Disclaimer applied.

Dedicado a mi gemela, Marie Malfoy. Te quiero, hermana.

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Lo que será de ellos

Capítulo 3. Aceptar lo que nunca fue suyo

Karin había escuchado el grito de emoción y sorpresa de Suigetsu y los aplausos de Juugo. No entendía el por qué de aquello pero cuando salió de su oficina en una de aquellas muchas cuevas de Orochimaru, Karin notó que el ninja de la Niebla brincaba de un lado a otro con un sobre rosa en sus manos.

Juugo también tenía uno.

— ¡El hijo de puta se casa! — Gritó Suigetsu a todo pulmón — ¡El maldito bastardo encontró quien controlara sus bolas de venganza!

— ¡No sé de qué hablas, idiota! — bufó Karin lanzándole lo mas cercano que tuviera, y en este caso era una botella de agua.

— Sasuke-san se casará — soltó tranquilamente Juugo sabiendo en totalidad los sentimientos de Karin y cediéndole el sobre que le pertenecía a ella —, han llegado hace unos momentos. Incluso Orochimaru-sama ha sido invitado.

Karin pudo sentir su corazón contraerse y un vuelco en su cuerpo. Se sostuvo de la pared cuando su cuerpo amenazó con perder el equilibrio. Su mente era una revolución, no es cómo que ella aún mantuviera una esperanza en su corazón, pero como toda mujer, Karin había guardado una sola pequeña gota de esperanza. Miró los ojos tranquilos de Juugo y la expresión divertida de Suigetsu.

— Ahora si te lo ganaron, pelo de rábano — se carcajeó Suigetsu frente a ella.

Pero Karin no respondió.

— Entonces se supone qué debemos confirmar nuestra asistencia — apuntó con una sonrisa ladina la pelirroja.

— Enviaran un halcón mañana a esta hora — especificó con calma Juugo.

Karin asintió ignorando las protestas e insultos de Suigetsu por no prestarle atención. Regresó a su oficina sentándose pesadamente sobre uno de los sillones. Su corazón latía fuertemente. No lloraría por un hombre, no se lo permitiría jamás en su vida. Ese hombre nunca había sido suyo y no estaba escrito en ningún lado que lo iba a ser.

Se lo habían ganado de una manera justa y sensata y ella debía aceptarlo. Pero no podía evitar aquel sentimiento contrariado que evocaba su corazón. Cerró sus ojos y con la invitación aún en sus manos suspiro.

Karin

Una perfecta letra normalizada. Escrito con tinta dorada, su nombre brillaba más que su alma. No, ella no era esa clase de mujer que lloraba por un hombre, cuántas veces se había repetido aquello en un pasado. No estaba segura. Pero una vez había escuchado a su madre decírselo.

"Las mujeres son buenas actrices, todas, Karin, no hay excepción. Pero sólo un hombre puede hacernos dejar de actuar y nos convierte en un mar de lágrimas. Karin, nunca en tu vida llores por un hombre, nunca en tu vida actúes para un hombre, ellos no merecen lo que mejor hacemos."

— Lo lamento, madre — sollozó. — Pero también creí que la esperanza existía para mí.

Se dejó llevar. Debía aceptarlo y desde hacia mucho que no miraba a Sasuke. Pensó en quién sería la mujer que había logrado amarrar al Uchiha. Esa mujer era verdaderamente eso, una mujer.

— ¿Estás bien, Karin? — la voz de Juugo invadió el lugar logrando que volviera a su postura de siempre.

Limpió sus lágrimas rápidamente y suspiró pesadamente.

— Estoy bien.

Juugo lo supo. Ella no estaba bien. Caminó quedándose hasta cierta distancia de la pelirroja. Pudo leer la nostalgia en los ojos de ella. Los sollozos de Karin habían convertido para él como los cantos de un pájaro lastimado.

— Es ella. La pelirrosa que nos sanó a todos después de la guerra — informó el grandulón con una leve sonrisa triste —, es buena chica y apuesto que Sasuke no se casará con ella sólo por su poder.

Karin trató de fingir que aquello no estaba saliendo de los labios de Juugo. Sabía de quién hablaba. Mantuvo la compostura.

— La alumna de la Quinta Hokage — señaló Karin. — Sakura Haruno. Vi su nombre en uno de los archivos de Orochimaru-sama.

— Ella misma — captó Juugo —, es una gran persona. Creo que no deberías preocuparte, Karin.

