- Regresemos ó Ron nos dejara sin cena – le dije a Hermione tomando su mano para regresar con los demás.
- Espera –dijo ella deteniendo nuestro andar- Luna tiene razón, tenemos algunas cosas que aclarar Harry Potter
La miré extrañado sin entender porque el énfasis en mi nombre, entonces comprendí que nunca le dije mi apellido, tan solo me presente como Harry. Le sonreí un tanto intranquilo y la conduje hasta un frondoso árbol desde donde se podía apreciar el firmamento en todo su esplendor.
- ¿Porque no me dijo la verdad? ¿Por qué no me dijo que era Harry Potter? –reclamó. Me miró fijamente y pude notar por su entrecejo fruncido que estaba molesta.
-Lo lamento, no creí que fuese importante- le dije apenado. No sé muy bien porque le oculté ese pequeño detalle, pero al ver el fuego en sus ojos castaños me hizo comprender que fue un gran error.
- No debió hacerlo señor Potter- me dijo fríamente. La miré con cierto temor, sintiéndome un poco culpable. Intente abrazarla pero ella no me lo permitió y se alejo de mi.
-Hermione…
-¡¡¡Potter!!!- se escuchó la molesta voz de McLaggen. No pude evitar rodar los ojos con exasperación ¿Es que ese miserable no me dejaría estar a solas con Hermione?
Como no queriendo la cosa, me giré para encontrarme con Cormac, que sonreía triunfal.
– ¿Interrumpí algo?- cuestionó con una falso tono de disculpa. Su sonrisa y el brillo malicioso en sus ojos me hicieron ver que por el contrario estaba disfrutando de arruinarme la noche. Entrelacé mi mano con la de Hermione y me encaminé de regreso a la madriguera.
-¡No debería ser tan grosero!-me regaño Herms- no lo hizo a propósito, tan solo lo estaba buscando. Quizás tiene algo importante que decirle.
-No Hermione, no tiene nada importante que decirme, él…
-¿Como esta tan seguro si no lo dejó hablar? –me interrumpió continuando con su regaño. Invadido por el coraje que sentí en esos momentos, la miré fríamente al tiempo que soltaba su mano.
-Lo conozco y eso es suficiente –dije apretando los dientes con fuerza en un vano intento de aplacar ese repentino coraje que invadió cada partícula de mi cuerpo. No podía permitir que Cormac se saliera con la suya y me alejara de Hermione- disculpa Hermione, es solo que…
-Discúlpame usted a mi señor Potter- me dijo con una extraña mueca en el rostro
-Por favor dime Harry - le sonreí cálidamente zanjando ahí el asunto, no valía la pena pelear por alguien como Cormac. Tomé nuevamente su mano y decidido a disfrutar las pocas horas que nos quedaban juntos, la guié de nuevo a la fiesta de Ron.
La velada fue tranquila y hasta cierto punto muy agradable. Impulsado por todo lo que sentía en el momento le pedí a Hermione que bailara conmigo. Siempre he detestado bailar y fue ese el principal motivo de mis peleas con Cho, sin embargo; con Hermione fue grandioso. No puedo decir que fui el mejor bailando, pero por primera vez en mi vida disfrute mucho de un baile. Cuando una suave y lenta melodía comenzó a sonar, Hermione rodeo mi cuello con sus brazos y se pegó más a mi cuerpo, la abracé por la cintura y coloqué mi rostro en el hueco que había entre su hombro y su cuello. Aun llevaba puesto mi abrigo, y mi perfume se mezcló con el suyo creando una fragancia única y maravillosa. Fue tanta la tentación de besar su cuello que tuve que retirar mi rostro de ahí, la miré a los ojos y me sumergí en un mundo donde solo existíamos ella y yo.
Hermione me miraba de una forma bastante extraña, de una forma que nunca antes había visto. Se acercó lentamente a mi rostro y por unos momentos miró mis labios. Mi corazón saltó bruscamente dentro de mi pecho y una cálida sensación recorrió todo mi cuerpo. Abrí un poco mis labios intentando terminar con esa tormentosa distancia entre los dos, pero desafortunadamente fue Hermione quien terminó con ella al deslizar su boca a mi oído.
-Mañana a primera hora me iré-dijo en susurro logrando que mi corazón se detuviera por unos momentos- Debo buscar a mis padres antes de que sea demasiado tarde.
-Yo iré contigo- le dije rápidamente mirándola con cierta desesperación.
-No Harry, tu deber es quedarte aquí con tu amigo y estar presente en su boda.
-Sé que Ron y Luna lo entenderán.
-Es lo mejor para los dos…
-No Hermione, no lo es para mi –la abracé posesivamente sintiéndome realmente aterrado ante sus palabras. Toda la calidez que envolvió mi cuerpo se esfumó rápidamente dándole paso a un inmenso frío- por favor, quédate conmigo.
