Mil perdones por la tardanza, pero estoy en exámenes y los profesores al final del cuatrimestre empiezan a mandarte cosas como locos y no he podido terminar antes la historia, pero al menos aquí está un nuevo capítulo de Fanny.

Este cap es un poco más serio que los anteriores, me salió así, pero bueno no os preocupéis que en el próximo habrá humor (se está cocinando la idea en mi cabeza, si alguna vez no me explotan mis amados profesores de la universidad empezaré con él).

muchas gracias a yourdeathangel91 y tani cullen que son las nuevas followers de este fic.

y ya sólo me queda despedirme y esperar que lo disfrutéis.


Otra vez lloviendo y esa humedad que se metía en los huesos, impidiendo por más que se insistiera en entrar en calor.

Gris era todo lo que veía por la ventana: las nubes grises, la gente al pasar con prisa y arrebujados en sus ropas de abrigo, los adoquines de la calle, el asfalto, los olores… hasta incluso la lluvia le parecía gris. Cuando estaba en casa siempre estaba en el jardín disfrutando del buen tiempo, absorbiendo todo el sol que podía y disfrutando de todos los colores y olores que existían.

Recordaba que su madre siempre decía que no podía ser bueno tomar tanto el sol y que las pecas en la cara solo eran signo de mediocridad, pero nunca hizo caso a lo que le decían. Había sido rebelde por naturaleza y lo que le dijeran a cerca de las modas y lo perjudicial del sol, no le importaba, incluso en alguna ocasión había resultado ser gozoso ver como en su familia enfermaban todos excepto ella.

"Esto ya no es casa" suspiró Fanny con abatimiento. Aunque los día de a tras había hecho buena temperatura y el sol brillaba con fuerza, las lluvias habían regresado para dotar a Londres de su característico manto gris, haciendo que la nostalgia mordiera más fuerte. En momentos como este, quería correr y coger el primer vapor que saliera con destino a Cádiz, pero se recordaba una y mil veces porqué estaba aquí: había llegado para quedarse poco tiempo, para hacerle una visita rápida a Gideon y después volver con los suyos, pero al conocer a los habitantes del Instituto, no tubo más remedio que escribir a su casa pidiendo que le trajeran más ropa, su estancia se estaba alargando por tiempo indefinido.

Las bisagras de la puerta se quejaron al abrirse y el sonido de unos zapatos por el suelo sacaron a Fanny de sus pensamientos. No le hizo falta volverse para saber quien era: su perfumen y el crujir de las faldas delataban a la neoyorquina que la había estado evitando casi desde el primer día en que la española puso un pie en el Instituto.

-Will te está buscando.-Comentó Tessa una vez llegó a la ventana donde estaba Fanny y se puso a su altura.

-Gracias Tessa.-Fanny se volvió y fue en dirección a la puerta para buscar al galés a ver que tripa se le había roto o que se había comprado nuevo y quería que ella lo viera.

-Espera un momento Fanny, quiero hablar contigo.

La pelirroja se sorprendió de aquellas palabras. No era algo común en la joven que buscara su compañía, puesto que cuando había intentado hablar con ella, la neoyorquina había salido prácticamente corriendo.

-Es sobre la conversación que nunca me atrevo a mantener contigo y que tú el primer día me animaste a hablar de ello.-Siguió Tessa explicando en vista de que Fanny se había quedado un poco desorientada por la sorpresa.

-Sentémonos,- propuso la española señalando los sillones que había al lado de la chimenea- preveo que va a ser una conversación larga.

Las dos chicas se sentaron junto al fuego, Fanny echó más leña al fuego y lo atizó para avivarle mientras esperaba a que Tessa empezara a hablar.

