Feliz año...para los que leen esta historia, no se si leen la otra por eso lo repito en todo caso ..bendiciones.
Pero no voy a molestarlos con mas palabras y les dejo con el nuevo capitulo, como siempre agradezco que lean y que dejen comentarios.
gracias por los saludos Selebel-casi casi...te cumplo el deseo en este capitulo, pero lo dejo para el otro.
espero sus reviews...
CAPITULO No 4
Visitantes Inesperados I
La semana para Soi pareció mucho más que diferente ella se encontraba en su habitación leyendo el libro que desde el día sábado Shutara le había dado para su estudio, por otro lado Shutara se encontraba reunida con Tenjirō, Ōetsu y Kirio, Soi parecia estar sobrepasando sus expectativas y Ōetsu estaba feliz porque Soi no tenía fallas en todo lo que le había enseñado y hasta este punto solo pensaba en pulir sus habilidades, en cambio Shutara pensaba seriamente en enseñarle a Soi el último de sus conocimientos en lucha, era uno de los más peligrosos y uno en el cual Shutara era experta.
Ninjutsu- exclamo Kirio- estás loca, Soi aun es una niña, crees que no recuerdo como tú y Ryu terminaban al principio de sus entrenamientos- parecian muertos vivientes- realmente pensaba que estaban locos.
Crees que no lo he meditado lo suficiente- pregunto seria Shutara.
No es eso, solo piensa que estás loca- respondió Ōetsu con una risa.
No creo que esto sea caso de burlas Ōetsu- dijo Tenjirō en tono serio y suspiro- esto es muy serio Shutara, Kirio tiene razón, el entrenamiento es muy duro física y mentalmente, por algo muchos no lo tomaron cuando Ichibē Hyōsube quiso enseñarnos solo tú, Ryu y Shiro aceptaron ser entrenados y eso que Shiro abandono casi al final porque no aguanto el régimen.
Oye- se quejó Ōetsu- yo no quise porque simplemente lo mío es las armas no la lucha cuerpo a cuerpo, aunque se defenderme muy bien.
Esto no deberíamos de estarlo discutiendo- dijo Kirio un poco molesta- es como si estuviéramos haciendo de ella una perfecta máquina de matar, no se supone que somos monjes que deben buscar la paz, ella está cambiando y ustedes no sé si lo notan.
Ella ciertamente esta cambiado- dijo suavemente Tenjirō- pero tengo la confianza de que lo que le hemos enseñado desde muy niña este muy bien cimentado en su alma para que los sentimientos que ahora han despertado en ella no sean lo único que la dominen.
Sé que estas preocupada- dijo Ōetsu serio- pero creo que ella necesita esto- suspiro- ella es disciplinada y controlada hasta en sus emociones- se encogió de hombros- hay que confiar en ella, además para eso estas tu- dijo casi con una sonrisa- he notado que te tiene mucho cariño.
Conozco a Soi, casi como ustedes- dijo Shutara suavemente –en otras circunstancias no se me hubiese pasado por la mente enseñarle algo tan peligroso como esto.
Entonces porque haces esto- espeto Kirio.
Ella me lo pidió- dijo Shutara suavemente- acaso no recuerdas cuando tenía cinco años y no la encontrábamos porque estaba escondida en el salón de entrenamiento.
Como no recordarlo- dijo Kirio- la encontramos con un pequeño shinai en sus manos y estaba haciendo los cuatro golpes básicos del kendo: men, kote, do y tsuki.
Ese día Shutara casi me mata- espeto Ōetsu- pero ella llevaba casi tres meses llegando al entrenamiento, primero solo observaba, luego imitaba todo- dijo con una sonrisa- para tener 5 años era demasiado buena.
Siempre tuve miedo- suspiro- ella es tan parecida a su padre, empujándose al límite, nunca nada es suficiente y queriendo ser mejor- suspiro- ya no puedo negarle eso, si Ryu estuviese vivo el mismo le habría enseñado, lo lleva en la sangre, porque aunque le hemos enseñado los principios de los monjes ella es una guerrera.
Crees que ella esta mentalmente preparada- pregunto Tenjirō.
Todo indica que si- dijo Shutara levemente- pero quiero pedir tú ayuda en algo Ōetsu.
Enana ven, tenemos un momento para repasar lo que has aprendido- dijo Ōetsu entrando a la habitación de Soi.
Soi rodo los ojos- Ōetsu -sama no podrías haber tocado la puerta antes de entrar, que pasa si estaba cambiándome de ropa o algo así.
No serias la primera mujer que viera- dijo Ōetsu- además tu pareces más un chico.
Realmente no deseo saber a quién has visto- dijo Soi con un leve sonrojo- que no eres un monje.
Oye- se quejó Ōetsu- que sea un monje no quiere decir que no tenga ojos.
Bien- dijo Soi- vamos- se levantó de su cama y siguió al monje irreverente hasta la sala de entrenamiento.
