Disclaimer: TMNT no me pertenecen, escribo esta historia por diversión, pasión o matar el tiempo, etc, etc.
No gano ningún valor monetario al escribir esta historia (pero si alguien le sobra una monedita yo la recibiré con todo agradecimiento XD)
Capitulo 4: Misión demoniaca
–Tks! Necesitamos un verdadero medio de trasporte! – Reprochó Sal, y estoy de acuerdo, esto de ir y venir en metro tantas veces es cansador, como desearía tener al Acorazado conmigo.
–Sabes cuánto cuestan los vehículos que cruzan los mundos? Olvídalo – Dijo Kenia cruzando los brazos. Los tres estábamos de vuelta en el tren subterráneo, íbamos otra vez al Mundo de los Vivos. Después de que Nora le entregara un sobre grande y una mochila, nos fuimos en silencio del edificio.
Ya estábamos sentado en el metro cuando comenzamos a hablar:
–Y bien? Qué es esta vez? – Preguntó Sal a la vez que Kenia abría el sobre grande y luego comenzó a leer.
–A ver… es una Anoul… A unas calles de Central Park.
–Anoul? Qué…? – Traté de decir ya que fui interrumpido por Sal.
–Es una mujer demonio-vampiro árabe. Normalmente se alimentan de cadáveres y no son capaces de matar… Espera, vamos por "Secuestro de cadáveres"?
–No, "Homicidio". Esta Anoul no respeta sus propias reglas y ya ha matado 5 humanos. Tal vez ya se cansó de los cadáveres y busca alimento fresco – Qué?! Un demonio… digo demonia… esto no pude ser bueno. Sin mi Bo me siento indefenso y más cuando no he peleado aún con esos seres – Bien… es de día, así que no debe ser muy fuerte ahora.
–…Podrías explicármelo? – Le pregunté a Kenia.
–Los demonios y/o otros seres normalmente son más fuertes de noche que de día – Llegamos y continuamos la conversación caminando – Pierden sus poderes o al menos se hacen más débiles. Pero aún así te mantendrás alejado. Una Anoul es tan fuerte como una mujer normal, pero si comió a esos humanos mientras estaban vivos tal vez sea más fuerte y rápida… Casi se me olvida… - Saca algo de la mochila. Es una piedrita en forma de escudo – Sostén esto, durara al menos 2 horas.
–Espera, para qué sirve esto? – Dije mientras la recibía.
–Te ayudará a resistir el Ki Demoniaco, para que no te debilites como la ultima vez en el más allá… Bien, aquí es – Nos detuvimos y al frente había un edificio abandonado.
Las ventanas estaban bloqueadas por maderas, la puerta estaba igual, pero destrozada, los cimientos se estaban rompiendo, veía las fisuras saliendo del suelo. Era un edificio de 4 pisos en pésimo estado, seguramente se caería cualquier momento.
Entramos traspasando la puerta. Ya dentro de ahí…
–Dónde está? – Murmuró Sal mientras sacaba sus pistolas del cinturón.
–En una habitación, arriba – Le contestó Kenia murmurando y señalando hacia arriba.
Ahora que veía bien, gracias a algunos agujeros en las paredes y dejaban entrar la luz del Sol, había muebles rotos y dañados, las paredes tenían manchas de humedad y rasgaduras en el papel tapiz. Subimos las escaleras y noté que cada piso tenía unos cuartos, con números en las puertas, creo que esto era una casa de huéspedes. Seguimos subiendo hasta que llegamos al último piso, nos detuvimos justo frente a la puerta 13… Que curioso… y al parecer esa era la única habitación que ocupaba casi todo el piso.
–Ah! – Exclamó Kenia mientras sacaba de su mochila unas… Dagas? Kunais?... Esas son sus armas? Son objetos pequeños, con o sin filo y lanzables. Conozco los kunais, son un buen remplazo cuando no tienes Shurikens… Pero por lo que veo, el diseño de estas armas son muy raras… - Donatello, si llega a ver una pelea, mantente alejado. Tal vez ella piense que eres un demonio y no te ataque, pero por seguridad no te la enfrentes – Ella sostenía dagas y kunais entre sus dedos, cuatro en cada mano. Escuché a Sal sacarle el seguro a sus armas – Listos? Ah! Por cierto Sal, no te hagas el macho entrando y disparando a cualquier cosa, esta bien?
