Creado: 2011
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Entre la pared
Capítulo 3: Siempre así
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Se encontraba ahí sentada en aquel hermoso campo lleno de flores sin ninguna preocupación que le causara malestar. Tarareaba una canción aunque no estaba segura de dónde la había aprendido, aún así, entre sus manos una especie de corona se confeccionaba. Viendo su obra maestra terminada, se levantó de improviso de aquella posición al escuchar no muy a lo lejos el galope de un caballo acercarse. Sonrió de lado sabiendo quién venía a su encuentro y alzó sus brazos en forma de saludo.
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El extraño jinete detuvo su yegua cerca para ofrecer una mano a la joven rubia. Corrió hacia éste y de un estirón, subió entre sus brazos. Comenzaron a galopear en una forma incluso fantasiosa, las imágenes pasaban lentas ante sus ojos y el olor del campo era agradable. Intentó mirar el rostro de su "príncipe" pero sólo el brillo de su dentadura y sus aretes azules resplandecieron ante sus ojos de muñeca.
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Miró a un lado y notó a una niña de ropas verdes quien giraba y giraba entre las flores. Le pareció tan linda e incluso devolvió el saludo cuando ella alzó una flor en su despedida y varios niños pequeños se asomaron entre los árboles también. Algunos seres caminaban por ahí sin preocupación, le pareció ver uno enorme en forma de roca y una especie de pez-humano que le lanzó una manzana y ella la atrapó con maestría.
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Poco a poco se iban alejando y el aura del ambiente se fue volviendo más siniestra.
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Se aferró con cierto temor a los brazos de su jinete al notar que los campos de flores ya no existían más, en su lugar; una tierra seca y sin vegetación le dio la bienvenida. El cielo se tornaba de aquel color grisáceo y tenebroso, con esas nubes de mala finta. Giró su rostro hasta el jinete nuevamente al sentir que la yegua se detenía de golpe.
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Ahí notó dos ojos azulados y un rostro muy familiar.
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Intentó articular su nombre o al menos preguntar qué sucedía y, antes que lo lograra, su cuerpo cayó del animal. La tierra bajo sus pies se abrió y su grito retumbo al sentir que su cuerpo caía a una especie de vacío. La negrura intentó consumirla, gritó al jinete en ayuda pero esté sólo sonrió maliciosamente antes de arrojarse hacia el precipicio con ella. Su cuerpo se acercaba cada vez más y más y creyendo que le salvaría, alzó su brazo en su auxilio.
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Sin embargo, pares de manos salieron del fondo las cuales la arrastraban con más velocidad hacia la oscuridad misma. Gritaba presa del miedo profundo al observar, como su jinete entre las sombras y la caída, su cuerpo se transformaba en algo más: una especie de división y otro sujeto parecido a él salió de su cuerpo. Negro como la noche y con ojos endemoniados le miraron con avidez.
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Su cuerpo rebotó al sentir que había tocado fondo, como si fuera un muñeco alguno, sus piernas y brazos se extendieron. Intentó gritar, decirle a esos sujetos que le ayudaran, sin embargo una oscuridad le cubría y no podía ver nada en absoluto. Le dio miedo, mucho… y el sentir que algo rodeaba su cuello de forma asfixiante la mareaba. No sabía qué hacer y nadie le ayudaría, su desesperación creció más al escuchar al fondo risas malévolas en burla de lo que le sucedía.
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Y gritó
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Cuando abrió sus ojos su respiración estaba más que acelerada. Un sueño. Sí, simplemente todo fue un sueño nada más. Aún con el pulso agitado en su pecho, retiró la sábana de su cuerpo y colocó sus pies sobre el suelo. No tardo mucho en mirar el despertador confirmando que se había despertado antes que la misma alarma sonase…
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—Debo estar volviéndome loca —comentó para si— .Ni en sueños pueden dejarme en paz.
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Y era verdad, pues no tenía que pensársela mucho para saber que aquellos dos individuos en su pesadilla de hace unos instantes, no eran nada más y nada menos que los hermanos Lostwood. Se dirigió al baño rápidamente y en el caminó golpeó el despertador para anular la alarma ese día. Una vez adentro, cogió la toalla más cercana y la colocó en el lavabo comenzando a desvestirse. Notó entonces su cuerpo y rostro en el espejo aquella madrugada junto con las sombras de unas posibles y futuras ojeras no le fueron alentadoras.
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—Si Ruto y Nabooru me vieran, me internarían en un "hospital de belleza" urgentemente —bromeó un poco para meterse a la regadera. El sentir del agua correr por su piel le relajó un poco aunque inconscientemente dirigió una mano a su cuello recordando vagamente los hechos soñados.
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Pasaron algunos minutos desde su despertada y aseo personal, ahora mismo corriendo bajó las escaleras de su casa e intentó no provocar más ruido de lo necesario. Miró la cafetera puesta en la cocina y un par de platos sucios en donde correspondían. Suspiró para si al enterarse que su padre de seguro ya habría partido al trabajo, últimamente tenía que madrugar más y sus jornadas eran largas llegando muy tarde en la noche. Su madre siempre se despertaba temprano para darle el desayuno a ambos, pero desde que decidieron cambiar sus horarios, el ama de casa no se dio ese lujo.
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Hace no más de algunos días que había tomado la decisión de evitar a esos odiosos hermanos en lo que fuera el resto de sus días universitarios. Sería una tarea sumamente difícil y estar cerca de ellos no era lo mejor. Se mordió el labio inferior ante el recuerdo de ambos y ahogó un gritito por morder mal la tostada. "Todo lo que tengo que pasar por esos imbéciles…" levantarse temprano nunca fue una de sus prioridades y ahora, hacerlo al menos 2 horas antes de llegar al Instituto era lo peor, a pesar de eso, tenía alguna que otra cosa buena: evitar que ellos pasaran con su maldito automóvil a recogerla.
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Quedaban cosas por hacer y la chica había comenzado a tener un buen control en artes de "escabullirse" en la Universidad ante la posible presencia de alguno. Deberían nombrarla maestra de las sombras o algo así, pero Zelda sabía de ante mano que no duraría mucho ese juego del gato y del ratón. Además qué importaba, entre menos tuviera que verles la maldita cara estaba más que cómoda. Sin mencionar que el trío estaban dispuestos a romper ese compromiso cuanto antes.
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Habría sido mejor quizás hablar con ellos, tal vez hasta hacer alguna tregua temporal y elaborar alguna forma de anular aquello…
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Es que seamos sinceros, ¿quién acataba la tradición de compromiso hoy en día? Era una total idiotez y cosa innecesaria. No es que ella tuviera algún amor platónico por ahí pero al menos alguna vez en su mente pasó la idea de casarse con alguien que amara y no alguna persona seleccionada por sus padres. Zelda fue una hija modesta y sin meterse en problemas, con un núcleo familiar bien establecido y reglas acorde a su educación. No recordaba pelear con sus padres y generalmente la escuchaban mucho en sus problemas, aunque aquella noticia la había sacado más de quicio. A lo mejor cualquier adolescente les habría gritado más de mil palabras indebidas, haciendo una rabieta y amenazado con hacer una locura… pero es que Zelda no se atrevía a enfrentarse a sus padres siendo tan buenos con ella tantos años de vida.
