¡Buenas!

Se ha retrasado un poco la subida de los capítulos traducidos, y es que el trabajo me impide poder ir a ritmo normal, sin embargo intentaré subir más prolongadamente.

Sin más que decir, se les deja leer en paz.

Disclaimer: Ghost Hunt y todos sus personajes no me pertenecen, son de su creador Fuyumi Ono.Y la historia es originalmente creada por Lee Anna Kindred, yo sólo la solicité para su traducción.


Capítulo 4. #Aquel que maldice la escuela.

Lin estaba en estado de pánico. No podía encontrar a Olive ni a Mai en ningún lugar. Había enviado a sus Shiki que les buscara por él, diciéndose a sí mismo que sólo estaba preocupado por la seguridad de ambos, no le inquietaba el hecho de que Noll, no le preocupaba que éste simplemente pudiera tener a Mai casi a sus pies solamente con trucos baratos. Cuando terminó de buscar en la escuela, uno de sus shiki regresó diciéndole que habían encontrado a los dos jóvenes en el fondo de un pozo.

Un pozo conectado con la red de alcantarillado.

Lin jadeó mientras corría por el campo llevando una cuerda en mano, después de que sus shiki le avisaran. Cuando finalmente estuvo lo suficientemente cerca, exclamó: − ¡Naru! ¡Mai-chan!

−Estamos aquí abajo. La escalera se rompió. –Se pudo escuchar la voz de Naru.

Lin entrecerró los ojos. Juraba que la voz de Oliver sonaba extraña, casi tensa. Se inclinó hasta el borde, tomando la soga y enrollando ésta en su hombro para dejarla caer. En unos minutos Naru y Mai ya estaban en tierra firme. El chino se sintió casi abrumado por el deseo de sacar a Mai en sus brazos, pero se resistió, eligiendo mirar a Oliver para distraerse. Fue entonces que se dio cuenta de lo pálido que estaba el muchacho.

−Lin, llama a una ambulancia. –Dijo Naru antes de caer de rodillas, respirando de manera pesada.

− ¡Idiota! ¡Se supone que sabes que no puedes usar el PK!

Una hora más tarde todos estaban en sentados en el hospital, específicamente en la habitación de Oliver. Causó una gran de problemas y Lin tuvo que dar algunos yenes para evitar que el nombre real del muchacho fuera puesto en la placa de la puerta. Lin sabía que si veían el nombre no pasaría desapercibido por el grupo. Todos eran bastante inteligentes, de todos modos era a veces.

Oliver siempre era el mismo por supuesto, y se negó a dejar de trabajar mientras estaba en el hospital, logrando resolver el caso. Lin tenía la sospecha de que la profesora no era lo que aparentaba, y su corazonada estaba correcta. Habían destruido todos los Hirogata y resuelto todo por completo, a pesar de que Oliver no saliera bien. En cierta forma para el chino era molesto, prometiéndose a sí mismo que si volvía a suceder algo eso, llamaría a los profesores.

Cuando estaban de vuelta en la oficina, Lin escuchó a Mai gritándole a Naru sobre lo de doblar cucharas.

− ¡Naru! ¡¿Qué tú hiciste que…?!− Preguntó bruscamente.

− No es nada Lin… Gracias Mai. –Dijo Naru con frialdad.

− ¡Hey! Si puedes doblar cucharas, ¿por qué no nos das una demostración? –Cuestionó el monke.

− ¡Sí! Me gustaría ver eso. –Ayako estuvo de acuerdo con eso.

Lin negó con la cabeza y le susurró una amenaza vacía a Naru. –Está en ti. Pero si lo haces, no vamos a llegar a ninguna parte.

Éste vio como Oliver rodaba los ojos y agarraba la cuchara de metal. Entonces tomó el cuello e inclinó la parte superior. Esto desencadenó en el grupo un nuevo argumento sobre cómo Naru estaba fingiendo al darse cuenta del truco. Lin negó con la cabeza y se fue a su oficina para evitar todo el ruido. Encendió su computadora y comenzó a escribir un informe para el SPR Británico. Minutos más tarde, alguien llamó a la puerta.

−Adelante.

Lin no necesitaba alzar la mirada para saber que Mai había entrado en su despacho.

−Hey. –Saludó ella tranquilamente, tomando asiento en uno de los sillones.

Él continuó escribiendo, pero asintiendo en respuesta con la cabeza.

−Lin-san, ¿somos amigos? –Preguntó de repente Mai. Haciendo que el aludido dejara la tipifación para mirar a la chica.

− ¿Amigos?

−Sí, quiero decir… después del caso en el que salimos en el parque y desde entonces, no hemos interactuado para nada. –Contestó ella mirando al suelo.

Lin frunció el ceño y giró la silla hasta la chica, colocó una mano en la barbilla de le levantó la cabeza. –Mai, somos amigos. Te respeto y estoy seguro de tú también me respetas. Discúlpame por estar tan distante, sólo tenía algunos pensamientos que me tenían distraído, eso es todo.

Mai asintió y le dedicó una sonrisa que casi hizo que el corazón de él se detuviera. –"Te tuve en mi mente" –Fue lo que pensó, sacudiendo luego la cabeza. Regresó la vista a su ordenador y empezó el tecleo de nueva cuenta mientras Mai se quedaba a su lado haciéndole compañía.


− ¿Qué crees que estén haciendo ahí dentro? –Preguntó el monje.

Ayako se puso pensativa. –Nada. Ella probablemente le esté preguntando si le gustaría algo.

−Tal vez se están viendo el uno al otro. –Masako lo dijo de forma silenciosa, ocultando una sonrisa detrás de su manga.

Takigawa y Ayako se miraron. –De ninguna manera, no lo creo.

Naru rodó los ojos mientras hablaban sobre sus dos ayudantes y las posibles cosas que hacían dentro de la oficina. Él no podía dejar de estar curioso también. De cualquier forma sabría finalmente en algún momento, y ahora no quería escucharlos discutir sobre ella.

−La oficina no es un café. Pueden irse a otro lugar. –Espetó finalmente.