Capítulo 4

Disclaimer: Las tortugas ninja no me pertenecen, pertenecen a Nickelodeon y a sus creadores Kevin Eastman y Peter Lair. Solo escribo por diversión y sin ánimo de lucro.

Era el día D...

Día Del Décimo Cumpleaños...

Por fin los cuatrillizos iban a hacer 10 años: una década... ¡Qué poco parecía! ¡Pero en realidad era tanto tiempo!

Todo ese tiempo, multiplicado por cuatro a la vez... Los cuatro nacieron a la vez, empezaron a aprender a andar a la vez, empezaron a hablar juntos, habían y seguían creciendo juntos... Todo lo hacían juntos, y parece una mentira, que es verdad, que lo hayan hecho durante 10 años...

Todo tenía que salir perfecto: la tarta, la fiesta y los regalos: ese año eran muy especiales.

Serían los primeros que les haría Splinter en 2 años, ya que la economía familiar de los años anteriores no podía afrontar ese gasto: los 2 años anteriores, simplemente les había hecho la tarta como regalo.

Ni siquiera Tomoya, pudo comprarles algo, pero este año era diferente, el dojo había ido mejor, porque las clases habían aumentado de número de alumnos, lo que hizo que Splinter ganara más dinero y pudiera comprar (con ayuda de Tomoya) unos regalos muy especiales.

...

Ese día Splinter se levantó, nada más y nada menos que... ¡A las 4:30 de la mañana!

Todo para hacer la tarta favorita de los chicos para celebrar su cumpleaños: tarta selva negra.

Estuvo haciendo la masa hasta las 5:00 de la mañana más o menos (tuvo pequeñas complicaciones con la medida y con caída y rotura de algunos cacharros por la falta de sueño).

Después de eso, tuvo que empezar a hornear la tarta (tardaría 40 minutos), parecía que se podría ir a dormir, pero no, porque si lo hacía, la tarta se podía quemar si se pasaba de hora, así que se tuvo que quedar prácticamente una hora mirando fijamente a una tarta de chocolate.

Terminó de hornearse la tarta, y llegó la hora del último paso: la dichosa decoración.

Splinter era un maestro ninja que llevaba entrenando más de 30 años, por lo que sabía manejar, casi a la perfección, todas las armas del arsenal ninja, además de saber hacer increíbles y ágiles movimientos. Pero la decoración de repostería era otro tema, parecía mentira que sabiendo hacer todo eso, no supiera manejar bien una simple manga pastelera para poder poner los nombres de sus hijos en la tarta, pero simplemente es que se le daba fatal.

Es más, sus 10 años con los chicos, él mismo había hecho todas las tartas para sus cumpleaños; en el primer "cumple" de sus hijos, tenía intención de hacer una tarta nutricionalmente hecha para bebés que había visto en televisión, en la televisión parecía fácil, pero hacerla él era otra cosa, lo que consiguió fue quemar la cocina, lo que provocó un pequeño incendio y tuvó que irse a dormir a casa de Tomoya durante una noche, porque los bomberos debían apagar el pequeño incendio y dejar que el humo se fuera de toda la casa.

En el segundo cumpleaños de los chicos; el resultado fue un poco mejor, no provocó un incendio, pero sí quemó bastante la tarta.

Así sucesivamente hasta que a lo largo de los años fue mejorando los resultados, y este año esperaba que fuera la culminación de una década de tartas mal hechas (el año anterior había dejado la tarta cruda).

Y parece que esta vez si lo consiguió, había hecho la tarta en su punto, había puesto los cuatro nombres a la perfección con la manga pastelera, además de poner las velas para que soplarán sin partir ninguno de los nombres.

Y lo mejor de todo es que había terminado la tarta justo a tiempo para el desayuno (eran las 6:10).

Así que decidió despertarlos con la tarta...

- Chicos... ¡Felicidades! - dice Splinter abriendo la puerta del cuarto de los chicos, y los ve a los 4 durmiendo abrazados.

Esa noche en vez de dormir por todo el espacio de la habitación separados, como solían hacer todas las noches, aquella noche, habían juntado los futones, y por los muchos movimientos de la noche, se habían quedado abrazados.