-Sé que no estás interesada en Will, que para ti es simplemente un amigo, incluso como tu hermano, pero no puedo evitar sentir celos hacia ti cuando estás con él.-La chica estaba mirándose las manos mientras se las retorcía encima de su regazo. La nefilim era consciente del trabajo que le estaba costando pronunciar aquellas palabras a la cambiante- Quisiera tener esa misma facilidad que tu tienes para relacionarme con él, pero mis sentimientos son demasiado fuertes y complicados. Quiero a Jem, estoy prometida y enamorada de él, pero no puedo dejar de pensar en Will y los sentimientos que me provoca, son tan fuertes que algunas veces creo romperme por dentro.- La muchacha levantó la cara y miró a su confesora esperando algún tipo de acusación por su parte, pero solo encontró una serena mirada incitándola a continuar hablando.- Algunas veces desearía arrojarme a sus brazos y quedarme allí para siempre, pero luego veo a Jem y veo que me necesita y que no puedo hacer eso. ¿Qué puedo hacer Fanny? Mi corazón está dividido y veo en los ojos de Will que le he hecho mucho daño y sufre por mi culpa.

-Lo único que puedes hacer es apretar los dientes para no gritar.-Respondió la pelirroja tras una breve pausa.

Tessa miró interrogante a la nefilim, no entendía porqué decía eso, pero su semblante serio decía que no estaba de broma.

-Cuando sientas que te rompes por dentro lo único que puedes hacer es apretar los dientes para que ningún ruido salga al exterior. Si algo me ha enseñado la vida es que ante los problemas de corazón solo tú puedes remediarlo.- La chica hizo una pausa, pensado en como decir la siguiente frase ya que podía sonar algo fuerte, pero era la realidad y lo que llevaba pensado desde hacía tiempo- Tessa, Jem tarde o temprano nos va a dejar- intentó ser lo más suave posible puesto que podían doler mucho esas palabras-, ¿qué vas a hacer entonces? Will no se va a rendir así como así si sabe que tiene alguna posibilidad.

-Pero eso es ser muy cruel. Esperar a la muerte de Jem para estar con Will, no creo que él quiera estar conmigo después de esperar a la muerte de su parabatai.

-Si él está convencido de que tú le amas, puede esperar, no me lo ha dicho literalmente, pero me lo ha dejado ver. Tessa, tienes que decidir poder tener la felicidad completa o solo un poco de ella. Estás prometida pero Jem se está muriendo, sí que es verdad que está mejor de salud y que toma menos droga, pero la enfermedad sigue ahí y no va a remitir. Will, aunque en el pasado te halla causado un gran daño, es un chico estupendo y que más de una quisiera como marido; respeta el que tú estés prometida con su parabatai, pero en el fondo quiere ser egoísta y esperar a su fallecimiento para poder estar contigo.-La pelirroja miró a los ojos a su compañera para ver en que grado le estaban haciendo cambiar de visión sus palabras, su don era la palabra escrita, nunca fue buena en oratoria.

-Entonces tu consejo es que le diga a Will lo que siento, pero eso sería como engañar a Jem.

-Tess, no te vas a encamar con él- Fanny se estaba empezando a desesperar con la joven neoyorquina, tal vez su madre fuera cazadora de sombras, pero la chica había sido criada como mundana y las costumbres victorianas eran un tanto estrictas-, sólo mantener una conversación con él. Decirle que sus sentimientos son correspondidos, pero que estás comprometida y no vas a cortar el compromiso, puesto que eres una mujer de palabra y sientes algo intenso hacia Jem, eso sin contar con que él es su parabatai.

La cambiante sopesó las palabras de la nefilim: en tiempos desesperados medidas desesperadas y estos momentos eran desesperados, asique necesitaban medidas muy desesperadas y las que proponía la española eran lo suficiente desesperadas para ponerlas en práctica.

Tessa se mordió el labio, suspiró y haciendo de tripas corazón se levantó del sofá levantando la barbilla y cuadrando los hombros dijo:

-Voy a buscarle y a decirle lo que siento.- Se volvió hacia la otra chica que todavía estaba sentada en el sofá con una ceja levantada intentando asimilar las palabras que acababan de ser pronunciadas- Deséame suerte.

Antes de que Fanny pudiera desearle suerte, o incluso abrir la boca, la puerta se abrió de par en par dejando entrar a un sonriente Will.