–Uhhhhh… - Se dirigió a mí – Haces eso una sola vez y quedas advertido toda la eternidad… Bien… Vamos! – Levantó el pie y dio una patada a la puerta derribándola. Entró con sus armas apuntando hacía adelante y mirando por todas partes mientras que Kenia y yo…
–Podíamos haber traspasado la puerta silenciosamente, idiota! – Le gritó ella.
–Es para darle más acción, además… – Escuchamos moverse algo adelante – Ella ya sabia de nosotros apenas nos acercamos a este lugar – Dijo sin dejar de apuntar hacía adelante.
Por lo que se podía ver, ya que solo había unas pocas fisuras diminutas que apenas dejaban entrar luz, al entrar al cuarto, era al principio un gran salón, debía de haber muebles o sillones, pero solo estaba vacio, a no ser de la "Araña" que colgaba del techo. Mis ojos se acostumbraron rápido a la baja iluminación, y noté que delante de nosotros no había nadie, mis compañeros lo supieron después que mi pero igual no bajaron la guardia. Kenia se asomó a mí.
–Las Anouls no son invisibles o camuflables, debe estar escondida en algún lugar. Síguenos y no vayas solo… y toma esto – Me dio 3 kunais – Sabes usarlas? – Moví mi cabeza en forma de "Si" – Bien. Si algo sale mal, no te hagas el héroe y huye… Escuchaste tú también Sal?
–Si, si… - Contestó el pistolero con desgano.
Como dije antes, era un gran salón, cerca del fondo, a la izquierda, había un pasillo y a la derecha se encontraba una cocina. Sal hizo una seña y se dirigió a la cocina. Kenia me tomó del brazo y me señaló el pasillo. Caminamos ahí y ya dentro se veía 3 puertas; a la izquierda, a la derecha y al fondo. Mi compañera se acercó a la de la izquierda y estaba a punto de abrirla, yo sostenía los kunais preparado para todo… pero no para eso… Al abrirla tuve que cubrirme la boca de repulsión…
Era una habitación, un dormitorio, de unos 10 metros cuadrados, tenía una cama de 2 plazas y un armario… Sería normal si no fuera por el hecho de estar cubierta de sangre y cadáveres… En el suelo, en las paredes, incluso en el techo, lleno de manchas de sangre… También había cadáveres mutilados… torsos de un lado, brazos y piernas en otro, y las cabezas encima de la cama… Simplemente esto era como una película de horror… y realmente asqueroso, al parecer usaba este cuarto como lugar de carnicería… Me revolvía el estomago estar ahí y Kenia… ella no se impresionó, parecía que esto no era nada nuevo para ella.
Cerró la puerta al verificar que no había ningún demonio allí, y se dirigió a la puerta que estaba en frente de está, o sea a la derecha. La abrió, espero que no sea peor que la anterior…
Un baño… Era un baño sucio… Nada de sangre o vísceras, solo mugre y unas cuantas cucarachas en el suelo. Parecía como si no lo hubieran limpiado en varios años… La tina, el inodoro y el fregadero estaban con mucho sarro y algo verde como moho, la cortina de la bañadera había desaparecido y un conocido olor a alcantarilla se podía oler… Pero ningún rastro de una demonia-vampira árabe. Al saber esto mi compañera cerró la puerta y se dirigió a la del fondo, que era la última que faltaba.
–Sal! Encontraste algo? – Gritó sin mover los ojos de la puerta.
–No! En la cocina solo hay frascos con órganos y en el cuarto de escobas… bueno, escobas.. – le contestó Sal.
–Prepárate Don… -– Estaba a punto de abrir la puerta.
Tensé mis músculos y me preparé para atacar al mínimo movimiento dentro de ahí. Ya abierta la puerta, Kenia y yo nos sorprendimos al ver… nada. Era un guardarropa vacio de 2 metros cuadrados, había algunas perchas en el suelo y otras colgadas… pero nada más.