Splinter no pudo despertarlos, simplemente le parecía demasiado adorable, y le vino un recuerdo a la mente, recordó la segunda vez que vió a los chicos en la habitación del hospital, cuando eran bebés, estaban en una única cuna porque cuando les separaban, lloraban. Y ahí estaban, de la misma manera, 10 años después...

Entonces, Splinter, dejó la tarta en el suelo, y fue a por la cámara de su cuarto, e hizo una foto con "flash" haciendo que los chicos se despertaran por la luz, pero había merecido la pena por inmortalizar tan precioso y tierno momento.

- ¡Aaaah! ¡Padre no hagas eso! -
se despiertan sobresaltados Leonardo, Raphael, Donatello y Michelangelo.

- Lo siento, no he podido evitarlo, estabáis abrazados, y me ha parecido tan adorable... No he podido evitar hacer la foto, una foto perfecta de vuestro cumpleaños. ¡Felicidades! - coge la tarta del suelo Splinter, y los chicos se la quedan mirando hipnotizados.

- ¡Es una tarta de verdad! - dice Michelangelo.

- ¡Y no está cruda! - dice Leonardo.

- ¡Es impresionante! - Raphael y Donatello sólo se limitan a decir eso.

- Gracias. ¿Queréis bajar a comerla? - pregunta Splinter.

- ¡Sí! - se le iluminan los ojos a los cuatro.

Entonces, bajan a la cocina, primero entran los chicos, y un par de minutos después, Splinter con las velas de la tarta encendidas. Splinter deja la tarta en la mesa y empieza a cantar:

- ¡Cumpleaños feliz!
¡Cumpleaños feliz!
¡Os deseamos todos!
¡Cumpleaños feliz! - y cada uno sopla su correspondiente vela. -¡Felicidades chicos!

- ¡Ya tenemos 10 años! - celebran al unísono los cuatro su década, ya oficialmente celebrada.

- Sí... Es verdad... 10 años... Y hace 10 años no eráis más que... - se le salta una pequeña lágrima a Splinter, habían pasado 10 años, ya no eran tan pequeños como a él le gustase.

- Padre, ¿Estás bien? - pregunta Donatello al ver la pequeña lágrima.

- Sí, es que, sois ya tan... tan... mayores. Bueno da igual. Venga cuando terminéis todo el desayuno podréis comer la tarta.

- Bueno... Es que no hay desayuno... - dice Michelangelo intentándo no reírse.

- ¡Sí que hay! ¡Sí... - Splinter se da cuenta, de que había estado tan preocupado por la tarta, que se había olvidado de hacer el desayuno. - No hay desayuno... Bueno, iros a ver la televisión... Esto... No al salón no... Ahí están los regalos de la fiesta de la tarde... Id a vuestro cuarto mejor...

- ¿Regalos? - se les vuelven a iluminar los ojos a los cuatro, a Splinter se le había escapado sin querer la sorpresa de los regalos de la fiesta, pero la palabra "regalo", sorprendió mucho porque nunca recibían muchos juguetes o cosas así.

- Sí... Pero es para la fiesta de por la tarde... No vayáis, por favor. - pide Splinter a los chicos algo que se les hacía muy difícil de cumplir.

- De acuerdo... - se resignan, porque querían que fuera sorpresa, ya que serían sus primeros regalos después de 2 años.

- Muy bien chicos. El desayuno estará en 15 minutos. - dice Splinter empezando a coger agua del grifo para la arrocera.

...

Habían terminado de desayunar, y cada uno se había comido una pequeña porción de tarta.

Era el cumpleaños de los chicos, pero aún así tenían que ir al colegio, aunque lo bueno es que ese día, es que sería el último día de pruebas.

Como siempre, después del desayuno, los hermanos vieron la televisión matutina.

Y como siempre, llegó la hora de irse al colegio, y Splinter los acompañó hasta la puerta del colegio, para luego él, irse a trabajar.

En el colegio; Hiromasa y Tomohisa, les esperaban impacientes, querían darles sus primeros regalos, los otros regalos (los más pensados y laboriosos) se los darían en la fiesta de la tarde.