Entraron al salón y de pronto Soi quedo a unos pasos de la puerta, cuando vio a los otros monjes al final sentados con sus rostros serios, bueno extrañamente una de ellas tenía una mirada de molestia por donde la vieras.
Soi- espeto Ōetsu- lucharemos con katanas y no te preocupes por los espectadores- señalo pues vio que la joven miraba hacia sus compañeros.
Ōetsu- sama- dijo suavemente mientras estaban preparándose para el combate y viendo que Katana tomarían- porque Kirio- sama parece molesta.
No lo sé- quizá anda en esos días- dijo suavemente- ya sabes, mejor no preguntar- le señalo las Katanas- toma la que gustes.
Soi sonrió y como todas las veces anteriores tomaba una que le gusto desde el primer momento que la vio, su empuñadura era negra por completo pero tenía un símbolo de dragón dibujado en dorado en la kashira que era de plata, junto con la tsuba.
Ōetsu siempre agarraba la roja con una serpiente en su Kashira y la tsuba, era un regalo de Zaraki, por lo que después de tomar las katanas Soi fue a buscar los protectores para el entrenamiento.
Vamos hay que ponerse en posición, hoy lo haremos sin protección- dijo el monje serio.
Soi miro hacia los otros monjes con extrañeza, nunca entrenaban sin protección y mucho menos con público si es que se podía llamar así, pero ella hizo lo que le ordenaron y se puso en posición.
Bien- dijo Shutara en voz alta, llamando la atención de todos- las reglas son simples- dijo con tono frio – no hay protección, sus habilidades deben ser mayores para sacar un ganador y el que haga una herida sangrante ganara.
Soi no podía creer lo que Shutara decía- pero...
Que pasa abejita- dijo Ōetsu con una sonrisa- no te he enseñado lo suficiente, es que tienes miedo- saludo para dar comienzo y Soi hizo lo mismo- saca lo que tienes y no te contengas- rio casi en burla- porque yo no lo hare.
El combate comenzó y como era de esperar Ōetsu fue el primero en atacar y Soi se defendía muy eficientemente, a la vez contraatacaba pero sus avances eran detenidos muy eficientemente por el monje, en el otro lado Kirio parecía mortificada con el sonido del choque de las katanas y cada asalto que emprendía Ōetsu era un temor para ella.
Realmente debes esforzarte Soi- dijo Ōetsu entre una embestida que casi logra tocar a Soi- si tu vida dependiera de esto estarías a punto de fracasar.
Soi arrugo su frente- solo es una prueba- dijo contraatacando-solo eso.- dijo y se lanzó contra el monje y los dos quedaron tan cerca.
Es más que una prueba- espeto el monje- sabes que yo estuve de acuerdo en que no te dijéramos la verdad de tu llegada al monasterio- Soi abrió los ojos con sorpresa y fue evidente que le tomó por sorpresa y su respiración se aceleró, para Ōetsu esa fue una buena señal. Soi empujo con su Katana y salió del contacto cercano con Ōetsu- mientes – dijo alzando la voz y apretando más la empuñadura de la Katana, el monje arremetió contra ella de nuevo- porque mentiría- dijo cuando chocaron las armas- no me digas que te pondrás a llorar de nuevo- burlo Ōetsu y Soi frunció el ceño y resoplo y golpeo con mucha más fuerza y sin parar el ataque contra Ōetsu que sonrió ante la rapidez y fuerza de los ataques de la joven, pero comenzó a tener más cuidado de sus ataques que parecían ser más violentos y peligrosos, aun así él era el maestro y en un descuido logro acertar un rasguño en su manga derecha que fue superficial y de pronto cada uno estaba en una esquina respirando con pesadez por el esfuerzo, ya que llevaban como 10 minutos en lucha continua.
Creo que voy ganando- dijo con una sonrisa y agitado por el esfuerzo- así que estas tan enojada que no puedes enfocarte y piensas que viniendo a mí como un kamikaze podrás derrotarme.
Soi levanto su brazo derecho para mostrar el daño del que Ōetsu se refería- esto no es nada- dijo la joven con tono frio y arranco el pedazo de manga.
Entonces- dijo Ōetsu con una sonrisa burlona- espero que vengas contra mí con todo lo que te enseñe- espeto- muéstrame que eres una guerrera, no una niña que llora porque su familia murió y tú no lo sabias.
Ōetsu- regaño Kirio.
Soi cerro sus ojos brevemente y comenzó a calmar su respiración, al momento los abrió y el monje sonrió la joven tenía esa mirada de acero, la primera vez que la vio fue cuando ella de cinco años pidió que le enseñara- ganare Ōetsu- dono- dijo fríamente y se abalanzó contra el con fuerza, el monje recibió el primer golpe e intento contraatacar pero Soi volvió a arremeter contra el con más velocidad que otras veces.