–Qué? – Dijo Kenia confusa y bajando la guardia
–Dónde esta? – Dije yo también confundido
–Bueno, aquí no… pero esto no tiene sentido – Desde cuándo todo esto tiene sentido? Nos reunimos con Sal en el salón.
–Y? No está? – Preguntó Sal mientras guardaba una de sus armas.
–No… Dónde se pudo haber escondido? – Respondió Kenia mirando hacia la cocina.
–No pueden saber por su "Ki Demoniaco"? – Pregunté. Mencionaron eso cuando me encontraron la primera vez.
–Esta es astuta, lo sentimos por todo el piso pero lo esconde bien, así no podemos saberlo específicamente.
–Sigamos buscando en este piso, debe de estar por ahí. Al menos sabemos que aquí "come", de eso estoy seguro – Dijo Sal mientras se dirigía a la puerta.
–No te vayas, revisa tú el pasillo y yo la cocina – Dijo Kenia mientras se dirigía allí y Sal… creo que hizo como si no escuchó.
Dónde estará? Si no puede hacerse invisible ni camuflarse. Desde el punto de vista normal, no se encuentra aquí, pero creo que la siento… Si tiene la altura y la compostura de una mujer normal, no hay muchos lugares para esconderse… Un momento!
Moví mi cabeza rápidamente a un lado para mejorar mi oído… Creo que escuché una respiración… No es de Kenia ni de Sal, ellos son espíritus que no respiran, entonces… Si… estoy seguro que escucho una respiración relajada… pero poco a poco se está volviendo agitada… viene… del techo? Dirigí mi vista hacía arriba…
…Y no sé por qué me congelé al ver esos ojos rojos y esa sonrisa maligna… Arriba de la "Araña" , todo el tiempo allí se encontraba la Anoul!
Sus ojos brillantes como gato dejaron de mirarme a mí para pasar a Sal, que ya estaba llegando a la puerta. Ella saltó desde arriba para atacarlo con esas garras sobrenaturales que tenia en vez de manos.
–Cuidado!! – Le grité para advertirlo.
Sal se dio vuelta y como si lo hubiera estado esperando, le disparó a la demonia rozándole un brazo. Dio unos saltos hacia un lado mientras se frotaba la pequeña herida.
–Desgraciado… – Le dijo entre dientes. Luego me miró a mí una sonrisa – Tenías razón, tendría que haber tenido cuidado – No le advertí a ella… Se quedó mirándonos como si nos estuviera examinando.
Pude verla bien: vestida con un trapito que le cubría sus "atributos" y una tela que le llegaba desde la cintura hasta las rodillas, tanto top como falda eran de rojo brillante, pero rasgados y rotos mostrando su piel grisácea. Estaba descalza y tenía un cabello negro y lacio. Unos adornos cubrían su frente. Y tenía unos labios finos y rojos.
Kenia, que había venido al escuchar el disparo, y Sal no dejaban de apuntar con su armas a la demonia.
–Escucha – Dijo mi compañera – Si vienes con nosotros tranquilamente todo será más fácil.
–Crees que eso servirá conmigo? – Le contestó la Anoul.
–Qué tal esto? A: Te llevamos a las buenas o B: Será a las malas, cuál eliges?
–C: Ustedes dos, espíritus, terminan destrozados y yo huyo ilesa – Apenas terminó de decir eso, con una velocidad increíble, le arrebató el arma a Sal antes de que se diera cuenta, lanzándola al otro lado del salón. Él estaba apunto de sacar su otra pistola cuando le asentó un golpe que lo hizo volar unos metros para terminar estrellándose a una pared.
Kenia le lanzó 3 dagas, como boomerangs, recorrieron el salón confundiendo a la demonia, finalmente se dirigieron a ella, dos fallándole pero una dándole en el tobillo. Gritó de dolor y noté como su tobillo despedía humo, como si le estuviera quemándole.