- ¡Felicidades chicos! - dicen al unísono Tomohisa y Hiromasa al ver a sus amigos.

- ¡Gracias! - contestan, también al unísono los 4 hermanos.

- Tenemos una cosa para vosotros. - Tomohisa hace la intriga a sus amigos volviendo su mochila de la espalda, y sacando una bolsa de plástico.

- ¿Qué es? - pregunta impaciente Michelangelo.

- Lo veréis cuando los abráis. Es de Tomohisa y mío. - continúa Hiromasa, mientras, Tomohisa reparte a los 4, unas pequeñas bolsas de tela, elegantemente decoradas. Dentro de cada bolsa había 4 chocolatinas.

- ¡Chocolate! ¡Os quiero! ¡Es el mejor cumpleaños de mi vida! - Michelangelo abre la bolsa, y se come una chocolatina en el acto. - ¡Está riquísima! ¡Chicos tenéis que probarlas!

- Muchas gracias chicos. Pero, ya si eso luego me las como, es que acabamos de desayunar tarta. Yo me espero al recreo para comermelas. - dice Leonardo.

- Yo también. - Donatello, no había abierto todavía su bolsa, pero ya sabía el interior, gracias a su glotón hermano, así que en ese momento, la abre para ver su interior. - Muchas gracias a los dos, ¡Es mi marca de chocolate favorita!

- Sí tíos, gracias . - eso era lo máximo que Raphael había agradecido algo en su vida a sus amigos; lo que hizo que Tomohisa y Hiromasa se emocinaran, (ni siquiera a sus hermanos les decía "gracias" nunca, simplemente lo decía por educación, como la tarde anterior al padre de Osamu, o cuando algo le gustaba de verdad, y parecía que el chocolate le había gustado de verdad).

- Chicos, ¡Raph ha dicho gracias! ¡Debe tener fiebre! ¡Llevémoslo al hospital! - Tomohisa se había asustado de verdad por ese "gracias" de su amigo.

- ¿Qué dices? ¡Estoy bien! ¡Sólo he dicho gracias! - dice gritando Raphael.

- ¡Es él! ¡Me ha gritado! ¡Está bien! - Tomohisa abraza el cuello de Raphael como una cobra con sus brazos.

- Yo creo que el que está mal aquí, eres tú Tomohisa. - dice Raphael.

Ya más tranquila la cosa, los amigos están hablando los 10 minutos antes de que sonase la campana. Empezaba así, el último (y ansiado) día de pruebas, por fin podrían descansar, después de esa locura de mes.

La mañana pasó sin percances, todos estaban contentos por el último día de exámenes, incluso los profesores (ya que ese mes habían tenido que corregir más de 50 exámenes por semana).

En el recreo, los 3 hermanos en vez de comer lo que tenían preparado para el recreo, se comen las chocolatinas, y les encantan a los tres, pues cada uno, se había comido su marca favorita de chocolate. Michelangelo se las había comido en menos de 5 minutos en la mañana, así que en el recreo no pudo comerlas como sus hermanos.

Y tras el recreo, llegaron las últimas pruebas, y al fin, después de tanto tiempo, al salir de clases, todos los alumnos y alumnas, salen sin presión alguna de exámenes o deberes, haciendo que se abrazen como si hubiesen ganado (al equivalente en dinero infantil) un millón de caramelos y golosinas.

Y a la salida, nuestro grupo de amigos protagonistas, para celebrarlo, se quedan un poco más de lo normal en el patio del colegio jugando, al igual que casi todos los chicos y chicas del colegio, antes de volver a sus respectivas casas.

Raphael, antes de irse, se va al baño entonces, y Osamu aprovechando que estaría sólo con él en el baño, también va...

- ¡Renacuajo, espera! ¡Aguanta la puerta! - se dirige Osamu a Raphael, quien estaba sujetando la puerta para entrar al baño.

- ¿Qué hay pollito? - contesta Raphael entrando al baño con Osamu.

- No mucho, renacuajo. Bueno... esto... hoy me he enterado de que es tu cumpleaños, pues, ¡felicididades tío! - saca el puño Osamu para que Raphael le chocase.

