Disclaimer: Pokémon Special no me pertenece, es propiedad de Hidenori Kusaka.


Advertencias: Incesto, MangaQuestShipping.
Notas iniciales de capítulo: Participante de "Rehaciendo clichés" del foro "DexHolders del prof Oak". Link en mi perfil.
¡Terminé! ¡Por fin! Ok, me disculpo por adelantado por este horroroso final y por lo rápido del capítulo, resulta que estaré muy ocupada los siguientes meses, desde febrero hasta sólo Dios sabe cuando, así que tuve que escribir esto antes de que empezara febrero, mi reto muriera y mi tiempo me consumiera por completo. ¡Espero que les haya gustado (esta cosa)! Muchas gracias a todos los que lo leyeron y lamento no poder contestar comentarios en esta ocasión, pero los leo todos y agradezco de corazón todo el apoyo (no escribiré un MangaQuest de nuevo dentro de un laaargo tiempo). ¡Nos leemos!

PD- Por cierto, mi reto era el siguiente: El cliché era que personaj se aman, pero son familia, el giro de trama: continúan con la relación. Díganme qué tal les pareció XD


IV
Novio

—*—*—*—
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes
—*— *—* —

El tiempo parecía haberse vuelto más lento, los días eran larguísimos y las noches una tortura. Un mes había pasado desde que Crystal había terminado con Gold su extraña relación, el muchacho no pidió explicaciones, simplemente aceptó y se marchó a su habitación, pero eso no era lo peor, no, lo peor es que ya nada le estaba saliendo bien.

Pronto volvería a la universidad y estaba tratando de estudiar un poco para el regreso, pero no podía, sencillamente no podía hacer nada sin pensar en Gold y sentir un incómodo sentimiento de arrepentimiento. Y no era porque le había roto el corazón como tanto había temido, era porque además de que nada era como antes, ella se sorprendía sintiéndose frustrada al ver que el chico parecía llevar muy bien la ruptura. El trato para con ella se había vuelto nada más que unos saludos formales y preguntas casuales de pequeñas cosas, nada que ver con unos años atrás y menos con los últimos meses.

Pero sobre todo, podía decirse que lo peor de lo peor era ella, estaba nefasta, todo lo afectado que debería estar Gold lo estaba sobrellevando Crystal, incluso llegó a preguntarse si de verdad el chico había estado enamorado como se lo había dicho.

Comprendió que su relación con Gold no tenía arreglo y como pudo salió de la depresión… y el sentimiento de carga después de la ruptura se arreglaría con las clases... O eso había pensado.

—¿Por qué no entiendo nada? —Se preguntó a sí misma con desespero, se agarraba la cabeza y por más que trataba de que el contenido del libro le entrara, no conseguía nada más que confundirse más y marearse.

—De acuerdo, suficiente de esto —dijo alguien acercándose a ella y quitándole el libro, se trataba de Eusine que parecía inconforme por su actitud—. No vas a conseguir nada mirando fijamente el libro.

—No sólo lo estoy mirando fijamente —dijo ella mordazmente mirándolo, pero al ver a Eusine y decidió tranquilizarse—. Lo siento, es que…

—Estás frustrada, es totalmente comprensible —asintió el joven tranquilamente dejando el libro cerrado nuevamente en la mesa—. Crys, no vas a conseguir nada si estás estresada, ¿ha ocurrido algo con tu familia?

¿Qué no estaba ocurriendo en su familia? Esa sería una mejor pregunta, pero sencillamente no podía comentarle nada a Eusine, no era lo correcto ni lo más sensato, era su amigo, pero no llegaba a tener tales niveles de confianza.

—Es… es solamente un problema con Gold, nada más —terminó confesando sin dar demasiados detalles, esperaba que el chico comprendiera.

Afortunadamente para ella, Eusine era alguien sensible que sabía leer el ambiente. —¿Tan malo es?

—No… solamente es algo pequeño que me tiene muy preocupada —le sonrió tratando de decir "así soy yo, una súper seria", pero esa sonrisa le salió desganada, al darse cuenta que ni siquiera en una conversación normal con Eusine podía sacarse al molesto de Gold de la cabeza.

