Capítulo IV
Encierro
Eran aproximadamente las once de la noche y dos jóvenes estudiantes de Konoha se encontraban encerrados en el aula número 35 del lado este de Konoha, que no se hallaba en planta baja. Este salón estaba al final de un pasillo de diez salones y solo tenía tres ventanas altas y ninguna conexión con otra aula, las paredes eran de ladrillos así que sería imposible romperlas y la puerta era de madera, pero no cualquier tipo de madera, era una bastante resistente. En conclusión los dos jóvenes que estaban en el salón se dieron cuenta que estaban completamente jodidos.
El pelinegro perdió la esperanza de llegar a su casa hace aproximadamente unas tres horas, momento en el que se insulto a sí mismo por haber dejado su celular en el casillero. También insulto a Naruto por no tener celular, el sí que era dobe. Desde que discutieron por unos cuantos minutos cuando se cerró la puerta el dobe no le había vuelto a hablar, y era extraño, porque en los dos días que llevaba conociéndolo ya podía decir que era del tipo que nunca se callaba. Un sonido de un estomago rugiendo saco de sus pensamientos al pelinegro.
-…Creo que tengo hambre- dijo el rubio, levantándose de la esquina donde había estado rato sentado- Teme ¿tienes algo de comer?.-
-No- Respondió secamente- Y si tuviera no te daría nada.-
-¡Idiota, vamos tengo mucha hambre! Debes tener algo por allí.-mira en dirección de la mochila del pelinegro-
-¡Que no tengo nada! Además es tu culpa que estemos aquí.-también se levanta del suelo-
-¡¿Qué?! ¡Como que mi culpa!-le grita y se acerca a el tomándolo por el cuello de su camisa-
-Si no fuera por ti ya estaría en mi casa descansando cómodamente.-le dice mirándolo con enojo y también cogiendo el cuello de su camisa- ¡Quien sabe a qué mujerzuela lastimaste para que viniera a encerrarnos!-le grito-
-Bastardo yo no le he hecho nada a ninguna mujer –afinca su agarre- Seguramente tú fuiste el que le destrozo el corazón.-
-Ja, no sé de qué rayos hablas.-también afinca su agarre- ¿Qué, quieres golpearme dobe? Atrévete, te reto-
Naruto lo miraba fijamente de nuevo y estuvo a punto de golpearlo, alzo su puño pero no lo hizo, se detuvo…De nuevo sintió esa opresión en el pecho – No vales la pena- dijo finalmente soltándolo del cuello y caminando en dirección opuesta-
-….- Y esa fue la gota que derramo el vaso para el Uchiha, no solo lo había provocado sino que le había dado en su orgullo con un "No vales la pena" ¡¿Qué demonios significaba eso?! Sintió toda su frustración llegarle hasta el cuello y se lanzo sobre Naruto dispuesto a golpearlo, el rubio no se lo esperaba y terminaron cayendo hacia el suelo-
-¡¿Qué rayos te pasa?!- dijo, sobándose la cabeza donde se había golpeado al caer-
-¿Te crees mejor que yo, dobe? –le dijo con mucho enojo y lo halo por la camisa nuevamente- ¡No lo eres y jamás lo serás!-
Y esta también fue la gota que derramo el vaso para el Uzumaki que inmediatamente le respondió con un golpe certero en su mejilla, el otro escupió un poco de sangre de su boca y le devolvió el golpe.
-¡¿Por qué diablos me odias tanto?!-le grita el joven rubio empujándolo hacia un lado-
-¡Porque eres un idiota demasiado molesto!-le responde mientras lo patea cerca de su estomago-
-¡Aquí el idiota molesto eres tú! ¡Teme!-se sostiene el estomago y se lanza a golpearlo de nuevo-
-¡Usuratonkachi!-
En este punto habían rodado por varios lados del salón, golpeando y devolviendo golpes, sacando toda la frustración que ambos sentían. La rabia que sentía el pelinegro por estar atrapado y seguramente ser severamente reprendido por su padre Fugaku, todo gracias al idiota de Naruto.
Y Naruto deseando jamás haber conocido al imbécil petulante hermano de Hinata… Sin embargo ninguno se espero lo que pasaría, mientras estaban intentando golpearse de nuevo, rodaron por el suelo y el rubio se golpeo en la cabeza con la esquina de una de las mesas de metal.
-¡Ahh!-grito con dolor y se llevo las manos a la cabeza- ¡Mierda, Teme!-estaba sangrando-
Sasuke se sintió asustado al escucharlo gritar, pero se acerco rápidamente e intento ayudarlo a sentarse olvidándose completamente de la pelea.
-¡Idiota!... ¿Estás bien?-lo miro con un poco de preocupación, que no entendía y vio la sangre en su mano-
Naruto lo miro y estuvo por responderle pero por momentos la opresión en su pecho se sintió muy fuerte. El dolor que sentía en la cabeza le provoco una punzada que le hizo perder la conciencia, cayó en brazos del pelinegro.
-¡¿N-Naruto?!-
10 de octubre del año 1394, calendario ninja.
Un atardecer muy hermoso y un ambiente calmado se sentían en el aire. Dos hermanos de cabello negro y piel muy blanca estaban transitando una de las caminerias de la aldea de Konoha tomando su camino de vuelta a casa luego de un fuerte entrenamiento en el bosque.
