Capítulo 3

Kim Hyun Joong no paraba de observarme.

No sé si era porque le causaba curiosidad o si sencillamente con esos enormes ojos café intentaba sacarme palabras. Me sentía tan incómoda. Los veía reír y hablarse y tratarse con tanto cariño. Ella de vez en cuando me preguntaba cosas, sé que lo único que quería era conocerme. Más yo, no fui muy agradable. Respondía de manera breve o corta. O simplemente, no lo hacía.

-Podrías siquiera intentarlo.

La suave voz de Hyun Joong interrumpió mis pensamientos. Me quedé mirándolo un rato.

-¿Eh?

-Conversar- sus ojos se encontraron con los míos al decir esto- O siquiera intentar ser amable.

-Tú tampoco lo haces mucho- le refuté con suavidad.

Tan sólo me miró y continuó comiendo. Todo en él ya comenzaba a molestarme. Su manera de servirse la comida, de usar el tenedor, de beber, de hacer esos "cultos comentarios". Hasta su fingida risa no me agradaba. Nada en el me parecía natural.

Mi papá aún seguía entusiasmado con Hwa Ji. Tanto él como ella parecían haber olvidado que Hyun Joong y yo estábamos presentes. O al menos eso creía.

-Hyunnie ¿sabías que Hye Sun también asistirá a la Universidad de Seúl?- Hwa Ji atrajo con esto la atención de Hyun Joong.

-Interesante.

"Interesante". ¿Acaso no tenía algo más que decir? Bobo. Espera, ¿él estudiaba ahí?

-¿Y has decidido que estudiar?- Hwa Ji me sonrió.

-Arte, siempre ha sido mi sueño.

-Los cuadros que te mostré el otro día eran de ella –dijo papá orgulloso- ¿Cierto que es una gran artista?

Hwa Ji asintió y me miró amablemente con una dulce sonrisa, muy distinta a la leve sonrisa de su hijo que parecía sonreír tan sólo por educación. Ambos eran muy distintos. Hwa Ji era bastante extrovertida, mientras que Hyun Joong casi no hablaba. Él observaba un poco la situación, intervenía con una que otra frase y luego volvía a internarse en sus pensamientos.

La cena terminó una hora más tarde. Papá decidió volver con Hwa Ji, pidiéndole a Hyun Joong que me acompañara.

Nunca había tenido un viaje tan silencioso de regreso a casa. Las únicas palabras que me dijo durante todo el trayecto fueron "¿Tienes frío?". Manejaba tan seria y concentradamente que no me inspiraba ganas de interrumpirle con pregunta alguna. Me incomodaba. Y yo también a él.

-Llegamos- dijo parando el auto frente a casa.

-Gracias-dije saliendo de su auto y cerrando la puerta.

-Adiós.

Y se fue.

Papá llegó a la madrugada. Podía asegurarlo puesto que no podía quedarme dormida. Mi mente aún procesaba lo que había sucedido en la cena e intentaba encontrarle algún primer defecto a Hwa Ji. Pero al no encontrarlo terminé jugando a contar ovejas para dormir.

1 oveja, 2 ovejas, 3 ovejas, 4 ovejas…55 ovejas…128 ovejas…156….

Las 11.

No recuerdo en qué momento me dormí. Pero puedo asegurar que aquel juego funcionó. El sonido de mi celular me despertó.

-Annyeong?

-Hyeeee Suuuun!! – La voz de Seung Ji sonaba animosa- ¡Buenos días!

- Buenos días- dije aun algo dormida - ¿qué hora es?

-Las 11.10. Ara ara, no me digas que aún dormías!

-Anoche salí con papá y llegamos tarde-dije explicándole – ¿Y a que se debe este llamado? El otro día quede esperando tu visita.

-Lo sé lo sé… Mianhe, nee? – y soltó una dulce risita- Te quería proponer algo.

-Habla.

-Como esta semana que viene comienzas la universidad, pensé que sería bueno llevarte para que la conozcas, considerando que ya llevo medio semestre estudiando puedo ayudarte, ¿qué te parece?

-Me parece una buena idea, ¡acepto!

-Paso por ti después de almuerzo entonces, así que… ¡Ahora levanta tu flojo trasero y comienza luego el día! – y con una traviesa risa me colgó.

Me refregué los ojos con el fin de poder abrirlos mejor. Los rayos de sol invadían bastante mi pieza. Me acerqué a la ventana y podía ver nieve cubriendo los árboles y la calle. A pesar de que aun tenía sueño, el olor del café con leche que preparaba mi abuelo me despertó de inmediato. Me duché, tomé desayuno y antes de las 2 estaba almorzada y lista para salir.

