Hola! Quería agraderle a Kyubi y a Sheza y también a Julieth Vapala por ahberme dejado su opinión. n_n.
Y también a todos los lectores anónimos que siguen la historia.
Domo arigatou gazaimasu!
Otosan: Papá.
Okasan: Mamá.
Sayonara: Adiós.
Ne: Oye, hey.
Domo arigatou: Muchas gracias.
Kairu: Kyle
Hazukashii: ¡Estoy muy apenado!
Hontoni: ¿De verdad?
Hai, mochiron: Sí, seguro.
Capítulo N°4: "Un domingo muy agitado."
Me levanté con muchos ánimos hoy. Rápidamente descorrí las cortinas dejando entrar los rayos del sol.
-¡Qué bueno! Está despejado.
-Es cierto. Parece como si ayer no hubiera llovido.
Unas pequeñas gotas adornaban las hojas del árbol frente a mi ventana.
-Ah… es verdad Kyle… hoy te despertaste muy temprano a pesar de que es domingo. –dijo Kero. Yo solo le contesté con una risa.
-Es que el día de hoy iré con Stan de día de campo al parque. –dije con una enorme sonrisa, tomando en mis manos sus diminutas patitas y comenzando a dar vueltas. Estaba tan feliz. –Si quieres puedes venir en secreto y te daré de comer sin que él se dé cuenta y así podrás ver lo maravilloso que es. – ¡Nos vamos a divertir mucho! Además hoy hace un bonito día.
Bajé las escaleras y me encontré con mis padres.
-¡Hola! Buenos días. –saludé.
-Buenos días.- dijeron al unísono mis padres.
-¿Por qué estás tan feliz? –me preguntó Ike.
-El día de hoy no pienso pelearme contigo. –sonreí.
-Qué alivio.-dijo Otosan*, sin apartar la vista de su periódico.
-Vaya Kyle te has despertado de muy buen humor.- dijo Okasan*.
-Haha. Es que el día de hoy saldré a pasear con Stan.
-¿Tenías planes? ¿Acaso lo olvidaste?- dijo Ike.
-¿Qué cosa?
-Hoy Mamá y Papá salen y tienes que encargarte de la limpieza. –dijo burlonamente. –No me digas que ya lo olvidaste.
-Ha llovido mucho últimamente y se acumuló mucha ropa sucia. Si quieres puedo quedarme ayudarte a sacar un poco. –me ofreció Mamá.
-No, está bien. No te preocupes, yo me encargaré de lavarla.
-Pondré en cesto de la ropa en la lavadora.
-Sí.
Mis padres se despidieron de nosotros. Bueno al menos me quedaba Ike para que con un poco de suerte me ayude con algo.
-Bueno, Ike, parece que solo quedamos tu y yo…
Cuando estaba a punto de terminar tocaron el timbre. Era Kevin el horrible y molesto amigo de mi horrible y molesto hermano.
-Parece que te quedas solo. Ojalá te diviertas.- me saludó y abandonó la casa.
-Ya entiendo.-me dijo muy decepcionado.
-Lo siento muchísimo. Nadie más que yo hubiese deseado estar desocupado. Es que se me olvidó por completo que hoy me tocaría asear la casa.
-Pues no hay nada que podamos hacer. –dijo resignado.
-De verdad lo siento.
-Está bien. Espero que podamos vernos pronto.
-Sí. Muchas gracias. Mañana te iré a buscar a la escuela, ya que salgo temprano.
-Hasta mañana entonces.- dijo Stan, un poco más feliz.
Stan se encontraba muy triste ya que ya tenía todo preparado, miró a su lado donde se encontraba su mochila. Y suspiró.
-Lo mejor será darle una carta para disculparme con él el lunes. –dije pensando en voz alta. –Bueno… ¡Es hora de comenzar!-me animé a mí mismo. Me puse a lavar los platos que se habían ensuciado durante el desayuno. -¡Kero! ¿Cómo vas con la ropa?- grité. Sí, así es Kero me ayudaba y no era porque yo lo hubiese obligado, para nada.
-El muy gracioso me dijo que no habría nadie en casa pero nunca imaginé que tendría que ayudarlo con estas cosas. Dijo metiendo más ropa en la lavadora y apretando el botón de encendido.
