabía qué pensar sobre ella. De lo único que era consciente, además del dolor en su cuerpo, era que mientras más se chocaba con ella, más comenzaba a pesar su corazón. Y más, muchisímo más, los sentimientos encontrados que la acorralaban sin piedad alguna.
—Iré a buscarla. —dijo de repente, despabilándola.
—¿Qué?
Widowmaker sujetó sus hombros y la recostó sobre el piso. Se puso de pie y comenzó a preparar el gancho en su manga.
—Tú quédate aquí.
—Ja, c-como si pudiera ir a algún lado, cariño. —Sonrió con resignación—. Estoy muriendo, por si no t-te diste cuenta.
Su némesis la detalló de reojo, sintiéndose incoherentemente impotente —No lo harás. —Estiró el hilo del gancho y empezó a enredarlo en su pierna—. Ya te lo dije, solo yo puedo matarte.
Lena arrugó el entrecejo —¿Por qué eres tan obstinada con eso?
Widow elevó una traviesa comisura —Porque tienes mi atención puesta en ti.
Silencio y confusión. Si, ella hablaba claramente de asesinarla, como si fuese un mero trofeo. ¿Pero por qué sentía que había algo más significativo detrás de sus palabras?
—¿La traerás para que me ayude? —cuestionó.
—¿Tú qué crees?
—Pero... no es necesario. —Tracer clavó los ojos en el suelo, incómoda—. Widow, apenas lo hagas todo cambiará entre nosotras. ¿Lo sabes, no? No podré olvidar que me ayudaste.
Widowmaker giró el rostro hacia ella y la miró con una distante expresión. Lena le mantuvo la mirada unos largos segundos, desafiante. El silencio se había apropiado de ambas. Uno que estaba a punto de romper, pero para su sorpresa, su enemiga decidió hacerlo.
—Entonces deja que lo haga. —contestó por fin.
—¿Huh?
—Deja que cambie.
Tracer se sonrojó por tales palabras. ¿Era consciente de lo que le estaba diciendo?
Su némesis relajó aquella fría expresión que tanto la destacaba y continuó mirándola, como si estuviera esperando bastante expectante porque respondiera.
—Widow, yo... —Se refregó el brazo, esquivando sus penetrantes ojos. Frunció los labios; le costaba responder. Hecho que su acompañante notó. Widowmaker bufó y le dio la espalda.
—De cualquier forma, hay algo que nunca cambiará. —Comenzó a caminar hacia la cornisa—. Tú seguirás siendo mi presa, y te aseguro que algún día te mataré.
—Widow...
—Pero solo por esta vez... —Detuvo los pasos en el borde—... Eliminaré solo por esta vez a tus enemigos. Después de todo, también han atacado a Talon.
Lena se alarmó —¡E-Espera, son demasiados! ¡Te matarán! —exclamó, tratando de incorporarse, pero la sangre escapó del costado de su cuerpo al hacerlo, provocando que se derrumbase contra el suelo de nuevo—. M-Mierda...
Su némesis frunció el ceño al notarla tan herida —No lo harán, sé como lidiar con esto. —Bajó su visor—. Mejor quédate quieta.
—P-Pero...
—Un tiro, un muerto; así de simple. No fallaré.
Tracer levantó el rostro con un esfuerzo sobrehumano —¿Cómo puedes estar tan segura?
Widow detuvo a su pie, que estaba a punto de impulsarse hacia adelante. Lo regresó al suelo y pensante, apretó el puño.
—¿Qué es lo que siempre te ha incentivado a continuar, Tracer? —preguntó, todavía de espaldas a ella.
—... Proteger a la gente.
—Bien, ahora yo también tengo algo que proteger; tú lo dijiste. —Volteó el rostro hacia ella y elevó el visor. Lena se estremeció de pies a cabeza al detallar a sus ojos tan brillantes y determinados—. No fracasaré.
Se perdió en esa penetrante mirada unos instantes más y delineó una frágil sonrisa. Ya no era capaz de llevarle la contraria.
—Asegúrate de regresar. No te lo perdonaré si mueres. —le dijo. Widow sonrió de lado con arrogancia.
—Ja, en tus sueños. La única digna de matarme... —Giró el semblante, perdiendo de vista sus castaños ojos, y bajó el visor otra vez—. Eres tú.
Antes de que pudiese replicar, Widowmaker saltó de cabeza y desapareció. Se quedó contemplando la nada misma, preocupada.