Seung Ji llegó a las 2.15. Cuando me vio me abrazó inmediatamente con tal fuerza que tuve que pedirle que me soltara. Realmente estaba linda. En persona podía percatarme de que estaba mucho más alta que yo. Su cabello oscuro ondulado llegaba a sus hombros y el color de este permitía que destacase la hermosa sonrisa de ella. Tomó de mi mano y rápidamente me llevó a su auto. Nuestro viaje camino a la universidad estuvo repleto de risas, comentamos cosas de ella y obviamente le conté acerca de la cena con mi padre y su novia, sobre Kim Hyun Joong y sobre…

-¿¡De verdad?!-gritó Seung Ji en el auto con una cara emocionada.

-Si… me persiguió para entregarme el celular. Gracias a él pude leer tu mensaje, sino quien sabe cuánto rato habría estado esperándote.

-¿Y era lindo?- me preguntó traviesamente.

-¡Seung Ji!

Mi respuesta fue obvia. Estaba tan roja y nerviosa que ella sólo me miró con una cara sonriente. Ambas reímos.

-Su sonrisa era linda- dije sonriendo y recordando.

-Ara ara, supongo que intercambiaron números, ¿no?

-No- dije mirándola sorprendida.

-Ahh- dijo algo decepcionada- ¿Al menos sabes su nombre, si?

Su nombre… su nombre. Ahh, antes de despedirnos lo dijo. Lo sé. Pero estaba tan pendiente en su sonrisa. Ashh!! ¿Cómo era? ¡¡¡Ahh!!!

-¡Kyuhyun! – exclamé feliz por haberlo recordado.

-Ah?- Seung Ji me miró extrañada.

-Me refiero a… su nombre, Cho Kyuhyun- dije algo avergonzada.

Seung Ji se rió y algo iba a decir, pero nuestra llegada a la universidad me salvó. En ese momento estábamos pasando por la puerta Sha, la cual era enorme y consistía en una estructura algo triangular, algo novedoso arquitectónicamente hablando. Seung Ji buscó la zona de estacionamiento para estudiantes. Vi a muchos ir por la vía de ciclistas, la cual se extendía por "toda la universidad" como Seung Ji me contaba. Bajamos del auto y empezamos a caminar. Veía pasar a mi lado a estudiantes con sus libros, riendo, conversando y a otros corriendo por llegar a clases.

-Y aquí estamos…. La facultad de Finas Artes –dijo Seung Ji señalándola.

Era realmente enorme. Una gran facultad, hermosa, rodeada de árboles que en ese entonces estaban cubiertos de nieve y compuesta por 3 edificios. En frente de ella, Seung Ji señalaba su facultad, la de Música, la cual también se encontraba algo oculta tras árboles y también poseía una cantidad similar de edificios conformándola.

-Estaremos bastante cerca, ¿no? – Seung Ji me sonreía.

-Si –dije respondiéndole con una sonrisa igual de afable que la suya.

La acompañé al interior de su facultad. Algo le oí mencionar de unos papeles, una canción, que la esperara… Estaba embobada mirando aquel enorme hall, las salas, a la gente dentro que no presté atención a sus palabras y tan sólo asentía a cada una de ellas.

-¡Wow es enorme!- dije volteando a mirarla.

Pero Seung Ji no estaba. Miré a diferentes lados. Nada. Tampoco recordaba bien sus últimas palabras, así que no podía asegurar que volvería por mí o si me había pedido algo. Pensé por un rato sobre qué hacery al final resolví caminar por los pasillos y la facultad para buscarla. Caminé y caminé sin saber a dónde iba. Cruzaba pasillos y oía tras puertas intentando encontrar su voz. Pero al acercarme a una puerta, mi oído quedó encantado.

Tenues y armoniosas notas. Un piano. Alguien estaba interpretando apasionadamente aquellas notas que llamaban mi atención. Cálidos recuerdos y paz me transmitían esas notas.

Chilnyeoneul mannatjyo amudo uriga ireoke

Swipge ibyeolhal jureun mollatjyo
Geuraedo urineun heeojyeo beoryeotjyo
Gin sigan ssahawatdeon gieogeul namginchae

Una voz suave y hermosa entonaba una canción que me parecía familiar. Recordaba haberla escuchado en algún momento cuando era más pequeña. Pero no era momento para pensar en aquello. Me causaba curiosidad la voz así que me apegué a la puerta aún más.

Geu huro samnyeoneul bonaeneun donganedo
Gakkeumssik seoroege yeollageul haesseotjyo

La voz era de un hombre. Por curiosidad, entre abrí un poco la puerta. Era un pequeño auditorio y en el escenario estaba la persona que interpretaba aquella canción. Intentando pasar desapercibida, entré al lugar siendo muy cuidadosa. Me escondí tras los asientos y poco a poco me acerqué algo más.

Aquel hombre tenía un cabello un tanto ondulado y de color chocolate. Vestía unos jeans y un chaleco de color negro. Tan sólo podía verle la espalda y un poco de su rostro, pero desde mi posición no podía apreciarlo bien.

Y continuaba.

