Je je je je ya ni el perdón ¿verdad?, pero bueno, al menos no los he dejado tan colgados con mi otro fic, pero bueno, ya estoy actualizando este. Es grato saber que este fic también ha tenido buena aceptación (al igual que el one shot lemmon, es la fecha en la que sigo recibiendo comentarios), lamento el atraso, sólo que de repente me quedo sin inspiración, pero lo que sí puedo prometer, es lo terminare, lento pero seguro je je je.

Por otro lado, salgo con mi comercial, estoy ofreciendo un premio en un concurso que organizo en el Facebook de Fan´s UlquiHime en Español, será del tema de UlquiHime (obvio, lo sé) en dibujo, video y fanfic; a quien gane, le regalaré una almohada de doble vista de Ulquiorra. Personas interesadas, busquen el grupo para las reglas je je je je.

Ahora sí, sin más que molestar y retrasar, los dejo con mis locuras las cuales deseo que disfruten mucho, nos vemos. ;D


Capítulo 4 "Romance a Escondidas"

Bestia salió con Matsumoto del brazo, Mantis y Pantera los miraban esperando que su compañero les dijera algo. No hubo comentarios, pasaron de largo sin siquiera verlos. No trascurrieron ni diez minutos cuando Murcielago salía del vestidor con la voluptuosa mujer, más su atención se fue a las piernas de la chica, cubiertas de cuero negro del pantalón del pelinegro.

- ¡No pensé que tu ropa se le viera tan bien a una mujer! - Soltó el peliazul relamiéndose los labios.

- Si planeabas ocultar sus curvas - dijo Mantis recorriendo una y otra vez la figura de la joven, sacó la lengua e introduciéndola de forma erótica cuando ella dirigió su mirada a él asustándola y luego se dirigió a Murciélago - te salió mal, ratita, así se ve bastante bien…

- ¡Otro comentario o mirada lasciva y les saco los ojos! - Orihime se sorprendió al escuchar el tono agresivo que el chico ocupó para amenazar a sus dos compañeros. Apretó el agarre al brazo del muchacho y se pegó a él, en su pensamiento no salía de su confusión "¿Por qué un desconocido se alteraba tanto al recibir ella esas asquerosas palabras y miradas?".

- ¡Dejen de pelear! - una rubia le ordenó al trio de chicos, su mirada cargada de odio le dio escalofríos a la pelirroja - ¡Ustedes! - Señaló a Pantera y a Mantis - ¡Les toca recoger las cosas! La vez pasada nos dejaron el paquete. - La mujer hacía referencia a Murciélago, Bestia y ella que tuvieron que recoger el equipo mientras los otros se escaparon a tomar.

- ¡Tier! ¡Pero qué coño!... ¡Ellos se van a coger, nos dejan el trabajo! - bramó Mantis, más por el celo de la suerte de su odiado compañero que por su deber.

- ¡Serán cabrones! - Apenas dijo Pantera resignándose. Levantó los hombros dirigiéndose a los instrumentos e hizo una seña con un dedo al pelinegro.

- Te los dejo fácil y lo haces o Starrk te rebaja el sueldo. - Sentenció con toda calma la rubia a Mantis y sin esperar respuesta, le dio la espalda para dirigirse a la pareja - Y tú, lárgate.

- Nos vemos después Tier, gracias… - Sin esperar respuesta, tomó del brazo a la chica y se dirigieron a la salida.

- ¡Murciélago, hijo de puta… regresa! - Apenas pudo gritarle Mantis antes de que se cerrara la puerta.

- Tier es la dueña del local, ellos terminarán obedeciendo. - Aclaró Murciélago mientras se subía a la motocicleta. Dicho aquello, extendió un casco a la chica.

Orihime aún sentía irreal toda esa vivencia. Aún no terminaba y estaba impaciente por tener a aquel hombre frente a sí misma. Su mente giraba, los ojos de él le llevaban a imaginar un rostro muy distinto que lograba hacer revolotear mariposas en su estómago. Pero no era él, era un alguien que extrañamente tuvo una afinidad con ella, la ayudó y la puso a soñar, entonces recordó que deseaba agradecerle.

- Yo… quisiera… - dijo la pelirroja aprovechando el viento que la velocidad del vehículo le permitía esconder su inseguridad.

- Me es difícil oírte así, mujer. - Reclamó el chico luego que hizo parar la motocicleta - ¿Sucede algo? - apenas dijo y acto seguido bajó del vehículo, ayudándola para así quedar ambos de frente.