-Ah, estás aquí.-Comentó el chico yendo hacia donde estaban las chicas- Te estaba buscando, Cyril ha traído un encargo de armas nuevas y he pensado en practicar los dos un rato. Se lo he comentado a Jem, pero está ocupado con el violín.-Según iba hablando se acercó al sofá y se sentó en el reposabrazos mirando a Fanny con intención de irse pronto, evitaba la mirada de Tessa por razones obvias.

La pelirroja sonrió abiertamente y dejó entrever sus segundas intenciones a la neoyorquina, haciendo que esta última negara con la cabeza casi imperceptiblemente. Quería hablar con él, pero se tenía que empezar a hacer a la idea.

-Buena suerte.- La española se levantó y se volvió hacia el joven galés- Nuestro combate va a tener que esperar. Te dejo que practiques un poco más, seguro que te hace falta, Tessa quería contarte algo, yo mientras tanto voy a ver que hace Bridget en la cocina, seguro que puedo echarle una mano en la cena.

La pareja miró a su amiga con los ojos muy abiertos, ninguno de los dos se quería quedar solo con el otro, su última conversación no les dejó un buen recuerdo a ninguno de los dos. Pero ya era tarde decir nada, puesto que Fanny había salido.


-Ah, Fanny, que bien que te encuentro- la directora del Instituto se alegró de ver que la chica salía de la habitación.

-¿Algún problema del que no me halla enterado?-preguntó la chica mientras cogía el brazo de Charlotte e iban caminado tranquilamente por las intrínsecas galerías de la catedral.

-No tranquila, simplemente quería darte las gracias por el aceite de romero, me viene muy bien para la circulación, estaba empezando a notar las piernas un poco pesadas. Al parecer eres una caja llena de sorpresas, no solo nos cuidas culinariamente sino que además estás pendiente de que a nadie le falte de nada. Will está de un humor excelente desde que llegaste, Jem está más saludable,… hasta Henry necesitó de tu ayuda para que sus inventos fueran un poco menos explosivos.

-Me gusta ayudar a la gente.-la nefilim se encogió de hombros. El ayudar a las personas era algo innato en ella, muchas veces se había creado problemas por sacar a amigos de ellos. Pero eso era uno de sus muchos dones, cuanto más bochornosa era la situación y peor salida había, ella siempre salía ilesa e intachable.

-Me alegro muchísimo de que estés con nosotros, no sé que sería de mi sin ti. Entre la llegada de Cecily y la casi pérdida del Instituto, además de que Gideon se viniera a vivir con nosotros, el papeleo era inmenso y esto era una casa de locos.

-Charlotte, estoy muy a gusto con vosotros y no me pienso ir en mucho tiempo.-Se pararon delante de la habitación de Jem de donde salía una dulce música. Fanny quería hablar con él para ver como se encontraba e ir a ver el encargo de armas que había traído Cyril- Y antes de que me meta en la cocina para ayudar a Bridget, me gustaría pasar consulta a Jem. Aunque esté mejor de salud, la enfermedad está ahí y puede volver a manifestarse en cualquier momento.

-Estaré en la biblioteca por si me necesitas.-Sonrió la directora con cariño y dejó a la chica en frente de la puerta del cazador de sombras.

Fanny llamó a la puerta y la música instantáneamente cesó y Jem le dio permiso para entrar.

-¿Una composición para Tessa?-preguntó la española con una gran sonrisa cuando entró en la habitación.

- Estaba decidiendo para quien iba-respondió el chico con una sonrisa dejando el violín en el escritorio,-hay varias candidatas, aunque solo una está soltera y yo estoy comprometido. Puede que a Tessa no le guste que haga composiciones para otras mujeres.

-Te estás volviendo todo un galán James Carstairs -comentó la chica desde el sofá de al lado de la chimenea, sentándose el joven en el otro sillón delante de ella.- Esperemos que no tengas problemas con tu prometida por deleitar los oídos de otras damas.

-Tessa comprenderá que es por una buena causa- el joven plateado miró a su amiga atentamente y esta, al contrario que lo que habría hecho cualquier otra chica y apartar la vista, aguantó su inquisitiva mirada casi sin pestañear,- ¿por qué tengo la sensación de que tu buen humor esta empezando a desaparecer?