—Bueno, eso es porque quieres mucho a tu primo —dijo el chico sonriendo tranquilamente, tratando de confortarla, no sabiendo que con esas palabras solamente la hizo deprimirse aún más— ¿qué tal si salimos? Así te despejas y cobro mi invitación de la otra vez.

Salir con Eusine a despejarse… ese había sido el plan inicial antes de terminarle a Gold en un momento de desespero, quizás todavía no estaba demasiado tarde para poder arreglarlo todo. Gustosa con ese pensamiento aceptó la invitación de Eusine sin pensarlo nuevamente.

.-

—¿Vas a salir nuevamente con ese tipo?

Gold no se mostraba nada alegre, Crystal se lamentó de que esas fueran las primeras siete palabras que le decía en todo el mes que no tuvieran que ver con un saludo rápido.

—Iremos al parque de diversiones —dijo ella tratando de excusarse, no sabía por qué lo hacía pero ese aire de enojo de Gold parecía demandárselo.

—Tiene que ser una broma —masculló el oji-ámbar.

—Gold, simplemente es un amigo, no tienes por qué estar celos…

—¡No estoy celoso! —Exclamó inmediatamente sin dejarla terminar— Puedes ir donde quieras con quién quieras, ya eres mayor.

Y sin mediar otra palabra subió las escaleras marchándose hacia su habitación, dejando a Crystal además de enojada muy herida. No era normal de Gold mentirle y menos levantarle la voz de la nada. Pero sus palabras eran las que más la habían afectado… le habría encantado ser ignorante de la razón pero ya se estaba llevando demasiadas pistas sobre lo que le pasaba.

Por eso salía con Eusine esa noche, debía quitarse esa sensación de tensión que siempre llevaba cuando tenía que ver con algo relacionado a Gold. Ella quería evitar a toda costa enamorarse de él y por eso apenas salieron los primeros síntomas de atracción… se volvió loca y le terminó de golpe.

No sabía si estaba haciendo las cosas bien o mal, apenas podía decir que iba a salir con Eusine y que la pasaría bien, que aunque la relación de primos que llevaban ya se había arruinado, al menos sus sentimientos sobre Gold no lo harían. Ella aún quería ser la prima mayor del chico.

Suspiró, debía dejar de pensar demasiado acerca de ese tipo cosas. Tomó su bolso y se marchó.

.-

A diferencia de la última vez, el encuentro fue bastante temprano aproximadamente a las dos de la tarde, dos y media haciendo la cola que les daría el acceso al parque. Eusine no paraba de decir chistes (que aunque malos la hacían sonreír), ingresaron en la mayoría de juegos, evitando algunos que no les hacían demasiada gracia como la montaña rusa o esa enorme atracción que consistía en ponerlos de cabeza y luego hacerlos rodar. El salón de los espejos, el carrusel, los carritos chocones y la mansión embrujada resultaban más interesantes para los dos.

No negaría que se estaba divirtiendo, Eusine era el mejor amigo que habría podido pedir, amable, servicial y buscaba apoyarla, era un buen chico, incluso había conseguido que dejara de pensar en Gold por un momento. Se lo estaba pasando bastante bien.

—¿La siguiente atracción? —Preguntó el chico entregándole una manzana acaramelada.

—No sé, puedes elegirla tu —la verdad le importaba muy poco a donde se montarían, los gustos de Eusine eran muy parecidos a los suyos.

—No, yo ya los elegí todos, es su turno bella dama.

Rió ante el apodo y decidió obedecerle, sino se pondría demasiado apasionado con respecto a las atracciones. Miró a su alrededor buscando cualquier cosa que no pareciera peligrosa ni exagerada; encontró lo que buscaba a unos pasos de ellos.

—¿La rueda de la fortuna?

—¡Una elección perfecta! Los siguientes los escogerás otra vez —comentó Eusine llevándola del brazo hasta el juego.

Ahora si recapitulaba, Eusine parecía una mejor opción para el noviazgo, el chico era atento, amable, inteligente, cortés y un excelente compañero. Sí, Eusine habría sido definitivamente el tipo perfecto de hombre para ella… pero mirándolo bien, no le producía nada más que un lindo sentimiento de amistad, incluso si se esforzaba en buscarle algo atractivo (y sépase que Eusine era bastante guapo) o que le llamara la atención no conseguía nada, seguía siendo Eusine, un buen amigo.

