Bonjour!

Como siempre, vuelvo trayendo conmigo nuevos capítulos de este fic bastante largo y buenísimo (no lo digo porque yo lo escribí, sino porque es cierto, jeje). A mí me atrapó a medida que lo escribía, tanto que no puedo pedir más, jajaja.

Naruto no es de mi propiedad, sino del fantástico Masashi Kishimoto. Lo sé, mi mente retorcida me ha dado como resultado este increíble fic. Les agradezco, de todo corazón, sus comentarios, cada vez que los leo me hacen sentir bien y me dan ánimos de seguir subiendo los capítulos. Sé que los subo precipitadamente, pero todo tiene una razón de ser…

Bueno, cualquier error háganlo saber, ya saben por dónde y, si aparece alguna falta ortográfica o dejé alguna vocal navegando junto al amar, diré en mi defensa que, terminé de digitar este capítulo a altas horas de la noche que casi mi madre se iba a levantar de la cama para regañarme. ¡Padres! Lo importante es, que lo subí el día asignado…

¡Qué pasen unos maravillosos momentos leyendo! ¡Disfruten la historia y la trama! En especial éste, jajaja


Chapter 4:

Reconciliación

Anko, ¿Quieres ir a comer conmigo?

No sé. Tengo mucho trabajo.

Acepta mi invitación y prometo ayudarte ¿Accedes?

Anko dejó escapar un suspiro – Está bien.

Los ojos de Kakashi, bueno, su ojo visible, se iluminó y ella sonrió ante el gesto.

Minutos después…

Ambos se encontraban en un restaurante comiendo juntos, sonreían y se veían como si nada hubiera pasado. El amor entre ellos era evidente. Todo indicaba que ella, en estos tres meses ya lo ha perdonado. Perder a su hijo, todavía los tortura y carcome por dentro; no obstante, pretendían dejarlo a un lado para intentar ser felices de nuevo, juntos.

Después de la comida, Kakashi había ordenado de postre dos helados de diferentes sabores: ella lo pidió de bizcocho y él de vainilla con chispas de chocolate.

Él le dio a probar del suyo. Tomó la cucharita con helado y la llevó a la boca de ella, deleitándose del rico sabor del chocolate derritiéndose en su boca. Anko hizo lo mismo. Parecían novios. Cuatro años de relación es mucho tiempo, pero tres meses separados para ellos fue una eternidad. Ambos sonrieron felices de estar así de nuevo, después de todo el dolor y el sufrimiento vivido en estos interminables e insufribles tres meses.

Kakashi le tomó delicadamente la mano. Anko se dejó tocar y apretó el agarre como si no hubiera mañana o un futuro entre ellos. Luego, sus dedos se entrelazaron temblorosamente. Sus manos, debido al contacto, sudaban, sin embargo ahí estaban, mirándose a los ojos con detenimiento. Después, automáticamente sus rostros se acercaron hasta rozarse.

Los que conocían esa relación eran Asuma, Kurenai y unos pocos jounin. Siempre mantuvieron su vida privada lejos del trabajo. Pero…

Un peculiar shinobi cruzó por el restaurante, se le prendió el foco y retrocedió. Mirando hacia dentro del establecimiento, vio a su querido sensei en una situación comprometedora ¡Pobre Kakashi, lo que le espera!

Los jounin se rozaban los labios lentamente como si se acariciaran con el simple roce y la respiración fluyendo a través de sus cuellos, hasta que Kakashi dio el siguiente paso: se bajó la máscara y la besó. Un beso, cómo explicarlo, intenso, profundo, apasionado, único, maravilloso, lleno de amor, y todo lo terminado en "o".

Naruto vio aquello y la mandíbula se le cayó exageradamente al suelo, estilo animé.

Cuando rompieron el beso necesitando un respiro, Anko susurró – Tengo que regresar a la Torre Kage.

Entonces te acompaño – le dijo él.

Al regresar al despacho, él la ayudó a realizar sus deberes y todo lo demás. Cuando digo todo lo demás, es al trabajo, no piensen mal.