—Por favor..., no mueras.
-/-
Widowmaker se balanceaba ágilmente por los edificios, o lo que quedaban de ellos. Su misión; los tres aviones que amenazan la noche. ¿Por qué? Solo porque quería.
Sonrió al pensarlo. Por primera vez sentía que estaba cumpliendo los deseos de su ya, no tan apagada mente.
Lanzó el gancho hacia arriba y lo adhirió a una aeronave cercana. De forma calculadora, se dejó llevar por la succión de éste hasta caer en una de sus alas. Su neutra mirada se alojó en la ventana del avión. Bajó el visor y posicionó el rifle directo al piloto.
—Je te vois...
Un tiro exacto se incrustó en la cabeza de ese hombre, provocando que se derrumbase contra el suelo en menos de un segundo. Inmediatamente la aeronave perdió el curso, cayendo en picada. Se aferró con fuerza del metal del ala, para luego soltar de nuevo el gancho y destruir la ventana. Se dejó llevar por el y la atravesó.
Se dirigió con rapidez al volante de la nave. Pero por supuesto, algo la detuvo; oyó a sus espaldas a varias armas recargando. No le resultó extraño; lo extraño sería que no la atacaran.
Dibujó una tenue y lúgubre sonrisa, preparándose para enterrar a sus enemigos. En un veloz movimiento se dio la vuelta, atrapó el rifle en su espalda y apuntó. Con una sola bala atravesó las tres cabezas que la amenazaban que, estúpidas como ellas solas, se habían impulsado hacia su peligrosa persona.
Sin esperar a oír a sus cuerpos caer inertes sobre el suelo, devolvió la atención al mando. Claramente sabía cómo manejar a la perfección un avión. Había sido entrenada de todas las formas posibles. Dolorosas... formas.
Posó la atención en la gran ventana frente a ella y elevó una soberbia comisura.
—Ahí están... —musitó, identificando a las otras tres aeronaves. Tomó el aparato para notificarse con estas y apretó el botón, conectándose con el avión más cercano.
Una opacada voz no tardó en resonar.
—Soldado, ¿qué sucede? ¿Por qué perdió el control hace un momento?
—Et voilà!
—¿Q-Qué? ¡¿Qué sucede?!
—Ah... Ahí estás —murmuró contra el comunicador con una peligrosa tonada, detallando a la nave más cercana y al hombre dentro de ella, que ya poseía una asustada expresión—. Hm... Me pregunto cuál será el pequeño botoncito que activa la bomba...
—¡¿Quién eres?! —Escuchó con interferencia.
Esbozó una macabra sonrisa, encontrando un botón que era realmente llamativo.
—La pregunta es... ¿Quiénes son ustedes? —Lo rodeó con el dedo, juguetona—. Pensándolo mejor, no me interesa. Adieu, monsieur. —Lo presionó y aquella potente bomba que se encontraba colgada del avión, se disparó hacia la nave que tenía en frente.
Examinó como con una precisa lentitud la bomba se sumía contra la nave y antes de que el estallido la alcanzara, descendió el volante y escapó victoriosamente. Sonrió con un dejo de maldad, complacida por estar cumpliendo a la perfección su misión.
—Quedan dos...
En otra parte de la ciudad, Mercy, vestida de ángel, se encargaba de ayudar a los lesionados habitantes. Para su desgracia, eran muchos.
—¡No se preocupen! ¡Los llevaré inmediatamente a un hospital! ¡Por favor, conserven la calma! —Intentaba sosegarlos, mientras curaba sus heridas en el acto.
Sin embargo, un estrepitoso ruido detrás de ella, que sonó a una caída, provocó que se detuviera en seco. Se giró de golpe y sus ojos no tardaron en ampliarse con terror al detallar a la más ferviente asesina de Talon.
—Tú...
Widow puso una mano en su cadera con una confiada mueca de fondo —Veo que no estás muy feliz de verme.
Frunció el entrecejo ante su exagerada persona, y atajó la pistola caducea a su costado.
—Oh, Doc... —Rió en un murmullo—. Eso no es necesario. Te sonará extraño, pero no estoy aquí para pelear.
Achinó los ojos, desconfiada.
—He venido por tu amiguita. Ella no se encuentra bien; y sería un problema para mí que muriera en este momento...
Pestañeó reiteradas veces, asustada.
¡Lena...!