- Gracias. - Raphael choca el puño. - ¿Y por qué lo haces aquí? ¿Es qué no te atreves a decírmelo delante de todos?

- ¡Pues claro que no renacuajo! ¡Tengo una imagen que mantener, aunque ahora me caigas bien! - dice Osamu.

- ¡Qué bonito! ¡Te caigo bien!- dice pícaramente Raphael.

- Ja-ja, eres un renacuajo que me cae bien, ¿Y qué pasa? Eres el ser humano más parecido a mí. - dice Osamu.

- Sí, poca gente nos entiende cuando explotamos. - Raphael coincide con Osamu.

- Bueno renacuajo, me voy ya, hoy tengo que irme pronto por el entrenamiento de rugby.

- Vale, adiós pollito. - se vuelve Raphael abriendo la puerta del inodoro, pero antes es interrumpido por Osamu.

- Eh, renacuajo, y gracias por lo de ayer. - Osamu hace una mirada de verdadero agradecimiento.

- De nada. - contesta Raphael.

Y Osamu sale del baño.

Tras eso, Raphael entra al inodoro. Y al salir del baño, se queda junto a sus amigos y hermanos un rato más en el patio, para luego, cada uno irse a su casa.

...

- ¡Ya hemos llegado! - dicen Leonardo, Raphael, Donatello y Michelangelo al unísono al entrar a su casa.

- ¿Qué tal el colegio? ¿Ya habéis acabado las infernales pruebas? - pregunta Splinter.

- Sí, ¡por fin! - dice contento Michelangelo.

- Por cierto, el viernes tienes que ir al colegio para que te den nuestros resultados. No te los podemos decir, aunque nosotros ya los sabemos, y bueno, puede que te sorprendan sobre todo, los de Mikey. - manifiesta Leonardo a su padre las ganas que tenía de que supiera sus resultados.

- Sí, son... - Michelangelo es cortado a mitad de frase por sus hermanos.

- Mikey, ¡El profe te ha dicho que no digas nada! - le regaña Donatello.

- Vale, vale. Ah, y el viernes no tenemos cole, todos los profes estarán dando los resultados a los padres, y ¡no podrá haber clase! Y bueno me voy a ver la tele, ¡adiós! - Michelangelo se quita los zapatos a toda velocidad y sale disparado hacia el salón.

- Bueno, pues tendré que pedirle a Tomoya de que se ocupe del entrenamiento de la mañana, pero, ¿Quién cuidará de vosotros? - Splinter empieza a pensar (y agobiarse) en la mañana del viernes.

- ¡Nosotros nos cuidaremos a nosotros mismos! - dice Leonardo en nombre de sus dos hermanos presentes (y estos, estaban poniendo una cara de niños buenos muy falsa, que hacía que Splinter se preocupara más).

- ¿Qué puede ser lo peor que pase? ¿Que quememos la cocina? - dice en broma Donatello, haciendo que Splinter se imagine el peor de los escenarios posibles.

- Yo... No... Mejor... Con Tomoya y... - empieza a balbucear Splinter intentando evitar la oferta de Leonardo, pero entonces los cuatro (los cuatro, ya que el perfecto oído oportunista de Michelangelo se había afinado tras oír la posible oportunidad de quedarse sólos en casa y había acudido inmediatamente a la entrada) Entonces Michelangelo, pone cara de cachorrito abandonado y sus hermanos le inmitan (a esto Splinter no podía resistirse).

- Está bien, pero prometedme algo, nada de cerillas, mecheros, de cocina o cualquier cosa relacionada con el fuego, ¿Lo prometéis? - dice Splinter.

- Prometido. - dicen los cuatro poniendo otra vez caras de falsos niños buenos.

- Dejando ya el tema, a las 17:00 iros preparando para la fiesta.

- Sí, ¡Regalos! - los cuatro se emocionan de tan sólo pensar en ellos, y Splinter se va dejando a sus hijos en la entrada para irse al salón, que pronto sería vuelto a invadir por los cuatro.

...

17:48...

Lugar: casa Hamato.

Evento: fiesta de cumpleaños.