Luego me tocaba pasar el plumero para quitar el polvo que se hubiese acumulado. Después pasar la aspiradora. Limpiar los muebles. Limpiar la alfombra que se había manchado. "Gracias Ike" pensé. "Por hacerme las cosas más fáciles". Cuando terminé de refunfuñar sentí algo debajo de la alfombra la corrí y allí la encontré. ¡Era una carta Clow!
-¿Bosque?
-Qué raro. Se detuvo la lavadora.- dijo Kero acercándose demasiado al borde.
-¡Kero-chan! ¡Kero-chan! –lo llamé enseguida.
-¿Qué? –en su distracción cayó dentro de la lavadora y la tapa la cerró.
-¡Mira Kero! ¡Encontré una carta Clow!- fui hasta donde supuestamente se encontraba pero solo estaba la lavadora encendida. –No está. –me di la vuelta. –Bueno, no importa. –la guardé en mi bolsillo. –Después se la presumiré.
Cuando se terminó el enjuague de la ropa la puerta se abrió. Y Kero salió muy mareado.
-Ay ¡No quiero hacer esto! Un guardián tan poderoso como yo no tiene porque…
-¡Es cierto! Cuando terminemos con el aseo invitaré a Kero a tomar un delicioso helado. Le dije a Regiak por teléfono.
-Ni hablar. Tendré que ayudarle. Pero solo un poco.
Entré en la biblioteca, que se encontraba muy desordenada.
-Muy bien. Es el último lugar que falta. –abrí un poco la ventana para que se ventilara un poco. Y me dispuse a pasar la aspiradora por aquella sala. Algo se atoró. Creí que había sido cuidadoso al dejar todo despejado. –Ay no, se ensució de tinta.-dije al ver el pedazo de lo que parecía cartón manchado. La di vuelta para ver el reverso ¡Y era otra carta Clow! Exhalé de sorpresa. –Esta también es una carta Clow. El día de hoy tengo buena suerte. Encontré dos cartas en tan solo un día. Ah necesito limpiarla. Voy por una toalla, toalla. –dije feliz. De repente sonó el teléfono.
-¡Enseguida contestó!- dije subiendo las escaleras.
-¿Hola, Kyle?- era la voz de Papá.
-¿Papá?
-¿Podrías ir al comedor a ver si allí dejé un sobre azul? Sobre la mesa.
-Sí, aquí está. –dije entrando al comedor.
-¿Me harías el favor de traérmelo hasta aquí? Es muy importante para el caso que estamos exponiendo.
-¡Hai! Enseguida voy. –colgué y fui a mi habitación. Me puse mis rollers, tomé el sobre azul y me dispuse a salir, no sin antes avisarle a Kero-chan. -¡Ne* Kero, saldré por un momento!
-¿Pero, qué le pasa?-dijo Kero cargando un enorme cesto de ropa.
En la biblioteca habían quedado las cartas Clow recientemente encontradas. La carta manchada comenzó a brillar y la tinta de desvaneció lentamente, descubriendo su verdadera identidad.
-¡Muchas gracias Kyle! No sé qué haría sin ti.
-Ay, no fue nada. ¡Ya me voy! Sayonara* Otosan*.
Patiné hasta con casa con un sentimiento de profunda tristeza, durante el camino no podía dejar de pensar en todo lo que hubiéramos podida hacer con Stan en el parque.
-¡Ya llegué!-anuncié. -¿Kero? -Me sorprendí al ver desde afuera que toda la ropa estaba colgada.- ¿Kero? ¿Estás aquí? –dije entrando en mi habitación. Allí lo encontré, durmiendo en mi cama, al parecer estaba exhausto de tanta labor. –Domo arigatou*, Kero-chan.
-Ya no puedo más.-dijo medio dormido en un suspiro.
-Voy a preparar algo delicioso para el almuerzo. – entonces fue cuando sentí su presencia y un pequeño ruido. -¿Kero? ¡Kero, despierta!
-¿Qué pasa? ¿Ya vamos a almorzar?-dijo frotándose los ojos, sentado sobre la cama.