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Entonces le quedaba la única vía posible por tomar: arreglárselas ella misma. No podría pedirle algún favor a esos odiosos, lo poco que llego a conocerlos -y realmente detestarlos- era que no podía fiarse de los hermanos por más que quisiera. "Cría cuervos y te sacarán los ojos." recordó aquel dicho y bien aplicado a su situación: no podía simplemente confiar.
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Su familia… ¿cómo enfrentarse a su madre y padre? No era más que una chica cobarde, sentenció. Además estaba el lado que poco tiempo los había visto juntos como para enfrentarlos en estos días. Su padre, siendo un cirujano y doctor muy bien reconocido en los últimos años, su trabajo se hizo constante como cuando era niña y llegaba tarde a casa. Su madre, una abogada en un buffet de la ciudad de Hyrule y que compartía un puñado de empleados en Termina bajos sus órdenes, la habían convertido en una persona muy solicitada igualmente.
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Terminó su desayuno, subió lo más silenciosa que logró hasta el baño y se lavó los dientes. Pasó de largo por la habitación de su madre, preguntándose si aún dormía o tendría que irse a trabajar temprano. Una vez saliendo de su casa, dio un suspiro largo y pesado… Aún quedaba tiempo para la entrada de clases, bien ahora, aprovechar el tiempo que tenía por ser tan madrugadora.
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Decidió que iría caminando está vez, tenía muchas cosas en mente que quizás en el camino tendría tiempo para si misma.
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No se dio cuenta cuánto tiempo transcurrió desde su salida a su casa y de vez en cuando, miraba desconfiada cual automóvil madrugador pasaba por las callas. Debía estar paranoica, asociando el sonido de las llantas de cada uno como si fuera el auto de esos hermanos… Tan abstraída estaba en sus pensamientos junto con su alucinación madrugadora que cruzó la calle de una vez…
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— ¡VE POR DÓNDE VAS! —gritó el taxista cuando frenó a tiempo antes de atropellarla. Zelda dio un brinco del susto llevándose una mano al pecho.
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—Lo siento… —murmuró caminando rápido y alejándose de ahí, juraría haber escuchado una palabrota por parte del conductor. Bien, no más divagaciones en su mente en medio de la calle: era muy peligroso.
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Una vez llegando a la Universidad constató que pocos alumnos estaban por ahí fuera, en los escalones y bancas de la misma al igual que las jardineras. Seguramente otros madrugadores o que vivían muy lejos como para tomar el autobús ya que sus casas quedaban a horas de la institución educativa. Se sentó por ahí cerca en una jardinera un tanto alejada de los demás, quizás y tenía suerte de ver alguno de sus amigos, aunque lo dudaba enormemente que llegaran temprano.
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Sacó entonces un libro a leer para redactar unos cuantos más párrafos de su tarea, no tenía nada mejor que hacer además aprovecharía la tranquilidad de ese día. Recordó que por salir a prisas el dinero en la mesa de su comida quedó abandonado, chistó. Ya le pediría algo a Saria y después se lo repondría. Siguiendo en su lectura y escritura con el paso de los minutos algunas risas se escuchaban al fondo, no sabía si habría más alumnado ahí porque la pared de la Universidad principal se lo impedía y contando que estaba muy alejada sentada cómodamente atrás de un árbol.
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Miró un poco de soslayo cuando el sonido de unas pisadas acercándose por ahí le sacó de su trabajo. No le daba por ser cotilla y mucho menos andar husmeando, pero le llamó la atención el gruñido de alguien y como dejaban caer pesadamente una mochila. No habían notado su presencia, pues su escondite atrás del árbol impedía verla trabajando, sin embargo, girando algo su cabeza notó a dos chichas cerca suyo.
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Ambas pelirrojas, altas y con ropas oscuras. Sus ojos rasgados así como sus facciones, le dieron a entender que eran muy atractivas –sin mencionar que eran de buena altura- pero denotaban que algo tensionaba entre ellas. Zelda pensó que mejor era retirarse y no parecer grosera al estar en una conversación privada pero nuevamente, la chica de cabello largo y sujetado con un adorno cerca de su pecho sobresaliente pateó la mochila con frustración.
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— ¡Es que no me lo creo Veran! —gritó enojada, la otra nombrada de cabello corto y sólo cierta parte de su rostro mostraba, giró sus ojos fastidiada— ¡Ya estoy harta! ¡Anoche no dejaba de marcarme al celular el condenado ese!
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—Ya, mujer… te dije que ese imbécil se ponía así. Créeme, me pasó todo el maldito día molestándome en el chat del Facebook —se agachó y levantó entonces la mochila de la enojada— Midna, no ganas nada enojándote. Déjalo que piense lo que quiera, no gastes tus energías en él.
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— ¿Dejarlo? ¿Dejarlo? —chilló— ¡Es lo peor que puedo hacer! ¡Veran ya no sé, ese imbécil no entiende! Ni metiéndole una escoba por el cu…
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Su amiga alzó ambas manos evitando que prosiguiera, Midna refunfuñó.
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—Ya desde hace 3 semanas que no somos novios por sus putos celos de mierda, y sigue persiguiéndome —se cruzó de brazos—. Anoche me llamó y comenzó a decirme majaderías el desgraciado ese… ¡Me dijo zorra! ¡Que estaba de nuevo chiflada con ya sabes quién!
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— ¿Y no es así? —la otra carraspeó—. Bueno, pues ya terminaron no entiendo por qué está el otro psicópata siguiéndote. Aunque no es fácil terminar una relación de casi dos años.
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—Llamas relación que esté con un sujeto que muere de celos en un dos por tres y sólo le interesa el puto sexo —Veran soltó una carcajada—. En serio, es exasperante… prefiero sola a mal acompañada. Pero es el colmo, estas tres semanas se ha pasado de la raya.
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— ¿Y qué piensas hacer entonces? —Veran colocó sensualmente ambas manos sobre su cintura haciendo un movimiento sugerente—. Acéptalo Midna, sacarte de encima a Vaati no será fácil. Es un cabrón de primera, por algo es mi primo.
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—Sí, se ve que los que tu familia tienen el don de joder… —la otra soltó la carcajada— Es que no entiende. Ya le deje claro que no quiero nada con él, y sigue y sigue… voy a comprarme un celular mañana. Lo elimine del Messenger y me agrega con otras cuentas, ¿qué hago?
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—Mándalo a golpear.
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— ¡Veran es tu primo!
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— ¿Y qué? Hasta a mí me ha jodido mis años de conocerlo, una venganza no estaría mal —la otra suspiró cansada— Ya, ya… es broma, tampoco quiero problemas. Los hombres siempre los dan…
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Hubo un momento de silencio.