Invitados: Tomohisa, Hiromasa y Tomoya quien vendrá ya avanzada la fiesta.

Situación actual: Niños de 10 años jugando con dinosaurios de juguete a que estos tienen rayos láser en los ojos.

Resultado: estrés incontrolable del padre de los niños que hacen los años por la preocupación de que no rompan nada mientras corren por toda la casa...

- ¡Piujjj! ¡Pañom! ¡Uuuh! ¡Aaagh! - se oyen estos y simimares gritos de los 6 niños en el salón.

- ¡Chicos! ¡Chicos! - intenta hablar Splinter pero no es tomado en cuenta. - Aaaagh... ¡Tomoya os entrenará el viernes! - Splinter hace una falsa amenaza, haciendo que ya sea oido, por lo menos por 4 de los 6 niños.

- ¡¿Qué?! ¡Aaaah! - entonces Splinter se da cuenta del terrible error que acaba de cometer, ahora empezarían a correr por toda la casa, y sería peor que antes, pero lo para.

- No, os quedáreis en casa, os quedaréis en casa, ¿Vale? - tranquiliza Splinter a sus hijos al mismo tiempo que bloqueaba la puerta.

- ¿Entonces para que nos asustas así? - pregunta Michelangelo que aún estaba medio nervioso.

- Para que me escuchaseis, anda por favor, salid a jugar con los dinosaurios a la calle. Pero no alejéis, os avisaré cuando sea la tarta.- dice Splinter.

- ¡Sí! ¡Dinosaurios en el espacio! - dice Hiromasa. - ¡Gracias por la idea señor! ¡Maldito seas Zog! *(ese era el dinosaurio de Michelangelo) ¡Misiles de ojos! ¡Piuufff!

- No lo lograrás Mozart. ¡Misiles de ojos también! ¡Puugh! - y Michelangelo sale corriendo hacía la entrada persiguiendo a Hiromasa, y estos son seguidos por los demás para salir a la calle.

- ¡No os aléjeis! - intenta decir, intenta, ya que los 6 han salido corriendo de la casa, por lo menos podría estar tranquilo para preparar la tarta y los regalos.

...

Son las 19:00 de la tarde, y los 4 cumpleañeros estaban llenos de ilusión por sus regalos.

Las 7 personas, estaban arrodillados en el salón alrededor de la pequeña mesa.

En el centro de la mesa, estaba la tarta hecha por Splinter por la mañana, y al fondo estaban los regalos de Tomohisa y Hiromasa.

La tarta, estaba sin algunas partes, ya que se habían comido parte por la mañana, y todavía tenía las velas. Así que quedaba una cosa por hacer...

- ¡Cumpleaños feliz!
¡Cumpleaños feliz!
¡Os deseamos todos!
¡Cumpleaños feliz! - y cada uno sopla su correspondiente vela al igual que por la mañana.

- ¡Felicidades chicos! - dicen Splinter, Tomohisa y Hiromasa.

- Gracias. - dicen los 4 cumpleañeros.

- Venga voy a partir la tarta. - Splinter empieza a cortar la tarta. - Para ti Tomohisa, para Hiromasa, para Michelangelo, para Raphael, para Leonardo y Donatello.

- ¡Está buenísima! - dice Hiromasa. - No es por ofender señor, pero tampoco era tan difícil, es que el año pasado le salió cruda...

- No, tienes razón, el año pasado me salió cruda. - contesta Splinter.

- Esto... cuando terminemos de comer la tarta, ¿podemos abrir los regalos? - pregunta Michelangelo impaciente (al igual que sus hermanos).

- ¿Y por qué esperar? - dice Tomohisa levantándose y cogiendo su regalo y el de Hiromasa del fondo de la habitación. - Tomad cacho-impacientes. - sacan de la bolsa Tomohisa y Hiromasa cuatro cómics envueltos.

- Creemos que os gustarán bastante. - dice Hiromasa.

- ¡Guau! ¡Los nuevos números de Gorogoro! *- dice Donatello. - Muchas gracias chicos.

- ¡Chocolate, tarta y cómic nuevo en el mismo día! ¡Es el mejor día de mi vida! ¡Os quiero tíos! - Michelangelo se levanta y abraza por el cuello a sus dos amigos.