—¡¿Dónde está?! —Caminó hacia ella a grandes zancadas y atrapó el cuello de su ropa con ambas manos— ¡¿Qué le has hecho?!
Widow la analizó un momento, inexpresiva. Su reacción le había parecido en demasía exagerada.
—Te llevaré hasta ella si dejas de hacer tanto escándalo.
—¡Widowmaker...! —refunfuñó entre dientes.
Sonrió, complacida por desesperarla, y se soltó con asco —Así me gusta. Sígueme.
Angela se mordió el borde del labio y pasó la vista a las personas que necesitaban ser atendidas.
—Los heridos...
—Solo tomará un minuto —dijo, agarrando con rudeza su brazo— ¿O acaso dejarás morir a tu querida amiga?
Mercy regresó la vista a ella, enfurecida —¿Y cómo sé que esto no es una trampa?
—No lo sabes. Tendrás que arriesgarte a creerme, ¿o te queda alguna otra opción, doc?
Presionó las mandíbulas, frustrada. No, no tenía otra maldita opción.
—Bien... Vamos. —Se volteó hacia la gente antes de extender sus alas—. Volveré en poco tiempo, por favor sean pacientes. Ya he curado a los que estaban heridos de muerte, así que despreocúpense y aguarden aquí.
Sin nada más que decir, y dejando algo consternados a los habitantes, despegó y comenzó a seguir a su enemiga, que se columpiaba con velocidad a su lado.
—Espero que sea verdad, porque sino pagarás las consecuencias.
Widowmaker delineó una irónica sonrisa y se la dedicó —Oh..., pero qué miedo.
-/-
—¿Por qué me avisaste? ¿Por qué quieres salvarla?
—¿Y por qué no?
¿W-Widow?
—No evites mi pregunta, Widowmaker. Dime de una buena vez qué estás tramando.
¿Angie?
—Vaya... Parece que realmente te gusta proteger a tu amiguita. O será qué... ¿Hay otro interés que tienes por ella?
—¿Huh? Tonterías. Veo que perdiste la capacidad de identificar los tipos de cariño.
—Hm... ¿Hay alguna diferencia?
—La hay. La conozco desde hace mucho tiempo, es una de mis mejores amigas..., pero jamás pensaría en ella de una manera romántica.
—... ¿Por qué?
—¿Por qué? Simplemente las cosas son así. No puedes obligar al corazón. ¿Y por qué demonios estamos hablando de esto?
—... No te entiendo.
—Ja... ¿Cómo podrías hacerlo? Es imposible, tú ya has dejado de ser Amél...
—¿Qué has dicho?
—... Olvídalo.
—Repítelo, imbécile. O juro que las acabaré a las dos aquí mismo.
—No lo harás.
—Hm... Tan segura, ¿qué te hace estarlo? Resultaste ser más egocéntrica de lo que creí, doc.
—Me trajiste aquí para curarla, ¿por qué la matarías?
¿Qué... mierda está pasando?
Pensó Lena, entreabriendo los ojos. Esas voces que solo escuchaba en un eco fueron las culpables de su despertar. Lo primero que su nublosa vista divisó fue el angelical rostro de su fiel compañera. Fue incapaz de no sonreír, aliviada.
—Angie...
La nombrada le sonrió con dulzura y acarició su rostro de una maternal manera —Cariño, ¿estás mejor?
Asintió con debilidad —Mucho mejor, supongo que has hecho uno de tus milagros otra vez.
—Supones bien, pero... —Titubeó y pasó la vista a la hermosa mujer a su lado, que se encontraba cruzada de brazos y con una seria mueca—. Widowmaker fue la que te salvó. Ella me avisó que estabas aquí.
—Lo sé.
—¿Qué...? ¿Lo sabías? —La miró, casi con la mandíbula por el suelo— ¿Tú la enviaste por ayuda?
Negó la cabeza con tranquilidad, sin borrar su sonrisa —Ella decidió salvarme por sí sola, ¿no? —Derivó la mirada a ella. Widow desvió la visión, sin decir palabra alguna. Mercy intercaló los ojos entre ellas una y otra vez, sin comprender.
—¿Qué pasa entre ustedes?
—Nada. —contestaron al unísono, activando todavía más su inquietud.
Angela suspiró con un visible agotamiento —Como sea, cariño, después me explicarás. Debo ir a ayudar a la gente que aún está herida, ¿me esperas aquí? —Acarició su cabeza, a lo que Lena asintió—. Descansa mientras tanto.
—Gracias, Angie.