Na ije gyeolhonhae geu aeui maldeutgo
Hanchameul amumaldo hal suga eobseotjyo
Geurigo ureotjyo geu ae majimak mal
Saranghae deutgosipdeon geu hanmadi ttaemune...

Y terminó. Sin controlar lo que hacía tan sólo me limité a aplaudir. Al oír mis aplausos se levantó nerviosamente para buscar a aquella persona que le había escuchado interpretar toda la canción.

-Lo siento – dije elevando la voz desde donde estaba y poniéndome de pie- Iba pasando y de pronto escuche música y la canción y tu voz y… eran hermosas… no pude…

Me puse nerviosa al intentar calmarlo, pero el de pronto se largó a reír.

- Hye Sun, ¿no?

Cuando le oí pronunciar mi nombre lo miré. Con más calma pude percatarme quien era. ¡Aquella sonrisa!

-¡Cho Kyuhyun! – dije sorprendida.

-Te dije que nos volveríamos a encontrar, ven – dijo haciéndome un gesto de invitación con su mano.

-Tenías razón- me subí al escenario con él- ¿Qué haces aquí?

-Estudio aquí. Música.

-Ahh.

-¿Y tú qué haces aquí?- dijo sentándose nuevamente frente al piano.

-Con una amiga conocía la universidad. Desde la otra semana entro a estudiar acá.

-¿Música?

-No, Artes- dije sonriéndole – Pero por extrañas razones me separé de mi amiga y…

-Déjame adivinar, te perdiste, quisiste buscarla y llegaste acá.

-¡Bingo!

Y ambos nos reímos juntos. No sé realmente la razón, pero me sentía tan feliz de volver a verlo. La sensación de tenerlo cerca era agradable.

-Ven, siéntate conmigo- y se movió a un lado del banco- ¿Te gusta el piano?

-Me encanta… siempre quise aprender y algo sé, pero no soy muy buena-agregué sentándome junto a él.

-Toca para mí.

-¿Eh?

Lo miré mientras con sus ojos me indicaba que tocara el piano. Algo indecisa moví mis dedos suavemente sobre las teclas, interpretando unas pocas notas. Su cara era de aprobación.

-Nada mal.

Al decir esto nuevamente empezó a tocar. Sus dedos se movían con una sutileza y agilidad que daba gusto observar. Su mirada se mantenía fija en cada tecla y sus ojos intentaban atrapar las notas. Y empezó a interpretar la misma canción nuevamente.

-Me parece conocida –dije interrumpiéndole.

-7 años de amor- y me sonrió - ¿No te molesta escucharla nuevamente?

-Para nada.

-En todo caso en esta ocasión será diferente- y presionando las teclas, añadió- Porque la interpretaré para ti.

Sentí que mis mejillas se sonrojaron rápidamente. Y durante los minutos que la interpretó para mí no pude más que cerrar los ojos para evitar mirarlo y convertirme en un tomate.

-Gracias- le dije cuando terminó.

Sólo me sonrió.

Detrás de nosotros había una ventana que permitía que los rayos del sol llegaran a nosotros. La culparé a ella y al sol por el calor que sentí en aquel momento. Hasta ese entonces había olvidado que buscaba a Seung Ji. El sonido de mi celular y sus palabras de "¡¿Dónde estás?! Te estoy esperando en la entrada" me recordaron todo.

-Tienes que irte- me dijo Kyuhyun al momento en que colgué.

-Sí, Seung Ji me espera.

-¿La misma amiga de la otra vez?

Asentí sonriendo. Ambos nos paramos y caminamos hacia la puerta.

-¿Sabes dónde queda la entrada?

-Arr...no – le respondí.

-Por este pasillo sigue derecho, luego dobla a la izquierda, pasarás por fuera de 3 salas y luego veras un pasillo a la derecha, dobla y sigue derecho. Es el camino más fácil de llegar al hall.

Sencillamente le agradecí con una sonrisa. Me despedí haciendo una reverencia y me dispuse a caminar.

-¡Espera!

La voz de Kyuhyun hizo que me volteara. Y de pronto mi celular sonó. Un número desconocido.

-¿Annyeong?-dije curiosa.

-¿Cuándo entras a clases?

Esa voz era familiar. Kyuhyun estaba a unos metros de mí hablándome desde su celular.

-El lunes… ¿de dónde sacaste mi número?

-De tu celular- y se rió- Te veo el lunes entonces, a las 6 afuera de tu facultad.

-¿Ah?

Y me colgó. Sorprendida sólo me reí, mientras él a lo lejos me mostraba su mejor sonrisa y movía con timidez su mano despidiéndose.

Y mi corazón empezó a latir rápido y sentí como mis mejillas se volvían a sonrojar. Me volteé y me fui. Sonriente, tarareando y feliz.


*Lyrics de la canción "7 years of love" interpretada por Cho Kyuhyun.