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— ¿Irás a la tocada? —preguntó al fin Veran a Midna, la cual hacía berrinches y pensando cómo librarse de su molesto exnovio—. Será mañana en Majora's Mask, vamos, al menos iré para apoyar a estos chicos. Sirve que te relajas un poco mujer, el stress te hace ver feita.
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—Cállate Veran…—la otra tomó su mochila y se la coloco en el hombro— Sí, vamos… total no tengo nada que perder.
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—Seguro va él —le guiño el ojo, Midna reprimió un sonrojo en su rostro y se giró de inmediato—. ¡Ahahaha! Hay Midna… en serio, deberían ponerse de acuerdo. Ya han salido varias veces, es guapo además. Digo, es eso o te lo quitó para un rato —Midna sonrió.
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—Déjalo ahí, no pasa nada. Además… tiene novia.
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— ¿Desde cuándo eso es un impedimento?
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—Eres bien desgraciada, ¿sabías?
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—Por eso somos amigas —aminorando el ambiente ambas sonrieron gustosas después de la platica, alguien grito a lo lejos a ellas, quienes intercambiaron miradas y se fueron lo que parecía ser su grupo de amigos.
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Zelda entonces esperó que se retiraran de lugar un tanto apenada. No pretendía escuchar aquella discusión en ese sitio, algo que quizás sólo le incumbía a las chicas pelirrojas que ya no estaban más en su vista. Aunque por cierta parte sintió algo de lastima por la chica de nombre Midna… ¿quién querría un novio celoso? En fin, no eran sus problemas después de todo. Recogió sus cosas rápidamente y se levantó de ahí, buscaría a sus amigos igual ya habrían llegado.
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Pasó su vista por los varios grupos de jóvenes que se agrupaban por las jardineras de la Universidad, no tardó en encontrarse con una cabellera verde y una azulada. Corrió hasta ellas, donde Ruto y Saria le sonrieron al verla llegar. Después de un "Buenos días" por parte de Saria y un "Hola guapa" por Ruto, Zelda se sentó a lado de ellas. Conversaron de alguna que otra cosa trivial de toda la semana, y dando gracias a las Diosas que ya era Viernes, lo cual significaba una sola cosa: fin de semana para vagar. Al menos esa era la teoría indispensable de Ruto, quien les ofrecía varias cosas por hacer este fin de semana a sus amigas. "Deberíamos ir al centro de Hyrule a una discoteca, escuche que abrieron ese Gerudo's Valley." Aunque ambas rechazaron la invitación alegando que era muy costosa la simple entrada de ese lugar y no les llamaba tanto la atención. Les dio otras opciones y no llegaron a ningún acuerdo.
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Llegó Nabooru a los minutos siguientes, gritando desde lejos con energía. Algunos universitarios giraron su vista para verla. Hoy simplemente la morena resplandecía de sensualidad, con ese top blanco bien ajustado y jeens negros pegados al cuerpo. Atrás venían caminando a paso lento dos chicos, uno de cabellera azulada y otra violácea. Una vez juntos todos, Nabooru estaba dando ciertos brincos de felicidad a lo cual exclamó que había pasado la aprobación de una material sumamente difícil.
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—Seguro te copiaste en el examen negraza… —comentó Mikaw a lo cual Ruto le golpeó el hombro— ¡Hey, a ti no te dije nada!
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—Deja de joder desde temprano, suficiente es que estés aquí robándome H2O.
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—Dame tu H2O pescaditooo… —se acercó a ella exhalando e inhalando a pocos centímetros de su rostro. Ruto ahogó un grito y lo empujó lejos.
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— ¡Ay que no te soporto Mikaw!
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—Te traigo loca, así de simple —los demás soltaron carcajadas y Zelda disimuló una sonrisa. El hecho que todos llamaran a "Mikaw" de esa forma en lugar de "Mikaw" se la hacía de lo más natural. Según él, le gustaba más cómo sonaba con una "w" al final que la "u", que para sus gustos era muy "gay"—. Hey, les iba a decir algo, que bueno que me acorde.
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—Pff… créeme es un milagro que recuerdes algo —se mofó Ruto venenosamente, el chico pasó olímpicamente por alto su comentario.
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—Mañana vamos abrir a un grupo en Majora's Mask, entonces Lulu me dio varios pases por si les interesa ir —los demás se miraron—. Vamos, llevamos varias veces esperando una oportunidad así.
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— ¿Cómo sigue Lulu? —preguntó Saria acomodándose los anteojos— Pensé que tardaría en recuperarse del tratamiento…
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—Bueno, está mejor. Prácticamente la hemos obligado a que coma cómo es debido, le dio una anemia muy fuerte. Pero está mejor, la veo más animada y en los ensayos parece que se esmera demasiado. Ya recuperamos parte del tiempo perdido en realidad.
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—Me alegra mucho, pues… por mí no hay problema, no tengo planes el fin de semana. Así que cuenta conmigo —Saria le dirigió una sonrisa y Nabooru asintió apoyando que también pasaría a la tocada un rato—. ¿Quién más va? —Ruto pensó un rato y decidió ir aunque no muy convencida, Kafei les confirmaría mañana ya que tenía ciertas cosas que hacer el día de mañana.
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Cuando le preguntaron a Zelda si iría, ella les miró perpleja. No sabía, la verdad es que no tenía ningún plan en mente este fin de semana pero tampoco le apetecía mucho salir… después de la insistencia de Nabooru de que fuera con ellos y dejara de ser tan amargada, la rubia aceptó a regañadientes que iría. Quizás podría pasar una noche divertida y despejarse de sus preocupaciones después de todo, no le vio nada de malo. Mikaw entonces sacó varios pases y se los dio a todos –incluso a Kafei si cambiaba de opinión- y se fue a sus clases que ya estaban por comenzar y recordando que no había hecho un trabajo por lo tanto debía pillar algún compañero para que se lo pasara.
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Pronto cada quien se fue a lugar que les correspondía, tanto como Saria y Zelda, rebuscaron en sus horarios de clases lo siguiente a seguir. La rubia se encontraba un poco más relajada después de la plática y encuentro con sus amigos, que la clase con el profesor Darunia de seguro le pasaría muy bien. Nuevamente la clase se tomó en el auditorio, el cual ya estaba casi lleno de los otros alumnos de las demás clases. Buscando un asiento ahí, las chicas se fueron a sentar y sacaron sus útiles. Sin pensarlo, la chica recorrió con sus ojos azules el sitio en busca de algunos de color escarlata que delataran su presencia. Pero no encontró indicio del chico Lostwood, al parecer no había ido a clases y la única que compartían, así que agradeció a las Diosas tener un día más de no toparse con ninguno de los dos.
