N.A:
Bien heme aquí con un nuevo capitulo demasiado corto a mi parecer pero lo hice demasiado rapido para que se acuerden de mi, espero no tardarme demasiado con el sig capitulo el cual les prometo que será mas largo XD sin mas les dejo una pequeña pero importante advertencia: este fic contendrá a lo mucho 10 capítulos mas un epilogo. Bye
LUNA LLENA.
Capitulo 3 te perdono chico caballo.
Desesperación eso era lo que sentía en esos momentos, no podía encontrar al chico rubio que le gustaba o eso creía, aun le gustaban las cabelleras negras pero el tono rubio en Armin le atraía como una abeja a la miel, la excepción a la regla le llamaba él. Buscar eso era lo único que le quedaba, lástima que no tuvo suerte y se fue a lo que sería su clase de equitación.
Ahí estaba el maldito rubio de lo mas campante a lado de Mikasa quien lo miraba de mala manera y todo gracias al accidente en el comedor. Odiar las situaciones incómodas era su fuerte tanto como ser extremadamente franco al momento de decir la verdad, mierda que todos cometían errores y el era humano, pero lo que mas le molesto fue que se distrajo viendo al pequeño angel rubio y en un movimiento mal calculado termino en el piso, frente a todos lleno de tierra, baba de caballo y otras cochinadas que no quería identificar lo peor fue toda la clase riéndose de él. Joder que no era muy bueno con los caballos, pero de ahí a que Reiner le dijera chico caballo... Eso ya iba muy lejos.
Congelado, petrificado, en shock o como quisieran verlo, así quedo Jean Kirschtein al ver a su ángel rubio riendo de sus desgracias junto al que consideraba en estos momentos su rival. Con la poca dignidad que le quedaba se sacudió su uniforme, tomo su caballo y se fue de ahí, la clase había terminado, ya después se vengaría de Armin por hacerle sentir así.
El chisme de su caída estaba en boca de todos y eso lo disgustaba un poco nada fuera de lo normal, lo que si lo hacia enojar ver al rubio con otro y todo por su estupidez, al final del día no consiguió lo que quería Armin... Dormiría solo en una habitación y el también estaría solo, el problema ambas habitaciones estaban enfrente de la otra... Demasiada tentación para alguien como Jean. Se fue a descansar mañana arreglaría las cosas con el ángel rubio.
Y pasaron tres semanas para que eso sucediera. Podía ser muy ignorante en muchas cosas pero en esto... Hasta el mismo se daba cuenta que Armin Arlert lo estaba evitando y el arrepentimiento en Jean se había terminado dando paso a la furia y los celos que lo consumían día con día. Encontrar el momento adecuado para encarar al rubio fue mas difícil de lo que esperaba, así que sin mas opción decidió que era momento de escabullirse dentro de ese cuarto al cual tenia muchas ganas de entrar.
Lo vio tan lindo y lleno de vida, su corazón latió tan rápido que podía estar seguro que el rubio podía escucharlo, tomo valor y se dejo ver frente al rubio quien al verlo frunció el ceño, lo tomo del brazo para no dejarlo ir, el rubio se sorprendió, intento escapar, el agarre se hizo mas fuerte, tiraron la pila de libros a un lado de la cama y finalmente Armin termino boca arriba en la cama con Jean encima ejerciendo la presión necesaria para inmovilizarlo.
Labio contra labio, en una posición muy indecorosoa, un rubio sorprendido y un castaño de lo mas feliz, la lucha por fin había terminado y solo faltaba una palabra para que la cosas por fin estuvieran en paz entre ellos dos.
-lo siento.- se disculpo ante un rubio demasiado serio.
-¿Por qué?
-por todo… lo dije sin pensar y la verdad… yo.- fue interrumpido por un beso de mariposa por parte del rubio.
-te perdono chico caballo.- se burlo el rubio.
-gracias.- le dio un beso apasionado.
-y esto que significa.- lo abrazo por el cuello.
-lo que tu quieras.- se recostó en su pecho mientras juntos miraban la luna llena que había esa noche.