- Padre, ¿Podemos abrir los tuyos? Es que son los primeros que nos regalas en 2 años... Y me hace ilusión abrirlos, porque son tuyos. - Leonardo pide abrir los regalos, y tras tal frase "me hace ilusión porque son tuyos" Splinter no puede decir que no.

- Vale, pero tened cuidado al abrirlos. Están... mejor os los doy yo. - Splinter se levanta, va a por las cajas envueltas (que estaban escondidas detrás de un mueble), y las deja en el suelo, y cada uno va a ver que caja es suya, las cuales tenían sus respectivos nombres.

- Son... son... ¡unos sais de verdad! - exclama Raphael al desenvolver y abrir la caja.

- Yo... ¡Yo también tengo un par de katanas! ¡Y afiladas! - exclama Leonardo al abrir su caja.

- Entonces yo... ¡Guau! ¡Un bastón bo! ¡Y sin goma-espuma! - Donatello se sorprende igualmente con el interior la caja.

- ¡Yo tengo... ! ¡Unos nunchakus de verdad! ¡Son increíbles! - Michelangelo abre el último su caja, y se queda igual (o más) impactado que sus hermanos al ver su interior.

- ¡Muchas gracias! - dicen al unísono los cuatro abrazando a su padre.

- De nada. - contesta Splinter corresopondiendo el abrazo. - Serán vuestras armas cuando seáis capaces de usarlas sin peligro.

- ¡Que guays son! - Tomohisa y Hiromasa también se sorprenden.

- Yo con sólo coger una de ellas sería feliz ¿Puedo? - pregunta inocentemente Tomohisa.

- ¡Yo también quiero! - dice Hiromasa.

- Claro, pero con cuidado. ¿Cuál queréis coger cada uno? - pregunta Splinter.

- ¡Las katanas! - exclaman a la vez los dos niños, por algo eran mejores amigos.

- Bien, un momento. - Splinter va a donde está la caja, para poder ayudar a coger las katanas a los niños. - Antes de cogerlas, recordad sólo se pueden coger por el mango que se llama tsuka (*) y ni se os ocurra pasar el dedo por ninguna parte del metal. Yo os ayudo a cogerlas. Ven Tomohisa.

Entonces Tomohisa va frente a Splinter, este se aparta a detrás de la caja, cerca del mueble, y coge la espada. Y le dice a Tomohisa que se ponga de lado, que le ayudará a cogerla
Y Splinter se pone a la altura del niño y le pone la katana en las manos, manteniendola también él, ya que tenía un gran peso para alguien tan joven.

- ¡Es increíble! - exclama Tomohisa al poder sujetar un arma ninja. - ¿Y enserio sabréis usar esto algún día? (se dirige a sus amigos cuatrillizos) ¡Que guay!

- ¡Me toca a mí ahora! - dice Hiromasa.

- Es verdad, ten cuidado al quitar la mano del mango Tomohisa. Ven Hiromasa. - Splinter vuelve a repetir todo el proceso de ayudar a sujetar el arma con el otro niño.

- ¡Que guay ha sido! Gracias señor. - dice Hiromasa tras sujetar la katana.

- Y ahora, que ya habéis abierto los regalos, vamos a comer la tarta. - dice Splinter.

...

Tras la pequeña fiesta de cumpleaños; Splinter y los chicos, acompañan a Tomohisa y Hiromasa a sus respectivas casas.
Y luego al volver a la suya, Tomoya está en la puerta esperando a que volvieran Splinter y los chicos.

- ¡Felicidades chicos! - saluda Tomoya.

- Gracias Tomoya. - contestan los cuatro.

- He venido a felicitaros y a comer tarta cruda de vuestro padre. - dice Tomoya.

- No, perdone, este año no está cruda. - se enorgullece ligeramente Splinter de sí mismo.

- ¡Un año que está bien hecha una tarta tuya Splinter! ¡Un milagro por la década que cumplen tus hijos! - se burla un poco Tomoya.

- Gracias maestro... Supongo... - dice Splinter abriendo la puerta de la casa cerrada.