Fanny miró a su amigo interrogante, últimamente el tiempo acompañaba a su estado de ánimo pero creía que el único en haberse dado cuenta era Gideon, y este no había comentado nada al respecto si lo había notado. Finalmente suspiró, dándose por vencida.

-Me estoy empezando a deprimir-explicó la chica mientras se escurría un poco en el sofá, haciendo que sus largas piernas rebosaran por delante- y eso que desde que empezaron las lluvias me meto más con Will, pero últimamente está todavía más melancólico que yo, cosa que creía imposible.

-Eso puede ser un grave problema. El que Will ande como un espectro por los pasillos mientras piensa de cuantas formas se puede poner en peligro, es algo que ya vengo asumiendo desde que me dijo de ser mi parabatai, pero el que tú te unas a él, en lo que al estado de ánimo se refiere, puede ser el desencadenante de una tragedia.

-Solo acepto tragedias si es suicido colectivo o en caso de que alguien no se quiera unir al suicidio, tragedia griega. Aunque estoy abierta a otras opciones, como la tortura china.

Jem sacudió la cabeza con una sonrisa en los labios que no podía evitar. El que pasaran tanto tiempo su parabatai y la amiga de Gideon, provocaba que ambos en ciertas ocasiones hablaran como el otro, como acababa de pasar.

-No me gusta ser objeto de burla o mofa Carstairs- la chica se sentó rígida en el sofá y miró fijamente a su amigo,- asique cuéntame porqué esa sonrisita, al no ser que quieras que tu amada Tessa te vea sin dientes.

-Solo que has sido poseída hace un momento por Will. Lo que has dicho antes del suicidio es muy propio de él.

-En ese caso dejaré de estar tanto tiempo con él-comentó la chica alzando una ceja-, no me gusta ser poseída por otras personas, prefiero ser yo quien posea.-sonrió.

La chica miró el reloj, se estaba oscureciendo la tarde y no era por la lluvia, tendría que ir a la cocina a ayudar a Bridget con la cena. Aunque la cocinera tenía buena mano en los fogones, la gastronomía española todavía se le resistía.

Se puso en pie con un suspiro y miró a Jem todavía sentado en el sillón de enfrente.

-Me voy, tengo que ayudar a Bridget con la cena y a lo mejor si termino pronto bajaré al sótano a ver que explosivo invento tiene preparado Henry.- se inclinó hacia delante para darle un beso en la mejilla a su amigo.

-¿Qué puedo hacer para que se te pase la depresión?-preguntó el nefilim todavía sentado en el sofá.

-Trasladar el Instituto a España o traer el sol a Londes, dos cosas un poco imposibles, ¿no crees?.-La chica abrió la puerta y se encontró con un medio desorientado Will en la puerta- mira quien está en la puerta con pinta de estar más perdido que Henry en una situación convencional- la chica se hizo a un lado y dejó pasar al galés arrastrando los pies.- Me encantaría quedarme a escuchar tu gran historia de porque traes cara de susto, pero Bridget estará soltando sapos y culebras por la boca como no valla para la cocina ahora mismo.-le dio un rápido abrazo al moreno del que seguida correspondió el chico de buena gana y le dio un beso en la mejilla antes de salir de la habitación y cerrar la puerta tras de sí.


La cena trascurrió con normalidad, Fanny volvía a estar un poco animada e intentaba sacar en claro algo de los pensamientos dichos en voz alta de Henry, cosa que Charlotte le estuvo agradecida desde que llegó la chica al Instituto. Pero Tessa y Will, sentados uno en frente de la otra, evitaban mirarse y apenas hablaban, cosa que era bastante de extrañar por parte del galés.

-Will, ¿te ocurre algo?- preguntó Charlotte mirando con preocupación al joven que llevaba jugando con la comida desde que se había sentado a la mesa.

-Creo que está explorando la posibilidad de ser arqueólogo y empieza practicando con la comida.-comentó Jem desde el otro lado de la mesa con una sonrisa.