–Qué haces? – Se dirigía a mí – Detenla! – Debe creer que por mi apariencia de demonio estoy de su lado – Inútil…
Antes de que me diera cuenta, le dio un puñetazo a Kenia haciendo que sus dagas y kunais se cayeran y las agarrara la demonia, el golpe fue tan fuerte como Sal que la llevo a una pared cerca de la cocina.
–Quieta niñita – Le dijo y en pocos segundos le clavó Kenia en la pared sus propias armas en las manos y tobillos, todo fue tan rápido que no pude hacer nada.
–Sal! Ayuda! – dijo después de unos gritos de dolor.
–Ya voy! – Él se levantó aturdido y empezó a disparar.
Era tan rápida que antes de que le alcanzaran las balas se alejó haciendo que casi, casi le dieran a Kenia.
–Ten cuidado, idiota! Usó mis armas, estoy atrapada!
No puedo creerlo, esa demonia es tan veloz que apenas puedo divisarla. Ahora esta quieta en un rincón, sonriendo como si esto fuera todo juego.
–Huhuhu… Los humanos se rompen tan fácilmente que me aburren…Ustedes los espíritus sí me divierten! A excepción de mi brazo y mi tobillo la estoy pasando bien…
–Cállate!! – Le gritó Sal antes de volver a dispararle. Ella esquivaba las balas tan rápido que apenas parpadee, ya le había dado otro golpe a Sal y lanzado su pistola lejos de él. Se acercó caminando, lo agarró de la camisa y levantó su brazo con sus garras largas y filosas. Ella sonríe, él tiene una cara de ira y rabia, Kenia trata de zafarse de la pared y yo…
Sin pensarlo más, lanzo los 3 kunais que me había dado Kenia en un principio e impactan en la espalda de la Anul haciendo que suelte a Sal.
–Qué…?! Ahhhhhhhhh!! – Gritó la Anul, parecía como si le estuvieran quemando la espalda – Tú!! – Me miró a mí… oh oh – Traidor!! – Se abalanzó sobre mí con sus garras en lo alto, apenas pude reaccionar. Me hice a un lado pero aún así sentí un fuerte dolor en mi hombro haciéndome cerrar los ojos y apretar los dientes. Ese dolor se fue en un instante. Al abrir los ojos quedé boquiabierto al ver lo que tenía… o lo que no tenía…
–M… Mi… Mi brazo! Mi brazo! – Grité al ver horrorizado que mi brazo derecho no estaba. Miré hacia todos lados y lo divisé a unos metros de mí. Normalmente tendría que estar agonizando de dolor, pero no sentía nada... Sal debió de haber alcanzado su arma porque una lluvia de balas se dirigía a la Anoul.
–Don! Ayúdame! – Escuché a Kenia – Rápido!
Mientras la Anoul esquivaba las balas, ahora con dificultad, yo, algo tambaleante y confundido, pude pararme y con mi brazo izquierdo retiré las dagas y kunais que clavaba a Kenia en la pared.
De pronto los disparos se dejaron de escuchar, me volteé y al parecer, se le acabaron las balas a Sal. La Anoul estaba a punto de saltar sobre él pero Kenia le lanza todas las armas voladoras que puede, algunas fallan otras le dan. Conté al menos 10 kunais y 20 dagas. La demonia, que parecía agoninzado aún tenia fuerza.
–Bastardos!... Ya verán! – Dijo antes de huir hacia la puerta a la toda velocidad, no como antes, pero la suficiente como escapar de nosotros.
–No huyas! – Le gritó Kenia – Sal! No tienes municiones, recoge mis armas y quédate con Don! – Eso es lo que dijo antes de perseguirla.
–Tks! – Sal corrió hacia las armas caídas de Kenia y comenzó a recogerlas. Me miró a mí – Qué miras, manco? Ayúdame y trae mi pistola! – Señalo hacia donde estaba la primera arma que perdió – Y no te olvides de tu brazo! Apresúrate!
De pronto se sintió como un terremoto… Desde lejos escuchamos la voz de Kenia:
–Va hacia ustedes!!
Ya tenía la pistola en la mano cuando apareció la Anoul… Convertida en un monstruo grande y deformado?!
