Capitulo Cuatro

La Figura De Ojos Sombríos


Hora/ 10:35 a.m – Fecha/ Junio 13 - Ubicación/ Freddy's Fazbeart Pizza - Escenario/Sala De Reparación.

Aquello era algo que se tomó muy en serio; un local como ese debía mantener su imagen. La tecnología del edificio era más que impresionante. ¿Animatronicos que hablan y merodean?, eso, sería la era que ansiaba.

Los animatronicos movían las cabezas con un sonido chirriante; contemplaban como si estudiaran cada parte de la espaciosa habitación y a los hombres presentes. John no dejaba de arrugar las cejas incomodo con las miradas: no era algo natural ver ojos como aquellos. Ninguna de los muñecos hablo: debía de ser solo porque respondían a alguien en particular si les dirigían la palabra. Al joven de Allen le brillaban los ojos "pero que impresionantes" pensó para sí mismo. William estaba complacido con la emoción del chico.

- "Entonces, ¿te agradan?" - se dirigió a él.

- "¿Agradarme?. Me fascinan"

Aquello fue una respuesta que alivio al gerente. Era cierto que continuaba dudoso de la reacción de John, lo que demostró que para los adultos se les haría mucho más difícil el acoplarse a los personajes. La verdad es que daban miedo.

- "¿Podemos ayudarte en algo?" - pregunto chica.

Allen se dio cuenta entonces de que no había apartado por ninguno momento los ojos de aquellos personajes. Chica como los demás muñecos debían de estar programados para todo tipo de situaciones y entre ellas estaban las curiosidades humanas, como la mirada recta y curiosa de un niño. Allen pudo sentir el rubor y la incomodidad de la pregunta.

- "No, yo solo..."

- "Si estas curioso puedes abrazarnos" le dijo Bonnie.

El rubor cubrió todo su rostro y de tan solo pensarlo el vello de la nuca se le erizo. ¿Abrazarlos?... eso era cosa de niños.

- "Amm, no gracias"

- "Los abrazos son muy agradables" - se acercó Freddy - "Estimula el corazón"

Pero que cosas más vergonzosas dicen. Si de algo Allen estaba seguro es que el nivel de cursi estaba más elevado que el sarcasmo.

- "Deberás. No lo necesito" - aparto la mirada intentando contener aquella risilla de bochorno.

Pero entonces Freddy lo envolvió en un abrazo. Fue algo de lo imprevisto. Allen dejo escapar un gemido ahogado de la impresión. Las piernas se le comprimieron en un manojo de nervios. No encontró cómo reaccionar aunque al principio intento empujarse fuera de los brazos del oso. Pero no fue entonces que noto que el pecho de Freddy no era de plástico, sino de un algodón; al menos sola la parte del estómago. Aquel abrazo podía ser confortable: pero no para Allen.

- "Pa...para...no...no quiero" - tembló su voz. Su estómago se llenó en un hormigueo nauseabundo mientras la garganta le apretó un grito anudado. Sintió vértigo junto a la familiar sensación atormentadora del encierro. Estar así de apretado... le recordaba el espacio cerrado del accidente del auto. - "SUÉLTAME!" - vocifero.

El grito alarmante hizo retroceder a Freddy. No eran robots ordinarios pues sus compañeros pudieron dar la misma expresión de asombro. Allen envolvió sus brazos contra sí mismo con ojos traumados. Gimió y balbuceo cosas con rapidez que parecían tranquilizarlo. John quería apoyarlo, pero solo lo empeoraría. Era mejor no precipitarse si estaba en un estado traumático.

- "Discúlpame. No quería hacerte daño" - dijo la voz lastimero del oso.

Sus palabras hicieron levantar el rostro del chico, "pero que reconocimiento más impresionante tenían", eran capaces de entender los rasgos y el tono humano. Willian en algún aspecto parecía afanado con algo, pero era difícil saber con qué exactamente en aquel momento.