-No puedo hacerlo Harry, mis padres me necesitan.
-Aunque sea solo durante la boda, después si te quieres marchar no te lo impediré-exclamé suplicante. Me aferré aun más a su cuerpo deseando poder retenerla de esa manera. Hermione me separó de ella lentamente y me obligo a mirarla a los ojos, en sus orbes castaños encontré lo que podría ser tristeza, entonces me sentí miserable por pedirle algo tan egoísta.
-Lo lamento Harry- besó mi mejilla y después se recargó en mi hombro. Ambos nos movíamos al compás de la música, pero en mi cabeza no había otro sonido que el de su voz diciéndome que se iría.
- ¿me permite esta pieza señorita?- Fred le tendió la mano a Hermione y ella acepto dudosa. Me miró por unos segundos antes de marcharse del brazo del pelirrojo. Estaba seguro que el vacio que sentía en esos momentos no sería nada comparado con lo que sentiría mañana al verla marcharse. Una voz en mi cabeza me decía a gritos que la detuviera, que hiciera lo posible por retenerla a mi lado, pero mi lado racional me dijo que era egoísta de mi parte. Me retiré de la improvisada pista de baile y me senté lo mas alejado posible de los Weasley. Lleno de sentimientos encontrados, tomé una botella de whisky de fuego y sin molestarme siquiera a tomar una copa, bebí gran parte del contenido de un solo trago. No era mi costumbre tomar, pero en estos momentos sentía que era lo único que me permitiría acabar con el dolor que estaba envolviendo a mi corazón. Ahora mas que nunca creía que el destino estaba jugando conmigo, ilusionándome con chicas que después me dejarían sin importarles nada más. Lo peor de todo es que esta vez mis sentimientos estaban a flor de piel y mi corazón se estaba entregando por completo a una mujer que apenas había conocido hace unas horas, pero estaba seguro de que era alguien muy especial.
Por mucho que lo intentó, Cormac no logro bailar con Hermione, ya que ella no volvió a separarse de mi lado, y solo gracias a eso la fiesta terminó sin contratiempos.
-Me daré una ducha antes de dormir, espero que así se me quite el dolor del cuerpo- comenté caminando de la mano de Hermione. Estábamos a punto de ir a dormir, pero con mi estado tan deplorable lo que más necesitaba era una buena ducha con agua tibia.
-Es verdad, los atacaron. ¿Malfoy o Rookwood? cuestionó Ron con interés.
- Fue Rookwood- respondí en medio de un bostezo- pero finalmente lo atrapé. En estos momentos debe estar preso en Azkaban.
- Hermione ¿tú no quieres ducharte?- preguntó Luna cambiando radicalmente el tema. Hermione la miró con una sonrisa radiante y asintió enérgicamente con la cabeza, pero en tan solo segundos, su sonrisa se esfumó de su rostro.
- Hay un inconveniente- susurró muy bajito- no tengo ropa –añadió al ver el rostro intrigado de Luna.
- Que tacaño eres Harry, mira que no comprarle nada a tu futura esposa –dijo Ron en medio de risas. Lo fulminé con la mirada y observé con satisfacción como tragaba saliva.
- Perdimos nuestro equipaje en medio del duelo. Yo tampoco tengo ropa- dije seriamente, agradeciendo el haber dejado mi equipaje en el auto.
-Eso no es problema- exclamó Luna con una sonrisa- Ronald puede prestarte ropa a ti y yo se la prestaré a Hermione.
Cuando Hermione iba a protestar, Luna la tomó por el brazo y la llevó hasta su habitación para entregarle la ropa, yo por el contrario acompañé a Ron hasta la habitación que compartiríamos. Cuando entré en ella, sentí que el espacio era mas pequeño que la ultima vez que dormí ahí, entones me di cuenta que en la habitación había tres camas y no dos.
- ¿alguien más se quedara con nosotros?- pregunté.
-Si, Draco dormirá con nosotros esta noche- dijo Ron mientras se acercaba a un viejo ropero y sacaba unos pantalones largos y una camisa desgastada- Ginny no quiso que durmiera con lo gemelos. Toma, esto te servirá para dormir.
-Gracias. Ron ¿Porque McLaggen esta aquí?- por mucho que traté, no pude evitar que mi voz sonara con cierta ira.
-Percy insistió en invitarlo. Ya sabes, como es el primo de Penélope…
-Entiendo.
-Anímate amigo, después de la boda no le volverás a ver la cara.
-Espero, tú sabes lo mucho que lo detesto – apreté los dientes de solo recordar aquel día en que encontré desnuda a Melisa besando apasionadamente a Cormac. Sin proponérmelo, la imagen cambió y el lugar de Melisa lo ocupaba Hermione, Una llama se encendió en mi pecho logrando que mi sangre comenzara a hervir. Apreté la ropa que tenia entre mis manos imaginando que era el cuello de ese idiota.