La lucha no paraba y Tenjirō se puso un poco tenso, Ōetsu parecía estar teniendo problemas con la velocidad de los ataques de Soi, mientras Kirio negaba con su cabeza ellos en verdad estaban siendo muy inconscientes, Shutara por su parte no podía evitar una leve sonrisa en su rostro, realmente estaba gratamente sorprendida pues era extraño ver los entrenamientos que Soi tenía con Ōetsu pero no podía negar que si seguía así ella podía superar al maestro.
En una contra Ōetsu logro hacerle un corte en el mismo brazo que antes había cortado solo la tela de la manga, pero en un rápido movimiento Soi puso su Katana lista para un corte en el lado izquierdo del cuello de Ōetsu.
Soi- grito rápidamente Shutara.
La joven detuvo su Katana al sentir que tocaba el cuello de Ōetsu, que con el filo de la misma hizo un leve corte que comenzó a sangrar, sus respiraciones eran muy agitadas por el esfuerzo y por el tiempo que llevaban luchando.
Bueno – dijo Ōetsu con una sonrisa en su rostro- ganaste- llevo su mano al cuello.- Shutara es toda tuya.
Después de unas horas Soi caminaba rumbo la cocina, ya estaba enterada que comenzaría un nuevo entrenamiento y mañana saldrían del monasterio junto a Shutara, acamparían en el bosque a unos dos kilómetros del monasterio y cerca de las faldas de la montaña no podía negar que estaba emocionada pues casi nunca salía más allá de unos metros del monasterio.
Kirio se había ido a preparar todo para la cena y otras cosas más, el cocinar era su pasión pero también era su manera de estar en paz y tranquilidad, hoy parecía que lo necesitaba demasiado realmente no quería que Soi aprendiera Ninjutsu, ella nunca fue partidaria de los combates o las armas, aunque a decir verdad ella era buen en lucha cuerpo a cuerpo y como monje había tenido que aprender a luchar pero eso solo era parte de la vocación que había elegido, pero si lo veía bien en comparación con Shutara era solo una novata.
Soi entro a la cocina y vio como Kirio parecía muy ensimismada, tanto que no había sentido que ella irrumpía en la cocina.
Porque haces, eso- pregunto Kirio sin mirar a la joven- se supone que debes vivir tranquila, en paz- suspiro- quizá casarte si es que no quieres vivir acá con nosotros, pero ponerte en peligro, tomar un arma en tus manos y luchar a muerte.- Se acercó a la joven- eres una niña- dijo suavemente- hasta hace unos meses eras una niña tranquila y dulce.
Kirio-sama, me gusta lo que aprendo- dijo suavemente- soy buena en eso y quiero mejorar, no voy a matar a nadie y obviamente no voy a dejar que me maten.
Cuando alguien empuña un arma tienes solamente dos opciones, matar o morir- dijo suavemente- entiendo que te encuentres enojada porque te hemos ocultado parte importante de tu vida, pero no es bueno dejar que eso te haga otra persona.
Soi sonrió levemente, era muy sabido que Kirio era de las personas que más la conocía pero ella hasta hoy no sabía que le pasaba en su mente y corazón, era cierto que al principio estaba muy molesta por no decir que se sentía engañada y hasta traicionada, pero no podía negar el amor, el cuidado y la abnegación que ellos le habían dado y seguían mostrándole.
Pueda que al principio estaba muy molesta y hay cosas que aun no entiendo- dijo con una pequeña sonrisa- pero ustedes son mi única familia.
Prométeme que tendrás mucho cuidado esta vez- dijo Kirio.
Soi asintió, mostrando una amplia sonrisa en su rostro y Kirio por fin sintió que las cosas mejoraban y a la vez suspiro de alivio de notar que la niña dulce y tímida aún estaba ahí.
La mañana siguiente Soi y Shutara salieron del monasterio hacia el bosque para su nuevo entrenamiento, dejando a tres monjes expectantes y preocupados.
El entrenamiento el primer día fue muy intenso y casi podía decirse cruel, Soi no sabía de natación y se puede decir que Shutara la lanzo sin piedad a su primera lección intensiva en el rio que por suerte tenía una corriente relativamente normal, aun no era tiempo de lluvia y mucho menos invierno, aun así ella era demasiado terca y aprendió muy rápido, debía aceptar que Kirio tenía razón en algo, debía tener mucho cuidado, Shutara estaba quizá disfrutando la enseñanza siendo muy estricta llegando a parecer cruelmente sádica, no dejaba que durmiera mucho y le ponía estándares muy altos en cada enseñanza, desde el soportar los elementos como agua, frio, calor, y otros como el cansancio, sed, hambre y silencio, oscuridad, luz. Había aprendido a trepar los árboles, saltar entre ramas, el mantener por un largo tiempo la respiración bajo de agua, el ser sigilosa. Pero para el tercer día el cansancio había vencido su cuerpo y ahora volvían al monasterio, era casi de noche cuando llegaron a las puertas del mismo y como era un caso extraño Ōetsu estaba sentado en la entrada.