-No me encuentro muy bien- respondió el moreno levantado por primera vez la vista del plato,-quisiera irme a mi habitación a descansar.

Charlotte enseguida le dio permiso, diciendo que más tarde pasaría por su habitación para ver que tal se encontraba y si necesitaba algo. El muchacho solo asintió y salió de la habitación abatido y cabizbajo.

-Sophie, guarda la parte de Will-dijo Fanny una vez que el nefilim abandonó la sala-, lo más probable es que le entre el hambre a unas horas infernales y querrá algo de comida que ingerir, sino mañana tendrá un humor de mil demonios.

Después de cenar Tessa enseguida se fue a su habitación aquejada de jaqueca mientras los demás se quedaron de tertulia en el pequeño salonón que había al lado del comedor.

-¿Hay algo que tenga que saber?- le preguntó Gideon a Fanny discretamente y en voz baja. Aunque los demás estaban distraídos escuchando a Cecily leer, alguien podía escuchar la conversación.

-Sólo sé que han hablado esta mañana,- respondió la chica en el mismo tono- pero no sé que hablaron. Se supone que Tessa le iba a contar a Will lo que sentía por él, pero o disimulan su alegría muy bien o ha sido peor el remedio que la enfermedad.- suspiró y se hundió más en el sillón donde estaba- ¿y si he metido la pata? Lo único que quería era ayudar.

-Seguro que está todo bien, ve a hablar con Will o con Tessa o con los dos, yo distraigo a los demás, sobretodo a Jem.

Fanny sonrió agradecida a su amigo y con un apretón cariñoso en la mano abandonó la habitación.


Desde que había abandonado el comedor, Will estaba tumbado en la cama boca arriba con la vista fija en el techo intentando poner sus ideas en orden, pero al parecer era inútil y sus ideas no querían aclararse.

Una llamada a la puerta sacó al chico del hilo de sus pensamientos, intentó hacerse el dormido y no contestar, pero los golpes siguieron insistiendo acompañados esta vez de una amenaza de una voz bastante conocida a la que sin duda no podría ignorar. El moreno se levantó a regañadientes y fue arrastrando los pies hasta la puerta.

-Te traigo la cena- dijo la pelirroja cuando se abrió la puerta. La joven entro en la alcoba sin esperar a que su amigo se hiciera a un lado o le diera permiso para entrar.- Pensé que tendrías hambre y así tengo una escusa para que me cuentes que tal con Tessa.-Dejó la bandeja en el escritorio y se volvió hacia Will que todavía estaba en la puerta.

El galés fue hasta donde estaba su enérgica amiga pensando en que esa tarde la joven añoraba su hogar y ahora parecía como si nada hubiera pasado.

-Todo esto es muy raro,-habló el nefilim una vez sentado en el escritorio mientras trataba de tragar algo- primero me odia y ahora me ama.-Levantó la cabeza del plato intentando buscar alguna aclaración por parte de su amiga que estaba sentada en frente de él expectante ante el posible discurso de él.

-Si mal no recuerdo, tú hiciste algo parecido al principio de su llega al Instituto- Will se iba a quejar, pero Fanny había alzado la mano parándole antes de que pudiera abrir la boca.-Ya sé que no es lo mismo, que lo tuyo era por la supuesta maldición y todo eso, pero el daño se lo hiciste. Y también he de recriminarte que teniendo la mayor biblioteca de Europa en el Instituto, ¿nunca se te ocurrió buscar algún tipo de información a cerca de tu maldición? Te habrías ahorrado siete años de retorcimiento de entrañas.

-La verdad es que nunca se me ocurrió, pero ese no es el caso- el hablar con la española le había animado un poco y le estaba volviendo el apetito, se partió un generoso trozo de tortilla de patata y lo comió con gusto-, me podría haber dicho todo lo que sentía cuando yo le dije que la amaba.

-Las razones que halla tenido para hacer eso ahora no me importan, quiero saber qué pasó cuando yo me fui de la habitación.