— ¿Preocupada? ¿Yo? — bufó Karin con sorna.

Juugo sonrió ladinamente

— Puedo saber que te duele saber que Sasuke-san se case, pero no podemos hacer nada. Tenemos que dar por hecho que Sasuke no sonreirá contigo como lo más seguro lo hace con ella.

— Vale, entiendo. — Karin estaba perdiendo la cordura pero la tranquilidad de Juugo le hacía mantenerla.

— Lo sigues queriendo. Hasta hace unos momentos tenías una gota de esperanza. — Señaló el grandulón con voz tranquila —. Está más que sabido que sufrirás conforme al tiempo que Suigetsu te molestará cada vez que tenga oportunidad. Karin, eres mujer y el amor puede funcionar o no.

Juraba que Juugo no estaba diciendo eso. Era imposible. Ese grandulón hablaba más con las aves que con ella o Suigetsu. Pero sabía cuál era la intención, hacerla sonreír y hacerle ver que debía dejar sus sentimientos.

— Te apoyaré si lo que necesitas es tiempo, eres una amiga y una compañera de equipo. Entiendo que no quieras ir a esa boda.

— No sé de qué hablas.

—, No te hagas la fuerte. No asistas sólo para mostrarle a Suigetsu que ya no te duele que Sasuke no esté aquí. — Juugo miraba a Karin con profunda compasión.

Karin bufó.

— Tsk — maldijo y entonces dirigió su mirada hacia el sobre.

¿Ir ó no ir?

Juugo tenía razón, no podía forzarse a sí misma. No podía ir y fingir que todo estaba bien, que sus sentimientos no existían.

— Debes dejarlo ir — dijo dirigiéndose hacia la salida el grandulón.

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Para: Sakura Haruno

Espero qué estés bien. Quiero agradecer profundamente por vuestro gesto de invitarme a vuestra boda. Mentiría al decir que me siento bien con esto porque no es así. Pero sinceramente no pensé que llegará el día en el que Sasuke-kun contrajera nupcias.

Lamento declinar a vuestra invitación. No puedo, lo lamento tanto. No es fácil ver a la persona que amas casarse con alguien más que no eres tú. Un amigo me dijo que debo dejarlo ir. No sé qué significa eso en su idioma, pero para mí eso quiere decir que debo dejar a Sasuke-kun en tus manos.

Debes ser muy buena mujer. Todavía recuerdo tus lagrimas de ese día, ¿recuerdas?, ambas lo hacemos supongo. Sasuke-kun estaba tan controlado por el odio. Ambas hemos visto lo mejor y lo peor de él. De ahora en adelante tú serás quien mire sus mejores sonrisas y sus peores momentos.

Te pido desde lo más profundo de mi corazón que cuides de Sasuke-kun, que no seas una espectadora de su vida y cuides de él. Que cumplas tus votos matrimoniales a pie de letras y espero profundamente y con gran anhelo que él también lo haga. Pero conociendo a Sasuke Uchiha sé que lo hará. Pero de ti no sé qué esperar.

La primera vez vi a Sasuke-kun fue en los exámenes chuunin, me salvó de un oso que prácticamente casi me mata. Vi una sonrisa en su rostro, una que no he vuelto a ver pero sé que a tu lado sonreirá tantas veces como esa vez. Posiblemente tú tengas el factor sorpresa que el tanto ha esperado en su vida.

No quiero saber de nuevo que Sasuke está siendo arrastrado al odio y de ahora en adelante quiero que tú seas quien cuide su corazón. Naruto Uzumaki pudo haberlo sacado de la oscuridad mas tú tienes el deber de iluminar su camino sonriéndole y dándole buenos momentos.

Sé que no todo será alegría y felicidad. Los momentos duros llegan y como cualquier persona espero que sean capaces de superarlos. Yo sé que lo harán y no lo dudo.

Es una verdadera lástima no poder asistir a vuestra boda. Sé que Sasuke sonreirá al momento de que sus vidas se unan. Pero aún no estoy lista para ver esa sonrisa, por más que desee verla.

Muchas gracias y por favor hazlo feliz.

Atte. Karin.

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Sakura miró a Sasuke con expresión contrariada. Cómo olvidar los momentos en los que le había visto en lo peor, cuando lo había visto con el odio rebosando en sus ojos y diciendo cosas que jamás pensó que diría. Sonrió ante los pedidos de la Uzumaki.