—Pase por aquí por favor —dijo el encargado del juego.

Crystal no consiguió ver bien lo que ocurrió después, Eusine quién la tenía tomada del brazo terminó soltándola y de repente terminó con alguien además de su acompañante en la pequeña cabina de la noria.

—¿Qué…? —Parpadeó un par de veces antes de confirmar de quién se trataba y que no era su mente jugándole una broma— ¡¿Qué se supone que estás haciendo aquí, Gold?!

Efectivamente, el menor estaba frente a ella respirando agitado, como si hubiese corrido una maratón para llegar hasta ella. Crystal no sabía qué pensar en ese momento, no sabía sí gritarle aún más furiosa por la repentina interrupción y haberle seguido… o sentirse feliz por verlo nuevamente después de tanto tiempo preocupado por ella.

—Déjame reponerme —pidió el chico recuperando aliento.

Optó por relajarse y ser lo más civilizada que podía: —Gold, dime de una vez qué es lo que pasa por tu cabeza, ¡me hiciste dejar sólo a Eusine…! ¡OTRA VEZ!

—¡No está sólo! —Refutó Gold frunciendo el ceño— Está con Silver y Lyra.

Le señaló algo detrás de ella, Crystal volteó a ver para encontrarse a unas cabinas lejos a Eusine sentado de espaldas frente a un par de jóvenes, una chica castaña de radiante sonrisa que hablaba emocionada y el amigo de toda la vida de Gold, no muy alegre, con los brazos cruzados y el ceño fruncido miraba a Gold con ira. Gold le saludó tranquilamente.

—Espero que tengas una muy buena justificación para interrumpir así mi cita…

—No tengo nada —admitió el azabache mirando el paisaje, Crystal no pudo reclamarle más ante la sinceridad y esa mirada distante que tenía—. Cuando me di cuenta ya estaba aquí.

—¿Cómo entraste? —Preguntó Crystal más tranquila— Se supone que había que reservar las entradas.

—Tengo las entradas desde hace un mes.

—Oh…

—Sí, oh —era claro: el chico había esperado poder ir con ella a ese mismo parque de diversiones, ahora podía comprender un poco más el enojo de Gold, sin embargo, no terminaba de entender qué hacía allí—. Pero ya no importa, estaba pensando que es momento de hablar.

—¿En serio? ¿Después de un mes? —Preguntó Crystal entre incomoda, enojada y nerviosa.

—Sí, exactamente —se rascó la cabeza no sabiendo exactamente como poner en palabras lo que estaba sintiendo, suspiró— ¿qué fue lo que hice? ¿Me porté mal contigo o algo así?

—¿Qué? ¡No, claro que no! —Negó inmediatamente la chica al verlo en ese estado depresivo que definitivamente no iba con él, quería una explicación y parecía acongojado— Solamente quería terminar.

—¿Por qué?

—Pensé que estabas llevándolo muy bien —le encaró no dispuesta a decir la verdadera razón.

—¿Llevarlo bien? —Preguntó Gold como si le hubiese dicho un insulto— ¡Me terminaste de la nada, ¿cómo esperabas que lo estuviera "llevando bien"?!

—Pues esta es la primera vez en días que me diriges la palabra de forma decente.

—¡Porque estaba enojado, demonios! —Zapateó, Crystal de repente sintió la necesidad de salir de la cabina y dejar el asunto así, aquello prometía llegar a otros niveles y definitivamente eso no era lo que buscaba— ¡Pensé que ibas a estar conmigo hasta que me aburriera de ti!

—¡Pasaron tres meses! ¿Acaso esperabas que me quedara contigo el resto de mi vida si no te cansabas de mí?

—¡Pues fíjate que sí!

Crystal se sintió terriblemente mal, no porque Gold luciera enojado y dolido, sino porque estaba siendo sincero y ella todavía no podía ni con ella misma. No le respondió al chico, simplemente le miró fijamente, él hizo lo mismo, solamente que no desvió la mirada como generalmente lo hacía cuando ella se le quedaba mirando, persistió, quería una respuesta. Crystal no aguantó.