- Estoy muy apenada por lo que sucedió. - Soltó Orihime luego de un suspiro en el que deseaba sacar todo su nerviosismo.

- No importa. Tu amiga intentaba protegerte. - Justificó la actitud de la amiga pensando en lo primero que vio ella al entrar.

- Eso… - Orihime se sonrojó. Desvió la mirada y continuó al tiempo de jugar con su cabello, notablemente nerviosa. - Pero no es todo, también lo de antes…

- Uhmmm… no importa. - Al notar la evidente incomodidad de la chica, él simplemente fingió poco interés.

- ¿Así de fácil?, es decir… yo jamás… no sé cómo pasó… ¿y a ti te da igual? - el estrés de la pelirroja la superaba, eran demasiadas cosas en su cabeza sobre lo sucedido como para que a alguien le pasaran como si nada.

- No… no me da igual. - Y de nuevo él la sorprendía. A pesar de su frio semblante, sus palabras parecían no concordar.

- ¿Entonces qué…? – Orihime ya no pudo continuar su interrogatorio, un par de dedos acariciaban sus labios y dicho acto la hizo quedar congelada.

- Son míos… - Reclamó el chico al tiempo de mirarla fijamente, lo que la hizo temblar. Estaba fascinada e intimidada a la vez. No podía moverse, sólo lo contempló mientras él se acercaba al tiempo que hablaba. - Al igual que toda tu persona… si alguien te toca… morirá.

Orihime no supo más de sí. No podía negarse a la atracción que ejercía sobre ella el misterioso chico. Aunque en su mente, tal vez el deseo e ilusión le hacían fantasear con otra persona; optó por apagar su mente y sólo disfrutar del extraño momento; eso hasta que la cordura retomó las riendas para interrumpir el beso.

- ¡No nos conocemos! No sabes de mí… - de nuevo ella escondió su rostro, concentrada en admirar el piso, pero no pasó mucho antes de que levantara su rostro.

- Sé lo necesario, mujer. - Respondió rápidamente el pelinegro haciendo poner aún más nerviosa a la chica.

- ¿Cuál es mi nombre? – Le desafió ella, confiada en que a pesar de la emoción sentida, deseaba convencerse de que no debía ilusionarse.

- Orihime Inoue. - Respondió a sabiendas que ella sospecharía, aunque él ya tenía un plan.

- No lo dije en ningún momento. - Ella estaba sorprendida, no recordaba haberse presentado. - ¿Cómo lo sabes?

- Escuché hablar a tu amiga con Bestia - mintió sin dejar de sonar coherente.

- ¡Qué injusto!… - balbuceó como una niña, pero más que todo, deseaba saber su identidad. - Yo no sé tu…

- Murciélago. - La interrumpió dejando claro la manera en que deseaba ser nombrado.

- Ese es tu apodo en la banda, pero tu nombre… - Dijo la pelirroja al tiempo de hacer un puchero, definitivamente no se le hacía justo el que él supiera su nombre y ella no el de él.

- Por el momento llámame así. - Recalcó el chico con la idea de terminar con ese tema.

- ¿Así? ¿Planeas que tengamos una relación sin saber tu nombre? - Sin pensar demasiado, el enojo la hizo reclamarle quitándose toda la vergüenza que hasta ese momento la había dominado.

Él no pudo evitar sonreír. Siempre desde lo lejos le había tocado ver algunas de esas reacciones cuando la pelirroja estaba con sus amistades, y ahora podía contemplarla de frente. Se sintió egoísta al desear contemplar esas reacciones sólo para él.

- No dije que fuéramos a tener una relación. Dije que eres mía. - Soltó calmo tal aseveración a sabiendas que ella reaccionaría de forma arrebatada.

- ¡Ah!, ¿me consideras de tu propiedad pero sin ser nada tuyo? – Y tal como él lo supuso, ella explotó y tras empujarlo, intentó apartarse dando apenas dos pasos antes de que el chico la tomara del brazo, a lo que ella sólo le lanzó un grito - ¡Estás loco!

Y entonces una pequeña guerra dio inicio. Él la aprisiono entre sus brazos, la besó sin permitirle despegar su rostro. Ella no paraba de empujar el pecho del chico apenas moviéndolo un poco. No pasó mucho antes de que Orihime terminara cediendo, siendo en su fuero un grito que la acusaba de traidora por rendirse ante aquel desconocido que tanto la perturbaba y lo aceptó, terminó entregándose a ese beso que le robo el aire y un suspiro.