La noche había caído. Juntamente caminaban, uno al lado del otro. Pasaron prácticamente el día juntos y lo disfrutaron muchísimo, pero el día llegó a su fin cuando subieron las escaleras del departamento de Anko, que antes compartió con él y que ambos habían comprado para vivir, sin embargo por todo lo sucedido ella lo conservó y permaneció ocupándolo. Ella sacó la llave de su bolsillo y de los nervios se le cayó; él se bajó a tomarla, a continuación, abrió la puerta para ella.

Gracias por acompañarme, éste día fue especial – dijo Anko.

Podemos repetirlo cuando quieras, al menos que te haya incomodado lo del beso –dijo Kakashi.

No, no me incomodó – ella hizo una pausa mirando al suelo – La verdad es que yo también… Olvídalo, no es nada.

Yo me retiro.¡Buenas noches!

Ella levantó la cabeza – ¡Buenas noches!

Él rozó la mejilla de ella con un beso que duró seis segundos y comenzó a alejarse, pero se detuvo, entretanto ella observaba el suelo ruborizada y con una mano en la mejilla que hace unos instantes Kakashi había besado.

Anko no deseaba que el día terminara así, se sintió protegida a su lado, cerca del hombre que aún ama y al que en ningún momento intentó olvidar. Repentinamente y sin esperarlo, sintió los labios de él sobre los suyos; al darse cuenta, él la estaba besando. Sintió la lengua de él correr por sus labios intentando penetrar y degustar de su boca y, forzó aún más el beso al no obtener resultado. Cuando él la atrajo más a su cuerpo ella reaccionó y se dejó llevar por el momento, a pesar de lo sucedido ambos se quieren… La besaba con desesperación, su lengua recorría cada rincón de su boca y ella no se negó, más bien, no pudo evitar responderle con igual intensidad.

Entraron al departamento mientras continuaban besándose. Kakashi cerró la puerta de una patada y la hizo retroceder hasta la habitación. Encontrándose allí, sus labios se volvieron a encontrar. Mientras retrocedían ella dejó caer la gabardina y él la depositó lentamente sobre la cama. Anko no pudo evitar sonreír enormemente y abrazarlo fuertemente. Estaba feliz y mucho. Los brazos de ella se enredaron en el cuello del shinobi, profundizando el beso, dándole permiso a él de algo más. Los labios de Kakashi pasaron rápido de la boca de la kunoichi al cuello, dejando pequeñas marcas rojas donde besaba, arrancando suspiros de la boca de ella.

La parte superior de la ropa de Anko estaba siendo invadida por las manos de Kakashi, ansioso, buscaba abrirla, y lo consiguió, dejando al descubierto el escultural torso de la chica. La contempló un momento; para él, ella era maravillosa. Anko sentía el calor acumulándose en sus mejillas, y es que él nunca la había visto así, de esa manera tan intensa, ansiosa, desesperada. Su otra mano bajó por la espalda a la cintura de Anko; viajó con lentitud al interior de la falda y sintió la calidez de la piel desnuda contra su mano.

Anko bajó sus manos al pecho del shinobi, él por un momento pensó que lo iba a empujar y rompió el frenético beso que estaban dándose. Grande fue su sorpresa cuando descubrió que la intención no era empujarlo, sino abrir el zipper del chaleco. Al éste caer, Kakashi volvió a besarla unos momentos para después comenzar a besar su barbilla, la línea de su mandíbula, su cuello… Anko dejó escapar un suspiro y levantó la cabeza dejando más al descubierto su cuello, dándole permiso de darle más de aquellos besos.