—Esto es una locura Gold —dijo ella finalmente rindiéndose y pasándose una mano por el cabello sin despeinarse, luego se cubrió el rostro con ambas manos en señal que buscaba aclararse, pero cuando bajó sus manos todo estaba más nublado que antes—. No iba a funcionar.

Gold se quedó callado sin dejar de mirarla, sorprendido por sus palabras. —¿Ibas en serio?

—¿A qué te refieres…?

—Yo iba en serio —declaró el oji-ámbar sin contestar bien a su pregunta—. Yo en serio que iba en serio, si funcionaba o no era lo que menos me importaba, quería pasar tiempo con la chica que me gusta. —Se aclaró la garganta, claramente eso no era fácil para él, Gold no era una persona romántica y menos cursi— ¿No sentiste nada en ese tiempo? ¿No conseguí hacer que sintieras… algo?

Algo era poco, pero Gold estaba siendo sumamente cuidadoso con su selección de palabras, cosa que era terriblemente difícil para él, sabía que si decía alguna idiotez o algo que la hiciera enojar iba a pagarlo. Crystal se dio cuenta de eso y no pudo con ello.

—Aunque así fuera, no podíamos seguir —insistió no sabiendo por donde explicar su punto.

—¿Por qué no? —Preguntó Gold insistiendo, estaba tenso.

—Porque no, no es natural.

—¿Qué no es natural? ¡Es totalmente natural! ¡Me gustas, ¿qué hay de antinatural en eso?!

—¡Todo Gold! ¡Somos muy diferentes! —Empezó a quejarse sin saber exactamente qué decía— ¡Solamente terminaríamos peleando y peleando y nos lastimaríamos… además…! —Pareció meditar— ¡Eres menor que yo… y mi primo!

—¿Y? —Crystal no podía creer que Gold fuera tan inconsciente y testarudo— ¡Da igual! ¡Me da igual que seas mi prima, si yo supere eso tu podrás hacerlo…! Eres más madura que yo… —admitió al final tratando de tranquilizarse— ¿acaso es porque no te gusto?

—N-no es eso —negó ella por inercia, pero al instante se dio cuenta de su error, cuando la mirada de su primo se ilumino.

Afortunadamente para Crystal la eterna rueda de la fortuna se había detenido, era momento de bajar y ella definitivamente no desaprovecho esa oportunidad. Antes de poder escuchar a Gold se bajó apurada sin recibir la ayuda del encargado.

—¡Crys!

—¡Déjame!

—¡Vas a tener que encararme tarde o temprano! —Le advirtió siguiéndola, ambos estaban gritando, Gold la seguía y ella trataba de huir a paso acelerado, pero no se alejaron demasiado y por ello llamaban la atención de todo el mundo— ¡Dime que lo que dijiste es verdad!

—¡Yo no dije nada! —Se excusó inmediatamente.

—¡Me quieres! —Exclamó el muchacho haciendo que ella se detuviera, de repente de daba cuenta que todos los presentes la estaban mirando a ella y a Gold, miró a su primo esperando que se fijara de ese pequeño detalle también, pero a él parecía darle igual— Me quieres.

—Eres mí…

—¡Mira, me da igual si somos hermanos, primos, o unos desconocidos! —Le miró con seriedad— Me gustas, de verdad que me gustas súper seria y si de verdad sientes lo mismo…

—¡Es que no quiero! —Exclamó sintiendo que todos desaparecían y que no había nadie grabándolos con un celular— ¡No quiero que me gustes! ¡Esto…! Sencillamente… yo sólo quería ayudarte, no quería sacar nada de esto, solamente quería que fuéramos los mismos de antes, ¿comprendes?

—Después de esto dudo mucho que seamos los de antes —apuntó Gold divertido.

Eso la enfureció. —¡Es que no lo entiendo! ¡Como mi primo estás bien, pero como chico…! —No dijo nada más, pero Gold se podía imaginar la infinidad de calificativos que le estaba haciendo en su mente, junto con una que otra maldición.

Hubo silencio de repente entre los que los rodeaban, apenas los gritos de las demás personas que estaban en la montaña se escuchaban, puesto que casi todo el mundo estaba pendiente de lo que ocurría con ellos.

Gold definitivamente no era alguien que se tomara las cosas muy en serio, por eso cuando parecía burlarse de ella le hizo explotar. Sintió entonces las manos del chico en sus hombros, entonces fue consciente de que había estado llorando en silencio, con la mirada gacha y furiosa consigo misma.