La rubia le sonrió y extendió sus magnificas alas. Flexionó las rodillas y salió despedida a una gran velocidad, no sin antes lanzarle una asesina mirada a su enemiga. Ambas observaron su ida. Una sin expresión alguna, y la otra con sentimientos encontrados.
—¿Cariño? —Cortó el silencio Widow. Empezó a caminar hacia ella, que se encontraba sentada contra un paredón. Tracer sonrió de soslayo.
—Sí... cariño.
Detuvo los pies frente a ella y se agachó para quedar a su altura —¿Por qué te llama así?
Lena ascendió una burlona ceja —¿Te molesta?
—¿Molestar? —repitió, riendo en un murmullo—. Creo haberte dicho que no sé lo que es eso.
—Quizás simplemente no eres consciente de esa emoción, pero eso no significa que no la tengas. —Se animó a decir, para posteriormente preguntarse el porqué dijo tremenda estupidez. Los furiosos ojos de su némesis confirmaron que había hablado de más.
Widowmaker estampó la mano al costado de su cabeza de un brutal modo. Lena tembló en el lugar, tragando saliva con rudeza.
—¿Ahora eres mi terapeuta o qué?
Tracer, rogando porque sus ojos no revelaran el miedo que ahora tenía, contempló los suyos con un intento de firmeza; solo halló frialdad, pero también... algo diferente. Había algo diferente en ellos que no podía descifrar.
Algo que le dio esperanza.
—Solo digo... que no estás familiarizada con esa emoción, a mi parecer.
Su némesis frunció el ceño y en un rápido movimiento acercó el rostro al suyo, quedando a peligrosa distancia. Tan peligrosa, que Lena podía sentir su fría respiración sobre sus labios.
—¿Que estás diciendo, petite? ¿Quieres hacer enojar a tu salvadora? —cuestionó con una grave tonalidad. La heroína tragó saliva de nuevo, y en esta ocasión le costó más.
—E-Ella ya tiene dueña, si eso es lo que te preocupa. —Tentó a la suerte y siguió provocándola. No sabía con exactitud el porqué, pero intuía que de ese modo podría llegar a aflojarla.
—¿Qué dices? ¿Quién dijo que estaba preocupada por eso?
—Pero tú...
Widow bufó y la miró con frialdad —Me estás desquiciando, ma petite. Solo he salvado tu vida porque, como te dije antes, solo yo tengo el derecho de arrebatártela.
Los párpados de Lena decayeron, afligidos —Oh...
—¿Oh? —repitió, acortando más la distancia— ¿Oh, qué? —preguntó.
Mientras esperaba a que Lena respondiera, su vista, traicionera, se deslizó desde sus ojos hasta sus carnosos labios. Se relamió los suyos al divisar esa carnosa y rosada boca. Era demasiado peligroso seguir detallándola, así que volvió a sus castaños ojos y se topó con una honesta pero dudosa mirada.
Eso resultó aún más peligroso. Porque al contemplarla su pecho empezó a doler; cosa que ya no le sorprendió. Menos todavía la jaqueca que también se estaba atreviendo a invadirla.
Otra vez... esta maldita sensación.
Pensó, irritada. No obstante, algo detuvo a sus pensamientos en seco; un cálido y agitado aire comenzando a acariciar su helada piel. Ascendió con lentitud la visión, que había decaído con tal de escapar de esa dulce mirada, y la examinó. Su corazón le golpeó, apresurado, al advertir como la heroína respiraba entrecortadamente y por poco y tiritaba en el lugar. Sus mejillas estaban sonrojadas, y sus ojos trataban de evitarla a toda costa, moviéndose en diagonales direcciones.
En otras palabras, sabía bien lo que estaba sucediéndole. Algo que a ella misma también le estaba transitando por su cuerpo, y no creía poder esconderlo por mucho más tiempo.
Una excitante sensación.
—Hm... ¿Y esto? —Llevó las manos a su acalorado rostro y lo sujetó— ¿Qué pasa, chérie? ¿Quieres besarme?
La nombrada negó entre su agarre, ruborizada hasta las orejas.
—¿Ah, non? Vraiment?
—Basta... —Ladeó el semblante con tal de evitarla, pero eso no fue suficiente para escapar de aquellas azuladas manos que ahora la aprisionaban. Widow la giró hacia ella otra vez, obligándola a mirarla de frente.
—¿Por qué estás tan agitada? —susurró, aproximándose más. Sus alientos chocaron.