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No sabía si era su día de suerte o tal vez las Diosas y la balanza de la fortuna se inclinaba a su favor, que estuvo feliz y relajada al no ver a Link y su hermano en todo lo que resto del día. Incluso se animó en la clase de educación física y dio algunas vueltas por el campo –hasta que se cayó y se raspó el brazo-, sin importar que tan floja fuera para el deporte. Analizó el campo de fútbol de hombres un poco a lo lejos, vio a los chicos de este mismo entrenar y hacer flexiones para posiblemente un juego cercano. Notó que Link no estaba y en las gradas, Malon se encontraba sentada con varias chicas de su grupo cotilleando sobre alguna estupidez de seguro. La rubia negó con la cabeza, se preguntó cómo esa chica podía soportar la haraganería del rubio y lo molesto que llegaba a ser. "Claro, es popular, rubio y de ojos azules… y tiene dinero ¿a quién le importa su carácter?" giró sus ojos entonces concentrándose en terminar la corrida alrededor del campo.
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Las siguientes clases pasaron de lo más ligero y acompañó a Saria al final de clases para ir al Centro a comprar algunas cosas. Su amiga le comentó que quería comprarse una blusa bonita para la tocada de mañana, Zelda no alegó y fue con ella, después de todo le había comprado su comida el día de hoy después de olvidar su dinero. Se pasaron algunas horas viendo de aquí y allá tiendas y ropas por montón. Se midieron cosas como zapatos, blusas y sobreros de alguna que otra boutique de buena calidad y finta que encontraran. Se tomaron fotos con los atuendos, cuando entraban al vestidor y salían "modelando" con la ropa para la otra amiga. Fue una tarde divertida desde hace tiempo que no tenían ambas que pronto la tarde dejaba ver esos colores anaranjados anunciando que anochecería. Al menos Saria se compró un lindo par de zapatos, unos dijes y una blusa muy coqueta que seguro mañana acapararía algunas miradas picarescas entre los hombres.
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Se despidieron cuando cada una retomó su camino para su casa, la chica peliverde le gritó que le pasara después las fotos para subirlas al tal Facebook. Zelda soltó una risa y contestó que sí. Llegó a su casa en poco tiempo y notó que sus padres aún no llegaban, o al perecer, su madre lo había hecho y salió. Una nota en la barra del comedor junto a un plato le indicaba que había tenido que salir a una junta de improviso pero dejó algo de comer para variar. La joven sonrío al notar que con esmero, le cocino uno de sus platos favoritos. Se largo a la sala y se sentó en el sillón para ver qué había de interesante en la televisión.
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—Bien… a ver… —se sentó frente al computador una vez que terminó de comer y se aburrió de no ver nada interesante. Conectó el cable de la cámara al puesto USB y comenzó a pasar las fotografías a la página de Internet. Se rió al ver las caras y cosas graciosas que habían hecho Saria y ella esa tarde.
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Pronto recibió una notificación al subir la quinta fotografía.
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"Ahahaha ¿cuándo sales por el pan rubia sabrosa?" Mikaw respondió en aquella foto donde Zelda posaba un lindo vestido de color lila y algo corto.
"¿A qué horas sales tú para no salir a la misma hora? :)" comentó Zelda divertida, ese Mikaw siempre haciendo comentarios chuscos cuando tenía la oportunidad.
"D:" fue la respuesta de él.
"Maldito Mikaw eres un Troll! G3T a L1F3! Zelda te vez bien guapa, fiu fiu ;)" esa era Ruto y Zelda soltó la carcajada al saber que Ruto respondería cualquier comentario para molestar a Mikaw como fuera posible.
"LOL! PWNED!" por ahí comentó Kafei.
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Se pasó algunas horas más en facebook y vagando por Internet, viendo idioteces y videos que Kafei y Mikaw le pasaban por Messenger para hacerla reír. Al rato sintió sus ojos cansados y despidiéndose de sus contactos por ahí, se puso de acuerdo en que mañana le dijeran la hora para ir todos a la tocada de Mikaw –el cual hacía alarde que iban a impactar a todos en la noche- y se dirigió a cambiarse de ropa. Se colocó algo cómodo y se fue a dormir muy relajada, fue un buen día después de todo y deseó que todos los demás siguieran asó de iguales.
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El sábado por la mañana el sonido de los niños en bicicletas le hizo despertarse. Con el cabello revuelto y la mirada perdida, se asomó por la ventana observando a los niños de la cuadra jugar en bicis y a la cuerda. Cerró la persiana y se dispuso a caer en los brazos de Morfeo nuevamente, era sábado… ¡Por las Diosas, era un castigo levantarse temprano! Suficiente tenía con hacerlo 5 días a la semana para ir a la Universidad. Pero no logró dormirse de una vez, pues el sonido de algún ajetreo del otro lado de la puerta le indicó que su madre seguro andaba haciendo alguna limpia. Gruñendo mejor bajó a desayunar ya que, con tanto ruido, no podría seguir en cama.
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Se encontró con su madre en la sala con varias cajas alrededor, observando detenidamente algunas cosas que eran fotografías una vez que se acercó. La miró con curiosidad notando el semblante triste que ella tenía. Una vez reparando la presencia de su hija, volteó la fotografía para que no la viera.
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—Zelda, pensé que estabas dormida —sonrío forzadamente su madre, a lo cual la rubia divisó algo de humedad en sus ojos— Te hice de desayunar, está caliente… pensé que despertarías después.
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—Hola mamá… hum.. —ella observó el montón de cajas confusa, intentando no hacer preguntas sobre la extraña nostalgia de su madre— ¿Y esto?
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—Estaba haciendo una limpia del desván y me encontré con ciertos recuerdos —rió algo.
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—Oh…—desvió su mirada algo acalorada. Mejor no preguntar sobre aquello, quizás algo incómodo le sucedía a su madre examinando esas cosas— ¿Y mi papá?
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—Se fue a trabajar temprano hoy cariño —acomodó algunas cosas de la caja y Zelda juró que hacía ese gesto por mera distracción— Ayer también llegue muy tarde, perdón, pero te deje algo de comer de igual forma.
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—Sí, los dos han estado muy ocupados —sonrío de lado ella. Preferiría no sacar el tema sobre el compromiso con su madre en esos instantes, además, necesitaba que su padre estuviera presente… ¿pero cómo decir que estaba en contra de eso?— ¿Quieres que te ayude a limpiarlo? No tengo nada que hacer después que desayune.
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—Por favor cariño.
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Fue entonces que ella dio la media vuelta y se fue al comedor a desayunar un poco. Ver a su madre en ese estado le consternó un poco y se preguntó qué era aquella fotografía que la habría puesto tan nostálgica. Dudo que fuera de algún familiar, no tenía primos ni tíos, ya que sus padres eran hijos únicos de igual forma y sus abuelos habían muerto hace tiempo y los otros estaban en algún país vacacionando. Desayunó tranquilamente, lavó los platos y limpió el desván; lo cual le tomó más tiempo de lo que imaginaba y terminó para la tarde muy cansada como para querer levantarse del suelo, donde se había quedado ahí de lo exhausta.