Él no dudó. Mordisqueó lentamente la suave piel de la morena. Decidió bajar lentamente la falda de la chica, hasta hacerla a un lado. Poco a poco se fueron levantando hasta quedar sentados uno en frente del otro sobre la cama, la misma cama que durante cuatro años de relación compartían juntos. Anko le quitó la polera a Kakashi con un poco de ayuda de éste; era momento de emparejar las cosas, pues a Anko ya la tenía en bragas. Pasó sus manos suavemente del pecho al abdomen del shinobi, todavía con sus mejillas sonrosadas, sintiendo el musculoso físico de éste. Siguió vagando en el cuerpo del jounin hasta llegar al botón del pantalón, el cual abrió ansiosa. Kakashi sonrió de medio lado y rodeó su cintura y la atrajo hacia si mismo, juntándose en un cálido abrazo, acompañado de un beso.

Estuvieron así abrazados por un tiempo, sin decir ni una mísera palabra, simplemente disfrutando de la compañía del otro. Más tarde, Anko lo besó de nuevo, dando inicio a que las manos del shinobi comenzaron a bajar poco a poco a las caderas de Anko, y de ahí a los muslos apenas rozando la piel, pero haciendo que apenas ante este contacto la chica se estremeciera.


A pesar de la oscura noche y de la soledad que la embargaba en este preciso momento, no le importó. Kurenai camina sola por la aldea, un poco apagada. La noticia de que su amiga no pueda embarazarse le pone triste. Más, al ver en su amiga esa mirada sombría aquel día en el hospital, cuando la escuchó de sus propios labios decir que nunca podrá darle un hijo a Kakashi.

La verdad es, que la noticia afectó el estado emocional de su amiga. Tanto que, a veces piensa que Anko hará una locura en cualquier momento. Puede que Anko disfrace sus verdaderos sentimientos, sin embargo, dichos problemas la han estado atormentando desde el día del incidente. Y eso, Kurenai lo sabe perfectamente bien, lástima que Anko no permite que la ayuden a superar esa pérdida.

Detuvo sus pasos. Observa la luna llena alumbrar con esa luz blanca que, al admirarla le transmite tranquilidad, pero también le recuerda aquel día en el que Anko, nerviosa y desesperada por un consejo, la visitó a su departamento.

Flash Back –

La peli negra se ubicaba en la cocina preparándose un delicioso té de hierbas, cuando de repente e insistentemente tocaban a su puerta con demasiada diligencia.

Al momento de abrir la puerta y ver la persona que osa interrumpir su tranquila noche de relajación, la dejó pasar sin objeciones – Anko, pero qué...

¡Necesito tu ayuda! – dichas palabras sonaron como súplica, lo cual Kurenai accedió – Yo... No sé cómo decirlo...

Kurenai dejó escapar un suspiro – Primero, respira...– Anko tomaba aire poco a poco. En verdad, estaba alterada, más que nunca – Ahora... inhala...– la peli lila obedeció. – ¿Más tranquila?

Anko asintió. Miró de reojo a su amiga, y ésta la incitó con la mirada a hablar – Yo...yo...– al sentirse nerviosa, empezó a jugar con sus propios dedos, intentando calmarse y buscar la manera de contarle esa noticia que afecta su sistema nervioso. Aunque claro, no aguantando más, contó todo de la manera más sencilla – ¡Estoy embaraza! ¡Voy a tener un hijo de Kakashi!

Emocionada por la noticia, Kurenai se abalanzó sobre ella para abrazarla, sin causarle daño – ¡Me alegro por ti, Anko! Y… ¿Kakashi ya lo sabe? – Ante la interrogante, la Mitarashi negó con la cabeza – ¿Y qué esperas?

¡Tengo miedo de que rechace a este bebé! – comentó ella, totalmente decaída – Por eso, te pido que me orientes.

¡Anko, debes decirle! – dijo Kurenai

No sé cómo lo vaya a tomar – tristemente, ella comentó.

La mirada triste de Anko, la obligó a hacerla entender – Él te ama, no hay duda al respecto. Además, eso no se puede ocultar – dijo, tocando el vientre de la Mitarashi, donde depositó unas suaves caricias.

Está bien – suspiró, resignada.

¡Promete que lo harás esta noche! – los ojos rojos de Kurenai se clavaron inquisitivamente en los miel de ella.

