Disclaimer: Glee no me pertenece y tampoco me pertenece esta historia.
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Capítulo 4
—Judy, ¿por qué no vas a la cama? —le dice Ryan a mamá—. Estás agotada. Ve a dormir un poco.
Mamá sacude la cabeza y continúa mezclando, a pesar de las súplicas de mi padrastro para que fuera a descansar. Teníamos suficiente comida en el refrigerador para alimentar a un ejército, pero aún insistía en cocinar para todos, así nos teníamos que comer la comida de compasión, como ella se refería a ello. Estoy tan cansada del pollo frito. Parece ser el plato al que todos acuden cuando se trata de llevar comida a la casa. He tenido pollo frito en cada comida desde la mañana después de que Les muriera, y eso fue hace cuatro días.
Camino hacia la estufa y saco la cuchara de sus manos, luego agarro su hombro con mi mano libre mientras revuelvo. Se inclina contra mí y suspira. No es un buen suspiro, sin embargo. Es un suspiro que prácticamente dice—: Estoy acabada.
—Por favor, ve a sentarte en el sofá. Puedo terminar esto —le digo. Asiente y camina sin rumbo fijo hacia la sala de estar. Observo desde la cocina como toma asiento y apoya la cabeza en el sofá, mirando el techo. Ryan se sienta junto a ella y la empuja contra él. Ni siquiera tengo que oírla para saber que está llorando de nuevo. Puedo verlo en la manera en que se desploma contra él y se agarra a su camisa.
Aparto la mirada.
—Tal vez deberías venir a quedarte con nosotros, Lucy —dice mi padre, inclinándose contra la encimera—. Sólo por un tiempo. Puede que te haga algo de bien alejarte.
Él es el único que aún me llama Lucy. He sido llamada Quinn desde que tenía ocho años, pero el hecho de que fui nombrada así después de que llegara puede ser el por qué nunca me ha llamado algo más que Lucy. Sólo le veo un par de veces al año, así que no me molesta demasiado que aún siga haciéndolo. Aunque aún sigo odiando el nombre.
Lo miro, luego a mamá, que aún se aferra a Ryan en la sala de estar. —No puedo, papá. No puedo dejarla. Especialmente ahora.
Ha estado tratando de convencerme de mudarme a Austin con él desde que se divorciaron. La verdad es, me gusta estar aquí. No he querido visitar mi vieja ciudad natal desde que me mude. Hay muchas cosas allí que me recuerdan a Hope.
Pero supongo que muchas cosas van a comenzar a recordarme a Les aquí.
—Bueno, mi oferta no va a expirar —dice—. Lo sabes.
Asiento y apago el fogón. —Está listo —digo.
Ryan regresa a la cocina con Nina y todos tomamos asiento en la mesa, pero mamá permanece en la sala, llorando suavemente en el sofá durante la cena.
Estoy diciendo adiós a papá y Nina cuando Amy se detiene delante de nuestra casa. Espera a que papá quite su auto, luego aparca en nuestra entrada. Camino hacia la puerta del conductor y la abro para ella.
Sonríe con poco entusiasmo y voltea la visera hacia abajo, limpiando el rímel debajo del marco de sus lentes de sol. Ha estado oscuro por al menos una hora, pero aún sigue llevando lentes. Eso sólo puede significar que ha estado llorando.
No he hablado demasiado con ella en los pasados cuatro días, pero no tengo que preguntarle cómo lo está llevando. Ella y Les han sido amigas por siete años. Si hay alguien que se siente como yo, es ella. Y ni siquiera estoy segura de si estoy llevándolo del todo bien.
—¿Dónde está Thomas? —le pregunto cuando sale del auto.
Aparta su rubio cabello de su rostro con lentes, poniéndolos en la cima de su cabeza. —Está en casa. Tenía que ir a ayudar a su padre con cosas de su patio después de la escuela.
No sé por cuánto tiempo han estado saliendo, pero estaban juntos antes de que Les y yo nos mudáramos aquí. Y nos mudamos aquí en cuarto grado, así que ha sido un tiempo.
—¿Cómo está tu madre? —pregunta. Tan pronto como lo dice, está sacudiendo la cabeza, como disculpándose—. Lo siento, Quinn. Esa fue una pregunta realmente estúpida. Me prometí a mí misma que no sería una de esas personas.
—Créeme, no lo eres —le aseguro. Señalo detrás de mí—. ¿Quieres entrar?
Asiente y le echa un vistazo a la casa, luego a mí. —¿Te molesta si subo a su habitación? Está bien si no quieres que lo haga. Es sólo que ella tenía unas pocas fotografías que realmente me gustaría tener.
—No, está bien. —Basado en la relación que ella tenía con Les, Amy tiene tanto derecho a estar en la habitación de Les como yo. Sé que Les querría que Amy tomara cualquier cosa que quisiera.
Me sigue dentro de la casa y escaleras arriba. Me doy cuenta de que mamá ya no está en el sofá. Ryan finalmente debe de haberla convencido de ir a la cama. Camino hacia la cima de las escaleras con Amy, pero no tengo ganas de ir a la habitación de Les con ella. Asiento hacia mi habitación. —Estaré en mi habitación si me necesitas.
Inhala una profunda y nerviosa respiración y asiente mientras la suelta. —Gracias —dice, mirando cautelosamente la puerta de Les. Da un reacio paso hacia la habitación, así que me vuelvo y me dirijo a mi habitación. Cierro la puerta detrás de mí y me siento en la cama, cogiendo el cuaderno de Les mientras me apoyo contra la cabecera. Ya le he escrito hoy, pero agarro un lápiz porque no tengo nada mejor que hacer que escribirle de nuevo. O al menos, no hay nada más que quiera hacer, porque todos mis pensamientos se dirigen a ella, de todas formas.
