Hola, disculpen haber tardado tanto en actualizar, pero la universidad me tenía muy ocupada, pero ya volví con un nuevo capítulo, que aclara parte de la historia. Ojalá les guste, espero sus opiniones para seguir. Ah y esta historia no creo hacerla tan larga, todo depende jejeje. Saludos! :)

PD: La historia es mía, pero los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.


-¿Mi primo?, Bella no estoy entendiendo.-Musitó una confundida Alice.

-Edward Cullen…¡Tu primo Edward Cullen!. ¿Por qué nunca me lo dijiste?.-Dije alzando un poco la voz.

-No lo entiendo, Edward está aquí, él volvió.-Dijo Alice más para ella misma.

-Alice, respóndeme, por qué nunca me dijiste que él era tu primo.-

-Porque no lo sabía Bella, me mostraste una foto, una maldita foto y nunca dijiste su apellido. Y la verdad la foto que me enseñaste no se parecía al Edward que conocí.-

-¿Por qué hablas así de él?.-

-¿Así cómo?

-Como si no fuera de tu familia ahora, como si no lo vieras hace mucho, como si…-Fui interrumpido por Alice.

-Basta Bella!, Te contaré, pero vamos a mi casa por favor.-

Acompañé a mi amiga hasta donde se encontraba Ángela con sus cosas y partimos a su casa. Durante todo el trayecto no nos hablamos, permanecimos en un silencio un tanto incomodo, pero entendía la situación y estaba feliz de alguna forma, porque Alice había accedido a contarme algo importante de ella.

Llegamos a su casa y nos recibió su hermosa perrita Cleo, era una linda chihuaha, que amaba con mi vida, ella me había hecho perderle el miedo a los perros. Después de jugar un rato con ella, mientras Alice le servía la comida, nos sentamos en el living y empezó a relatarme lo sucedido.

-Edward y yo éramos los primos más unidos, nos queríamos mucho, él era como un hermano mayor para mí, nos veíamos siempre y pesé a que nos la pasábamos peleando, nos amábamos, yo confiaba en él, era mi mejor amigo, mi consejero. No me extraña que sea psicólogo ahora.-

-Y ¿Qué pasó?.- Interrumpí.

-Hace como 7 años, Edward me dijo que tenía que irse a Londres a estudiar…Habló conmigo, me explicó que era su sueño estudiar allá y que había ganado una beca. Yo me enojé mucho, pensé solo en mí, me iba a dejar sola, a quién le iba a contar mis cosas…Fui una tonta y le dije que no me hablara más, que ya no quería verlo, que se fuera e hiciera su vida allá. Él intento hablar conmigo antes de irse, pero yo no accedí, mi orgullo me ganó esa vez. Todos fueron a despedirlo al aeropuerto, menos yo. Me encerré en mi cuarto fingiendo estar enferma. Nadie de la familia se enteró del por qué de nuestro distanciamiento. Y así pasaron los años sin saber prácticamente nada de él, ya que me vine a Los Ángeles a estudiar y rara vez asistía a cenas familiares donde pudiera enterarme de algo.-Dijo Alice bajando la cabeza.

-Entiendo Alice…Pero el volvió…Y ¿sabes qué me dijo?.-

-¿Qué?.-

-Que te quiere como una hermana pequeña. Él te adora Alice.-

-Pero…¿Por qué hablaron de mí?.- Preguntó curiosa.

-Emmm digamos que formabas parte de mi problema.- Dije avergonzada.

-Bella.- Me reprocho Alice.

-Lo siento, es que estaba muy mal por nuestro distanciamiento y necesitaba desahogarme con alguien.-

-Está bien, pero-¿Qué más te dijo?.-

-Nada más, lo que pasa…es que antes de terminar vi una foto familiar y te vi allí, solo salí corriendo.-

-Ohh ya veo.- Musitó Alice sonriendo.

-Entonces…Otro punto…No sabes nada acerca de él.- Afirmé.

-No.-Dijo apenada.-

-Espera!.-Dijo Alice con sus ojos brillando.-Entonces, según lo que me habías contado hace años, tengo 2 sobrinos.- Sonrió.

-Así es…Y la madre de la pequeña Ellie, la mayor, murió hace un par de años. Es una niña hermosa.- Dije recordando la última foto que había visto de ella hace años.- No sé qué habrá sido el otro hijo de Edward y si está con la madre de él…Casado no está, miré su mano.-Dije apenada.