- ¿Qué me dices de Hermione? ¿En verdad te vas a casar con ella?- al escuchar el nombre de Herms presté mucha atención a Ron. Su pregunta me tomó por sorpresa, miré mis zapatos buscando la manera de cambiar el rumbo de la conversación.
-Ron deberías dormirte, mañana es tu gran día amigo –susurré dándole una palmada en el hombro. Sus nervios volvieron rápidamente y no pudo decirme nada más – ¿y Draco?
-Salió con Ginny –gruñó Ron con molestia.
-Bueno, bien por ellos. Voy a ducharme, creo que tardaré un poco así que no me esperes despierto –le dije reprimiendo un bostezo. Tomé las cosas necesarias y me encaminé a la puerta.
-Harry…-dijo Ron- espero que pronto llegue tu gran día- apagó la lámpara de su mesita de noche y se acomodó en su cama. Me quedé estático por unos minutos mirando a la nada, sus palabras rondaban por mi cabeza logrando arrancarme una triste sonrisa.
-Yo también Ron –susurré antes de salir de la habitación.
Mis preocupaciones se resbalaron con el agua tibia que caía por mi cuerpo. Despejé mi mente y me permití disfrutar de la ducha. Mi cuerpo adolorido se relajaba poco a poco hasta que llegué al punto en que me sentí de maravilla.
Salí del baño con el cabello escurriendo, me coloqué una toalla en el cuello y me dirigí a la sala. La chimenea crepitaba débilmente, tomé asiento frente a ella y contemplé las llamas hasta perderme en mis pensamientos.
-No has cambiado en nada- Luna tomó asiento junto a mi y como en los tiempos de colegio, revolvió mi cabello hasta dejarlo aun más desordenado- ¿ahora que te preocupa Harry?
La miré por unos segundos, guardando silencio. Miré nuevamente las llamas y me di cuenta que el calor que emanaban no podía igualar la calidez que recorría mi cuerpo cada que estaba cerca de Hermione. Toda aquella tarde a su lado me había hecho sentir bastante extraño, con miles de emociones nuevas y cálidas sensaciones. Y ahora, podía confirmar lo que sospeché desde el primer momento en que vi sus ojos en aquel callejón.
- La amo- apenas y susurré. Solo bastó esa frase para que Luna comprendiera mi estado. Se acercó más a mi y me abrazó de la misma forma que lo hace una madre con su pequeño hijo que llora por temor a los rayos.
- No temas Harry, quizás ella sea la adecuada – respondió.
-Lo es- afirmé deshaciendo el abrazo – pero voy a perderla.
-¿Hasta cuando vas a creer que estas bajo una maldición de Percy?- me regañó dándome un ligero golpe en el brazo. Su semblante que hasta hace algunos segundos era serio, se volvió sereno y soñador como siempre- en el bosque, vi como flotaban clingmeings sobre su cabeza.
- Cling ¿Qué?- cuestioné confuso.
- Clingmeings- repitió Luna como si yo lo fuese a entender con solo volver a escucharla. La miré con cierto disgusto, cansado de no poder tener una conversación con ella sin que involucrara cosas extrañas
- ¿Se puede saber que es eso?- pregunté con desgano.
-¿No lo sabes? ¿Qué no leíste el libro que te regale en tu cumpleaños?- preguntó con cierta decepción.
Sonreí bastante apenado al recordar que aquel libro se encontraba en mi habitación, a medio envolver y con miles de informes del ministerio encima. Luna comprendió mi silencio y bufó con exasperación, me miró con una mezcla de asombro e indignación. Humedeció sus labios y pasó desesperadamente una mano por su cabello.
- Un Clingmeing es una criatura pequeña, semejante a una niña pero con alas de libélula. Profesan el amor- explicó.
-Luna, eso no…
-Claro que existen- me interrumpió sabiendo que era lo que le diría- solo vuelan sobre las mujeres que están realmente enamoradas.
- ¿Pero que tonterías estas diciendo? Esas criaturas no existen- reclamé con disgusto. Estaba descargando todo el coraje y los sentimientos negativos que había estado reprimiendo durante el día. Sabia que estaba mal, pero no podía detenerlo. Me levanté furioso y golpeé la pared hasta que quedé exhausto.
-Luna la voy a perder – susurré dejándome caer cerca de la chimenea.
- No pienses eso Harry. Mira, aunque no lo creas los Clingmeings existen, y puedo asegurarte que Hermione y tú estarán juntos por el resto de sus vidas, porque ella te quiere.