–Qué demonios…?! – Alcanzó a decir Sal, ya que como una embestida de toro, la demonia se aproximaba hacía él. Justo a tiempo, lo esquivó… y ahora se dirigía a mí. Di un salto y ella chocó contra la pared atorándose. Sal se acercó a mí.
–Vámonos de aquí!
–Pero mi brazo… – Contesté. Él se acercó más y tomó el brazo que aun me quedaba.
–Olvida tu brazo y corre por tu alma!! – Me llevó fuera de la habitación mientras escuchábamos a la Anoul zafarse de la pared. El piso comenzó a caerse, partes del techo y de los muros caían – Este lugar de mierda se derrumba! – En ese momento vimos a Kenia dirigirse hacia el lugar donde se encontraba esa cosa deformada.
–Tengo que buscar algo! – Gritó mientras pasaba a nuestro lado.
–Apresúrate! – Le contestó Sal.
–Espera! Y Kenia?! – Pregunté alarmado – Es seguro que vaya sola?!
–Ella es inteligente, sabe lo que hace – Bajábamos las escaleras para alejarnos de esa cosa… Ya era tarde… Todo se caía! – Espero que aun seas intangible – Todo se cayó encima nuestro, cerré los ojos.
Cuando los abrí, me encontré en una pila de escombros, todo se veía oscuro, di unos pasos adelante y vi la luz… la luz de sol. Ya estaba en la calle y la gente empezaba a reunirse, pero dónde estaba…
–Sal? Kenia? – Pregunté hacia los escombros.
–Maldicióoooooon! – Escuché a un frustrado Sal – Olvidé hacerme intangible! Un puto pedazo de techo me golpeó!! – Bien, ahí estaba Sal… y Kenia? – Kenia! Sal de donde quiera que estés!
–Aquí estoy!! – Kenia salió rápidamente de los escombros traspasándolos y me asomó algo que no pude evitar asustarme al verlo…
–Qué?! – Dijo Sal – Es tu brazo! – Se lo arrebató a Kenia – Si no lo quieres lo petrificaré y lo convertiré en un rasca-espaldas!
–Dámelo! – Se lo quité y me quedé mirándolo – Ahora cómo…?
–Conozco a alguien que te curará – Dijo Kenia – Por cierto… la Anoul escapó… convertida en esa cosa…
–Hablaremos con la Maestra pronto. Ahora, vámonos de aquí – Dijo en un tono serio Sal.
Ya estábamos en el departamento, justo en la cocina, yo estaba sentado en un silla, Sal también, Nora se encontraba parada mirando sin expresión alguna y Clara, la joven rubia recepcionista del edificio que vi cuando entré aquí la primera vez, me examinaba a mi lado. Ahora que la veía bien, tenía ojos claros, un rostro apacible y una sonrisa que iluminaba la habitación.
–Vamos a ver, cariño. Quédate quieto unos minutos, te uniré el brazo – De la punta de sus dedos, salía una luz brillante y empezó a cubrir el área del corte – Esto tardará un rato corazón.
Mientras me curaban, vi como Kenia sacaba de la pared un pequeño pizarrón a marcador donde se podía leer "35 Días Sin Accidentes"
–Bien… Otra vez a cero… - Dijo decepcionada mientras borraba y escribía el "0" con un marcador.
–Tienes suerte de que esquivaste el zarpazo de esa demonia – Dijo Sal – Hubieras desaparecido.
–Desaparecido? De qué hablas?
–Esta bien! – Exclamó Nora, juntando sus manos y sonriendo como siempre con su habitual entusiasmo – Primera lección: Anatomía espiritual… Ok?
–…Ok… - Su interminables entusiasmo me recuerda a Mikey.