-Oigo ruidos muy extraños.
-¿Ruidos?
La casa se sacudió y tomé a Kero con mis manos y tal vez demasiada fuerza.
-¿Crees que sea un ladrón? –pregunté estúpidamente.
-Creo que viene de allí abajo.-señaló Kero.
-Ojalá que no sea un fantasma.-dije temeroso.
-Los fantasmas no salen a la luz del día.
-Quizás algunos si puedan.
Revisé el comedor, la sala, la cocina, pero no había señales de que nada anormal estuviera ocurriendo.
-¡Los ruidos provienen de la biblioteca!-me aseguró.
Me acerqué a la puerta para escuchar a través de ella.
-Vamos, entra. –insistió. Giré la perrilla y me asomé. Todo el cuarto estaba en tinieblas.
-Ay qué mala suerte. No se puede ver nada. –dijo kero por detrás de mí. Una pequeña rama se asomó por la puerta y me asusté. -¡Ah!-la puerta se abrió de par en par y allí se podía observar un enorme amasijo de ramas y troncos entrelazados entre sí. Cerré la puerta con fuerza y corté la rama que asomaba.
-¿Qué fue esa cosa?-pregunté. Kero tomó del piso la pequeña rama.
-Parece la rama de alguna planta.
-¡Pero en la biblioteca no tenesmos arboles!- grité. La rama se desvaneció.
-Esto es obra del terrible Bosque.-dijo Kero.
-¿Una carta Clow? Ahora que lo mencionas… recuerdo que hoy…
-¿Qué?
Las ramas y troncos empezaban a crecer más y más y en el espacio en la biblioteca les era insuficiente. Comenzaron a empujar la puerta. Kero y yo la sosteníamos mientras él me gritaba.
-¡Dejaste las cartas Clow sin escribir tu nombre! ¡Eso es muy peligroso!
-Pero pensé que no sería problema mientras la carta estuviera así, además, sonó el teléfono.
-¡Eso está mal! Es necesario que escribas tu nombre en las cartas, de esa manera obedecerán todas tus órdenes.
-Pero esas cartas estuvieron dentro de casa todo el tiempo ¿Por qué no había sucedido nada extraño?- pregunté deteniendo la puerta. Él se quedó pensativo unos instantes.
-¿Por qué será? Bosque es una carta tranquila y amable. No es la carta capaz de hacer este tipo de desastres.
-¿Entonces por qué lo hace?- Kero soltó la puerta y esta se abrió dejando pasar algunas ramas, una de ellas comenzó a enroscarse en mi pierna. -¡Kero! ¡Kero! ¿Qué vamos a hacer ahora?- grité tratando de soltarme. Una rama lo atrapó a él también.
-¡No puedo pensar! ¡Esta rama me está ahogando!-gritó.
-¡Ahh!-parecía que no había salvación. De pronto tocaron el timbre. ¿Quién podría ser en un momento como este? "¿Qué haremos? Pensé. Si alguien entraba y veía lo que estaba pasando. Todo quedaría descubierto. Bosque crecía a pasos agigantados. Y no dejaban de tocar el timbre.
-¿Quién podrá ser?
-Vaya pregunta, si abres te enterarás.- bromeó Kero. Me enojé, definitivamente no era momento para chistes.
-Si alguien ve esto, será un gran escándalo con todo el vecindario.- mas ramas comenzaban a salir por la abertura de la puerta. Tocaron el timbre una vez más. -¡Enseguida voy! Grité.
-¡¿Por qué le contestaste?- Ah. Me tapé la boca mil veces arrepintiéndome.
-No fue mi intención.-contesté. El timbre sonó tres veces más casi sin intermitencias.
-Por el momento mejor me convertiré en… - dijo y se quedó completamente inmóvil.
-¿Qué sucede Kero?
La puerta de la biblioteca se abrió de sorpresa arrojándome al piso para luego levantarme del pie con sus ramas y avanzando hasta la puerta principal.
La puerta principal se abrió. Y quise morirme. Me tapé la cara del miedo. Alguien avanzó y solo atiné a decir. –No le prestes atención a esto.
-Hola.-dijo Regiak. Mirando la extraña posición en que estaba.
