Sintió la losa fría de la encimera, pero no podía importarle menos, no cuando tenía a Oliver Queen entrando y saliendo de su trasero con fuertes estocadas, mientras él gemía e intentaba sujetarse del mueble de la cocina de Felicity, sólo recordar a la rubia le sacó una sonrisa ¿qué diría si los viera? Pero el pensamiento fue nublado por la ola de placer que volvía a invadirlo justo en el momento que su miembro era estimulado por la diestra del rubio, quien no paraba de gemir y mordisquear su cuello, realmente eso dejaría marca por unas horas, pero su metabolismo acelerado se encargaria de borrarlo.
Solo bastó que el arquero golpeara su prostata tres veces más y logró correrse en su mano, mientras sintió como el vigilante continuaba entrando y saliendo con mayor rapidez hasta que terminó dentro de él, a los segundos sintió el líquido vizcoso saliendo de su trasero y goteando en la losa del piso, sabía que se desmayaría por la debilidad, no había comido casi nada ese día y el ejercicio que hizo para llegar hasta el departamento en Starling y luego esto, lo tenían famélico.
-Hey-susurró Oliver en su oído al momento que lo abrazaba y salía de su interior, cuando notó que no había mayor reacción lo tomó en brazos y lo llevó hasta la cama de dos plazas que había en la habitación de junto. Intentó nuevamente hablarle, pero al verlo tan perdido optó por buscar algo que pudiera comer, estaba demasiado pálido como para que fuera un momento de post orgasmo.
Era insólito, solo Barry podía tener una baja de azúcar después de reencontrarse con su amante. Sólo él podía arruinarlo de esa forma, pero antes de otro pensamiento vio a Oliver acercarse con una taza de chocolate caliente y algunos dulces que encontró en la cocina, eso sin contar que había pedido sushi para que comieran en un rato.
-Gracias-murmuró tomando el jarro y llevándolo a los labios, agradeció el líquido y su sabor, lentamente su cuerpo comenzó a reaccionar y el frío abrasador se iba junto con la palidez, ahora se sentía algo mejor.
-Te cuido como sé que harías conmigo-murmuró el rubio antes de besar su frente y ponerse la ropa interior junto con una polera, tenía que estar aceptable para cuando llegara el repartidor con el sushi.
No dijeron nada durante la siguiente media hora, en la que Barry terminó con todos los dulces que le llevó y luego se recostó en su pecho a descansar, realmente su encuentro había sido intenso y tenía que reconocer que Oliver era más detallista de lo que él merecía.
-La idea era que habláramos-susurró el arquero acariciando la espalda del castaño.
-No tengo nada que decir-susurró el velocista intentando apartarse un poco.
-Creo que deberíamos definir algo estable, estamos juntos o no-dijo el rubio apartándose, necesitaba verlo a la cara, fue ese el momento que Barry aprovechó para sentarse en la cama y mirar a su socio. Definitivamente tenía que tomar una decisión.
-¿Estás saliendo con Felicity?-preguntó mirándolo directamente. Era imposible que le mintiera, o al menos eso creía él.
-No. Solo estoy contigo, ella se va a casar con Ray Palmer-dijo enlazando su mano con la del velocista-estoy solo-susurro con una mueca, definitivamente no le gustaba esa palabra.
Antes de que Barry dijera algo más sonó el timbre y Oliver fue para buscar el sushi, sin embargo, pasaron unos segundos antes de escuchar los gritos de Iris.
-¡No puedes negar que mi esposo está aquí contigo!-dijo furiosa. Por primera vez Barry usó sus poderes solo para ponerse una polera y el pantalón, debía enfrentar la situación, Iris no merecía todo eso y Oliver tampoco.
-Acá estoy-murmuró Barry apoyándose en el marco de la puerta y la morena solo pudo dar dos pasos hasta él.
-Eres un maldito-dijo con los ojos aguados y odiandolo, no se atrevió a hacer más. Luego caminó un par de pasos atrás y salió del lugar. No sabía si dolía más saber que Barry le era infiel o verlo, para ese momento el dolor era tan grande que casi daba igual lo que fue primero.
Es por eso que al salir del lugar no supo qué hacer. Porque realmente espero equivocarse y que ellos no estuvieran juntos, que su intuición se equivocara, pero no fue así.
Por ello, en cuanto sintió el abrazo de su padre no rehusó el contacto. Necesitaba sentirse protegida, sentir que aún le importaba a alguien.
-Con esto-dijo Joe mirando a Barry, quien se acercó a la entrada para ir tras la morena- estás muerto para mí-y definitivamente eso dolió más que cualquier golpe que un villano le hubiera dado.