Estaba más que dispuesta a hacer feliz a Sasuke.

Miró con nostalgia el otro elemento que venía en el sobre. Una foto.

Taka.

"Aquellos días en los que Sasuke no sonreía cómo espero que lo haga de ahora en adelante."

Eso era lo que decía la parte trasera de la foto. Sakura observó detenidamente la foto. Los conocía, sí, después de la guerra ella se había encargado de sanar cada una de las heridas del cuerpo de aquel equipo incluso hasta Orochimaru había necesitado de su habilidad en el campo de la medicina.

— Karin ha declinado de una manera muy respetuosa — soltó Sakura con una sonrisa en sus labios.

— No me lo esperaba. — Sasuke miró a Sakura a los ojos —. Ninguno de ellos vendrá, no entiendo por qué los invitaste.

— Fueron tus compañeros de equipo, se merecen ser invitados. Es una lástima que hayan declinado todos. Orochimaru dice que no viene por cuestiones laborales.

Sasuke frunció el ceño. Sabía que Sakura había invitado a Taka pero a Orochimaru jamás.

— No pensé qué…

— De cierta manera fui obligada por Tsunade-sama. — Sakura dijo desdén —. No quería invitar a ese pedófilo cuerpo de serpiente.

Sakura sintió su piel erizarse y un escalofrió viajar por su espina dorsal. Sasuke se levantó del mueble.

— Voy a ver a Naruto. No le he pedido qué sea mi padrino — dijo Sasuke pesadamente viéndose a sí mismo como un niño regañado.

— Naruto prácticamente se autodenomino tu padrino — señaló la pelirrosa siguiendo la acción del pelinegro.

— Maldito Dobe — bufó Sasuke. — ¿Qué haces…

Sakura chocó sus labios contra los de Sasuke. El Uchiha se sorprendió pero fue presa de su actividad favorita en los últimos días, dejarse llevar. Besó cálidamente los labios de Sakura, permitiendo que todo fluyera por si solo. Cerraron sus ojos por impulso y siguieron besándose por necesidad.

— Sabes qué pasa cuando comenzamos con esto.

— Pero podemos detenernos, Sasuke-kun, somos adultos. Podemos parar.

— No cuando la cordura ya no existe. — Sasuke besó duramente Sakura y como noches atrás la empotró en la pared.

Metió sus manos bajo la camisa de ella y Sakura hizo la misma acción con él.

¡A la mierda la cordura!

— A la mierda todos — susurró Sakura en sus labios.

— Hmp — contestó fríamente Sasuke.

Y entonces se dejaron llevar sin dejar rastro de cordura alguna.

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— Declinaste, pelo de remolacha. — Suigetsu estaba en la oficina de Karin llenando formularios del último experimento de Orochimaru.

— No te importa, baka — Karin sonó un poco insegura pero sonrió.

— No te preocupes, todos lo hicimos. Entendemos. Ese bastardo nos ha cambiado. — Suigetsu movió su plumón negro con elegancia sobre la hoja. — Me puedo prostituir una noche sólo para ti, desquítate. Puedo fingir que soy ese bastardo.

Karin alzó una risotada al aire burlándose del ninja de la Niebla.

— Tienes razón, dudo que levantes a mi amigo — se burló Suigetsu.

— ¡Idiota! — gritó Karin lanzándole la taza de café.

— Y si así gritas cuando estás enojada no quiero saber cómo serán tus gritos de cuando llegas a un orgasmo. — Suigetsu salió corriendo lo más rápido que pudo.

Karin salió tras él.

— Esos dos van a terminar teniendo sexo en algún rincón de mi laboratorio — dijo Orochimaru al lado de Juugo.

Juugo sonrió.

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¡Hola, gente!

Bueno espero que les guste el capítulo de hoy. Quise concentrarme en Karin. Me encanta ese personaje. En conclusión no pienso que Karin sea un personaje a odiar.

Les tengo una mala noticia. No podré actualizar hasta en diciembre, pero será la primera semana que lo haré. Espero realmente que me comprendan y puedan esperar.

Las quiero chicas y muchas gracias por sus reviews, son geniales. Las amo.

Me encanto escribir eso último de Suigetsu.

El siguiente capítulo se llamará "Un acercamiento peligroso"

Y les aviso, probablemente traiga un fic de Harry Potter. No prometo nada.

¡Nos vemos pronto!

Irlanda Malfoy