Prometido – no hubo más remedio que acceder, de lo contrario, Kurenai sería capaz de contárselo a Kakashi.

No te preocupes, seguro compartirá tu felicidad – le dijo, sonriente. – Ambos, compartirán esa alegría, y verás que se pondrá muy feliz.

Flash Back –

Kurenai se puso melancólica al recordar esa noche, en la cual, todos los problemas iniciaron – Debí estar a su lado. Debí insistirle en que la acompañaría, pero prometí darle espacio y eso conllevó a un nuevo sufrimiento en su vida. ¡Lo siento, Anko!


.-

El peli plateado descansaba en el pecho de Anko, abrazándola fuertemente – Te amo…– atinó a decir, con suavidad en su voz – Volvamos a ser la pareja que éramos antes, formalicemos de nuevo nuestra relación…

Anko se sorprendió al escuchar esas palabras.

Volvamos a salir…– hundiendo el rostro entre el hueco del cuello de la chica – No puedo vivir sin ti…– susurró en un hilo de voz que, ella logró escuchar a la perfección.

La kunoichi no respondió.

Los ojos de Kakashi denotaban tristeza acumulada desde hacía tiempo – Perdóname…– susurró apesadumbrado, y acomodó su cabeza nuevamente en el pecho de Anko, más luego la abrazó posesivamente – Perdóname…– volvió a repetir – Sin ti me siento vacío, te necesito conmigo… Perdóname – hundió el rostro en su pecho, pero esta vez cerrando sus ojos fuertemente – Soy culpable de todo, no medí las consecuencias. Cuando me apartaste de ti, no he tenido tranquilidad… No digas que esta noche es un error porque no lo soportaría…

Anko empezó a acariciarle los plateados cabellos mientras sonreía – Ambos cometimos errores, hicimos mal al separarnos así. Esta noche no juzgaré porque ya te he perdonado y lo que pasó hoy no es un error…

Kakashi la miró feliz, entonces volvió a besarla y tomó su mano llevándola a recorrer su cuerpo lentamente – Te amo Kakashi, te amo demasiado. No quise olvidarte, mucho menos cambiarte – la escuchó decir.

¿Entonces…?

¡También quiero que volvamos a formalizar nuestra relación como antes!

Él sonrió sumamente feliz y la besó, fue un beso corto, pero dulce. – Me haces inmensamente feliz.

¡Prométeme que no mentirás! ¡No quiero otra traición!

Lo que quieras. Prometo no cometer el mismo error – dijo el peli plata acariciándole la mejilla.

Ella sonríe y rozó con sus dedos la mejilla de él.

Te amo y no me cansaré de repetirlo…– Kakashi susurró y nuevamente la besó, detrás otro y otro beso, y bueno ¿Por qué no agregarle uno más?

Yo también – susurró Anko.

Anko le acariciaba la mejilla mientras profundizaban el beso, permitiendo sus lenguas degustar de sus bocas pausado y sin prisas, saboreando el dulce sabor del placer, con total suavidad. Deshicieron el beso y él rodeó sus brazos alrededor de la cintura de ella y luego le movió los flequillos a un lado para acariciar mejor su mejilla, después enredó sus piernas con las de ella. Se recostaron uno al lado del otro, y así descansar esta noche y otras más en compañía de ellos mismos, sin mentiras, ni engaños, ni traiciones. Sólo ellos dos y su felicidad. Anko lo miró de nuevo, luego se enrolló entre las sábanas junto a él, acomodando la cabeza en el pecho de éste…

Kakashi la abrazó. Ella hundió la cabeza en su pecho y lo abrazó; cerró sus ojos sintiendo el calor que desprendía el shinobi, se sentía ya cansada. Él jugaba con su largo pelo violeta, después se dio cuenta que ella dormía en su regazo, sonrió feliz para entonces besarle la frente…

¡Buenas noches! – susurró, apretando sus brazos alrededor de ella.


Bueno, le hice un cambio radical. Espero y no se molesten… Más adelante, explicaré los motivos.