Feliz, feliz Navidad.

Chapter IV – Señor Carlisle Cullen v/s Las luces navideñas.


Emmett POV

Oh, nieve… tan blanca, pura, suave, blanda… liviana, fría… me quema, me duele ¡Me arde! Deje caer la bola de nieve que tenía entre los dedos, mientras sacudía mi mano un spray de agua se salpicó para todas partes. Dejando de lado mi oda a la nieve me dediqué a mi honorable y nunca bien ponderado padre al cual todos llaman Carlisle… señor Carlisle Cullen para los amigos, papá para sus hijos.

El señor cabeza dorada subía, concentradamente, por cierto, la escalera apoyada estratégicamente en el tejado de nuestra casa, mientras que en la mano derecha ostentaba una enredadera de luces navideñas cuyo largo se extendía desde, ahora, el tejado y una caja en el césped. Cuando estuvo arriba, bien apoyado, me sonrió… yo sólo lo miraba pensativo.

—¿Qué sucede hijo? —Preguntó tratando de desenredar las luces—. ¿Por qué no subes? Hay una magnifica vista desde aquí arriba…

—Na —Me encogí de hombros—. Ya la estoy viendo.

—Eu… pero cómo… —Alzó una ceja y yo de la nada saqué una fotografía que tenía sobre la vista desde arriba del techo de mi casa, sólo que era del año pasado.

—No creo que haya cambiado tanto en un año… —Sonreí viendo la fotografía—. Además, si subo, puedo caerme y romperme todos mis delicados y no bien calcificados huesos… ¿Olvidas que soy un pobre niño mal alimentado?

—¿Qué? —Mi padre suspiró—. Cualquiera que te oyere pensaría que eres un pobre muchacho maltratado…

—¿Y no lo soy? —Repliqué—. Me quitan la TV, mis series favoritas, el Internet… ¡Mi horóscopo!

—Oh pobre niño —Dijo mi padre con otra de sus sonrisitas—. Qué hará ahora el pobre Emmett sin todas esas cosas.

—¡No lo sé! —Grité desesperado casi gimoteando—. ¡Mi horóscopo me daría la respuesta!

—Sí, claro —Agregó sarcásticamente, tomando la punta de la enredadera, ahora si estaba libre de todas las ataduras—. Bien, supongo que tendré que ponerlas yo solo.

—No te vayas a caer, papá… recuerda que aún no redactas tu testamento —Musité.

—Descuida… no te dejaré solo… de eso puedes estar seguro —Finalizó para luego empezar a colocar las luces por el perímetro del techo, con ayuda de aquella engrapadora.

Yo, mientras, trataba de desenredar las luces restantes, pero era tan aburrido que mejor las deje ahí, aún más enredadas de lo que estaban. Bien, sería un buen ejercicio mental para mi padre. En cambio encontré algo más interesante que hacer. Fastidiar a mi padre… era tan fácil y divertido.

—Oye papá —Llamé—. ¿Tú sabes quién es más grande? ¿La luna o el sol?

—Lógicamente que es el Sol, hijo —Respondió sin prestarme demasiada atención.

—¡No! La luna, porque a ella la dejan salir de noche —Reí y mi padre sólo levanto la vista con una ceja arqueada—. Y…Y… ¿Y sabias qué existen ironías de la vida? Como que "Todo junto" se escribe separado y "Separado" se escribe todo junto

—¿Emmett, estás bien? —Él parecía realmente preocupado.

—Es que tomé demasiado chocolate caliente —Dije tomando el otro extremo de la enredadera de luces que mi padre estaba colocando, entonces me acordé de algo—. Por cierto… a lo mejor y mamá ya tiene listo las otras tazas de chocolate caliente… ¡Mejor voy a ver, antes de que Alice se lo tome todo!

- Ve… nada más no te lleves el ¡Caaaableeee!