- ¡Tienes que ver lo que nos ha regalado padre! ¡Armas sin goma-espuma! ¡Armas de verdad! - dice Leonardo entrando corriendo para ir al salón.

- ¡Eh espera! ¡No vas a ser el único en enseñarlas! - grita Raphael, y le sigue hasta el salón, al igual que Donatello y Michelangelo.

- Se ve que les han gustado. - dice Tomoya.

- Sí, pero creeme no las usarán hasta que tengan 15 años o más. - dice Splinter.

- No pueden usar armas de goma-espuma hasta los 15 años Splinter. - contesta Tomoya.

- Sí pueden, sobre todo ellos, ¿Te imaginas a Leonardo y Raphael peleando con armas de verdad? Si casi se rompen el uno al otro el brazo cada vez que pelean sin armas...

- Bueno, ya sabes lo competidores que son entre sí.

- Muy cierto.

- Venga entremos. Quieren enseñarme sus mortales armas que no usarán hasta los 15 años.

- ¿Hoy está contra mí verdad? - Splinter pregunta irónicamente a Tomoya.

En el salón...

- ¡Mira Tomoya! ¡Nunchakus de verdad! - dice Michelangelo dando sus nunchakus a Tomoya.

- Son muy bonitos. ¿Sabes qué? Yo ayude a elegirlos. Y pusimos una cosa muy chula.

- ¿Qué cosa pusisteis? - pregunta Michelangelo.

- No me digas que se le ha olvidado a Splinter deciros lo del símbolo del clan. A ver dónde esta la dichisa. - Tomoya empieza a mover los nunchakus buscando la marca del clan Hamato, el clan de Splinter. Esa era parte de la sorpresa, para los chicos era muy importante tener esa marca del clan en sus armas. Al final Tomoya, la encuentra en la base del nunchaku. - ¡Aquí está!

- No la había visto, ¡Es la marca del clan Hamato! ¡Mirad! - Michelangelo enseña la marca a sus hermanos.

- ¿Y nosotros? - preguntan a la vez los otros 3 hermanos.

- La marca de Leonardo y Raphael también debe estar en la base. - explica Tomoya. - Y el tuyo Donatello... Splinter, ¿Dónde estaba su marca?

Splinter acababa de entrar en el salón, y se había dado cuenta que se le había olvidado decir que tenían esas pequeñas marcas en sus armas de su clan.

- Estaba en la nagitana. Mira Donatello. - Splinter coge el arma de su hijo, y preta un pequeño botón oculto, y sale del palo una espada oculta. Entonces se agacha un poco y se lo enseña a Donatello. - Pensé que era una buena idea poner una espada oculta, si le das al botón saldrá la espada, y mira gusto por aquí al final de la daga, aquí esta el símbolo del clan.

- ¡Qué guay! ¡Muchas gracias! - dice Donatello abrazando a su padre.

- De nada. - contesta Splinter.

- ¿Esto significa que ya somos del clan Hamato? - pregunta Leonardo. - Cuando eramos pequeños nos dijiste que lo seríamos de verdad cuando tuviéramos nuestras propias armas del clan.

Splinter, sólo les había dicho un par de cosas sobre su pasado; que antes él era del clan Hamato, pero que decidió irse cuando los tuvo a ellos, claro, que ellos pensaban que eran hijos biológicos de Splinter, y siempre le habían preguntado que pasó con su madre, a lo que Splinter respondía con una de sus dos más querida fotos; él con Shen y Miwa, el único recuerdo de su anterior vida, y otra de él con sus hijos con 5 años, el primer día que empezaron a entrenar.

Splinter respondía de quien era su madre con la foto que tenía con Shen y Miwa, siempre respondía:

" -No os conocen, pero estén donde estén, os quieren mucho. Habrían sido las mejores madre y hermana del mundo. Y sobre Shen, la mejor mamá del mundo, mucho mejor que yo."

Por lo que, Splinter responde a Leonardo.

- Siempre lo habéis sido, y ahora mucho más, porque tenéis vuestras propias armas. - dice Splinter, y es tirado al suelo por sus 4 hijos, igual que Tomoya el lunes.