-¡Ah! Eres tú RegiRock.
-Vine a ver si querías hacer algo, porque estaba muy aburrido en casa.-dijo liberando a Kero de la rama que lo tenía atrapado. Luego tomó la rama que rodeaba mi pierna y la desenroscó para dejarme libre.
-¿Estás haciendo limpieza en tu jardín?- me preguntó.
-No es eso. Es una carta Clow llamada Bosque.-respondí.
-Ah.
-Kyle, este es el momento para convertirlo en carta. –dijo Kero.
-Uh hu. Me descolgué la llave que siempre llevaba conmigo en caso de emergencias. Llave que guardas los poderes de la oscuridad, muestra tu verdadera forma ante Kairu, quien aceptó la misión contigo…. ¡Libérate! Regresa a la forma humilde que mereces…. ¡Carta Clow! Todas las ramas comenzaron a brillar y a retroceder hasta llegar al lugar de origen. La biblioteca.
-¡Qué bella toma!-dijo Regi que había sacado su videocámara. Miré para todos lados.- ¿Acaso sucede algo malo?- me preguntó.
-La carta debe estar tirada en cualquier lugar.- dijo Kero.
-Pero entró a esa habitación.-señaló Regi.
-Es cierto puede estar en la biblioteca.-asentí.
-¡Perfecto! Hay que recuperar la carta Clow.- dijo Kero.
-¡SI!- sentimos la casa temblar. ¿Otra vez? Las ramas regresaban y con más potencia.
-Kairu* ¡Arriba!- gritó Kero.
Subimos la escalera y una enorme rama nos siguió. Seguimos nuestro camino hasta el techo de mi casa. Justo cuando pensamos que era el final, que las ramas nos aniquilarían subieron aún más arriba. Se enroscaron por todo el balcón y comenzaron a salir hojas de todas las ramas.
-Parece que ya se tranquilizó.-dije.
-Como recibió los rayos del sol, se sintió satisfecha.-dijo Kero.
-¿Pero qué vamos a hacer con esto?-preguntó Regi.
-Si intento convertirla en carta estoy seguro que volverá a crecer.
-Necesitamos ir a donde está la carta para sellarla por completo.-dijo kero.
-¿O sea que hay que ir hasta la biblioteca?- pregunté.
-Así es.
-¿Qué es ese ruido?- quise saber de una vez.
-Suena como si un elefante estuviera caminando. Dijo Regi.
-Ya entiendo. Ese ruido es un crujir, a la carta aún le falta crecer. –explicó Kero-chan
-Pero si estaba muy tranquilo.
-El necesita recibir los rayos de luz en todo su tronco.- se alarmó Kero.
-¡Va a destruir la casa!- se dio cuenta Regiak.
-¡No lo hagas!-grité en vano.
-Ha llegado tu turno Cardcaptor Kairu.- me animó Kero.
Y fue entonces que me di cuenta que todo este tiempo había estado usando una falda, más bien un vestido. Mi ropa había mutado en un extraño vestido rosa y con mangas, cuello y un pliegue al final de mismo blancos. Guantes y botas blancas y medias altas blancas también y en mi cabeza una especie de vincha con alas a sus costados.
-¡Hazukashii*!
-Déjate de tonterías. Hay cosas más importantes que preocuparse por como luces.-me regañó Kero, sacudiendo su patita.
-Yo creo que te ves muy bien. Dijo Regi sin dejar de filmar.
-Ugh. – odiaba que mis ropas cambiaran, pero no lo odiaría tanto si cambiaran a algo más masculino. Después de todo yo seguía siendo un varón. Sin importar lo que diga Kero-chan.
Kero y yo tratábamos de caminar a través del piso que a estas alturas yo no era piso sino una masa de troncos sobre el mismo. Incluso tuvimos que arrastrarnos por el suelo, sor sobre los troncos que se habían levantado del piso. Todo esto en absoluto silencio, por miedo a la reacción que la carta pudiera tener.
-Por aquí se puede pasar.- dijo Kero bajando por lo que sería la escalera. Regiak iba por detrás, grabándolo todo. –Falta un poco más. –de repente la casa se sacudió nuevamente.
-Démonos prisa.-dijo Regi.