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A la tarde su madre salió de nuevo a otra junta y se quedó sola en casa y aprovechó el tiempo en pasarse en el computador nuevamente. Ya entrada la noche se encontraba dándose los últimos retoques para ir a la tocada de Mikaw y la banda. No se veía mal y se complació dándose una mirada y sonrisa ante su reflejo, una trenza complementaba su peinado y un vestido verdoso combinó con sus zapatos negros y de alta plataforma. Metió su celular, llaves y demás accesorios en la bolsita y bajó las escaleras al escuchar el sonido del claxon en las afueras.
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Nabooru le saludó desde el asiento del piloto, atrás iba Ruto y Saria muy guapas con ropa linda. Se metió al automóvil y las saludó a sus amigas, cuando se fueron en marcha en dirección de Majora's Mask. El tráfico estaba algo pesado, así que tuvieron que hacer varios rodeos entre calles para apurarse. Entre la música del auto, las risas y los chistes de Ruto el viaje fue muy confortante. Al poco rato arribaron al dichoso lugar donde ya un grupo considerable de personas estaba en las afueras simplemente esperando entrar o haciendo bulto entre los grupitos de amigos que tenían. Buscaron estacionamiento y caminaron hasta la entrada. El ambiente del lugar era algo pesado pensó Zelda, pues el bullicio de gente estaba aglomerada hasta donde no.
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Buscaron las chicas con la mirada a alguien conocido, de vez en cuando alguno de la Universidad las saludaba y se dirigieron hasta la parte del fondo, pues Mikaw junto con Kafei se encontraban platicando ahí. Los chicos las recibieron con sonrisas, al final Kafei había logrado asistir porque suspendió sus planes de la noche y prefirió ir a ver a su mejor amigo en la tocada. El olor a cigarrillo y bebidas no se hizo esperar a llegar a su nariz, la rubia giró su rostro varias veces y sintió uno que otro empujón de los presentes ahí mismo. Mikaw se retiró alegando que tenía que ir atrás del escenario, todos le desearon suerte –incluso Ruto que exclamó con fuerza diciendo que sería la primera en gritar cuando hicieran su aparición- así se quedaron las chicas con Kafei. Nabooru se encontró con una prima suya muy guapa de nombre Aveil y se quedaron platicando, por otro lado Saria, sonreía nerviosa pues un grupo de chicos desde hace rato le echaban los ojos encima.
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Zelda no era muy acostumbrada a lidiar con lugares así, menos asistir, el simple hecho del olor a cerveza y cigarrillo le molestaba de cierta manera, pero podría hacer un sacrifico real por su amigo Mikaw para no quedar mal. Se excusó diciendo que iría al baño –lo que en realidad quería era alejarse un poco de esos olores- entre empujones y preguntando cómo llegar al sitio, logró divisar la puerta de chicas.
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Apenas entró y soltó un suspiro de alivio. No era el baño más bonito pero al menos no apestaba a cigarrillo como todo el lugar. Abrió el grifo del agua para acomodarse la trenza y lavarse las manos. Sacó algo de maquillaje ligero y se dio uno que otro retoque… estaba sola y el sonido de la música al fondo retumbaba en las paredes y las puertas de los compartimientos del sitio, y cuando un ligero sonido de atrás le constato que realmente no estaba sola como creía. Miró la puerta de atrás suyo y pensó que alguien se estaba ahogando. Pero cuando vio los zapatos de una chica y los que parecían los de un chico más, los colores se le subieron a la cara y salió de ahí rápidamente avergonzada. Argh… lo que tenía que escuchar ella.
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—Lo siento, lo siento —pedía disculpas a diestra y siniestra cuando pasaba entre la gente pisándolas en su torpeza. Se dirigió lo más rápido que pudo a la barra del local para encontrarse con los otros, para su mala suerte no había rastro de Saria y los demás—. ¡Y no me esperan! —se mofó buscando con la mirada entre todo el bullicio de gente alguna señal de ellos.
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Le pareció a lo lejos divisar a una chica pelirroja con el peinado que Nabooru esa noche se había echo. Se acercó un poco y frenó de seco, al notar que no era ella si no la chica que el día anterior hizo una rabieta. Platicaba animadamente al parecer con algún chico, pues se acercaba mucho a él y el sonido del ambiente quizás no ayudaba en que ambos escucharan al otro. Todo pasó muy rápido, cuando de forma sugerente una mano recorrió el muslo de la joven y ella sonrío pícaramente. Alguien más llegó hasta ellos, la amiga de ella: Veran. Comentaron algo en lo bajo y ambos chicos se alejaron un poco, Midna se disculpó y haciendo algún ademán de "volveré pronto" se alejó agitadamente de ahí dirigida por la otra pelirroja.
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Por fin Zelda descubrió quién era el chico del coqueteo.
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—"Hay… Diosas" —se quedó ahí estática en su sitio y por un momento se sintió estúpida. Trató de retroceder y escabullirse de ahí antes de hacer algún contacto visual; pero fue muy tarde. Un par de ojos azules, enormes y fieros le atacaron.
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Link Lostwood le hizo frente.
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Por unos instantes todo a su alrededor desapareció y sólo ambos existían en ese ambiente pesado. Las piernas de la chica le flaquearon y sus instintos se pusieron en alerta, era como encontrarse frente a un depredador: donde ella era la presa, obviamente. Aguardó incrédula el siguiente movimiento del rubio, vestido con un pantalón desgastado de mezclilla y esa camiseta negra desabrochada. No sabía qué hacer, pareciera que su suerte de no toparse con ninguno de esos desgraciados se había esfumado en un dos por tres. Como si un click hiciera en su cabeza, ella parpadeó al notar que él se acercaba con una sonrisa más que burlona pero con un brillo endemoniado en sus ojos.
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Retrocedió al instante y alguien la empujó groseramente causando que su bolso cayera al suelo. Se agachó para recogerlo de inmediato y salir corriendo de su vista lo más rápido que pudiera, pero se vio frustrada cuando un pie piso su bolso. Alzó su vista viendo al responsable, quien no sonreía ahora mismo; al contrario, una expresión seria adornaba su rostro.
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—Así que decidiste aparecerte al fin… —un pequeño crash sonó bajo su pie, Zelda rogó que no fuera su celular quebrándose o estallaría en gritos ahí del coraje. Apretó sus puños y jaloneo la bolsa, pero Link se lo impedía.
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—Dámela —demando apenas ella, muy por lo bajo con el coraje en su garganta.
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— ¿Hablaste? —ahora sonrió y sintió un empujón en su pierna, quitó divertido el pie del bolso de ella notando que lo agarraba de forma rápida.
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Sentía sus mejillas arder y sus orejas también. Maldito. Maldito. Mil veces maldito rubio. Quiso golpearlo, gritarle cual majadería su mente logrará maquilar, pero recordó dónde estaba y no le apetecía armar algún escándalo ahora mismo. Y eso que, algunas chicas y curiosos miraban al apuesto rubio en medio de todo el bullicio, siempre acaparando y llamando la atención a su alrededor. Nadie reparó en la chica rubia que apretaba el bolso contra su pecho con coraje.