Sonreí con tristeza recordando las palabras de Hermione. Ella deseaba marcharse para buscar a sus padres y yo prometí no detenerla. Luna me abrazó para reconfortarme y solo entonces me permití alejar esos pensamientos de mi mente. Permanecimos en silencio por algunos minutos, cada uno sumergido en sus propios pensamientos. No fue hasta que el reloj de la madriguera anuncio la media noche que me di cuenta de lo egoísta y mal amigo que estaba siendo, Luna se casaba en unas horas y yo la preocupaba con mis problemas.
-Será mejor ir a dormir, dentro de unas horas será tu boda- susurré muy bajito. Ella me sonrío y juntos nos levantamos. Subimos las gradas aun abrazados y solo nos separamos cuando estuvimos frente a la puerta de la habitación que ella ocupaba.
- Buenas noches Potter, espero que puedas dormir y no sigas pensando en tonterías – me dijo en medio de un bostezo.
- No te lo puedo asegurar- sonreí de medio lado deseando que las palabras de Luna se hicieran realidad, y al menos por esa noche, pudiera dormir tranquilamente, ya que tenía la extraña sensación de que en las próximas horas, todo sería un caos. Apenas había dado dos pasos cuando escuche un grito desgarrador desde el interior de la habitación, Luna me miró con cierto miedo e intriga, la aparté con poca delicadeza y envainando la varita nos adentramos a la penumbra del lugar.
En una de las camas el cuerpo de Hermione se removía violentamente. Estaba sudando y podría jurar que también lloraba. Me acerqué a ella rápidamente y con solo escuchar sus leves murmullos comprendí que estaba soñando.
-Hermione…- la moví despacio esperando no asustarla, ella seguía llorando y removiéndose en la cama.
-Hermione, querida – susurró Luna encendiendo la luz. Al instante Hermione despertó de una manera brusca, cuando me vio, se arrojó a mis brazos enterrando su rostro en mi pecho. Acaricié sus risos castaños y besé su frente buscando reconfortarla, su cuerpo temblaba, sus sollozos aumentaba y yo sentí que se me partía el corazón. La imagen que tenía frente a mí no era la misma de aquel parque, veía a Hermione aun más débil y frágil, con un profundo dolor impregnado en sus orbes castaños.
-Tranquila, estoy aquí contigo- le susurré meciéndola entre mis brazos.
- Por favor, no me dejes- me imploró aferrándose más a mí.
-Harry quédate esta noche con ella, yo iré a la habitación de Penélope– susurró Luna para después dejarnos solos.
- ¿Qué ocurre Hermione? – cuestioné con voz suave intentando transmitirle confianza.
- Mis padres… soñé que eran asesinados y yo no pude hacer nada para salvarlos.
Miles de lágrimas resbalaron por sus mejillas, la observé por unos segundos para después secar las gotas salinas con mis pulgares.
- Te prometo que no permitiré que les hagan daño.
Me recargué en la cabecera de la cama y Hermione se acomodó de forma que utilizaba mi pecho como almohada. Acaricié su cabello admirando su belleza ¿Sería muy imprudente de mi parte decirle que la amaba?
Poco a poco, el sueño se fue apoderando de ella. Su cara marcada por el llanto había adoptado una expresión de paz. Era como si Hermione se sintiera segura y sin temores. Me permití pensar por unos momentos que era yo quien causaba tal cosa en ella, que con mi abrazo calmaba sus angustias y temores.
La observé hasta que el sueño me venció poco a poco. Con un ultimó suspiro, besé la frente de Hermione antes de quedar profundamente dormido, si saber que ese seria el primero de los muchos sueños que tendría en donde siempre estaría ella presente.
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NOTAS DE AUTOR:
Bueno aquí les dejo cuarto capitulo. Si creen que Hermione se tomó muy bien el que Harry le ocultara quien era, están muy equivocados. Es con este hecho que empiezan los problemas de Harry. Por favor no se desesperen, en el siguiente capitulo, verán mi patético intento de romance.
Actualizare lo más pronto que pueda, lo prometo. Y como la última vez, les dejo un pequeño adelanto de esta historia.
……..OoOoO……..
…Cuando las sabanas blancas dejaron de cubrir su frágil cuerpo, sentí como mi corazón se desbocaba con violencia…
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-… ¿A dónde vamos?- cuestionó con intriga.
-A la casa que anteriormente fue de mis padres- respondí un poco deprimido…
*****
…Mi respiración se volvió entrecortada cuando vi frente a mis ojos un rayo verde, el mismo que producía la maldición asesina.
……..OoOoO……..
Es todo por hoy. Espero que este capitulo haya sido de su agrado. Mil gracias por todos los comentarios que me han dejado, ustedes me animan a continuar con esta historia. ¡¡¡Gracias!!!
Dedico este capitulo a todos aquellos que como yo creen en el amor verdadero y no en clichés estúpidos y romances sin sentido. ¡¡¡HHR 4ever!!!
"El amor verdadero si existe y nace de una hermosa y sincera amistad"