- Gracias. - dicen los 4.

- De nada mis pequeños. - corresponde el abrazo Splinter tirado en el suelo, y encima de él los 4.

- Os voy a hacer una foto ahora mismo. - dice Tomoya cogiendo la cámara que había dejado Splinter esa mañana en el salón. - Coged vuestras armas niños.

Y las cogen y Tomoya hace la foto; Splinter de pie al fondo, y los 4 de pie con sus armas en primer plano.

- Y otra abrazados. Venga Splinter agáchate. ¿Listos? - pero Tomoya no hace la foto porque es arrastrado por 8 manos.

- ¡Sal tú también! - dicen los 4 al unísono.

- No, es una foto familiar. - Tomoya declina la invitación de salir en la foto.

- ¡Eres de la familia! ¡Eres nuestro abuelo! - dice Michelangelo, haciendo que Tomoya se emocione un poquito, ya sabía que lo consideraban su abuelo, pero nunca se lo habían dicho directamente.

- Está bien. ¿Cómo se pone el cronómetro? - dice Tomoya mirando a la cámara.

- Dame. ¡Ya está! - Donatello la coge y pone el cronómetro para la foto. - La pongo en la mesa. Venga ponte al lado de padre. Ya está lista 10 segundos.

- ¡Patata! - dicen los 4 niños, Raphael y Donatello abranzo a Splinter, y Leonardo y Michelangelo a Tomoya.

...

Ya a las 22:45, Tomoya se ha ido, y Splinter está en el cuarto de los chicos para asegurarse de que se metían en la cama. Nunca se sabía con ellos, no habían entrenado, y estaban llenos de energía todavía.

- Meteos en los futones. ¡Raphael y Michelangelo no peléis con las almohadas! ¡Leonardo y Donatello, vosotros dejad de jugar con los dinosaurios! - Splinter regaña a sus hijos.

- Hai otôsan. - dicen los 4, metiéndose en sus correspondientes futones.

- ¿Puedes cantarnos nuestra canción? - pide Donatello, refiriéndose a la nana que les cantaba de pequeños.

- De acuerdo. - acepta Splinter, y la canta muy lentamente en cada verso.

"Yurikago no uta o
Kanariya ga utau yo
Nenneko Nenneko
Nenneko yo

Yurikago no ue ni
Biwa no mi ga yureru yo
Nenneko Nenneko
Nenneko yo

Yurikago no tsuna o
Kinezumi ga yusuru
Nenneko Nenneko
Nenneko yo

Yurikago no yume ni
Kiiroi tsuki ga kakaru yo
Nenneko Nenneko
Nennekoyo"

Y los 4 listos se quedan dormidos.

Había terminado el día D...

Día Del Décimo Cumpleaños...

Siento no haber actualizado, de verdad, pero espero que os haya gustado el capítulo, bueno y ahora los asteriscos:

1*: Los nombres de los dinosaurios, son los nombres de los triceratops de la serie de tmnt que se emite actualmente, por eso he querido poner esos nombres (aunque odio a esos malditos triceratops, si no sabéis a lo que me refiero, es por el final de la temporada 3 de la serie actual).

2*: Tsuka, es el nombre que se da de verdad al "mango" de las katanas. Lo busqué en Internet.

3*: Cómics "Gorogoro", son los cómics que lee Doraemon, y por eso lo quise poner, como pequeño guiño a una serie de mi infancia.

Por cierto si queréis ver la traducción de la nana, esrá en el capítulo 1 al final.

Muchas gracias por leer a todos, pero en especial a:

mariana ochoa: Sí, apritello *_*, mola mucho, han confirmado ya los títulos de los nuevos capítulos en inglés de la serie de 2012, yo la veo y la semana que viene empiezan, y uno de ellos tiene una pinta de apritello que no puede con ella. Tengo muchas ganas de verlos, ¿tú los verás?

Y también gracias a ti mi querido lector fantasma, muchas gracias por leer.

El viernes estará el siguiente capítulo, ¡lo prometo! (lo tengo casi acabado).

Bueno, pues poco más…

Gracias por leer… y

Hasta la próxima ;)