Como siempre. Sólo estoy tomando a los personajes prestados,no soy dueña de nada excepto los nuevos personajes y el trama de esta historia

Espero lo disfruten y denme ideas, ahorita se ha acabado la inspiración, sólo tengo planeados los siguientes dos capítulos pero no sé si estoy yendo muy rápido o muy lento

Por cierto Froz min End, te agradezco la crítica y creo que tienes razón, este capítulo ya lo tenía hecho así que lo deje así, pero estoy pensando en hacer los siguientes con más detalle y cuando tenga tiempo le meteré a los que ya están más cosas para hacerlos más reales.

Y LES RECUERDO MANDEN SUS IDEAS, ESCRIBANLAS EN REVIEWS, NO SABEN LA AYUDA QUE ME DARIAN


Kirigakure, era una villa famosa por la niebla, que tenía por la mayor parte del año; debido a los lagos y ríos cercanos junto con las bajas temperaturas. Era precisamente este motivo el que había propiciado a que Kirigakure tuviera una estructura muy peculiar.

La villa tenía un inmenso lago en el centro con una pequeña isla justo en el centro donde estaba construida en forma cilíndrica un edificio muy amplio y no más de cinco pisos de altura. Este era el lugar donde trabajaba el Mizukage y donde se encontraban las oficinas oficiales que se encargaban de mantener a la villa en orden y la distribución de misiones.

En el tercer piso del edificio, en una habitación cuya única entrada estaba pasando por pasillos que imitaban laberintos e infinidad de trampas para aquellos que quisieran entrar sin invitación. Se encontraba una mujer pelirroja vestida con un elegante atuendo color azul y con un peinado muy sofisticado que le daba un aire de misterio.

Terumi Mei, había sido la ganadora del torneo llevado a cabo para la elección del Mizukage y con su victoria, había sido aceptada y aclamada por su villa como la siguiente líder. Ha pesar de su corta edad de veintitrés años de edad y casi diecisiete cuando había sido electa; había demostrado su capacidad como líder, gracias ha ella la aldea había mejorado en muchos aspectos sobretodo los que concernían a la población ninja; pues había sido gracias ha ella que el entrenamiento había sido elevado para los aspirantes a ser ninjas en la Academia dando más importancia a la cualidad que a la cantidad, no podían arriesgarse a perder su reputación de sangrienta sólo por querer tener una población más alta de ninjas activos, aunque la necesitaran.

Con el Torneo de Selección como se le había conocido a las peleas con los cuales se habían seleccionado a los espadachines de Kiri y a la actual Mizukage, se habían perdido muchas vidas, un aproximado del veinticinco porciento de la población ninja en ése momento. Y por lo cual hubieran tenido que acelerar el programa de entrenamiento como era costumbre en otras villas. Pero precisamente por los cambios efectuados, no había sido necesario y más aún cuando los clanes de Kiri habían votado por tener a todos sus miembros con la capacidad, de forma activa para la villa; dejando a los que eran muy jóvenes o que tuvieran alguna herida de gravedad dejada por alguna pelea, mientras la población de ninjas volvía a sus niveles normales, necesarios para cubrir la demanda de las misiones.

La Mizukage, había estado trabajando casi todo el día. Las misiones, especialmente las de alto rango, llegaban sin cesar y era por lo general sólo ella la que se encargaba de darle rango a la misión.

Entre la gran pila de pergaminos que tenía sobre su escritorio había uno en particular con el cual ya no sabía que hacer. El pergamino como de costumbre era naranja con un listón rojo.

"Al paso que vamos, voy a terminar siendo yo la que le pague a Kushina" decía la mujer para sí misma. Pues la villa se beneficiaba más por esta misión que lo que pudiera pagar Kushina por el cumplimiento de la misma.

Era otra vez la misión de niñera para un pequeño niño que hacía año y medio había comenzado a ganar una gran reputación, algunos lo llamaban el terror de Sanji´s pero ella no podía pensar en otra palabra que genio.

Esta misión era pedida una vez a la semana, el día solía variar dependiendo de los planes que tuviera la madre del pequeño con respecto a su restaurante o a su pequeña familia. Otra de las cosas que le llamaba la atención a la Mizukage era cómo Kushina había logrado adoptar cuatro niñas a las cuales había sacado literalmente de la calle y dado un empleo dándoles oportunidad para un mejor futuro.

Esta misión, era incluso una de las pruebas semioficiales en la Academia para los que realmente querían graduarse, el tener que pasar esta prueba con éxito y como últimamente Naruto había aprendido nuevos trucos se estaba considerando en el concilio de maestros el simple hecho de sobrevivir sin alguna clase de trauma o con heridas serias.