-Ohh ya veo.- Musitó Alice.-Me siento mal por no haber estado con Edward en esos momentos. Quiero conocer a mis sobrinos, quiero volver a ser la mejor amiga de Edward. Pero lo que más quiero, es que me perdone por haber sido tan infantil, por ser tan orgullosa.-Dijo comenzando a llorar.

-Alice, él te adora, estoy segura que si hablas con Edward, todo estará bien.- Aseguré abrazándola.

-Gracias Bella!, pero ¿Cómo lo encontraré?, no sé nada de él…-

-No te preocupes Alice, tengo el número de su consulta, estoy segura que puedes llamarle y hablar con él para que se junten o algo.-

-¿Enserio?, eres la mejor.- Dijo abrazándome.

-¿Por qué no le marcas ahora?, así agendan lo más pronto su reencuentro.-

-¿Ahora?...Okey, dame el número.-

Le pasé el número y Alice se fue a hablar tranquilamente a su cuarto, mientras yo jugaba con Cleo. Habían pasado ya varios minutos cuando la vi llegar con una sonrisa.

-¿Y?.-

-Nos juntaremos en su departamento apenas salga de la consulta. Le dije que podríamos reunirnos en un restaurant, pero me dijo que no podía. Asumo que por sus hijos. Dijo que me tenía dos sorpresas que me iban a encantar, estoy emocionada Bella. Gracias por hacer posible esto, te quiero mucho amiga, perdóname por ser tan orgullosa.- Dijo abrazándome.

-Sabes que no tengo nada que perdonarte, te adoro…pero ¿Qué le dirás cuando pregunte como lo localizaste?-Pregunté nerviosa.

-Le diré que mi amiga Bella, una loca psicópata me dio el número.- Dijo riendo.

-Tonta Alice, ni se te ocurra mencionarme, ya veré como lo hago para decirle que su amiga problemática ahora es su paciente.- Dije entre seria y riéndome.-Y bueno, creo que es hora de que me vaya, tengo que pedir hora para esta semana con tu primo, han pasado ya muchos días.-

-¿Lo extrañas?, ¿Aún te gusta?.-Dijo Alice sorprendiéndome.

-Tonta.-Fue lo único que pude decir.-Luego me cuentas cómo te fue con Edward, adiós.-

Me fui a mi departamento feliz de haber ayudado a Alice a arreglar las cosas con su primo, feliz de recuperar a mi mejor amiga, pero con una pregunta rondándome la cabeza. ¿Aún me gusta Edward?.-

Me encontraba pensando en cómo iba a seguir asistiendo a mis consultas sin delatarme o sin que Alice me delatara, cuando mi celular sonó. Era Alice.

-Hola!, ¿cómo te fue con Edward?.- Saludé.-

-Hola Bella, super duper, no sabes, ahhh tengo tanto que contarte.-Comenzó a hiperventilar.

-Suéltalo Alice.-

-Me gustaría decírtelo cara a cara, pero ya es tarde y no puedo esperar.-Dijo emocionada.

-Pues dime y ya.-

-Ok, ok..Bueno, llegué al departamento de Edward y apenas me abrió me tiré literalmente a sus brazos y le pedí perdón. Beso mi frente y me dijo que todo estaba bien, que me había extrañado. Entramos y nos sentamos a conversar, me habló de su vida estos años que estuvimos separados. No sabes Bella, casi me pongo a llorar cuando me contó por todo lo que ha pasado, solo en Londres. Me dijo que en la universidad conoció a Isabel, la madre de Ellie y que a los años de haber nacido esta, murió de forma instantánea en un accidente automovilístico, dejándolos solos. Me dijo que volvió a Estados Unidos porque estaba muy mal y pidió el traslado a una universidad en Washington, donde viven nuestros padres. Sus padres cuidaban de Ellie mientras Edward terminaba sus estudios. Y hace tres años, cuando estaba haciendo su práctica comenzó a salir con Tanya, la madre de Elliot, el bebe de 2 años, pero las cosas no funcionaron, ella lo engañó y se fue con el niño. Además, no le agradaba Ellie y la trataba muy mal. Y ahora Edward se vino a Los Ángeles para poder estar cerca de su hijo, al menos una vez a la semana. Es tan triste Bella, mi primo está muy solo, excepto por esos soles que tiene en su vida, son hermosos Bella. Ellie es tan inteligente para su edad, es una niña hermosa, es rubia y con los ojos como Edward. Elliot por su parte es un bebe encantador, tiene el pelo oscuro y unos enormes ojos verdes. Cuando los vi en su cuarto, Ellie se abalanzó sobre mí y Elliot me estiraba los bracitos, creo que su padre les habló de mí. Esos niños necesitan distraerse y yo me encargaré de eso y Ed necesita una novia.-Terminó Alice, susurrando lo último.