-Al principio estaba reacia a hablar, pero luego me dijo que no hablara hasta que ella me lo dijera- Will dejó el tenedor en el plato y clavó la mirada en la ya casi inexistente tortilla.- Me confesó que estaba enamorada de mi, que había intentado con todas sus fuerzas que ese sentimiento desapareciera, pero no había tenido éxito. Me ha referido también que está enamorada de Jem y que no va a romper su compromiso con él, yo lo intenté en su día y tampoco pude. Se siente fatal con ella misma por haberse enamorado de los dos y no poder hacer nada para cambiar la situación.

La chica esperó paciente a que su amigo le relatara todo, pero en vista de que él no estaba por la labor de contárselo todo, tendría que optar por lo que Sócrates denominó mayéutica y que para ella era hacer pregunta tras pregunta hasta obtener toda la información.

-¿Y en qué ha quedado la cosa? ¿Qué vais a hacer a partir de ahora? Porque supongo que haréis algo.

-De momento el acuerdo al que llegamos el día que yo me declaré de no contárselo a Jem sigue en pie. Y del resto…- el chico suspiró abatido y se dejó caer contra el respaldo de la silla, parecía como si de golpe se hubiera vuelto muy viejo- Fanny no sé que hacer, sé que mi vida sin ella no tiene sentido y que si he de esperar a la muerte de mi parabatai para estar con ella lo haré. Sé que va a ser un duro golpe para todos, sobre todo para Tessa y para mi, pero Jem está enfermo y solo el ángel sabe cuando se va a reunir con sus padres.

-¿Ella no te ha comentado nada a cerca de la muerte de Jem?

-Sé que ha pensado lo mismo que yo, pero no me lo ha dicho en voz alta. No se atreve a decirme nada a cerca de Jem.

Fanny se pasó una mano por el rostro exasperada, aquella neoyorquina iba a acabar con la paciencia que no había agotado el galés que tenía delante. ¿Cómo se podía ser tan estúpida? Se preguntó la española, entendía que era una situación difícil la de ellos dos, pero no imposible. Nunca entendería a aquellas damas victorianas que en vez de luchar por lo que realmente quería, se quedaban encerradas en sus grandes mansiones sintiéndose desdichadas.

-¿Fanny?- preguntó Will ante la cara de exasperación de su amiga.

-La próxima vez que vea a tu amada le pegaré un garrotazo en la cabeza a ver si así se le ilumina la mente- la chica se levantó del asiento y se fue al pequeño salón donde estaban los demás- me voy a buscar a Gideon que es el único que me entiende en esta casa, y a falta de Freud, Lithwood no hace malos psicoanálisis.

-¿Y yo qué?- se quejó el moreno- estoy en plena crisis sentimental: la mujer de mi vida se va a casar con mi parabatai, está enamorada de los dos y yo estoy esperando la muerte de él para poder estar con ella.

A medio camino de la puerta, Fanny se dio la vuelta y silenció a su amigo con una mirada. Nunca había tenido motivos para silenciar a alguien con la mirada, a excepción de su hermano, pero Will no le dejaba otra opción y sabía que ese era el único camino que tenía para salir de la habitación.

-Ya hablaremos mañana-comentó la española con una voz plana y neutra- y si no queréis que Jem, Henry o Charlotte se den cuenta, comportaos como hasta ahora lo habéis hecho.-Sin dar opción a que el chico replicase salió de la habitación cerrando la puerta de tras de si suavemente. A pesar de apenas haber hecho ningún ruido, a Will le sonó como si hubiera sido un portazo.


-¿Estás bien?- preguntó Gideon en el pasillo al ver la cara de su amiga.

-Solo necesito salir a dar una vuelta.- La pelirroja miró al nefilim y sin más palabras él entendió perfectamente lo que querían decir aquellas palabras.

-Dame un minuto, voy por los abrigos y salimos.

La chica asintió y el mayor de los Lithwood se acercó para darle una abrazo, entre ellos las palabras sobraban.


Espero que no me critiquéis mucho por que sea un poco más serio este cap, de todas maneras...

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