Mei había conocido a Kushina cuando ésta tenía su pequeño establecimiento exclusivo de Ramen. Como Mizukage con poco tiempo en el poder, Mei quería conocer todo lo necesario para poder manejar de forma adecuado a la villa.

Sin embargo cuando había echado una mirada a los registros de los civiles más recientes, especialmente a los que habían llegado después de su nombramiento, el nombre Uzumaki Kushina había captado su atención. Ella había pensado que era el hecho de que llegará con un niño con muy poco tiempo de nacido, lo que la hacia peculiar pero lo que le realmente le había llamado la atención eran las marcas que el niño parecía tener de nacimiento. Las líneas de sus mejillas descritas por el médico que lo había evaluado de salud al ser admitidos en la villa habían sido declaradas como posible manifestación física de una línea hereditaria, desconocida hasta entonces.

El médico había opinado que la posibilidad era grande debido a los estudios que confirmaban que el niño tenía mucho chakra a su corta edad, pero la madre no podía asegurar nada. Kushina había dicho que de parte de su familia, ella no tenía herencia alguna que tuviera que ver con una bloodline pero no podía asegurar lo mismo de su fallecido esposo que hasta donde ella sabía era huérfano y que había sido nombrado en el orfanato al que había llegado a los tres meses de edad en una de las villas civiles.

Mei había ido a su puesto de Ramen para tratar de averiguar más sobre ella de forma personal sin tener que intimidarla o asustarla. Fue una buena sorpresa la que se llevo cuando la conoció en persona.

Kushina se parecía físicamente a ella, siendo aproximadamente diez años mayor que ella, con una personalidad extrovertida y que atraía a la gente que llegaba a conocerla. Kushina trataba a todos por igual y los saludaba como si fueran viejos amigos. A los que ya eran sus clientes frecuentes les hacía preguntas referentes a sus familias y en cómo les había ido en el día en general. Era esta atención que daba confianza y seguridad a la gente que aparecía con frecuencia en volver a ir.

Su habilidad en la cocina era incuestionable. El Ramen que había probado había sido delicioso, a tal grado que incluso se aseguro de que no fuera alguna clase de genjutsu.

No fue sino hasta la quinta vez que había ido que había podido conocer a Naruto. En ése entonces el niño había empezado a caminar. Mei había sido testigo de cómo Naruto volvía loca a la gente a su alrededor. Al parecer al igual que su madre Naruto atraía a la gente hacia a él con sus sonrisa y su mirada angelical, pero Mei no había sido engañada tal fácilmente y gracias a ello había visto cómo Naruto hacia lo imposible para sacar a su madre arrugas prematuras de tantos gestos de preocupación en su rostro.

Ella había sido testigo único hasta donde sabia, de cómo Naruto había logrado salir de la caminadora que su madre le había comprado.

Lo recordaba perfectamente Naruto llevaba puesto una camisa roja y un overol azul; y estaba perfectamente cómodo en su andadera blanca con ranas. El niño camino hasta estamparse contra un sillón verde que estaba cerca y con sólo la fuerza de sus brazos escaló el sillón y de ahí se deslizo por el mismo hasta quedar nuevamente en el suelo.

Su mirada había estado fija en un solo punto y caminando tan rápido como sus pies lo pudieran llevar, desapareciendo atrás de una puerta. Mei había sido lo suficientemente curiosa para seguirlo y lo encontró abrazando una rana roja con manchas negras de su tamaño. El niño dejaba salir balbuceos y hacia gestos como si le estuviera relatando a su amigo alguna aventura.

Ese había sido el día en que Mei aseguraba haber visto algo más en el niño y no sólo por su ingenio para salir de la caminadora sino que había algo más que ella no podía describir. Estaba segura que en el futuro el niño seguiría sorprendiendo a la gente y se lamentaba por Kushina, pues como iban las cosas estaba segura que envejecería más rápido.

Hoy en día no estaba segura si el cumplimiento de su predicción era bueno o no para ella. La villa seguro se estaba beneficiando por la misión de niñera que recientemente estaba siendo peleada por los mejores candidatos para ninja en sus años correspondientes en la Academia, pero que todos los demás evitaban como plaga.