Que paso- dijo preocupado cuando vio que Soi venia dormida.
Es cansancio- dijo Shutara, Ōetsu se acercó a ella y tomo a la joven en sus brazos y la llevo a su recamara rápidamente, mientras Shutara llevaba el caballo a su lugar de descanso, Kirio se dio cuenta que habían regresado ya que Ōetsu porque fue a pedirle que preparara algo de comida para Shutara
Después de un rato fue a la habitación de Soi, pues Ōetsu le había dicho que Tenjirō se encontraba revisando su estado de salud ya que estaba dormida, cuando llego fue todo un drama.
Por kami- dijo con el rostro preocupado- está muy pálida y delegada- dijo colocándose junto a Soi.
Shutara, Tenjirō y Ōetsu se encontraban ahí en silencio viendo lo dramática y maternal que Kirio podía ser con Soi.
Ella siempre ha tenido esa complexión y su piel siempre tuvo ese tono pálido- dijo Ōetsu.
Tu cállate- espeto Kirio- aún estoy molesta contigo por lo del enfrentamiento.
A la mañana siguiente todo parecía normal, Kirio despertaba en la habitación de Soi, después de que ella había despertado muy tarde en la noche habia tenido un plato de comida esperándola preparada especialmente para ella y decidió quedarse a cuidar de la joven.
Mientras todos volvían a sus tareas Soi tenía la orden de Tenjirō de descansar por el transcurso de la mañana, eso era indicativo que no debía de salir de su habitación, Kirio aprovecho ese descanso para consentirla pues le llevo el desayuno en la cama y mas tarde un pequeño refigerio.
Luego de sentir que se encontraba demasiado descansada Soi salió de su habitación hacia el salón de entrenamiento y como lo esperaba Ōetsu se encontraba entrenando y como de costumbre y comenzaron sus pequeños combates.
El sonido de la puerta saco a Tenjirō de su meditación, Kirio había sido la primera en ir hacia la puerta solo esperaba que no fuera alguna emergencia médica, al llegar a la puerta Tenjirō venia justo tras de ella y abrieron la puerta. Dos figuras se encontraban en la puerta, Kirio dio un respiro de sorpresa y su rostro palideció, por su parte Tenjirō como era costumbre guardo la calma.
Espero no venir a interrumpir la paz de este monasterio- dijo el hombre en la puerta.
Kuchiki- san- susurro Kirio y Tenjirō sonrió y rápidamente abrazando al hombre mayor.
Ginrei- dijo alegremente mientras le daba un abrazo- que sorpresa, me alegra ver que estas bien.
Jumm- se escuchó que alguien interrumpía.
Ohh lo siento- Dijo Ginrei poniéndose un poco más serio después del saludo afectuoso de un amigo que no veía en mucho tiempo- este es mi nieto Byakuya Kuchiki.
El joven se inclinó saludando con total respeto, Tenjirō miro con una sonrisa la seriedad en el joven y Kirio sintió ganas de abrazarlo porque le pareció tan lindo y parecido a Soi.
Entremos- dijo Tenjirō- son bienvenidos.
Los cuatro entraron inmediatamente, el joven seguía muy de cerca a los dos monjes y su abuelo, pero se fue quedando atrás cuando su oído logro capturar el sonido de dos espadas chocar, volvió sobre sus pasos y sin importar donde su abuelo se dirigía el busco el sonido de las espadas.
No era propio del joven ser irreverente, mal educado o curioso pero esta vez no pudo evitar abrir la puerta del salón y encontrar un pequeño combate de kendo, las dos figuras en dicha pelea detuvieron sus acciones y miraron al intruso.
Quien eres mocoso- dijo Ōetsu con tono serio y dirigiéndose al joven en la puerta.
El joven arrugo su rostro ante el modo en que se habían dirigido a él pero años de educación no le permitieron responder de manera inadecuada- Kuchiki Byakuya- se inclinó y saludo al monje.
Oetsu puso su rostro en blanco y Soi vio que el monje se tensaba ligeramente- Ōetsu-sama, sucede algo- pregunto la joven.
Quédate ahí- ordeno a Soi y ella hizo lo que se le dijo, mientras Ōetsu se acercaba al joven delgado con su cabello liso que parecía era más largo que el de Soi y estaba atado con una cinta roja, cualquiera que lo viera pensaría que era una joven pues sus rasgos eran muy finos- que haces acá, estas solo-cuestiono.
Vine con mi abuelo- respondió sonriendo- escuche el sonido de las espadas y pensé que podía unirme al combate- dijo un poco orgulloso- podría luchar contra el- dijo señalando a Soi.