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—"Tranquila Zelda, tranquila…" —y antes que lo notara, la arrastraban hasta el fondo del sitio de regreso al baño. Abrió sus ojos sorprendida y jaloneo su brazo con furia tratando de liberarse.
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Sin molestia alguna el chico abrió el compartimiento de chicas y con el sonrojo a flor de piel, Zelda percibió que los ocupantes del show anterior se habían ido. Algunas jóvenes que se maquillaban miraron indignadas como el joven entraba como si fuera el rey del mundo, pero al ver la expresión de su rostro, guardaron sus cosas y se retiraron del lugar. Zelda juró observar como una se relamía los labios seductoramente al chico antes de salir con esos andares y zapatos de plataforma.
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Su cuerpo topó en el lavabo del lugar y percibió que colocaban un amarre molesto en sus hombros. Link sostenía una mirada enfurecida y ella palideció. ¡¿Qué! ¿Qué sucedía? ¿Por qué la tenía que acorralar de esa manera y mirarla casi asesinándola? Ella no había hecho absolutamente nada malo… quiso gritar, pedir ayuda pero sus palabras quedaron en su garganta y por un instante tuvo miedo en realidad…
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—Dime qué viste… —aquello la sorprendió y no supo cómo reaccionar. Link apretó más su hombro— ¿¡Qué viste! —gritó entonces, a lo cual Zelda reaccionó frunciendo el ceño.
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— ¿De qué hablas imbécil? ¡Suéltame! ¿¡Quién te crees! —forcejeó al fin pero el chico rubio no la dejó— ¿Cuál es tu puto problema? ¡Déjame en paz!
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—Te hice una pregunta, no te pases de lista.
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— ¡No sé qué quieres! —se movió entre su agarre— ¿No te basta con que me aleje? ¡Eso querías! ¡Bien, entonces no me sigas!
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—Yo no estaba siguiéndote, idiota. No confundas las cosas que no son —la rubia giró los ojos hastiada y se pensó la situación. Comprendió entonces el porqué del enojo del chico: lo había visto en una movida de infidelidad…
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—Ya… suéltame o gritaré —intentó defenderse ella y el chico soltó una carcajada para molestia de Zelda, se movió y el no la liberó—. Bueno, joder… ¡Déjame! ¿no? Que andes de puto con otra no es mi problema, ni que fuera a decirle a tu noviecita…
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Para su sorpresa, el chico dejo de reír y colocó una expresión seria. "Oh…" pensó ella. Había dado justo en el clavo o más bien en el por qué de la situación… ¿Así que el arrogante de Link temía que revelara a Malon sobre la infidelidad de él? A lo que ella recordaba, era lo muy cercanos que estuvieron Midna y él anteriormente, y la mano subiendo por su muslo… Fue el turno de ella sonreír de lado: tenía algo de donde aferrarse. No iba a quedarse así, no soportaría alguna humillación por parte de ese imbécil.
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—No te atreverías…—intentó amenazarle y ella no se inmutó.
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—Hago lo que se me de la regalada gana, ¿sabes? Quisiera ver tu cara cuando se lo diga… —intentó no mostrar alguna mueca al sentir un leve apretón más— ¿Con cuantas te has acostado? Por lo visto te gustan las pelirrojas.
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Ahogó un gritito cuando con descaro, su cuerpo se fue para atrás topando más con la barra del lavabo. Sintió que sus piernas flaqueaban una vez más y eran separadas… Link con rapidez se colocó entre ellas y los ojos de Zelda se abrieron de golpe. No había ninguna excitación, sin embargo, ese movimiento de descaro la alarmó de una sobremanera y cómo acercaba el chico el rostro cada vez más. Link hizo presión cuerpo a cuerpo y las defensas de ella bajaron considerablemente… Había llegado muy lejos esa vez…
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— ¡QUITATEEEE! —chilló ella e intentó moverse, el chico la embistió con su cuerpo y chocó con el de ella. Zelda constató que su cabeza se golpeó con la llave del agua.
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— ¿Y a ti no te gustaría disfrutar? —dejó de gritar asustada por su comentario, su respiración se volvió irregular y más agitada. Aquello era una violación más grande que había tenido en su espacio personal y su vulnerabilidad era totalmente grande— ¿Alguna vez te han tocado siquiera?
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No supo que pasó o cómo lo logró, cuando con alguna fuerza lo había empujado de su cuerpo. Notó que se encontraba agachado agarrándose la entrepierna y balbuceando… Ella le observó agitada, despeinada y con los labios entreabiertos notando que estaba libre. Agarró su bolso con fuerza y lo maldijo, antes de salir corriendo como diera lugar del baño.
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Corrió y corrió no creyendo lo que acaba de suceder. La gente le dirigió una que otra maldición cuando ella pasaba y los empujaba con desdén en su huida. Pareciera que acababa de suceder algo muy grave… No supo qué pero pronto alguien la sostuvo de los brazos, gritó y creyó que Link era aquel que la detenía de nuevo, que el muy desgraciado se había recuperado y corría hasta ella para vengarse. Pero cuando la voz angelical de alguien preocupado llego hasta sus oídos, ella dejó de forcejear topándose con Kafei, Saria, Nabooru y Ruto que la miraban extrañados. Kafei retiró sus manos de sus brazos algo asustado por la reacción de la chica. Por fortuna el lugar estaba poco iluminado para ver el sonrojo en las mejillas de ella.
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— ¿Zelda donde estabas? Estuve como loca buscándote, me preocupe —la aludida balbuceó un poco—. Ven, ya van abrir la tocada y estábamos adelante del escenario, la prima de Nabooru nos guarda unos lugares.
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Aquello la sacó de sus pensamientos y cuanto antes ya estaban cerca del escenario, nadie preguntó sobre la agitación de su corrida anterior. Aunque sí, Saria le miró algo extrañada… seguramente después le haría unas preguntas del porqué o dónde estuvo todo ese tiempo sin verse. La prima de Nabooru, una morena de cabello pelirrojo y corto, le sonrió al ver al grupo llegar. La gente estaba parada chiflando al escenario impaciente porque comenzara.
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—Ay, pensé que te habías ido prima…
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—No, no, Aveil… Fuimos a buscar a nuestra amiga —comentó Nabooru, señalando a una despeinada Zelda que devolvió el saludo alzando su mano tímidamente—. Bueno, ya no nos separemos porque hay un montón de gente aquí, que espero no morirme asfixiada.
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— ¿Asfixiada? Yo diría casi violada… Al menos recibí un buen par de toques en mis nalgas cuando fuimos a buscar a Zelda —gruñó Ruto—. ¡Nunca más vuelvo aquí, lo juro! —los demás rieron divertidos a lo cual Zelda captó todo con atención volviendo a la realidad de los hechos. Miró asustada a sus amigos que ahora hablaban de alguna cosa que no prestó atención.