- Ya eres mía… - Murciélago aseguró aun acariciando los labios de la chica. - No necesito preguntártelo, tú aceptaste hace horas…

- ¿Estás diciendo que ya das por hecho que somos?… - Preguntó incrédula y sorprendida, además de extrañamente ilusionada.

- Sí… - Por un instante a la chica le pareció notarlo nervioso y así era, pese la actitud seria del muchacho, no podía dejar de sentirse satisfecho por hacerla saber que ahora le pertenecía. - No necesito volver a decirlo.

- Eres bastante peculiar. - Aseguró la joven al tiempo de sonrojarse. Inmediatamente cerró los ojos y acercó su rostro al del chico regalándole un casto beso. Murciélago estaba a punto de responderle cuando el sonido de su celular los interrumpió.

Con mucho pesar, ambos se separaron para que él pudiera revisar el teléfono. Orihime no podía dejar de contemplarlo. Su cabeza tenía mil ideas, pensamientos, advertencias por lo que decidió desconectar su lógica y ser egoísta. No podía negarse que a pesar de que su corazón le decía que no se engañara con un avatar de su amor imposible, no deseaba dejar pasar esta extraña situación que se le presentaba. Sus cavilaciones fueron interrumpidas cuando la mano del chico se posó en su cabeza, dándole una pequeña caricia para sacarla de sus ensoñaciones.

- Me han dado la dirección, es hora de alcanzarlos… - Aclaró antes de montarse de nuevo en la moto y quedando a la espera de que ella hiciera lo mismo.

- Murciélago… yo… - Orihime no pudo callar parte de las voces en su cabeza y deseó aclararlo antes de terminar con ese pequeño dulce momento, más no sabía por dónde comenzar.

- ¿Qué pasa, mujer?

- Dudo que me permitan salir contigo, me refiero a mi familia. - Dijo apenada la chica. Se le veía preocupada.

- ¿Y a pesar de eso, deseas que continuemos? - Ella afirmo asintiendo con la cabeza. - Que sea secreto entonces…

- Pero yo… - Esa contestación no se la esperaba. La dejo dudando, no podía imaginar la situación en la que se pondrían.

- ¿Entonces no quieres estar conmigo?

Él la miraba tan intensamente que ella no podía controlar un temblor en su cuerpo, debía aprender a controlar su nerviosismo. De nuevo sentía el rostro caliente y unos deseos de salir corriendo, y casi por inercia respondió sin dejar de contemplarle.

- ¡Sí quiero!

- Ya nos las arreglaremos. - Estiró su mano alcanzando la de la chica y de inmediato la jaló quedando de nuevo muy cerca. La besó apasionadamente dejándola sin aire. - Sube a la moto, nos tenemos que ir.

Orihime subió y se pegó a la espalda del chico. Prefirió disfrutar de esos minutos que aún podían pasar a solas, aunque fuese solamente durante el viaje. No tardaron mucho en llegar a una cafetería donde un par de personas los miraban impacientes y notoriamente molestos.

- ¡Tardaron mucho! - Dijo la mujer al pelinegro buscando saber del porque la tardanza - ¿Hasta dónde se fueron?

- En realidad… Me sentí mareada y le pedí que parara… Para llegar aquí, ha venido lento - intervino Orihime mintiendo, a sabiendas de las posibles respuestas ácidas de Murciélago que podrían terminar en pleito.

Matsumoto no quiso responderle a su amiga. Sabía que era mejor hablar con ella a solas, por lo que se limitó a lanzarle una mirada de desaprobación al chico, además de hacerle señales con los dedos de que lo estaría vigilando.

- Total, están aquí. - Dijo Bestia en un intento por cortar la tensión. - Es momento de que nos retiremos. - Se dirigió a Murciélago - Mat, no vuelvas a meter en problemas a esta niña - terminó por pedirle a su amiga.

- Lo intentaré… - La chica había cerrado los ojos, sacó la lengua y sonrió como si fuese una niña pequeña en la que no se puede confiar con tal respuesta.

- Hasta luego. - Dijo murciélago dándoles la espalda para encaminarse a su motocicleta, Orihime corrió hasta ponerse a un lado de él recargando su cabeza en el brazo de este.

- Yo… es que… - La chica estaba sonrojada. Se le notaba ansiosa por decir algo, pero no parecía decidirse a concluir la oración.

- Lo siento. - Él comprendió lo que la había puesto así: Su fría actitud para despedirse luego de asegurarle que tenían algo. La atrajo acariciando la sonrojada mejilla para darle un corto beso dejando atónitos a los presentes. - Luego te busco, no vuelvas a salir tan tarde.