Soi al instante frunció el ceño y Ōetsu no pudo evitar reírse y tomar eso para bien- bueno el- dijo señalando a Soi mirando hacia ella para guiñárle el ojo- ya ha tenido entrenamiento y tú puedes salir herido, tu abuelo Ginrei no estaría muy contento de eso.
Byakuya se puso serio- yo también he sido instruido en el combate y quiero más experiencia para poder derrotar a un oponente que me tiene molesto- dijo con un tono impaciente.
Ōetsu sonrió, ese niño parecía casi iracundo ante la mención de un oponente que debía derrotar- está bien- dijo levantando sus brazos- yo solo soy un simple monje, pero será con shinai no con katanas- se dirigió a Soi y le quito la Katana de sus manos- deja haga sus movimientos y no seas arrogante aunque él lo sea- le dijo y rápidamente se fue para traer los shinai, mientras Byakuya se puso frente a Soi.
Kuchiki Byakuya- dijo extendiendo su mano.
Soi arrugo su frente y no sabía que decir, pero extendió su mano para corresponder el saludo- Fong…- dijo y rápidamente bajo el rostro.
Bueno- dijo Ōetsu con una sonrisa- tomen sus Shinai, no se lastimen y luchen honorablemente- sonrió y se acercó al odio de Byakuya- no temas lastimarlo porque él no dudara.
Se fue a un lado - Comiencen- espeto Ōetsu.
El combate inicio después del saludo y Byakuya dio el primer ataque que fue ligeramente detenido por Soi, fue ahí cuando el joven Kuchiki sintió que esto sería pan comido, pues después de arremeter dos, tres y hasta cuatro veces seguido con aumento de fuerza en cada uno vio como el joven oponente detenía sus ataques torpemente.
Ōetsu miraba el combate con ojos críticos, pero fue sacado de su concentración cuando sintió que alguien abría la puerta del salón y ahí estaban, Kirio, Tenjirō, Shutara y Ginrei, pero los jóvenes seguían en su combate que parecía inclinarse notablemente al joven Kuchiki, Shutara rápidamente frunció el ceño y Kirio negó con la cabeza, pero Ginrei veía todo con total inexpresividad, para él era evidente que su nieto estaba demasiado confiado ante su oponente que a decir verdad le causaba curiosidad.
Cuando Los tres monjes caminaban hacia la cocina, se encontraron con Shutara y los saludos comenzaron nuevamente; en el momento en que Ginrei estaba por presentar a su nieto el ya no se encontraba con ellos, fue cuando volvieron sus pasos y al escuchar el grito de Ōetsu diciendo: comiencen se dirigieron al lugar.
Soi estaba dando un bajo rendimiento por razones que ni ella sabía, el joven mostraba tener muy buenos fundamentos en el Kendo pero ha este tiempo parecía muy confiado y ella no quería terminar rápido con el combate pues era divertido luchar con alguien que no fuera Ōetsu para variar, pero debía subir el nivel pronto pues al ver por el rabillo del ojo como Shutara ponía esa cara de desaprobación algo en ella le impulso a mostrar de lo que era capaz.
El combate comenzó a ponerse parejo y para ese momento Byakuya se puso más serio y comenzó a subir su nivel, pero Soi no pudo evitar sonreír ante eso pues le parecía magnifico que ni su contrincante diera todo el 100% de una vez y las cosas se pusieron más difíciles.
Quizá deberíamos detener el combate- dijo Shutara con un poco de temor de que Soi le hiciera daño al joven.
Ginrei sonrió ante lo que Shutara decía- Byakuya resentiría eso- dijo sin dejar de mirar el combate- creo que necesita esto y la joven parece disfrutarlo.
Era extraño pero Soi parecía querer estar en todos lados, cuando vio que Shutara hablaba no pudo evitar poner atención pero sabía que si se distraía podía dar una ventaja a su oponente, aun así la curiosidad pudo más y en un momento de distracción Byakuya casi la pone fuera de combate y como por instinto ella rápidamente respondió y de pronto su Shinai estaba en dirección al cuello del joven que se quedó asombrado ante el rápido movimiento y sin más que hacer cerro sus ojos y espero el golpe que nunca llego.
Soi había detenido el shinai a tiempo ante la mirada atónita de todos, menos Shutara, Oetsuy la del hombre alto con pose estricto que miraba a los dos y sonreía levemente.
Ōetsu rápidamente camino hacia ellos- baja el arma- espeto y suavemente te dije que no terminaras rápido.
Byakuya rápidamente abrió los ojos-¡Que!- exclamo- quiere decir que hizo trampa y no lucho honorablemente como un hombre- grito molesto.
Byakuya- grito Ginrei y negó con su cabeza- no seas irrespetuoso- dijo dirigiéndose hacia ellos.
Ōetsu miro hacia Byakuya- eres bueno con la espada, pero no estás en su categoría- dijo con seriedad.
Por supuesto que no lo está- dijo Ginrei a su lado mirando a la joven- ella es muy superior en movimiento, técnica y velocidad.