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¿Qué podía hacer? ¿Hablar con Saria? La sola idea la aterró porque no sabría qué decir: "Saria debía decirte que tengo dos prometidos y son los más populares de la escuela; Link y DarkLink Lostwood. Los cuales le caigo de la patada y me volverán loca, me hacen la vida imposible y… ah si, acabo de ver a Link como se cogía casi a una chica que no era su novia y casi me viola en el baño ¿qué no es divertido?". Bufó cansada… ya no, no podía más con esto. De verdad era una pesadilla, y no estaba segura qué pasaría después de lo ocurrido en el baño o qué llegaría hacer Link al respecto. Y temió por ella como nunca lo había logrado.
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Los gritos azotaron más en el lugar cuando el sonido de una guitarra se escuchó en el escenario. Las luces cambiaron de colores y ante ellos la banda de The Indigo-Go's hizo su aparición. Presentando su banda, Evan, un chico moreno y apuesto hizo tocar el piano y pronto la voz angelical de Lulu hizo acto de presencia. La chica, de cabello azulado y largo, entrecerró sus ojos ante las ovaciones del público y su melodía comenzó a tocar "Ballad of the Wind Wish" de canción; una de las primeras que hicieron cuando la banda se creo. Decir que el público estaba como loco era poco, pues algunos esperaban con ansias el grupo en su presentación como participantes del evento.
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Aquella banda era conformada por los amigos de Mikaw hace muchos años cuando era tan sólo un adolescente más. Lulu, la hermosa vocalista que daba vida a sus canciones, Evan el fundador de la misma y pianista, escritor también. Mikaw como guitarrista y siempre acompañando de su fiel seguidor-amigo Japas como bajista, y Tijo, su hábil baterista sin igual. La banda era genial y no era de sorprenderse que fuera algo popular entre las demás que había en la ciudad. Algunas canciones más y el grupo se despidió del escenario ante los gritos de todos. Zelda aplaudió complacida al notar que Mikaw y su banda se daban por servidos esa noche. No tardó mucho entonces en aparecer la siguiente banda, la cual con su potente ruido y sonidos de rock retumbaron en el sitio.
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Otra chica más fue la vocalista de esa banda y a juzgar por la exuberancia de las otras que llamaban la atención por su alta figura y cuerpo proporcionado, ésta misma era pequeña de cabello corto y ojos ámbares. Los gritos empezaron a escucharse y juró distinguir el nombre de la vocalista, pues unas chicas a su lado gritaron "¡VAMOS MAPLE! ¡TE QUEREMOS!" con tanta euforia. Sus canciones eran fuertes y agitadas, y la banda era demasiado buena… fue ahí cuando Zelda abrió nuevamente sus ojos al observar al guitarrista de la misma; DarkLink, que tocaba sin igual el instrumento acaparando parte del show. Por un momento creyó que el chico de ojos escarlatas la observó pero al instante de parpadear, él estaba en su canción concentrado y no reparando en el público –ni las prendas que algunas jovencitas locas le habían arrojado en su fanatismo- y la chica rubia no dejó de mirarlo. Así que esa era su banda, juraría que a cada canción nueva que tocaban la gente se volvía más eufórica que antes, incluso algunos comenzaron con sus empujones moviéndolas de su sitio.
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— ¡Mierda! —susurró Nabooru agarrando a Aveil—. La gente está loca, en serio… ellos si que saben "prender" al público. Estos "Dark World" son demasiados buenos.
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—El guitarrista me gusta —sonrió picara la prima— Pero también ese Oni no está nada mal…
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— ¿Oni? —gritó Zelda aquella pregunta pues el intenso ruido de la música apenas y lograba escucharlas— ¿Cuál es? No los conozco, sólo sabía que tenía una banda DarkLink —hizo una mueca un poco desagradable ante su mención.
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—Pues mira, ¿ves a ese chico de cabello albino? El que tiene esos tatuajes en su cara —ambas posaron sus ojos en el bajista—. Es Oni y fue de los primeros en estar en esa banda. Y créeme, está súper bueno… —Zelda la observó incrédula— La chica es Maple, canta muy bien y es vecina mía, es muy linda. El otro es DarkLink el guitarrista y por último esta Ralph, ese pelirrojo en la batería con cara de pocos amigos.
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Era inigualable la voz de Maple, no había duda… frunciendo el ceño la rubia giró su rostro hasta otra dirección. La gente los ovacionaba cuando no tenían idea que ese DarkLink era de lo peor, si al menos conocieran esa parte venenosa de él que ella lamentablemente había vivido. Como se encontraban cerca del escenario en los lugares donde el staff se pasaba arreglando las bocinas y algunos inspeccionando que el sonido no fallara, Zelda al igual que su grupo miraron consternados el bullicio que comenzaba a hacerse.
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Observaron a dos chicas pelirrojas peleando con lo que pareciera ser otro muchacho, de cabello violáceo y largo. No se veía bien su rostro, mas una parte de su ojos color escarlata y una extraña cicatriz en él. Cerca suyo, a su alrededor haciendo una especie de barrera otros cuatro jóvenes se reían burlonamente… o al menos veían divertidos la situación y uno de ellos llevaba una extraña mascara en su rostro.
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— ¡Déjame estúpido! —gritaba Midna, la rubia observaba que Veran arañaba a Vaati.
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— ¡Le haces daño, déjala, puta madre!
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— ¡No te metas Veran, lárgate de aquí! —jaloneo más a la pobre chica, quien en su afán de liberarse, se dobló su tobillo y reprimió un gemido de dolor— ¡Tú te vienes conmigo maldita zorra! ¡Ya estoy harto que no me hagas caso! ¡No contestas mis malditas llamadas y ahora tengo que entrar hasta aquí y venir por ti!
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— ¡Déjame Vaati! —mosqueada sintió que el dolor en su muñeca aumentaba, uno de los compañeros de Vaati estiró a Veran con brusquedad, quien intentaba ayudarla con desesperación— ¡No la toques Zant! ¡Quita tus puñeteras manos de ella! —su amiga se agitó tratando de liberarse.
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— ¿Ves todo lo que provocas? ¡Zorra! ¡Ya no más contigo, verás lo que te mereces! ¡No puedes dejarme así como si fuer…
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Sus palabras callaron de golpe pues ella le había escupido en el rostro para que la dejara. Enojado con la mirada de querer estrangularla, Vaati apretó los dientes con un dolor intenso y sostuvo el cabello de la pelirroja. El grupo de Zelda miraba estupefactos la escena y algunas personas habían detenido su mirada del concierto para ver lo sucedido, como ese animal maltrataba a la pobre chica. La escena se tornó más violenta cuando algún valiente intentó meterse para separarlos pero los otros dos jóvenes restantes lo retuvieron, uno pequeño y otro alto de ojos rasgados, a lo cual entre gritos pudieron saber el nombre de Byrne y Skull. Los jaloneos siguieron y los gritos también, Midna reclamó una especie de frase relacionada con las amistades y el cambio que él había tenido, que estaba harta de todo y no quería saber nada de él el resto de su vida. La obsesión de aquel Vaati llegó a sus límites cuando entre reclamos, ordenó a Zant que callara a la otra pelirroja Veran, la cual en su agonía soltó un grito llamando al guitarrista de la banda.