—No lo estoy...
—Pensé que tus heridas ya estaban curadas. ¿Todavía te duelen, o será qué...? —Sonrió de un fingido e inocente modo—. Hmm... ¿Por qué más podría ser?
Tracer bajó la cabeza con el aire notablemente fuera de sí. No soportaba la cercanía de Widowmaker, se estaba volviendo condenadamente loca.
Quería sus malditos labios con desesperación.
—Dime... petite. —insistió, delineando su mandíbula con las yemas hasta levantar su mentón. Lena ascendió el rostro con lentitud; Widow se tuvo que sostener el pecho por el dolor que la asaltó gracias a esos ojos que ahora se mostraban en demasía apagados y lujuriosos. Sus latidos se estaban saliendo de control.
Se perdió en ellos, mientras su interior se retorcía, ansiando liberar a sus reprimidos deseos. Ansiando tocarla.
—Ah... chérie, no me mires así. —Se mordió el borde del labio, tentada por tal perfecta imagen—. Me harás cometer un grave error. Un delicioso... error...
La heroína la estaba desarmando en más de un sentido. Tenía que controlarse con urgencia. Pero un lado de ella no deseaba hacerlo; no deseaba controlarse más. Lo único que quería... Lo único que deseaba en ese momento era...
—¿Por qué... haces esto? —musitó Tracer con debilidad, dejándose llevar por esas palmas que ahora la estaban impulsando hacia su boca.
—¿Y por qué tú me provocas esto? —Se defendió con una voz más ronca de lo normal—. Si me lo dices, me iré en este momento y te dejaré en paz. Pero si no lo haces..., no me haré responsable de las consecuencias.
Solo el silencio le respondió. La pequeña no era capaz de contestar por obvias razones; no sabía qué decir. No sabía qué era lo que le estaba generando a Widowmaker. Poco tiempo tenía para averiguarlo; ella misma estaba en medio de una ardua batalla contra su cordura, que le decía que huyera en ese mismo instante; que lo que estaba por hacer era completamente incorrecto, y porqué no, una locura.
No obstante, la realidad era otra; no quería alejarse. Y su propio cuerpo se lo estaba demostrando. Sus pecosas mejillas ardían; su estómago se oprimía, ansioso. Su mente se estaba apagando. En lo único que podía pensar era en que tenía que probar el néctar de aquellos pálidos labios a toda costa. Moriría si no lo hacía.
—Te lo estoy advirtiendo... —La despertó la voz de Widow. Pestañeó reiteradas veces, solo para lograr enfocar mejor como su enemiga inclinaba el rostro hacia ella y rozaba sus labios con suavidad. Una entusiasta electricidad la recorrió solo por esa leve caricia—. Última oportunidad...
Lena se inclinó también, buscando inconscientemente más el contacto, pero Widowmaker se alejaba en cada ocasión. Estaba jugando con ella. Y tal juego la estaba exasperando a un grado que no creía poder tolerar por mucho más tiempo.
—¿Y bien? —murmuró placenteramente, enredando los dedos en su cabello— ¿Cuál es tu respuesta? —finalizó, lamiendo su propio labio superior de un sugerente modo.
Tracer tomó aire con rudeza y eso fue todo. Esa imagen la desconectó de su racionalidad.
En un arranque sujetó la ropa de su cuello —Esta. —La impulsó hacia ella y por fin destruyó la distancia que restaba entre sus labios.
Widowmaker ahogó un placentero jadeo en su interior por la perfecta respuesta que le brindó, y no tardó en cerrar los ojos y dejarse llevar de una apasionada manera. La besaba con ímpetu, con furia.
La deseaba tanto..., tanto..., que su mente no podía procesar tal información. Era incoherente. Ella... una fría asesina, sintiéndose tan atraída por alguien. Por alguien que debía asesinar...
Con el aire fuera de sí, entreabrió los labios y se encontró con la anhelada lengua de la heroína, que la recibió encantada. Ambas se rozaron y comenzaron a jugar entre ellas, enredándose de un perfecto modo. Los sonidos de aquellas colisiones, sumado a sus respiraciones precipitadas, drenaron a la agente de Talon de una emoción incontrolable.
Quería más... Deseaba conocer más a aquella persona.
Sujetó el rostro de Lena con cierta rudeza y navegó la boca por la suya. Succionó su labio superior y se desplazó hacia el inferior, solo para regalarle una incitante mordida. Lo atrajo hacia ella con los dientes, mientras entreabría los ojos y se deleitaba con su sonrojado y excitado semblante.