Ella- dijo el joven con una mueca en su cara.
Kirio, Tenjirō y Shutara se acercaron a ellos y Soi se acercó a Byakuya y saludo dando una leve inclinación- Soi Fong- dijo suavemente- lamento el mal entendido, eres un buen oponente.
Ginrei se quedó en silencio unos instantes y su cara palideció, Tenjirō lo vio y se puso a su lado rápido- Ginrei- dijo tomándolo del brazo- estas bien.
Un Fong- dijo suavemente y vio la joven más detenidamente acercándose a ella- si- te pareces a Ryu- sonrió- el porte al sostener el Shinai- suspiro- tus movimientos- se volvió a Tenjirō- pensé que todos habían...
No- dijo suavemente Shutara- la abuela la trajo hasta acá, pero ella murió.
Soi- dijo Ginrei y sonrió- te llamas como tu abuela- suspiro.
Abuelo- cuestiono el joven- te encuentras bien.
Si- dijo con suavidad- claro que estoy bien.
Porque no vamos por el almuerzo, ya casi es la una de la tarde- dijo Kirio tratando de hacer el momento un poco menos dramático.
Todos se encontraban en el comedor degustando de la magnífica cocina de Kirio, los jóvenes parecían hablar sobre lucha y combate, mientras los monjes y Ginrei hablaban de cosas más serias.
Es bueno saber que la menos uno de los Fong ha sobrevivido.-Dijo viendo hacia la joven- si no fuera por ellos no hubiésemos podido salir a tiempo.
Pero, qué dices- si tu hijo, su esposa y los sirvientes lucharon contra los soldados- dijo Tenjirō- Yamamoto nos lo dijo.
Ginrei sonrió con tristeza- es cierto que Sōjun y su esposa evitaron que los soldados fueran tras nosotros muy a mi pesar y el pesar por mi nieto, pero recuerda que el con su enfermedad solo esperaba la muerte y al parecer ella no quería que muriera solo, aun así unos minutos antes de esa resolución Ryu Fong había mandado a uno de sus hijos para avisarnos que los soldados venian en pos de nosotros.
Todos suspiraron y bajaron sus hombros con tristeza- hay cosas que nunca sabremos de cómo fueron realmente- dijo suavemente Kirio.
Te puedo decir lo que yo sé- dijo Ginrei- cuando escape junto a Byakuya, me encontré con Ishin Kurosaki-Shiba, llevaba en sus brazos a Ganju y en su espalda a la pequeña Kukaku, no pudo sacar a Kaien y al parecer se quedó con sus padres, posiblemente murieron, buscamos camino al oeste nos escondimos en cuevas y después buscamos un lugar camino a china, pero nos quedamos cerca de las montañas, caminamos por el espacio de una semana, por raro y extraño que pareciera encontramos personas que habían huido del Seireitei, formamos un campamento, algunos sabían luchar y bueno estamos preparándonos para regresar de nuevo a donde pertenecemos.
Miro hacia los jóvenes- como es ella.
Mortal- dijo Ōetsu con una sonrisa en su rostro, recibiendo un golpe en la cabeza de parte de Kirio.
Ella es una niña- regaño Kirio.
Todos rieron ante la plática luego se pusieron serios, mientras veían como interactuaban los jóvenes, sus rostros serios y con porte de guerreros.
Ella es un poco tímida- dijo Kirio sonriendo- pero es leal, curiosa y muchas veces ensimismada.
Muy seria y formal- aclaro Tenjirō- obediente y respetuosa.
Es muy buena en el combate cuerpo a cuerpo, con la Katana- expreso seria Shutara- es una guerrera, una Fong.
Tiene mal genio- espeto Ōetsu y puso mala cara- ya me derroto una vez con Katana.
Ginrei abrió los ojos con asombro- Katana, dices- cuestiono.
Si- dijo Ōetsu con una enorme sonrisa- te dije que es mortal, fue sin protección- le mostro la herida en su cuello- ella me hizo esto.
Increíble- dijo Ginrei suavemente- entonces- miro hacia Shutara- me imagino que has honrado a Ryu enseñándole todo lo que sabes- dijo fríamente.
Pensé que honraría el deseo de la abuela Fong, cuidando de ella y evitando a toda costa que fuera una guerrera- miro hacia la joven-ella siempre busco las armas, el combate- bufo levemente- es tan voluntariosa como Ryu, orgullosa como un Fong, a los cinco años sabía los cuatro golpes básicos del Kendo con solo observarlos en los entrenamientos de Ōetsu.
Es impresionante- dijo Ginrei- Byakuya odia ser superado, pero parece que esta vez lo tomo a bien.
Y cuando lo toma a mal- pregunto Ōetsu.
Con Shihōin Yoruichi- dijo Ginrei con una sonrisa- ella es muy rápida y sabe luchar muy bien- sonrió- Shiro se ha encargado de enseñarle todo lo que sabe y ella lo perfecciona.