- "No, yo lo siento. No eres tú" - se sintió estúpido con la disculpa. Freddy solo era un robot, no era posible que pudiera sentir alivio, pero no fue un pensamiento del todo cierto debido en cuanto dijo aquello el oso levanto las cejas animado.

- "Si el abrazo fue fuerte entonces debo arreglar el sistema" - comento William.

- "No es el abrazo" - dijo bajo frustración - "Es que yo..."

- "Es un leve trauma. Una historia un poco larga, en resumen a mi sobrino no le gustan los abrazos ni los espacios reducidos". - comentó John.

- "Interesante" - arqueo una ceja - "Agregare algunos cambios al sistema entonces, para evitar algo como esto".

- "Lo siento"- agregó Allen.

- "No es tu culpa, hijo. De lo contrario me ayudas bastante. Ahora puedo ver ciertos defectos en estos muchachos" - sonrió palmando el hombro de Allen. - "Pero bueno, no todo es perfecto".

Las palabras aliviaron de cierto modo al desconcertado chico; aunque a su vez pensó que solo eran simples palabras pare levantarle el ánimo. Pero no juzgo en alta voz. William levanto los ojos en dirección a la cámara dieciséis, alzo la mano al nivel de su cuello y ligeramente trazo una línea contra el cuello; tras eso, momentáneamente los animaronicos se apagaron tal como el brillo en sus ojos. Allen supuso que el trazo sobre el cuello era una señal para que Victoria desactivar a los muñecos.

- "Bueno, será mejor que nos enfoquemos ahora en el tema original" - comentó apretando sus manos como el cierre del tema.

Los tres se dirigieron a la puerta, no obstante Allen miro por última vez a los personajes por encima de su hombro. Regresaron al vestíbulo en donde se encontraron con Rubick sentado en el sillón más grande con una ligera expresión de aburrimiento; él se unió con ellos y prosiguieron a la sala de reunión. Victoria estaba presente en la sala acomodando sobre la mesa unos uniformes doblados en plástico. Se sentaron al lado derecho de la mesa mientras Willian junto a Victoria al lado izquierda dando frente con ellos tres. En los momentos siguientes, William les explicó sobre las normas y reglas que seguirían del local. No se trataba de reglas que no tuvieran cualquier otra empresa o empleados; eran básicas y entendibles. Aunque especifico en tono serio y claro una cosa de suma importancia; la sala de seguridad tenía absoluto control sobre los animatronicos, nadie debía interferir con el sistema de memorias, solo Victoria, Albert y William tenían absoluto derecho sobre ello. Allen asumió que era muy fácil alterar el circuito de los personajes entonces.

- "Espero que con esto hayan quedado en claro muchas cosas" - sonrió William al otro lado - "Pero bueno. Victoria ahora les entregara sus uniformes de seguridad. Si la talla no es la correcta no duden en contactar con ella".

¿Contactar con ella!? Pero si es espeluznante apenas dirigirle la mirada. Es tan estricta, amargada y mandona que sería imposible levantar un dedo para marcar su número. La mujer raramente tranquila empujo los uniformes ante ellos. Rubick tomo el suyo y detenidamente lo contemplo.

- "Purpura" - estipulo entonces. - "¿Porque un uniforme purpura?"

- "La mejor pregunta joven Parker, seria " - William se inclinó hacia delante - "¿Y porque no purpura?".

Tras eso no había nada más que discutir; William estrecho mano con los tres después de despedirse. Rubick antes de abandonar la sala seguía contemplando su nuevo uniforme desconcertado; el purpura no parecía ser su estilo, retorcer incluso la nariz en disgusto. John dejo caer la palma de su mano sobre el hombro de Rubick con un intento de alentarlo con un "Hay peores cosas", Rubick debió argumentar disgustado pues los dos siguieron caminando, excepto Allen quien se quedó parado viendo cómo se retiraban.

