DISCLAIMER: Las PPG no me pertenecen, lo hago sin fines de lucro, y para quitar mi aburrimiento ya sea el mio ó el de ustedes.
Peligrosa Tentación
.
III
Somnum Exterreri Solebat
.
Estaba sola… y curiosamente todo se encontraba oscuro.
No podía moverme. No podía respirar y no podía gritar... Estaba asustada.
Como si fuera por acto de magia o en un abrir y cerrar de ojos, ya no me encontraba en las penumbras. Ahora estaba allí parada, en medio de lo que parecía ser un bosque, no hacía falta decir que este tenía un aspecto sumamente tenebroso. La noche estaba presente y la neblina estaba muy espesa, no distinguía nada, solo esos árboles ahora muertos y un olor putrefacto invadía mi nariz.
Tenía miedo. Mis hermanas no estaban conmigo y estaba muy, muy lejos de mi hogar. Me encontraba, como había dicho antes, sola.
¡NO!
...
No estaba sola... No estoy sola. ¡Hay algo ahí!, lo presiento. Quisiera hablar... ¡pero no puedo!
¡Quiero pedir ayuda, quiero correr! Pero me es inútil. Lo que sea que se encuentre entre esos árboles sin duda alguna me quiere hacer daño. Entonces siento como algo se desliza lentamente por mi mejilla y recorre mis labios. Algo salado, ¿acaso es... una lágrima? Estaba llorando. Nada nuevo para mí pues siempre he sido yo la más débil, la más infantil. Una niña buena e inocente que siempre buscaba refugio con mi madre o con alguna de mis hermanas. La niña a la que todos le tenían lástima.
¿¡Qué fue eso?! Me alarmé enseguida cuando escuché unos pasos cerca otra vez. Unos escalofríos recorrieron mi espina dorsal, sentía una presencia detrás de mí pero no podía voltear a ver, el miedo nuevamente me invade. Puedo sentir como alguien o algo respira muy cerca de mi cuello, como unas manos o garras me sujetan de los hombros y escucho como se ríe.
Se está riendo de mí, porque él o eso sabe lo mucho que le temo. Porque él puede notar como mi cuerpo tiembla, como con solo tocar mi piel hizo que mi corazón latiera desenfrenadamente y mi respiración se agitara más de lo que ya estaba. Se está burlando cruelmente de mí, sabe que me está haciendo mucho daño y parece que eso le es entretenido. Se divierte, eso es. Le gusta causar daño, le gusta verme sufrir, le gusta jugar de una manera cruel. Sus manos bajan lentamente de mis hombros rozando ahora débilmente mis brazos hasta llegar a mis muñecas. De repente, me sujetó con una fuerza brutal; entierra sus uñas haciendo que sangré, yo emito un fuerte quejido de dolor.
Aunque no pudiera verlo sé que sonrió. Una sonrisa satisfecha por lo que estaba logrando, por herirme.
¡Arde!, ¡arde demasiado! Sus garras siguen en mis muñecas e imagino que éstas no paran de sangrar pues un líquido se desliza de mi palma hasta llegar por mis dedos. ¡Duele, duele, duele! Trato de gritar nuevamente pero ahora sí puedo escuchar mis chillidos. Pedí que parara. Le supliqué que lo hiciera, pero él no parecía escucharme, le gusta oír cómo agonizo
Mis manos...
Mis manos, no siento mis manos. El dolor seguía presente, no se iba y solo pude cerrar mis ojos con fuerza para no concentrarme en ello. Pero cuando los abrí... Jamás hubiera abierto los ojos. ¿¡Porque rayos lo hice! Vi algo espantoso. M-mis hermanas... ellas estaban ahí ahora, pero, no estaban vivas. ¡Sus cadáveres! Totalmente desangrados. Sus ojos, esos ojos están vacíos.
Se notaba en la mirada de mi hermana pelinegra una de... sufrimiento. Como si me tratase de explicar que sus últimos momentos fueron algo desagradables.
La mirada de mi otra hermana mayor era una muy... triste, pero note algo más...
Enseguida de ellas estaban dos figuras. No pude verles el rostro pero presentí que éstas estaban con una sonrisa en alto, como la que tenía el ser que se encontraba detrás de mí.
La movilidad regresaba a mi cuerpo y antes de que pudiera reaccionar y salir corriendo de ahí, algo me atravesó violentamente el pecho. Caí, desangrándome lentamente. Cada gota que salpicaba mí boca era acompañada de un lamento, mi cuerpo se encontraba tirado en un charco de ese líquido rojo, donde mis ojos pronto reflejarían un miedo.
"Burbujita, Burbujita... Tanto es el temor que cargas que éste no te permitió salvar a tus hermanas", dijo aquel que me estaba atormentando, con esa voz grave, muy perturbadora.
Cruel, pero cierto. No soy valiente, no puedo proteger a los que quiero. Miré por última vez y observé los ojos azules tan profundos de esa persona o criatura, mirándome con ¿repulsión?, ¿odio tal vez?, ¿asco? Como una simple basura pero había algo de... ¿lástima?