Él seguía sonriendo, pero lucía serio. —Sé mi novia —gritos de emoción se escucharon al fondo, no producto de su imaginación, sino de las chicas que estaban entre el público que los observaba—, deja toda esa basura de que somos primos, que soy menor y esas bobadas de que somos diferentes a un lado y sal conmigo. Prometo que no te arrepentirás, pero al menos dame la oportunidad, ¿qué dices, súper seria?

No era la mejor declaración, no era el mejor lugar y ella no estaba del todo cuerda, estaba segura que se veía fatal con los ojos hinchados y esa cara de angustia. Ella definitivamente no había esperado nada de eso, no había esperado que Gold terminara por gustarle y menos que le estuviera pidiendo directamente frente a tantas personas que saliera con él. Pero a pesar de todo eso, no supo por qué su pecho se sintió cálido ni tampoco por qué la sonrisa de Gold la había empezado a tranquilizar.

No pudo hacer nada más que abrazarlo, no quería responder, pero al menos se daba por entendido con ese gesto. Aplausos se escucharon a su alrededor y Gold correspondió el abrazo.

De pronto todo parecía que podía salir bien, que quizás, sólo quizás si iba a poder funcionar…

Pero eso fue solamente por tres minutos.

—¿Cómo salimos de aquí? —Le preguntó Crystal de la nada sintiendo el público emocionado a su alrededor, era terriblemente vergonzoso.

La respuesta vino cuando él agarrándola de la mano de la llevó corriendo del lugar, obviamente había sido algo totalmente improvisado, ella se cubría el rostro inútilmente con una mano y él reía mientras trataba de hacer lo mismo.

Atrás se quedaron todas las personas que guardaban sus celulares y cámaras, las chicas empezaron a hablar entre ellas emocionadas y algunas se quejaban con sus parejas porque jamás habían sido así de románticos… entre esas personas estaba Lyra.

—¿Por qué no hacemos algo como eso? ¡Fue tan lindo! —Exclamó emocionada rememorando la escena.

Silver bufó ignorándola, miró a Eusine que miraba al infinito por donde Crystal se había ido.

—Lo siento —dijo de la nada, compadeciendo de del chico.

Éste negó sonriendo. —Solamente es una amiga, no tenía nada con ella —explicó tranquilamente—, aunque sí me sorprendió… no me lo esperaba, jamás me comentó algo al respecto.

—Sí… —se metió las manos a los bolsillos tranquilamente— ni Gold a mí, pero… ya me lo imaginaba.

Su amigo era como un libro abierto, si antes había sospechado, cuando lo arrastró con Lyra hasta el parque de atracciones alegando que debía hacer algo importante, lo comprendió todo. Suspiró, Gold era un idiota, pero de los mejores que podía haber.

.-

—Entonces… ¿eso fue un sí?

—No me presiones.

—Sólo quiero saber, no quiero que te escapes esta vez.

—¡Vamos! Solamente tienes que decir si sí o si no.

—Gold…

El chico tragó el seco. —Ok, ya no molesto.

Los dos continuaron caminando tranquilamente por el parque sin decir nada más, no se tomaban las manos ni se miraban, Crystal iba un poco delante de él y Gold se dedicaba seguirla con las manos en los bolsillos, ambos lucían un rubor en sus mejillas pero era el chico el que lucía más nervioso, no lo decía, pero esperaba una respuesta clara.

—Tú serás el que le diga a mamá —declaró Crystal después de unos minutos de silencio.

Eso era todo, Gold sonrió. —Como digas, súper seria.

Y aunque ambos estaban nerviosos por lo que iba a empezar y quizás algo asustados (en especial Gold que era el que debía darle la noticia a Mizuko), decidieron seguir adelante. Crystal rió un poco, no podía dejar de temblar, estaba asustada, en toda su vida (que por cierto estaba muy bien planificada) jamás imaginó enamorarse de su pequeño primo de diecisiete años, parecía un chiste muy malo pero siendo su realidad… no le quedaba más que reírse y esperar qué iba a pasar.

Por primera vez iba a improvisar algo y seguiría a Gold hasta el final.