- "Amm... señor William, podría hablar con usted un momento" - se volteó a dar cara con el gerente. Victoria le lanzo una mirada intimidante en aquel entonces. - "A solas" - añadió, la mera presencia de aquella mujer lograba intimidarlo.

William levanto una ceja con intriga.

- "Déjanos a solas, Victoria" - ordeno sin dejar de recoger los papeles en la mesa.

La mujer dio un leve gruñido pero prosiguió a irse no antes sin lanzarle una mirada de poco amigos al pobre chico, pero Allen apenas le dirigió la mirada. Ya solos, William pregunto.

- "Yo, sé que aún soy menor, pero... me gustaría saber si usted..."

- "¿Quieres trabajar aquí? - le interrumpió William con ojos intrigantes.

El corazón de Allen se aceleró, pero trago profundo y respiro.

- "Si, señor." - dijo con firmeza, esperanzando a su vez de que su voz no hubiera sonado tan temblorosa como para hacer dudar al gerente.

William lo contemplo por un pausado momento; pensando, analizando y estudiando al joven voluntario. Apoyó las manos sobre la mesa, se reclino y dejo escapar un pesado suspiro.

- "Eres un menor" - hablo casi en un susurro - "Me temo que no puedo darte un trabajo así nada más"

- "Hare lo que sea! Usted solo dígalo y yo..."

Pero el gerente levanto la mano para que dejara de hablar. Allen guardo silencio con un fuerte pinchazón angustiante en su pecho.

- "Pero" - prosiguió - "Me hace falta algunos meseros ¿Te apuntas en eso?" - inconscientemente se curvo una sonrisa en los labios de Allen. ¿Eso significaba que tenía trabajo? - "Tengo que hacer unas dirigencias, así que no sabré por el momento en que horario del día ponerte. Oh, y necesitare la autorización de tus tíos, sobre todo." - Allen no supo que comentar al respecto, estaba emocionado. Si conseguía el empleo podría ayudar a sus tíos con los gastos de la casa. - "¿Es eso todo?"

- "Ah, sí, si eso es todo" - intento contener la emoción.

Se despidió y abandono la habitación. Salió por la puerta codificada y tan pronto se encontró en el pasillo... un pesado frío lo envolvió de pies a cabeza. Era esa sensación de entrar a un refrigerador con ropas cortas. Pero de repente, una música de letra tiste pero a su vez agradable se infiltro en los oídos de Allen. Era la melodía de una caja de música ¿pero de dónde provenía?. Entonces al fondo, frente del pasillo en el que se ubicaba Allen, la luz del corredor comenzó a parpadear frenéticamente. Allen no tuvo tiempo de pensar de si se trataba de alguna especie de falla, ni podía mover las piernas. Humo frío escapaba de sus labios con la respiración acelerada que le inducia el miedo. La luz parpadeante no era capaz de ocultar aquellos grandes ojos vacíos que contemplaban al chico desde el pasillo.

Una figura oscura de largos brazos y piernas contemplaron desde la lejanía, con mascara blanca de exagerada sonrisa ancha y líneas purpurar trazadas como lágrimas. Había orificios grandes y vacíos como ojos sobre aquella mascara que penetraban un horrible miedo sobre la piel del chico. Allen trago en seco, ¿pero qué carajo era aquella cosa y, por que lo miraba?. La figura inclino un poco la cabeza en un estado de contemplación, pero aquel movimiento solo lo hizo verse más espeluznante. El estómago de Allen se llenó con una sensación ácida que subía por su garganta. Era increíble lo que el miedo podía hacer que el cuerpo sintiera en tan solo unos segundos.

De momento, un fuerte sonido de platos rotos y un gemido contundente atrajo la atención del chico sobre el pasillo de la izquierda.

- "Pero fíjate por donde vas!" - protestó una voz.

- "Lo siento, no te vi" - se disculpó la torpe persona.