-Alice qué insinúas.-

-Nada Bella, nada…pero necesito que me acompañes mañana a comprar unas cosas para los niños, iré por Ellie a sus clases de piano y luego prometí llevarla al centro comercial.- Dijo emocionada.

-Alice, no creo que sea correcto, ya sabes…-

-Ay Bella, solo iremos de compras, además Edward estará todo el día en un seminario.-Puntualizó.

-Qué bueno saberlo, justo iba a pedir hora para mañana con él.-Susurré.

-Viste, no tienes excusa. Paso por ti mañana a la hora de almuerzo.-Dijo y cortó.

-Adiós Alice.-Dije al aire y resignada.-Sin duda mañana iba a ser un día extraño.-

Desperté cerca de las 1 de la tarde, me había quedado dormida y ya Alice iba a pasar por mí, así que me dispuse a bañarme y vestirme. Me puse algo simple y cómodo, conocía a Alice y sabía que caminaríamos mucho. A las 1:15 pm. En punto el timbre sonó y en mi puerta apareció una sonriente Ali junto a una pequeña hermosa que sonreía algo tímida.

-Hola Ellie, soy Bella.-Dije inclinándome para quedar a su altura.

-Hola Bella, ¿Cómo sabes mi nombre?.-Dijo sorprendida.

-Pues supongo que tu tía Alice me habló de ti.-Me excuse.

-Ya veo.-Murmuró sonrojándose.-¿Puedo abrazarte?.-Preguntó agachando la cabeza.

-Claro cariño.-Dije sorprendida y la abrace para darle confianza. Ellie me abrazo muy fuerte por un largo rato, a lo que Alice miraba extrañada.

-Bueno, ya es hora de comer…¿Dónde quieres ir Ellie?.-Preguntó Alice interrumpiendo.

-En cualquier lugar del centro comercial está bien.-

Fuimos al centro comercial con Ellie de la mano de ambas. Era una niña muy dulce, se notaba que la habían criado con amor y con muy buenos modales. Almorzamos y Alice comenzó a preguntarle de sus clases de piano y de cómo iba con el colegio. Ellie se comportaba como si la conociera de toda la vida y respondía con naturalidad. Terminamos de comer e íbamos a entrar a una tienda de juguetes cuando a lo lejos vi a Jasper, el ex novio de Alice, quien se acercó a nosotras y le pidió a Alice que lo acompañara a hablar. Ella se excuso al principio, pero luego accedió y me dejó con Ellie.

Entramos en la tienda de juguetes y le dije a Ellie que escogiera algo, que yo se lo regalaría. Me miro sorprendida, me dio las gracias y desapareció en busca de una muñeca. Cuando volvió con la muñeca en sus manos, traía la carita cubierta con lágrimas.

-¿Qué pasó Ellie?.-Dije asustada y corriendo a abrazarla. No respondía, solo seguía llorando.-Cariño, ¿qué tienes?.-Volví a decir.

-Mamá.-Susurró hipando y caí en cuenta de lo que había pasado. Venía saliendo del pasillo una niña de su edad en brazos de su madre con un par de juguetes.

-Tranquila cariño, yo estoy acá.-Dije sin pensarlo y agachándome para quedar a su altura.-Te parece si vamos a pagar tu muñeca y compramos un helado.-Dije borrando con mis dedo las lágrimas de su cara.

-Ajá.-Dijo dándole un abrazo.

Salimos de la tienda y luego de comer un helado, le mandé un mensaje a Alice para ver si necesitaba ayuda y cuánto más se iba a tardar. Me pidió disculpa y me dijo si podía llevarme a Ellie a casa, que ella pasaría más tarde. Con Jasper estaban teniendo una conversación necesaria, según Alice. Así que le propuse a Ellie ir a casa a ver películas y acepto gustosa, diciendo que prefería ver películas cómoda en una cama, que en las butacas del cine.

Llegamos y nos instalamos en mi dormitorio a ver "Matilda", era una de mis películas favoritas y de Ellie al parecer también. Casi al final y casi quedándose dormida, se aferró a mí sorprendiéndome.

-No te vayas nunca.-Susurró y se durmió abrazada a mí.

-Esto está mal, muy mal.-Pensé para mí…