–Bien. Mira esto – Saca una lámina de su bolsillo, ya lo tenía preparado? En ella está dibujada una figura humana y un círculo en su interior – Absolutamente todos los espíritus poseen dos cosas importantes: el Cuerpo Espiritual, que es como un cascarón o una capa y el Alma, el centro de nuestro ser. Seguramente, cuando la Anul cortó tu brazo, sentiste dolor físico Donatello, algo que tienes que saber es que si te cortan un miembro sentirás dolor ya que es un aviso desde tu alma ya que la pones en peligro, pero no te preocupes, lo máximo que dura es menos de 2 segundos, además solo sucede con cortes grandes, golpes o rasguños no sentirás nada. Ahora, normalmente el alma es sumamente indefensa, por eso al morir, en el momento en que se separa de nuestro cuerpo, lo acompaña el cuerpo espiritual, que es una copia de nuestro físico para ayudar al alma, porque sola es totalmente vulnerable, no se mueve por sí misma y carece de memoria alguna – Ya veo… Si trato de compararlo con algo sería con el caso de los Utroms, esos extraterrestres que más de una vez hemos ayudado mis hermanos y yo. Entonces, el alma sería el Utrom y el cuerpo espiritual el exoesqueleto… Ya comprendí – El alma se encuentra en nuestro interior, justo en la parte superior del torso, o para ser más especifico en el centro del pecho, tiene el tamaño de un puño y es sumamente delicado. Si es lastimado se puede curar, pero con un arma especial o demoniaca, le puede dar en el núcleo, haciendo que sea demasiado tarde… Cuando estas vivo, lo malo es morir, pero si eres un espíritu, lo peor es desaparecer.
–Cómo que desparecer?
–Te lo explico – Se ofreció Sal – Naces, vives, mueres, vas al cielo o infierno… o estas en este trabajo. Pero si te atraviesa algo perjudicial al alma… desapareces… Ni Cielo Ni Infierno, no Mundo Espiritual, no Mundo de los Vivos, ni siquiera el mundo de los demonios, no renaces ni apareces en ningún lado, simplemente… – Se acercó a mí y murmurando dijo –… desapareces de la faz de todo lo existencial.
–Sal! No lo asustes! – Dijo Kenia, luego se dirigió a mi – Esta bien, Don, hiciste bien, es preferible perder un brazo o cualquier otro miembro que dejar desaparecer el alma – De… Desaparecer? Bueno, al menos ya sé que tengo un punto vital para mi existencia… pero…
–Entonces, en resumen, no tengo que dejar que nada me hiera?
–No exactamente, no todo te puede herir. Como dijo la Maestra, pueden lastimarte pero no desaparecerte, se necesita algo que atraviese el cuerpo espiritual, llegue al alma y le dé justo en el núcleo para deshacerla.
Muy bien – Exclamó otra vez Nora – Segunda lección: Armas espirituales. Quieres oír?
–Sí, por favor – Me pregunto si tendrán un Bo o algo así.
–Escucha con atención: Si bien entendimos, los espíritus somos casi indestructibles, gracias a nuestra intangibilidad y carencias como dolor, sueño y cansancio. Pero como todas las cosas del universo, tenemos un punto débil: el alma, por eso hay armas especializadas para eso, están hechas de poderes espirituales, bendiciones y otras cosas puras o poderosas para cada tipo de ser sobrenatural. Kenia, explícale tu arma.
–Eh? Ah! Si. Estas dagas tienen un diseño dinámico que confunde el punto destinatario y los kunais son directos… Están hachas con partes de almas puras, no el alma en sí, solo partes… y... es todo – Se veía como una estudiante nerviosa antes de dar una exposición, Nora la estará evaluando?
–Tu turno Sal
–Si, Maestra – Noté cierto entusiasmo en la voz de Sal – Estas son pistolas Jackals Automáticas calibre 13, hechas de plata bendecida por más de docenas de curas y sacerdotes. Las balas también están hechas de plata bendecida, traída directamente de la Cruz del Vaticano!... Y no solo eso, cada bala tiene una aleación especial de titanio reforzado para ser resistente a cualquier Ki demoniaco. Es un arma perfecta, y por la cruz grabada en el dorso, sirve como amuleto. Son tan geniales y en mí se ven mucho mejor!
–Solo le falta babear… - Murmuró Clara.
–Dijiste algo, Enfermera Corazón?