Me imagino que vas hacia el campamento de Shiro- cuestiono Tenjirō.
Es correcto- dijo Kuchiki.
Ojala yo pudiera aprender con Ōetsu-sama como tú lo has hecho- exclamo Byakuya.
Soi sonrió levemente- Ōetsu- sama es un poco molesto y estricto- luego se puso seria- quien es el oponente que quieres derrotar.
Byakuya rodo los ojos- es toda una molestia, no me deja en paz desde que la conozco- dijo quejándose- quisiera al menos una vez derrotarla o que alguien le ganara.
Soi sonrió- tienes buena postura, pero no controlas tus emociones- dijo suavemente- creo que si ella es buena se habrá dado cuenta de ello- puedes mejorar más si te lo propones.
La conversación era más informal entre lucha, postura, armas y combate y algunas veces hablaban de esa chica que parecía enervar los ánimos del joven, mientras los mayores estaban dando sus últimas palabras pues si no querían viajar en la oscuridad debía de partir ya.
Podría pedirte un favor- dijo Tenjirō serio- Shiro aún no sabe de ella y prefiero no decirselo aun.
Entiendo- dijo serio- me encargare que Byakuya no sea indiscreto- los miro a todos- pero debo de señalar que sería un alivio a la carga en el alma de Shiro, siempre se ha sentido culpable de la muerte de Ryu- sonrió- aunque sabe que Ryu Fong prefería morir luchando que huyendo.
Los Kuchiki dejaron el monasterio a las 3:45 de la tarde, con la esperanza de volver a verse, extrañamente Soi y Byakuya habían simpatizado quizá porque eran un poco parecidos, Ginrei había ordenado a su nieto ser discreto y no decir nada acerca de la joven en el monasterio.
Pero no entiendo por qué- exclamo Byakuya cerca del campamento.
Su abuelo suspiro- Byakuya, te he contado porque huimos del Seireitei y como murieron tus padres- vio como el joven asentía- ella también escapo del Seireitei y toda su familia fue asesinada, es la única sobreviviente- el joven abrió sus ojos en sorpresa.
Pero abuelo, Shiro- dono podría cuidar de ella y protegerla o nosotros podíamos llevarla al campamento y... - vio cómo su abuelo negaba.
Ella está muy bien protegida en el monasterio- dijo seriamente- además también deben protegerla de sí misma.
El joven asintió con la cabeza- guardare el secreto abuelo- dijo suavemente- podemos pasar de nuevo cuando vayamos de regreso.
Si tenemos tiempo lo haremos- dijo el con una sonrisa.
Al llegar al campamento fueron recibidos rápidamente por Shiro y su familia, habían tardado 45 minutos en subir la montaña desde el monasterio por lo tanto aún era temprano.
Bienvenidos Ginrei- saludo Shiro y le dio un caluroso abrazo.
Saludos Shiro- dijo dando una leve sonrisa – Minako- san- se inclinó saludando- es bueno ver que se encuentra bien de salud.
Hey. Saludo Yoruichi con una gran sonrisa- Byakuya, parece que has crecido un poco.
Shihōin- respondió el casi con molestia en su voz.
Entremos a la casa- dijo suavemente Minako y todos le siguieron.
La plática fue amena por unos minutos, entre saludos y contar como iba todo en los respectivos campamentos, el como la imprudencia de la joven Yoruichi había preocupado a su padre cuando fue en busca de Tenjirō al monasterio y la visita del mismo al campamento, mientras Ginrei les contaba sobre su visita al monasterio y lo bueno que fue ver a los monjes.
Mientras tanto Yoruichi no paraba de mortificar al joven Kuchiki- entonces- dijo con una sonrisa maliciosa en su rostro- has entrenado todo este tiempo para ver si puedes acertarme un golpe- dijo con una sonrisa burlona en su rostro.
Si, lo he hecho- dijo con seriedad- espero poder derrotarte esta vez- dijo con determinación.
La morena bufo- me alegra tu entusiasmo- dijo y cambio su cara por una seria- pero yo también he entrenado duro- dijo levantando sus cejas- porque a mí no me gusta perder y mucho menos me dejare derrotar.
Byakuya frunció el ceño- esta vez hare que muerdas el polvo.
Yoruichi se quedó pensativa ante la gravedad y seriedad de las palabras del joven- dime Bya-kuchi- el joven puso su rostro molesto- porque quieres derrotarme- pregunto.
Porque me molestas- dijo el- y crees que nadie te puede derrotar.
Humm- ya veo- dijo ella- sabes porque no dejo que nadie me gane- cuestiono y Byakuya negó con la cabeza- porque una vez dije que me casaría con quien me derrote- sonrió- así que pensé que quizá tú estarías locamente enamorado de mí.
Byakuya se enojó- ni loco me fijaría en alguien tan molesta como tú- dijo fríamente.