Un pequeño pero sugestivo jadeo que emanó Tracer, terminó por desmoronarla. Su corazón no podía estar más precipitado. Era incapaz de evitar el dolor que le provocaba, pero extrañamente el placer que estaba experimentando por primera vez lograba apaciguarlo, creando una perfecta mezcla de padecimiento y excitación.
Ah... Tan deliciosa.
Su mano perdió el control. Sujetó su nuca y la apegó lo más que podía contra su boca, exhalando con fuerza el aire en el acto.
—W-Widow... —La oyó dentro de su cavidad.
La nombrada, olvidando la poca lucidez que le quedaba, se separó un poco y atajó sus hombros.
—¿Puedes levantarte? —cuestionó en un áspero jadeo. Lena, agitada, entreabrió los labios una y otra vez con intenciones de responder, pero apenas pudo modular incoherentes sonidos. Estaba tardando demasiado, y eso desquició a su némesis. Volvió a presionar su boca con fuerza y la degustó unos largos segundos que le quitaron el aire. Se desprendió de nuevo y la contempló con la mirada oscurecida—. Por favor, dime que puedes...
El placer estaba tomando el mando de su calculadora mente. Tracer pestañeó varias veces, tratando de hacer razonar a la suya propia.
—¿Q-Qué?
—Merde...
—¿Widowmaker? ¿Qué estás...? ¡E-Espera! —No pudo terminar la frase; un desesperado agarre la puso de pie y la dio vuelta, estrellándola de frente contra la pared— ¡P-Para... Ah! —jadeó al sentir sus fríos labios comenzar a recorrer su cuello—. Widow...
—Veo que ya puedes ponerte de pie —musitó contra su oído, para luego lamer el borde de este con hambruna—. Eso significa que ahora puedo abusar de ti.
—D-Detente... Esto ya es... demasiado.
Sus palabras carecían de significado para su némesis. Su mente se encontraba colapsada, solo estaba siendo guiada por sus deseos; lo cual no le hacía ninguna gracia. No estaba acostumbrada a perder el control, por ende, justamente no sabía cómo controlar tal desenfreno.
—No..., no voy a detenerme. —Se limitó a contestar, mientras su traviesa mano rodeaba aquella esbelta cintura y empezaba a recorrer su bien formado abdomen, elevándose por el—. Te lo advertí, ¿no? Te dije que si volvías a molestarme, no me limitaría en pedirte permiso.
—¡Y-Yo no te molesté! ¡Tú apareciste de la nada!
Sus dedos ascendieron hasta atajar uno de sus deliciosos pechos. Guiada por el momento, frunció la palma contra el y comenzó a masajearlo en círculos, generando que ahogara un quejido.
—Estabas en mi camino, eso cuenta como molestia.
Tracer refregó la frente contra la pared. Unos sofocados gemidos se estaban atreviendo a desobedecerla. Widow, al escucharla, sonrió de lado, regocijada.
—El que avisa no traiciona, petite... —susurró, mordiendo su lóbulo. Se desprendió de el y entreabrió los labios, asomando la lengua por ellos. Empezó a recorrer su cuello con ella; mordiéndolo, succionándolo, dejando su querida marca en el.
Tracer cerró los ojos con fuerza por tales sensaciones, pero más los presionó cuando sintió como su mano libre comenzaba a recorrer su vientre hacia abajo de una peligrosa manera. Conocía sus intenciones, y no era para nada correcto lo que estaba por pasar.
—¡N-No soy tu juguete, "chérie"! ¡Así que deja de jugar conmigo!
Trató de desprenderse de sus brazos, pero un fuerte agarre en su abdomen se lo impidió.
—Oh là là, ese acento no está nada mal...
—¡Déjame en paz! ¡Te dije que no soy tu jugue...!
—¿Juguete? —La cortó, lamiendo la curva de su cuello, para luego succionarlo con fervor. Al despegar los labios, un claro rastro de su libido quedó inmerso en su pecosa piel—. No sabes lo que dices, petite...
—Ah... —gimió Lena, al percibir a su mano empujando su vientre contra ella, provocando que su trasero chocase contra sus simétricas siluetas.
—Tengo muchos juguetes, chérie. Pero tú no eres uno de ellos, lamentablemente...
Aquella última palabra quedó retumbando en su atareada mente.