-¡Hermano, vamos cárgame!- le imploraba a su hermano mayor, el menor de los dos-
-Otouto ¿Que te he dicho sobre cargarte en público?-le reclama intentando sonar molesto sin realmente estarlo-
-Pero es divertido..-le dice el menor con voz decepcionante.-
-Uff –el mayor suspira- ¿Qué voy a hacer contigo?- finalmente se decide y lo levanta, colocándolo en sus hombros y sonriendo-
-¡Gracias niisan! –Ríe muy entretenido. Que su hermano mayor lo llevara en sus hombros era lo más divertido del mundo.-
Los hermanos Uchiha eran conocidos por ser muy unidos, Sasuke no podía estar tranquilo sin el cariño y la aprobación de su hermano e Itachi simplemente no podía vivir sin Sasuke. Para el menor su hermano mayor lo era todo para él pues era el miembro en su familia que le demostraba que de verdad le importaba, y a Itachi solo le importaba él.
Eran las seis y treinta de la tarde, luego de unos minutos el mayor camino en silencio con su hermano, con su mente en otro lado. Recientemente había recibido un cuervo con un mensaje del que aun no sabía el nombre del destinatario, lo había dejado preocupado.
-Niisan ¿Por qué ese niño está siempre tan solo?-La voz de su hermano menor le llamo la atención y lo saco de sus pensamientos. Observo en la dirección en que este señalaba.-
Itachi lo miro por unos segundos, era un niño rubio que se encontraba sentado en un pequeño puente mientras observaba el enorme lago de Konoha.
-¿Ese niño es tu compañero en la academia verdad?- el menor asintió y continuo- Veras otouto, ese pequeño perdió a sus padres cuando nació.-le dijo tranquilamente-
-¿Quee? Pero entonces ¿quién cuida de él? ¿Y quien lo ayuda con su tarea? y…-
-Otouto, el no tiene nadie que lo ayude con eso, pero no es su culpa.- volteo de nuevo hacia el niño rubio -
-Esta solo…-murmura el menor con dolor, de alguna forma podía entender a ese otro niño. El sin su hermano Itachi se sentiría así.-
-Mmm…-el mayor piensa por unos momentos hasta que sonríe y decide hablar- ¿Otouto quieres que vayamos a saludarlo?-
El menor se sorprende y asienta con la cabeza, algo apenado. Itachi le indica que se baje de sus hombros para ir y que así este a la altura del otro niño. Sasuke toma de su mano y se dirigen hacia él.
Cuando más se acercaban el mayor sintió hasta que logro ver que había una persona mas además de ellos observando al niño rubio, una joven ninja al parecer de cabellos negros y largos. Al darse cuenta de que los dos jóvenes la observaban, volteo.
- Tú… -murmura el pelinegro…La joven sonrió –
Naruto sintió a gente a su alrededor y también se volteo a verlos, sorprendido.
9 de abril del año 2014
"Jamás debí empezar a golpearlo" era todo lo Sasuke tenía en su mente desde alrededor de tres horas, serian aproximadamente las dos y algo de la mañana...Si estaba contando bien claro. Hace tres horas tuvo una pequeña pelea con su molesto y torpe compañero de clases el cual no pudo hacer algo más tonto como el dejarse caer tan estúpidamente y golpearse la cabeza, y no solo eso, sino que también tuvo que sangrar mucho. El Uchiha tuvo que actuar rápido si no quería que algo grave pasara y ahora estaba sin camisa puesta y con el Uzumaki en sus piernas.
-Jamás podre volver a usarla…Maldición.- pensaba el pelinegro, entre el desespero y lo poco que pensó que podía hacer solo se le ocurrió hacerle un vendaje con su propio uniforme, el arrancar una parte no serviría porque tenía que hacer suficiente presión y así que decidió sacrificar su camisa.- No puedo quedarme dormido por este usuratonkachi..-suspiro y bajo su rostro observando al rubio- ¡Despierta ya dobe!-grito y el dobe ni se inmuto. Siguió dormido en sus piernas con su respiración lenta. -…Al menos respira-pensó.-
Dos horas más pasaron cuando Naruto finalmente despertó. Llevo una mano a su cabeza inmediatamente por culpa el dolor y abrió los ojos con lentitud… Al abrirlos se sorprendió, estaba cómodamente acostado en las piernas del bastardo del Uchiha y podía ver todo su rostro de frente a él, dormido.
-¡A-Aghh!- Y grito por la impresión y la molestia, despertando al pelinegro que abrió los ojos inmediatamente y por puro instinto se doblo hacia el rubio para entender que le ocurría. Solo fueron unos segundos los que pasaron en los que Naruto se asusto e impulsivamente intento levantarse…Mala decisión la de ambos porque terminaron frente a frente, uniendo sus labios en un beso y con expresión de sorpresa, sonrojo y disgusto.
-¡Maldito dobe!-
-¡Maldito teme!-
Dijeron al mismo tiempo, y no se hablaron ni miraron más en toda la noche.
Fin del Capítulo IV
Siguiente: Capítulo V- Estudios.