La morena comenzó a reírse furiosamente- hay Bya-kuchi eres tan adorable- dijo entre risas y al final suspiro- realmente espero pongas mucho empeño en la lucha porque yo seguro lo hare.- se levantó de su asiento y paso arrebatándole la cinta del cabello- mientras tanto tomare esto- dijo y salió corriendo hacia el campo de entrenamiento.
El joven corrió tras ella para tratar de alcanzarla, pero como siempre ella era más rápida tanto que parecía molestar más a Byakuya, estaba muy molesto para mirar adecuadamente por donde ponía sus pies y en una de esas cayó fuertemente y cuando intento detener su caída su muñeca derecha pareció doblarse, dejándolo caer el suelo con un pequeño quejido de dolor.
Yoruichi inmediatamente fue a su lado- Byakuya- grito un poco asustada- le ayudo a incorporarse.
Mi muñeca- dijo quejándose del dolor- diablos- dijo apretando los dientes.
Vamos- ordeno la morena- debemos ir a la cabaña y ver si te llevamos al doctor- los dos caminaban despacio hacia la cabaña- bueno parece que gane por incapacidad- exclamo.
Que- exclamo Byakuya- eso no vale- espeto- todo esto fue tu culpa.
Ohh- vamos acepta que no podrás ganarme aunque lo quisieras.
No importa como pero un día de esto te veré derrotada, ya sea por mi o por otro- espeto molesto el joven Kuchiki, mientras pensaba en que posiblemente había alguien que podía derrotarla, solo que era una lástima el que no debía mencionar quien era.
Yoruichi sonrió ampliamente ante una idea que surgía en su cabeza- sabes Tenjirō-sama podía curar tu muñeca mejor que cualquier otra persona en el campamento, así podíamos quizá tener nuestra pelea.
Pero que estabas pensando- espeto Shiro despues de que llegara a él joven Kuchiki con su muñeca, que al parecer estaba fracturada o en el peor de los casos rota.
Mientras Ginrei miraba con desaprobación a su nieto que parecía no poder controlar su temperamento y se metía en problemas rápidamente.
Lo siento- dijo suavemente la morena- pero puedo hacerme responsable y llevarlo al monasterio para que lo curen- dijo con una pequeña sonrisa.
Es un poco tarde y podría oscurecer- dijo Shiro preocupado.
No puedo saber si es fractura o está roto- dijo Lee y suspiro- creo que en este caso, sería conveniente que vayan donde Tenjirō-san.
Ginrei sonrió levemente- Byakuya es rápido cabalgando, pero no sé si con su muñeca así podrá hacerlo bien.
Minako hablo- Shiro- llamo la atención de su esposo- Yoruichi llego muy rápido al monasterio ella sola, podían ir los dos juntos y pasar la noche en el monasterio, Tenjirō-san no permitiría que regresaran y deben de atender con prontitud y cuidado la muñeca de Byakuya-kun.
No sé- dijo suavemente Shiro.
Yo quiero ir- dijo suavemente Byakuya- Yoruichi es rápida y yo también, al llegar al monasterio ellos cuidaran de nosotros.
Bien- dijo suspirando Shiro- irán en mi caballo- dijo caminando hacia la puerta y todos fueron tras de el- Yoruichi- espeto muy serio- voy a confiar en ti.
Los dos estaban montados en el caballo, mientras Minako venía con un pequeño bulto- acá tienes ropa tuya y de Byakuya- dijo suavemente.
Deben partir ya si no quieren que la oscuridad les caiga en el camino- dijo Kuchiki y miro a los jóvenes- Byakuya confió en ti- miro hacia la morena- Yoru-chan sé que cuidaras a mi único heredero.
Fue así como los dos comenzaron a cabalgar a toda velocidad, era extraño que los dos no tuvieran esas tontas peleas de adolescentes o la competencia que siempre tenía por todo, en este caso Yoruichi levaba las riendas y Byakuya había tomado el pequeño equipaje que Minako-san les había preparado.
Shutara se encontraba junto a Soi en la puerta del monasterio, había estado hablando del entrenamiento de las fallas y los aciertos, de lo que debía mejorar y a la vez Shutara le hacía preguntas del libro que había leído la semana pasada, el ocaso parecía estar terminando cuando a lo lejos Soi noto que alguien venia cabalgando a gran velocidad.
Shutara-sama- hablo suavemente- parece que alguien viene- dijo señalando por donde venía el corcel.
Shutara rápidamente se levantó de su asiento- ve a dentro- dijo suavemente.
No- dijo suavemente, mientras trataba de ver quien era- no es Kuchiki Byakuya- pregunto suavemente- parece que viene con alguien.
Shutara vio al joven Kuchiki y reconoció la figura detrás- si es él y viene con la joven Shihōin- aclaro Shutara- ve por Tenjirō- ordeno.
Soi no dudo y fue rápidamente en busca de Tenjirō.