Solo había algo claro. Era y soy una cobarde. Una cobarde.
¡COBARDE! ¡COBARDE! ¡COBARDE! ¡COBARDE! ¡COBARDE! ¡COBARDE! ¡COBARDE! ¡COBARDE!
.
— ¡BURBUJA, DESPIERTA!
Abrió los ojos de golpe y se sentó con violencia. Después volvió a cerrarlos débilmente y volvió a caer en un profundo sueño.
— ¿¡Burbuja?! —Delicadamente la trataban de despertar sus hermanas, pero ella no lo hacía—, ¡Burbuja!
La movieron, no tan bruscamente pero si lo suficiente para tratar de traerla en sí. Entonces, un débil sonido provino de la rubia, poco a poco esos orbes azules se dieron a ver.
— ¿Burbuja? ¡Cielo santo!, ¿estás bien? —La preocupación de las dos presentes estaba hasta el límite, la menor había sufrido un ataque de nervios mientras estaba dormida.
—Bombón, Bellota...–dijo en voz baja para luego sollozar.
— ¡Oh Burbuja, nos tenías muy preocupadas! —Bombón la abrazó fuertemente.
— Ya, ya descuida. Estas a salvo no pasó nada—dijo Bellota mientras posaba una mano en el hombro de Burbuja.
Una Burbuja que temblaba violentamente, una Bombón que la abrazaba fuertemente, y una Bellota que consolaba y ayudaba a tan siquiera tranquilizarla fue lo que hizo que la noche fuera larga y que las horas se contaran muy despacio.
.
.
Un golpe sordo se escuchó en la puerta de su pequeña biblioteca personal e hizo que la pelirroja dejara su lectura cotidiana.
—Pase—ordenó desde su lugar y enseguida se abrió la puerta en donde estaba ese joven de cabellos castaños—. Lord Anthony...
—Buenos días, mi lady—saludó con cortesía.
—Buenos días, mi lord—se limitó a decir la de ojos rosas.
El muchacho cerró la puerta y se dirigió hasta la pelirroja quien le miraba si mostrar mucho interés, él en cambio, no desviaba su mirada de ella y eso hacía que Bombón se sintiera algo incómoda. Tomó asiento cerca de la muchacha y duró así por unos cuantos minutos hasta que decidió romper el silencio.
—Disculpa que me entrometa en algo que creo es muy íntimo, pero, anoche escuché muchos ruidos—se detuvo—; gritos, a decir verdad.
Bombón cerró el libro y pensó en responderle o no.
—Sí. Esa fue mi hermana y disculpe que le haya despertado o causado alguna molestia—contestó al fin. Anthony solo negó.
—No, está bien, eso es lo de menos. Pero por alguna razón me es inquietante saber el motivo de sus gritos, ¿hay algo en lo que podría ayudar? —Preguntó sin rodeos.
—Ella tuvo una fuerte pesadilla—paró y dudo en seguir contándole más, pero al fin y al cabo era su prometido y debía de empezar a acostumbrarse a la idea. La comunicación era lo principal si no quería que su matrimonio fuera una tortura—. Ella últimamente se ha despertado en las noches por esos fuertes sueños.
—Ya veo, ¿qué es lo que la asusta?—dijo con curiosidad.
—No lo sé, es lo peor del caso. No recuerda lo que sueña—respondió ella volviendo abrir el libro en la misma página—. Además de que no podemos despertarla con facilidad.
—Pues lo que sea que ella sueñe debe ser algo muy perturbador para que grite de esa manera por las noches—explicó el lord—. Eso es muy alarmante.
—Lo sé, pero no puedo hacer nada para ayudarla pues no sé que es lo que exactamente tiene. Me siento inservible—concluyó Bombón sintiéndose culpable de todo. Anthony reaccionó en seguida.
—No te sientas así, sabes, ahora puedes contar con mi apoyo para lo que sea y si me lo permites, trataré de ayudar a tu hermana—dijo con honestidad, hasta donde se sabía. Bombón lo miró directamente a los ojos, solo le dirigió una minúscula sonrisa porque no tenía nada más que decir—. Ahora... para dejar los problemas de lado por un momento, ¿qué te parece si damos un pequeño paseo?
Tuvo que asentir, no le quedaba de otra.
.
.
Sentía que pronto iba a caer dormida. Sus ojos le pesaban y estaba demasiado cansada. Ella fácilmente pudo irse a descansar cuando le entrara en gana pero le había prometido a cierto niño que le ayudaría en las tareas cotidianas de la casa. Todo por perder las clásicas apuestas que tenía con ese "mocoso".
— ¡Oye Bellota! — llamó su atención mientras que ésta cargaba algunas cajas que para su suerte no pesaban mucho.
—Ahora qué quieres, enano—le contestó sin ánimos.
—Solo quería preguntar... ¿qué es lo que le ocurría anoche a la Señorita Burbuja?—Preguntó el jovencito esperando atentamente la respuesta de la pelinegra. Ella solo se quedó en silencio por un rato hasta que decidió hablar.