Bajamos por las escaleras.
-¿Qué es ese ruido?-pregunté.
-No lo sé. –dijo Regi.
-Parece… -al pisar el suelo me di cuenta… -Es agua. –el piso de la biblioteca estaba inundado.
-Que yo recuerde no salía agua de la carta Bosque.-dijo Kero a mi lado.
-Tal vez sea de la otra carta Clow… dije.
-¿Qué? ¿Encontraste dos cartas Clow dentro de la casa?
-Hai. -Asentí.
-Eso significa que… -al mirar de donde nacían las ramas y troncos encontramos una pequeña nube que llovía únicamente sobre el tronco del que emergían todos los demás. –Lluvia también estaba aquí.
-¿Lluvia?-preguntó Regiak.
-Es la carta de la lluvia. Como Bosque y Lluvia permanecieron juntas, ambas crearon esta jungla tan espantosa. ¡Vamos Kairu!
-¡Hai!
-¡Qué emoción! Ha llegado el momento.-dijo preparando su cámara.
-¡Lluvia, Bosque!- les grité. ¡Ya basta de hacer travesuras! –Lluvia se detuvo.
Lluvia se colocó justo sobre mí y descargó su peor ataque. Corrí para evitar el diluvió que cayó sobre mí. Pero la nube me perseguía.
-¡Kyle, deja de jugar! ¡Séllala de una buena vez!-gritó Kero.
Saqué una carta. Era mi oportunidad. La iba a atrapar, como sea. La lancé.
-Carta creada por Clow, necesitamos de tus virtudes, brinda aquellos poderes mágicos a esta llave que es mi báculo mágico… ¡AGUA!- de pronto Agua tomó control del agua de Lluvia. -¡Agua! ¡Conviértete en cadenas de justicia!- Agua atacó a Lluvia y la encerró en una burbuja.
-¡Qué bien! La atrapó.- dijo feliz Kero-chan.
-¡Regresa a la forma humilde que mereces! … ¡Carta Clow! – el agua del piso se desvaneció y Lluvia fue finalmente capturada.
-Lo lograste Kyle.-dijo Regi.
-Ahora solo falta encargarme del árbol que está destruyendo mi casa. ¡Y es Bosque!-me di vuelta bruscamente.
-¡Espera!-dijo Kero.
Entonces todas las ramas y troncos empezaron a brillar y a retroceder hasta llegar a la biblioteca desde donde habían nacido. Regresó a su forma original. Una dama con el cabello con pequeñas hojas. Sonrió y simplemente se convirtió en carta Clow.
-¿Ves cómo tenía razón? Bosque es una carta muy gentil.-dijo Kero.
-Seguramente ella y Lluvia son muy buenas amigas.-dije.
-¡Miren eso! Es un arcoíris.-señaló Kero. Un bonito arcoíris cruzaba mi sala.
-Qué hermoso es.-dijo Regi.
-K-a-i-r-u- escribí en la carta bajo el nombre de la misma.
-De esta manera todas las cartas Clow obedecerán todos tus mandatos ¿Entendiste?
-Hai. Ya aprendí la lección.
-Bueno yo iré a dormir un poco. –dijo cansado. Volando hacia la cama.
-Qué descanses. –dije.
-Kyle ¡Ayúdame con esto!-gritó de repente Kero.
Cuando fuimos a ver qué estaba pasando, nos encontramos con una horrible sorpresa…. ¡Todo estaba desastroso! Pareciera que nunca hubiese aseado mi casa.
-¡No! Yo lo había dejado perfecto. –me agarré de la cabeza. –Mis padres no tardan en llegar y la casa es un desastre. –dije resignado.
-No te preocupes Kyle. ¡Yo te ayudaré a limpiar y ordenar!-dijo amablemente RegiRock.
-¡Ah! ¡¿Hontoni*?- dije ilusionado.
-¡Hai, mochiron*!
-¡Ah! ¡Arigatou!-grité, abrazándolo por el cuello.
-Bien ¿Qué estamos esperando?- dijo arremangándose la camiseta.
-Yo me encargaré de la sala.- dije entusiasmado. Todo era más divertido si lo hacía con Regiak.