Pero pronto, Allen se acordó de aquella figura por lo que devolvió la mirada... nada; aquello se había esfumado al igual que el parpadeo de la luz. Incluso el frío lo abandono como si nunca hubiera estado presente. Ahora si comenzó a considerar dormir las ocho horas pues podría estar alucinando. Pero no podía dejar de lado la sensación de inseguridad.

Intento despejar su mente, suspiro, finalmente bajo por el pasillo que conducía al salón de juegos en donde visualizó a su tío John esperando en la salida.

- "¿Sucedió algo importante?" - pregunto por la larga espera y más por aquel pálido color fantasma de su sobrino.

- "Pues...yo...algo así" - hablo bajo la inseguridad - " Prefiero explicártelo en la casa"

John lo miro con un aíre de intriga, aun así asintió y lo dejo solo para busca su auto. Allen se dio la vuelta y dirijo la mirada aquellas divertidas letras del local "Freddy's Fazbeart Pizza", pensó por un momento que dicho local sería un comienzo para su vida, "¿Qué podría salir mal?", al menos eso le hubiera gustado pensar, pero le era difícil quitarse de encima aquella imagen de la máscara burlona y sombría.

Camino al lado izquierdo del edificio en busca de su bicicleta cuando de momento se topó con un fuerte olor a humo que apretó contra sus pulmones. Era Rubick, inhalando un cigarro mientras se recostaba sobre la pared del edificio. Allen arrugo la nariz con el aroma además de un pensamiento juzgón. Rubick a pesar de notar la expresión retorcida del chico continúo inhalando con desdén.

- "He intentado dejarlo, sabes" - comento dejando escapar el humo por los orificios de su nariz. - "Es increíble que algo como esto se lleve diariamente mi dinero" - complemento un poco frustrado al pisotear el cigarro. - "Pero a veces pienso que todos nosotros somos viciosos a algo estúpido". - Allen no dijo nada y su silencio daba a notar lo incomodo que se sentía Rubick por lo que siguió hablando. - "¿Vives por aquí cerca?".

- "Solo a cuatro cuadras" - respondió Allen indiferente.

- "Te acompaño" - se apuntó subiendo a su bicicleta sin esperar replicas.

- "No es necesario" - añadió en pudor.

- "¿Entonces no te importa cruzar por el paseo...tú solito, no?" - sonrió un poco, era como si intentara intimidar a Allen con la idea de los autos cruzando por su camino.

Allen sintió rubor de vergüenza; apenas lo conocía y Rubick ya sabía cómo revolver su cabeza con ideas per turbantes. Sin remedio, Allen subió a su bicicleta donde le lanzo a Rubick una mirada un poco desafiante. Rubick en cambio solo le devolvió una sonrisa burlona, puso los pies sobre el pedal y juntos se guiaron al cruce de autos. Lograron pasar todas las avenidas al igual que las orillas y, en menos de lo que cantaba un gallo se encontraron frente a la casa de los Blade en la vecindad "ALICIA"; una vecindad de gramas bajas y espaciosos aparcados.

- "Bonita casa" - comento Rubick.

Pero Allen no podía tomar el comentario muy en serio; solo era una casita sencilla en cemento de paredes blancas, con un garaje viejo de madera y sin verjas, aunque si tenía un encantador jardín de flores gracias a su tía Silvia.

- "Es decenté" - respondió luego del análisis. Pero luego recordó que desde hace unos minutos quería preguntarle algo a Rubick - "Por cierto, ¿Porque no te gustan los Animatronicos?"

Rubick levanto las cejas asombrado con la pregunta.

- "Que estás loco" - vocifero - "Esas cosas son del infierno"

- "No lo entiendo" - parpadeo en la confusión además de sentirse un poco ofendido con la respuesta, pues en su opinión aquellos personajes no tenían nada de malo.

- "Muñecos como esos dan la entrada a cosas... inhumanas" - apretó los dientes en una mueca desagradable - "Me hacen pensar en esas malditas muñecas poseídas que voltean la cabeza"

- "Entonces... ¿tú crees en lo sobre natural, cierto?"