—¿L-Lamentablemente? ¿Qué quieres dec...? —Otro atrevido movimiento de su parte impidió que continuase, o mejor dicho, provocó que suplantara sus palabras por un ahogado jadeo.
Estampó las manos contra la pared en un intento de sostenerse, o de calmarse. Ya no lo sabía. Aunque sí conocía a la culpable de su exasperación. Widowmaker la apegaba cada vez más a su cuerpo, y en consecuencia, pudo llegar percibir más que solo su exterior. Tragó saliva con dificultad, en demasía tentada por esa zona tan delicada que la estaba apoyando.
—Oh, cielos, sí que tienes... unas tremendas caderas. —dijo, por no decir otra cosa. Otra... vergonzosa cosa.
Widow rió por lo bajo —¿Quieres sentirlas más? —inquirió con sensualidad, mientras atrapaba su cintura en el acto. Se impulsó hacia ella y sumió su delantera contra su trasero de una indecorosa manera. Tracer se sobresaltó.
—N-No... Creo que estoy sintiendo otra cosa...
—Je sais.
—¡Deja de bromear!
—Oh, petite... Ojalá esto fuera solo una broma. —Atrapó su mentón y giró su rostro hacia ella—. Ojalá no estuviera... tan perdida aquí.
—¿W-Widow?
La nombrada la besó y no tardó en enredarse con su lengua. Sujetó con fuerza su mejilla, mientras comenzaba a mecerse de adelante hacia atrás sobre su cuerpo de un lento y sugestivo modo, generando que ese tentador roce se transformara en un perdición para la heroína, pero también para su némesis.
—Mh... —Escuchó a Widowmaker jadear en su interior, al mismo tiempo que percibía como esa traviesa mano seguía bajando por su vientre hasta llegar a su entrepierna. Presionó con la palma su intimidad, y como si allí estuviera el interruptor de la sensatez de Tracer, se apartó de su rostro, agitada.
Con un inmenso esfuerzo y por completo ruborizada, se dio la vuelta y la enfrentó. Sin embargo, poco pudo mantenerle la mirada cuando aquellos dorados ojos que la observaban tan fervientemente la poseyeron.
—Te dije que estoy viendo a alguien... —dijo en un hilo de voz en un vago intento de detener esa locura. Widowmaker alzó ambas cejas con una fingida sorpresa.
—Eso no me interesa. Además, —Dio un paso adelante, generando que Lena diera uno atrás. Mucho no pudo hacer; estaba acorralada contra la pared—, esa pelirroja no es para ti.
—¿Q-Qué? —Su labio inferior se desprendió— ¿La conoces? —cuestionó con un transparente temor.
Su adversaria bufó. Estaba comenzando a impacientarse.
—¿Eres experta en destruir el ambiente o qué? Hablando de tu noviecita en este momento...
—No es mi novia...
—¿Ah, sí? —Elevó una desconfiada ceja y estampó las manos a los costados de su cabeza— ¿Y entonces qué es?
La heroína la admiró desde lo bajo; la diferencia de altura era considerable. ¿Cómo demonios iba a huir de aquella seductora y preciosa mujer? Siquiera sabía si huir o dejarse llevar. Solo una cosa sabía; no quería hacer eso con ella sin saber la verdad.
La verdad de sus emociones.
Widow inclinó el rostro y atajó su mentón.
—Dímelo. Si crees que ella es mejor que yo, estás muy equivocada —musitó, acercándose a su oído—. Yo podría hacerte acabar mil veces más que ella, chérie.
Los colores subieron por su pecoso rostro sin piedad alguna. Y cuando estaba a punto de contestar, posiblemente a los gritos, el sonido de una aeronave aproximándose las interrumpió. Widowmaker volteó el semblante hacia atrás, indiferente pero también desanimada. Tracer se asomó por encima de su hombro.
—Talon... ¿Te han venido a buscar?
—Eso parece ser. No lo esperaba. —Quitó la mano de la pared y estiró su larga coleta—. Pero que desgracia... Justo cuando estaba a punto de violarte.
El rubor que ahora inundó a sus pecosas mejillas ardió tanto, que juró que se incendiaria en ese preciso instante. Widowmaker volvió su distante visión a ella.
—Nos volveremos a encontrar, petite. Y la próxima vez no escaparás. Te haré mía, y luego... —Elevó la comisura, acrecentando su confusión—. Te mataré.