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Ésta interrumpió de inmediato, donde Maple dio unos pasos hacia atrás asustada observando la situación: DarkLink había saltado del escenario junto con Oni, y sin que nadie lo esperara, golpeó a Zant con un fuerte codazo en la cara. Veran cayó al suelo y alguien la recogió, la cara de Zant fue cubierta de sangre recorriendo su nariz, gruñó y su compañero de nombre Agahnim se colocó a su lado para pelear. Fue retenido cuando Oni se interpuso, pues se habría dirigido en golpear a DarkLink con rapidez, quien fue más hábil y ahora golpeaba en el suelo a Zant.
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—¡LLAMA A TUS AMIGUITOS, CLARO PENDEJA! —le gritó a Veran el mismo Vaati, y alguien lo empujó ocasionando que liberara a Midna— ¿Qué…? —abrió sus ojos de asombro antes de sentir un golpe en su quijada que lo mando al suelo.
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Midna soltó una exclamación y después fue sustituida de pánico cuando Vaati reparó en su atacante y su mirada desquiciada con sed de venganza quiso matar. DarkLink había dejado a un Zant en el suelo cubierto de sangre, el cual, giraba gimiendo sin lograr ver nada por el espeso líquido en todo su rostro. Alguien gritó al fondo, y la gente conmocionada empezó a moverse de un lado a otro. DarkLink tanto como Vaati se debatían entre golpes y puñetazos a diestra y siniestra, con hilos de sangre, sudor y patadas en cualquier parte del cuerpo.
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El último, el pequeño del grupo de aquellos malhechores, de nombre Skull y la extraña mascara se agachó a tiempo cuando de alguna parte una silla salió volando a su encuentro. Soltó una carcajada trastornada y tomó la silla, la cual fue arrojada a los cables atrás del escenario y las bocinas, un ligero "crack" como una chispa fueron los detonantes que una de ellas tronara. El pánico se recreó ahí mismo, cuando cada uno de los focos comenzó a estallar causando el pavor. La gente corrió desesperada, algunos entre sustos y sollozos, otros metiéndose a la pelea y otras más comenzaron a empujarse en busca de la salida.
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Las cortinas tomaron ese tono matiz y el calor se extendió, un corto circuito fue el líder del lugar; el cual era un autentico infierno. Zelda gritó a Saria cuando había sido separadas entre toda gente, Nabooru corrió con su prima y tanto como Kafei y Ruto no se vieron más. Los empujones fueron más intensos y cayó al suelo con dolor, algunos tropezaron con su cuerpo otros más la pisaron. Sintió como se quebraba al instante y Temio por su vida.
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Gritos. Sudor. Sangre. Fuego.
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El caos era irreconocible… No supo cómo lo logró pero se arrastró en el suelo hasta el escenario, se trepó en él ante las llamas que ahora lo cubrían. Dejó que la gente corriera y explotó otro foco más atrás suyo. La rubia se cubrió la cabeza y gritó, buscó con la mirada a Saria o alguna señal de un conocido. Divisó a la chica de nombre Midna correr con su prima entre la gente, y una cabellera rubia se topó ante su vista nublada de lágrimas. Gritó el nombre de Mikaw como si fuera lo último que le quedara en el mundo, pero éste corría cubriendo a Lulu junto a su banda para salir de ahí.
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Botellas quebrarse y más gritos, alguien como loco diciendo "¡La salida de emergencia, no se amontonen!" ,"¡Auxilio!" ,"¡Moriremos!" y frases parecidas llegaron a sus oídos. Decidió bajar del escenario ya que este comenzaba a llenarse de fuego y nuevamente la gente comenzó a empujarla, pidió auxilio pero fue inútil. Nadie reparaba en la desesperación de una rubia cuando tenían una vida propia que rescatar. El olor al humo inundó su nariz y algo cayó sobre su cabeza… Se tambaleó lentamente pero resbaló, se sostuvo de la orilla del escenario y contuvo la respiración. Aquel golpe la dejó anonada y perdió equilibrio…
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Su vista se nubló una vez más e intentó enfocarla.
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—"Saria… Saria… Oh Diosas…" —comenzó a marearse pensando en su amiga, preguntándose dónde estaría o si habría salido a salvo. Su tobillo se dobló y casi caía nuevamente. Su vista se volvió más borrosa— A..alguien… —susurró con tanto dolor.
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Todo se volvió oscuro, lo último que escuchó fueron los gritos de la gente.
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Continuará…
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Wow, hasta estoy sorprendida que continúe esto y la deja así… jijiji ¿qué puedo decir? Amo colocar a este Link así de descarado, al menos le di un giró diferente quiero creer. Gracias a todas las personas que me han apoyado, no se preocupen, he regresado y no abandonaré ningún Fanfic. El siguiente capitulo estará en estos días, se siente muy bien volver a escribir, en serio… Aunque pareciera que es el Apocalipsis, porque mal momento decidí regresar cuando está con ese problema en su sistema que no nos permite subir capítulos o historias en su debida sección –tenemos que subirla en otra parte y después modificar… bleh-.
Intentó enfocarme un poco más en la realidad de hoy en día, quizás es algo brusco o violento –lo dejó a su criterio- pero al menos sabemos que hay muchos problemas en esas edades. Así que intentó amoldarme a cada personaje y cómo reaccionaría cada uno de ellos. Procuró también no meter mucho OC's y prefiero utilizar personajes de la historia de Zelda a lo largo de sus videojuegos: aclarando, aquellos que no han jugado toda la saga de Zelda les diré cual es cada quién.
Zant, sabemos que pertenece a la saca de Twilight Princess al igual que Midna. Skull lo separe de Majora's Mask y Aveil también pertenece a la misma, es la pirata la cual roba los huevos de Lulu para quien no recordaba. Agahnim uno de los primeros malvados de la historia de Zelda en los videojuegos, hechicero –tengo el manga de Zelda donde sale él y me gusto la idea de colocarlo aquí-. Byrne sale en Spirits Tracks, aquel que esta del lado del malo y cubre su rostro. Y Vaati, sabemos que pertenece a Minish Cap. Maple, la vocalista de "Dark Wold" sale en la saga de Oracles Seasons/Ages al igual que Ralph y Veran –me pareció gracioso colocarlas como primas a ella y Midna, tienen cierto parecido-.
Espero les agrade esto de mi actualización, gracias nuevamente y me harían muy pero muy feliz si me dejaran un review además que me animarían en que actualicé ;D
¡Hasta muy pronto! ¡Son las 3 AM y en 5 horas entro a trabajar xDDDD!
Como dicen por ahí: "Un Review es igual un Link en calzones en tu habitación está noche"