- "Pues... soy consciente de que el mal existe." - dijo con firmeza -"Es verdad que tampoco soy un fiel creyente, pero no soy estúpido como para involucrarme en esas cosas del infierno."

Allen intento contener la risilla de sus labios. La forma en la que Rubick hablaba le recordaba en cierto modo a su tío John. Aun así, no podía negarse de que Rubick era un chico interesante con aquella única personalidad rebelde y misteriosa. Daban esas ganas de querer saber un poco más sobre él.

- "Y... ¿también vives por aquí?" - aparto la mirada incomodado con su propia pregunta.

- "Solo a unos kilómetros" - respondió recostado sobre el manubrio - "Raras veces me paseo por estas zonas, aunque me gusta venir al mercado que está en "KENTIN".

Con aquella respuesta, una ligera emoción parpadeo en los ojos de Allen. KENTIN era una calle vecina de ALICIA. Tal vez era muy pronto, pero Allen no encontraba el momento preciso para poder formalizar una amistad con él.

Hora/ 12:01 a.m – Fecha/ Junio 14 - Escenario/ Habitación.

Al caer la noche, Silvia se encontraba muy intranquila; le era difícil acostumbrarse al nuevo horario de su marido. Por ello, Allen se veía forzado a quedarse con ella hasta que finalmente quedara dormida. Él también tenía que admitir que no era normal el vacío de aquella única persona fuera de la casa. Pero tenía que pensar que solo se trataban de unas horas; John regresaría y le contaría el turno de la noche. Ah!, y no podía olvidad que sobre todo tenía que hablar con ambos para dejarles saber sobre el empleo que William estaba dispuesto a concederle: claro si es que ellos se lo permiten.

Aquella noche fría y con grillos que tocaban desde la ventana, Allen no podía conciliar el sueño con aquel solo pensamiento de los animatronicos "Dios, pero que intrigantes son" pensaba. Allen, podía incluso imaginarse todas aquellas funciones complicadas de los muñecos; los montones de cables enchufados en los negativos y positivos de los brazos, piernas y cabezas; también la reluciente estructura, tornillos, engrasados y tuercas, pero lo primero de su lista mental era la increíble memoria en la parte más alta del cerebro de los muñecos.

- "Reconocimiento facial" - murmuro para sí mismo contemplando el techo blanco de su habitación.

Ya había escuchado de aquel programa del reconocimiento; normalmente se utiliza para identificar el historial de criminales fugitivo y no fugitivo, y tenía mucho sentido si se ponía de esa forma; pues si los animatronicos lo poseían de seguro era para identificar algún lunático que intentase precipitarse a los niños. Albert lo tenía todo bien calculado, eso tenía sus méritos.

Luego, hubo algo que regreso a su pensamiento indeseadamente. Era ese color blanco del techo. Allen, inconscientemente podía trazar con todas esas líneas que cruzaban del techo... aquella mascara blanca. No hacia faltar pintar el color negro sobre el blanco; Allen podía muy bien divisar en lo más profundó de su mente aquellos ojos color escarabajo, y aquella ancha sonrisa, vaya, de tan solo pensarlo eso lo hacía estremecerse del miedo. No puedo haberlo imaginado, lo que vio era muy real, demasiado para haber estado despierto. Se sentó en la cama y sacudió los pensamientos fuera. Solo fue su imaginación, tenía que haber sido solo eso o al menos... eso quería pensar.


(Sé que no fue tan largo como los primeros tres capítulos, pero agradezco todo el apoyo incondicional. Algunos pueden que lo sepan pero otros no, pero estos son cuentos y capítulos que escribo en mis momentos libres. Sigo teniendo problemas con mi World pero estoy pensando comprarme uno por disco y finalmente escribir con más tranquilidad y a mi antojo).

(En fin, espero que me tengan algo de paciencia y que sientan que el cuento vale la pena seguirlo).

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ATT:Risuchan0223.