–No – Le contestó sin ni siquiera mirarlo – Donatello, dulzura, ya terminé – Comencé a mover mi brazo… Está bien! Lo siento igual que antes!
–Muchas gracias Clara.
–No hay problema. Si te vuelves a lastimar, avísame y volaré allí.
–En su escoba… - Murmura Sal.
–Escuché eso. Espero que te dispares con tu estúpido juguetito – Decía mientras se dirigía hacia la puerta – Adiós Kenia! Si tienes tiempo esta noche, llámame e iremos de compras, hay un vestido que te quiero mostrar, es súper lindo! Y Maestra Nora, se que está ocupada pero si puede acompáñenos y agregaremos otro atuendo a su guardarropa. Una salida de chicas! – Sonríe entusiasmada.
–Veremos si hay tiempo Clara, gracias por tu invitación – Dijo Nora con una sonrisa relajada.
–Adiós Donnie querido – Me dijo sonriendo – Adiós Sal – dijo sin ninguna emoción.
–Cuídate! – Le dijo Kenia antes de que se fuera.
–Qué tiene esa chica?! Su madre tomaba píldoras de la felicidad cuando estaba embarazada de ella o que?! – Dijo Sal a penas la puerta se cerró.
–Ya cállate… y bien Don, como te sientes? – me preguntó Kenia
–Estoy bien! Me siento como nuevo – Me levanté de la silla y miraba mi brazo, no había cicatriz ni marca del corte o algo así.
–Maestra… Sobre la Anul… Fallamos– Dijo Sal desanimado.
–Kenia me contó todo cuando fuiste a buscar a Clara, estoy segura que Ases tiene que ver con esto, son los únicos que son capaces de hacer esta clase de cosas. Seguramente hicieron un trato con la Anul, le dan poderes, ella hace el trabajo sucio y ellos obtienen las almas antes de que los Recogedores vengan. Veré que puedo averiguar sobre esto… Eso me recuerda, Donatello, manejas un arma en especial? Debo encargarte algo.
–Tienen un Bo que me presten?
–Bo, una vara de madera de origen oriental?
–Exacto! – Parece que sabe sobre el tema.
–Te lo conseguiré pronto, mientras tanto creo que es tiempo de tu entrenamiento.
Fin del capitulo 4
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Hola hola! Reki les escribe otro cap, si... retrasado... pero mejor tarde que nunca! Y eso es lo que importa gente... A ver, a ver que más puedo decir?...Ah! Gracias Yunuen! Que me dio una pequeña ayuda con un dilema de este cap, gracias! Ahora, unos datos curiosos...
*Las Anouls, demonios femeninos mencionados, no son inventados, son conocidas en Arabia por devorar cadáveres de niños y bebés en cementerios (por eso algunas tumbas llevan amuletos), lo saqué de Escalofrío punto com.
*Las dagas y kunais voladores de Kenia, son un plagio (si, un plagio! Es mi falta de imaginación! ) de la película "La Casa de las Dagas Voladoras" (Es una excelente film donde hay romance, honor y acción!)
Leonardo: Deberían verla, es algo cursi pero les aseguro que hay muchas peleas y artes marciales
Raphael: Tú solo dices eso porque contiene "Honor" ...
*Las Jackals Automáticas 13 mm de Sal (Se aproxima otro plagio...) no son ni nada más ni nada menos que las armas que usa Alucard, el protagonista del manga y anime llamado "Hellsing" ... Vampiros, ghouls (zombies), conspiraciones y mucha acción! Pueden ver el anime o leer el manga
Raphael: *Levanta el pulgar en gesto de aprobación* Yo lo recomiendo! *Dice con una sonrisa*
Leonardo: *De brazos cruzados* Si les gustan la sangre y la violencia...
Donatello: *Levanta el dedo índice para explicar algo* Tiene escenas sangrientas, Gore y de explícita violencia, y además lenguaje poco apropiado, no es recomendable para menores de 16 años...
Michelangelo y Raphael: Arruinan la diversión!!
Otro Disclaimer importante: No tengo ningún derecho sobre Hellsing y La Casa de las Dagas Voladoras, así que no me demanden!