—Te despertó, ¿no es así?—él asintió—. Pues eso es algo que... No–te–in–cum–be.
— ¡Claro que me incumbe! —Protestó enseguida por el énfasis de la chica—, ¡me importa y mucho!
Bellota notó en Ian cierta preocupación por su hermana. Pero por supuesto que la tenía, es decir, cualquiera que haya escuchado los desgarradores gritos que emanaba Burbuja se hubiera despertado y alarmado en seguida. Pero no era solo eso lo que habría sentido el niño.
Y es que exactamente tres años atrás había llegado Ian. Apenas un pequeño niño, más de lo que era ahora y quien se ocultaba entre las piernas de su querido abuelo. Tan tímido e inocente y recién huérfano.
.
Hace tres años, sentado y solitario se encontraba el infante. Con la mirada baja con lo que su vista apenas podía divisar entre aquellos rebeldes mechones oscuros. Su abuelo hablaba con el amo Utonio mientras que estaba quieto en una silla fuera de la oficina de ese lord. Sin embargo, aun sin hacer nada para hacerse notar, a lo lejos una jovencita se acercaba con la intención de hablarle.
— ¿Cómo te llamas? — Preguntó muy curiosa la muchachita cuando estuvo lo suficientemente cerca del castaño y éste, por su parte, dudó en contestar. Duró así unos segundos mirándola temerosamente—, ¡vamos no te haré daño!
Ella se hincó un poco para poder verle a los ojos.
—Solo quiero ser tu amiga—continuó diciendo.
—Ian—contestó finalmente.
— ¿Ian?—dijo extrañada la morena para después expresar divertida—, qué nombre tan raro.
— ¿Ah sí, pues tú cómo te llamas? —Preguntó él, algo molesto por lo dicho.
—Bellota—le respondió ésta, muy contenta.
— ¿Bellota?, qué nombre tan raro—arremedó. Ella frunció un poco el ceño, pero rió por su comentario al instante.
—Me caes bien—le dijo ella—. Por eso serás mi amigo.
— ¿Amigo? —cuestionó muy extrañado.
—¡Sí! —Afirmó Bellota, sonriéndole—, y desde ahora en adelante yo seré tu amiga.
Él se quedó pasmado pero en seguida le dirigió una enorme sonrisa a la joven que tenía en frente.
—Bien Ian, ¡te presentaré a mis hermanas! —Y antes de que pudiera decir algo, los dos ya se encontraban corriendo por toda la casona buscando a las mencionadas.
.
—... Cómo han pasado los años, ¿no lo crees, enano?—Bellota no pudo evitar sentir nostalgia. Se había concentrado en aquel hecho que inició la gran amistad que ellos dos tenían. Para Bellota, Ian era como su pequeño hermano.
— ¿Ah, por qué cambias el tema? —Preguntó extrañado—Bellota... ¡eres demasiado rara!
—Y pensar que hace tres años eras solo un pequeño mocoso—agregó ignorando la cara de desconcierto del muchacho—. Bueno, lo sigues siendo...
Y así fue como cambió su expresión de confusión a una de queja.
— ¡Oye, que ya no soy un niño! —La chica rió.
— ¡Ja!, ni quien te lo crea, ¡E-NA-NO!
– ¡UGH! —soltó con desagrado por la burla notoria en su baja estatura—Pero algún día, seré más fuerte y alto que tú.
Y Bellota solo sonrió arrogantemente mientras revolvía la cabellera de Ian.
.
.
Habían pasado tan solo dos días y las cosas estaban algo extrañas. O eso decía Burbuja.
Edmond, junto con otros sirvientes, habían desaparecido exactamente ese lapso de tiempo. Eso obviamente era malo. Y peor aún para su querido nieto quien estaba de lo mas distraído, tenso y de un mal humor. En esos momentos se comprendía el porqué se llevaba más con Bellota; Ambos compartían similitudes con el carácter. Pero no eran las razones de la convivencia de esos dos lo que importaba ahora. La ausencia del hombre afectó mucho a todos en esa mansión, más a quienes conocieron al mayordomo. A Bombón le afectó como le pudo afectar a Ian.
Sin embargo, más malas noticias se presentaron. Algo que impactó a todos el día siguiente...
El hallazgo del cuerpo del leal mayordomo de la memorable familia Utonio.
Horrible, inesperado, lamentable.
.
.
.
Hi!, he aquí otra entrega del fic. ¡Rayos! ¿Han notado que me gusta matar personajes? Jaja, es necesario ponerlos o quitarlos. Y se que pensarán... "¿Por qué esta chava no hace que aparezcan los RRB? Jejeje, pues paciencia. ¬w¬ Bueno, me marcho ya que acá son las 11 y aunque mañana sea sábado (exactamente en una hora), me tengo que acostar. #¬¬
se despide:
~¤~Lady of the Death~¤~
Publicado el 19/2/11
Actualizado el 10/1/14