En sus últimas visitas a Sanji, Kushina le había dicho que Naruto había estado experimentando nuevamente con su chakra y que había tenido reacciones extrañas con el aire. Ella aseguraba que era como si de la nada apareciera una brisa en una habitación cerrada. Era tiempo de que Kushina fuera otra vez al médico para checar como iban las cosas con su hijo; pero Mei no podía sacar de su cabeza la posibilidad de una línea hereditaria y de ser así ella quería estar presente en la cita médica aunque fuera sólo para cerciorarse de que todo estuviera bien.


Era sábado en la mañana, el hospital estaba tranquilo como siempre. Las últimas peleas de genins y chunins que se habían dado como evaluación había ido mejor que otros tiempos por lo que sólo quince estaban hospitalizados en ese momento.

Era a las nueve y media de la mañana que Kushina apareció con Naruto siguiéndola para asistir a su cita médica que tenían para verificar la posibilidad de que Naruto tuviera una kkekei Genkai.

En el consultorio Okida Rui, el médico ninja los esperaba "Buenos días, ¿cómo han estado?" preguntó el médico con una sonrisa en sus labios, a pesar de mostrar profesionalismo Rui había sido el médico de Naruto desde que había llegado a la villa y seguía con mucho cuidado todo el expediente de él.

Como siempre Rui había sido respondido con un buenos días y viendo el brillo en los ojos de Naruto preguntó "¿Has experimentado algo nuevo Naruto?

El niño no se pudo contener y empezó a decir "Sí, si me concentro lo suficiente y y mantengo cierta cantidad de chakra en los dedos al mover mis manos de una lado a otro" haciendo el gesto y concentrando chakra en sus dedos "mira lo que pasa" En ese momento una leve brisa despeino su cabello, el viento se movía conforme Naruto moviera sus manos y en la dirección que él quería

"Si bueno, sabía que cosas raras pasaban contigo, si cuando tenías tres años y empezaste a romper lo que tocaras por tener un excesos de chakra concentrados en ciertas extremidades de tu cuerpo; tuvimos que enseñarte ejercicios de control de chakra y con lo vital que era para ti, para tener una vida dentro de lo normal aceleramos el proceso con lo que después aprendiste bunshin. Qué por cierto, todavía no me creo que lo hayas aprendido sólo" termino de contar el doctor.

Naruto se sonrojo y empezó a murmurar para si mismo a tan bajo sonido que Kushina ni Rui lograron escuchar, aunque Rui sabía perfectamente que uno de los clientes de Sanji´s se lo había enseñado para distraerlo lo suficiente para que llegara Kushina y pusiera orden en el lugar.

Rui saco de su bolsillo un papel blanco y se lo dio a Naruto " pon un poco de chakra en el papel" Naruto hizo lo que se le dijo y el papel se partió en dos "Bien parece que es oficial, tu kkekei genkai, es manipulación del viento sin necesidad de sellos o por lo menos esta relacionada con eso"

Suspirando Rui siguió "Son estos momentos los que me hace desear que existiera una forma de saber estas cosas por seguro, pero siendo las líneas hereditarias secretos familiares y realmente antiguas no tenemos modo alguno de conocer con certeza"

Con la cita terminada, Kushina y Naruto inclinaron la cabeza dieron gracias al doctro y se fueron.

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En la oficina de la Mizukage. Mei estaba sorteando entre los documentos que tenía pero uno en especial le llamó la atención. Era un mensaje de Iwagakure referente a un tratado comercial entre los países; el mensaje especificaba que era sobre trigo, frutas, licor y telas pero que podrían llegar a otros acuerdos dependiendo de cómo se llevara la junta para concernir un acuerdo.

Mei lo pensó por un largo momento, no estaba segura que fuera buena idea, pues esto podría implicar una alianza de la cual no estaba segura le convendría a su villa. Esto se tenía que meditar y pensar con mucho detenimiento. Era momento de reunir al concilio. Realmente si lo habían hecho era para tomar decisiones como ésta. Con eso en la mente Mei dejó el pergamino en su cajón y siguió con su trabajo.

A las dos semanas, el concilio que incluía a todos los clanes y a dos representantes civiles se había decidido que si se llevaría a cabo el tratado pues representaba una ganancia para Kiri de manera económica pero que lo tendrían que hacer con cuidado y planear como asegurar la villa durante los tres días necesarios para la consumación del Tratado dentro de la villa; lo que los puso a todos a trabajar.

Mei no esperaba mucho del contrato más que fuera algo comercial y sólo hubiera sido eso, de no ser porque la persona encargada de Iwa que iba a llegar era uno de los pocos sobrevivientes de la tercera guerra ninja que había visto pelear al Kiiroi no sennko (el rayo amarrillo) que había sido el cuarto Hokage de Konoha.