- No… - Ella volvió a besarlo acariciando ambas mejillas del chico.

Bestia reaccionó primero, se despidió de su amiga. Pasó junto a Murciélago palmeándole la espalda a lo que el chico se separó de la pelirroja y siguió a su compañero hasta la motocicleta. Matsumoto tomó del brazo a Orihime y comenzaron a caminar hacía su hogar.

- ¡Orihime! - La chica no pudo contenerse. Necesitaba saber que le pasaba a su amiga - ¿Qué diablos fue eso?

- No sé… - La chiquilla suspiró y unas lágrimas se asomaron por sus ojos. - No sé… no sé qué me pasó… lo peor es que… quiero verlo - dijo sincerándose intentando dar a entender su extraño actuar.

- ¡Ahora sí me mata tu hermano!… No pensé que siguieras al pie de la letra mis consejos. - Resopló la rubia pensando en las maneras en que Sora podría asesinarla por meter en problemas a su hermanita.

- No fue así, todo sucedió de repente. - No supo cómo explicarse pero no la culpaba.

- Él te obligo a... - La mujer se tapó la boca abriendo los ojos al recordar cierta situación.

- ¡Ay no!… Lo olvidé, ¿viste eso…? ¡Qué pena! - Orihime se dio cuenta de a qué se refería Matsumoto y con toda la vergüenza por la situación, prefirió aclararlo para evitar más problemas con el chico. - No me obligó, no sé qué pasó… Primero me salvó de los otros chicos y sin pensar… sólo pasó y si no llegan, no sé hasta dónde… ¡qué rayos hice!

- Estamos fritas… aunque según Yami, él tampoco es así… Entiendo que lo doblaste… tú y tu extraña forma de ser, seguramente lo cautivaste.

No muy lejos, Bestia y Murciélago caminaban empujando la motocicleta. Yami no había querido decir nada estando cerca de donde dejaron a las chicas. Murciélago sabía que no tardaría en cuestionarlo. Afortunadamente sabía que no tendía a preguntar su vida, así que de alguna manera no le inquietaba tener que hablar del asunto de forma superficial, o al menos eso creía.

- ¿Vas a hablar? - Yami se arriesgó usando un tono relajado, intentando sonar no tan interesado.

- ¿Tendría por qué? - respondió el chico con la misma entonación, notoriamente no se sentía agredido.

- Ciertamente tu vida íntima no es de mi incumbencia, me queda claro. Es sólo que esa niña es amiga de mi mejor amiga - recalcó Bestia. Si hubiese sido otra chica, no lo interrogaría, salvo que fuera una menor de edad, esto pondría en riesgo al grupo.

- Uhmm… - sopesó el responder sin explicar mucho y así lo hizo. - La conozco.

- Ella no parecía conocerte. - Contestó Bestia escéptico a tal aseveración de su amigo.

- Es obvio, ella no sabe de esto.

- Estas interesado en ella y se te hizo fácil soltarte con esta faceta. - Concluyó sorprendido. No lo intentó ocultar puesto que esta actitud era nueva para Yami. En el tiempo que llevaba de conocerlo, nunca lo había visto actuar de forma tan extraña, mucho menos por una mujer. - Interesante… acaso el niño frío ¿No la atrae? - Por fin hizo notorio el interés a tal actitud.

- Jamás ha podido tolerar mi presencia, pasa de largo… - Dijo esto a sabiendas que Bestia sería el único en saber su auténtico motivo así como el que este no diría nada.

- ¿Obsesionado? - Preguntó estupefacto.

- Tal vez, no hables de esto con tu amiga. - Pidió Murciélago sólo por precaución.

- Descuida, ¿seguirás frecuentándola?

- Definitivamente. - En ese momento llegaron al auto de Bestia y el pelinegro se subió a su motocicleta y antes de encenderla le hizo una seña de despedida a su compañero.

- Nos vemos. Piensa bien lo que vas a hacer… - apenas pudo decir antes que el chico se retirara. Estaba preocupado por el comportamiento de Ulquiorra, pero aún más el haber quedado en medio de una situación tan confusa entre la amiga de Rangiku y con los integrantes del grupo, Pantera y Mantis.

Continuará…


Nota de Autora: Después de mi comercial y las disculpas, creo que nada más me queda decirles que esperen el próximo episodio; sé que esto queda bastante confuso y ese es el chiste. Un saludo para todos y espero mis galletas (review) para seguir animando a mi inspiración a escribir jejeje.

Megami Mars ;D