Demasiado tarde, mi padre me lo había advertido, pero como soy un poco despistado, pero sólo un poco, no me di cuenta del cable en mi mano y lo jalé con papá y todo.

—¡EMMETT, AYUDAME! —Decía mi papá colgando del techo, al parecer estaba aterrado, por "Una de aquellas ironías de la vida" y no sé cómo. Mi progenitor estaba ahora de cabeza, amarrado de un sólo pie al cable mientras que se balanceaba de aquí para allá—. ¡LLAMA A ALGUIEN!

—¡NO! ¡ME VOY A QUEDAR HUÉRFANO DE PADRE! —Grite desesperado—. ¡ME DIRÁN BASTARDO! ¡Y ME TENDRE QUE TRANSFORMAR EN EL HOMBRE DE LA CASA! ¡CONDUCIRÉ UN LUJOSO MERCEDES BENZ! ¡SERÉ DIRECTOR DE UN HOSPITAL, ADEMÁS DE SER EL MÉDICO MÁS RECONOCIDO DE TODO EL ESTADO! ¿¡POR QUÉ MUNDO CRUEL! ¡SOY MUY JOVEN!

—Ejem… —Carraspeó mi padre quien seguía colgado—. ¿Podrías…?

—¡Oh, sí claro… la ayuda! —Inflé mi pecho con aire de autosuficiencia y coloqué mi voz de superhéroe—. No temas muchacho… Iré por refuerzos.

—Sí pero rápido, la sangre se me va a la cabeza y me estoy mareando —Musitó.

Asentí y entré a la casa. Subí las escaleras más que rápido, tenía que buscar ayuda. Revolví los cajones de mi cuarto hasta que encontré lo que buscaba. De inmediato baje las escalas pero antes me senté a tomar mi chocolate caliente, que, por cierto, estaba listo y muy caliente.

—¡Quema, quema, quema! —Saqué mi lengua para que se enfriara brindándome viento con mi mano, dejé la taza encima de la mesa—. Pan tostado, por favor.

Tuve que esperar a que el estúpido tostador calentara mi pan, el cual devoré, literalmente, mientras mi madrecita me observaba con una interrogante en el rostro.

—Hijo ¿Podrías decirme por qué sacaste estos juguetes? —Preguntó señalando los muñecos sobre la mesa.

—Vamos a ir a una misión súper secreta, nada dramático. Algo usual en la vida de cualquier niño normal de seis años —Me puse de pie, tomando mis muñecos—. Bueno preciosa… he de marchar hacia mi destino ¡Adiós, mamá!

Salí más que rápido de allí, mi padre, tal y como lo deje, estaba allí… aun colgando…

—Que perezoso eres, ni siquiera has hecho el mínimo esfuerzo para salirte —Dije con algo de enfado—. Pero claro, esperas a que venga un tercero para que te ayude.

—¡Señor Cullen! —Exclamó alguien a un costado, horrorizado. Miré en aquella dirección y vi… lo VI… era… nuestro vecino a punto de saltar la cerca para ayudar a mi padre, entonces fue cuando saqué mi pistola lanza agua y le amenacé—. ¡NO SE ACERQUE!

Él se detuvo al instante, levantando las manos.

—Ni se le ocurra poner un pie en nuestro bello y hermoso jardín —Masculle.

—Hijo, el vecino sólo intenta ayudarnos… por cierto ¿¡Dónde está la ayuda que fuiste a buscar! —Razonó mi padre.

—Cállense… yo soy el que hace las preguntas aquí —Mandé a hacer silencio y dirigiéndome al vecino nuevamente—. Ahora, usted… si no quiere recibir un baño invernal, retroceda de inmediato.

—C-Claro —Movió la cabeza y comenzó a retroceder lentamente—. ¿Puedo llamar al servicio de emergencias, pequeño?

—¡Pequeño, mis zapatos de bebé!… ¡No llamara a nadie! —Grité—. El señor Cullen y yo tenemos cuentas que arreglar…

—Okay —Hice como que apretaba el gatillo, fue entonces cuando nuestro vecino corrió despavorido hasta su casa.

—¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer? —Me reprochó mi padre observándome de reojo—. Él pudo haberme ayudado…

—Y yo también —Sonreí mostrando mis figuras de acción—. Mira a quien traje. Superman… Batman, La Mujer Maravilla, Linterna Verde… ¡Flecha Verde!, El Increíble Hulk… Flash… una foto de Bruce Willis… a Rambo… ¡Y a Boss LightYear!… y esta tijera…

—¿Vas a cortar el cable? —Consultó algo atemorizado.

—No se me había ocurrido, fíjate —Dije como si una nueva idea se me viniera a la mente—. ¡Pero que fantástica idea!

—¡Detente! —Gritó cuando estaba a punto de cortar el cable.

—¿Qué es todo ese escándalo? —Mi madre salió de la casa—. ¡Emmett!… ¡Carlisle!

—Ay… al fin alguien cuerdo —Suspiró aliviado mi padre—. Me quiere matar…

—No, tranquilo, mi amor —Le dijo mi madre tratando de hacer algo mientras yo seguí allí a punto de cerrar las tijeras.

—¿Cómo que te quiero matar? ¡Te quiero salvar… malagradecido! —Espeté—. Esto me pasa por ser buena gente.

—¡Wow! —Exclamó Jasper al ver el estado de nuestro padre.

—¡Papá se transformó en piñata! —Grito Eddie—. ¿Tendrá dulces?

—¡Hay que averiguarlo! —Alentó la castaña—. Rose dame un bate de beisbol…

—Corrijo… ¡Me quieren matar! —Volvió a decir mi padre.

—No, niños… Rose no traigas ese bate… mejor ve por el teléfono móvil de papá ¿Si? —La rubia asintió y corrió adentro.

—¿¡Que dice el público! —Grite como el animador de "Sábado Gigante"—. ¿Debe Emmett Cullen cortar el cable? ¿Sí o No?

—¡SÍ! —Gritaron mis hermanos.

—¡NO! —Contrapusieron mis padres.

—Bueno ¿Sí o no? —Alcé las cejas—. Y usted público en la casa qué dice: Si quiere que Emmett corté el cable, envíe "S" al ocho, ocho, cuatro, uno, seis cuatro, tres, seis, siete cuatro, seis, tres, dos, seis, ocho siete, seis nueve, siete, uno, cuatro seis y si no quiere que corte el cable… no envíe nada… Ya volvemos con este programa de alta audiencia llamado "Arrojé a mi padre del tejado".

—Emmett, basta —Me advirtió mi madre—. Carlisle, ayúdame…

—Ay… yo… yo… yo me voy a morir un rato —Musitó moribundo.

—¡NO! —Espeté—. ¡Jasper, una hoja… Eddie, un lápiz!

Obtuve ambos elementos al instante, en ese intertanto mi hermana Rosalie llegaba con el teléfono el cual se lo paso a mi madre. Yo mientras comencé a redactar el testamento de mi padre.

"Yo, Carlisle Cullen, en plena facultad de mis nociones mentales, dejo como único y exclusivo heredero a mi hijo mayor, Emmett Cullen. Si este muriese en algún atentado terrorista provocado por uno de sus hermanos y/o madre, todo el dinero será donado a la organización para la cura del Emmettismo Crónico.

Con esto, cúmplase mi voluntad."

—Listo papá, te ahorre saliva y un abogado… sólo tienes que firmar —Dije moviendo el lápiz en su cara—. Te juro que la herencia será repartida en partes desiguales…

Como no me hacía caso, tomé la tijera otra vez y corté el cable. Mi padre cayó y calló… se cayó de caerse y se calló de que no volvió a hablarme más…

—¡CARLISLE! —Gritó mi madre y de pronto todo se volvió en cámara lenta.