Tracer descendió la visión y suspiró —Estoy cansada de escucharte decir eso, si de verdad quisieras matarme, ya lo hubieras hecho.
—¿Cuántas veces tengo que decirte que no sabes nada de mí? Deja de tratar de analizarme.
Lena apretó los puños con la impotencia en aumento. No iba a permitir que se burlara de ella; al menos eso no lo iba a permitir. No cuando ya se burló lo suficiente casi abusando de su persona. O eso quería creer..., que fue un abuso. De esa forma su mente se tranquilizaba un poco, pero su corazón latiendo con prisa contradecía bastante esa idea. No podía mentirse, ella misma la besó, ella misma quería continuar aquello. Sin embargo, no solo por algo físico, y ahí radicaba el problema. Hubiese dado el mensaje equivocado si aceptaba tal privilegiada invitación sin oponer resistencia.
Tomó aire, y se animó a enfrentarla —¿Y qué pasaría si sigo haciéndolo?
Su némesis la contempló unos largos segundos, dejándola en suspenso.
—Hm... —Puso un dedo en su mentón, falsamente pensativa—. No revelaré la sorpresa, pero puedo darte un adelanto.
—¿Huh?
Le sonrió, descarada, y tomándola desprevenida, se agachó y bajó con rapidez sus pantalones junto con su prenda intima. Tracer ahogó un grito.
—Un regalito de mi parte. —atinó a decir, reprimiendo una carcajada.
La heroína se observó desnuda y se cubrió la entrepierna con ambas manos, estupefacta.
—¡¿Qué carajo?! —Levantó la vista dispuesta a golpearla, pero Widow ya se encontraba enganchada de la nave gracias al gancho, sin dignarse a borrar esa burlona sonrisa que ahora tenía plasmada en los labios.
Paralizada, contempló desde lo bajo como su enemiga le regalaba un beso con la mano y se columpiaba de una infantil manera, girando sobre su propio eje. Claramente estaba burlándose de ella.
Ese comportamiento que no la destacaba para nada la desconcertó.
—Au revoir, ma chérie.
Escuchó en un eco. Chocó los dientes, nerviosa.
—¡¿Cómo te atreves a dejarme en culo?! —gritó, detallando como la saludaba con inocencia.
¿Así que quería jugar sucio? Bien, eso mismo iba a obtener; una respuesta sucia.
Lena se dio la vuelta y le mostró su trasero, palmeándoselo en la acción —¡Y yo te regalo mi gran sonrisa, cielito!
Widowmaker la observó desde lo alto, perpleja, y se llevó la mano a la boca en un intento de contener una nueva emoción que no parecía poder apaciguarse.
Y en efecto, no pudo apaciguarla. Tracer volteó hacia ella con una triunfante sonrisa, pero cuando divisó y escuchó a la perfección la delicada carcajada de su némesis, esa sonrisa de a poco fue desapareciendo hasta que su mandíbula se desencajó.
¿La fiel soldado de Talon estaba riendo?
Linda...
Pensó, perdida en su figura que cada vez se hacía más pequeña. Contrario a tal panorama, la alegría en su pecho solo atinaba a crecer. Suspiró, sin quitar su satisfecho gesto.
—Caramba... Quién iba a creer que tuviera una sonrisa tan hermosa.
Acaso... ¿Esa es la verdadera Widowmaker? Porque si lo es... temo que mi corazón no pueda soportarlo, mejor dicho..., temo que no pueda seguir resistiéndome a ella. Y hablando de resistir... ¡¿Qué mierda pasó entre nosotras hace unos minutos?!
Un fresco vientito acarició su retaguardia, haciéndola temblar en su lugar.
—¡Oh, frío! —Levantó sus pantalones con torpeza, inflando los cachetes—. Me las pagarás... Widow.
Eso dijo, no obstante, fue incapaz de borrar su sonrisa al deletrear aquellas palabras. Sus sentimientos definitivamente estaban yendo más allá de lo comprensible. Pero no era la única que estaba sintiendo de más.
Para nada lo era.
¡Capitulo 4 entregado!
Rebe: Gracias por leer! Me alegro que te esté gustando :) Besos!
Esotero123: Gracias por leer! Que bueno que te guste :) Tenía una gran necesidad de incluir un poquito de Pharmercy jaja no lo pude evitar. Besos!
Zucukaka: Gracias por leer! Que bueno que te guste la historia! :) Espero que te siga gustando lo que sigue. Besos!