"Oh, nieve… tan blanca, pura, suave, blanda… liviana, fría… ¡Salvadora! De padres y madres…

Tú, que cobijas a los niños en invierno en campales guerras de bolas de nieve.

Tú, que siempre estás ahí para recibir en tus brazos blancos a aquellas personas que suelen caerse de los tejados de sus casas…

Sobre todo si su nombre es Carlisle Cullen…

¡Oh gloriosa, benevolente Y NUNCA BIEN PONDERADA… agua congelada!

Gracias te da este pequeño por salvar a su padre…"

—¡Emmett! —Me calló Rosalie.

Estábamos en medio de la sala, esperando a que papá reaccionara, llevaba un rato inconsciente debido al golpe. Pero después de unos minutos comenzó a moverse lentamente.

—¿Dónde estoy? —Preguntó nada más al verse rodeado de nosotros.

—Estás en tu casa, amor —Le respondió mi madre con dulzura—. ¿Recuerdas lo que sucedió?

—Ehm… creo. Las personas comenzaron a mandar mensajes con la letra "S" al ocho, ocho, cuatro, uno, seis cuatro, tres, seis, siete cuatro, seis, tres, dos, seis, ocho siete, seis nueve, siete, uno, cuatro seis masivamente, entonces no quedó otra que cortar el cable —Musitó desorientado—. ¿¡Y las luces!

—Tranquilo —Calmó mi madre—. Llamé a un decorador de exteriores y le ordené que colocara las luces… todo está bien. Sólo hay que encenderlas.

—Oh, pero no será tan fácil —Intervine con una sonrisa misteriosa.

Unos minutos después en que mi padre se recuperó y puso ponerse de pie caminamos lentamente al jardín principal.

—¿Qué es esto? ¿Un especial de Fear Factor? —Preguntó mi padre a punto de estallar en cólera.

—Te dije que no sería tan fácil —Volví a decir—. Es increíble que ese tipo haya dejado el enchufe en el tejado… tendrás que subir.

—No tengo miedo —Aseguró trepando hasta el tejado, pero claro, cuando venía bajando le temblaban las piernas—. Queda poco… sólo un poco más… y… ¡Lo logré!

Dijo al fin en el suelo, celebrando por su "logro". Vaya que inmaduro era.

—Okay muchacho —Me dijo tomando el otro enchufe que iba directo a la casa—. Es el momento de la verdad. Una vez que conecte ambos cables ¡Paf! Empezara la navidad de los Cullen…

—Ya era hora —Susurré, mientras mi padre conectaba fervorosamente los cables y…

No pasó nada súper extra especial, ninguna luz encendió. La casa seguía descolorida y poco navideña.

—No entiendo qué sucede —Mi padre se rascó la cabeza—. Todas las conexiones están bien hechas…

—Amor —Mi linda mamá hizo acto de presencia en el jardín con una caja en las manos—. Lamento decirte que… aquellas luces que colocaste son las viejas que no funcionan… estas son las que funcionan…

Mostró el contenido, otras enredaderas de luces… y parecían nuevas y muy bonitas.

—Wow —Elogié y negando con la cabeza me dirigí a mi padre—. Procura no matarte esta vez papá…

To be Continue…


N/As: Cuarto capítulo, esperamos que les haya gustado XD. La verdad es que antes de este capítulo había otro, pero por X o Y razón lo eliminamos y este pasó al cuarto.

La verdad es que no tenemos claro por qué Emmett estaba haciendo una Oda a la nieve, la verdad era para poner algo ridículo XD. Una cosa más, nos cae bien Don Francisco por todo lo que significa para nuestro país (La Teletón, por ejemplo) Pero nos da risa, sobre a Yukari… cuando dice ¿¡Qué dice el público!

Bueno, creemos que eso es todo. Envíenos un review ya sea para criticar, felicitar, sugerir, etc.

Un beso.

Agradecimientos especiales a: ginny3001, lexa061928 y BlissVmpKr